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17 marzo 2015 2 17 /03 /marzo /2015 00:00

"El neoliberalismo es un gran ataque contra la población mundial, quizá el más grande ataque ocurrido en los últimos 40 años"

(Noam Chomsky)

 

 

 

 

 

contra_TLC21.jpgY como estamos introduciendo, su expresión más grotesca y agresiva son estos Tratados de Libre Comercio, que suponen la consagración de la era más salvaje del capitalismo, expresada en la completa hegemonía del poder empresarial sobre el propio poder de los Estados soberanos. En nuestro país, el TTIP es apoyado, como no podía ser de otra manera, por los dos grandes partidos que llevan gobernando el país desde la Transición, como son el PP y el PSOE, que además están coaligados en el Parlamento Europeo, y votan juntos en más del 70% de las ocasiones. Además, en el caso del TTIP la ciudadanía española (la europea en general) no podrá pronunciarse, ya que la aprobación final del mismo corresponde al Parlamento Europeo. Sólo en el caso de que las autoridades nacionales quisieran consultar a su respectiva ciudadanía, tendríamos ocasión de poder manifestarnos al respecto. Pero sospechamos que, al igual que ha ocurrido con los famosos Tratados de la Unión Europea, las instancias del poder neoliberal, en caso de que algunos países se manifestaran negativamente, se las arreglarán para disfrazar de algún otro modo la aprobación del Tratado de Libre Comercio.

 

contra_TLC22.jpgEn nuestro Congreso de los Diputados tenemos ya un precedente, ya que el pasado 6 de mayo de 2014 se rechazó la convocatoria de un referéndum planteado en sede parlamentaria por Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD. No es nada nuevo, ya sabemos el sitio donde está cada uno, y quiénes son los que luchan en contra del inmenso poder del capitalismo, y quiénes lo apoyan para que sea cada vez más fuerte. Bien, vamos a repasar algunos aspectos del propio TTIP, sus motivaciones, y las diferentes consecuencias que podría tener la aplicación de sus medidas. En principio, en la exposición de motivos que fue filtrada, la propia Comisión Europea reconoce que "las relaciones económicas entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea pueden ser consideradas entre las más abiertas del mundo". Asímismo, la OMC (Organización Mundial del Comercio) ha estimado que las tarifas promedio rondan el 3,5% en USA y el 5,2% en la UE. Estamos hablando, por tanto, de niveles extremadamente reducidos. Entonces, ¿qué es lo que en verdad se busca con el TTIP?

 

contra_TLC23.jpgLa Comisión Europea considera que "las medidas regulatorias constituyen el mayor obstáculo para incrementar el comercio y la inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea". Por tanto, queda claro que el auténtico propósito, la verdadera motivación del Tratado no es la reducción de los ya bajos niveles arancelarios, sino la modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales entre ambos espacios económicos. Bien, y todo ello, ¿será para favorecer la vida de la ciudadanía, para que volvamos a la producción de cercanía, para que mejoremos nuestros productos, para que controlemos el consumo, para que tengamos precios justos, para que ejerzamos un consumo responsable, para que dispongamos de mayores controles de calidad de los productos consumidos, para que los procesos de producción, almacenaje, transporte, envasado, y venta estén mejor controlados de cara a una mejora del nivel de vida de la ciudadanía? ¿Será para todo esto? Mucho nos tememos que NO. Nuestra ingenuidad podría llevarnos a pensar que el TTIP va a incidir en todos estos aspectos, pero nos llamaríamos a engaño si lo hiciéramos. Porque si fuera así, ¿para qué tanto secretismo en las negociaciones? ¿Para qué tanta labor del lobby empresarial? ¿Para qué tanto revuelo?

 

contra_TLC24.jpgLos objetivos habrá que buscarlos, por tanto, en otro sitio, habrá que poner los puntos de mira en otros lugares, habrá que analizar las posibles consecuencias bajo otras miras, habrá que analizar los posibles resultados bajo otras varas de medir, habrá que buscar los intereses en otra parte. Porque lo cierto es que al TTIP y a todas las partes que están negociándolo, desgraciadamente, le importan un bledo la ciudadanía y la soberanía de los Estados negociadores, lo único que les importa es garantizar un mayor contexto de mercados para las empresas, asegurar la supervivencia de sus actividades, ampliar los márgenes de sus beneficios, ampliar sus nichos de negocio, garantizar su expansión transnacional, y difundir y explotar su poderío ante el capitalismo globalizado. Las únicas interesadas en todo este tinglado son las propias empresas multinacionales, y los gobiernos que negocian se están comportando como auténticos siervos de las mismas, en contra de los intereses de la ciudadanía, que se verá perjudicada en prácticamente todos los frentes implicados.

 

contra_TLC25.jpgAlgunos de estos frentes implicados, que iremos desgranando con más profundidad en esta serie de artículos, son la regulación relacionada con el control sanitario de determinados productos, con los estándares medioambientales, con los convenios laborales, con la propiedad intelectual e incluso con la privatización de servicios públicos. Se argumenta que estas normas suponen costes adicionales para las empresas, todo lo cual constituye una pérdida de potencial económico para las mismas. Es decir, a ver si nos enteramos. Hemos llegado a un momento en la expansión mundial del capitalismo, que a las empresas no les basta con sus propios mercados, sino que necesitan expandirse a todo el mercado mundial, pero para ello, las regulaciones internas de los diferentes países (aprobadas democráticamente por los gobiernos respectivos) suponen un impedimento para esta expansión, suponen un lastre para su crecimiento, determinan limitaciones para su actividad. ¿Qué se hace, entonces? Pues aplastar dichas normas, abatirlas, derogarlas, o bien, establecer otras de mayor rango, que controlen a las normas de los diferentes países, situadas a un rango inferior. Esta idea es la que se esconde detrás del TTIP, y prácticamente detrás de todos los TLC que se han firmado a lo largo de la Historia. El TTIP se nos presenta como un disfraz que esconde el mayor ataque a la libertad, la independencia, la soberanía y la democracia jamás proyectado hasta el momento, en aras de perpetuar los beneficios empresariales. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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