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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Trampas y perversiones del lenguaje neoliberal

También éste es un tema recurrente que hemos tratado muchas veces en nuestros artículos, pero que vamos a volver a tratar aquí por su importancia. Estamos convencidos de que sólo con esta labor pedagógica de cara a la ciudadanía seremos capaces de hacer ver más claramente las estrategias de manipulación política y mediática a las que nos tienen sometidos desde las clases dominantes de este país. En efecto, hace ya bastante tiempo que la política española entró en una descarada fase de obscenidad, y los ejemplos que podemos poner al respecto son múltiples. Para que su política indecente, inmoral y obscena vaya calando en la ciudadanía, una de las cosas que más deben cuidar es el lenguaje, ese lenguaje que sea capaz de disfrazar los conceptos, de transformar una idea de fondo monstruosa bajo una aparición formal más o menos moderada, y hasta asumible por la ciudadanía.

 

lenguaje_neocon1.jpgEl lenguaje neoliberal es pues un arma poderosísima para disfrazar la realidad, y consiste en una serie de eufemismos que enmascaran la auténtica estrategia que se esconde detrás de sus palabras. Vamos a poder poner aquí sólo unos cuantos ejemplos, dada la extensión del artículo, pero la lista de perversidades actuales del lenguaje neocon sería interminable. A propósito de esto, recomiendo a mis lectores la lectura de un texto de reciente aparición titulado "No nos lo creemos. Una lectura crítica del lenguaje neoliberal", de la autora Clara Valverde, publicado por la Editorial Icaria, y cuya portada ofrecemos en la imagen adjunta. Y como se afirma en dicho texto, "las palabras no son neutras: sirven para provocar algo en quien las escucha. Las palabras y las frases que utilizan las élites políticas y económicas neoliberales intentan que la ciudadanía se comporte de cierta manera, sobre todo para que adopte opiniones y comportamientos sin que los poderosos tengan que ejercer la fuerza de manera obvia. El lenguaje es la primera y más necesaria arma del capitalismo neoliberal".

 

Razonamiento que evidentemente compartimos al cien por cien con su autora, pues el lenguaje representa, con todos sus recursos, la herramienta más útil para crear conciencia social, y una de las funciones que tenemos desde la izquierda es precisamente desmontar su lenguaje, esto es, deshacer mitos, y descubrir las falacias y mentiras que dicho lenguaje intenta difundir. Si no somos más potentes y productivos que ellos en esta tarea, nos encontraremos con que van calando en la ciudadanía una serie de conceptos, de ideas preconcebidas, de actitudes, de pensamientos, de opinines y de gestos que conducen en último extremo a la asunción de los preceptos y dogmas del pensamiento neoliberal, que es justo lo que ellos desean. Hemos de denunciar que todo lo que se nos anuncia es mentira, que la narrativa de su discurso está hundida, que sus conceptos fundamentales están huecos de contenido, se les nota que hacen un esfuerzo simulado para aparentar que dicen la verdad, pero la única verdad es que resultan ridículos e inverosímiles. Mienten descaradamente, disfrazan la verdad, inventan nombres para esconder la auténtica realidad, y manipulan con todo este arsenal lingüístico a toda la opinión pública.

 

lenguaje_neocon2.jpgValgan unos cuantos ejemplos de ello para ilustrar lo que decimos: la estigmatización de los enfermos como sujetos que "abusan del sistema", las manipulaciones que se esconden bajo eufemismos como "rescate", "austeridad" o "deuda", la normalización de la precariedad laboral, extender la culpabilidad entre quienes son despedidos y se van al paro, o gobernar en base al miedo son algunos aspectos de toda esta estrategia. El desmontaje de derechos y del propio Estado del Bienestar se llaman "reformas estructurales". Y a través de estas tácticas de uso perverso del lenguaje que llevan a cabo los poderosos, la población en general ha llegado a creer que este tiempo de gran enriquecimiento de unos pocos, es en realidad una crisis, de la que todos, las clases medias, los pobres o los precarios, somos igual de responsables. Bajo la culpabilización generalizada se esconden manidas frases como "todos hemos de remar en la misma dirección, porque vamos en el mismo barco", o bien "saldremos de esta crisis reforzados", o bien "todos los países de la UE saldremos juntos de la crisis, o no saldremos", o bien "las reformas del Gobierno ya comienzan a dar sus frutos".

 

Expresiones forzadas, increíbles, manipuladas, expresamente para reforzar una actitud mental proclive a la aceptación de sus falsas premisas. Y es importante que se desmonten las mentiras sistemáticas que nos cuentan. Al final, mediante la aceptación de todo este lenguaje, nos vamos convirtiendo en súbditos en vez de en ciudadanos, en clientes en vez de en usuarios, en cómplices de su hilada estrategia para desmontar nuestros derechos. Abandonar a los necesitados se traduce por ejemplo en "medidas necesarias y dolorosas". El aumento constante del paro lo expresan como que "se está frenando la destrucción de empleo". Despedir a miles de profesores se expresa como una "reestructuración de su distribución". La amnistía fiscal es un "gravamen sobre la regularización", la eliminación de empresas públicas es una "reestructuración del sector público", etc.

 

lenguaje_neocon3.jpgComo dice con gran dosis de gracia e ironía Luis Sepúlveda en su artículo Turismo en España: "El turista que visite este encantador país tendrá que comprar un diccionario de la Nueva Lengua Española, pues sólo así podrá entender por ejemplo que el acto de entregar 100 mil millones de euros a la banca privada, con cargo a los Presupuestos del Estado, y que se paga reduciendo a mínimos los gastos en salud, educación, servicios sociales y todo aquéllo que es propio de un país civilizado, se llama "recapitalización del sistema financiero". Al despido casi gratuito y sustentado en la perspectiva de reducción de beneficios se le llama "reforma laboral o flexibilidad del trabajo". A la privatización de los hospitales públicos se le llama "externalización", y se llama "reforma de la educación" al regreso de los crucifijos a las aulas, y al reemplazo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía por clases de religión católica".

 

Y como éstos, podríamos poner cientos de ejemplos más. Rompamos este círculo de abuso y manipulación. Devolvamos la dignidad a las palabras maltratadas, y desmontemos todas sus falacias y perversas manipulaciones, empoderando a la ciudadanía en la construcción del relato realista de la sociedad, escuchando de forma crítica, reflexionando, y sobre todo, preguntándonos, ¿porqué necesitan que yo me crea esto? No sigamos en el rebaño de los manipulados, de los que se creen a pies juntillas todos los obscenos mensajes que nos culpabilizan de la situación, esos mensajes rancios y obscenos que nos llevan a la anestesia social, al comportamiento enlatado, al seguidismo esclavo, al calado de sus dogmas y de sus injustos principios. Seamos capaces de romper con ese arma de destrucción masiva, antes de que sea demasiado tarde.

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