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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

Quince ejecutivos de Wall Street cobraron 100 millones cada uno en plena crisis. The Wall Street Journal revela que cuatro de ellos dirigieron empresas que han acabado en bancarrota o se han hundido en Bolsa

EFE / ELPAIS.com (Nueva York. 20/11/2008)

Continuando con la esencia capitalista que permite, acrecienta, fomenta y perpetúa las desigualdades, y retomando lo que contábamos en artículos anteriores, hemos de recordar que, con aquéllas medidas, decisiones y acontecimientos que permitieron una nueva regeneración del más salvaje neoliberalismo, los grandes capitalistas del mundo despejaban el camino para apropiarse completa y totalmente de nuestros patrimonios. Ello ha permitido, durante las últimas décadas, ayudado por la imparable globalización, el saqueo de la mayor parte de territorios del planeta, a través de sucesivas oleadas colonizadoras, llevadas a cabo por las grandes empresas transnacionales, que son hoy día los grandes agentes del capitalismo, aquéllos que ostentan el mayor poder, más grande que el de gobernantes, incluso que los propios Estados. Siguiendo el interesante artículo "Capitalismo degenerativo" de Andrés Piqueras, los principales procesos que caracterizan a este "despojo universal" serían los siguientes:

 

1.- Privatización de la riqueza social y cultural acumulada a través de generaciones. Afecta, entre otros aspectos, a los servicios públicos (sanidad, educación, transporte, comunicaciones, etc.), infraestructuras (red viaria, instalaciones...) y patrimonio construido. 

 

2.- Privatización del patrimonio natural. Ello implica un proceso progresivo de mercantilización de la naturaleza en todas sus formas, y de sus recursos naturales. 

 

3.- Apropiación de tierras. Eliminación de propiedades comunales o colectivas, y consiguientes desplazamientos de poblaciones campesinas (sustitución de agricultura campesina o familiar por agroindustrias, intensificación de la desaparición de formas de producción y consumo no capitalistas...).

 

4.- Derechos de propiedad intelectual o patentes sobre recursos ajenos. En este sentido, el expolio y el saqueo no sólo implican la usurpación de recursos por parte de los grandes agentes capitalistas, sino la protección y el blindaje de los mismos para imposibilitar la reversión de la situación. 

 

5.- Privatización de empresas, organismos e instituciones públicas (como determinados organismos públicos autónomos, principales empresas estatales, o "externalización" de servicios de la propia Administración). Cuando ello no es posible, creación ad hoc de organismos privados que desempeñan las mismas funciones, como es el caso de las Universidades privadas.

 

6.- Campañas y operaciones de extractivismo salvaje, para apropiarse directamente de los recursos y materias primas fundamentales más codiciadas (metales, agua, petróleo, etc.).

 

También podríamos incluir aquí el despliegue de todas las técnicas financieras de desposesión, que han incidido fundamentalmente en ese proceso de "financiarización" de la economía, y que ha dado a la banca privada no sólo el protagonismo monopólico sobre dichas actividades y servicios, sino también las operaciones de rescate mediante fondos públicos en los casos en que la desbocada praxis de los banqueros sin escrúpulos ha dejado a sus empresas en bancarrota. Aquí podríamos situar las promociones fraudulentas de títulos, la destrucción deliberada de activos mediante la inflación y a través de fusiones y absorciones, el endeudamiento generalizado (por encima de la capacidad de pago de las familias) que genera un disciplinamiento de las sociedades, así como formas modernas de servidumbre por deudas (todo ello ayudado por una desmesurada cultura del consumismo y de la mercantilización de los derechos humanos fundamentales), los fraudes empresariales, la desposesión de activos mediante la manipulación del crédito y las cotizaciones (por ejemplo, el saqueo de los fondos de pensiones, o de los fondos públicos de reserva de la seguridad social), ofensiva especulativa de las operaciones de riesgo ("hedge funds"), y un largo etcétera. 

 

Con estas premisas, todas las dinámicas de corrupción, que se vienen acentuando desde los años 70 del siglo pasado hasta la actualidad, no serían sino la parte más superficial de todo el entramado metabólico de saqueo que se había estado construyendo, la punta del iceberg del funcionamiento de todo el sistema. No debe despistarnos, como bien señala Andrés Piqueras en el artículo de referencia, el hecho de que esas dinámicas corruptas salgan de vez en cuando a la luz, ya que son el resultado de luchas intestinas de las altas esferas, donde unos denuncian trapos sucios de otros para sacudirse competencia o renovar determinadas élites. Sólo faltaba un último toque a todo este plan: desarrollar una buena red de "paraísos fiscales" para guardar el enorme botín de este gran robo, de este saqueo monumental, no sólo para tenerlo a salvo de incómodas declaraciones de patrimonio, sino para que puedan intervenir de paso en algún que otro negocio ilícito pero de buena rentabilidad. A los paraísos fiscales les dedicaremos todo un gran bloque durante esta serie de artículos, dada su tremenda importancia para el despliegue de esta arquitectura de la desigualdad. Y así, según la publicación de la "Tax Justice Network" (Red para la Justicia Global), en 2015 había aproximadamente unos 26 billones de euros ocultos y libres de impuestos situados en los diversos paraísos fiscales a nivel mundial, lo que supone más o menos un tercio del PIB planetario. 

 

Como quiera que a los Grandes Capitales la tributación regresiva (consistente en gravar cada vez menos a los que más tienen) no les era suficiente, es decir, que querían más, se dedicaron también al fraude fiscal generalizado y a la evasión de impuestos. Si en España en 1995 las rentas del trabajo sufrían una carga impositiva del 16,4% del PIB, las rentas del capital sólo llegaban al 7,4%, es decir, menos de la mitad. Pero es que 13 años más tarde, en el año 2008, estos porcentajes apenas habían variado, lo cual hace que lo recaudado de la población trabajadora sea más de 9 veces el monto total recaudado del ámbito del capital, lo cual es una absoluta injusticia, además de una aberración económica. Todo ello, como decimos, al margen de la evasión y el fraude fiscal, donde según GESTHA (organismo sindical de los Técnicos del Ministerio de Hacienda), las grandes fortunas y empresas españolas evadieron más de 42.000 millones de euros sólo en el año 2010. Si a ello añadimos la evasión de la pequeña y mediana empresa, según esa misma fuente, obtenemos más de 59.000 millones de euros. Y sumando a todo ello el fraude a la Seguridad Social, manifestado fundamentalmente en la economía sumergida (ahora también en la escalada de bajas cotizaciones empresariales), nos da la enorme suma de unos 90.000 millones de euros, mucho mayor que todos los recortes que se han venido implementando, bajo la excusa de que "no había dinero". Dejo las oportunas conclusiones a los lectores. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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