Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Partiendo de un artículo de José Francisco Bellod Redondo publicado en Mundo Obrero, vamos a referirnos al famoso SAREB (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria), conocido popularmente como "Banco Malo". Digamos en primer lugar, que en su Consejo de Administración figura una famosa personalidad de los tiempos del franquismo, como es Rodolfo Martín Villa. Otra prueba más de que el régimen actual saluda constantemente al régimen anterior, y reconoce siempre que puede a sus viejos paladines. Bien, entrando en materia, este SAREB acaba prácticamente de constituirse, ha comenzado a funcionar el pasado mes de Diciembre, y representa básicamente, como ya hemos venido adelantando en otros artículos, otra herrarmienta más al servicio del rescate y reflotación de nuestra banca privada.
En efecto, este invento de fina e hilada ingeniería financiera, a modo de macro-inmobiliaria de reciclaje para depositar toda la basura en la que se han convertido muchos títulos en propiedad de las entidades financieras, es otro elemento bien disimulado, otra pieza disfrazada del sistema para proteger a la banca, y salvarla de su hundimiento a costa del empobrecimiento del resto de la sociedad. Se trataba de una iniciativa largamente demandada por nuestro sector financiero, que veía a todas luces (aunque se negara siempre en público) que las sucesivas reformas del sector propuestas por el Gobierno de Rajoy (y antes por el de Zapatero) iban a ser insuficientes para poder sanear los balances bancarios, tan podridos como sus propios directivos. Patrocinada también desde Bruselas (aparecía como una exigencia en el famoso Memorándum), va a permitir que ningún banquero pierda su vida o su patrimonio, ni se arroje por la ventana de su lujoso despacho, al contrario que lleva ocurriendo con la clase trabajadora, donde se han producido ya algunos suicidios y quemas a lo bonzo, como resultado de la situación de acorralamiento de sus vidas (aunque desde algún jerarca católico se haya pretendido negar).
Pero es que la idea que se esconde detrás de este invento del "banco malo" es muy fuerte: imaginemos que tenemos un delincuente que ha cometido muchos y variados delitos. Pues bien, en vez de juzgarlo, condenarlo y encarcelarlo para que pague su pena por los delitos cometidos, le creamos desde el Estado (es decir, con los impuestos de todos los ciudadanos/as) un fondo para que deposite algunas de las cosas que robó y de las cuales no se ha podido deshacer, y a continuación le dejamos en libertad para que continúe con sus delitos. Bueno, pues esto es que le estamos permitiendo a la banca privada española mediante este "banco malo", que más bien podría denominarse "banco de la vergüenza". Indignante, intolerable y cruel, máxime cuando esa misma entidad a la que estamos proporcionando esa estupenda plataforma, sigue, por ejemplo, desalojando a gente de sus viviendas, porque se han quedado sin empleo y no pueden pagar su hipoteca. Todo ello constata lo que tantas veces hemos denunciado en nuestros artículos: la Banca, o mejor dicho, el poder financiero, es el cuarto poder del Estado, pero por delante de los otros tres (el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial), así como el más cruel de todos.
Mientras que para que algunas entidades comenzaran a reconocer la dación en pago, los sufridos trabajadores/as hemos tenido que soportar y contemplar coacciones policiales, palizas, deshaucios, peleas judiciales, manifestaciones, protestas ciudadanas, etc., la banca sin salir de sus despachos y salas de reuniones ha conseguido la creación del Banco Malo, tantas veces negado por el Ministro Guindos durante los meses anteriores. Ahora, la próxima mentira que vierten es que este invento no va a costarle nada a la ciudadanía de este país, lo cual es, de nuevo, un tremendo engaño colectivo, para tapar las vergüenzas de estos estafadores banqueros que controlan nuestra economía (y nuestra política, dicho sea de paso). ¿Pero qué es en realidad este SAREB? No es un Banco en el estricto sentido del término, sino una especie de macro-inmobiliaria de capital público y privado, puesta al servicio del sector financiero, encargada de engullir y aglutinar todos los activos tóxicos (viviendas, locales, solares, construcciones no habitadas o en curso, hipotecas basura, etc.) de los bancos, es decir, sus productos invendibles, que van a ser comprados por este banco malo, incluso los ya embargados a sus propios clientes.
Estamos por tanto ante una operación financiera encubierta, bajo el disfraz de una operación abierta y legal, incluso vendida como beneficiosa para todos, de movilización de recursos a favor de la banca, que le inyectará hasta 90.000 millones de euros y dejará limpios sus balances contables, para que se puedan seguir dedicando ¿a qué? Porque aquí viene otra gran paradoja, ya que desde la izquierda pensamos que es falso que todo este engranaje vaya a servir para que fluya el crédito a famlias y a PYMES, y por tanto contribuya a la tan deseada reactivación económica, sino que va a servir únicamente como lavado de cara del sector, para ayudar a la Banca a cumplir con sus compromisos exteriores (pagar lo que deben a otras entidades extranjeras), y procedan a una especie de borrón y cuenta nueva, sin dejar de lado sus actividades arriesgadas, que para nada se han restringido, salvo para aquéllas entidades que han sido nacionalizadas o rescatadas con dinero público.
Según el Gobierno, este invento servirá para restaurar la confianza perdida internacionalmente en nuestras entidades financieras (que en los tiempos de Zapatero jugaban en la Champions League), ya que cuando descarguen al SAREB sus activos tóxicos, ofrecerán a los mercados financieros internacionales una imagen más robusta y saneada. Pero mucho nos tememos que esto no va a ser así. Y nos basamos en las sucesivas mentiras de los Gobiernos de Zapatero y Rajoy, que con sus incontables reformas del sector sólo han contribuido a que su podredumbre salga a la luz, y a que la ciudadanía pueda comprobar la ponzoña que había dentro. Ni la inyección de dinero público a través del FROB, ni la nacionalización (engañosa) de los bancos quebrados, ni la fusión de las antiguas Cajas de Ahorros han servido para sanear al sector, sino que con la perspectiva que nos da el tiempo y los hechos acaecidos, nos damos cuenta de que todo han sido operaciones de maquillaje para rescatar a los banqueros delincuentes que estaban detrás de todas estas entidades.
Todavía colean las estafas en torno a las participaciones preferentes, y los despidos masivos que van a producirse en muchas entidades, sobre todo en Bankia, donde además, mientras inocentes empleados se van a la calle, Rodrigo Rato se va a Telefónica, para asesorarla internacionalmente. Otro episodio más de esa ponzoña pestilente de la banca española, una de las más indecentes del mundo. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha inyectado hasta ahora a la banca privada española la friolera cantidad de más de 378.000 millones de euros, pero sin embargo, el crédito a los hogares y empresas españolas ha caído en un - 3,65%. Y en cuanto a las repercusiones sobre deuda y déficit públicos, es muy posible que el dinero inyectado acabe empeorando estos indicadores, lo cual nos abocaría en los próximos presupuestos a nuevos recortes sociales (de hecho, la famosa Troika ya ha bendecido los presupuestos para 2014, que presentan una reducción de 50.000 millones de euros, aún más que los presupuestos para 2013).
Para pagar a los bancos, el SAREB emitirá bonos avalados por el Estado, lo que automáticamente implicará más deuda pública. Y si el SAREB tiene pérdidas o incluso quiebra, esto se traducirá inmediatamente en una mayor cifra de déficit público, entrando en una diabólica espiral de deuda, recortes sociales e incumplimiento de los objetivos de déficit, tan demandados por Bruselas. Panorama desolador el que nos pinta este nuevo "banco malo", este nuevo diseño de macro-inmobiliaria financiera, creado como despojo de las malas prácticas bancarias, para desviar fondos públicos en su rescate pero sin que lo parezca, engañando una vez más a la ciudadanía, que al final verá cómo su vida se empobrece todavía más, mientras nuestros ilustres banqueros continúan en sus lujosos despachos, o con sus escandalosas pensiones o indemnizaciones. Y mientras, la clase trabajadora continúa tragando, y tragando, y tragando...