Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Nos encontramos en un momento crucial, en que muchos de nuestros derechos, incluso los que antes se consideraban incuestionables, están en grave riesgo. Las Elecciones Generales del 20 de Noviembre se presentan como una encrucijada, en que debemos elegir entre las políticas de PSOE y PP que se han aplicado hasta ahora, o poner en marcha una alternativa.
Queremos incidir en este aspecto, marcando la dicotomía entre nuestra alternativa y el bipartidismo, dicotomía adaptable a distintos temas y situaciones. Desde la izquierda representamos una concepción totalmente distinta de los actuales planteamientos, pero una concepción realista y posible, una idea de la política y de la sociedad que nos lleve a escenarios más justos e igualitarios, y que nos conduzca a un país más ilusionante.
Sí, un país donde por ejemplo los trabajadores no sean explotados, donde los jóvenes puedan encontrar empleo, donde la democracia sea una democracia completa, donde tengamos modelos energéticos sostenibles, donde se elimine la corrupción, donde las personas no desconfíen de la política, donde no se recorten los derechos sociales, donde todos los servicios públicos sean universales, gratuitos y de calidad, donde las personas en situación de desempleo sean cubiertas con protecciones dignas y adecuadas, donde la vivienda sea un derecho real y efectivo, donde los votos depositados en una urna cuenten por igual de cara a la representatividad, donde los grandes temas de transformación política sean consultados a la ciudadanía, donde se practique una política exterior pacifista o donde se eliminen del ámbito público las influencias religiosas.
El panorama que estoy dibujando no es de política-ficción, sino que puede conseguirse siempre que nos lo propongamos.Estos son algunos ejemplos de las dicotomías que pueden simbolizar perfectamente las alternativas que tenemos ante el 20-N, resumidas en la candidatura neoliberal (PP-PSOE) o la candidatura progresista (Izquierda Unida):
Recuperación o Crisis. Es decir, continuar con el creciente estado de degeneración económica, involución del empleo, y empobrecimiento de la sociedad, o bien apostar por la revolución económica, que nos lleve a un escenario de recuperación del empleo, estimulando el consumo y haciendo crecer la economía, dedicando recursos públicos e inyectando dinero en la economía real.
Democracia o Mercado. Es decir, la devolución de la soberanía popular a los legítimos Gobiernos de los países, para recuperar la autonomía de la ciudadanía, o bien continuar con la imposición desde fuera de los dictados de la política neoliberal de los Mercados Financieros, suprimiendo derechos y recortando prestaciones sociales.
Renovables o Nucleares. Es decir, la evolución hacia modelos energéticos limpios y seguros, sostenibles medioambientalmente y que anulen nuestra dependencia energética de terceros países (dependiendo también de sus fluctuaciones económicas), o el continuismo de un modelo energético caduco, insostenible, caro e inseguro, ligado a la energía nuclear.
Transparencia o corrupción. Es decir, continuar con el actual modelo que soporta la corrupción, la tolera y permite las compatibilidades de los cargos públicos, frente a un modelo más controlado y riguroso, donde se aceche a los corruptos y se instaure un sistema rígido de incompatibilidades públicas que no deje resquicio a sus actividades.
Derechos Sociales o Recortes. Es decir, continuar con las políticas de recortes que se han llevado a cabo por los anteriores Gobiernos, tanto de PP como de PSOE (que las siguen aplicando en las CC.AA. donde gobiernan), anulando conquistas sociales que costaron décadas y siglos conseguir, o bien estimular la economía real y el consumo, potenciando el Empleo Público, y permitiendo que el Estado intervenga en la economía, nacionalizando empresas e Instituciones públicas.
Empleo con derechos o precariedad laboral. Es decir, continuar la escalada del modelo actual de relaciones laborales, que evoluciona cada vez más hacia bajos salarios, poca protección social y constante temporalidad, o bien dar un cambio de rumbo hacia una reforma empresarial que nos conduzca a una mayor protección y estabilidad laboral, aumento de los salarios (lo que estimulará el consumo) y contratación indefinida segura.
Impuestos justos o regalos fiscales. Es decir, evolucionar hacia un modelo justo y solidario, que redistribuya mejor la riqueza y que se base en que pague más quien más tiene y quien más gana, recuperando tipos impositivos sobre las grandes fortunas y con una reforma fiscal progresiva, o bien mantener el actual modelo, que grava más a las clases bajas y medias y a las rentas del trabajo, y mantiene las exenciones y rebajas fiscales a los más ricos y a las grandes empresas.
Reforma Electoral o bipartidismo. Es decir, continuar con el actual modelo bipartidista, que anula las demás voces políticas (sobre todo si son discordantes) y centra las opciones en los dos grandes partidos (que no representan alternativa), penando además con un sistema de reparto de escaños injusto, o bien implantar una reforma de la Ley Electoral que imponga una valoración igual de todos los votos, haciendo pesar por igual a todas las formaciones políticas.
Servicios públicos o privatizados. Es decir, continuar con la tendencia actual que nos lleva a privatizar cada vez más empresas públicas, e incluso servicios públicos básicos como la Sanidad o la Educación (o establecer un copago para ellos), o bien recuperar la magnitud y el peso que le corresponde al Estado, recuperando empresas públicas, nacionalizando otras (como la Banca) y recuperando el carácter universal, gratuito y de calidad de nuestros servicios públicos.
Referéndums o Reformazos. Es decir, continuar con los actuales ataques a la soberanía popular llevados a cabo para anular las consultas a la ciudadanía ante temas de calado importante y proyección internacional (como la Reforma de la Constitución o la instalación del Escudo Antimisiles de la OTAN), o bien recuperar la soberanía popular emanada de la Constitución, y someter a Referéndum toda transformación importante de nuestra sociedad, o bien que implique cambios constitucionales.
Resignación o Rebeldía. Es decir, continuar con el actual estado apático y denigrante que sufrimos la ciudadanía y la clase trabajadora, asumiendo que no hay otra salida y que ninguna otra política es posible, o bien rebelarse contra el sistema, transformarlo por uno más justo, que haga pagar la crisis a sus verdaderos culpables, la Banca, las grandes empresas multinacionales, los mercados financieros y los Gobiernos que les apoyan con sus políticas.
Y así podríamos continuar casi hasta el infinito, pues son multitud los aspectos que hay que cambiar de la política que se ha venido practicando hasta ahora, incluyendo a las personas: ¿Rubalcaba/Rajoy o Cayo Lara? ¿Celia Villalobos/Trinidad Jiménez o Alberto Garzón? Ya es hora de que elijamos a personas que van a dar un auténtico giro a la política, y abandonar a las personas que nos han llevado a la actual situación, y que por tanto no tienen ninguna credibilidad para sacarnos de ella. Pero más allá de las personas, las políticas son lo que de verdad importa, y las urnas todavía están vacías, y las movilizaciones no son suficientes, y los votos en blanco o nulos tampoco...¡¡llenemos las urnas el 20-N de votos de rebeldía, de ilusión, de incorformismo, de revolución!! Llenemos las urnas de votos para Izquierda Unida.