Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Habíamos dejado en el artículo anterior el relato de nuestra cadena en la fiebre consumista, y diremos también que el mercado americano está aún peor que el europeo, pues ellos dedican más tiempo que nosotros a comprar. Efectivamente, el sistema está pensado para que trabajemos más (ganando menos, por supuesto), y cuando lleguemos a casa, nuestra mejor alternativa sea ponernos delante del televisor...¿para ver qué? Pues ANUNCIOS. Sí, los famosos "Comerciales" que dicen los hispanos (en USA hay una comunidad hispana importantísima, que además crece cada día), y que inundan un montón de horas de televisión diciéndonos lo que tenemos que comprar para sentirnos felices, que después de comprar tenemos que ir pagando, por lo cual nos endeudamos cada vez más, y necesitamos trabajar todavía más para poder ir pagando lo que compramos. Afortunadamente, en nuestro país ya tenemos las cadenas públicas estatales de televisión (no así las autonómicas) sin ninguna emisión de publicidad directa, lo cual supone un avance.
Por consiguiente, una genial pescadilla que se muerde la cola, creada a nivel mundial por la gigantesca economía globalizada, y que cada vez nos inunda de consumismo, y que incluso tiene coletazos en otras tendencias, como que por ejemplo el tamaño de las viviendas tenga que ser cada vez mayor para que pueda albergar todo lo que compramos, así que crecen las viviendas, que ahora son adosadas y de dos pisos, con trastero, con armarios incorporados por todas partes, para que pueda caber todo lo que compramos...Nos inculcan una idea de calidad de vida que va muy ligada a lo que tienes, y al tamaño de lo que tienes: tamaño de tu casa, de tu coche, de tu trastero, de tu piscina, etc.
Y hay que dar el mensaje contrario, en el sentido de que la calidad de vida de nosotros, de los seres humanos, no se mide por el número ni el tamaño de nuestras cosas, sino que va ligada precisamente a nuestra felicidad para disfrutar con menos cosas materiales, a la filosofía de la compartición, a recuperar la filosofía del ocio y del disfrute, a cultivar las pasiones y aficiones de cada cual, y a buscar en el interior de cada persona lo que mejor pueda satisfacerle. Justo desde este punto de vista hay que ver el trabajo, aquélla actividad a la que nos ocupamos una media de 8 horas diarias, y que no debería suponer una carga, sino un grado de consecución de nuestra felicidad, al desempeñar tareas que nos gustan y para las que estamos capacitados. Recuperamos el famoso slogan: "Trabajar para vivir, y no al contrario".
Pues bien, vamos llegando a nuestra última fase de la Cadena de Producción, que podemos llamar la Disposición, es decir, destrucción o liberación de todos estos productos de una manera ordenada y controlada, para que pueda seguir fluyendo el sistema. El gesto que mejor lo ilustra es el que todos conocemos de sacar la basura. En Estados Unidos, cada persona genera más de 2 Kg. de basura por día, el doble que hace treinta años. ¿Qué hacemos con toda esta basura? Pues o bien la llevamos a los vertederos, o bien la incineramos, contribuyendo ambos sistemas a contaminar el aire, el suelo, el agua, y por tanto en su conjunto, a que los efectos del Cambio Climático sean cada vez más visibles. Concretamente, la incineración de residuos es muy dañina. Si recordamos los tóxicos que se generaban en la fase de producción, este proceso de incineración los libera ahora al aire. Peor aún, pues se generan nuevos componentes químicos todavía más tóxicos que los de la fase de producción, nuevos tipos de dioxinas, que son las sustancias más tóxicas conocidas por la ciencia.
Por su parte, los sistemas de reciclaje ayudan, porque reducen la emisión de productos tóxicos, y la necesidad de tener que seguir generando tóxicos en la producción, así que el reciclaje debería ser mucho más completo que los niveles que practicamos hoy en día, pero aún así, debemos tener en cuenta que el reciclaje nunca será suficiente, por las siguientes dos razones:
1.- La basura de nuestra casa es sólo la punta de iceberg. Por cada cubo de basura que sacamos, se necesitaron en realidad (en las fases anteriores) unos 70 cubos (para generar lo que está en nuestro cubo).
2.- Aunque pudiéramos (que estamos muy lejos) reciclar el 100% de nuestra basura, no resolveríamos el gran problema de fondo: gran parte de la basura no puede ser reciclada, o bien porque contiene demasiados tóxicos, o bien porque fue diseñada para no ser reciclada (por ejemplo, los típicos envases de papel, plástico y metal de los zumos infantiles).
Como se ha podido ir viendo durante todas las fases de esta gran y macabra cadena, es un sistema en crisis. Durante todo el camino (ya lo advertíamos en el primer artículo) hay un montón de límites, trampas y problemas: desde los efectos del Cambio Climático, pasando por el empeoramiento de las condiciones de vida, o por la pérdida de los auténticos valores que nos pueden proporcionar la felicidad. Afortunadamente, tenemos muchos colectivos en todos los países conscientes de estas situaciones, que luchan porque están convencidos de que otro mundo es posible, otro sistema económico, otro conjunto de valores, y que se enfrentan a los procesos de depredación de la naturaleza, de emisiones de gases de efecto invernadero, de uso de vehículos contaminantes, de que se conserven y se dignifiquen los ambientes laborales, de que el mundo empresarial funcione por otros parámetros, y de que, en definitiva, recuperemos una democracia completa y real, desde el pueblo, con el pueblo, y para el pueblo.
Esperemos y sigamos luchando para que podamos alcanzar algún día otro sistema de funcionanamiento, respetuoso con los recursos naturales y con las personas, es decir, sostenible socialmente y medioambientalmente: Química Verde, Basura Cero, Producción de Ciclo Cerrado, Comercio justo, Consumo responsable, Energías Limpias y Renovables, Economías Locales Sostenibles, etc., forman hoy en día un conjunto de alternativas que nos demuestran que todo esto se puede cambiar. Este sistema no es como la Ley de la Gravedad, algo natural con lo que tenemos que convivir, sino que este sistema lo hemos creado las personas, y también las personas lo tenemos que cambiar. Esperemos conseguirlo totalmente dentro de no mucho tiempo.