Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
El pasado domingo 7 de octubre revalidó el Presidente Hugo Chávez su victoria electoral en las urnas. Afortunadamente, tenemos Comandante Bolivariano para unos cuantos años más, si su salud también le acompaña. Si tuviera que elegir una sola palabra para definirlo, esa palabra sería VALENTÍA. Sí, esa característica que tanta falta les hace a los gobernantes de medio mundo (y me quedo corto), es la que le sobra a raudales a Chávez. Tenemos asegurada por tanto una nueva victoria del socialismo en Venezuela, para que el programa social del chavismo continúe instalándose, y para que siga representando el mayor acicate mundial frente al imperialiso norteamericano.
Podemos afirmar que Hugo Chávez es el dirigente político más difamado e incomprendido del mundo. De ello se encargan muy bien todos los intereses capitalistas en el planeta, empeñados en ensuciar su imagen diariamente, y en divulgar sobre él una semblanza que para nada se corresponde con la realidad. Pero en contra de los rumores que lo avasallan, tenemos unos hechos que se empecinan en demostrarnos una y otra vez, aunque se pretendan denostar, que las políticas del chavismo están sacando a Venezuela de la pobreza, y representan hoy en día uno de los mejores referentes de las políticas anticapitalistas del mundo.
Para comprenderlo mejor, repasemos la situación del país hasta 1998, año de la llegada de Chávez al poder: como sabemos, Venezuela es un país rico en petróleo y en reservas naturales, pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las élites políticas y las empresas transnacionales. Los gobiernos que hasta entonces se habían alternado en el poder, de ideología democratacristianos o socialdemócratas, corruptos y sometidos a los mercados (¿nos suena esto de algo?), privatizaban indiscriminadamente las riquezas pertenecientes a todo el pueblo venezolano. Resultado de todo ello, más de la mitad de los venezolanos/as vivía por debajo del umbral de la pobreza.
Y Chávez consiguió revertir este proceso. Cumplió su palabra con el pueblo, y supo enfrentarse con determinación y valentía a los tremendos poderes financieros, políticos y mediáticos que obraban en su contra. Como afirma Ignacio Ramonet, Presidente Honorífico de ATTAC: "Chávez consiguió que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal, y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional, y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados".
Sin olvidar las infraestructuras y por tanto consiguiendo evolucionar hacia un Estado moderno, Chávez ha conseguido lo que tanto anhelamos en nuestro país, y en general en todos los países de nuestro entorno, que tanto le critican: políticas sociales, inversión pública, plan de nacionalizaciones, recuperación de la economía, casi pleno empleo, reformas agrarias, respeto al medio ambiente, ampliación de los derechos básicos, tales como el trabajo, la salud, la vivienda, la educación, etc. Y quizás lo mejor de todo ello, representando en política exterior el más firme baluarte internacional frente a las políticas imperialistas de los Estados Unidos. Es igualmente uno de los mayores artífices de la unión de los países latinoamericanos, siendo puntal y referente para el resto de revoluciones populares que han llevado al poder a gobiernos similares en Bolivia, Ecuador, etc.
De ahí que sus poderosos enemigos de las clases dominantes, hayan orquestado toda clase de campañas difamantes hacia su persona y su gobierno, que es lo que nos llega al resto del mundo, a través de los medios de comunicación serviles a estos intereses contrarios al chavismo. Lejos por tanto de representar un régimen dictatorial, como algunos medios y gobiernos se han apresurado a difamar, se trata de un país con mucha más democracia de la que poseen otros. Frente a ello, los hechos son incontestables, y los logros del gobierno de Chávez se cuentan a montones: reducción a la mitad de la tasa de mortalidad infantil, erradicación del analfabetismo, multiplicación por cinco del número de docentes, y uno de los mejores países del mundo en cuanto a la desaparición de la desigualdad social, y de la tasa de felicidad de la población.
La tremenda paradoja es que no sólo el Gobierno de Hugo Chávez no sea entendido, sino que como decíamos, se viertan sobre él un telón de mentiras y de manipulaciones que intentan hacernos llegar la realidad ocultada o intencionadamente distorsionada. Se han vertido sobre él y su Gobierno auténticas campañas de acoso y derribo, manipulaciones, tergiversaciones, montajes informativos, etc., con el fin de desprestigiar la figura de Chávez y su acción política. Y como bien dice Pascual Serrano: "El Gobierno de Chávez ha demostrado, como pocos fenómenos internacionales, el deterioro y el patetismo al que pueden llegar los medios de comunicación. Y lo que es peor, el abandono que sufren los ciudadanos por parte de empresas informativas y poderes públicos que impiden su derecho a recibir información veraz. De ahí que la mayoría de la ciudadanía se asombre de sus victorias electorales, porque son muchos los intereses económicos que se dan cita en nuestros medios para que no comprendamos lo que sucede en Venezuela". Ojalá hubiera en el mundo unos cuantos Hugo Chávez más...otro gallo nos cantara a la Comunidad Internacional, con un mundo más justo, más solidario, con más paz y menos desigualdades sociales. Al estilo del famoso anuncio de lavadoras de los años 60, se podría lanzar el lema: ¡¡Ponga un Chávez en su Gobierno!!