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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Arquitectura de la Desigualdad (78)

Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

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Las Empresas Transnacionales (ETN) se han convertido en una suerte de entidades intocables, en organizaciones descentralizadas, deslocalizadas, ramificadas en largas cadenas de suministro en las que se diluye la responsabilidad y se multiplican y diversifican las formas de explotación, relocalización, evasión y elusión de normas laborales o fiscales

Adoración Guamán

BLOQUE V. EL PODER DE LAS EMPRESAS Y EL MERCADO LABORAL.

 

En este quinto bloque temático de la serie que comenzamos, uno de los más importantes de la misma, vamos a incluir muchos temas que tienen como nexo común al mundo del trabajo y de las empresas. La arquitectura de la desigualdad se ha desplegado de forma especialmente cruel y despiadada en este ámbito, y hoy día el mundo laboral está salvajemente desregulado y precarizado, y mientras los altos directivos de las entidades cobran sueldos astronómicos y tienen garantizados sus elevados emolumentos de por vida, el grueso de los trabajadores y trabajadoras que se dejan su piel vendiendo su fuerza de trabajo para sus empresas llevan una vida cada vez más mísera y pobre. Indecentes empleos, abusiva temporalidad, sueldos miserables, escasa o nula protección social, etc., inundan un "mercado" (el nombre ya es en sí mismo muy ilustrativo) laboral donde la desigualdad se proyecta a marchas forzadas. Por tanto, muchos temas abordaremos en este importante bloque temático, tales como el nuevo imperialismo de las élites económicas, el poder de los lobbies empresariales, la vulneración de los derechos laborales, la trama empresarial y su relación con la política, el poder de las grandes cadenas distribuidoras, la precariedad laboral, los trabajadores pobres, el terrorismo laboral de las grandes empresas, las estrategias de explotación a los trabajadores y trabajadoras, las falacias del paradigma del emprendimiento, las vertientes de la precariedad, el debate sobre la evolución del trabajo, el trabajo formal e informal, la influencia de las nuevas tecnologías en el mundo laboral, la renta básica universal, o los planes de trabajo garantizado, entre otros muchos asuntos. 

 

Algunas series de artículos previas ya publicadas en este Blog pueden servir de orientación para nuestros lectores y lectoras, tales como "Filosofía y Política del Trabajo", o la más reciente "Contra los Tratados de Libre Comercio", entre otros muchos artículos aislados donde hemos analizado el comportamiento y las actitudes del mundo empresarial. Algunos de los más destacados han sido "Sobre la Reforma Empresarial", "¿En qué consiste el empleo digno?", "¿Debe existir el Derecho a No Trabajar?", ..... También  hemos dedicado varios artículos independientes a exponer el tremendo peligro de la actividad de muchas empresas, auténticos paradigmas del funcionamiento del capitalismo más descarnado, tal como hicimos, entre otras, con la consultora PriceWaterhouseCoopers (PWC), el grupo textil Inditexla petrolera Repsol, etc. Igualmente recomendamos a nuestros seguidores y seguidoras la lectura de la serie de artículos "Una Reforma Laboral desde la izquierda", también publicada en este Blog. Bien, podemos comenzar entonces por algunas pistas que nos ofrezcan la auténtica dimensión del poder empresarial en nuestro país, y en general, en todos los países de nuestro entorno. En este artículo del pasado verano firmado por Aitor Riveiro y Rodrigo Ponce de León para eldiario.es se nos informa de que la CEDE (uno de los más poderosos lobbies empresariales) volvió a acudir al almuerzo opaco que el Congreso de los Diputados les ofrece, desde hace más de 20 años. Una reunión no publicitada oficialmente, donde la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) se reúne con diversos diputados del Parlamento, previa invitación de su Presidente/a. 

 

En dichos encuentros estos altos ejecutivos y directivos empresariales les ofrecen a nuestros representantes políticos sus soluciones para asuntos tan importantes como las pensiones, la fiscalidad o la educación, y ya podemos intuir el carácter de sus "recomendaciones". Normalmente no se da información sobre los asistentes a dicho almuerzo ni de los temas de la supuesta agenda, por ser una reunión "de carácter privado". Podríamos pensar que reuniones de este tipo son absolutamente normales, correctas y deseables para trasladar el pensamiento de las organizaciones de la sociedad civil en torno a los grandes asuntos sociales, pero este pensamiento sería algo ingenuo, de entrada porque no es equilibrado, en el sentido de que el Parlamento no se reúne (al menos hasta ahora) con las asociaciones de presos, con las Kellys que limpian los hoteles, con las organizaciones del precariado, con los sindicatos minoritarios, o con las mareas defensoras de los servicios públicos, por citar tan sólo algunos ejemplos. ¿Es que lo que estas asociaciones puedan aportar no es tan importante como lo que pueda aportar la CEDE? Pues parece que al Parlamento le interesa más lo que la Confederación de Directivos pueda aportar, una organización cuya Junta Directiva está presidida por Isidro Fainé, y que cuenta con una Fundación en cuyo Patronato aparecen los Presidentes o Consejeros Delegados de varias grandes empresas como Bankia, Repsol, Telefónica, Abertis, Deloitte, Fujitsu, Caixabank o Bankinter. Por si los lectores y lectoras no lo sospechan, daremos algunos ejemplos de sus ideas: en 2014, durante un encuentro con diputados sobre desempleo propusieron rebajar las cotizaciones empresariales y subir el IVA, mientras que en una reunión sobre pensiones expusieron a los parlamentarios implementar un sistema mixto, es decir, planes de pensiones públicos y privados. Sin más comentarios.

 

El dominio corporativo en todas las esferas de la vida se desarrolla cada vez más en el escenario de globalización capitalista y neoliberal que sufrimos, y esta dictadura del empresariado se manifiesta en demasiadas vertientes de nuestra vida. El enfrentamiento entre la democracia y los mercados se viene saldando en favor de éstos últimos, y básicamente cada batalla se vence aportando un grado más de desregulación. Y ello no sólo se manifiesta en un ataque frontal contra los más elementales derechos de la clase trabajadora y contra sus históricas conquistas, sino también en el fraude y el robo corporativo, el desprecio hacia los consumidores, y en los crímenes medioambientales, entre otros frentes de actuación. El desaforado poder corporativo ha convertido el trabajo humano en una despiadada selva, y ha vuelto más ciertos que nunca todos los postulados que ya enunciara Marx en sus famosos escritos y trabajos. Las formas actuales de gobernar (salvo en algunos honrosos casos) consisten cada vez más en someter todas las esferas de la vida humana a las lógicas de la maximización del beneficio. Hoy día se han instalado como mantras indiscutibles la eficacia empresarial, la autonomía del mercado, la desregulación ilimitada, la seguridad jurídica y la ineficiencia de lo público, con tal fuerza que los que nos esforzamos por desmontar dichos mantras hemos de enfrentarnos a una feroz resistencia. Tal fuerza poseen dichos mitos en el pensamiento dominante, que incluso tras la debacle social provocada por la crisis de 2007, las grandes corporaciones han salido reforzadas. En consecuencia, una concentración aún mayor de este poder empresarial gobierna casi todos los aspectos de nuestras vidas. 

 

Y como decimos, todo ello se traduce en una arquitectura de la desigualdad absolutamente impregnada de dichos mitos, falacias y mantras, preñados a su vez de un dogma neoliberal profundo y casi incuestionable. Las empresas son hoy día las que gobiernan el mundo, y el resto de actores políticos y sociales se ponen a su servicio. Las leyes, normas y decretos a nivel global están repletas de procesos de privatización, mercantilización, flexibilidad laboral y desmantelamiento del sector público, todo ello para favorecer el campo de acción de las empresas. Estas grandes empresas están detrás de la entrada de capital privado en los hospitales públicos, el copago sanitario, la exclusión sanitaria de las personas migrantes, las contrarreformas laborales y educativas, el encarecimiento de la formación universitaria (lo cual ha provocado la expulsión del sistema de muchos estudiantes),  la subida continuada de tasas para suministros básicos, y así sucesivamente, hasta dibujar un panorama ciertamente desolador y excluyente. En la actualidad el poder de bancos, empresas de comunicaciones, mediáticas, energéticas, sanitarias, etc., es absolutamente desmesurado e irracional, y constituye un hecho que socava profundamente los cimientos de nuestras democracias. Los abusos de poder y el dominio y control sobre los mercados de estos grandes actores económicos llegan a ser tales que el conjunto de la ciudadanía experimenta un sometimiento injusto a sus dictados, y una situación insostenible de dependencia hacia las mismas. La desigualdad está servida, y se manifiesta fundamentalmente en la desregulación de los mercados laborales, y en la impunidad de estas megacorporaciones. Continuaremos en siguientes entregas.

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