Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Cuando evalúo a mis alumnos, no quiero que me cuenten lo que yo ya sé, ni lo que han leído en los libros, ni lo que me han escuchado decirles en clase, sino que quiero que me cuenten su propia opinión
34.- LA MANIPULACIÓN GENÉTICA PRESENTADA SIN SUS EFECTOS NEGATIVOS. La manipulación genética vulnera el principio de precaución. El ser humano se presenta como transformador de la naturaleza, sin limitación en la manipulación de la vida. La contaminación genética tiene efectos imprevisibles e irreversibles, así como numerosas consecuencias en cascada sobre los ecosistemas. Los riesgos sanitarios a largo plazo de los organismos modificados genéticamente (OMG), presentes en nuestra alimentación o en la de los animales que comemos, no están siendo evaluados (alergias, resistencias a antibióticos…) y promueven la pérdida de seguridad y soberanía alimentaria de los países empobrecidos beneficiando exclusivamente a empresas multinacionales. El tratamiento que los libros de texto de nuestros escolares conceden a este asunto es muy preocupante. El conocimiento científico sobre el funcionamiento de los genes es todavía muy limitado y las técnicas actuales de ingeniería genética no permiten controlar los efectos de la inserción de genes extraños en el ADN de un organismo. La ingeniería genética parte del principio de que los genes tienen una función en sí mismos, sin tener en cuenta ningún otro factor interno o externo al organismo. Resulta imposible predecir el comportamiento de los nuevos genes introducidos en organismos y ecosistemas complejos. Por otro lado, existen estudios científicos que demuestran los efectos nocivos de la utilización de los transgénicos, pero se intentan silenciar o se retiran las subvenciones para seguir con las investigaciones. Muchas veces son las mismas multinacionales que tienen las patentes, las que realizan los estudios y ponen resistencia a la regulación de las responsabilidades. Sin embargo los libros de texto se muestran complacientes con los logros de la investigación genética. No existe proporción entre la velocidad con la que se introducen sustancias químicas de síntesis u organismos modificados genéticamente y la velocidad con la que se evalúan los daños que pueden causar, de forma que no se puede reaccionar a tiempo a los efectos que causan. A pesar de este riesgo, no se contempla el principio de precaución.
El aumento de la producción de las cosechas y demás promesas de los transgénicos no se ha cumplido, sino todo lo contrario. Incluso se ha demostrado que el rendimiento en algunos casos, como en la soja resistente al herbicida Roundup, se calcula que es entre un 6-11% inferior del de la soja convencional. La mayor parte de los cultivos transgénicos han sido diseñados fundamentalmente con el único objetivo del control del mercado por la industria agrotecnológica (venta de herbicidas, retardo de la podredumbre para favorecer el transporte a larga distancia, semillas estériles, etc.), sin embargo las utilidades que muestran los libros de texto se relacionan con la mejora de la salud y las hambrunas. Veamos algunos ejemplos: el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. Anaya afirma: “El logro de plantas manipuladas genéticamente resistentes a enfermedades víricas, permitiría una mejora considerable del rendimiento de las cosechas”. Y en otra parte del texto se afirma: “Los cultivos celulares tienen diversas aplicaciones como pruebas de resistencia a infecciones o detención de ciertas necesidades nutricionales, etc.”. El libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Oxford cuenta: "Las investigaciones en genética permitieron también revolucionar la producción de plantas y animales para el consumo humano, manipulando los genes de las especies vivas para mejorarlas e incluso "creando" especies nuevas (alimentos transgénicos). Estos procesos permiten incrementar el número de productos alimenticios, mejorar su apariencia y adaptarlos a la demanda de los consumidores". Y por su parte, el mismo libro de la Editorial Edebé sostiene: “El análisis del DNA y su transferencia de unos organismos a otros, mediante avanzadas técnicas de ingeniería genética se ha aplicado en la agricultura para conseguir variedades vegetales resistentes a las plagas, con contenido nutritivo mayor o de crecimiento más rápido. En ganadería se ha conseguido el desarrollo de especies que resisten mejor las enfermedades o presentan una elevada productividad”. Como puede comprobarse, los relatos son absolutamente acríticos, y de un tecnoutopismo brutal. La contaminación genética pone en peligro variedades y especies cultivadas tradicionalmente, así como a la flora y fauna de los ecosistemas naturales, debido a los efectos de la polinización, la mezcla de cosechas o la falta de limpieza de las máquinas e instalaciones agrícolas. Las manipulaciones genéticas se realizan siempre sobre variedades muy productivas, la llegada de las plantas transgénicas intensifica esta tendencia a la uniformización de los cultivos. Tal vez algún día ya no dispongamos de las variedades de plantas adaptadas a las condiciones ambientales locales para superar un grave problema como la resistencia a las plagas y la adaptación de los cultivos a las condiciones del territorio próximo. Este riesgo no es recogido en los libros de texto.
Se justifica también el fomento de los transgénicos con vistas a la solución del problema del hambre en el mundo. Sin embargo, este no es un problema de escasez de alimentos, sino de acceso a los mismos o a los recursos para producirlos. Lo que hay que contar a nuestros alumnos y alumnas es que en realidad lo que está ocurriendo es que los pequeños agricultores no pueden pagar los elevados precios de las patentes, que millones de familias han perdido su soberanía alimentaria, y que tecnologías como la “terminator” (que hace que la semilla producida por la planta no sea fértil) están obligando a comprar las semillas en cada cosecha. Tampoco se cuenta a los estudiantes que las patentes de los transgénicos dan a las multinacionales un enorme poder sobre los agricultores, produciéndose una apropiación y oligopolio sobre la alimentación, a través de la tecnología de protección de genes o la venta de “paquetes tecnológicos” (semilla y herbicida conjuntamente). Esta concentración de poder en un tema básico como es la producción de alimentos para el consumo humano y animal no aparece reflejada en los textos. Por su parte, temas como la investigación bacteriológica, la clonación, las células madres o la reproducción asistida se tratan como adelantos científicos para los que solamente se ponen reparos éticos y se plantea la necesidad de legislar sobre ello. No se habla de los riesgos, los costes solamente accesibles a élites favorecidas, el negocio de las nuevas técnicas de la reproducción o las armas bacteriológicas utilizadas en las guerras. Se transmite que la biotecnología es buena en si misma, incuestionable, es un avance, y que supondrá un incremento en la calidad de vida de las personas y será la solución a una gran cantidad de enfermedades. Aunque no se habla de las investigaciones para solucionar “problemas” irrelevantes para la salud como la alopecia, la celulitis o los adelgazantes, mientras que un enorme porcentaje de la población mundial se muere de hambre o de enfermedades ya erradicadas en los países del Norte, como las diarreas. No se habla del papel que juegan los intereses de las multinacionales farmacéuticas y sus patentes. Los libros de texto tampoco hablan de la gran resistencia que existe a la manipulación genética por parte de ecologistas, agricultores y consumidores, que reclaman el derecho a una alimentación sana, a un etiquetado que garantice la libertad de elección, el establecimiento de responsabilidades por parte de las multinacionales e información sobre los campos donde se cultiva con transgénicos.
35.- LA SIMPLIFICACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD. Es éste otro asunto crucial que no se aborda de forma conveniente en los libros de texto. Para valorar la biodiversidad hay, en primer lugar, que valorar la propia vida, desde sus formas más sencillas y elementales hasta sus formas más acabadas, evolucionadas o perfectas. La biodiversidad es la estrategia de seguridad que la Naturaleza “ha inventado” durante su historia de millones de años. La biodiversidad permite que los ecosistemas se puedan anticipar relativamente a las perturbaciones externas. La biodiversidad se basa en el aumento de complejidad en detrimento del incremento de productividad, justamente al contrario del funcionamiento del sistema económico capitalista. Esta oposición esencial no es considerada por los libros de texto. La biodiversidad, en los libros de texto, se plantea de un modo reduccionista, como si se tratase de conservar un catálogo de especies al margen de los ecosistemas en donde se desarrollan. Se obvian las interrelaciones que existen entre las distintas especies entre sí y en equilibrio con su medio. Por ejemplo, en p.44 Biología y Geología 1º de Bachillerato Editex, el concepto de biodiversidad se presenta como un listado de especies al hablar de la clasificación de los seres vivos. Hay que explicar a los alumnos y alumnas que del mismo modo que un zoológico no es un ecosistema o las personas que habitan un bloque de casas no tienen por qué constituir una comunidad, la existencia de “bancos” semillas o especies o de zonas protegidas no asegura la protección y conservación de la biodiversidad. La biodiversidad es una figura que se contempla desde el punto de vista de la protección, es decir, se habla de ella para mencionar que existen leyes que la protegen, sin valorar los resultados de las mismas. Apenas se menciona que la protección es insuficiente o está mal gestionada. El fenómeno de pérdida de biodiversidad al que asistimos en la actualidad no es algo nuevo. Lo que sí constituye una novedad es la velocidad de desaparición y la gran magnitud de las causas que lo originan. La humanidad ha acelerado drásticamente el ritmo de extinción de especies y la degradación de sus ecosistemas. Según E. Goldsmith “la velocidad de desaparición es de unas cuatrocientas veces más rápida que en cualquier otro período geológico y afecta a un mayor número de especies…”. Sin embargo, se minimiza e incluso se transmiten mentiras, sobre la pérdida de biodiversidad en el planeta (sin ir más lejos, el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. SM afirma sin despeinarse que “La biodiversidad actual en nuestro planeta es la mayor que jamás ha existido…”).
Se habla de las amenazas, pero no de las causas que producen el desequilibrio y destrucción en los ecosistemas y la desaparición de muchas especies, como la contaminación, la sobreexplotación de recursos, la deforestación o el cambio climático. Se transmite la falaz idea de que las especies se extinguen por falta de adaptación a los cambios, por falta de capacidades. Por ejemplo, el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. SM afirma: “Los animales que se extinguen son los que no se adaptan. Por ejemplo, el Dodó de Mauricio y el lobo marsupial son dos especies recientemente extinguidas. No se adaptaron a la alteración humana de su medio” (¿no será más correcto y justo denunciar la perversa acción humana en contra de la existencia de determinadas especies?) Los cambios bruscos en las condiciones ambientales (aire, suelo, agua, clima o introducción de especies foráneas) suponen que los seres vivos no se puedan adaptar. Los procesos de especiación se producen durante largos períodos de tiempo, por lo que perturbaciones muy bruscas y rápidas desencadenan la extinción de especies. Existe la tendencia a dar más importancia a la extinción de grandes vertebrados (ballena, tigre, oso pardo, lince, etc.) que al resto de los seres vivos (invertebrados, plantas, hongos, etc.). Se ve la biodiversidad como un zoológico, un listado de llamativos animales. Sin embargo, el equilibrio de los ecosistemas depende de la compleja interrelación de todos los seres vivos que lo componen (cadenas de alimentación, productores o descomponedores) y sus variables ambientales. Bajo una mirada claramente antropocentrista, parece que los seres vivos existen para ser utilizados por los humanos, no existe la biodiversidad como valor en si mismo, como mecanismo que proporciona estabilidad al sistema de la vida, ni como “almacén” de información genética e intrínsecamente adaptada al territorio. La utilidad de la biodiversidad se mide en términos utilitarios para los intereses productivos. Hemos de enseñar a nuestros escolares que la biodiversidad es contraria a la uniformidad que impone el modelo de desarrollo económico (monocultivos, control de variedades y semillas, patentes…) el cual fomenta la pobreza y el deterioro ecológico. La sostenibilidad se basa en la diversidad debido a su adaptación a las condiciones ambientales y de autoabastecimiento en cada territorio. Por último, otra de las graves amenazas para la biodiversidad es el actual sistema de patentes. A través de los derechos de propiedad intelectual unas pocas multinacionales pretenden acaparar los recursos naturales del mundo, sean plantas, animales, microorganismos, procesos ecológicos o segmentos genéticos, siempre y cuando sean susceptibles de negocio. Las multinacionales recogen, como si fueran investigaciones propias, conocimientos milenarios, especialmente en zonas donde viven pueblos indígenas. El alcance de esta “biopiratería” es enorme, tanto destinada a la industria farmacéutica como a la alimentaria, despojando de los derechos de uso a los verdaderos propietarios y uniformizando la diversidad. Este fenómeno es invisible en los libros de texto. Continuaremos en siguientes entregas.
Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción