Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Por mi condición de profesor, es un tema (ya lo hemos tratado en otros artículos de este Blog) que trato con especial cariño, éste de la Educación Pública, pues me parece pilar fundamental de todas las sociedades justas y avanzadas, y ha de ser considerada al más alto nivel de las inversiones públicas del Estado. En ese sentido, los recortes educativos que se están perpetrando en los últimos meses en diferentes Comunidades Autónomas, con el pretexto de la crisis y el control del déficit, están suponiendo el mayor ataque a la educación pública desde la dictadura franquista.
Semejantes ataques al servicio público educativo han tenido graves consecuencias para el normal inicio del curso, especialmente en Educación Secundaria, y han desencadenado una gran movilización del profesorado, ampliamente apoyado por la comunidad educativa y por la ciudadanía en su conjunto, como lo demuestran las masivas manifestaciones celebradas en Madrid, Navarra, La Coruña, Toledo y en otras muchas ciudades del Estado. A ello se suma la convocatoria de huelgas, encierros, concentraciones y otras acciones reivindicativas en los propios centros, o en los barrios y plazas de múltiples ciudades.
Por recordar la secuencia de hechos ocurridos, inició la ofensiva el gobierno de CiU en Cataluña con una disminución cercana al 8% del presupuesto de educación, recortando el gasto corriente en los centros y poniendo en peligro miles de empleos. Y posteriormente en Madrid, el gobierno de Esperanza Aguirre ha llevado a cabo un despido masivo de personal interino (más de 3.000 docentes), al proponer elevar de 18 a 20 el número de horas lectivas del profesorado, a la par que ha intentado desacreditarlo con insultos y burdas mentiras sobre su jornada de trabajo (que incluso se vio obligada a desmentir, ante la avalancha de críticas suscitada).
Recordemos sus ignorantes y despreciativos comentarios, aludiendo a que "la inmensa mayoría de los madrileños trabajan más de 20 horas a la semana", queriendo trasladar la idea de que no se les estaba pidiendo un gran esfuerzo, pero ocultando que realmente lo que conlleva dicha medida es dejar sin trabajo a miles de profesores interinos, con el agravante además de que se deja a miles de estudiantes sin clases de apoyo, tutorías o refuerzos, o bien se impone la necesidad de que muchos profesores tengan que impartir materias que no son para nada afines a sus especialidades, como que por ejemplo, un Profesor de Plástica tenga que impartir Nuevas Tecnologías.
Aún hoy día, tanto Esperanza Aguirre como su Consejera de Educación, Lucía Figar, siguen manteniendo el argumento de que no se están implantando recortes en la Educación Pública madrileña. Asímismo, otros gobiernos autonómicos, como Galicia, Navarra o Castilla-La Mancha, han adoptado medidas que conducen al despido de miles de docentes. Si se llevan a efecto todos los recortes anunciados en el conjunto de las CC.AA., se privará a la escuela pública de unos 15.000 profesores, además de imponerle una importante reducción en el gasto corriente de los centros.
Y simultáneamente a todo ello, se apoya con total descaro a la enseñanza privada, tomando medidas tan escandalosas como las protagonizadas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que con su imparable tendencia a privatizar la educación, ha aprobado nuevas subvenciones millonarias a la patronal de la Escuela Concertada para supuestas actividades extraescolares, así como cuantiosas desgravaciones fiscales a quienes optan por llevar a sus hijos a colegios privados.
Y no olvidemos que no es la primera vez que Esperanza Aguirre hace propuestas de este tipo ligadas al campo educativo, pues algunos meses atrás ya había propuesto la implantación de unas Escuelas de Élite, con centros físicamente separados del resto, para segregar al alumnado de mayor inteligencia y/o aprovechamiento. El coste de estos recientes regalos, que supera con creces el tijeretazo impuesto a la educación pública madrileña, permitiría renovar el contrato a los miles de interinos que ha dejado en la calle, y mantener la oferta y servicios educativos que venían prestando los centros públicos de la Comunidad de Madrid.
Por tanto, lo que queremos denunciar desde la izquierda es esa falacia que nuestros gobernantes se empeñan en mantener, de que los recortes vienen dados por la necesidad: NO ES CIERTO, los recortes se aplican como una opción política, se aplican en función de aquéllo que se considera más o menos importante, o de aquéllo que se quiere apoyar o descartar.
Desde la izquierda nos sentimos comprometidos con la defensa de todos los servicios públicos, y en consecuencia como firmes defensores de la Escuela Pública, única garante del derecho a la educación de todos y todas en condiciones de igualdad. Por todo ello:
1.- Rechazamos los recortes educativos que están imponiendo los gobiernos de múltiples Comunidades Autónomas, ante la total pasividad del Gobierno Central, y exigimos una salida social de la crisis que en ningún caso disminuya la calidad de servicios públicos básicos como el educativo, cuyo coste no es un gasto, sino una inversión de carácter prioritario.
2.- Apoyamos las reivindicaciones del profesorado en defensa de sus derechos, y nos manifestamos rotundamente en contra del despido masivo de personal interino, cuya labor resulta imprescindible para atender adecuadamente al alumnado que más lo necesita, y asegurar la calidad de la enseñanza pública. Por ello exigimos que se abra un proceso de negociación sindical, al objeto de facilitar el acceso a la estabilidad laboral del personal interino.
3.- Exigimos a todas las Administraciones Educativas el debido respeto hacia todas las organizaciones y plataformas sociales que vienen defendiendo la escuela pública desde hace décadas. Y denunciamos también todas las campañas de intoxicación y persecución a organizaciones representativas del profesorado y de las madres y padres de la escuela pública, como viene protagonizando la misma Presidenta de la Comunidad de Madrid y los medios a su servicio.
4.- Nos sumamos a las movilizaciones en marcha en defensa de una educación pública de calidad de todos/as y para todos/as, y animamos a la comunidad educativa y a la ciudadanía en general a participar activamente en ellas.
5.- Reclamamos la intervención directa y al más alto nivel de quienes deben velar por garantizar, en todo el territorio nacional, una educación pública de calidad en condiciones de igualdad, impidiendo que se deriven más fondos públicos a entidades privadas en detrimento de la enseñanza pública, o que se bonifique a quienes pueden y quieren escolarizar a sus hijos en centros privados de unas u otras características.
6.- Por último, pero no menos importante, reclamamos la eliminación en el ámbito de la escuela pública de todo lo que tenga que ver con el adoctrinamiento o las enseñanzas de tipo religioso, la supresión de toda la simbología religiosa, la eliminación de la asignatura de religión, y de todas las subvenciones públicas a cualesquiera Ordenes Religiosas, comenzando por la Iglesia Católica, y reclamamos la implantación de todas las medidas que nos conduzcan por fin a una Escuela Laica.