Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Urbanismo.
Defenderemos un modelo de ciudad compacta basado en la diversidad social y de usos, que favorezca la calidad de vida y la compatibilidad de actividades productivas y residenciales, con unas adecuadas dotaciones de servicios públicos que apuesten por un modelo de movilidad sostenible sustentado en el transporte público y los medios no motorizados. El patromonio arquitectónico de muchas localidades andaluzas obliga a establecer medidas para preservarlo de los procesos de demolición y abandono, así como al establecimiento decidido de políticas de rehabilitación y mantenimiento que permitan su uso por parte de los habitantes, en el convencimiento de que la fórmula óptima de preservación de un bien es su utilización.
La preocupación por los pequeños municipios se fundamenta en los principios constitucionales y estatutarios de igualdad de los ciudadanos, que se quiebran si no se garantiza, independientemente del lugar de residencia, un nivel de equipamiento básico acorde con las necesidades de desarrollo de las personas. Al mismo tiempo hay que considerar y reconocer las diferencias sustanciales existentes en los pequeños núcleos de población, estableciendo para ellos acciones normativas, administrativas y económicas. En este sentido:
1.- Dotaremos a los pequeños municipios de instrumentos de gestión urbanística más eficaces, menos complejos y más adecuados a la solución de problemas puntuales, pero de gran trascendencia para el funcionamiento de la localidad, mediante el desarrollo de una normativa urbanística específica.
2.- Desarrollaremos actuaciones de planeamiento integral (infraestructuras, viviendas, equipamiento y aspectos socioeconómicos) en los conjuntos históricos andaluces, con medidas de rehabilitación de su patrimonio arquitectónico, mejora de sus espacios públicos y puesta en valor de los yacimientos arqueológicos, de forma que se posibilite el mantenimiento de su población, se continúen los usos actuales del suelo, y en su caso, se frene la terciarización.
3.- Actuaremos para recuperar barrios con deterioro físico y/o social, con una intervención integradora, y con la participación de otras Administraciones competentes.
4.- Impulsaremos promociones de vivienda protegida tanto en zonas de expansión urbana como en barrios consolidados o en suelos de alto valor económico, evitando así la creación de guetos y la exclusión social de algunos colectivos.
5.- Con carácter general, se dará prioridad a la rehabilitación del patrimonio existente y a la puesta en valor de las viviendas vacías, sobre la construcción de nuevos inmuebles.
4.3 Un elemento estratégico: desarrollo del mundo rural.
Manifestamos nuestro apoyo a las políticas de desarrollo rural de carácter transversal que han desempeñado un papel esencial en la profunda transformación experimentada en las últimas décadas por el mundo rural de Andalucía. Esta transformación se ha materializado en una mejora significativa de las condiciones de vida de los pueblos, y ha contribuido a fijar la población a los territorios, atenuando de este modo el progresivo abandono de las áreas rurales, fruto de la aplicación en Andalucía de la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural. Por ello:
1.- Defenderemos las políticas que desarrollan los 52 Grupos de Desarrollo Rural andaluces, que deben seguir ocupando un papel relevante en la futura PAC, como instrumento imprescindible para la mejora de la competitividad de las zonas rurales, para favorecer la creación de empleo y para contribuir a la cohesión territorial y social.
2.- Reforzaremos estrategias como el Programa AVIVA.
Las propuestas en relación al urbanismo en Andalucía y al medio rural deben estar también impregnadas desde nuestra visión conjunta de armonización del hombre con el medio natural donde habita y desarrolla sus actividades productivas. Como sabemos, la planificación territorial se ha desarrollado hasta ahora teniendo en cuenta sólo los criterios de mercado (de hecho, se acaba de aprobar una nueva Ley de Costas por el Gobierno Central nociva en este sentido, que ya comentaremos en otro artículo), demostrando pasividad y negligencia ante la destrucción de los recursos naturales, y brindando el territorio como un negocio especulativo más. Se debe renunciar a todas estas prácticas, potenciando la intervención pública en suelo y vivienda protegida, y centrando los esfuerzos en una planificación más racional del territorio urbano y rural.
El POTA (Plan de Ordenación Territorial de Andalucía) debe por tanto estar basado en un nuevo modelo de desarrollo (acorde con el modelo productivo del que tanto hablamos) ecológicamente sostenible, socialmente justo, y territorialmente equilibrado, donde no quepa lugar a las prácticas especulativas, a la destrucción del medio ambiente y sus ecosistemas naturales, o a la injusticia y desigualdadades sociales. En este sentido, entendemos que el modelo de ciudad compacta, el fomento de los transportes públicos, la preservación del patrimonio arquitectónico, la protección del suelo público, o la puesta en valor de las viviendas y edificios vacíos, son medidas que contribuyen a este modelo. Ejemplos como la construcción cercana a las playas gaditanas de Bolonia, o megacomplejos como los futuros EuroVegas o Barcelona World se oponen frontalmente a los modelos de desarrollo por los que apostamos.