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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Cultura Andaluza, propuesta de nueva asignatura (II): Historia

Ya explicamos en el primer artículo de esta serie las motivaciones que impulsaban la propuesta de nueva asignatura, y vamos a centrarnos ahora en desarrollar un poco más cada uno de los tres Bloques Temáticos de que consta la propuesta. Por el orden que habíamos expuesto, el primer Bloque se refiere al estudio de la Historia de Andalucía. Nos podemos remontar tan atrás como queramos, ya que un montón de factores que se dan en nuestra tierra hicieron de Andalucía un foco de atracción de otras civilizaciones ya desde la Edad de los Metales. Entre dichos factores, por ejemplo, podemos citar la gran extensión de nuestra superficie, la posición geoestratégica, uniendo dos continentes, y la mixtura cultural que siempre arraigó con éxito, todo lo cual abona las teorías que hacen situar en Andalucía los primeros homínidos europeos.

 

Pero las primeras grandes culturas establecidas en nuestro Sur nos llevan a hablar de los Tartessos, con un claro matiz orientalizante, y posteriormente estuvimos ligados a la influencia de los pueblos fenicio y griego. Más adelante, Andalucía quedó incorporada plenamente a la civilización occidental con la conquista y romanización de las provincias Béticas. Además de grandes Emperadores como Trajano y Adriano, la Bética aportó al mundo romano innumerables nombres de grandes magistrados y senadores, los políticos de aquélla época. Después Andalucía tuvo que soportar también las invasiones germánicas de vándalos y posteriormente de visigodos, pero ninguna de dichas etapas consiguió eliminar el importante papel cultural y político de la Bética durante los siglos V y VI.

 

mezquita.jpgAsí llegamos al año 711, que representa la invasión musulmana de la Península Ibérica. El territorio andaluz fue el principal centro político de los distintos estados musulmanes de Al-Ándalus, siendo Córdoba la capital y uno de los principales centros culturales y económicos del mundo por aquél entonces. Los andaluces debemos sentirnos profundamente orgullosos de nuestra época árabe, pues mientras los pueblos más bárbaros invadían otras zonas de la península, Al-Ándalus fue un crisol de culturas que irradió sabiduría, arte y belleza por todo el mundo. Este período de ocho siglos de florecimiento culminó con el Califato Omeya de Córdoba, donde destacaron figuras como Abderramán III. Ya en el siglo X se produjo un período de grave crisis que fue aprovechado por los reinos cristianos del norte peninsular para avanzar en sus conquistas, y por los distintos imperios norteafricanos que se fueron sucediendo (Almorávides y Almohades), que ejercieron su influencia en Al-Ándalus, estableciendo centros de poder en Granada y Sevilla. Entre estos períodos de centralización de poder, se produjo la fragmentación política del territorio peninsular, que quedó dividido sucesivamente en primeros, segundos y terceros Reinos de Taifas. Entre estos últimos, el Reino Nazarí de Granada tuvo un papel histórico y emblemático fundamental.

 

Todo ello dio juego a que la Corona de Castilla fuese conquistando paulatinamente los territorios del sur peninsular, y Fernando III culminó la conquista de todo el Valle del Guadalquivir en el siglo XIII. El territorio andaluz quedó dividido en una parte cristiana y otra musulmana, con los diversos nombres que recibieron, hasta que en 1492 la conquista de la península finalizó con la toma de Granada. En el siglo XVI es cuando Andalucía pudo explotar más su posición geográfica, ya que centralizó el comercio con el Nuevo Mundo, donde tuvo un papel fundamental en su descubrimiento y colonización. Pero el desgaste social y económico se generalizó en el siglo XVII, y las reformas borbónicas del siglo XVIII no remediaron que España en general y Andalucía en particular fueran perdiendo peso político y económico en el contexto europeo y mundial. Esta situación se agravó durante los siglos siguientes, y Andalucía pasó de ser una de las regiones más ricas de España a una de las más pobres a finales de la revolución industrial del siglo XIX. Ya en el siglo XX, con personajes como Blas Infante, se recupera la conciencia andaluza, y a finales de siglo (1980) se configura como Comunidad Autónoma de pleno derecho dentro del Estado español. 

 

Bien, pues este sería a muy grandes rasgos el temario que el profesorado debería impartir en este primer Bloque Temático de la asignatura. Continuaremos en posteriores artículos con los siguientes. 

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