Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
"Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma quién,
¿de quién son esos olivos?"
Continuando desde los aspectos introductorios del artículo anterior, y abriéndonos a las normativas europeas, tenemos que avanzar, como no podía ser de otra manera, que desde Andalucía, y en el ámbito de la Unión Europea, proponemos que se cambie radicalmente lo que se ha venido en llamar Política Agraria Común (PAC), porque ésta, tal y como está diseñada, no es capaz de cumplir con uno de los principales objetivos para los que fue creada, que es el de "estabilizar las rentas de los agricultores". La Política Agraria Común debe ser capaz de procurar unas rentas dignas a los agricultores y ganaderos, al tiempo que protege el medio ambiente sin que esto suponga una carga sólo soportada por los agricultores, además debe ser capaz de regular el funcionamiento de la cadena agroalimentaria, evitando las injerencias externas con fines especulativos.
La ordenación de los mercados agrarios debe ser la prioridad a la hora de gestionar el sector agrario, puesto que la mayor parte de la renta de los agricultores y ganaderos andaluces viene a través de la venta de sus productos en el mercado. Y la actual Política Agraria Común olvida deliberadamente el ordenamiento de los mercados agroalimentarios, teniendo como consecuencia palpable el paulatino descenso de las rentas de los agricultores. En la actualidad es posible actuar en el proceso de reforma que continuará a lo largo de 2012, y la PAC resultante debe fomentar un nuevo modelo social de agricultura, a la vez que consolide un mercado más justo y sostenible.
Debe igualmente efectuarse una gestión forestal ecológica, basada en la protección del suelo y la biodiversidad, para prevenir la degradación de las cubiertas vegetales, así como la desertificación progresiva. El Plan Forestal Andaluz debe ser impulsado corrigiendo sus deficiencias en el ámbito de la gestión, al tiempo que se hace una ordenación de los recursos forestales de nuestra Comunidad. Esta planificación forestal andaluza no debe tratar de convertir los espacios forestales en terreno prohibido para la actividad primaria, sino que debe programarse en conjunto con todos los planes destinados a la actividad agrícola y ganadera de nuestra región.
Al igual que los bosques de sierra resultan fundamentales para mantener la fertilidad de los valles, la planificación del uso de los espacios forestales no se puede diseñar de manera aislada al resto de las actividades. Por ello deben fomentarse formas mixtas de gestión, como el pastoreo controlado para la prevención de incendios, la explotación de recursos micológicos, la regulación, potenciación y diferenciación de la producción corchera, la valoración de los servicios ambientales prestados en las áreas protegidas, etc. De igual manera se deben iniciar los contactos entre los distintos agentes económicos y sociales para elaborar el Plan Forestal Andaluz en el marco 2015-2025.
Para todo ello, realizamos las siguientes propuestas, que vamos a ir desarrollando en el resto de artículos de esta serie: considerar la agricultura como sector estratégico de la economía productiva (con todo lo que ello conlleva), impulsar a nivel europeo una profunda reforma de la PAC (con medidas de mercado, ayudas directas, importaciones de terceros países, desarrollo rural, etc.), y mejorar la vertebración del sector agroalimentario andaluz (incluyendo una Ley de la Cadena Agroalimentaria, fomentando el asociacionismo, las organizaciones interprofesionales, los contratos agrarios, o los canales cortos de comercialización).
Todo ello sin olvidarnos de dedicar una especial atención a los sectores en crisis (el olivar, la ganadería, el sector hortofrutícola, o los cereales), optimizando los recursos hídricos (fomentando la gestión pública del agua, una política hidráulica justa y sostenible, etc.), y fomentando un nuevo concepto de Reforma Agraria que garantice la soberanía alimentaria (mediante una Ley Integral de Agricultura y Soberanía Alimentaria, un Plan de Ordenación Agrícola y Ganadero, un Banco Público de Tierras, una producción ecológica, una comarcalización agraria, o una agricultura urbana). También desarrollaremos todo lo que tiene que ver con una Pesca y una Acuicultura sostenibles. Todo ello lo iremos exponiendo con calma y en profundidad en los siguientes artículos de esta serie.