Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Finalizamos con esta cuarta y última entrega la serie de artículos que hemos dedicado a comentar los factores que, desde nuestro punto de vista, habría que transformar para no sólo poder acabar con la crisis, sino para salir de ella sin posibilidades de recaída, o eliminando las posibilidades de que se produzcan crisis futuras, que sin duda ahondarían todavía más en las desigualdades del sistema, y podrían producir efectos todavía más catastróficos que los que la actual crisis está provocando. De todos modos, desde la izquierda todavía no vemos esa "luz al final del túnel" que algunos analistas cuentan, por lo que pensamos que la actual crisis aún podría recrudecerse más si continuamos funcionando sobre las mismas bases económicas, y el mismo modelo productivo y de crecimiento, a todas luces depredador e insostenible.
Bien, el cuarto y último factor que habíamos citado desde el primer artículo de esta serie se refería al cambio en la mentalidad, en los enfoques, en la escala de valores, en las actitudes personales, en la visión que tenemos que tener sobre el sistema, y sobre la economía dentro del sistema, aspectos que nosotros creemos que tienen igualmente un papel fundamental como desencadenantes de los problemas económicos que sufrimos en nuestra época. Lo podríamos resumir como el necesario cambio de nuestra posición en el mundo de la economía, de nuestra cultura, de nuestros valores y de nuestros comportamientos personales.
Todo ello, la mitificación del dinero, la universalización de lo mercantil que nos lleva a que todas las dimensiones de nuestra vida humana se hayan puesto en venta, la avaricia descontrolada, el afán desmedido de lucro, el cultivo del egoísmo y el fomento de la desinformación o la constante manipulación de las conciencias, nos indica que si todo lo que hemos comentado se ha podido llegar a producir, es porque alguien o algo con, digamos, "demasiado poder", ha logrado poner el mundo patas arriba, invertir nuestras escalas de valores y nuestras prioridades, y llevarnos a los seres humanos por un camino que no es el que nos permite alcanzar nuestra plenitud como tales, que sería sin duda aquél en el que predominaran la cooperación y no la competencia agresiva, la solidaridad y no el combate, la paz y no la violencia.
Decididamente, nuestras actitudes tienen que cambiar, nuestras escalas de valores tienen que cambiar, nuestros ideales en la vida, nuestros objetivos, nuestras razones para vivir, los poderes que gobiernan el mundo, tienen que cambiar, porque de lo contrario nos llevarán a un camino de autodestrucción, a un "sálvese quien pueda", donde como siempre, al final no se salvará nadie. Es fruto como decimos del cultivo a lo material, del tremendo peso de lo económico, de la prevalencia de una escala de valores distorsionada, que concede el mayor valor al poder del dinero sobre todas las demás cosas. Que conste que nuestro mensaje desde la izquierda no tiene nada que ver con mensajes de trasfondo religioso (pues además generalmente nos consideramos ateos o agnósticos), sino con mensajes humanos, de sentido común, de pragmatismo pacífico, basados en el único camino que pensamos que nos puede llevar a la felicidad, a la concordia, a la paz entre los pueblos. Cambiemos el chip, porque de lo contrario, el chip nos cambiará a nosotros.