Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Para Israel es prioritario que la gente no crea en los pueblos que luchan, que son o aspiran a ser soberanos e independientes: no quiere que los pueblos miren y admiren al pueblo palestino, que se resiste y nos llama. El colonialismo, Israel, es el resultado del convencimiento antidemocrático, es el fascismo de hoy. Su desafío a las instituciones que proclaman el derecho a la igualdad y la justicia es su declaración de guerra a quien resista al colonialismo-imperialismo
Por estas mismas fechas, cuando ya estaba establecido el Cuarteto, el delegado de Palestina ante las Naciones Unidas expresó la decepción de los palestinos por el comunicado de dicho organismo donde equipara los palestinos y los israelíes. El comunicado reconoce el derecho de Israel a la autodefensa, exigiendo a los palestinos tomar medidas decisivas contra lo que llamó "terrorismo". Es la misma deriva que la ONU viene tomando desde entonces (primera década del siglo XXI hasta hoy), manteniéndose en una posición "neutral" (opción que no es ética en un conflicto como éste), y con el descrédito y la indiferencia de la comunidad internacional. El comunicado referido instaba a los palestinos a "tomar medidas decisivas contra los individuos y grupos que perpetran ataques violentos". En cuanto a Israel, el comunicado del Cuarteto le instó a "detener la construcción de los asentamientos", tal como estaba estipulado en la Hoja de Ruta y el plan de paz elaborado por el Cuarteto con el fin de resolver el conflicto palestino-israelí. Respecto al establecimiento del Estado Palestino Independiente, el Cuarteto confirmó su compromiso de adherirse al plan de paz que establecía la creación del Estado Palestino para el año 2005. Este comunicado se publicó después de un encuentro entre Kofi Annan (Secretario General de la ONU entonces), el Secretario de Estado estadounidense Colin Powell, su homólogo ruso Igor Ivanov, el Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea Javier Solana, y el ministro de exteriores italiano Franco Frattini, cuyo país ocupaba en aquél entonces el semestre de presidencia de la Unión Europea. Colin Powell confirmó la posición estadounidense, sesgada hacia Israel, que se basa en el hecho, según ellos, de que es imposible alcanzar ningún hito de paz mientras el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) se esté moviendo en el terreno palestino. El 25 de mayo de 2005, y tras las amenazas de disidencia de algunos miembros de la extrema derecha, Ariel Sharon anunció su aceptación de la Hoja de Ruta. En un artículo publicado por un diario hebreo, Sharon dijo por primera vez: "Es hora de dividir la tierra entre nosotros y los palestinos". Y después de 7 horas de un intenso debate, el gobierno israelí aprobó el acuerdo, pero a la vez aprobó otra decisión que consistía en el rechazo del retorno de los refugiados palestinos a los territorios israelíes.
Y por su parte, en el lado palestino, a pesar de la aprobación de la Autoridad Nacional Palestina del comunicado del Cuarteto, los grupos islamistas lo rechazaron y lo consideraron una conspiración contra los movimientos de resistencia. Sin embargo, tanto los palestinos como los israelíes se comprometieron a luchar contra el terrorismo y la violencia tal como lo reclamaban los Estados Unidos y sus socios, y que había sido anunciado en la Cumbre de Al Aqaba que tuvo lugar el 4 de junio en Jordania, con la presencia de Sharon, Abu Mazen, el Presidente estadounidense y el Rey de Jordania como anfitrión. No obstante, la violencia volvió a aparecer, cuando un militante de Hamás se hizo explotar en un autobús en pleno centro de Jerusalén, haciendo que la historia se repitiese una vez más, dejando de lado todos los acuerdos para que las facciones palestinas volvieran a sus actividades cotidianas, al ataque y contraataque: los ataques por parte de los movimientos de resistencia palestinos, y la incursión de las fuerzas del ejército israelí en los territorios palestinos. Por otra parte, el Presidente Abu Mazen se convirtió en el blanco de las críticas, incluso desde su propio movimiento, debido a su debilidad política, llegando algunos incluso a calificarle de traidor, torpe y débil, todo esto por su incapacidad de desarmar a los movimientos fundamentalistas palestinos, situación ante la cual se vio obligado a dimitir en septiembre de 2003. Cumpliéndose en este año 2003 10 años desde que comenzaran las negociaciones de Oslo, el panorama era más bien sombrío, ya que en una encuesta que se realizó en Israel, tan solo el 31% se había pronunciado a favor de los acuerdos firmados entre Israel y Palestina, frente al 54% que se había manifestado en contra. Por su parte, a la cabeza del Partido Laborista israelí fue designado Simon Peres, en calidad de presidente del partido por un período de un año. Peres, de 80 años de edad, estaba esperando reactivar el proceso de paz para justificar la formación de un gobierno de unidad nacional con el Likud. Y así llegamos a finales de 2003, cuando aún no se había podido poner en marcha la Hoja de Ruta, sin existir la percepción de una salida negociada al conflicto. Entonces, lejos de la diplomacia internacional, surgieron nuevas figuras que dieron luz al conflicto, integradas por personalidades eminentes de la izquierda judía, y los palestinos moderados, con el objetivo de reanudar el diálogo.
Y como resultado de estas nuevas negociaciones, surgieron los Convenios de Ginebra el 1 de diciembre de 2003, cuyos textos originales versaron sobre la posibilidad de la reanudación de las negociaciones, lo que significaría volver a trabajar sobre la línea de la misma Hoja de Ruta estancada y poco realista respecto a las circunstancias y condiciones sobre el terreno. Para estos Convenios de Ginebra se tomaron como punto de partida los parámetros de Bill Clinton y los acuerdos de Camp David II y Taba, de manera que el proyecto del acuerdo se presentó en Suiza, instando a las partes a ponerse de acuerdo lo más rápidamente posible para poner fin al conflicto en el horizonte de 2005. A pesar de que los promotores del Convenio de Ginebra carecían de autoridad al ser una iniciativa no gubernamental, el acuerdo fue ampliamente apoyado por la comunidad internacional. En Israel, el acuerdo fue rechazado por la derecha y el gobierno de Ariel Sharon, mientras que el Partido Laborista se mostró escéptico junto con la élite progresista de Israel, por lo que, en definitiva, el acuerdo contó con un apoyo de entre el 25% y el 40%. En el lado palestino, varias manifestaciones salieron a las calles en protesta contra el acuerdo, y para expresar el claro rechazo que les merecía tanto al Movimiento Al Fatah como a la Autoridad Nacional Palestina, además de a los propios intelectuales palestinos, por considerarlo un chantaje inaceptable. No obstante, al tratarse de una iniciativa no gubernamental, muchos creyeron que al menos podría servir como una solución inmediata para la violencia. El pueblo israelí apoyó la separación de los territorios como única solución después de que las vías del diálogo se habían agotado. La idea de la construcción del muro de seguridad trajo para Ariel Sharon consecuencias políticas negativas. La valla recordaba mucho al Muro de Berlín, con todo lo que ello implica en cuanto a división e intolerancia. El siguiente hito ocurre ya en el año 2004, que fue un año crucial en la reciente historia del conflicto palestino-israelí, ya que en dicha fecha fue cercado y secuestrado el líder histórico Yaser Arafat, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, situación que contribuyó a su muerte. Pero antes, el 22 de marzo de 2004, las fuerzas israelíes asesinaron al jeque Ahmed Yassin en Gaza, cuando iba de camino a la mezquita del barrio de Al-saif (La Espada), acompañado de dos guardaespaldas y uno de sus hijos que también murió en la operación. El asesinato del jeque Yassin fue considerado el acontecimiento más importante a lo largo de la historia del conflicto palestino-israelí, y la mayor operación de asesinato selectivo contra islamistas palestinos, no solo por su posición entre los seguidores de Hamás, sino también por lo audaz que fue la operación israelí teniendo en cuenta las posibles represalias de Hamás para vengarse del asesinato de su líder espiritual, como realmente ocurrió.
Los palestinos consideraron que Israel había declarado la guerra contra el Islam con el asesinato del jeque. La operación fue supervisada y dirigida personalmente por el Primer Ministro israelí Ariel Sharon, quien justificó el asesinato del jeque alegando que su país estaba persiguiendo a todos los terroristas, y que Yassin había sido el líder del terrorismo sangriento palestino, considerándolo como el "Osama Bin Laden palestino". La respuesta de los fundamentalistas palestinos al asesinato del jeque fue inmediata, con ataques y atentados contra los israelíes, provocando un ambiente de tensión nunca antes visto a lo largo de la intifada. Tras las negociaciones de Camp David y Taba, los círculos de la Administración estadounidense y ciertos políticos israelíes comenzaron a creer que Yaser Arafat ya no era la persona idónea para ser presidente de la Autoridad Nacional Palestina, en el sentido de la inutilidad de las negociaciones con él, mientras continuaban aumentando la violencia e intensificándose los atentados suicidas provocando la muerte de muchos israelíes, a pesar de la condena de Arafat de todos estos atentados. Ariel Sharon, enemigo de Arafat, comenzó a achacarle la responsabilidad de todo lo que estaba ocurriendo. En estas circunstancias, Israel le prohibió a Arafat salir de Ramallah, razón por la cual no pudo asistir a la Cumbre de la Liga Árabe que tuvo lugar en Beirut el 26 de marzo de 2002 por temor a que no se le permitiera regresar a los territorios palestinos. Tres días más tarde, Arafat fue rodeado por las fuerzas israelíes en el interior de su cuartel general junto a 480 de sus compañeros, entre ellos agentes de la propia policía palestina. En medio de esta operación israelí, Arafat se quedó estancado y firme en su palacio presidencial bajo los disparos de las fuerzas israelíes, lo que hizo que cientos de manifestantes procedentes de varios países del mundo se reunieran alrededor de su residencia para expresar su solidaridad con el presidente palestino. Por otra parte, la Administración estadounidense y también la israelí, llevaron a cabo una campaña contra Arafat para excluirle de la Autoridad Nacional Palestina y alejarle del centro del poder bajo la excusa de que asumía la responsabilidad del deterioro de la situación en los territorios palestinos. A finales de mayo de 2002, el Presidente estadounidense George Bush pidió la reestructuración de la Autoridad Nacional Palestina, y debido a la presión internacional y al bloqueo de la situación, Yaser Arafat se vio obligado a ceder parte de sus poderes al Primer Ministro Mahmud Abbas, quien pocos días después presentó su dimisión y se designó a Ahmed Qurei como Primer Ministro.
En este contexto, no fue sorprendente la decisión de Ariel Sharon de retirarse unilateralmente y de forma completa de Gaza. Sin embargo, esta retirada se consideró como una concesión por parte de Israel que los palestinos lograron bajo la presión de los islamistas, mientras que Sharon la justificó como "una condición para la supervivencia del Estado de Israel". El plan de la retirada israelí de Gaza surgió en abril de 2004, previendo una retirada completa de 21 colonias en la franja. Dentro de este plan, Israel se guardaba el derecho de intervención contra cualquier peligro que pudiera amenazar su seguridad y la de su pueblo. Así mismo, Israel mantuvo su línea fronteriza con Egipto. La puesta en práctica de dicho plan fue fruto de numerosas medidas que se llevaron a cabo durante todo el año, con la ayuda del Presidente egipcio Hosni Mubarak, quien concedió a Israel la responsabilidad del control de las fronteras con Gaza. El plan de retirada de Israel de Gaza fue aprobado por la Knesset el 26 de octubre. En ese mes de 2004, la situación de salud del Presidente Arafat empezó a deteriorarse considerablemente. Problemas con el sistema digestivo, varias enfermedades, una hemorragia cerebral debido a un accidente de avión y una inflamación del estómago contribuyeron a ello. A todo ello hemos de sumarle el deterioro psicológico y corporal. Por invitación del Presidente francés Jacques Chirac, fue trasladado a Francia para recibir el tratamiento en el hospital militar de Percy, cerca de París. La enfermedad de Arafat había llegado a etapas avanzadas, y los médicos emitieron el 4 de noviembre el informe donde reconocían la muerte clínica del paciente, la cual debido a consideraciones familiares e intereses políticos, no se hizo pública hasta el día 11 de noviembre. El cuerpo de Arafat fue enterrado en el patio interior de su residencia en Ramallah, donde había sido atrapado durante los últimos años. El líder palestino había pedido ser enterrado en Jerusalén, pero habiendo sido esta posibilidad negada por los israelíes, se trajo tierra de Jerusalén y se usó para su tumba en Ramallah. Arafat es considerado el padre y el comandante supremo de la Autoridad Nacional Palestina. Fue el líder político de Palestina durante 40 años, y un símbolo viviente de Palestina desde la fundación del Movimiento Al Fatah que presidía desde octubre de 1957. Yaser Arafat, líder carismático donde los hubiera, encarnó el renacimiento nacional, lo que le concedió la legitimidad para con su pueblo. Recibió el apoyo de muchos líderes mundiales. Continuaremos en siguientes entregas.
Fuente principal de referencia: Tesis Doctoral "El tratamiento del discurso mediático en los periódicos españoles del conflicto palestino-israelí", cuyo autor es Rana Zhran, Universidad de Málaga, 2015