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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Por la senda del Pacifismo (84)

Viñeta: Popa Matumula

Viñeta: Popa Matumula

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La pretendida “guerra infinita contra el terrorismo” (que incluye entre otras maravillas civilizatorias formas de tortura peores y todavía más sádicas que las medievales) implementada desde hace década y media por EEUU en varios países y continentes a través del Pentágono y la OTAN, la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, el monstruoso y omnipresente big brother de nuestros días según las escandalosas revelaciones de Edward Snowden), no es más que la pantalla ideológica del intento por reconquistar la hegemonía mundial apropiándose de los recursos naturales, bienes comunes, territorios y mercados a escala planetaria

Néstor Kohan

Hemos de ir finalizando ya este tercer gran bloque temático de la serie, que hemos dedicado al imperialismo norteamericano y a la OTAN como mayores elementos divulgadores de la filosofía y práctica belicistas y agresoras. Decididamente, la OTAN no es la solución para nada, sino que más bien es el problema. Su objetivo parte de una mera ambición geopolítica. Se basa en defender los intereses económicos de las grandes empresas transnacionales de Occidente, y asegurar la explotación de recursos naturales en beneficio de la dominación y hegemonía imperialista. Esta necesidad constante es el mayor factor provocador de guerras y conflictos armados, de tener que inventarse enemigos y amenazas permanentes para subsistir. Si ayer fue la resistencia contra el bloque soviético, hoy es el constante enfrentamiento con los países que no se someten a sus designios, o bien la lucha por la explotación de las riquezas naturales. Y en el fondo de todo ello, la implantación de gobiernos "aliados", es decir, serviles a los intereses del imperialismo yanki. En el horizonte se sitúa la actitud beligerante y provocadora contra Rusia y China, las dos grandes potencias orientales que pueden hacerle sombra a los todopoderosos Estados Unidos. De ahí que la senda del pacifismo nos obligue a desvelar estos espurios intereses, y a velar y difundir continuamente que la paz es una construcción permanente y continua, es el propio camino, la propia senda que hay que ir construyendo.

 

Denunciemos la falacia de las falsas amenazas, y destaquemos el mensaje de que las clases populares y trabajadoras y la defensa de sus intereses, nada tienen que ver con la OTAN y la Unión Europea. Bajo la globalización capitalista que nos gobierna, el consumo, la explotación, la competencia y la guerra son caras de una misma moneda, lados de una misma realidad. Porque el capitalismo jamás será sostenible ni pacífico. Estas características son contrarias a su naturaleza. Y en este escenario, la OTAN es pieza fundamental que ayuda a imponer la hegemonía ideológica, en base a demonizar cualquier intento de disidencia hacia los países de los que ellos llaman "el mundo libre". El imperialismo y la OTAN imponen una visión totalitaria y ciertamente peligrosa sobre el nuevo orden mundial. A través de la manipulación del lenguaje y de los conflictos armados, intentan (y lo consiguen) que todo el mundo occidental piense de una manera uniforme, comulgue con las mismas "verdades", asuma los mismos postulados. La colonización de los gobiernos y mentalidades occidentales es aún una guerra que se mantiene, y que se desarrolla y se encona ante cada intento de emanciparse de ellas por parte de cualquier país. El enfrentamiento ideológico con el imperialismos es, pues, una práctica absolutamente necesaria. Y el abandono de la OTAN y de cualesquiera otros planteamientos belicistas se nos antoja absolutamente imprescindible para abordar una senda neutral y verdaderamente pacifista. La filosofía de la OTAN se destila hoy día en todos los grandes foros políticos y económicos mundiales (Davos, el G8, el G20, el Club Bildelberg, etc.), por lo cual es imperiosamente necesario el desarrollo de foros alternativos que ofrezcan otras visiones. 

 

Pensamos que ha quedado claro para nuestros lectores y lectoras, después del abordaje de este bloque temático, que hay que desarrollar ampliamente una perspectiva antiimperialista, no sólo mediante la salida de la OTAN y el desmantelamiento de todas las bases militares norteamericanas en nuestro territorio, sino también desarrollando los fundamentos políticos, económicos y sociales para la implementación de una nueva geopolítica internacional, sustentada en la ruptura con las Instituciones y Organismos internacionales que representan al capitalismo en su versión más dura (FMI, BM, UE...), y el establecimiento de sólidas alianzas con países que desarrollen procesos revolucionarios y de emancipación y liberación nacional, en todos los continentes. Y así, apostar decididamente por la ruptura de la política de aislamiento hacia Cuba o Venezuela, y por la interacción con las asociaciones y organismos internacionales que desarrollan visiones alternativas al capitalismo mundial globalizado. Todo ello deberá ir enfocado, fundamentalmente, a contribuir a quebrar la hegemonía unipolar imperialista, y a la construcción de un nuevo mapa geopolítico multipolar y equilibrado. Estados Unidos construyó el imperio más poderoso que jamás haya existido en la historia de la humanidad. Es hora de clausurarlo. Sus dispositivos de hegemonía y dominación son realmente admirables. Su capacidad de control y sometimiento también. Pese a ser uno de los países más tiránicos del planeta, figuran y son reconocidos como una "democracia avanzada". He ahí el poder de la retórica capitalista.

 

Pero afortunadamente, el inicio de su decadencia ya es inocultable. Lo reconocen ya hasta los propios dirigentes del imperio, así como los estrategas del Pentágono y la CIA. El desarrollo del bloque de los BRICS, la grandeza y poderío actuales de Rusia y China, y la crudeza de la actual Administración Trump están contribuyendo a su caída vertiginosa.  El antiimperialismo es hoy día otro de los paradigmas fundamentales de la izquierda transformadora mundial, esa que bebe de las fuentes del marxismo y se complementa con los nuevos paradigmas del ecologismo, el pacifismo o el feminismo. Esto implica que tenemos que luchar contra el imperialismo con todas nuestras fuerzas. El nuevo orden global será antiimperialista, o no será. La senda del pacifismo exige romper con todo atisbo imperialista, y abordar nuevos marcos de relación justos, democráticos y equilibrados con todos los países del mundo, bajo relaciones de solidaridad, cooperación, justicia, democracia y equidad. En nuestro índice inicial de los primeros artículos de la serie, recogíamos un cuatro bloque temático dedicado a la superación del franquismo en nuestro país, pero como dicho tema está siendo ampliamente desarrollado en su serie de artículos correspondiente (que ya estamos también finalizando), desde la siguiente entrega comenzaremos a abordar el quinto gran bloque temático de esta serie, dedicado a la guerra como negocio, y a la deuda militar. Hablaremos del gasto militar, del negocio de las exportaciones de armas, de la relación de la banca con el negocio de las armas, y de otros asuntos relacionados. 

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