Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
En el último artículo de esta serie, como ya avanzamos en el anterior, vamos a realizar una extrapolación de nuestras propuestas económicas y sociales al contexto europeo, donde hacen tanta falta como en España, con la diferencia (gravísima, por cierto) de que el resto de los países de la UE no tienen un nivel de desempleo tan alto como el nuestro. Pero como ya hemos comentado en otros muchos artículos, la actual UE, desde su fundación y a lo largo de todos sus Tratados, desde Maastricht a Lisboa, ha ido construyendo pieza a pieza este puzzle neoliberal, que sustenta las bases de una Europa del Capital, de los poderes económicos y financieros, de la economía al servicio de la especulación y de la riqueza de unos pocos, frente al empobrecimiento de la mayoría social europea.
Por tanto, una solución definitiva y permanente a la crisis sistémica y multifacética que sufrimos sólo puede darse a escala europea, en primer lugar, y a escala internacional, en última instancia. Somos muy conscientes desde la izquierda de la dificultad de alcanzar este ideal, precisamente por ello muchos de nosotros estamos convencidos (y también lo hemos tratado en nuestros artículos) de que quizá nuestra salida del euro vaya a ser la única solución. Pero no obstante, nuestras propuestas siguen en pie, por si somos capaces, también a nivel europeo, de alcanzar una convergencia de todas las fuerzas de izquierda, que logre plantar cara a los actuales dirigentes, y pueda organizar la rebeldía para convertirla en un contrapoder ciudadano capaz de derrotar a las actuales políticas. Pero somos conscientes, como hemos dicho, de que la economía contemporánea, más que nunca, es una realidad internacional que sólo puede transformarse con medidas de carácter mundial.
Pero qué duda cabe de que una nueva Unión Europea, democrática y socialista, sería un ejemplo muy poderoso para todo el mundo. Los trabajadores de todos los Estados miembros tenemos mucho más en común entre nosotros que con nuestras respectivas clases dominantes, que son las que nos gobiernan. Tenemos por tanto mucho que ganar si somos capaces de ponernos de acuerdo en un programa común, y mucho que perder si nos dejamos arrastrar a la competencia entre las naciones por el reparto de las riquezas. La situación actual ya la conocemos: una UE gobernada por los poderosos, dominada por la fanática austeridad impuesta por la canciller alemana, Angela Merkel, a la que lo único que le interesa es sanear sus bancos, a costa del empobrecimiento de la clase obrera europea, junto con un Banco Central Europeo, que lejos de comportarse como un verdadero Banco Central, es un lobby de la banca privada europea, a la que regala fondos indiscriminadamente, mientras asfixia a los Estados permitiendo la especulación sobre su deuda pública.
Con este escenario, todos somos explotados por las grandes empresas transnacionales, que imponen sus reglas marcando la absoluta desregulación de los mercados, en este indecente sistema capitalista, y por tanto, todos debemos luchar por acabar con esa explotación. Es vital evitar que nos enfrenten en los ámbitos nacionales a las clases trabajadoras de los diferentes países. Por tanto, desde la izquierda hacemos un llamamiento a todos los pueblos del continente europeo para crear una nueva Unión Europea Socialista, que sea un auténtico baluarte de los derechos sociales y democráticos, que base su desarrollo en la cooperación económica en beneficio mutuo, y no en la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales, y que sea un ejemplo para todo el planeta de que otro mundo es posible. Concretamente, invocamos a todos los partidos, sindicatos y entidades sociales de izquierda a luchar juntos a escala continental por la consecución de los siguientes objetivos:
1.- Establecer la jornada laboral de 35 horas, sin reducción salarial y la jubilación a los 60 años con contrato de relevo en toda la UE. A este respecto, debe respetarse y desarrollarse plenamente la Carta Social Europea, igualando al alza todos los derechos sociales y laborales de todos los Estados miembros.
2.- Deben derogarse todas las Leyes regresivas implantadas en la Unión Europea en materia social, laboral y democrática.
3.- Debe nacionalizarse todo el sector financiero europeo, auditarse sus cuentas y sanearse a costa de sus grandes accionistas. Debe crearse un nuevo Banco Central Europeo, al servicio de la mayoría de la sociedad y sus necesidades, en vez de la marioneta de los poderes económicos que tenemos actualmente. Para ello, su Estatuto debe ser revisado, y sus miembros deberán ser elegidos democráticamente por los respectivos gobiernos.
4.- Deben nacionalizarse todos los sectores clave y estratégicos de la economía, puesto que actualmente no son más que oligopolios privados que actúan al servicio de una minoría, abusando de la mayoría social que consume sus productos y servicios.
5.- Debe aplicarse una planificación económica a escala europea, que permita un desarrollo equilibrado y sostenible de todo el continente, basado en la cooperación en beneficio mutuo entre países y con otros continentes, el desarrollo social y la protección medioambiental. Los Estados miembros a nivel nacional deben propiciar el control democrático de los trabajadores sobre todos los grandes sectores económicos, y debe existir una representación de los mismos a escala europea. Estamos convencidos de que Europa tiene recursos más que suficientes para abrir esta senda, y arrastrar con su ejemplo al resto del planeta.
6.- Deben crearse nuevas Instituciones Europeas realmente democráticas, que superen a las actuales, y que sean capaces de acabar con la dictadura de las Instituciones "independientes", que supeditan el poder político al poder económico. Hemos de conseguir que el gobierno a escala europea también sea controlado por la clase trabajadora europea.
El objetivo final es convertirnos en una Unión Europea Federal, democrática y socialista, que reconozca el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos y naciones del continente europeo, y que luche por la consecución de escenarios de mayor equidad y justicia social, acabando con las desigualdades. Sabemos que existen recursos suficientes para que todo el mundo viva con dignidad, y lo único que lo impide son las políticas que se ponen en marcha, que están al servicio de los grandes propietarios y explotadores de dicha riqueza. Pues bien, aquí acabamos esta breve serie de artículos, esperando como siempre haber puesto nuestro granito de arena en la comprensión, aceptación y difusión de estas medidas, para que se sitúen en primer plano de la lucha política y social, con el objetivo de que sean asumidas por la mayoría, única garantía de poder derrocar al actual Gobierno y poder implantarlas.