Overblog Todos los blogs Blogs principales Política
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

Publicidad

La inteligencia emocional (III)

Continuamos nuestra exposición sobre el ámbito de estudio de la IE, después de haber introducido en el último artículo el concepto del CE (Coeficiente Emocional) frente al CI (Coeficiente Intelectual). Pues bien, de acuerdo con James R. Flynn, Profesor de Filosofía Política de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), el CI ha aumentado 20 puntos desde que fue medido por primera vez a principios del siglo XX.

 

Pero sin embargo, y paradójicamente, mientras que cada generación de niños parece volverse más inteligente, sus capacidades emocionales y sociales disminuyen vertiginosamente. Si medimos el CE por medio de la Salud Mental y de las Estadísticas Sociológicas, se puede observar de muchas formas que los niños y adolescentes de hoy están peor en este tema que los de las generaciones anteriores. Así por ejemplo, Martin Seligman en su libro "El niño optimista", describe a la depresión como una epidemia que ha aumentado casi diez veces entre los niños y adolescentes en los últimos cincuenta años y que se está produciendo cada vez a edades más tempranas.

 

ie3En palabras de Gerardo Casas, "en general, durante la mayor parte del siglo XX, los científicos han rendido pleitesía al hardware del cerebro y al software de la mente, mientras que los desordenados atributos del corazón han sido relegados a los poetas". Sin embargo, es posible que sólo recurriendo a la teoría cognoscitiva no podamos explicar algunos interrogantes que nos intrigan, tales como los siguientes:

 

1.- ¿Porqué algunas personas simplemente parecen tener un talento especial para vivir bien?

2.- ¿Porqué el alumno más listo de la clase probablemente no terminará siendo el mejor profesional?

3.- ¿Porqué algunas personas nos caen bien a primera vista en tanto que desconfiamos de otras?

4.- ¿Porqué algunas personas siguen mostrándose optimistas cuando afrontan problemas que hundirían a una persona menos animosa?

 

Resumiéndolo a una sola pregunta: ¿Qué cualidades de la mente o el espíritu determinan el éxito? Bien, pues hoy en día los investigadores tienden a aceptar que las capacidades representadas por el CI cuentan alrededor de un 20%, mientras que el resto depende de múltiples factores, entre los que se incluyen los relacionados con la Inteligencia Emocional, y que vamos a enumerar, entre otros muchos, en los siguientes:

 

1.- Reconocer nuestras propias emociones. Efectivamente, se trata de un auténtico pilar de la IE, en el cual se fundamentan el resto de las cualidades relacionadas con ella. Apreciar, dar nombre y distinguir nuestras propias emociones. Sólo quien sabe porqué se siente como se siente puede manejar sus emociones, moderarlas y ordenarlas de manera consciente.

 

2.- Saber manejar las propias emociones. Todos sabemos que el miedo, la ira o la tristeza son mecanismos de supervivencia que forman parte de nuestro bagaje emocional básico. Y partiendo de la base de que no podemos elegir nuestras emociones, que no las podemos desconectar, esquivar o evitar, sí está en nuestro poder conducir nuestras reacciones emocionales y completar o sustituir el programa de comportamiento congénito primario (como el deseo o la lucha), por formas de comportamiento aprendidas y más civilizadas (como el flirteo o la ironía). Lo que hagamos con nuestras emociones, la capacidad para manejarlas de forma inteligente, es lo que depende de nuestra IE.

 

3.- Utilizar el potencial existente. Como ya se ha comentado, un elevado CI por sí solo no nos convierte ni en el primero de la clase, ni en el Premio Nobel. Los verdaderos buenos resultados requieren cualidades como la perseverancia, la confianza en sí mismo, la capacidad de disfrutar aprendiendo, o el ser capaz de sobreponerse a las posibles derrotas. 

 

4.- Saber ponerse en el lugar de los demás. Los estudios sobre la comunicación parten de la base de que alrededor del 90% de la comunicación emocional se produce sin palabras. La empatía ante otras personas requiere la predisposición a admitir las emociones, escuchar con atención y ser capaz también de comprender pensamientos y sentimientos que no se hayan expresado verbalmente. 

 

5.- Crear relaciones sociales. En toda relación con terceras personas entran en juego las capacidades sociales: en el trato con los clientes, en las relaciones de pareja, en las relaciones entre padres e hijos, etc. Que tengamos un trato satisfactorio con las demás personas depende, entre otras cosas, de nuestra capacidad para crear y cultivar las relaciones, de reconocer los conflictos y solucionarlos, de encontrar el tono adecuado y de percibir los estados de ánimo de otros interlocutores.

 

Continuaremos el tema en posteriores artículos. 

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post