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18 junio 2020 4 18 /06 /junio /2020 23:00

La obligación de la comunidad debe ser garantizar el derecho a la mejor educación pública de calidad que tienen todos los niños y niñas. Y eso solo es posible con una red pública única, que no derive recursos públicos de nuestros impuestos a financiar opciones privadas, que garantice una oferta de plazas públicas suficientes en todos los niveles y modalidades educativas, que respete criterios pedagógicos y equitativos que beneficien a los menores y que ofrezca igualdad de oportunidades

Enrique Javier Díez y Agustín Moreno

39.- EL ARRINCONAMIENTO DE LOS BOSQUES. ¿Hasta qué punto enseña la escuela a los estudiantes la importancia de los bosques para nuestra vida? Los bosques son centrales para la supervivencia de la humanidad en el planeta: fijan el terreno, luchan contra la desertización, frenan los corrimientos de tierras de laderas enteras, fertilizan los suelos, dan sombra, eliminan CO2, producen oxígeno, etc. Sin embargo, los libros de texto de forma mayoritaria les prestan poca atención y por tanto, no permiten que alumnos y alumnas perciban de forma nítida la dependencia que la vida humana tiene de ellos. Los bosques son decisivos para que nuestra atmósfera siga teniendo sus características, sintetizan materia vegetal a partir de la materia inorgánica (a partir del polvo, el agua y el aire crean alimento), son productores primarios (de verdad), están en la base de la pirámide ecológica que sostiene a nuestra especie. Ayudan al clima y a mantener elevadas tasas de humedad, ayudan a nacer a las nubes con su evapotranspiración, previenen las riadas y las inundaciones y protegen de las que se producen. Suavizan los contrastes térmicos disminuyendo los rigores extremos del clima, cobijan a numerosas formas de vida, son decisivos para el mantenimiento de la biodiversidad, proveen de recursos naturales vitales para la vida en sociedad (de enorme importancia), experimentan procesos de renovación y de sucesión ecológica y, por tanto, son renovables. Pero sin embargo, todo este conjunto de servicios básicos que presta la naturaleza a través de los bosques es ignorado en los libros de textos. La mención de los bosques y la deforestación es reduccionista, centrando su importancia en la posibilidad de explotación económica. Por ejemplo, los bosques son presentados como recursos madereros para la explotación por parte del ser humano. Por ejemplo, en el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé se afirma: "En la naturaleza hay abundantes elementos que el ser humano puede utilizar en los procesos de producción de bienes económicos: petróleo, minerales, bosques, agua y la propia tierra". Es, como vemos, la única vertiente que interesa. El bosque no sólo es un conjunto de árboles, es la organización más compleja del mundo vegetal. Es una organización viva y dinámica sensible a cualquier modificación de las fuerzas que actúan en un territorio.

 

Al presentar la repoblación como opción viable para paliar el problema de la deforestación, los textos no distinguen los cultivos uniformes de madera de los bosques vivos. Se trata de un error grave que conduce a confundir alineaciones de especies maderables ajenas al territorio y a las condiciones climáticas del mismo con la comunidad viva, refugio de la biodiversidad, de la que depende la vida del planeta. Y al igual que dijimos para los derechos de los animales, si los estudiantes no son concienciados en la escuela sobre la importancia ecológica de los bosques, difícilmente van a estar concienciados de adultos. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Everest cuenta: "Las necesidades cada vez mayores de papel y madera están ocasionando la desaparición progresiva de grandes masas forestales. Para paliar esta carencia se está realizando un gran esfuerzo repoblando las superficies deforestadas". Como podemos apreciar, no se plantea la posibilidad de dejar de talar como el mejor modo de frenar la deforestación. Los textos no muestran la correlación que existe entre los procesos de urbanización masiva, de consumo creciente o de crecimiento económico y la deforestación, y en muchos casos no llevan a percibir la gravedad del problema. Aunque en ocasiones se manifiesta el problema de la desaparición de los bosques, las soluciones propuestas son individuales y poco relevantes para la magnitud del problema. Por ejemplo, en p.11 Lengua 6º de Primaria SM podemos encontrar la siguiente cita: “Todos podemos conservar los bosques a través de hábitos ecológicos como utilizar la mínima cantidad de papel, no hacer fuego en el campo, no arrojar basuras". Las soluciones propuestas se quedan cortas si consideramos problemas que afectan a los bosques como la urbanización y cementación progresiva del territorio, la implantación de monocultivos, las explotaciones multinacionales madereras, la tala masiva para la agricultura y ganadería intensiva, etc. No suelen aparecer mencionadas las relaciones que existen entre la deforestación y las multinacionales. No existen gráficas o ilustraciones que muestren la evolución de los bosques en el planeta. Los libros de texto no muestran el papel del bosque como origen de numerosas manifestaciones culturales de las sociedades humanas: literatura, leyendas, religión, arte, ocio, entretenimiento, etc. La mayor parte de las culturas, conscientes tal vez de su importancia, han dedicado un espacio importante al bosque, incluso la cultura occidental hasta hace no mucho tiempo. Para los libros de texto sin embargo ya no es importante hablar de ellos. 

 

40.- LA SOBREURBANIZACIÓN. El estudio de las grandes urbes en el planeta, y lo que este hecho supone como grave ataque a la sostenibilidad tampoco es estudiado convenientemente en la escuela. Nuestro caso, además, es digno de estudio. El Estado Español es el lugar del planeta en el que se construye a un ritmo más acelerado, siendo Madrid, Valencia, Murcia y Almería los puntos calientes de esta vorágine urbanizadora. Este proceso está provocando una acelerada transformación del territorio, de la propiedad del mismo, de los tipos de uso, en definitiva, del entorno y de los modos en el que las personas viven en él. Los libros de textos revisados, en su gran mayoría, no mencionan este fenómeno, ni las consecuencias que tiene desde el punto de vista ecológico, social o económico. No aparece la relación que existe entre sobreurbanización y especulación, entre el hacinamiento de la población mundial en ciudades y el deterioro de las relaciones sociales o entre el modelo de ciudad y el de transporte. En general, se encuentran sobrevalorados los modos de vida urbanos en cuanto a la cultura, oportunidades de promoción personal o de realización de actividades interesantes, comodidad, ocio, etc. No solo esto, sino que los libros de texto ensalzan peligrosamente la opción de vida en las grandes urbes. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM afirma: "La sociedad española del siglo XX disfruta de un mayor progreso. La mayor parte de la población vive en las ciudades". ¿En qué basan libros como éste dichas afirmaciones? Como venimos afirmando desde muchos artículos atrás, los libros de texto que hoy día llegan a nuestros escolares en las escuelas no hacen sino validar y apoyar el sistema económico dominante y sus intereses. Por eso, simplemente, hay asuntos que ni aparecen, mientras que otros son apoyados sin reservas. Igualmente, el mismo libro de la Editorial Santillana presenta las ciudades como una de las más elaboradas creaciones del ser humano, donde se reúnen, por ejemplo, las mejores obras artísticas, etc. Sin embargo no se menciona la imposibilidad de la autogestión, y por tanto la dependencia y vulnerabilidad en la que se encuentran las personas que viven en ciudades al no poder tener ningún tipo de control sobre sus condiciones materiales de subsistencia. No se analiza el insostenible metabolismo de la ciudad, su balance energético irracional ni su dependencia de los sistemas rurales. Tampoco queda recogida la irreversibilidad de la cementación del territorio en cuanto a pérdida de suelo. De existir críticas al modelo de urbanización se centran en las “atrasadas” ciudades de la periferia, mientras que la sobreurbanización de los países ricos no despierta sospechas. 

 

Bien, además de todos los temas y asuntos tratados aquí, que en el próximo artículo completaremos con otros asuntos que los libros de texto omiten (como asignaturas o como temas incluidos en otras) y que no debieran omitir, es obvio que los libros de texto cometen errores de bulto, omisiones, errores, y sobre todo, expresan una carga ideológica de gran envergadura, en vez de limitarse a ser objetivos en sus exposiciones. Por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Santillana afirma: "Hoy, todos los gobiernos, cualquiera que sea su ideología, intentan elaborar programas diseñados para promover el crecimiento y mejora del nivel de vida y una mejor distribución de la riqueza, tanto nacional como globalmente". Es simplemente vergonzoso que se hagan estas afirmaciones, cuando lo que debería enseñar la escuela a los alumnos y alumnas es que la desigualdad avanza a pasos agigantados por todo el mundo. El mismo libro, pero de la Editorial SM, se permite hacer afirmaciones políticas como la siguiente: “La UE es una asociación de países europeos que intenta mejorar la vida de sus ciudadanos, organizando la economía y ayudando a las regiones más desfavorecidas”. Es, sencillamente, intolerable, a la vista de la historia reciente de la Unión Europea, y de sus chantajes y decisiones arbitrarias hacia los Estados miembro. Los libros de texto debieran entrar, por tanto, únicamente en los aspectos formales de nuestra realidad política y social, sin entrar en valoraciones políticas que evidentemente sesgan los criterios que definen la mentalidad de los estudiantes. El ejemplo más grosero quizá sea el que aparece en el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Santillana, que sin despeinarse afirma: “En la actualidad las fronteras son más permeables, mercancías, trabajadores, turistas, dinero...circulan cada vez con más libertad por los Estados.”, cuando a la vez que se afirma esto, sin ir más lejos, las vallas de Ceuta y Melilla se alzan hasta los 6 metros y se pueblan de camisetas ensangrentadas, y los inmigrantes detenidos y deportados son abandonados a su suerte. Es absolutamente vergonzoso que un libro de texto afirme semejantes barbaridades. El factor común de esta serie de mentiras es, claramente, ocultar las tensiones entre los intereses de las empresas y las élites económicas, y los intereses de la mayor parte de la población. Pero hay más mentiras: el libro referido también afirma que “La política de los gobiernos se ha preocupado sobre todo por la conservación de la atmósfera y las aguas, el estudio del impacto de las actividades humanas, la educación ambiental, los vertidos y las leyes que regulan el disfrute del medio ambiente” (¿Cuándo se han ocupado de esos asuntos los gobiernos?)

 

En Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Santillana (p.4 y p.326) se viene a decir que los problemas ecológicos se deben a la explosión demográfica en los países del sur. Nada se comenta sin embargo sobre la explosión demográfica en los países del norte hace algunas décadas, ni sobre las diferencias en cuanto a consumo y huella ecológica per cápita entre los países enriquecidos y los empobrecidos. Y suma y sigue: "Aunque una sociedad más rica podría estar en principio más preocupada por el medio ambiente…" p.269 Economía 1º de Bachillerato Santillana (en este punto se obvia que son las sociedades ricas las principales destructoras del medio ambiente y se da a entender lo contrario). "El hombre, en su evolución sociocultural, ha tomado conciencia de la importancia de preservar el medio ambiente. Así, han sido los países más desarrollados económica y tecnológicamente los primeros en advertir el peligro que supone seguir degradando el medio y en adoptar medidas técnicas y legales para la búsqueda del desarrollo sostenible." p.250 Economía 1º de Bachillerato Santillana (de nuevo, mentira estrepitosa). En el terreno económico las mentiras son tomadas como puntos de partida para elaborar la autodenominada "ciencia" económica, validando el dogma neoliberal y todos sus desmanes. Por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Santillana afirma que "…en resumidas cuentas, los que gobiernan el mecanismo de mercado serán los consumidores, quienes mediante su demanda, indicarán hacia dónde se tienen que canalizar los recursos" (se ignora que son las empresas las que dirigen de forma subliminal las demandas de los consumidores). El mismo libro de la Editorial Algaida riza el rizo afirmando: "La economía adquiere el rango de ciencia en la medida en que se han ido elaborando leyes generales con un método científico" (lo que valida los postulados de la economía neoliberal como si fueran leyes científicas). O el mismo libro ya referido de la Editorial Santillana, que afirma que "El mercado es el lugar donde libremente se ponen en contacto los agentes económicos que han producido un bien y lo ofrecen con los agentes que desean ese bien" (¿seguro que es así de libre?). En fin, los ejemplos son, como podemos apreciar, innumerables. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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16 junio 2020 2 16 /06 /junio /2020 23:00
El falso relato sobre el Descubrimiento de América (VI)

La presencia de España fue el resultado de una conquista violenta y muy dura. Se llevó a cabo un ejercicio de dominio cultural demoníaco. La riqueza de las indias eran los indios y se desarrollaron mecanismos de obtención de mano de obra indígena que supusieron la desaparición de culturas y lenguas. Se rompió la estructura social y la riqueza del control de la naturaleza

Antonio Acosta (Catedrático de Historia de América de la Universidad de Sevilla)

Los nostálgicos del Imperio Español intentan blanquear la leyenda negra de nuestra historia en las Américas, al igual que hacen las mafias. Y por supuesto, el sistema educativo está en función del pensamiento dominante, y reproduce sus mismos esquemas y valores. Y así, desde principios del siglo XX, toda una pléyade de artistas, escritores e intelectuales cierran filas en torno a la Hispanidad, entre ellos Miguel de Unamuno, José María Pemán, Vallejo Nájera, Camilo José Cela o actualmente, Arturo Pérez Reverte. ¿Pero qué es (o ha sido) la Hispanidad? Pues básicamente un ejercicio de manifestación y reconocimiento del orgullo patrio, que rememora aquéllas calendas de la Conquista para ensalzar nuestros épicos valores, y recordar lo "grandes" que hemos sido. La dictadura franquista, igualmente, pretendió ensalzar a los supuestos héroes de la conquista de América para insuflar en sus súbditos las más altas dosis de orgullo y vanidad. Pero la Hispanidad es un movimiento político y cultural que también reclutó a muchos intelectuales reaccionarios de derechas en América Latina, comprometidos con enaltecer el buen nombre de la madre patria. El más genuino representante en la actualidad quizá sea el peruano Vargas Llosa. Pero también ha ido surgiendo una corriente contraria, de tendencia izquierdista, que pretende situar el relato en sus justos términos, donde podemos destacar a José Carlos Mariátegui, José María Arguedas, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, etc. Afortunadamente, durante las últimas décadas, una nueva generación de intelectuales y escritores, profesores, historiadores, documentalistas o cineastas se han lanzado a la tarea de poner en cuestión el relato oficial, injusto y manipulado. 

 

Pero los medios de comunicación dominantes, la prensa, la radio y la TV, las editoriales más potentes y los sitios web de los países latinoamericanos (que están dominadas por las multinacionales españolas de la información), constantemente emiten la propaganda imperial en un intento por convencer a la opinión pública de los más preciados parabienes. El franquismo fue quizá el período donde más se ensalzó esta ideología de la Hispanidad, que además utilizó como el eje principal de sus relaciones exteriores. El nacionalcatolicismo proclamó la consigna del "Imperio hacia Dios" como parte de aquél evangelio fascista que transmitía las virtudes de la unidad de destino en lo universal. Todavía hoy, sus cachorros de Vox continúan defendiendo todo aquél ideario, y en los lugares donde han obtenido algo de poder han promovido iniciativas políticas para recuperar ese legado. La Hispanidad es, para ellos, sinónimo de fortaleza, furia, valentía y arrojo. Los españoles demostraron ser los más fuertes, los más arriesgados guerreros que lograron emular al Imperio Romano en su magnificencia. En cambio, existen pocas obras que reivindiquen la memoria histórica de los pueblos nativos, y su increíble espíritu de resistencia ante la bárbara invasión europea. A las víctimas de este atroz genocidio se les silencia pues sus palabras están cargadas de ira y resentimiento. Les robaron sus tierras, les robaron su identidad, les robaron sus lenguas y sus culturas, y la única esperanza para ellos es que el Dios blanco (en el que ahora creen) se compadezca de su cruel destino y los premie con el paraíso celestial. A partir de la violenta llegada de los europeos y durante estos cinco siglos, se fue gestando el colapso de los ecosistemas naturales y la destrucción de su hábitat y su medio ambiente, aspectos cuya onda expansiva continúa en nuestros días.

 

Ese continente ha sufrido una gran mutación en todos los órdenes, comenzando por el genocidio de los pueblos nómadas, que para un mejor control fueron obligados a sedentarizarse por los invasores. A estas alturas del siglo XXI la colonización europea ha producido un devastador impacto en la diversidad genética de las poblaciones indígenas, que progresivamente han ido desapareciendo (hasta el punto de que hoy día tan solo sobrevive un 20%). Y por supuesto, la conquista aún no ha finalizado. Lo que ocurre es que en los tiempos actuales ya no se necesita la fuerza bruta de hace 500 años, y por tanto los métodos cambian, se vuelven más sutiles. El neoimperialismo español continúa tomando las posiciones de vanguardia (gracias a la ayuda de la lengua), y los nuevos conquistadores de traje y corbata desembarcan nuevamente allende los mares con sus bancos y multinacionales, con sus empresarios y ejecutivos, prestos a finiquitar el expolio que iniciaron hace más de cinco siglos. Vamos a destacar a continuación algunos breves pasajes de la fantástica obra "Las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano, uno de los escritores críticos latinoamericanos más lúcidos y valientes. Lo haremos siguiendo este artículo de Javier Cortines publicado en el medio Contrainformacion. Un primer pasaje nos informa de que "Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizá más, cuando los conquistadores españoles aparecieron en el horizonte. Un siglo y medio después la población se había reducido, en total, a solo tres millones y medio". Otro pasaje destaca: "Entre 1503 y 1660, llegaron al puerto de Sevilla 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata. La plata transportada a España en poco más de siglo y medio, excedía tres veces el total de las reservas europeas". 

 

En otro lugar se lee: "Carlos V (...) aquél monarca de mentón prominente y mirada de idiota, que había ascendido al trono sin conocer una sola palabra del idioma castellano, concedió la primera licencia para conducir esclavos negros a las colonias americanas. Así mismo, se lanzó a la persecución del demonio por toda Europa extenuando el tesoro de América en sus guerras religiosas". Continúa en otro lugar: "Los grandes propietarios de tierras se repartían el usufructo de la mano de obra indígena y negra bajo la mirada celosa y omnipotente de la Corona y su principal asociada, la Iglesia". Incluso conocemos que la actual vestimenta indígena fue impuesta por Carlos III a finales del siglo XVIII. En otro momento se indica: "Los efectos de la conquista y el largo tiempo de humillaciones posteriores rompieron en pedazos la identidad cultural y social que los indígenas habían alcanzado". Todo un proceso de aniquilación cultural completo. Y como decíamos anteriormente, los efectos de la conquista llegan hasta hoy día: "El intercambio desigual funciona como siempre: Los salarios de hambre de América Latina contribuyen a financiar los altos salarios de Estados Unidos y Europa". Basten, por tanto, estas simples y rápidas referencias para poder hacernos una rápida idea de los efectos del brutal y salvaje colonialismo que el Imperio Español lleva ejecutando en América Latina desde el "descubrimiento". El siempre magnífico Víctor Arrogante, en este artículo para el medio Contrainformacion, nos recuerda que en la Ley de 1987, que declara la "Fiesta Nacional" para el 12 de octubre, se argumenta en su exposición de motivos lo siguiente: "La fecha elegida simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos". Pero lo cierto, apostilla Arrogante, es que el 12 de octubre (antes día de la Raza y día de la Hispanidad) representa el franquismo fratricida, un expolio y un genocidio de los pueblos indígenas, así como la imposición por la fuerza de la religión católica allende los mares. Nada, por tanto, que celebrar, y mucho que lamentar. 

 

El 12 de octubre, siguiendo de nuevo a Víctor Arrogante, constituye simbólicamente el inicio de una ocupación político-militar que tuvo como resultado el exterminio de más de 80 millones de personas y la esclavitud de los que quedaron vivos. La colonización supuso para los pueblos ocupados la destrucción de su sistema político, la represión de su espiritualidad y todo su imaginario cultural, que devino en lógica pérdida de diversidad para el conjunto de la humanidad. La colonización significó un sometimiento, aún mayor de las mujeres indígenas, que sufrieron violaciones masivas como parte de la estrategia de dominación. La colonización instauró estructuras político-sociales profundamente racistas y discriminatorias, que se mantienen hasta hoy y que son la base de las principales desigualdades, conflictos armados, violaciones de derechos humanos, saqueo de los recursos naturales y expropiación de los territorios indígenas. Nada se descubrió, todo en cambio se destruyó. El 12 de octubre, como fiesta que conmemora dicha efeméride, debe desaparecer para siempre, o bien ser reconvertida como una fiesta para el reconocimiento de la resistencia indígena durante todos estos siglos. Mientras dicha "festividad" continúe en nuestro calendario con dicho significado, seguiremos contribuyendo a recordar y a enorgullecernos de un genocidio, de una aniquilación humana y cultural sin precedentes, algo de lo que un país mínimamente avanzado y democrático no puede presumir. Ya es hora de una revisión de la historia. Muchos movimientos sociales están manifestándose por todo el mundo para reivindicar el cese de las celebraciones coloniales, racistas e imperialistas, precisamente porque a medida que vamos analizando los hechos del pasado desde la mirada del presente, desde los valores de la actualidad, nos vamos dando cuenta de que no es posible continuar manteniendo honores a determinados acontecimientos vergonzosos que nuestros países protagonizaron en la historia. Ya es hora, por tanto, de desmontar el relato dominante, y de ofrecer el relato justo que la historia espera de nosotros. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 junio 2020 7 14 /06 /junio /2020 23:00
Viñeta: Glen Le Lievre

Viñeta: Glen Le Lievre

Si queremos combatir el cambio climático tenemos que desarrollar toda la esfera pública. Para reducir las emisiones es necesario que la gente recupere el control del sistema energético y regular a las multinacionales. Por eso cuando analizas los conflictos entre la lucha antiausteridad y los movimientos de justicia climática te das cuenta de que tienen que unirse. No tiene sentido que sigan caminos separados, porque cuando entramos en esa división asumimos la lógica de las élites de que el clima es un lujo

Naomi Klein

Uno de los aspectos que debe subrayarse es que el desarrollo es un concepto distinto al crecimiento. Para el primero se debe enfatizar su significado como realización de las potencialidades, en el sentido de ser más completo, mejor, etc. Por el contrario, crecer indica el aumento en tamaño por la adición de nueva materia. El ser humano durante la primera parte de su existencia crece, pero cuando deja de hacerlo igualmente puede continuar desarrollándose. El crecimiento es siempre cuantitativo, el desarrollo es sobre todo cualitativo y apunta a poder realizar nuestras potencialidades. Lo importante es que puede haber desarrollo sin crecimiento, o en otras palabras, que el desarrollo sustentable no es un sinónimo de crecimiento

Eduardo Gudynas

El crecimiento económico es, por tanto, el problema, y no la solución. Podemos "desarrollarnos" como sociedad por otras vías, cultivando otras prácticas políticas y económicas, asumiendo otros valores y otros objetivos, pero olvidándonos del ya dogmático crecimiento económico como circunstancia sine qua non para obtener un mayor "bienestar" o "progreso". El Buen Vivir nos orienta a considerar estas alternativas. El mantra neoliberal afirma que solo el crecimiento podrá garantizarnos las pensiones, los servicios públicos, el trabajo, la protección del medio ambiente, y en fin, nuestra felicidad. Pero esto no es cierto. Y las miradas al PIB tampoco son la solución. Una sociedad puede perfectamente subsistir de forma sostenible sin hacer crecer continuamente su PIB. De hecho, es un indicador del que deberíamos olvidarnos. Pero se repite machaconamente lo necesario que es volver a alcanzar "subidas sostenibles" de este perverso indicador. No se dice que al PIB le trae sin cuidado la sostenibilidad del planeta, ni el agotamiento de los recursos naturales, ni el aumento del trabajo precario, entre otras consecuencias. Hay que poder vivir bien dentro de los límites ecológicos de los ecosistemas. Florent Marcellessi, uno de nuestros mejores expertos en ecología política, afirma en esta entrevista: "Decir que se puede prosperar sin crecer supone una redistribución radical de las riquezas, porque la forma de tener una buena vida para la mayoría implica el reparto de la riqueza. Esto supone subir los salarios más bajos y bajar los más altos. Por tanto, ¿quiénes son los primeros perjudicados? Claramente los multimillonarios, ese 1% que acapara la mayor parte de la riqueza. Pero hay que tener en cuenta que esos "perjudicados" constituyen un pequeño porcentaje de la sociedad. Y nosotros, ¿qué queremos? ¿Bienestar para la gran mayoría de la población o solo para esa minoría que está viviendo muy por encima de sus posibilidades?". He aquí la razón de que el Buen Vivir represente una amenaza para los más ricos y poderosos, y para ese aproximadamente 20% del resto de la población que vive a sus expensas. El Buen Vivir implica una redefinición de nuestras necesidades y aspiraciones como sociedad, ya que tenemos que establecer qué es la riqueza, cómo obtenerla, para qué estamos trabajando, o por qué estamos produciendo o consumiendo. Implica, como vemos, una refundación de los parámetros políticos y económicos que definen una sociedad.

 

Y abundando en ello, el Buen Vivir nos insta a ser conscientes de los límites de una sociedad. Es fundamental establecer tanto límites por abajo como límites por arriba. Los límites por abajo son fundamentales ya que con toda la riqueza creada y por crear, es absolutamente indecente que existan personas en la pobreza. Pero los límites por abajo no son suficientes, ya que si no imponemos también límites por arriba, el sistema se nos vuelve insostenible. Es imprescindible, por tanto, limitar la riqueza material de las personas más pudientes de la sociedad (sobre todo, mediante el establecimiento de rentas máximas, y de sistemas fiscales progresivos). Hay que plantear, por tanto, el límite inferior para que todos podamos vivir con nuestras necesidades básicas cubiertas, y el superior, porque son precisamente quienes más tienen y más ganan los que más contaminan y los que más consumen, contribuyendo a la insostenibilidad del sistema, y ello hay que extrapolarlo también a los países del Norte global con respecto a los del Sur global, como ya hemos tratado en artículos anteriores. Pero renunciar al crecimiento económico es la semilla fundamental que tenemos que sembrar, porque hoy día, como decimos, tras más de 7 décadas de fundamentalismo de mercado, el dogma del crecimiento, sin que pueda ser cuestionado, estructura la sociedad, domina nuestros marcos mentales, determina la producción y el consumo, influye en el trabajo humano, en el Estado del Bienestar y en nuestros imaginarios colectivos. Por tanto, es urgente salir de esta "sociedad del crecimiento" que hoy amenaza gravemente al bienestar colectivo y al planeta, y apostar por una sociedad del Buen Vivir regida por otros valores y conceptos compatibles con la justicia social, ecológica y ambiental. Necesitamos para ello un modelo económico que garantice la equidad y que funcione en paz con la Naturaleza. Hay que redefinir, de forma colectiva y democrática, lo que entendemos por "riqueza" y "necesidades", para establecer nuevos marcos de producción, consumo y trabajo. Tenemos también que reducir nuestra huella ecológica per cápita y en términos absolutos hasta que sea compatible con la capacidad del planeta. Así mismo, tenemos que redistribuir el trabajo y reducir la jornada laboral, reequilibrar el reparto entre rentas del capital y del trabajo en favor de las segundas, instaurar una renta básica y una renta máxima, valorar los trabajos de cuidados y reproductivos, y enfocar nuestras acciones hacia un cuidado del planeta y los recursos naturales en base a la justicia social y ambiental.

 

También tenemos que reconvertir el modelo productivo hacia uno sostenible a través de la creación y valoración de empleos verdes y decentes, así como de la relocalización de la economía en circuitos cortos de consumo y producción. Igualmente, hemos de desmercantilizar gran parte de nuestras actividades y descolonizar nuestras mentes fuera de la lógica del crecimiento. El respeto a los derechos humanos, pero también a los derechos de los animales y a los de la propia Naturaleza y sus ecosistemas son puntales básicos hacia donde tenemos que hacer girar nuestros sistemas de trabajo, producción y consumo. Ello implica evaluar la riqueza de una sociedad a través de una nueva batería de indicadores sociales, culturales, económicos, ambientales, etc., elaborados democráticamente por la ciudadanía, y que integren los límites y umbrales ecológicos críticos. El PIB debe ser progresivamente sustituido por este nuevo conjunto de indicadores. Necesitamos también producir otras cosas, o producir las mismas cosas de otra manera, y desechar cierto tipo de trabajos y de nichos de negocio. Por ejemplo, deberíamos abandonar los trabajos humanos y tecnológicos orientados hacia el mantenimiento del complejo militar-industrial. O por ejemplo, en vez de producir una tonelada de trigo en la agricultura intensiva, podríamos producir una tonelada de trigo ecológico con más trabajo (empleando a más personas), en mejores condiciones, con menos energía, con menos impacto ambiental e igual o mejor nivel de calidad. Empleos y actividades relacionados con tareas de cuidados y reproductivas deben mejorar sus condiciones y su valoración. Las tecnologías empleadas deben ser abiertas y convivenciales, lo que significa que debemos aspirar a una soberanía tecnológica, creando herramientas al servicio de la comunidad y bajo su control democrático. Tecnologías que asuman el principio de precaución, y que nos permitan decidir colectivamente cuáles de ellas son apropiadas según las necesidades y capacidad de carga del planeta. Han de prevalecer las actividades que generen riqueza y rentabilidad social y ecológica. Hemos de reequilibrar la distribución entre trabajos remunerados y no remunerados, entre hombres y mujeres, y se ha de valorar por sí misma la esfera de la reproducción y el mantenimiento de la vida (del cuidado de las personas y de la Naturaleza). 

 

Finalmente, para conseguir todo ello, el marco democrático tiene que cambiar. Mientras estemos tutorizados por las élites económicas y sociales no podremos pensar y decidir por nosotros mismos. En este sentido, hemos de definir y alcanzar nuevas cotas democráticas donde el conjunto de la ciudadanía fije y determine de forma plural y participativa las necesidades sociales deseables y posibles, dentro del marco de un mundo solidario y finito, decidiendo en consecuencia qué tipo de trabajos se requieren para cubrirlas, y debatiendo y eligiendo las tecnologías adaptadas a este proyecto de sociedad. Por tanto, digámoslo alto y claro: la época del crecimiento, la del consumo de masas, la del saqueo masivo a la Naturaleza, con energía barata, ampliamente disponible y abundante, basada en el tener más para vivir mejor, simplemente ha acabado. Ya no da ni debe dar más de sí. Pero al no ser reconocida esta situación (ni por parte de los poderes públicos, ni por parte de organizaciones de la sociedad civil), el crecimiento se ha convertido en una especie de obsesión psicológica patólogica de nuestra sociedad, es decir, en un factor de crisis que multiplica el resto de manifestaciones de ésta, genera falsas expectativas, y obstaculiza la búsqueda de bienestar, amenazando al planeta. Nos toca entonces imaginarnos una nueva economía próspera, sostenible, respetuosa de los ecosistemas, y dentro de los límites biofísicos de nuestro planeta. Los pilares de esta nueva economía deben basarse, entre otros aspectos, en cuidar de las personas, de la Naturaleza y también de las cosas, pues necesitamos que duren más y terminar con prácticas perversas como la obsolescencia programada. Pero esta nueva economía del Buen Vivir, como venimos afirmando, también debe apoyarse en otros esquemas mentales y en otros valores, tales como resaltar y reforzar la ecología, la solidaridad, la participación y la autonomía. El Buen Vivir nos conmina a tener en cuenta las bases materiales que sustentan la vida humana, que son las mismas que sustentan a los propios ecosistemas y al resto de seres vivos. De ahí que sea tan importante su mantenimiento, y su dedicación y cultivo. Durante las últimas décadas, el capitalismo ha ido introduciendo en nuestras mentes toda esta mitología de que la economía y el dinero se mueven totalmente al margen de lo que sucede en la tierra, en los territorios, en la Naturaleza, pero esto es un error suicida. 

 

Culturalmente, el capitalismo ha desterrado de nuestras mentes una verdad esencial: que somos ecodependidentes. Y el colapso civilizatorio va a arañar todavía más esa herida, pues vamos a tener que aprender a vivir con muchos menos materiales y energía. El decrecimiento se va a convertir (de hecho, ya está ocurriendo) en una imposición, más que en una opción. Para que el Buen Vivir pueda ir adentrándose en nuestras vidas, es imprescindible cambiar todo nuestro marco cultural. Una cosa lleva a la otra: no podemos consumir como hasta ahora porque no dispondremos de recursos, lo cual nos lleva a cultivar otras formas de vida. Y viceversa, la asunción de marcos mentales distintos, que hagan valorar otros aspectos de la vida humana, nos conducirá a una nueva forma más sostenible de consumir. Hay que replantearse el estilo de vida mismo. En realidad a una sociedad no deben interesarle cuántas cosas pueda producir, sino cómo las cosas a las que sus ciudadanos tienen acceso hacen que su vida merezca la pena ser vivida. Aquí descansa la filosofía más profunda del Buen Vivir, porque ello implica un cambio filosófico fundamental, que debe traducirse en cambios radicales de nuestras prácticas vitales. Desde este punto de vista, el Buen Vivir no es más que la búsqueda de la vida en armonía del ser humano consigo mismo, con sus congéneres y con la propia Naturaleza que nos hace posibles, entendiendo que todos somos Naturaleza y que somos interdependientes, es decir, que existimos a partir del otro. Por lo tanto, a diferencia del mundo de consumismo exacerbado y de la competencia extrema, lo que se pretende desde el Buen Vivir es construir sociedades donde lo individual y lo colectivo coexistan en complementariedad entre sí y en armonía con la Naturaleza, y donde la racionalidad económica se reconcilie con la ética y con el sentido común. La economía tiene que reencontrarse con la Naturaleza, para mantenerla y no para destruirla, para retornar a su valor de uso y no al valor de cambio. Lo que se propone con el Buen Vivir es organizar la vida de otra manera, a partir de otros principios, como son por ejemplo la complementariedad, la correspondencia, el consenso, la participación, la cooperación, el apoyo mutuo, la solidaridad, el respeto, la reciprocidad, la equidad, la simbiosis, la homeostasis...En definitiva, el Buen Vivir nos insta a percibir y organizar la vida en el continuum de la Naturaleza y no en el capricho del ego humano. Es éste el gran reto que tenemos por delante, y que paulatinamente, bajo la amenaza del colapso, se transforma en el reto del mundo entero. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 junio 2020 4 11 /06 /junio /2020 23:00

La libertad de educación es hoy la barricada tras la que se protegen todos los enemigos de la igualdad. Esa idea de que la educación debe basarse en las convicciones ideológicas y religiosas de los padres es una barbaridad. Es justamente lo contrario: la instrucción pública debe emancipar a las personas de sus vinculaciones ideológicas o religiosas para aprehender una visión universalista de la realidad. Los maestros, según uno de los padres de la instrucción moderna, Condorcet, deben ser “los funcionarios de lo universal”. Igual de aberrante es una escuela católica, que una escuela comunista o una escuela mormona

Antonio Gómez Movellán

36.- ANIMALES SIN DERECHOS. Preguntémonos lo siguiente: en las asignaturas de Conocimiento del Medio (antes Ciencias Naturales) o sus homólogas...¿enseñan de verdad a los escolares a valorar la vida animal? En mi caso, no recuerdo que lo hicieran (a pesar de disfrutar de un profesor y una profesora fantásticos). Sí, nos enseñan la biodiversidad del reino animal y del vegetal, todos sus ecosistemas, todos sus procesos vitales, muchas clasificaciones, pero ¿nos enseñan a valorar y a respetar la vida no humana? ¿De verdad nos infunden el respeto que merece toda vida? ¿Nos enseñan la capacidad de sentir que poseen los animales? Creemos que no. Y eso es lo principal que ha de cambiar en nuestro sistema educativo, si pretendemos que después tengamos una sociedad con personas sensibilizadas con los animales y sus derechos. No se trata de que todo el mundo tenga un perro o un gato, ni de que la gente se haga voluntaria de las asociaciones protectoras. Se trata de que las vidas de los perros y los gatos sean felices, y de que hayan de existir menos, muchas menos protectoras de animales. El sistema educativo es un puntal fundamental para sembrar esa semilla. No el único, por supuesto, pero sí fundamental. Pues bien, en este sentido, los libros de texto no presentan el debate sobre los derechos de los animales. Desde una perspectiva antropocéntrica, los animales se valoran por su rentabilidad económica y, en algunas ocasiones como especie exótica. En ningún caso se muestra el evidente sufrimiento animal en los procesos productivos industriales. Así, la “fabricación“ intensiva de huevos, carne o paté no se relaciona con el hacinamiento, la alimentación a base de productos químicos, o el maltrato que sufre el ganado en las granjas industriales. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Everest se limita a contar: "La ganadería moderna se basa en un alto grado de mecanización, la mejora de las razas, así como la mejora de la alimentación y de la salud del ganado". Se justifica la experimentación con animales mostrando los avances en medicina, sin embargo no se expone cómo en muchos casos se provocan lesiones, cegueras o mutilaciones en animales para obtener nuevos productos cosméticos o armas químicas. 

 

A través de los libros de texto es difícil comprender cómo la destrucción asociada al progreso económico destruye los territorios en los que viven los animales, forzando migraciones masivas y extinciones de especies a un ritmo que no se había conocido anteriormente. De hecho, es curioso ver hoy día en los reportajes de medios de comunicación la presencia indiscriminada de ciertos animales (ciervos, osos, jabalíes...) en los medios urbanos, al haberles arrebatado sus medios de subsistencia y su hábitat natural. Los libros de texto tampoco interrogan sobre manifestaciones culturales que se basan en el maltrato a los animales, de las cuales en el Estado Español tenemos un amplio muestrario: ferias y fiestas patronales, repartidas por todos los pueblos de la geografía nacional, despliegan durante sus actos los más bárbaros y crueles tratamientos hacia los animales. Por tanto, sería bueno que los libros de texto explicaran a los estudiantes los límites entre el culto y el mantenimiento a las tradiciones populares (contra las que no tenemos nada) y la brutalidad y el salvajismo sin más. Porque al igual que para el caso del Descubrimiento de América (que ya expusimos en su día y al que estamos dedicándole actualmente una serie de artículos), no podemos ver los hechos del pasado con las mentes y criterios del pasado, sino con las actuales. Por último, los libros de texto no muestran ni una sola vez el vegetarianismo o el veganismo como una opción de alimentación posible ni muestran los problemas sociales y ecológicos que provoca una alimentación basada en el consumo de carne. Por ejemplo, hablando sobre las proteínas, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives afirma: “Las encontramos en la leche y sus derivados, la carne, el pescado y los huevos” (no se menciona la posibilidad de obtener las proteínas necesarias de la combinación de productos vegetales, tal y como hacen las personas vegetarianas). 

 

37.- SIN NOTICIAS DEL TERRITORIO. Los libros de Conocimiento del Medio y de Biología y Geología hablan de los suelos y su composición, pero raramente de su proceso de deterioro. El deterioro o pérdida del suelo tiene múltiples causas, la mayoría de ellas provocadas por la acción humana directa. A menudo se obvian las causas de más peso. Por ejemplo que la mayor pérdida de suelo se produce bajo el asfalto, el cemento y el hormigón, que provocan un proceso irreversible para su recuperación. La velocidad de la desertificación y la pérdida de suelo por efecto de las actividades humanas es alarmante. Las causas hay que buscarlas en la mala gestión de los recursos hídricos, inadecuadas prácticas agrarias, la pérdida de cubierta vegetal, los incendios forestales, el cambio climático, la construcción de grandes infraestructuras y el descontrolado desarrollo urbanístico. Sin embargo los libros de texto prefieren acudir en sus explicaciones a causas naturales o fenómenos puntuales y no estructurales. De hecho se ignora el suelo como componente esencial de los ecosistemas, en donde se desarrollan complejos y lentos procesos naturales, que necesitan del tiempo necesario para la formación de un suelo maduro. La pérdida de suelo por erosión, el deterioro del mismo por contaminación o compactación, supone a su vez la eliminación de la historia ecológica del suelo. Por su parte, el subsuelo se estudia como almacén de recursos para la minería o la extracción de petróleo, ocultándose los efectos ambientales y sociales de estos procesos, tales como la contaminación, el deterioro paisajístico, las expropiaciones o las difíciles condiciones laborales. Las culturas tradicionales, muy implicadas en el mantenimiento del suelo y los usos sostenibles del territorio, son consideradas atrasadas. Se presenta como rico el suelo urbanizado y ocupado por infraestructuras frente al agrícola, que se ve pobre. No se aportan muchos datos sobre la propiedad del suelo y su relación con los usos del mismo (agrícolas, turísticos, urbanísticos, etc.). Tampoco se habla de las leyes de gestión del suelo, cada vez menos restrictivas y propiciatorias de procesos de especulación urbanística. Hay que enseñar a nuestros alumnos y alumnas que la gestión sostenible del suelo requiere una planificación del territorio adecuada a los recursos naturales, paisajísticos, sociales y culturales, de forma que se propicie la conservación de la naturaleza y el mantenimiento de los sistemas de supervivencia locales. 

 

38.- QUITANDO GRAVEDAD A LOS RESIDUOS. Dentro de la absoluta falta de educación ecológica que nuestro sistema educativo practica hacia nuestros escolares, el asunto de la gestión de los residuos es sumamente importante. De entrada, deben introducirse nociones de economía circular (apoyadas quizá en los procesos de la propia Naturaleza), para que se comprendan los defectos de nuestra política sobre residuos. En la información que recogen los libros de texto sobre los residuos se observa una clara desconexión entre los distintos procesos que los generan, no se habla de los ciclos de los materiales, ni de cómo los residuos son el resultado de la imperfección de los sistemas productivos humanos, que abren los ciclos, rompiendo el equilibrio de los sistemas naturales, de manera que la información sobre éstos aparece inconexa y fragmentada. De hecho, se conciben los residuos como una consecuencia inevitable del desarrollo y de la sociedad de consumo. Sólo se propone su tratamiento, confiando en la tecnología, nunca la posibilidad de no producirlos o integrarlos en los procesos naturales. Por ejemplo, hemos encontrado un texto sobre el envase "Tetra Brik" con connotaciones exclusivamente positivas "la humanidad ha buscado siempre...", "pionero", "líder", incluyendo que en 1998 se produjeron más de 85.000 millones de envases, pues "permiten almacenar los productos durante largo tiempo sin que pierdan sus propiedades". p. 158 Lengua y Literatura 1º de Bachillerato SM. Otro ejemplo: Ilustración de unas endibias envasadas con el siguiente pie: “El polietileno es muy utilizado en alimentación como envoltorio o bolsas” p.484. Física y Química 1º de Bachillerato Editex. “La contaminación urbana”, “La producción de basuras es proporcional al grado de desarrollo de una sociedad, pero los remedios ensayados para la eliminación de los residuos sólidos urbanos aún no han resuelto el problema”, “residuos radiactivos que tardarán miles de años en eliminarse”. p.304 Historia Contemporánea 1º de Bachillerato Edelvives. O bien, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé que afirma sencillamente que "Entre los fallos del mercado está la aparición de externalidades". 

 

Otro párrafo que no tiene desperdicio es el siguiente, tomado del mismo libro: "Las externalidades o efectos externos son los costes o los beneficios asociados a la producción o al consumo de un bien que van a parar a terceras personas distintas de los sujetos actuantes"… "Como externalidad negativa podemos destacar la contaminación. Las empresas contaminantes toman decisiones sobre qué cantidad de bienes producir basándose en sus costes y beneficios. Pero no consideran los costes sociales que puede producir un volumen excesivo de contaminación. En este sentido se justifica la intervención del Estado para corregir y minimizar estos costes externos que soporta la sociedad" (Obsérvese cómo la empresa permanece intocable, como los daños ecológicos no existen y cómo se considera externo lo que es inherente al proceso de producción). Para los libros de texto, la responsabilidad de la generación de residuos recae en las personas y no se habla de los procesos que los generan. No se exponen de manera clara las terribles consecuencias a la larga derivadas de la enorme producción de residuos de nuestro sistema productivo. Prácticamente la única solución que se plantea para el tema de los residuos (y que aparece con cierta frecuencia en los textos) es el reciclaje. Este aspecto es clave pues se enseña a los y las menores que el grave problema ambiental de la generación de residuos se ataja sólo con el reciclaje. No se menciona la necesidad de la reducción en la generación de residuos, ni las posibilidades de reutilizar. Tampoco se menciona el porcentaje real de lo que se recicla, ni los problemas de las sustancias no biodegradables. Se concibe el reciclaje como postura estética. Se recicla lo marginal, por ejemplo juguetes con los que no se juega. No se cuestionan los hábitos de consumo, ni el papel fundamental que desempeñan en cuanto a paliar la creación de residuos. Se asocian erróneamente los productos con muchos embalajes con la higiene. Se oculta que una de las razones principales del desarrollo del embalaje fue poder llevar los productos cada vez más lejos y con ello engrosar las grandes compañías en detrimento de las pequeñas. Se destruyeron de esta manera los sistemas de distribución y producción local. La leche por ejemplo era distribuída desde la vaquería al recipiente doméstico sin necesidad de embalaje. Con la llegada del mismo se pudo vender en una gran superficie a miles de kilómetros de donde se produjo, aumentando con ello la insostenibilidad. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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9 junio 2020 2 09 /06 /junio /2020 23:00
El falso relato sobre el Descubrimiento de América (V)

Cristóbal Colón, con su histórico viaje en 1492, sentó las bases de la dominación colonial, con consecuencias indudablemente presentes hasta nuestros días. Colón buscaba recursos naturales, especialmente especerías, sedas, piedras preciosas y sobre todo oro. Su viaje, en consecuencia, abrió necesariamente la puerta a la conquista y la colonización. Con ellas, en nombre del poder imperial y de la fe, empezó una explotación inmisericorde de recursos naturales, con el consiguiente genocidio de muchas poblaciones indígenas

Alberto Acosta

Continuando con el asunto del mestizaje (siguiendo de nuevo el fantástico artículo de Carlos de Urabá), hemos de afirmar que el fruto de estas uniones violentas y bajo estado de shock no es otro que la existencia de niños y niñas bastardas, infantes huérfanos de padre y no reconocidos, cuya crianza tenían que asumir las madres indígenas sin ninguna posibilidad de reclamar sus derechos. Los historiadores monárquicos han pretendido hacernos creer que dichas uniones eran legales, y que ambos contrayentes (como si estuvieran en un plano de igualdad) habían dado un consentimiento mutuo. No es fácil imaginarse esa situación. ¿Se conocieron en qué lengua? Tendríamos que presuponer que los españoles dominaban las lenguas de los nativos (el quechua, el tzeltal, el chichimeca, el tolteca, el chibcha, el harauaco, el guaraní...). Más bien no. El mestizaje representó un verdadero trauma, un fenómeno biológico que generó gran inestabilidad emocional y un terrible complejo de inferioridad. Ramiro de Maeztu ha dejado dicho: "El hombre inferior admira y sigue al superior, para que lo dirija y proteja". En el virreinato los mestizos no tenían derecho a herencia, o a ejercer cargos públicos pues su sangre era considerada impura. La tendencia de ese fruto híbrido era la de identificarse más con el español o el europeo en general, despreciando por completo su "origen salvaje". Por paradójico que parezca, el racismo del mestizo hacia el indígena es mucho mayor que el del blanco hacia el negro. Los conversos se volvieron más fundamentalistas que los propios conquistadores y los frailes doctrineros. Pero existía un problema añadido: el virreinato tenía que mantener impoluto el rancio abolengo de los nobles castellanos, para lo cual la Corona española tuvo que comenzar a permitir, incluso estimular, los viajes de mujeres solas a las Américas. ¿Cuántas mujeres españolas viajaron solas a las Indias en ese período de 300 años de conquista y colonización? La emigración de mujeres peninsulares tenía por objeto evitar que los colonizadores se mezclaran con las nativas con el propósito de preservar la pureza racial (eugenesia) y mantener la hegemonía de la cultura española. 

 

De entre las cifras conocidas, sabemos que entre 1493 y 1518 tan solo viajaron 308 mujeres españolas a América, pero ya en 1600 se contabilizaron un total de 10.000. Es difícil dar una cifra fidedigna, pero creemos seguro que durante el virreinato no superaron las 30.000. La población española en el siglo XVI no superaba los 6 millones de habitantes. Pero evidentemente, no cualquier mujer podía viajar en aquella época. A las mujeres se les prohibía viajar solas pues necesitaban una carta de autorización del esposo o del padre reclamándolas o un tutor masculino que las acompañara. La mayoría de las colonas pertenecían a la nobleza, eran esposas de virreyes, de militares, de oidores, de altos funcionarios reales, o bien eran mujeres soldado, gobernadoras, hijas de..., etc. No obstante, otras viajaban como doncellas, criadas, institutrices, y por supuesto, también viajaban las monjas adscritas a las órdenes religiosas invasoras. No existían por tanto permisos para solteras o mujeres solas, ya que podrían ser confundidas con prostitutas o vagabundas. ¿Acaso alguna española se casó con un indígena o con un negro? Creemos que no, ya que en aquella época los prejuicios religiosos y racistas impedían cualquier unión entendida como "anti natura" que sería vista como una provocación inaceptable. En aquellos tiempos, toda mujer decente estaba obligada legal y moralmente a imitar las vidas ejemplares de sor Juana Inés de la Cruz o de Santa Rosa de Lima. Por supuesto, no toda la población permaneció impasible ante el abuso y el genocidio que se estaba cometiendo. Una pequeña parte de la población española, la más culta y sensible, reaccionó ante toda aquella barbarie. Por ejemplo, los doctores de la Universidad de Salamanca, embebidos en la piedad y la caridad cristianas, se escandalizaron por el maltrato que recibían los nativos, y protestaron ante la Corona española. Como consecuencia de sus reclamos, se promulgaron en 1542 las llamadas "Leyes Nuevas de Indias", que prohibían expresa y tajantemente su explotación y toda forma de esclavitud de los gentiles. Pero esas leyes, que siguieron funcionando hasta 1748 (ya en tiempos del reinado de Carlos III), no eran más que papel mojado. En efecto, las Leyes de Indias ordenaban a los funcionarios coloniales, a las audiencias reales, los capitanes generales, gobernadores, corregidores, alcaldes y cabildos, que se ofreciera un buen trato a los nativos. Pero existe un dicho castellano muy conocido que reza: "Las leyes se acatan, pero no se cumplen". 

 

La situación real era muy diferente: los esclavos indígenas o negros eran explotados en duras jornadas de sol a sol en las plantaciones, las haciendas, las minas, las canteras, las obras públicas, o en la construcción de templos, palacios o catedrales. Mientras, las mujeres indígenas cumplían las funciones de siervas o mucamas dedicadas a tiempo completo a la atención de sus amos y de las órdenes religiosas. Cualquier acto de rebelión se castigaba con la pena de muerte ejecutada públicamente para que sirviera de escarmiento a sus congéneres. Paralelamente a todo ello, el sistema feudal español de la época también fue instalándose poco a poco allende los mares. Y así, en América, al igual que en la península, cobró un gran protagonismo la figura del terrateniente, del gamonal, del hacendado. Ese señor feudal se reservaba las mejores tierras y la mayor cantidad de esclavos indígenas a su servicio (derecho de pernada incluido). En esos barracones de las mitas, obrajes, encomiendas, reducciones y resguardos se obligaba a la indiada a ejercer las penosas labores como si se tratara de bestias humanas que trabajaran a destajo sin importar si estaban enfermos o mal alimentados. Un insoportable sufrimiento que conmovió a Fray Bartolomé de las Casas, que compadecido reclamo al Rey católico para que los indígenas fueran sustituidos por esclavos negros. La institución de la encomienda era un calco de la Reconquista cristiana en los territorios de Al-Ándalus: un señor feudal protegía a sus súbditos a los que explotaba y además cobraba un tributo. La fundación de las nuevas ciudades americanas requería imperiosamente de mano de obra para levantar palacios solariegos, iglesias, catedrales, y grandes obras públicas como puentes, acueductos, caminos, murallas, castillos o puertos. La segregación racial obligaba a los indígenas a usar determinada vestimenta muy distinta a la de sus amos españoles, así como a confinarlos en guetos o reservas indias, lejos de las zonas habitadas por los hidalgos y señores, en una clara reminiscencia del apartheid. La mayoría de los cronistas de la época eran clérigos o misioneros (los pocos que en aquel entonces sabían leer y escribir), que imbuidos por los prejuicios religiosos mezclaban la fábula y la fantasía en sus epopeyas y narraciones de la vida cotidiana. Es por sus escritos como hemos conocido gran parte de los relatos de la época, que se conservan en la actualidad. 

 

Y así, en España existen innumerables organismos e instituciones donde reposan los legajos y la documentación de los cinco siglos de historia de los territorios de ultramar. Entre los principales se encuentran el Archivo de Indias de Sevilla (mandado construir por Carlos III), el Archivo General de Simancas, el Archivo Histórico Nacional (Madrid), el Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo, el Archivo Central de Cultura en Madrid y en multitud de archivos particulares guardados por los descendientes de sus protagonistas, tales como el Duque de Veragua, el General Polavieja o el Virrey del Perú José Abascal. Se trata de documentos generados por instituciones coloniales, cartas de correspondencia privada u oficial, y relatos de los clérigos y misioneros. También se encuentra una importante documentación en los archivos ingleses, franceses, de los Países Bajos, alemanes, e incluso italianos (del Vaticano). También existen documentos redactados por cronistas, prelados, geógrafos, botánicos aventureros, cartógrafos, cosmógrafos, navegantes, militares o bachilleres que se reconocían como testigos directos de los sucesos acaecidos en las Indias durante el período colonial del Virreinato. Pero nosotros nos preguntamos...¿es esa toda la verdad? Lo cierto es que los nativos jamás pudieron escribir su propia historia, dar su propia versión de la invasión y del despojo de sus tierras. Relatar todo el sufrimiento causado a generaciones enteras de nativos. En esta historia, los indígenas son sujetos pasivos tratados como menores de edad, carentes de uso de razón, que tenían que resignarse a aceptar los designios divinos. No, nunca llegaremos a conocer toda la verdad. Pero al menos, lo más prudente y justo es intentar ofrecer un relato lo más cercano a la verdad, contando no solo la visión de los invasores, sino también la de los sometidos. Dichos relatos son ya más escasos, y hemos de buscarlos por otras vías, bebiendo de otras fuentes. Recientemente se han escrito algunas obras de referencia que nos pueden ayudar a alcanzar otros puntos de vista, y otros relatos de los hechos. A ellos también nos remitimos. Pero los historiadores españoles revisionistas tratan de demostrar desesperadamente que la obra del descubrimiento, la conquista y la colonización de las Indias, Asia o África fue la más grande epopeya jamás realizada por el ser humano. Su versión constituye el relato dominante, aquél que ha ilustrado páginas y páginas de los libros de texto de los estudiantes de muchas generaciones. 

 

Por tanto, es lógico pensar que cueste bastante trabajo echar abajo ese relato, que además es abanderado por la derecha política, social y mediática más salvaje, pues ensalza el orgullo patrio, recuperando parte de la filosofía del franquismo, que aludía a un pasado histórico brillante, como "civilización más antigua de Occidente". Este relato dominante define aquella gesta histórica como "una sagrada misión llevada a cabo por virtuosos varones impregnados de altruismo y filantropía". Pero nada más lejos de la verdad. A los que pensamos diferente, a los que creemos en otro relato, se nos acusa de enemigos de la patria, y de desacreditar la epopeya del descubrimiento para no reconocer los hechos históricos. Son nostálgicos de ese Imperio hundido y decadente, "donde nunca se ponía el sol", pero que aún mantiene con mano firme la sagrada "unidad de España" (básicamente la obra de los Reyes Católicos, construida igualmente mediante persecuciones y expulsiones), contra la que luchamos los que defendemos una España Federal. Desde entonces, los historiadores e investigadores, los filólogos y antropólogos, los escritores adheridos a dicho relato pro monárquico a sueldo del CSIC, del Ministerio de Cultura y patrocinados por la Casa Real, la Casa de Alba y los Grandes de España se han comprometido en cuerpo y alma a blanquear la leyenda negra, y a que solo se difunda su relato. Y para ello cuentan con millonarios presupuestos y el apoyo incondicional de instituciones oficiales, editoriales y entidades privadas (fundaciones, asociaciones...). Pero es un relato injusto y manipulado, un relato increíble. Al fin y al cabo, la Corona española siempre ha pretendido endiosarse manipulando la historia imperial en función de sus intereses. Aducen que todo está documentado, que todo está archivado y compulsado con sellos de autenticidad, por lo que nadie puede refutarlos pues ellos son los notarios de la verdad. No es cierto. Los exaltados españolistas, adheridos a la derecha más cruel y decadente, se enorgullecen de la supuesta conquista "solidaria y compasiva". Incluso alegan que hombres como Hernán Cortés o Francisco Pizarro deben ser considerados libertadores de los pueblos indígenas oprimidos por el yugo dictatorial tanto de los Aztecas como de los Incas. Sin más comentarios. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 junio 2020 7 07 /06 /junio /2020 23:00
Viñeta: Gatis Sluka

Viñeta: Gatis Sluka

Si has tomado veneno, debes deshacerte de las sustancias que te enferman. Permitámonos entonces aplicar un lavado de estómago a las doctrinas del crecimiento económico que nos han sido introducidas en alimentación forzada durante décadas

Herman Daly

Hace 50 años el hombre puso los pies en la Luna. A ver si también pone los pies en la Tierra, y se da cuenta de que la está destruyendo

Popular

Como venimos repitiendo insistentemente, son los preceptos económicos, políticos y sociales ligados al "desarrollo" aquéllos que han de ser sustituidos por otros más racionales y acordes con la armonía y el equilibrio necesarios entre el ser humano y el entorno natural que le rodea. Los conceptos del Buen Vivir se presentan desde un vínculo directo con los saberes tradicionales que estaban subordinados, cuestionan las hegemonías culturales y se alejan de la idea de una "necesidad" de desarrollo, centrando los objetivos en otras cuestiones. Hay que escapar de la dicotomía occidental que separa civilización de naturaleza. En otras palabras, el Buen Vivir cuestiona la misma idea de progreso, su misma concepción es puesta en debate. Como hemos demostrado ya sobradamente en anteriores artículos, el estilo de vida de los países occidentales más "desarrollados" es absolutamente insostenible para nuestro planeta. La Tierra no posee la capacidad de absorción y resiliencia para poder continuar en esta misma senda durante mucho más tiempo. El Buen Vivir recomienda, entonces, dejar de ver a los recursos naturales como una condición para el crecimiento económico, o como simples objetos de las políticas de desarrollo. Necesitamos un espíritu afín y colectivo orientado a descolonizar el pensamiento dominante y romper con las cadenas que nos atan a él. Hay que apartar de nuestros planes de acción las ideas convencionales del "progreso", y apuntar hacia otra dirección para un Buen Vivir, incluyendo, como no puede ser de otra manera, una especial mirada hacia la Madre Naturaleza. Ha de ser puesto en debate todo el conjunto de conceptualizaciones que hasta ahora se han aliado con dicho "progreso", tales como las posturas éticas alternativas, donde se reconocen los derechos de la Naturaleza, los aportes del feminismo como reacción a la dominación de base patriarcal (el Ecofeminismo en nuestro caso), y las nuevas conceptualizaciones en áreas como la justicia (justicia ambiental) y el bienestar humano (Desarrollo a Escala Humana). La conjunción de todo ello nos lleva a confluir en unos nuevos parámetros que se enfrentan a las nociones dominantes de "riqueza", "bienestar" o "progreso". La visión biocéntrica (o ecocéntrica) recoge todas estas líneas de pensamiento. 

 

Las bases conceptuales del Buen Vivir se nos ofrecen, pues, muy alejadas de los parámetros de la economía convencional. Para el Buen Vivir, el mercado por sí solo no es la solución, pero tampoco lo es el Estado. Ya hemos comprobado que la subordinación del Estado al mercado conduce a subordinar la sociedad a las relaciones mercantiles y al egolatrismo individualista. Por su parte, las soluciones de propiedad únicamente estatal, aún siendo públicas por definición, tampoco se escapan a los posibles procesos de corrupción y burocracia, con todo lo que ello conlleva. Las soluciones estatistas tampoco garantizan en sí mismas una visión hacia los bienes comunes de la sociedad. Lejos de una economía sobredeterminada por las relaciones mercantiles o estatistas, el Buen Vivir apunta a la creación de relaciones dinámicas y constructivas entre los mercados, la sociedad y el Estado. Se busca construir una sociedad con diversidad de distintos tipos de mercados, para escapar de una sociedad de mercado, esto es, excesivamente mercantilizada. No se pretende una economía controlada por monopolistas ni especuladores, ni se promueve una visión meramente estatista a ultranza de la economía. Y por su parte, el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza permite convertirla en sujeto de derechos, donde ésta es valorada por sí misma, independientemente de la posible utilidad, valoración, uso o interés humano. Se trata de una postura biocéntrica, como ya hemos argumentado, donde se debe asegurar la sobrevida de todo tipo de especies animales y vegetales, así como del conjunto de todos los ecosistemas. Por lo tanto, el Buen Vivir no propugna la visión de una Naturaleza intocable e intocada, sino que es posible seguir aprovechando los recursos naturales para nuestras necesidades vitales, pero siempre manteniendo los sistemas de vida. En síntesis, el Buen Vivir implica una ruptura sustancial con la apropiación de la Naturaleza para alimentar un "desarrollo" entendido como crecimiento económico, y un "progreso" concebido como evolución lineal. Es así como las ideas clásicas de bienestar, riqueza o progreso se disuelven. Y en tanto el Buen Vivir propone una nueva arquitectura conceptual aplicable a los terrenos político, cultural y económico, es lógico pensar que también requerirá de indicadores y herramientas propias de medición y evaluación. 

 

Sobre todo, nos interesa cuantificar cuán lejos o cuán cerca estamos de la construcción democrática de sociedades justas y sostenibles. Debemos comenzar a prestar atención no solo a la recuperación de la biodiversidad, a la justicia ambiental, al decrecimiento del extractivismo, a la equidad o a la redistribución justa de la riqueza generada, sino que indicadores que midan la felicidad de nuestras sociedades, o la mochila ecológica y la huella ecológica se vuelven fundamentales. Simplemente, hemos de cambiar la economía para cambiar la vida, hemos de cambiar la cultura para cambiar la vida, y hemos de cambiar la política para cambiar la vida. ¿Dónde confluyen estas tres afirmaciones? Exactamente: en la vida. En eso consiste exactamente la postura biocéntrica: la vida tiene que estar en el epicentro de cualquier planteamiento rupturista con el convencionalismo económico dominante, que se ha apropiado de nuestros marcos mentales y culturales resignificando determinados conceptos en su beneficio. El Buen Vivir es urgente. Si no cambiamos nuestro modelo económico, más bien pronto que tarde, la humanidad está abocada a un colapso. Se impone una etapa de decrecimiento voluntario, aunque ello signifique la caída del capitalismo en ciertos aspectos. Y para ello, hemos de asumir de forma social mayoritariamente en primer lugar la delicada situación que vivimos, para que así podamos empujar desde la base de los movimientos sociales y ciudadanos las acciones, medidas y decisiones políticas que pongan en marcha el decrecimiento. Una base social lo suficientemente amplia que apoye estos conceptos y asuma la necesidad imperiosa de cambiar los parámetros económicos podrá ser más fuerte que los intereses del capital, es decir, podrá representar un contrapoder. Mientras no seamos capaces de implementar dicho cambio de rumbo, nuestro Titanic planetario continuará hundiéndose, aunque nosotros continuemos queriendo escuchar música de violines. Pero mientras (ya lo hemos advertido en anteriores entregas), es muy probable que el decrecimiento material y energético (forzado por la propia Naturaleza) conduzca (si no lo evitamos con buenas dosis de voluntad política y social), a una disminución muy vertiginosa y desagradable de nuestra calidad de vida, de la actividad económica, del bienestar social e incluso de la población humana (debemos evitar la implantación de toda suerte de ecofascismos). 

 

Para evitar esta disminución general y catastrófica (como muy bien sugiere Margarita Mediavilla en este artículo, ya en 2011), sólo nos queda una opción: desacoplar de forma muy importante nuestra actividad económica del consumo de recursos naturales y energía. Este enorme desacople debe ser un movimiento varios órdenes de magnitud mayor que el tímido aumento de la eficiencia o la intensidad energética que hemos visto en décadas pasadas. No es suficiente con consumir un poco menos por unidad de PIB, sino que en estos momentos necesitamos un cambio varias veces mayor que todos los que hemos sabido realizar en los últimos siglos. Margarita Mediavilla afirma: "Este desacople economía-recursos naturales es un cambio radical en nuestra forma de concebir la producción y el consumo, es decir, un cambio radical del proceso económico. Además, sería deseable que fuera acompañado de modos de vida, valores y relaciones sociales como los que describen los partidarios del decrecimiento. Pero estos cambios personales no son sino una parte de ese cambio que debe ser, sobre todo, económico, si no queremos que el decrecimiento material nos lleve, simplemente, a la catástrofe humana". La realidad es tozuda, y se pone delante de nuestras narices. Podemos verla o seguir negándola, hasta que la propia realidad sea tan brutal para nosotros que acabemos por entenderla a la fuerza. Quizá se deba poner mucho más énfasis en repartir (riqueza, rentas, trabajo...) puesto que estamos en un mundo limitado, quizá tengamos que comenzar a pensar en relocalizar (traer al territorio) dado que nos estamos quedando sin el combustible principal para el transporte, quizá tengamos que pensar en una economía centrada en el territorio, puesto que las energías renovables dependen y se generan en él, y quizá tengamos que pensar en una economía del estado estacionario (crecimiento 0) y en cómo conseguir realmente el "menos es más". ¿Pero por qué estos cambios aún se resisten en nuestras mentes y en nuestras políticas? Porque nuestras mentes y nuestras políticas aún están colonizadas con los esquemas mentales de la economía convencional, aquélla que se ha apropiado de los conceptos de "riqueza", "bienestar", "desarrollo" y "progreso". Por ello, antes hemos de ser capaces de hacer el ejercicio mental de asumir los nuevos significados (en realidad los verdaderos significados) de estos conceptos, y entonces el decrecimiento no representará una estrategia catastrófica para las sociedades. 

 

Mientras nos mentalizamos socialmente para este ejercicio, la realidad seguirá siendo tozuda: los pozos de petróleo y los yacimientos minerales, simplemente, se agotan. La biodiversidad se pierde a pasos agigantados. Las emisiones de GEI continúan su escalada, lo cual contribuye al calentamiento global. El caos climático y las pandemias derivadas de los procesos de zoonosis se nos presentan cada vez más frecuentes y poderosos. Las migraciones forzadas por estos fenómenos, así como por la propia deuda del crecimiento no cesan de aumentar en todo el planeta. ¿Seguimos escondiendo estas realidades, o nos enfrentamos a ellas? Esto nos sitúa en una tesitura muy complicada, porque nos enfrentamos a una verdad muy incómoda, de la cual ningún actor político o social quiere ser portavoz. Pero si se explica con sencillez, las personas pueden comprenderlo. Pongamos nuestro trágico ejemplo actual con el confinamiento obligado a causa de la expansión de la pandemia de la Covid-19: a las personas se les ha explicado por qué necesitábamos estar confinados, se les ha explicado que íbamos a tener que renunciar a muchos de nuestros hábitos y costumbres por un tiempo, pero se les ha explicado la causa de forma incuestionable, y entonces la gente lo ha entendido, y de forma mayoritaria ha asumido que era eso exactamente lo que había que hacer. A nadie le gusta ser portavoz de dichas noticias, pero en aras a una sostenibilidad de nuestra vida humana, hay que hacerlo. Con el decrecimiento pasa igual: hay que explicar a la gente que son absolutamente incompatibles nuestros parámetros económicos con los límites biofísicos del planeta. Y que llegados a este momento, hay que ir, sin prisa pero sin pausa, evolucionando hacia otras formas de pensar, de valorar, de vivir, de producir, de distribuir, de consumir y de desechar. Así pues, es preciso ponerse manos a la obra en el desarrollo e implementación de nuevas relaciones económicas que nos permitan salir adelante, entendiendo "salir adelante" como un mejor encaje del colapso. No podemos dejarnos llevar por la tentación de ignorar una realidad amarga, ni por la creencia en salvaciones tecnológicas milagrosas, ni por el desánimo que conduzca a la inacción. El Buen Vivir nos está esperando, pero hemos de construirlo nosotros, nadie nos lo va a dar hecho. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 junio 2020 4 04 /06 /junio /2020 23:00

Cuando evalúo a mis alumnos, no quiero que me cuenten lo que yo ya sé, ni lo que han leído en los libros, ni lo que me han escuchado decirles en clase, sino que quiero que me cuenten su propia opinión

Laura Mintegi

34.- LA MANIPULACIÓN GENÉTICA PRESENTADA SIN SUS EFECTOS NEGATIVOS. La manipulación genética vulnera el principio de precaución. El ser humano se presenta como transformador de la naturaleza, sin limitación en la manipulación de la vida. La contaminación genética tiene efectos imprevisibles e irreversibles, así como numerosas consecuencias en cascada sobre los ecosistemas. Los riesgos sanitarios a largo plazo de los organismos modificados genéticamente (OMG), presentes en nuestra alimentación o en la de los animales que comemos, no están siendo evaluados (alergias, resistencias a antibióticos…) y promueven la pérdida de seguridad y soberanía alimentaria de los países empobrecidos beneficiando exclusivamente a empresas multinacionales. El tratamiento que los libros de texto de nuestros escolares conceden a este asunto es muy preocupante. El conocimiento científico sobre el funcionamiento de los genes es todavía muy limitado y las técnicas actuales de ingeniería genética no permiten controlar los efectos de la inserción de genes extraños en el ADN de un organismo. La ingeniería genética parte del principio de que los genes tienen una función en sí mismos, sin tener en cuenta ningún otro factor interno o externo al organismo. Resulta imposible predecir el comportamiento de los nuevos genes introducidos en organismos y ecosistemas complejos. Por otro lado, existen estudios científicos que demuestran los efectos nocivos de la utilización de los transgénicos, pero se intentan silenciar o se retiran las subvenciones para seguir con las investigaciones. Muchas veces son las mismas multinacionales que tienen las patentes, las que realizan los estudios y ponen resistencia a la regulación de las responsabilidades. Sin embargo los libros de texto se muestran complacientes con los logros de la investigación genética. No existe proporción entre la velocidad con la que se introducen sustancias químicas de síntesis u organismos modificados genéticamente y la velocidad con la que se evalúan los daños que pueden causar, de forma que no se puede reaccionar a tiempo a los efectos que causan. A pesar de este riesgo, no se contempla el principio de precaución. 

 

El aumento de la producción de las cosechas y demás promesas de los transgénicos no se ha cumplido, sino todo lo contrario. Incluso se ha demostrado que el rendimiento en algunos casos, como en la soja resistente al herbicida Roundup, se calcula que es entre un 6-11% inferior del de la soja convencional. La mayor parte de los cultivos transgénicos han sido diseñados fundamentalmente con el único objetivo del control del mercado por la industria agrotecnológica (venta de herbicidas, retardo de la podredumbre para favorecer el transporte a larga distancia, semillas estériles, etc.), sin embargo las utilidades que muestran los libros de texto se relacionan con la mejora de la salud y las hambrunas. Veamos algunos ejemplos: el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. Anaya afirma: “El logro de plantas manipuladas genéticamente resistentes a enfermedades víricas, permitiría una mejora considerable del rendimiento de las cosechas”. Y en otra parte del texto se afirma: “Los cultivos celulares tienen diversas aplicaciones como pruebas de resistencia a infecciones o detención de ciertas necesidades nutricionales, etc.”. El libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Oxford cuenta: "Las investigaciones en genética permitieron también revolucionar la producción de plantas y animales para el consumo humano, manipulando los genes de las especies vivas para mejorarlas e incluso "creando" especies nuevas (alimentos transgénicos). Estos procesos permiten incrementar el número de productos alimenticios, mejorar su apariencia y adaptarlos a la demanda de los consumidores". Y por su parte, el mismo libro de la Editorial Edebé sostiene: “El análisis del DNA y su transferencia de unos organismos a otros, mediante avanzadas técnicas de ingeniería genética se ha aplicado en la agricultura para conseguir variedades vegetales resistentes a las plagas, con contenido nutritivo mayor o de crecimiento más rápido. En ganadería se ha conseguido el desarrollo de especies que resisten mejor las enfermedades o presentan una elevada productividad”. Como puede comprobarse, los relatos son absolutamente acríticos, y de un tecnoutopismo brutal. La contaminación genética pone en peligro variedades y especies cultivadas tradicionalmente, así como a la flora y fauna de los ecosistemas naturales, debido a los efectos de la polinización, la mezcla de cosechas o la falta de limpieza de las máquinas e instalaciones agrícolas. Las manipulaciones genéticas se realizan siempre sobre variedades muy productivas, la llegada de las plantas transgénicas intensifica esta tendencia a la uniformización de los cultivos. Tal vez algún día ya no dispongamos de las variedades de plantas adaptadas a las condiciones ambientales locales para superar un grave problema como la resistencia a las plagas y la adaptación de los cultivos a las condiciones del territorio próximo. Este riesgo no es recogido en los libros de texto. 

 

Se justifica también el fomento de los transgénicos con vistas a la solución del problema del hambre en el mundo. Sin embargo, este no es un problema de escasez de alimentos, sino de acceso a los mismos o a los recursos para producirlos. Lo que hay que contar a nuestros alumnos y alumnas es que en realidad lo que está ocurriendo es que los pequeños agricultores no pueden pagar los elevados precios de las patentes, que millones de familias han perdido su soberanía alimentaria, y que tecnologías como la “terminator” (que hace que la semilla producida por la planta no sea fértil) están obligando a comprar las semillas en cada cosecha. Tampoco se cuenta a los estudiantes que las patentes de los transgénicos dan a las multinacionales un enorme poder sobre los agricultores, produciéndose una apropiación y oligopolio sobre la alimentación, a través de la tecnología de protección de genes o la venta de “paquetes tecnológicos” (semilla y herbicida conjuntamente). Esta concentración de poder en un tema básico como es la producción de alimentos para el consumo humano y animal  no aparece reflejada en los textos. Por su parte, temas como la investigación bacteriológica, la clonación, las células madres o la reproducción asistida se tratan como adelantos científicos para los que solamente se ponen reparos éticos y se plantea la necesidad de legislar sobre ello. No se habla de los riesgos, los costes solamente accesibles a élites favorecidas, el negocio de las nuevas técnicas de la reproducción o las armas bacteriológicas utilizadas en las guerras. Se transmite que la biotecnología es buena en si misma, incuestionable, es un avance, y que supondrá un incremento en la calidad de vida de las personas y será la solución a una gran cantidad de enfermedades. Aunque no se habla de las investigaciones para solucionar “problemas” irrelevantes para la salud como la alopecia, la celulitis o los adelgazantes, mientras que un enorme porcentaje de la población mundial se muere de hambre o de enfermedades ya erradicadas en los países del Norte, como las diarreas. No se habla del papel que juegan los intereses de las multinacionales farmacéuticas y sus patentes. Los libros de texto tampoco hablan de la gran resistencia que existe a la manipulación genética por parte de ecologistas, agricultores y consumidores, que reclaman el derecho a una alimentación sana, a un etiquetado que garantice la libertad de elección, el establecimiento de responsabilidades por parte de las multinacionales e información sobre los campos donde se cultiva con transgénicos. 

 

35.- LA SIMPLIFICACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD. Es éste otro asunto crucial que no se aborda de forma conveniente en los libros de texto. Para valorar la biodiversidad hay, en primer lugar, que valorar la propia vida, desde sus formas más sencillas y elementales hasta sus formas más acabadas, evolucionadas o perfectas. La biodiversidad es la estrategia de seguridad que la Naturaleza “ha inventado” durante su historia de millones de años. La biodiversidad permite que los ecosistemas se puedan anticipar relativamente a las perturbaciones externas. La biodiversidad se basa en el aumento de complejidad en detrimento del incremento de productividad, justamente al contrario del funcionamiento del sistema económico capitalista. Esta oposición esencial no es considerada por los libros de texto. La biodiversidad, en los libros de texto, se plantea de un modo reduccionista, como si se tratase de conservar un catálogo de especies al margen de los ecosistemas en donde se desarrollan. Se obvian las interrelaciones que existen entre las distintas especies entre sí y en equilibrio con su medio. Por ejemplo, en p.44 Biología y Geología 1º de Bachillerato Editex, el concepto de biodiversidad se presenta como un listado de especies al hablar de la clasificación de los seres vivos. Hay que explicar a los alumnos y alumnas que del mismo modo que un zoológico no es un ecosistema o las personas que habitan un bloque de casas no tienen por qué constituir una comunidad, la existencia de “bancos” semillas o especies o de zonas protegidas no asegura la protección y conservación de la biodiversidad. La biodiversidad es una figura que se contempla desde el punto de vista de la protección, es decir, se habla de ella para mencionar que existen leyes que la protegen, sin valorar los resultados de las mismas. Apenas se menciona que la protección es insuficiente o está mal gestionada. El fenómeno de pérdida de biodiversidad al que asistimos en la actualidad no es algo nuevo. Lo que sí constituye una novedad es la velocidad de desaparición y la gran magnitud de las causas que lo originan. La humanidad ha acelerado drásticamente el ritmo de extinción de especies y la degradación de sus ecosistemas. Según E. Goldsmith “la velocidad de desaparición es de unas cuatrocientas veces más rápida que en cualquier otro período geológico y afecta a un mayor número de especies…”. Sin embargo, se minimiza e incluso se transmiten mentiras, sobre la pérdida de biodiversidad en el planeta (sin ir más lejos, el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. SM afirma sin despeinarse que “La biodiversidad actual en nuestro planeta es la mayor que jamás ha existido…”).

 

Se habla de las amenazas, pero no de las causas que producen el desequilibrio y destrucción en los ecosistemas y la desaparición de muchas especies, como la contaminación, la sobreexplotación de recursos, la deforestación o el cambio climático. Se transmite la falaz idea de que las especies se extinguen por falta de adaptación a los cambios, por falta de capacidades. Por ejemplo, el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. SM afirma: “Los animales que se extinguen son los que no se adaptan. Por ejemplo, el Dodó de Mauricio y el lobo marsupial son dos especies recientemente extinguidas. No se adaptaron a la alteración humana de su medio” (¿no será más correcto y justo denunciar la perversa acción humana en contra de la existencia de determinadas especies?) Los cambios bruscos en las condiciones ambientales (aire, suelo, agua, clima o introducción de especies foráneas) suponen que los seres vivos no se puedan adaptar. Los procesos de especiación se producen durante largos períodos de tiempo, por lo que perturbaciones muy bruscas y rápidas desencadenan la extinción de especies. Existe la tendencia a dar más importancia a la extinción de grandes vertebrados (ballena, tigre, oso pardo, lince, etc.) que al resto de los seres vivos (invertebrados, plantas, hongos, etc.). Se ve la biodiversidad como un zoológico, un listado de llamativos animales. Sin embargo, el equilibrio de los ecosistemas depende de la compleja interrelación de todos los seres vivos que lo componen (cadenas de alimentación, productores o descomponedores) y sus variables ambientales. Bajo una mirada claramente antropocentrista, parece que los seres vivos existen para ser utilizados por los humanos, no existe la biodiversidad como valor en si mismo, como mecanismo que proporciona estabilidad al sistema de la vida, ni como “almacén” de información genética e intrínsecamente adaptada al territorio. La utilidad de la biodiversidad se mide en términos utilitarios para los intereses productivos. Hemos de enseñar a nuestros escolares que la biodiversidad es contraria a la uniformidad que impone el modelo de desarrollo económico (monocultivos, control de variedades y semillas, patentes…) el cual fomenta la pobreza y el deterioro ecológico. La sostenibilidad se basa en la diversidad debido a su adaptación a las condiciones ambientales y de autoabastecimiento en cada territorio. Por último, otra de las graves amenazas para la biodiversidad es el actual sistema de patentes. A través de los derechos de propiedad intelectual unas pocas multinacionales pretenden acaparar los recursos naturales del mundo, sean plantas, animales, microorganismos, procesos ecológicos o segmentos genéticos, siempre y cuando sean susceptibles de negocio. Las multinacionales recogen, como si fueran investigaciones propias, conocimientos milenarios, especialmente en zonas donde viven pueblos indígenas. El alcance de esta “biopiratería” es enorme, tanto destinada a la industria farmacéutica como a la alimentaria, despojando de los derechos de uso a los verdaderos propietarios y uniformizando la diversidad. Este fenómeno es invisible en los libros de texto. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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2 junio 2020 2 02 /06 /junio /2020 23:00
Ilustración: Libro "América indígena 1491 - Una nueva historia de las Américas antes de Colón" de Charles C. Mann

Ilustración: Libro "América indígena 1491 - Una nueva historia de las Américas antes de Colón" de Charles C. Mann

La historia imperial española denigra los pueblos indígenas calificándolos de “salvajes”, “paganos”, “depravados”, “caníbales”, “herejes”, “hijos del demonio que realizaban sacrificios humanos” para de esta forma tan artera justificar los crímenes de la conquista y colonización del “nuevo mundo

Carlos de Urabá

En Octubre de 2018 Carlos de Urabá, de quien hemos tomado la cita de entradilla, escribió un fantástico artículo titulado "12 del patíbulo de 1492 ¿Cómo blanquear la leyenda negra?", publicado inicialmente en el sitio web de Laicismo.org, donde describe (muy resumidamente por supuesto, pues el detalle profundo sobre el tema abarcaría sin duda varios tomos de una enciclopedia) básicamente las terribles prácticas del genocidio hispano en tierras americanas, así como la tergiversación frecuente que se hace de la historia real. Tomaremos como referencia dicho artículo a continuación, presentando lo fundamental que aporta. Advertimos de que en todo lo que vamos a contar no hay exageración alguna, sino todo lo contrario: la realidad debió ser aún peor. Comienza con el siguiente párrafo: "Los descubridores con arrojo y valentía vencieron los peligros del mar de los Sargazos y desembarcaron en esas playas vírgenes cometiendo un vil acto de piratería --que luego transmutaron en una heroica odisea--. Los adelantados tomaron posesión de las míticas tierra de Cipango --la isla recubierta de oro-- y Catay --la cuna de los sultanes de las Mil y Una Noches--, hundiendo el estandarte real con el águila de San Juan y las armas de Castilla y Aragón. Y entonces el verbo se hizo carne". Los apoyos papales fueron cruciales para consolidar la Conquista, y así, gracias a las Bulas Alejandrinas los reinos castellanos recibieron por donación de la Santa Sede apostólica de los justos y legítimos títulos de Señor de las Indias Occidentales, islas y tierra firme del mar océano. En concreto, la Bula del Papa Alejandro VI decretaba textualmente: "...le damos, concedemos y asignamos a vos rey de Portugal y reyes de Castilla y de León, a vuestros herederos y sus sucesores; y damos, constituimos y deputamos a vos, a dichos vuestros herederos y sucesores de ellas, con libre, llano y absoluto poder, autoridad y jurisdicción". Y así los extranjeros cristianos despojaron a sus legítimos propietarios esas tierras ignotas a las que llamaron equivocadamente como "las indias". Como ya avanzamos en el artículo anterior, se produjeron durante las décadas siguientes brutales ataques bacteriológicos a la población nativa, todos ellos importados de Europa, que inocularon la peste, el cólera, la viruela, el sarampión, la tosferina, las paperas o la gripe, virus desconocidos que aniquilaron poco a poco a buena parte de los 60 millones de indígenas durante el período de la conquista y colonización. 

 

Para los colonizadores, fanáticos religiosos como ya hemos comentado, en esta inmensa cruzada "civilizadora" intervino la mano de Dios, pues según ellos, el supremo hacedor eligió a los hijos del Imperio Español para expandir la fe cristiana sobre la faz de la tierra. La versión del relato que ha llegado hasta nosotros es que esos hombres buenos y piadosos asumieron el reto de redimir a millones de gentiles, paganos idólatras y sanguinarios antropófagos que adoraban al sol, a la luna y a las estrellas, y que estaban perfectamente integrados y armonizados con la naturaleza que les rodeaba. De hecho, los nativos tuvieron que aprender a la fuerza el español (castellano entonces), la lengua oficial del Imperio, además de aceptar la religión cristiana, católica y apostólica, renegando de sus heréticas creencias. Por la fuerza, esas tribus hostiles, de cuerpos desnudos concebidos en pecado mortal, tuvieron que aceptar a sangre y fuego una nueva religión que predicaba unos mitos procedentes de Oriente Medio condensados en la Biblia (Adán y Eva, Abraham, Moisés, la Virgen María, el dogma de la Santísima Trinidad, o Jesucristo, el hijo único de Dios que murió en la cruz), completamente ajenos a la realidad histórica, social y cultural de ese continente. Pero como venimos contando, estos cínicos argumentos no son más que una forma burda de escabullirse de sus gravísimas responsabilidades históricas, pues los europeos olvidan intencionadamente su macabro prontuario: las Cruzadas, las terribles guerras de religión y dinásticas que dejaron miles y miles de muertos; el exterminio criminal de poblaciones enteras acusadas de herejía por el poder vaticanista de entonces, como es el caso del genocidio albigense o Cruzada Cátara, la caza de brujas, o las persecuciones de musulmanes, judíos o gitanos. Sin olvidar por supuesto la peor de todas, la Santa Inquisición, exportada al Nuevo Mundo por la Corona española, que sometía a los acusados a las más execrables torturas: el potro, el castigo del agua, aplastar pulgares, la pera vaginal, oral o anal, la garrucha, la cuna de Judas, la doncella de hierro o la sierra. El sadismo españolista no conocía límites pues gozaban con el dolor ajeno ejecutando a los condenados en las hogueras o aplastando sus cuellos mediante el garrote vil...Por cierto, ¿no se les enseñan estas instructivas prácticas a los estudiantes cuando se les narran las "heroicas hazañas" de la conquista?

 

Explica Carlos de Urabá: "Según los inquisidores el Nuevo Mundo (al que comparaban con el paraíso terrenal) estaba poseído por satanás y era necesario exorcizarlo. De ahí la incesante represión monárquico-papista, una persecución cruel y despiadada que pretendía extirpar las idolatrías, inmolar a los sacerdotes, destruir los adoratorios, templos y deidades, quemar los códices y libros sagrados con el objetivo de borrar cualquier vestigio de esos cultos que calificaban de "supersticiones del averno". Con perros de presa los verdugos capturaron a esos indios salvajes a los que marcaron con hierros candentes para luego domarlos a latigazos igual que se hace con los potros ariscos". El desprecio de los "conquistadores" fue total y absoluto. Los invasores aseveraban que los indígenas pertenecían a un sustrato pre-humano: eran ágrafos (no conocían la escritura), no conocían la rueda, ni el hierro, ni la pólvora, ni demás adelantos tecnológicos de la época. Despectivamente los calificaron de "razas inferiores", relegadas a la edad de piedra, salvajes sin alma susceptibles de ser redimidos por obra y gracia del espíritu santo. Con la más absoluta prepotencia y arrogancia, los conquistadores impusieron a la fuerza sus leyes y principios a los nativos; el respeto y obediencia debida a la jerarquía, a los nobles, a los aristócratas, a los castellanos viejos o hidalgos (el estamento clerical-militar), ante los cuales los nativos debían descubrirse y bajar la mirada ante sus señorías o vuesasmercedes (tal era el tratamiento de la época a dichas personalidades). Por su parte, los frailes doctrineros, pertenecientes a las órdenes mendicantes tales como los franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas, etc., se lanzaron a la magnánima empresa de la evangelización de los gentiles. A los conversos se les obligó a aprender la lengua para hablar con Dios, se les bautizó con nombres y apellidos cristianos inspirados en el santoral o en honor a sus padrinos españoles, porque era necesario dotarlos de identidad y legalidad. Así mismo, había que pagar las indulgencias plenarias para ganarse el cielo y expiar los pecados: confesarse y arrepentirse en un acto de contrición y propósito de enmienda ("Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa..."), autoflagelándose presas del éxtasis místico. 

 

Sin duda ninguna, el año de 1492 y los venideros marcaron un antes y un después en aquélla civilización indígena. Es lo que nos dice el falso relato que se enseña en las escuelas: "antes solo reinaba la oscuridad, la ignorancia, la brutalidad y el bestialismo, no existían sentimientos humanos de cariño, ni amor, las madres como las perras criaban a sus hijos, los padres eran lo más parecido a engendros maléficos. Hasta que el padre eterno dijo: "hágase la luz, y la luz fue hecha". Los colonos españoles se negaban a trabajar, porque como se afirma en el Antiguo Testamento: "el trabajo es un castigo de Dios" (Génesis, 2:15), de ahí que la explotación de las haciendas, plantaciones o minas recaía en los siervos y esclavos (indígenas y negros) bajo el control de un capataz que se encargaba de disciplinarlos a latigazos y rendir cuentas (que generalmente alcanzaban el superávit, lo cual explica cuán fácil era hacer fortuna haciéndose "indiano", es decir, viajando a las indias, haciendo allí fortuna, y luego regresando a España). De esa forma, proliferaron los aventureros y hacedores de fortuna. La máxima aspiración de los mismos era adquirir un blasón de nobleza otorgado por su majestad el Rey como premio a los servicios prestados a la Corona allende los mares. Dichos servicios estaban normalmente relacionados con las campañas militares contra los gentiles (paganos o razas inferiores que representaban un obstáculo para la civilización). El asunto del mestizaje también tuvo su aquél. Carlos de Urabá lo explica en tono irónico: "La conquista y colonización de las indias la hicieron los hombres (con la excepción de un número reducido de mujeres) y por lo tanto, esos rudos hombres tenían que satisfacer sus instintos básicos y no les quedó más remedio que "relacionarse" con las nativas. ¿Quizás cortejaron a las indias, las enamoraron, les brindaron flores y poesía? ¿Aunque no hablaran su lengua les cantaron versos y luego les pidieron su mano a sus padres para unirse en matrimonio?¿Las consideraron sus legítimas esposas o simplemente como objetos para su placer? Una relación completamente desigual entre unos seres sobrenaturales (¿dioses?) que las sometieron a la fuerza para complacer sus bajos instintos. Sus mercedes se reservaban los mejores harenes de concubinas y barraganas para fornicar a su libre albedrío". 

 

El mestizaje, en efecto, se forjó en esos execrables crímenes sexuales que cometieron contra niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres maduras o madres, que para siempre quedaron impunes. Pero el relato oficial dominante, el difundo a través de siglos, nunca habló de violaciones, sino de uniones amorosas bendecidas por la Santa Madre Iglesia. Sin embargo, la realidad era bien distinta: la historia de los nobles peninsulares y de los criollos es una historia de patriarcas machistas y misóginos. A las mujeres se les relegaba a los trabajos del hogar, no tomaban decisiones y eran sistemáticamente discriminadas siguiendo los preceptos bíblicos de sumisión y obediencia debida a su padre o esposo. De hecho, aún durante el apogeo del franquismo, la Sección Femenina (el organismo del régimen dedicado a tal fin) divulgaba dichos atroces preceptos a las mujeres de la época. Las mujeres de aquéllas generaciones aún vivas lo recuerdan perfectamente. Los "indianos" de la época pertenecían a perfiles diversos, porque en este viaje transatlántico solo viajaban hombres, los hombres más rudos, los más fuertes y aguerridos, muchos de ellos delincuentes que iban a redimir sus penas a las Indias, pero también moriscos renegados, judíos fugitivos, reos liberados, y en fin, toda clase de hijos de la picaresca social de la época, donde imperaba el fraude, la corrupción, los sobornos y las malas artes, es decir, toda una pléyade de aventureros dispuestos a arriesgar sus vidas en una peligrosa travesía que muchas veces terminaba en tragedia. Pero era mejor eso que seguir soportando la misera y el vasallaje de una España feudal donde únicamente los hidalgos y aristócratas gozaban de privilegios, poder y prebendas. Se creó incluso la Casa de Contratación, una institución formada a tal efecto, para fijar un cupo y un pasaporte de limpieza de sangre para que no viajaran "herejes" a las Indias. Pero la picaresca propició que se comenzaran a difundir permisos clandestinos a gentes de dudosa reputación como moros, judíos y gitanos. A modo de curiosidad, se tiene noticia de que el primer prostíbulo del Nuevo Mundo se fundó en Santo Domingo en el año 1526 con el beneplácito del Rey Carlos I para atender a aquéllos aventureros y navegantes que, ávidos de compañía femenina, solicitaban la presencia de una moza que consolara sus cuitas de amor, tras sortear la larga travesía interoceánica. Continuaremos en siguientes entregas.

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31 mayo 2020 7 31 /05 /mayo /2020 23:00
Viñeta: Eli Zunzunegui

Viñeta: Eli Zunzunegui

La justicia ambiental trata sobre el derecho a permanecer en el lugar y el entorno natural que uno siente como propios y a estar protegido del crecimiento y la inversión incontrolados, la contaminación, el acaparamiento de tierras, la especulación, la desinversión, la decadencia y el abandono

Isabelle Anguelovski

Frente al "más deprisa, más lejos, más a menudo y menos caro" hay que contraponer el "más despacio, menos lejos, menos a menudo y más caro"

Yves Cochet

En la última entrega estuvimos analizando las posibilidades (y las formas de evitarlas) de que el abismo civilizatorio que nos amenaza desemboque en una suerte de ecofascismo social. A este respecto, Craig Collins explica en este artículo lo siguiente: "No obstante, a menos que sea abolido, el capitalismo no desaparecerá cuando la prosperidad se convierta en descalabro. En vez de eso, el capitalismo sediento de energía y sin poder crecer se volverá catabólico. El catabolismo es un conjunto de procesos metabólicos de degradación mediante el cual un ser vivo se devora a sí mismo. A medida que se agoten las fuentes de producción rentables, el capitalismo se verá obligado a obtener beneficios consumiendo los bienes sociales que en otro tiempo creó. Al canibalizarse a sí mismo, la búsqueda de ganancias agudizará la espectacular caída de la sociedad industrial. El capitalismo catabólico sacará provecho de la escasez, de la crisis, del desastre y del conflicto. Las guerras, el acaparamiento de los recursos, el desastre ecológico y las enfermedades pandémicas se convertirán en las nuevas minas de oro. El capital se desplazará hacia empresas lucrativas como la ciberdelincuencia, los préstamos abusivos y el fraude financiero; sobornos, corrupción y mafias; armas, drogas y tráfico de personas. Cuando la desintegración y la destrucción se conviertan en la principal fuente de beneficios, el capitalismo catabólico arrasará todo a su paso hasta convertirlo en ruinas, atracándose con un desastre autoinfligido tras otro". Esperemos que esta visión, ciertamente catastrofista y apocalíptica que nos presenta Craig Collins no llegue nunca a producirse, y precisamente por ello hemos de actuar en el buen sentido. Pero ni qué decir tiene que todos estos escenarios hemos de contemplarlos como posibles, dada la situación actual, las tendencias observadas, y la escasa concienciación popular sobre estos temas. Lo cierto es que si no lo evitamos, la situación de colapso irá poco a poco desmoronando todos los mimbres donde se asienta nuestra sociedad, y con ello, dislocando todas las estructuras, instituciones, flujos, costumbres, modos de vida, conciencias, valores, actitudes y comportamientos. Es lógico pensar que un sistema que ya no puede autoabastecerse ha de explotar por algún sitio, y las clases más desfavorecidas, como siempre, estarán en el ojo del huracán. 

 

¿Cuál es la solución para no llegar a este momento? Estar preparados, haber recorrido ya, al menos, una parte del camino alternativo, haber migrado a otras formas de vida más sostenibles. El Buen Vivir se nos ofrece como una senda posible y atractiva en este sentido. El Buen Vivir se nos presenta como un compendio, como un pensar para imaginar otro mundo a partir de otros principios civilizatorios, diferentes al dogma capitalista y neoliberal imperante y hegemónico. Una visión nueva que se aleja de los valores de la explotación, del saqueo y del desprecio a las formas de vida, y que sitúa al hombre en armonía con sus semejantes, con la Naturaleza y con el resto de seres vivos. Sus principios de reciprocidad, apoyo mutuo, cooperativismo e igualdad favorecen la reproducción de la vida, en vez de la reproducción del capital, cáncer responsable de la situación actual. El Buen Vivir nos obliga a valorar y a respetar los bienes comunes, esto es, el conjunto de bienes, productos, servicios y procesos que hemos de considerar pertenecientes al conjunto de la comunidad humana y animal a las que sirven. El Buen Vivir será comunitario o no será. Pero ello exige todo un proceso de descolonización mental del pensamiento dominante, es decir, ir "desaprendiendo" cuantos valores y esquemas mentales nos han imbuido en nuestras sociedades "desarrolladas". El Buen Vivir implica que un montón de cosas decrezcan (autopistas, fábricas, urbanizaciones, parkings, excavadoras, vuelos en avión, antenas, grúas, monocultivos, vertederos, centrales nucleares, residuos plásticos...) para que otras cosas crezcan (ríos y mares limpios, bosques sanos, aire no contaminado, ausencia de tráfico rodado, relaciones comunitarias, variedades de semillas, relaciones cara a cara, contemplación, tiempo libre, biodiversidad, moverse en bicicleta...). Actualmente, nuestras sociedades suman donde en realidad tienen que restar, y viceversa. Hay que irse olvidando de valorar solo las realidades que puedan ser mercantilizadas, para comenzar a valorar las que no pueden serlo. Debemos prestar más atención a la simplicidad, a la austeridad, a la huella ecológica, a la riqueza ecosistémica, a la evolución de la tierra fértil, a la resolución de las auténticas necesidades humanas, antes que al PIB, a la deuda pública, al déficit público, a la prima de riesgo y, en fin, al crecimiento económico. 

 

Las propuestas del Decrecimiento están en plena sintonía con el Buen Vivir, como estamos intentando demostrar en esta serie de artículos. El Decrecimiento se dirige más bien a la producción de supervivencia, de justicia y de bienestar, con una reducción planificada de energía, materiales y residuos. Hay por tanto que olvidarse de las prácticas extractivistas, de la degradación de materiales de la corteza terrestre, de la apropiación privada de los bienes comunes, del saqueo de la Naturaleza, del desprecio hacia la vida de los animales, de la desigualdad, del exceso de trabajo no deseado, de la explotación de recursos naturales, de la pérdida de soberanía, de la emisión de residuos, y de tantos aspectos que inciden en la provocación del colapso. El mundo de las necesidades humanas es un aspecto principal, como ya estudiamos en los artículos donde presentamos la teoría del Desarrollo a Escala Humana, de los pioneros Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn. En este artículo, Fernando Cembranos también nos lo explica breve y brillantemente: "El ser humano, aunque puede tener deseos ilimitados, tiene en realidad un conjunto más o menos finito de necesidades. Como el resto de los animales, podría saciarse y conformarse con una cantidad limitada de recursos materiales. La desigualdad introduce la comparación y con ella la idea de necesidades ilimitadas. Tener lo que tienen los que tienen más se convierte en una necesidad. Pobre es quien no tiene un televisor, pero si el país se desarrolla, entonces pobre es quien no tiene tres televisores. Se crea así una imparable espiral de necesidades. De hecho, los indicadores de pobreza se miden en magnitudes comparativas. Algunos economistas llegan a afirmar que la desigualdad funciona como un motor económico que hace que finalmente todos tengan más, pues parten de la idea de un mundo infinito. La realidad es que las "necesidades" ilimitadas creadas desde la desigualdad hacen crecer el sistema económico en un planeta que tiene límites".

 

El asunto de la proximidad también es fundamental para el Buen Vivir. Nuestra civilización ha entendido el "desarrollo" como la conquista de las distancias, pero esto también es un error. Los medios de transporte ágiles y veloces, así como las infraestructuras de la ciudad moderna estimulan la realización de todo tipo de actividades regulares cada vez más lejanas. Desde mediados del siglo XX hacia acá han aumentado inusitadamente las distancias que recorren los materiales, las mercancías y las personas para resolver las necesidades que podrían resolverse desde la proximidad, sin los costes ecológicos y sociales añadidos. El Buen Vivir nos conmina a la vida cercana, a la producción y consumo locales, a las distancias cortas, a la lentitud. Lo mismo ocurre con el trabajo humano: los mercados y su fundamentalismo político nos obligan a trabajar más de lo que necesitamos para llevar una vida satisfactoria y digna. Al mismo tiempo, mantiene en desempleo a millones de personas. Esta desigualdad evidente no hace sino reforzar los mecanismos de mercado. El Buen Vivir nos insta a repartir el trabajo existente, y a trabajar lo justo para vivir, valorando un conjunto de actividades que nuestra civilización ha ido olvidando, como disfrutar del tiempo libre para cultivar la reunión, la conversación, la contemplación, el paseo, el recreo, la lectura, el apasionamiento en general por cuantas actividades supongan un placer para los seres humanos. Como concluye Fernando Cembranos en su artículo: "Una sociedad preocupada por la justicia y la sostenibilidad dispondrá de nuevos indicadores de medición tales como el grado de equidad, el grado de suficiencia, la resolución no violenta de conflictos, el mantenimiento de la biodiversidad, el consumo energético por habitante, la huella ecológica o la relación entre felicidad y recursos". Todos estos, a muy grandes rasgos, son los elementos que exige cambiar nuestra actual civilización, si pretendemos evitar el colapso, o si éste es inevitable, al menos colapsar mejor, sobre todo esquivando y atajando la reproducción de un muy posible ecofascismo social, que ahondaría aún más la herida provocada. Si somos capaces de ir construyendo los moldes de una nueva sociedad fundada sobre estos pilares, es también muy posible que el colapso nos pille mejor preparados, más fuertes y con parte del trabajo hecho. El Buen Vivir es una solución de largo recorrido. 

 

El epicentro del pensamiento renovador para el cual hemos de prepararnos consiste básicamente en disolver la idea del progreso que la civilización capitalista nos ha traído. Lo explican muy bien Alberto Acosta y Eduardo Gudynas, dos de los mayores expertos mundiales (aquí venimos analizando muchos de sus trabajos), en este documento. Estos autores explican: "El ethos del progreso está íntimamente relacionado con las posturas culturales propias de la modernidad de origen europeo. Aparece bajo la atribución de un nuevo protagonismo otorgado al ser humano, por fuera de la naturaleza, la que debía ser dominada y manipulada. Sir Francis Bacon (1561-1626), célebre filósofo renacentista, plasmó esta ansiedad en un mandato al reclamar que "la ciencia torture a la naturaleza, como lo hacía el Santo Oficio de la Inquisición con sus reos, para conseguir develar el último de sus secretos..." (...) Poco a poco la idea de progreso se convirtió en uno de los conceptos dominantes y más influyentes (...), propagándose hacia América Latina, en un largo proceso que empezó con la conquista y que luego transitó durante la fase colonial y se proyectó en las jóvenes repúblicas. En ese largo devenir las concepciones alternativas propias de las culturas originarias fueron minimizadas, subordinadas y relegadas. En el siglo XIX la idea del progreso ya está consolidada en las élites de las repúblicas latinoamericanas y explica muchos aspectos de la estructuración económica y productiva de esos tiempos (...) La idea de progreso fue reformulada bajo el concepto de desarrollo a inicios del siglo XX, y en especial desde la década de 1940 (...) Repetidamente se ha llamado la atención sobre el discurso del presidente de Estados Unidos Harry Truman, cuando en 1949 presenta la idea del desarrollo directamente vinculada a la de subdesarrollo, donde unos países han avanzado en la ruta del progreso, y otros han quedado rezagados". Desde ese momento se da el pistoletazo de salida para que las escuelas económicas de pensamiento neoliberal, que se fueron desarrollando a partir de entonces, alcancen a los principales gobiernos del mundo, y proyecten sus paradigmas y peligrosos valores a sus sociedades. El resultado es el mundo que tenemos hoy día. La idea de progreso está profundamente arraigada en la cultura económica dominante, y lo está asociada a la idea de "desarrollo". Sus expresiones académicas y políticas son comunes, asumiendo como la meta del desarrollo el crecimiento económico perpetuo. Los conceptos del Buen Vivir ponen en jaque todas estas ideas. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 mayo 2020 4 28 /05 /mayo /2020 23:00

Los hombres, cuando enseñan, aprenden. No se trata solo de que enseña el que sabe y que aprende quien no sabe: todos sabemos algo y todos ignoramos algo. Todos somos, a la vez, maestros y alumnos

Séneca

33.- LA VISIÓN ACRÍTICA DE LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA INDUSTRIAL. El tratamiento que los libros de texto de nuestros escolares conceden a estas actividades históricas del ser humano también dista mucho de ser correcto. Erróneamente, los libros de texto consideran que los países en los que la mayor parte de la población se dedica a la agricultura y ganadería son atrasados, especialmente si no utilizan mecanización, abonos y pesticidas químicos o su producción no se basa en el monocultivo. La pérdida del peso de la agricultura en la economía se manifiesta como un índice de desarrollo y modernización. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal afirma: “La productividad del campo ruso seguía siendo muy escasa porque no se introdujo la mecanización”. O el mismo libro de la Editorial Oxford afirma: "La agricultura era tradicional y poco eficiente, ya que el rendimiento por hectárea era muy bajo". "Este panorama dificultaba que la agricultura abandonase su carácter general de subsistencia". Para los libros de texto, la economía de subsistencia se considera sinónimo de pobreza, a pesar de que las personas que viven de este modo puedan a menudo ser autosuficientes
o a veces trabajar menos horas que las personas que viven en economías industrializadas. Esto nos lo muestra muy claro, por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives: “En los países subdesarrollados la agricultura y la ganadería siguen siendo de subsistencia, es decir, la población consume lo que produce. Sin embargo, en los países desarrollados la aplicación de nuevas técnicas en cuanto a maquinaria, abonos, selección de razas, etc. ha generado una agricultura y ganadería comerciales, es decir, la producción se destina al comercio y no al propio consumo.” Los mensajes subliminales están bien claros. El modelo agropecuario tradicional se considera poco productivo. Se considera, por ejemplo, atrasada una agricultura condicionada a los factores del clima. No se tiene en cuenta lo ineficaces que resultan los sistemas de explotación agrícolas y ganaderos intensivos en cuanto a los balances energéticos, generación de residuos, pérdida de biodiversidad, introducción de elementos tóxicos peligrosos de efectos ambientales impredecibles, problemas para la salud de las personas o pérdida de soberanía alimentaria. 

 

A pesar de que el concepto de productividad en la agricultura debería tener en cuenta la internalización de los costes en todo el proceso, los libros de texto permanecen ignorantes a esta realidad y ocultan los impactos de la agricultura y ganadería intensiva sobre los ecosistemas, la salud, el maltrato animal, las condiciones laborales o el aumento de residuos generados. Sólo se fijan en el crecimiento de la productividad: como por ejemplo en el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal, que afirma: “Las prácticas agroquímicas y la mecanización lograron un aumento espectacular de la productividad agrícola”. O por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé, que cuenta: “La agricultura europea había experimentado un fuerte desarrollo basado en el incremento de la productividad. Esto se había conseguido aumentando la utilización de la tecnología, fertilizantes, energía, etc. Y disminuyendo la utilización del factor trabajo”. Pero aún tenemos más ejemplos: el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Everest dice: "Las tierras de regadío son más productivas y rentables" (como si estos factores fueran los únicos importantes), y el libro de Economía antes citado afirma: “En la revolución industrial se mejoraron las técnicas de cultivo, con lo que se incrementó la productividad”. Todos los mensajes, como vemos, van encaminados a reproducir y valorar únicamente la lógica capitalista, es decir, la de la rentabilidad y productividad, como si el resto de factores no fueran valorables, o como si el incremento de dichos factores no tuviera sus repercusiones negativas. Se oculta la vulnerabilidad de los cultivos actuales dada su inadaptación a las condiciones ambientales tales como la introducción de variedades de animales, plantas y semillas procedentes de otras áreas, la aparición de plagas que se tratan con ingentes cantidades de insecticidas químicos de efectos imprevisibles, la pérdida de biodiversidad en los monocultivos, la degradación de suelos, el despilfarro y la contaminación de agua, la introducción de transgénicos, los desastrosos balances energéticos, la generación de residuos o el transporte a largas distancias. Aunque la agricultura industrial actual es la “práctica de hacer comestible la energía del petróleo”, los libros no permiten tener conciencia de esta situación de riesgo. 

 

Por este camino, nuestros escolares pierden el conocimiento del origen y formas de producción de los alimentos que consumimos (mecanización, transporte a larga distancia, envasado, etc.). Se pierde el conocimiento de la vida, de los ciclos de la naturaleza, como en los invernaderos en los que no existen las estaciones y se aceleran los ciclos de la planta o en la estabulación permanente del ganado que cambia el fotoperíodo de los animales. Hay que enseñar a los alumnos y alumnas que la agricultura y ganadería industrializadas presentan un balance energético y ambiental altamente deficitario, de este modo, producir una caloría de carne de pollo en intensivo requiere doce calorías de cereal. Se ignora que el número de calorías introducidas en el proceso en relación con las obtenidas ha ido empeorado progresivamente con respecto a la agricultura tradicional. Tampoco se les enseña a los estudiantes los peligros de los agroquímicos utilizados en la agricultura industrial. Se justifica el uso de transgénicos sin tener en cuenta sus posibles efectos sobre la salud, el medio ambiente o los sistemas productivos tradicionales, de consecuencias mucho más graves y prolongadas que los agrotóxicos. No existe el principio de precaución. No se relaciona la introducción de la biotecnología con el control del mercado por parte de las transnacionales. Todos estos aspectos son ignorados por los libros de texto. Más bien al contrario, los libros de texto cuentan cosas como las siguientes: “Sin embargo, en la actualidad, el incremento de la producción agrícola puede haber tocado techo, por lo que el reto de la ingeniería genética está en obtener alimentos vegetales con costes menores y convertir en agrícolas terrenos hoy en día improductivos, mediante el cultivo de especies adaptadas a ellos” (libro de Biología y Geología 1º de Bachillerato Anaya). No se menciona apenas la ganadería como sistema productivo y, por tanto, se oculta el maltrato a los animales en la ganadería intensiva, potenciado por intereses económicos y comerciales completamente ajenos al sector ganadero tradicional, y por supuesto insensibles a cualquier consideración de salud pública, de bienestar animal, o de sostenibilidad y equidad. Los animales, ajenos al campo, son fuentes de producción de carne, leche, grasas o piensos, hacinados en instalaciones donde apenas pueden moverse, sometidos a estrés, alimentados con piensos de dudosa salubridad, hormonados o tratados con antibióticos. 

 

De nuevo, el libro de Biología y Geología de 1º de Bachillerato Ed. Anaya nos ofrece una buena muestra de todo ello: “Se han utilizado hormonas, principalmente en la producción lechera, tanto para aumentar la cantidad de leche como el porcentaje en grasa”. “El mayor adelanto ha sido el empleo de compuestos hormonales sintéticos para incrementar el peso del ganado vacuno en explotación intensiva”. Sin comentarios. Es imposible que de esta forma, tengamos luego generaciones de personas adultas que se encuentren sensibilizadas con las culturas y prácticas sostenibles, o las valoren siquiera. Se trata escasamente el tema de la pesca y cuando se hace no se tiene en cuenta su gestión sostenible. No se habla de la producción de pescado en acuicultura con piensos de dudosos efectos sobre la salud de las personas. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Anaya cuenta: “La pesca es importante en España, debido a la extensión de sus costas; pero atraviesa muchas dificultades, como el agotamiento de los bancos de peces, la limitación del número de barcos y de las áreas de captura, etc". Pero aún hay más: el libro de Inglés de 6º de Primaria Ed. Longman afirma que se considera una alimentación sana y equilibrada para la población aquélla que incluye "comer carne y pescado todos los días" (parece que no están considerado el veganismo precisamente). Se ocultan los efectos sobre la salud humana del actual sistema de alimentación que utiliza productos cancerígenos, hormonas, transgénicos o dioxinas. Mientras una gran parte de la población mundial muere de hambre por falta de alimentos, en los países industrializados muchas personas sufren de obesidad, colesterol, intoxicaciones o alergias de origen alimentario. El éxodo rural no se contempla como un problema social grave (desarraigos, pérdida de cultura rural tradicional, marginalidad en las ciudades, urbes insostenibles de millones de habitantes…) sino como un resultado del desarrollo y la modernidad. No se ve como un problema, por tanto, la tremenda desigualdad en la distribución de la población, ni la existencia de zonas vaciadas cada vez más extensas, ni la pérdida de modos de vida sostenibles, simples y frugales. Se oculta igualmente la relación entre los actuales modos de producción agrícola y el empobrecimiento de países enteros, la explotación laboral en condiciones infrahumanas, el enriquecimiento de unos pocos o el control de precios por parte de las grandes multinacionales. 

 

Los libros de texto y los docentes deberían enseñar a los escolares que en un mundo globalizado como el nuestro (se entiende según el modelo de globalización capitalista), las condiciones del "libre" comercio internacional controlan los precios y empujan a los pequeños agricultores de los países empobrecidos a una competencia injusta con los sistemas agrícolas del Norte, de gran escala, capital intensivo, fuerte mecanización y enormes subsidios. Lo que supone condenar a la miseria a una gran parte de la población mundial. La concentración de poder, la propiedad del suelo en manos de unos pocos, la especulación, la explotación laboral y el control del mercado por parte de las multinacionales ha de ponerse en evidencia para entender los sistemas agrícolas y ganaderos actuales. Las transnacionales controlan el 80% de la tierra dedicada a cultivos de exportación y sólo cinco empresas controlan casi el 100% del mercado mundial de transgénicos. Pero todo esto queda oculto a los estudiantes. Así es imposible que entiendan cómo funciona nuestro mundo, y mucho menos que siquiera imaginen cómo debería funcionar. No se dan a conocer las distintas alternativas a los sistemas agrarios y ganaderos que se están desarrollando en la actualidad tales como las luchas por la soberanía alimentaria, el comercio justo, la agroecología, las redes de consumo y de trueque o las campañas de resistencia a los agrotóxicos y los transgénicos. Nuestros escolares deben comprender la verdadera esencia de una agricultura y ganadería sostenibles, la importancia del buen trato hacia los animales que nos puedan ayudar a dichas tareas, y hasta qué punto la cultura capitalista ha alterado no solo los medios en los que se basan hoy día estas actividades, sino los fines en sí mismos a los que están dedicadas. Deben comprender, sencillamente, que mientras existen millones de campesinos en extensas zonas agrícolas y ganaderas del mundo empobreciéndose cada vez más, el modelo actual consagra el poderío de unas cuantas grandes corporaciones transnacionales, que se apropian de sus semillas, que las comercializan en todo el mundo, y que son las responsables de los perniciosos efectos que causan sobre nuestros hábitos alimentarios y de salud. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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