Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Quiero advertir dos dimensiones de la perversidad del discurso del desarrollo. La primera hace referencia a la relación del hombre con la naturaleza, que en el discurso del desarrollo es puramente instrumental y que ahora amenaza con convertirse en un problema de sobrevivencia de la especie humana. La segunda dimensión hace referencia a la subordinación de la ética al crecimiento económico; si para crecer en términos económicos es necesario borrar de la superficie del planeta hasta el último árbol, la noción de desarrollo no tiene impedimentos. Por ello necesitamos superar las nociones de modernización, desarrollo y crecimiento económico, y optar por una forma de vida convivial, respetuosa y armónica. Los pueblos indígenas tenemos ese conocimiento, tenemos esa práctica, tenemos ese legado
Ningún progreso parece hoy más urgente que superar la ciega voluntad de progreso
Comenzaremos a exponer, a continuación, aunque ya hemos proporcionado algunas referencias suyas en entregas anteriores, la obra y el pensamiento de uno de nuestros mayores expertos, como es Jorge Riechmann (1962). Este Profesor de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid, como decimos, es una autoridad y una referencia internacional en los asuntos del pensamiento alternativo, y su obra es profunda, extensa e ilustrativa. Comenzaremos por una reciente entrevista llevada a cabo por Paloma López para el medio Publico. Jorge Riechmann fue detenido el pasado mes de octubre en el contexto de las acciones de la Plataforma "2020 Rebelión por el Clima", cuando bloqueó un puente de 4 carriles en Nuevos Ministerios, en Madrid, al mismo tiempo que se organizaba una acampada frente al Ministerio de Transición Ecológica. Fue puesto en libertad 4 horas más tarde acusado de desobediencia y resistencia a la autoridad, pero como él mismo afirma, "hace falta desobediencia de masas para poder frenar la tragedia climática". Recomiendo a mis lectores y lectoras la entrevista al completo, donde Riechmann explica el contexto de las actividades y marchas de protesta de estas organizaciones, y como decimos, la necesidad de organizarnos y difundir el mensaje de forma potente, un mensaje de llamada de atención para tomar medidas urgentes y contundentes contra el caos climático que vivimos. Pues bien, un filósofo mexicano que se hace eco de sus planteamientos es Luis Tamayo, Doctor en Filosofía por la UNAM, y Director General del Instituto Tecnológico para el Desarrollo Sustentable de México. Este autor tiene publicada su guía "Aprender a decrecer - Educando para la sustentabilidad al fin de la era de la exuberancia", que vamos a seguir a continuación como referencia, en sus principales aspectos y planteamientos. En nuestras entregas anteriores, hemos destacado la necesidad del respeto y reconocimiento a los Derechos de la Naturaleza, de la Madre Tierra, pero ello lógicamente tiene que ir unido necesariamente a una nueva relación del ser humano con ella. Una humanidad que pretenda, bajo el punto de vista de estos autores, relacionarse con la Naturaleza de manera respetuosa y plena, debería seguir al menos los ocho principios básicos enunciados y recogidos por Jorge Riechmann, y que son los siguientes: 1) biomímesis, 2) precaución, 3) ecoeficiencia, 4) autocontención, 5) comprensión de la exponencial, 6) justicia socioambiental, 7) economía solidaria y 8) unidad con el otro y el mundo, todo lo cual conduce a lo que Riechmann denomina el "Ecosocialismo". Los expondremos con más detalle:
I.- Biomímesis. La biomímesis, es decir, la "innovación inspirada en la naturaleza", es una versión renovada de aquello que inspiró a budistas y múltiples pueblos originarios, así como a pensadores contemporáneos como Vitus B. Dröscher, Howard T. Odum, Ramón Margalef, Barry Commoner, Janine Benyus y el propio Jorge Riechmann, entre otros. La biomímesis, es decir, la "emulación consciente del ingenio de la vida" deriva del conocimiento y toma de conciencia de que la naturaleza lleva miles de años probando los mejores procedimientos para realizar prácticamente cualquier tarea: desde la generación eficiente de energía hasta el reciclaje de los residuos, desde el tratamiento de las aguas residuales hasta el equilibrio de los ecosistemas. Y la necesidad de emular a la naturaleza es más que evidente: "Nuestros sistemas de calefacción central y acondicionamiento de aire son superados por los 30ºC constantes de los termiteros. Nuestro radar más complejo es duro de oído en comparación con la transmisión multifrecuencial de los murciélagos. Y nuestros nuevos "materiales inteligentes" tienen que inclinarse ante la piel del delfín o la trompa de las mariposas. Incluso la rueda, que siempre hemos considerado una invención genuinamente humana, ha resultado estar presente en los motores moleculares que accionan los flagelos de las bacterias más antiguas (...) Las algas bioluminiscentes combinan sustancias químicas para encender sus linternas corporales. Los peces árticos y algunas ranas son capaces de congelarse del todo y luego revivir, protegiendo sus órganos de los daños causados por los cristales de hielo. Los osos negros hibernan todo el invierno sin intoxicarse por su propia urea, mientras que sus primos, los osos polares, permanecen activos gracias a una capa de pelos transparentes que actúan como los paneles de un invernadero. Los camaleones y las platijas se camuflan modificando la coloración de su piel para confundirse con el sustrato. Las abejas, las tortugas y las aves migratorias navegan sin necesidad de mapas mientras que las ballenas y los pingüinos bucean sin escafandra. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo consiguen las libélulas superar en maniobrabilidad a nuestros mejores helicópteros? ¿Cómo se las arreglan los colibríes para cruzar el Golfo de México con menos de tres gramos de combustible? ¿Cómo pueden las hormigas cargar con el equivalente a cientos de kilos en el sofocante calor de la jungla?" (Janine Benyus).
En su ensayo "Biomímesis. Respuesta a algunas objeciones", el Dr. Jorge Riechmann presenta los principios básicos de la sustentabilidad biomimética: "A partir de la biomímesis, del funcionamiento de los ecosistemas, podemos sugerir seis principios básicos para la reconstrucción ecológica de la economía: 1. Estado estacionario en términos biofísicos. 2. Vivir del Sol como fuente energética. 3. Cerrar los ciclos de materiales. 4. No transportar demasiado lejos los materiales. 5. Evitar los xenobióticos como los COP (contaminantes orgánicos persistentes), OMG (organismos transgénicos). 6. Respetar la biodiversidad". Estos principios se nos vuelven más claros si recordamos las nueve propiedades básicas de los sistemas naturales, destacados por Janine Banyus en su trabajo "Biomímesis": 1. La naturaleza cabalga sobre la luz solar. 2. Gasta solo la energía que necesita. 3. Ajusta la forma a la función. 4. Lo recicla todo. 5. Premia la cooperación. 6. Cuenta con la diversidad. 7. Demanda tecnología local. 8. Frena los excesos desde dentro. 9. Saca partido de las limitaciones. Y la naturaleza, además, cuida de las generaciones futuras, es decir, no efectúa la "tiranía transgeneracional" que actualmente realizamos y mediante la cual agotamos los recursos naturales de una manera increíblemente acelerada y ciega, empobreciendo el futuro de nuestros hijos y nietos. La naturaleza no se mueve en coches, ni utiliza derivados del petróleo para fertilizar los suelos. Es decir, la naturaleza no genera "externalidades", que el ser humano paga muy caras. Sinceramente, es difícil pensar algo más contrario a la maravillosa biomímesis que los destructivos procesos del fracking para extraer el gas de esquisto, o las actividades de minería a cielo abierto de metales preciosos, los cuales el ecodepredador capitalismo neoliberal moderno está promoviendo en todos los lugares donde se lo permiten. Necesitamos desembarazarnos de ellos para encaminarnos hacia la construcción de sociedades conviviales (orientadas hacia la convivencia armónica y plena) donde la biomímesis sea la inspiración y la clave de la innovación tecnológica y de nuestras actividades para y con la naturaleza. Tres premisas fundamentales inspiran la biomímesis:
1.- La Naturaleza como modelo: Biomímesis es una nueva ciencia que estudia los modelos de la naturaleza y luego los imita o toma inspiración de esos diseños y procesos para resolver los problemas humanos. Desde hace siglos, los orientales crearon algunas artes marciales inspirados en los movimientos de los animales salvajes, o más recientemente, los ingenieros han creado medios de transporte avanzados inspirados en la aerodinámica de algunas aves.
2.- La Naturaleza como mentor: Biomímesis usa un estándar ecológico para juzgar la certeza de las innovaciones. Después de 3.800 millones de años de evolución, la naturaleza ha aprendido: lo que funciona, lo que es apropiado, lo que perdura. Sólo vive lo que funciona.
3.- La Naturaleza como medida: Biomímesis es una nueva forma de ver y juzgar la naturaleza. Inicia una era basada no en qué podemos extraer del mundo natural, sino en qué podemos aprender de él. Ciencia y tecnología deben inspirarse en ella.
II.- El Principio de Precaución. En el estudio "Principio de precaución para una era tecnológica" (2008), la Dra. Célida Godina define al principio de precaución como "la acción de prevenir riesgos antes de que éstos se manifiesten (la cual) exige un estudio intensivo de un problema, implementar métodos preventivos (...) esta acción no es de ningún modo un principio para detener de manera definitiva la actividad científica, ella no es anticientífica ni hostil a la tecnología, sino que plantea explícitamente la cuestión de los criterios en la toma de decisiones políticas cuando la ciencia no ofrece una respuesta unívoca o hay conflicto entre diferentes expertos". Así mismo, refiere esta autora los cinco elementos propios del Principio de precaución indicados por Jorge Riechmann: "1. Responsabilidad: al iniciar una actividad nueva, recae sobre el iniciador la carga de la prueba de demostrar que no hay vía alternativa más segura para lograr lo que ha de lograrse. 2. Respeto: en condiciones de riesgo grave, se impone la acción preventiva para evitar daños, incluso si no existe una certidumbre científica total de las relaciones causa-efecto. 3. Prevención: existe el deber de ingeniar medios que eviten los daños potenciales, más que buscar controlarlos y gestionarlos a posteriori. 4. Obligación de saber e informar: existe el deber de comprender, investigar, informar (sobre todo a los potencialmente expuestos al riesgo) y actuar sobre los potenciales impactos, no cabe escudarse en la ignorancia. 5. Obligación de compartir el poder: es necesaria la democratización de la toma de decisiones en relación con la ciencia y la tecnología". Como puede apreciarse, el principio de precaución es lo mínimo que puede exigirse a una ciencia y una tecnología responsables y verdaderamente comprometidas con la conservación de la salud humana y el cuidado de la Tierra. La humanidad futura requerirá de científicos que sigan rigurosamente este principio, que, insistimos en ello, no es anticientífico, sino que simplemente exige a los científicos y tecnólogos ser más cuidadosos en sus descubrimientos, aplicaciones e innovaciones. Hasta la fecha, durante toda la historia de la humanidad, han sido producidos demasiados monstruos que ya afectan a la salud humana, y afectarán a muchos ecosistemas durante siglos. El Buen Vivir debe evitar estas situaciones. Nuestra salud y la de la propia Naturaleza depende de ello. Continuaremos en siguientes entregas.