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23 febrero 2017 4 23 /02 /febrero /2017 00:00
La transmisión del pensamiento dominante (55)

Cada día que pasa sin democratizar los medios es un día que el poder corporativo y financiero global usa para manipular a la ciudadanía. Está probado que se puede hacer cualquier tropelía criminal si antes se consiguió el suficiente nivel de convencimiento o de aceptación de la opinión pública internacional. Se puede invadir Irak, asesinar a Gadaffi o derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro. Lo único que se necesita es controlar y dominar a la opinión pública

Pascual Serrano

La democratización del espacio mediático es, pues, un imperativo de absoluta necesidad en una sociedad avanzada. Porque, ¿es tolerable que bajo un sistema que se denomina democrático el cuarto poder de la sociedad, es decir, los medios de comunicación, constituyan un cortijo mediático en poder de unos pocos? ¿Es tolerable que los medios de comunicación públicos se hayan convertido en auténticos instrumentos al servicio de la propaganda gubernamental? (A este respecto, tenemos un estupendo dossier sobre la manipulación que TVE lleva haciendo a sus espectadores desde la llegada del PP al poder en 2011 en este artículo de Alejandro Torrús para el medio Publico) ¿Es posible, bajo dicho escenario, proclamar a los cuatro vientos que en nuestro país existe la "libertad de opinión" y la "libertad de prensa"? ¿No deberíamos evolucionar hasta conseguir democratizar ese cuarto poder de la sociedad, al igual que están supuestamente democratizados los otros tres? ¿Cuál debería ser por tanto la meta a alcanzar para poder disfrutar de un ecosistema mediático relativamente justo, social, democrático y proporcional? El enorme poder que despliegan estos oligopolios mediáticos provoca que influyan decisivamente en el escenario político, que eviten cualquier reglamentación de su poder, y que actúen protegidos por un manto de impunidad. 

 

Por tanto, deberíamos dedicarle atención, como ya hemos expuesto en entregas anteriores, a los tres ámbitos mediáticos que entendemos garantizan la pluralidad de la sociedad, a saber: el ámbito público (estatal, si se quiere, pero no gubernamental, y que englobaría al conjunto de las diversas Administraciones Públicas en sus diferentes ámbitos), el ámbito privado, y el ámbito comunitario (ámbito dedicado a cubrir el resto de iniciativas más o menos locales de la sociedad, pero sin ánimo de lucro). Y deberíamos garantizar, para cada uno de ellos, que disponen de todos los canales mediáticos que soliciten (prensa escrita, radio, TV, Internet), y que el número total de licencias están repartidas más o menos equitativamente, es decir, que del total de medios de comunicación que existan en el país, el reparto y la distribución de las respectivas licencias para los tres ámbitos referidos es más o menos equitativo. Estamos convencidos de que sólo el cumplimiento de estas condiciones garantizaría un sector de medios de comunicación auténticamente plural y democrático. Porque tanto derecho tiene una gran empresa multinacional a poseer un canal de televisión (privado), que un determinado municipio (comunitario), que una determinada Comunidad Autónoma (público). De esta forma, romperíamos los posibles oligopolios y concentraciones abusivas de poder, que son precisamente las que conducen a todos los problemas que hemos mencionado anteriormente. 

 

Abundando en todo ello, recopilando y estableciendo conexiones con conceptos y comentarios que ya hemos expuesto en anteriores entregas de esta serie, podemos citar al gran pensador, filósofo y lingüista norteamericano, Noam Chomsky, uno de los intelectuales de mayor prestigio internacional, que ha establecido lo que según él podría ser el decálogo (los 10 principios fundamentales) que sustentan la concentración de la riqueza y el poder, favoreciendo la transmisión del pensamiento dominante, y que son, a su juicio, los siguientes;

 

1.- Reducir la Democracia. La democracia plena en sus diferentes vertientes (representativa, directa, participativa, decisoria, revocatoria, económica), es quizá el enemigo principal del pensamiento dominante, pues en ella se concentran y expresan todos los mecanismos que dotan al pueblo de voz para expresarse y tomar cartas en los diferentes asuntos que le conciernen.

 

2.- Moldear la Ideología. Es el objetivo fundamental de la difusión del pensamiento dominante, es decir, acallar, ignorar, ningunear, ocultar y ridiculizar cualquier alternativa al pensamiento oficial del régimen, para lo cual, como venimos contando, los medios de comunicación de masas ejecutan un papel esencial.

 

3.- Rediseñar la Economía. Lo primero que se hace es situar a la economía como si fuera una ciencia exacta, a la vez que se visualizan las teorías económicas dominantes, ocultando las voces críticas. Hay que partir de la base de que la economía es una ciencia social, y que las diversas teorías económicas enfrentan diferentes visiones de la sociedad, y obedecen a diferentes intereses. 

 

4.- Desplazar la Carga. Aquí podríamos citar, como apoyo al poder que ostenta la clase dominante (ese 1% más rico, apoyado por ese 20% que le respalda y le posibilita la riqueza), todas las transferencias de riqueza, que implican no sólo una privatización de las ganancias, sino también una socialización de las pérdidas. Todo ello, unido a leyes que favorecen e incrementan su riqueza y su poder, reformas legislativas que les permiten la concentración de su riqueza (existencia de paraísos fiscales, sistemas de elusión de impuestos, etc.), y el diseño de mecanismos que amparan graves procesos de corrupción.

 

5.- Atacar la Solidaridad. La solidaridad, como valor principal de una sociedad cohesionada y que vele por el bien común, es denostada y atacada por tierra, mar y aire. Se fomenta justo todo lo contrario, es decir, el egoísmo, la individualidad, la competencia, la envidia, la insolidaridad, y la no cooperación, todo ello basado en el mensaje principal del capitalismo, que deja a la responsabilidad de cada cual la búsqueda de sus posibilidades, anulando todo proyecto colectivo. 

 

6.- Dirigir las Instituciones Reguladoras. Mecanismo fundamental para que el sistema dominante esté bien engrasado, es que lógicamente defienda a sus adláteres, es decir, a los poderosos. En este sentido, las principales instituciones reguladoras (tribunales, instituciones de control y de fiscalización, banco oficial de la nación, agencias de regulación, etc.) quedan bajo el control de la clase dominante. 

 

7.- Manipular las Elecciones. No nos estamos refiriendo aquí a la burda manipulación electoral de unos comicios determinados, sino al conjunto de leyes y procedimientos que controlan los resultados electorales, y que constriñen al sistema para que se balancee siempre del lado de los partidos que sostienen el régimen, y perjudique a los partidos opositores al mismo. 

 

8.- Mantener a la plebe bajo control. Como resulta que ante el dictado de leyes, decretos y proyectos injustos para el conjunto de la ciudadanía, ésta se rebelaría tarde o temprano con mayor o menor intensidad, el sistema proyecta una serie de herramientas y de técnicas (legislativas, policiales, represoras, etc.) que puedan controlar en un momento dado las capacidades de protesta y de manifestación popular. Buen ejemplo en nuestro caso sería la famosa Ley Mordaza. 

 

9.- Fabricar el consentimiento. Este "consentimiento", aceptación o legitimación se produce, como también hemos explicado en anteriores entregas (y nos explica Pascual Serrano en la cita de entradilla) mediante el despliegue de una serie de mecanismos que van controlando la opinión pública, no de manera forzada, sino mediante un constante goteo de pequeñas informaciones y decisiones, que calan en la ciudadanía de una forma controlada, y la predisponen para la aceptación sumisa de una serie de leyes y decisiones políticas. 

 

10.- Marginar a la población. Por último, es fundamental, para Noam Chomsky, que exista siempre un contingente de población que se encuentre marginada por el sistema (discriminada, desfavorecida), para que no disponga nunca de los mecanismos legales para poder representar un peligro para el sistema. Suele ocurrir con las minorías étnicas o religiosas, o con algunos colectivos que por sus características pueden representar una amenaza para el sistema. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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