Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
10 abril 2017 1 10 /04 /abril /2017 23:00
Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

A la izquierda de los republicanos no hay ni puede haber nada. Ninguna aspiración revolucionaria o progresista pasará de ser una utopía infecunda, si no se apoya en las cuatro columnas fundamentales del estado republicano: el ser humano libre, la nación independiente, la sociedad justa y solidaria y el pueblo soberano

Fernando Valera Aparicio (Ex Presidente del Consejo de Ministros de la República Española en el Exilio) (1978)

Desde que el Golpe de Estado del General Franco en 1936 interrumpiera abruptamente la Segunda República, nuestra historia entró, pudiéramos decir, en un declive democrático. En una primera etapa, surgida de la dictadura franquista, volvieron a visitarnos los fantasmas del fascismo, de la intolerancia, del exterminio, del genocidio, del exilio, del hambre, de los trabajos forzados, de la represión y de la muerte. La dictadura de Franco fue uno de los períodos más negros de nuestra historia. Pero acabada la misma con la muerte física del dictador, también se vieron truncadas las esperanzas de muchos republicanos que confiábamos en la vuelta de un período de recuperación no sólo del aspecto formal de nuestros derechos y libertades, sino también de un saneamiento democrático de nuestra sociedad, y de la recuperación y protagonismo de las clases trabajadoras de aquél tiempo. Desgraciadamente, no fue así, y lo que se nos vendió bajo el período denominado de Transición no fue más que un lavado de cara de la época anterior, despojándolo de su crueldad y de su autoritarismo, pero en ningún caso retornando a los valores sociales de la breve etapa republicana. 

 

Y así, a más de 40 años de la desaparición del dictador, nuestra sociedad continúa bajo el aparente disfraz democrático, pero sufriendo en realidad las limitaciones de una democracia recortada y aplastada por las élites dominantes, esa poderosa trama de poder económico-mediático (con la complicidad de la Monarquía, la Iglesia y las Fuerzas Armadas) que nos gobierna, aunque no se presente a las elecciones. La necesidad de la República se vuelve, pues, imperiosa. Actualmente, el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos se ha instalado en la postura de relegar el tema de la República a un segundo plano, pero muchos pensamos que se equivocan estrepitosamente. Bajo la falacia de que hay que solucionar otros problemas mucho más urgentes para la ciudadanía, el asunto de la República queda postergado ad infinitum, cuando en realidad, es la base de todo nuestro saneamiento democrático, sin el cual, nunca podremos recuperar los valores sociales a los que aspiramos. Sin superar realmente el franquismo (pues los actuales gobernantes son los naturales herederos del mismo, y prueba evidente de ello son las continuas trabas y negativas que ponen para condenarlo y respetar la memoria histórica), la Monarquía nos viene impuesta desde la figura del dictador, sin respetar la voluntad popular ni organizar siquiera un referéndum sobre el modelo que se prefiere por parte de la población española. 

 

Y sin República, nuestra sociedad continuará bajo los mismos moldes antidemocráticos que la configuran, y bajo la anacrónica arquitectura que la determina. Porque la República es, básicamente, el cimiento de la democracia. Se podrá argumentar que la forma o modelo de Estado es un detalle menor, pero nosotros discrepamos absolutamente de ese planteamiento. La Monarquía es la base de una estructura de poder que consagra y perpetúa la dominación de la trama político-económica sobre las clases populares y trabajadoras, y por tanto, desde esa perspectiva, sin abolirla nunca se podrá construir una sociedad con completa justicia social. Necesitamos imperiosamente la República, pero tampoco cualquier República nos vale (como no nos vale cualquier modelo de Renta Básica, por ejemplo). Necesitamos una República Socialista, Federal, Laica, Democrática y Participativa. Es decir, necesitamos una República pensada para las clases populares y trabajadoras. Una República que vuelva a recuperar los valores que se extirparon salvajemente con el golpe fascista y  la posterior dictadura, precisamente porque atacaban a los intereses de los grupos fácticos de poder. Una República que sea crisol donde se fundan las más legítimas aspiraciones de justicia, igualdad, fraternidad, cooperación, verdad, reparación, equidad y redistribución. Una República del pueblo y para el pueblo. 

 

Salva Artacho lo ha expresado magníficamente en un reciente artículo: "Debemos afrontar y dejar claro que la grave situación económica que padece la sociedad en general, la corrupción y el trapicheo político, los desahucios, la precariedad laboral, el abuso patronal, los problemas de la educación pública, la sanidad que nos roban para privatizarla y convertirla en el gran negocio, el incumplimiento sistemático de sus leyes, la criminalidad machista sin fin, la fuga de cerebros por falta de cauces para la investigación, la bula fiscal e impositiva de la que goza la Iglesia, la parcialidad de la justicia, la nula atención a la memoria histórica republicana, la burla de la clase dirigente al gobernar sólo para los intereses de las minorías pudientes...deben ser abordados desde un planteamiento radical democrático, o lo que es lo mismo, yendo a la raíz de los problemas y esto sólo se puede hacer desde la República, dejando claro que todo lo que nos proponen los ex-socialistas, la derecha y los nuevos partidos son "agiornamientos" o ligeras capas de pintura para disimular la situación de deterioro en la que está el régimen y de la que ellos son cooperadores necesarios en su sostén". Hay cosas que no se arreglan si antes no se desarreglan del todo, y exactamente eso es lo que necesitamos, que la República sea el instrumento para derribar tanta lacra social de tanto gobierno indecente y de tanta casta corrupta, para levantar sobre ella un nuevo proyecto de país. 

 

Una República, en definitiva, que se base escrupulosamente en la total y absoluta garantía del cumplimiento de los Derechos Humanos, reflejados entre otras fuentes en la solemne Declaración Universal, cuyo artículo 25, sin ir más lejos (para que veamos hasta qué punto estamos lejos de él) dice lo siguiente: "1.- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asímismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. 2.- La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social". Esto lleva enunciado desde 1948, pero nuestros gobernantes lo siguen ignorando, condenando a la pobreza, a la exclusión social, a la precariedad o a la miseria a millones de personas en nuestro país. Necesitamos una República no sólo para cambiar al Jefe del Estado (que también), sino para que no haya nadie sin ingresos, sin vivienda, sin luz, sin sanidad, sin servicios sociales, sin pensiones o sin alimentación. No se trata de sustituir a un Rey por un Presidente, se trata de construir un nuevo modelo avanzado y solidario de país, basado en la más estricta configuración democrática. 

 

Necesitamos la República para desmontar la trama de poder, para bajar de sus pedestales a la casta corrupta que nos gobierna, que dirige los designios del país, que nos expolia y que nos destroza la vida. Necesitamos la República para construir desde los cimientos un país digno y decente, en el que no haya nadie sin derechos. Porque no se trata, como ha explicado Lola Sanisidro en este artículo, únicamente de un debate entre monarquía y república, sino de un debate en profundidad sobre los valores republicanos que determinan la convivencia: la igualdad (ya quebrada desde el instante en que existe una Institución y un monarca por encima de la ley), la libertad (entendida también como la libertad material de poder vivir sin el permiso de otros, es decir, la libertad entendida como la garantía de la satisfacción de las necesidades materiales), la laicidad (como garantía de que ninguna creencia formará parte de las Instituciones del Estado, ni se impondrán liturgias como si fueran actos de Estado), la fraternidad (entendida como todo lo contrario a la competitividad, al egoísmo y al individualismo, es decir, entendida como la solidaridad, la cooperación y la puesta en común de bienes y servicios, redistribuyendo la riqueza), y la defensa de lo público (exactamente lo que significa Res pública) como algo propio y común que garantiza espacios de realización de los derechos sociales, y del resto de derechos y libertades. Por todo ello, y para todo ello, necesitamos la República.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
9 abril 2017 7 09 /04 /abril /2017 23:00
Por la senda del Pacifismo (45)

El terrorismo no se combate con armamento ni se combate fomentando y reforzando el miedo. Se combate con educación, sanidad y progreso, se combate no invadiendo países por intereses económicos o geopolíticos y se combate con la integración de los inmigrantes. Pero eso no da dinero ni comisiones como la venta de armas

Luis Gonzalo Segura

Como explicábamos en el artículo anterior, la creciente islamofobia envuelta en trazos de neofascismo con que se presenta la ultraderecha (bajo falaces eslóganes para capturar el voto de una población alienada) puede provocar problemas añadidos. Muchos musulmanes han nacido en países occidentales, pero no se sienten integrados como deberían. Como es lógico, para lograr afirmarse y reivindicar su lugar en nuestra sociedad muchos recurren a la cultura y a la fe, pero esto no contribuye más que a reafirmar y polarizar las diferencias, sobre todo en sociedades que no son plenamente laicas, es decir, en cuyo ámbito público no se manifiesta ninguna religión. Desde 2008, Estados Unidos y sus aliados han invadido ocho países: Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, Libia, Mali, Irak y Siria. Casualmente, todos musulmanes. Y no olvidemos Gaza, que desde 2008 ya ha sido devastada hasta tres veces por bombardeos a gran escala. Y a todo ello debemos unir el hecho, también comentado, de que el Islam en Europa es financiado por la poderosa corriente integrista (wahabita) patrocinada por Arabia Saudí, socio especial de nuestros "civilizados" países europeos. Toda una amplia infraestructura de difusión está puesta al alcance de dicho objetivo, mediante canales de televisión vía satélite, páginas web, libros, organizaciones, y muchas mezquitas. 

 

Y cuanto todo este polvorín estalla, a nuestros líderes occidentales no se les ocurre otro razonamiento que proclamar a los cuatro vientos que "Estamos en guerra" (François Hollande dixit), que estos atentados pretenden acabar con "nuestros valores", y nuestro "modo de vida". En el caso de Francia, por ejemplo, no se dice nada de que este país durante los últimos cinco años ha hecho la guerra en Costa de Marfil, en Libia, en la República Centroafricana, en Irak y en Siria. Nunca se dijo a la población "Estamos en guerra" en esos casos. Si además las autoridades de estos países ordenan nuevos bombardeos, cerrar las mezquitas y crear un clima de rechazo hacia los musulmanes, se echa más gasolina al fuego. Se entra en una espiral de violencia verbal y física hacia los musulmanes, que a su vez es aprovechada por las fuerzas políticas de corte neofascista para difundir su mensaje de odio, y a su vez la corriente integrista utilizará hábilmente este contexto para reforzar su influencia e impacto, lo que favorecerá la fanatización y aumentará la islamofobia. Como pueden apreciar los lectores y lectoras, se trata de un círculo perfecto que se retroalimenta, y que puede provocar efectos terribles. Pero hay incluso un segundo círculo vicioso. Los atentados terroristas son un regalo del cielo para la extrema derecha. La derecha prospera mejor en un clima de angustia y terror. Un reforzamiento de la derecha significa deshacer el Estado del bienestar que corre parejo del establecimiento del Estado policial (el segundo punto es una condición del primero). 

 

Los recientes atentados y el aumento de las medidas de seguridad también benefician a la extrema derecha, ya que alimentan sus tesis de reforzamiento de las fronteras y de poner en marcha políticas de inmigración más duras. Pero existe otra faceta del problema a tener en cuenta, y es que un debilitamiento aún mayor del ya precario Estado del Bienestar afectará sobre todo a los más débiles, y por lo tanto, también a los musulmanes. Eso quiere decir que ejercerá aún más presión a sus depauperadas condiciones de vida, profundizando su actual situación material y existencial. Se reducirá aún más la perspectiva de una vida decente para los jóvenes musulmanes, que volverá a abonar el terreno del fanatismo, del integrismo y del fundamentalismo como únicos sostenes que puedan ofrecer refugio frente a tanta indiferencia social. También aquí cerramos este nuevo y peligroso círculo vicioso. Pero todavía se pueden analizar más perspectivas: los atentados terroristas también fomentan el racismo, el cual desvía la atención de la lucha socioeconómica. El enemigo principal ya no será la desigualdad, sino las personas que tienen otro color de piel, o que visten de otra forma, o que hablan otro idioma, o que le rezan a otro Dios. El racismo levanta pasiones y enfrenta a unos sectores de la población contra otros, golpea y divide a la población en grupos, todo lo cual resulta muy cómodo para la élite social capitalista y poderosa, que permanece al margen contemplando cómo los de abajo se enfrentan entre ellos. 

 

Porque la famosa estrategia del "divide y vencerás", aplicable en muchos campos del saber, de la ciencia, de la técnica y del pensamiento, siempre ha dado muestras de funcionar. Marc Vandepitte, en el artículo de referencia que estamos siguiendo, nos dice textualmente: "En Alemania en la década de 1930 se embriagó a la población trabajadora con fuertes dosis de antisemitismo y una vez que estuvo suficientemente aturdida, se eliminó a los sindicatos. La trampa para el movimiento obrero actual es dejarse arrastrar por la saña antimusulmana, y para los musulmanes la trampa es replegarse sobre sí mismos y aislarse. La unidad es más que nunca necesaria". En efecto, sólo la verdadera conciencia de clase internacionalista, de tener muy claro quiénes son los opresores y quiénes son los oprimidos, nos permitirá salir a flote de esta continua manipulación. Y ante tanta falacia argumental, ante tan burdos planteamientos, se hace necesario un enfoque antiterrorista en profundidad y radicalmente pacifista. Ya lo hemos descrito en entregas anteriores con respecto al ISIS y a la guerra de Siria, pero es extensible a cualquier enfoque sobre conflictos internacionales. Y como las causas son múltiples, este enfoque también tiene que ser múltiple. Insistiremos en ello de forma resumida: por una parte, se debe cortar totalmente la financiación al califato y a cualesquiera otros grupos yihadistas, incluyendo los países desde donde afluyen los fondos destinados a los grupos terroristas: Arabia Saudí, Qatar, Kuwait...Las sanciones y los embargos han demostrado funcionar en este sentido. Deben cesar también las entregas de armas a estos países. 

 

Siempre hay que apostar al máximo por una solución negociada, que se debe hacer bajo los auspicios de la ONU (organización muy imperfecta sobre la que hablaremos en su momento en su bloque temático correspondiente). Las fuerzas de mantenimiento de la paz deberán supervisar que los acuerdos se aplican y se respetan. Debe cesar toda intervención militar occidental. Pero para llegar a ello, hay que ir recortando paulatinamente el tamaño del complejo militar-industrial, pues mientras continúe engordando, su razón de ser le empuja continuamente a las guerras y los conflictos armados. Y de cara al ámbito interno de cada país, se debe renunciar al enfoque que predomina la seguridad frente a los derechos y libertades públicas. Se deben mejorar los medios de los servicios de inteligencia, así como su integración entre los servicios de los diferentes países, al mismo tiempo que se garantiza plenamente la vida privada de las personas, y todos los derechos humanos fundamentales. Hay que crear programas especiales de integración de todas las personas afectadas por cualquier tipo de fanatismo terrorista o de integrismo fundamentalista. Se debe impedir por ley la financiación del wahabismo y de otras corrientes religiosas extremistas. Pero de forma complementaria, hemos de crear una sociedad que no abandone a nadie a su suerte, sino que proyecte toda una amplia y extensa red de protección social para todas las personas, incluyendo desde una renta básica universal hasta programas de trabajo garantizado, pasando por la gratuidad y universalidad de los servicios públicos sanitarios, educativos, etc. De entrada, hay que establecer planes urgentes que eliminen la exclusión social y la pobreza. Esto implica sobre todo la creación de empleo estable, digno y con derechos, inversiones serias en vivienda social, reducción del coste de la enseñanza pública, etc. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
6 abril 2017 4 06 /04 /abril /2017 23:00
Fuente Gráfico: Oxfam Intermón

Fuente Gráfico: Oxfam Intermón

Desde 2015, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el resto del planeta. Actualmente, ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad). Durante los próximos 20 años, 500 personas legarán 2,1 billones de dólares a sus herederos, una suma que supera el PIB de la India, un país con una población de 1.300 millones de personas. Los ingresos del 10% más pobre de la población mundial han aumentado menos de 3 dólares al año entre 1988 y 2011, mientras que los del 1% más rico se han incrementado 182 veces más. El director general de cualquier empresa incluida en el índice bursátil FTSE 100 gana en un año lo mismo que 10.000 trabajadores de las fábricas textiles de Bangladesh. Un nuevo estudio del economista Thomas Piketty revela que en Estados Unidos los ingresos del 50% más pobre de la población se han congelado en los últimos 30 años, mientras que los del 1% más rico han aumentado un 300% en el mismo periodo. En Vietnam, el hombre más rico del país gana en un día más que la persona más pobre en diez años

Datos del último Informe sobre Desigualdad de Oxfam-Intermón, “Una economía para el 99%”

Las mujeres son las principales afectadas por estas salvajes políticas que hemos denominado de "fundamentalismo de mercado". Son quiénes más pierden cuando se debilita la legislación laboral (por ejemplo, con la eliminación de la baja por maternidad remunerada, o el derecho a vacaciones) o con el deterioro de los servicios públicos, que incrementa aún más su carga de trabajo no remunerado. Y como las mujeres y los niños son los principales beneficiarios de servicios públicos como la atención sanitaria o la educación gratuita, son quiénes más sufren el recorte en dichos servicios. A pesar de que este fundamentalismo de mercado ha desempeñado un papel causal determinante en la reciente crisis económica mundial, continúa siendo la visión ideológica dominante en el mundo (debido a la tremenda difusión que sus principales agentes llevan a cabo, tales como los medios de comunicación y los organismos internacionales), y continúa impulsando la desigualdad. Este enfoque ha sido un pilar fundamental de las condiciones impuestas a los países europeos endeudados, obligándolos a desregularizar, privatizar y recortar las prestaciones sociales para los más pobres, a la vez que se reduce la carga impositiva de los ricos. No habrá cura para la desigualdad mientras los países se vean obligados a tomar esta cruel medicina. 

 

Por tanto, la solución si se quiere evitar y corregir esta arquitectura de la desigualdad en primer término es revertir estas políticas. Pero al formar parte del credo sagrado, del dogma neoliberal, son políticas absolutamente incuestionables desde las élites que las promueven, las difunden y obligan a su implementación. Pero si quisieran, los Gobiernos podrían empezar a reducir la desigualdad rechazando este fundamentalismo de mercado imperante, oponiéndose a los intereses particulares de las élites poderosas, cambiando las leyes y sistemas que han provocado la actual explosión de desigualdad, y adoptando medidas para equilibrar la situación a través de la introducción de medidas que redistribuyan la riqueza, el trabajo, el dinero y el poder. Está estudiado y demostrado que desde 1990, los ingresos derivados del trabajo constituyen un porcentaje cada vez menor del PIB, tanto en países de renta alta como en los de renta media y baja. En todo el mundo, las clases trabajadoras cada vez se llevan una parte más pequeña del pastel, mientras que los más ricos acaparan cada vez más. Durante 2014, los directivos de las 100 principales empresas del Reino Unido ganaron 131 veces más que un empleado medio, y sin embargo sólo 15 de estas empresas se han comprometido a pagar a sus empleados un salario digno. O por ejemplo en Sudáfrica, un trabajador de una mina de platino tendría que trabajar durante 93 años para ganar sólo las primas anuales que cobra un director ejecutivo medio. 

 

Y mientras, la Confederación Sindical Internacional ha calculado que el 40% de los/as trabajadores/as están atrapados en el sector informal, en el que no existe el salario mínimo y se ignoran los derechos de los trabajadores. No obstante, algunos países están tomando el camino acertado en lo concerniente a los salarios, el trabajo digno y los derechos laborales. Por ejemplo en Brasil durante la etapa de Lula y Dilma Rousseff (ahora revertida con el golpe parlamentario que puso en el poder a Michel Temer), el salario mínimo se incrementó en casi un 50% en términos reales entre 1995 y 2011, contribuyendo así a la reducción de la pobreza y la desigualdad de forma paralela. O bien países como Ecuador o China, donde también se han incrementado los salarios deliberadamente. Y por el otro extremo a controlar, también hay que decir que algunas empresas innovadoras y algunas cooperativas también están tomando medidas para limitar los sueldos de sus directivos. Esto suele llevarse a cabo implementando lo que se denomina un ratio salarial, esto es, poner topes a las diferencias entre los sueldos máximo y los mínimos, por ejemplo, de 10 a 1. Desde la izquierda consideramos que en el sector público los ratios salariales deben estar en el orden de 3 a 1, y en la empresa privada del orden de 5 a 1, lo cual redundaría en un acercamiento de sueldos y salarios, reduciendo las abismales diferencias, y contribuyendo a una drástica reducción de las desigualdades. 

 

Por su parte, el sistema fiscal es una de las herramientas más importantes con que cuentan los Gobiernos para hacer frente a la desigualdad. Hablaremos también de ello en el bloque temático dedicado a los paraísos fiscales, pero es imprescindible tenerlo en cuenta si queremos migrar hacia modelos más justos de sociedad. Datos de hasta 40 países demuestran la capacidad del gasto público y los sistemas fiscales redistributivos para reducir la desigualdad de ingresos impulsada por las condiciones del mercado. Lamentablemente, los sistemas fiscales de los países en desarrollo, en los que el gasto público y la redistribución son realmente importantes, suelen ser los más regresivos y los que más lejos están de alcanzar su potencial de generación de ingresos. Y así, debido a la enorme influencia de las grandes corporaciones y de los ciudadanos ricos, y a la intencionada falta de coordinación y transparencia en el ámbito fiscal a nivel mundial, los sistemas fiscales no hacen frente a la pobreza y a la desigualdad, y en cambio, se valora la acción asistencial y caritativa de muchas organizaciones (la mayoría de carácter religioso) o se mejora la imagen de muchas personas ricas simplemente por hacer donaciones sociales de carácter asistencial. El sistema es tan perverso que ha logrado inculcar en las mentes que lo que el Estado no puede (cuando en realidad sí puede) lo pueden hacer otros grandes agentes del capitalismo, o bien de la caridad asistencial. En nuestro país, el magnate y fundador de Inditex Amancio Ortega acaba de donar más de 300 millones de euros (de una fortuna estimada en más de 60.000 millones) para adquisición de equipamientos sanitarios. 

 

Y a ello hay que añadir la tremenda complicidad que el gran capital transnacional lleva a cabo para la protección de sus intereses. Debido a ello, Gobiernos con buena voluntad en todas partes del mundo a menudo se ven frustrados por los intereses creados en la arquitectura fiscal internacional, y por la falta de coordinación. Hoy día, ningún Gobierno puede por sí solo evitar que los gigantes empresariales se aprovechen de la falta de cooperación fiscal a nivel mundial. Estas grandes empresas suelen contratar a ejércitos de expertos fiscales, a fin de minimizar su contribución fiscal, colocándolos en posición de ventaja frente a las pequeñas empresas. Y por su parte, los ciudadanos más ricos también pueden aprovecharse del secreto bancario y de los vacíos legales en materia de fiscalidad, bajo esta arquitectura social consagrada a la desigualdad. En 2013, Oxfam calculó que en el mundo se estaban perdiendo 156.000 millones de dólares de ingresos fiscales a causa de ciudadanos ricos que escondían sus activos en paraísos fiscales fuera de sus fronteras. Son famosos los comentarios de Warren Buffet (uno de los ricos más sinceros) acerca de lo injusto de un sistema que le ha permitido pagar menos impuestos que su secretaria. Y también son famosas las palabras de Charles Adams en este sentido: "La manera en que las personas tributan, quién tributa y qué tributa son las cuestiones más reveladoras sobre una sociedad". Cuánta razón tenía. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
5 abril 2017 3 05 /04 /abril /2017 23:00
Imagen: http://www.eluniverso.com/

Imagen: http://www.eluniverso.com/

En apenas quince meses, Macri impulsó miles de despidos tanto en la esfera pública como privada, devaluó la moneda, quitó derechos laborales con la nueva ley de ART, avanzó sobre los jubilados y sus medicamentos gratuitos, y trató de poner tope a los reclamos salariales ante una inflación que no cede. La profunda caída de la actividad económica, particularmente la industria, se evidencia en una creciente pauperización social: hay en Argentina un millón y medio de pobres nuevos desde el inicio de mandato de Macri, lo que demuestra en cifras la gravedad de la situación

Fragmento del Manifiesto

En nuestro afán por actuar como difusores del pensamiento internacionalista de izquierdas, nos hacemos eco en esta ocasión de un Manifiesto publicado por numerosos intelectuales, activistas, defensores de derechos humanos, pensadores, comunicadores, escritores y artistas de todo el mundo, que manifiestan su preocupación por la peligrosa deriva de las políticas y los abusos de Mauricio Macri en Argentina. Los firmantes representan a una veintena de países, tales como Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia, Inglaterra, Portugal, Chile, México, Colombia, Perú, Venezuela, Cuba, Bolivia, Puerto Rico, Paraguay, Nicaragua, República Dominicana, Uruguay y Brasil. 

 

Pero ya sabemos: en vez de lo que vamos a relatar aquí a continuación, nuestros medios de comunicación dominantes nos remitirán a Venezuela, distorsionando la realidad de lo que allí ocurre, y ocultando lo que realmente ocurre en otros países, como en la Argentina de Macri que vamos a relatar ahora. El Manifiesto ha sido ya firmado por personas de la talla de Noam Chomsky, Piedad Córdoba, István Mészáros, Domenico Losurdo, Atilio Borón, Emir Sader, Fernando Buen Abad, Gilberto López y Rivas, Luis Britto, Alfredo Serrano Mancilla, Katu Arkonada, Juan Manuel Karg, o Carlos Aznárez, entre otros muchos, cuya lista completa puede consultarse en el artículo de referencia. El texto del Manifiesto al completo, que suscribimos y del que alentamos a su máxima difusión, dice lo siguiente:

 

 

CONTRA LOS ABUSOS DE MACRI

EL MUNDO CON ARGENTINA

 

Los y las abajo firmantes, intelectuales, artistas, defensores de DDHH, comunicadores y referentes políticos y gremiales del mundo entero, manifestamos nuestra más plena solidaridad con el pueblo argentino, que enfrenta las políticas neoliberales del gobierno de Mauricio Macri.

 

En apenas quince meses, Macri impulsó miles de despidos tanto en la esfera pública como privada, devaluó la moneda, quitó derechos laborales con la nueva ley de ART, avanzó sobre los jubilados y sus medicamentos gratuitos, y trató de poner tope a los reclamos salariales ante una inflación que no cede. La profunda caída de la actividad económica, particularmente la industria, se evidencia en una creciente pauperización social: hay en Argentina un millón y medio de pobres nuevos desde el inicio de mandato de Macri, lo que demuestra en cifras la gravedad de la situación.

 

Durante estos meses, además, Argentina tuvo relevancia internacional por diversos casos de corrupción por los que están siendo investigados el presidente y su entorno: Panamá Papers, Odebrecht, Avianca, Correo Argentino, entre otros. A esto se le suma el injusto encarcelamiento de la dirigente social Milagro Sala en la provincia de Jujuy, hecho que ameritó que diversas organizaciones internacionales (ONU, Parlasur, OEA, Amnesty, entre otras) calificaran como “arbitraria” la detención, pidiendo la inmediata liberación de la parlamentaria del Mercosur.

 

Manifestamos, asimismo, nuestra más plena solidaridad con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que sufre un embate judicial-comunicacional cada vez más pronunciado, lo que termina de conformar un cuadro de grave agresión a la democracia.

 

Contra los abusos del gobierno de Macri, decimos: el mundo está con Argentina

 

Adhesiones a: argentinaredh@gmail.com

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
4 abril 2017 2 04 /04 /abril /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (XVII)

La historia está escrita por los ganadores y por los que dominan

Edward Said

Y por ese mismo motivo que nos señala sabiamente Edward Said en la cita de entradilla, el genocidio franquista es hoy día un genocidio olvidado. Porque olvidada e ignorada está (por parte de las instituciones y del pensamiento dominante) la profunda herida emocional que dejó la represión en los hijos y las familias de los desaparecidos, perseguidos o asesinados durante la dictadura. Aquéllos niños, que hoy son ya ancianos, cuentan su vida, cuando pueden, bajo lágrimas, bajo el terror de recordar cómo vivieron, cómo crecieron sin derechos, siempre con miedo, sin poder manifestar el dolor y la pena que les ahogaban. Recomendamos a los lectores y lectoras la web "¡Dejadme llorar! El genocidio olvidado", que recoge un estupendo documental dirigido por Jordi Gordon que aborda la huella oculta que dejó el régimen franquista. La web está patrocinada por la Junta de Andalucía, la Diputación y el Ayuntamiento de Córdoba, y la Plataforma por la Comisión de la Verdad. Recoge un sumario de noticias en relación con el asunto que relata el documental, permite el acceso y visualización del mismo, unos enlaces hacia los protagonistas, y una galería tanto de personajes como del propio documental. El relato cuenta cómo el régimen franquista decidió borrar todas las huellas de sus crímenes, y obligó a las familias a ocultar su tragedia. Una dictadura que quiso hacer desaparecer totalmente a las víctimas, los documentos y la memoria, para que no quedara ni rastro de ellos. 

 

Y efectivamente, lo consiguió, pues todo ello sólo habita ya en lo más recóndito del alma de estas personas, de estos descendientes de los represaliados, muertos o exiliados por el franquismo. Nuestra sociedad ha borrado aquéllos horrendos crímenes de su memoria colectiva. Es la evidencia, como señala el eminente historiador cordobés Francisco Moreno Gómez (pionero en el estudio de los crímenes franquistas, y quizá el mayor referente para estos asuntos) de que Franco había triunfado con sus mentiras y sus manipulaciones, logrando borrar de la memoria el recuerdo de sus crímenes. Ese es uno de los motivos fundamentales para la presencia de tanto franquismo "sociológico", para la permanencia de tanta simbología del régimen, y para la disculpa y comprensión que muchas personas aún proyectan hacia el régimen fascista del dictador. El franquismo ocultó la auténtica historia de lo que ocurrió, y construyó una historia falsificada que es la que hoy día muchas personas por ignorancia continúan difundiendo, así como la derecha política, social y mediática, que la continúa difundiendo y manipulando en favor de sus intereses. Como una pequeña muestra de su brutalidad, valgan estas palabras del General Queipo de Llano en una de sus alocuciones radiofónicas: "Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que, si lo hiciéreis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad". Sin comentarios.

 

Alocuciones de este tipo eran frecuentes durante toda la Guerra Civil, y dan idea del trato que continuaron sufriendo los "rojos" supervivientes y sus familias durante la dictadura. Seguiremos a continuación el reciente y fantástico artículo de Voces en Lucha titulado "El regreso a España ¿Acaso tenemos patria?", que capta muy bien el sentimiento de tanta víctima, de tanto exiliado, de tanta injusticia. El artículo comienza con una pregunta fundamental: ¿Nos podemos identificar realmente con la construcción de patria que han fabricado la clase y el pensamiento dominantes? En un país donde las clases dirigentes han manejado el carro por los rieles que mejor se acomodaban a sus intereses, no podemos dejar de preguntarnos si no serán dichas clases dirigentes las que han creado los símbolos, las referencias y los significados de aquéllo a lo que hoy llamamos patria. Y nos preguntamos por tanto si identificarse con esa idea de patria no supone también validar esa patria construida por y para aquéllos que manejan los hilos del poder. Un poder déspota y opresor que aún cuando nos habíamos librado físicamente del dictador, continuó llevando a cabo perversos cambios en detrimento de los intereses de las clases populares y trabajadoras. Son muchos los conflictos que en este país se han dado entre las clases oprimidas y las opresoras. Desde la guerra de los comuneros de Castilla hasta la guerra de guerrillas que libró el pueblo contra la Francia invasora de Napoleón en la conocida como Guerra de la Independencia. Y son muchos los pueblos a los cuales este país, bajo el signo ideológico de todo un Imperio, sometió en el pasado y sigue sometiendo en el presente con diferentes métodos pero el mismo objetivo: la ganancia económica de unos pocos. 

 

Comenzando por la vergüenza histórica del sometimiento de los pueblos y las gentes en la invasión a América (cuya celebración el 12 de Octubre era llamada durante el franquismo "Día de la Raza", y que hoy se limitan a llamar "Día de la Fiesta Nacional"), y finalizando por el expolio sistemático que de aquéllas y otras tierras, las empresas multinacionales españolas siguen realizando. Todo esto tiene muchísimo que ver con la construcción de esa idea de patria que nos han impuesto, así como con aquéllos que han construido y siguen alimentando una idea de patria basada en la exclusión, y en un sistema que privilegia al capital financiero por encima de las condiciones de vida de la inmensa mayoría social. Una construcción de patria que hace que nos solidaricemos y nos sintamos muy "españoles" cuando alguna de nuestras grandes empresas es nacionalizada en el extranjero, o cuando nuestra selección nacional de fútbol cosecha sus éxitos y victorias, pero en cambio, no mueva los mismos corazones cuando se desahucia a la gente, o se eliminan prestaciones o servicios básicos, o se recortan derechos y libertades. En definitiva, una idea de patria al servicio de los poderosos, de esos mismos que no tienen patria, sólo intereses, y que al servicio de éstos, mueven sus fortunas de paraíso en paraíso fiscal. Toda esta infraestructura social quedó fuertemente fijada desde el franquismo (de hecho los grandes empresarios de la época financiaron el golpe militar), y continúa viva hoy día. 

 

El franquismo ha marcado a fuego la vida de varias generaciones, y su proyección a nuestros tiempos continúa determinando multitud de aspectos de nuestra vida social, política y económica. Porque no lo olvidemos: no hubo dos bandos en liza. Fue el fascismo encarnado por los militares golpistas, la burguesía terrateniente e industrial y la Iglesia Católica, los que atacaron el régimen democrático y republicano legítimo y legalmente vigente. Y todo porque la Segunda República se encaminaba a construir una sociedad más justa, sin opresores ni oprimidos. Pero las élites dominantes, al igual que ahora, no podían permitir eso, y se levantaron en armas para aniquilar todo el andamiaje republicano, y exterminar física e ideológicamente a todos los que no pensaran como ellos. El objetivo franquista fue claro: el fascismo, cuyo ideal se basa en la perpetuación y profundización de la opresión. Una perversa doctrina que ensalza y privilegia razas, condiciones y estirpes por encima de las de otros hombres o pueblos. El régimen franquista fue fascismo en estado puro, sin edulcorantes. La Segunda República se defendió con uñas y dientes, pero los sublevados fueron más poderosos y tuvieron más ayudas del exterior. Los fieles a la República (presentes también en el Ejército, como ya hemos señalado) luchaban por los ideales de justicia social, humanidad, igualdad, fraternidad. Los del "glorioso movimiento nacional" luchaban por ideales que justifican la exclusión, el racismo, la segregación, el despojo, la opresión, justo los mismos valores que siguen defendiendo hoy día, aunque hayan cesado los tanques y los fusiles. Sus ideales se imponen hoy día por otros medios más sofisticados, inspirados en el más cruel neoliberalismo. De esta forma, el círculo se cierra, y comprendemos hasta qué punto los que hoy nos gobiernan son herederos de aquéllos que se levantaron contra la República. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
3 abril 2017 1 03 /04 /abril /2017 23:00
El PSOE de la candidata Susana Díaz

¿Qué más le tienen que hacer o demostrar a algunas de las pocas personas decentes que quedan en el PSOE para que decidan que ya es el momento de abandonar ese estercolero condenado a la insignificancia? ¿Qué más le tienen que hacer a sus votantes para que desistan de su incomprensible empeño? ¿Querrán tragarse sus simpatizantes el propósito de enmienda que florecerá cuando llegue el otoño de la legislatura? ¿Picará alguien en la falsa ‘renovación/restauración’ que ya hoy se está preparando en el seno del PSOE para volver a estafar al electorado?

Paco Bello

Ya tenemos los tres candidatos que finalmente competirán en primarias para la Secretaría General del Partido "Socialista" "Obrero" Español en el próximo mes de mayo. El primero de ellos fue Patxi López, pero de él hay poco que hablar: representa una tercera vía entre los otros dos candidatos, aunque en el fondo sus postulados se acercan mucho más a los de Susana Díaz, y por tanto, son más de lo mismo. El segundo en presentar su candidatura fue Pedro Sánchez, el defenestrado ex Secretario General que fue obligado a dimitir ante las indecentes maniobras de la cúpula del partido, de sus barones, y de los poderes económicos y mediáticos que se encuentran detrás, porque comenzó a representar una postura incómoda para dichos intereses, en el sentido de querer "acercarse demasiado" a la izquierda. La opción que Pedro Sánchez representa es, sin duda, la más cercana a la militancia de base, que se rebeló ante dichas maniobras orquestales en la oscuridad del aparato del partido para quitarlo de en medio, y por ello mismo, mucho nos tememos que ese mismo aparato no vaya a permitir que su candidatura salga elegida vencedora, o si es así, ya se encargarán de volver a hacerle la vida imposible. 

 

Y por fin, tenemos a la tercera y última candidata: Susana Díaz, la actual Presidenta de la Junta de Andalucía, gracias a un pacto con CIUDADANOS en nuestra Comunidad Autónoma, y con el desprecio permanente del que hace gala tanto a Izquierda Unida como a PODEMOS en Andalucía. No hay que ser un lince ibérico para entrever el perfil político de esta candidata: ella fue una de las artífices de la humillación sufrida por Pedro Sánchez, toda vez que la influencia de su grupo (andaluz) dentro del seno del PSOE es el que tiene y proyecta más poder. Fue una de las máximas partidarias de la postura de la abstención ante la investidura de Rajoy, que se llevó finalmente a término, para satisfacción del aparato del partido (que ahora lógicamente le presta todo su apoyo) y de los poderes económicos que se encuentran detrás. Ya lo expresó magníficamente Javier Gallego, cuando afirmó: "El PSOE es Teresa de Ávila. Voto sin votar en mí y digo sí aunque no quiero". ¿Qué representa, por tanto, la candidatura de Susana Díaz? Pues además de exponer mi punto de vista, voy a dejar que otros autores lo definan, que seguramente lo han hecho mejor que yo. Por ejemplo, en palabras de Antonio Antón: "La diferenciación del PSOE con la derecha y los poderes económicos, a veces áspera, es retórica. Aspira, fundamentalmente, al recambio de élites gubernamentales, la clásica alternancia. Se formula como aspiración a ser un partido "ganador" frente al PP, pero carece de proyecto alternativo. Expresa un interés corporativo, la añoranza del bipartidismo con la neutralización del cambio, con un oscurecimiento del contenido del proyecto y su compromiso con las capas populares".

 

Efectivamente, Susana Díaz representa la vuelta del PSOE de siempre, es decir, del PSOE estafador hacia las clases populares. Su discurso hueco y vacío sólo estimula las ansias de los barones territoriales de volver a ganar al PP, pero para continuar manteniendo una hegemonía que ya creían perdida. De hecho, todos los líderes que expresamente han mostrado su apoyo a la candidata andaluza (José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González, José Bono, Emiliano García-Page, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba, Eduardo Madina, etc.) han invocado a la necesidad de "ganar" del PSOE, y a cómo Susana Díaz representa justamente el mejor instrumento para alcanzar dicho objetivo. Se basan lógicamente en su victoria electoral frente al PP en Andalucía, y lo único que pretenden es extrapolar dicha victoria en las próximas Elecciones Generales. Nada más. No se plantean (nunca lo han hecho) un proyecto realmente alternativo, de izquierdas, que sea capaz de revertir las políticas ejecutadas no sólo por el PP, sino también por ellos mismos durante décadas de gobiernos bipartidistas. Su objetivo no es ése. Su modelo de partido y su línea ideológica queda intacta, pretenden continuar siendo aquél partido del régimen del 78 que apuntala la Constitución, y garantiza la hegemonía de los poderes fácticos que se encuentran detrás de ella. Así de simple. 

 

Invocan constantemente a la amplia historia de este partido, sin mencionar no sólo que esa historia fue definitivamente truncada desde el famoso Congreso de Suresnes en 1974, sino que, como afirma Floren Dimas, del Colectivo ANEMOI de militares republicanos: "La traición va en el ADN del PSOE: 1923, colaboración activa con la dictadura de Primo de Rivera; 1939, traicionando a la República y favoreciendo a Franco, y 2016, poniendo a Rajoy y al PP en el Gobierno de España, en contra de la voluntad de sus afiliados y de sus votantes". La historia del PSOE es una historia de continuas traiciones. De hecho, ahora se esfuerzan en el Congreso de los Diputados por mostrarse como una fuerza política alternativa al PP, pero la verdad es que en la mayoría de asuntos están de acuerdo con ellos, y votan en el mismo sentido (tratados de libre comercio, pacto antiyihadista, negativa al referéndum catalán, estabilidad presupuestaria, reducción del déficit público, privatización de servicios públicos, reducción de derechos laborales, y un largo etcétera que necesitaría varios artículos más). En el Parlamento Europeo es donde mejor se observa este fenómeno, pues en más de un 70% de los casos, el PP y el PSOE coinciden en el sentido de su votación. El PSOE de la candidata Susana Díaz es justamente este partido. Es el partido del continuo engaño a la ciudadanía, de la continua estafa a sus votantes y simpatizantes, de la traición a su militancia de base. Un PSOE que debería ser superado en aras a un saneamiento político de nuestra sociedad. 

 

Un fragmento de una reciente Declaración de Socialismo 21 lo explicaba en los siguientes términos: "La dirección actual del PSOE ha renunciado a la oposición, ha traicionado a sus votantes y ha asumido, con la excusa de desbloquear la situación política, el objetivo de facilitar la imposición de los nuevos recortes que exige el Eurogrupo y la Comisión Europea, pagando el alto precio de dejar que la conducción del país siga en manos del PP". Esto es exactamente lo que ha pasado, y ahora querrán vendernos, como siempre, que ellos representan "la alternativa". ¿Es que nos quieren hacer creer que estando ellos en el Gobierno abandonarían los preceptos de la "austeridad", derogarían las reformas laborales, crearían un polo de banca pública, revertirían todos los recortes llevados a cabo, volverían a potenciar la educación pública, derogarían los Acuerdos con la Santa Sede, permitirían el referéndum catalán, romperían con la OTAN, potenciarían el empleo público, apostarían por las energías renovables, desarrollarían una política ecologista, implementarían una renta básica, o blindarían todos los servicios públicos, que son sólo algunas de las cosas que necesitamos? ¿Pretenden que nos creamos esto? No creo que llegue a tanto la ingenuidad de miles de votantes, que ya se habrán dado cuenta por dónde van los tiros. El PSOE de Susana Díaz jamás estará dispuesto a llevar a cabo todas estas transformaciones fundamentales en nuestro modelo productivo y de reparto y distribución de la riqueza, simplemente porque el PSOE de Susana Díaz se debe a las élites minoritarias que gobiernan sin presentarse a las elecciones, a esa élite social poderosa que está detrás de los grandes poderes económicos y mediáticos que nos dirigen. 

 

El PSOE de Susana Díaz es parte fundamental de esa trama que realmente gobierna el país, que está impregnada de corrupción hasta las cejas, pero que continúan decidiendo y organizando el indecente cotarro donde estamos inmersos. Manolo Monereo es quizá uno de los mejores referentes de la izquierda que ha logrado explicarlo mejor. Retomo sus palabras: "Hay algo que debemos tener claro: igual que los poderes fácticos han sido capaces de destituir a Pedro Sánchez, van a intentar levantar de nuevo al PSOE. La trama política, económica y mediática que ha trabajado contra la dirección del PSOE, ahora dedicará todo tipo de medios para impedir que Unidos Podemos se convierta en la oposición real a la derecha y a las políticas de derechas". La opción de Susana Díaz es la de un aparato desgastado y nefasto, pero que aún conserva mucho poder, y que intentará por todos los medios no sólo que su candidata sea la ganadora de las primarias, sino que además gane las próximas Elecciones Generales volviendo a "recuperar la ilusión" de su militancia, recurso emocional al que aluden para continuar traicionando e impidiendo a las auténticas opciones de izquierda que puedan gobernar en este país. Mientras, los piropos y ánimos a la andaluza "tocada por los dioses del socialismo" (en expresión de Javier Lambán que ya desarrollamos en este otro artículo) se continúan sucediendo. Pero su tarea para recuperar la credibilidad del PSOE será baldía. El electorado de izquierdas ya ha comprendido que este partido no representará nunca una opción creíble de progreso social, sino que continuará desempeñando el mismo papel adjudicado desde la Transición, que no es otro que el de una fuerza política pensada para atraer el voto de las clases populares, para a continuación desarrollar políticas que vayan en sentido contrario a sus intereses, y así continuar beneficiando a los de siempre. Poco recorrido le auguramos a la candidata oficialista Susana Díaz. Aún menos a su partido.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
2 abril 2017 7 02 /04 /abril /2017 23:00
Fuente Viñeta: Marco de Angelis

Fuente Viñeta: Marco de Angelis

Del tipo del terrorismo que golpeó Londres ayer, de la que en Europa ya conoce mucho, se sabe poco, vendrá más y estas oleadas serán incontenibles, porque no son organizaciones sino hombres fanatizados por el extremismo wahabita y hostigados por la rapiña neoliberal

Guadi Calvo

Pero no es sólo este terrorismo "casero", fácilmente accesible y barato el que golpea el corazón de nuestras grandes ciudades occidentales, sino que las verdaderas batallas se libran a miles de kilómetros de nuestros hogares. Y para ellas, sí que existe una gran cantidad de armamento en circulación, cuyo presupuesto asciende a miles de millones de dólares. Lo contaremos con detalle en el bloque temático correspondiente al negocio de la guerra y el complejo militar-industrial, pero si hablamos en este primer bloque de terrorismo, hemos de hacer al menos una resumida mención. Porque al igual que hay que acabar con los mercados de la prostitución o de las drogas, también hay que acabar con el mercado internacional de armas. Jordi Calvo afirma lo siguiente en esta entrevista realizada por Enric Llopis para el medio Rebelion.org: "De las cien principales empresas de armamento del mundo, 69 corresponden a países occidentales. Eso genera un "monstruo", que es lo que llamamos complejo militar-industrial. El volumen de ventas de este centenar de empresas que fabrican armas asciende a 400.000 millones de dólares. Pero las exportaciones mundiales de armas reconocidas (no incluimos las "secretas") es de 30.000 millones de dólares". Es un mercado que, mientras más activo esté, más necesidades tendrá que generar, y la única manera de moverlo es financiando guerras, que volverán a necesitar más armas y municiones. 

 

Lobbies empresariales, puertas giratorias, y Ministerios y estrategias de Estado implicados, el negocio de la guerra está servido. Igualmente, las guerras contra el terrorismo tienen también otros "efectos colaterales" buscados expresamente, como por ejemplo, hacer crecer en las encuestas la popularidad de los presidentes (estadounidenses) afectados, signo evidente de una sociedad en declive y alienada, o bien legitimar las políticas más ultraderechistas, como el cierre de fronteras, todo ello visto con buenos ojos por la mayoría de la población, más centrada en consolar su duelo que en la implementación de políticas justas, racionales y humanas. Y así, el "coco" terrorista contribuye a que más recortes y más pobreza no ofrezcan contestación por parte de la mayoría social: las nuevas leyes "Patriot" que invocan la "soberanía", los "valores" y el "sentimiento nacional", aliadas a las nuevas leyes mordaza, disuadirán a los críticos: todos los ciudadanos, salvo los gobernantes, serán sospechosos de terrorismo. Un estado de excepción social se crea artificialmente de esta forma, mediante el cual se legitiman ciertas políticas de limitación de derechos básicos y libertades públicas. Hasta el lenguaje se impregna de dichas tendencias. Se ha vuelto popular la palabra "radicalización", pero es una acepción errónea. Ser radical significa literalmente volver a las raíces, pretender llegar a las raíces de los problemas y de los asuntos, querer alcanzar la raíz. Pero en vez de eso, "radical" se asemeja a "asocial", despojándose de su etimología original, y dotándose de un cariz peyorativo. "Radical", "extremista", "antisistema" son usadas como insultos y descalificaciones precisamente por los líderes de las fuerzas políticas que con sus medidas, están contribuyendo al terrible escenario mundial que sufrimos hoy día. 

 

Sería más adecuado el término "fanatismo", que se refiere mejor a la fe ciega e irracional manifestada como la intolerancia hacia quienes piensan de otra manera. Claro, no se atreven a usar este término, porque quizá los primeros fanáticos son ellos, los adheridos incondicionalmente al dogma belicista y neoliberal. Por eso se utiliza menos el verbo "fanatizar" que "radicalizar". Y además del lenguaje, se juega con otros conceptos, términos e ideas que van formando todo un aberrante imaginario colectivo en contra de los extranjeros, de los migrantes, sobre todo si pertenecen a otra religión. Por ejemplo, un 74% de los franceses opina que "el Islam no es conciliable" con la sociedad francesa. El mismo porcentaje de alemanes tiene una actitud negativa respecto al Islam. Y el 62% de los británicos opina que su país perderá su identidad si llegan más musulmanes al mismo. Con estas cifras, es natural que después, cada vez que se celebran elecciones, las fuerzas de la ultraderecha racista y xenófoba ocupe cada vez un espacio mayor en las Instituciones públicas, y los países caminen por un peligroso sendero de intolerancia, lo que a su vez sólo contribuye a echar más gasolina al fuego de los conflictos armados, de la violencia, del odio, del rencor y de la venganza. Si se combina la fanatización yihadista (o el integrismo fundamentalista wahabita, como ya explicamos en artículos anteriores), con el odio hacia la comunidad musulmana y con la islamofobia de los países occidentales, obtenemos el cóctel explosivo que tenemos hoy día. 

 

Ya hemos afirmado en entregas anteriores que hay que acabar con la financiación de este peligroso fundamentalismo, que sigue alimentando los espíritus de estos "soldados de Alá" por todo el mundo. Sin ir más lejos, Arabia Saudí financia decenas de canales de televisión por satélite, y cientos de sitios web. Hasta el momento los saudíes han invertido unos 90.000 millones de dólares para difundir el wahabismo por todo el mundo, para construir mezquitas y para remunerar a los imanes difusores del mensaje integrista y fundamentalista. Esto se continúa haciendo no sólo en nuestros países occidentales, sino también en Asia, África, y por supuesto, en Oriente Medio. Y lo hemos afirmado muchas veces, y lo seguiremos haciendo, hasta que el mensaje cale en la inmensa mayoría ciudadana: quien siembra odio y humillación, quien invoca al salvajismo y a la aberración, sólo puede cosechar fanatismo, destrucción, venganza y violencia. No existen terceras vías. La senda pacifista es absoluta, sin fisuras, sin atajos. Y así, los musulmanes se han convertido en el chivo expiatorio de nuestras sociedades, tal como sostiene Marc Vandepitte en este artículo para el medio Investigaction.net, traducido al español por Beatriz Morales Bastos para el medio Rebelion.org. Se relega sistemáticamente a este grupo, en todos los planos posibles. El paro, el retraso en materia de educación y la pobreza les afecta de manera desproporcionada. Se les discrimina sistemáticamente en la búsqueda de empleo o de alojamiento. Las manifestaciones públicas de rechazo aumentan en paralelo a los mensajes de odio en las redes sociales, y a los insultos de todo tipo que les profieren por diversos medios. 

 

La intolerante ultraderecha ha introducido en el debate público la falacia de que ellos (los musulmanes, los migrantes en general) vienen a "quitarnos el trabajo", escondiendo que realmente realizan las tareas peor valoradas y remuneradas, que precisamente los nacionales rechazan llevar a cabo. Omiten deliberadamente que el problema del empleo no es de las personas que habiten en un determinado sitio, ni de su raza o religión, sino del propio sistema económico, capitalista y neoliberal, que ahoga las posibilidades de trabajo de millones de personas, en pro de los inmensos beneficios del gran capital. También argumentan indecentemente que los musulmanes viven de las ayudas del Estado, en detrimento de las personas nacidas aquí, en vez de alegrarse de ir poco a poco evolucionando hacia un Estado que sea capaz de cubrir las necesidades básicas de todas las personas que lo habitan, tanto migrantes como nacionales. Defienden que no hay dinero para tantas ayudas sociales, mientras nos enteramos constantemente de los enormes focos de corrupción que salen a la luz, de las ingentes subvenciones a la Iglesia Católica, o de las inmensas fortunas de los megaricos, que además evaden sus fortunas a paraísos fiscales, y eluden sistemáticamente el pago de sus impuestos. Sólo una sociedad indecente, aberrante y alienada como la nuestra puede sostener tales postulados. Con todo ello no queremos alentar que venga cada vez más gente de fuera, sino contribuir al único debate de fondo que existe debajo de tanto deleznable argumento, que no es otro que el debate sobre los Derechos Humanos. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
30 marzo 2017 4 30 /03 /marzo /2017 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (31)

Hay una economía equivocada (la de la austeridad) que se ha convertido en la biblia. Y para convencer de ella hay enormes inversiones en think tanks, en libros, artículos, tribunas universitarias, jueces, instituciones religiosas…

Susan George (Presidenta de Honor de ATTAC)

Continuamos tomando como referencia las interesantísimas reflexiones y datos del documento "Acabemos con la desigualdad extrema" de la ONG Oxfam Intermón, que ya iniciáramos en el artículo anterior de esta serie. A nivel mundial, la desigualdad en términos de riqueza individual es aún más extrema. Oxfam calculó que, en 2014, las 85 personas más ricas del planeta poseían la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad (unos 3.600  millones de personas, aproximadamente). Entre marzo de 2013 y marzo de 2014, estas 85 personas incrementaron su riqueza en 668 millones de dólares ¡diarios! Por ejemplo, si Bill Gates (número uno en el ránking) quisiera utilizar toda su riqueza y se gastase un millón de dólares al día, necesitaría 218 años para acabar con su fortuna. ¿No es algo absolutamente irracional, mientras gran parte del mundo muere de hambre, frío, sed o por no poder acceder a suministros básicos? Aclaremos no obstante que aunque el magnate norteamericano así lo hiciera, en realidad nunca se quedaría sin dinero, pues incluso si obtuviese un rendimiento modesto por su riqueza, inferior al 2%, ganaría 4,2 millones de dólares al día sólo en concepto de intereses. Estos indecentes datos dan una somera idea del tipo de sociedad que hemos creado. Desde el comienzo de la crisis financiera en 2007-8, el número de milmillonarios se ha más que duplicado hasta alcanzar la cifra de 1.645 personas. 

 

Pero no crean los lectores y lectoras que los países ricos son los únicos que albergan a estos grandes magnates. Actualmente, hay 16 milmillonarios en África subsahariana que conviven con los 358 millones de personas en situación de pobreza extrema que existen en la región. Podemos afirmar que en todo el mundo, conviven unos niveles de riqueza absurdos junto con la pobreza más desesperada. Los posibles beneficios de poner freno, aunque sea ligeramente, a la riqueza desmedida, constituyen también un argumento de peso, y los cálculos siguen siendo muy ilustrativos. Oxfam también ha calculado que, si justo después del estallido de la crisis financiera, se hubiese aplicado un impuesto de sólo el 1,5% sobre la riqueza de las personas con una fortuna superior a los mil millones de dólares, se podrían haber salvado 23 millones de vidas humanas en los 49 países más pobres del mundo, proporcionándoles dinero para poder invertir en atención sanitaria y protección social. Tanto el número de milmillonarios como su riqueza conjunta se incrementaron tan rápidamente que en 2014 un impuesto a su riqueza del 1,5% podría haber subsanado el déficit anual de financiación para poder escolarizar a todos los menores y proporcionar atención sanitaria en esos países. Está demostrado que el esfuerzo es mínimo, pero la voluntad política de hacerlo, de implantar políticas igualitarias y de solidaridad social, es absolutamente nula. Gobernantes y organismos internacionales sólo velan por los intereses de estos grandes ricos.

 

Decididamente, la desigualdad extrema nos perjudica a todos, porque además impide que se erradique la pobreza a nivel mundial. Están científicamente estudiados la relación entre los porcentajes de reducción de la desigualdad, con los millones de personas que podrían rescatarse de la pobreza extrema. Asímismo, numerosas investigaciones de Oxfam y del Banco Mundial han demostrado que la desigualdad es el eslabón perdido que explica por qué una misma tasa de crecimiento puede dar lugar a distintos índices de reducción de la pobreza. Y por su parte, la desigualdad de género también es otro aspecto o faceta de la desigualdad económica. Los estudios y análisis llevados a cabo revelan que, en las sociedades con una mayor desigualdad económica, menos mujeres finalizan la educación superior, menos mujeres tienen representación en los órganos legislativos, y mayor es la brecha salarial entre hombres y mujeres. Por lo tanto, el rápido incremento de la desigualdad económica que se ha producido recientemente en la mayoría de los países supone un duro golpe para los esfuerzos por alcanzar la igualdad de género. La desigualdad económica también genera enormes diferencias en cuanto a las oportunidades de futuro: las personas más pobres lo tienen todo en contra en términos educativos y de esperanza de vida. El último Programa Nacional de Encuestas Demográficas y de Salud ha expuesto el modo en que la pobreza interactúa con la desigualdad económica y otros tipos de desigualdades, creando "trampas de desventaja" que hunden a los más pobres y excluidos, sin dejarles salir del pozo. 

 

Las tasas de homicidios son casi cuatro veces más altas en aquéllos países con una desigualdad económica extrema que en las naciones más igualitarias. América Latina (la región más desigual y peligrosa del mundo) es un claro y duro ejemplo de esta tendencia. En dicha región se encuentran 41 de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, y allí se han perpetrado un millón de asesinatos entre los años 2000 y 2010. Es peligroso vivir en un país con una desigualdad elevada. El descontento de las personas con su situación, la falta de expectativas de futuro, la decepción de grandes masas de la población, el desamparo y el sufrimiento de gran parte de ella, son el caldo de cultivo fundamental para sembrar conflictos violentos. Y aunque vivir en un país desigual es claramente perjudicial para todos los ciudadanos, son los más pobres quienes más lo sufren. Los mecanismos legales y policiales apenas les protegen, suelen vivir en barrios y viviendas vulnerables y no pueden permitirse el lujo de pagar por una protección privada. Cuando se producen conflictos violentos, o bien alguna catástrofe natural, aquéllos que carecen de riqueza y poder son los más afectados, y quienes tienen luego mayores dificultades para recuperarse de dichas situaciones. La desigualdad, por tanto, es una diabólica espiral que hay que comenzar a atajar cuanto antes, si no queremos seguir inmersos en esta peligrosa situación que perjudica por todos sus flancos. La extrema desigualdad es un polvorín a punto de estallar, derivado de una situación socialmente injusta y moralmente condenable. 

 

Algunas personas se empeñan en legitimar o explicar las desigualdades como un efecto natural de la globalización y el desarrollo tecnológico. Sin embargo, numerosos estudios y las experiencias de distintos países a lo largo de la historia ponen de manifiesto que, en realidad, son determinadas decisiones políticas y económicas deliberadas las que han generado una mayor desigualdad. El pensamiento económico de las últimas décadas ha sido dominado por un "fundamentalismo de mercado" capitalista y neoliberal que muchos autores (Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, Vicenç Navarro, etc.) han demostrado que tiende a concentrar la riqueza en manos de una pequeña minoría, provocando el aumento de la desigualdad. Ese fundamentalismo de mercado insiste en que sólo es posible alcanzar un crecimiento económico sostenido (concepto que ya es por sí mismo una falacia, pues no es posible crecer de forma sostenida dentro del contexto de un sistema finito y limitado como nuestro planeta) reduciendo la intervención estatal, desregulando todas las actividades, y dejando que los mercados funcionen por sí mismos. Sin embargo, ha sido precisamente este equivocado y fanático enfoque el responsable del crecimiento sin control de las desigualdades. Y así, un torrente de desregulación, recortes del gasto público, privatización, liberalización financiera y comercial, generosos recortes fiscales para las empresas y los ricos y una escalada debilitadora de los derechos laborales, nos han conducido a la actual situación. Continuaremos en próximas entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
29 marzo 2017 3 29 /03 /marzo /2017 23:00
Manifiesto sobre la segunda vuelta electoral en Ecuador

Del desenlace de esa batalla dependerá también el futuro de la región y, no sería exagerado enunciarlo, de varios países europeos porque la derrota de la restauración conservadora sería una señal que reverberaría con la velocidad de un rayo en países donde la alternativa a la hecatombe neoliberal parecería ser sólo la derecha fascista y xenófoba. El pueblo del Ecuador, rechazando el canto de sirena de los exponentes locales de esta fórmula política, podría dar una señal a todo el mundo de que hay otros caminos para salir de la crisis

Fragmento del Manifiesto

Nos hacemos eco en el presente artículo de un reciente Manifiesto mundial aparecido en diversos medios alternativos, al cual se han adherido ya cientos de organizaciones y personas de todas partes del mundo, y que plantea la encrucijada derivada de la próxima segunda vuelta electoral en Ecuador. Desde aquí apoyamos todo lo referido en el citado Manifiesto, cuyas adhesiones pueden remitirse a la dirección de correo electrónico alianzapaisinternacional35@gmail.com. El texto al completo dice lo siguiente:

 

Nosotros, hombres y mujeres de Nuestra América sabemos que el Ecuador se enfrentará el 2 de abril a una batalla decisiva. Sabemos que es  muchísimo lo que está en juego, porque del resultado de esa compulsa electoral dependerá no sólo su futuro al optar por profundizar el camino iniciado hace diez años o apostar a un regreso sin gloria a los años que precedieron el “feriado bancario” y la previsible debacle económica, desintegración social e inestabilidad y violencia políticas. 

Del desenlace de esa batalla dependerá también el futuro de la región y, no sería exagerado enunciarlo, de varios países europeos porque la derrota de la restauración conservadora sería una señal que reverberaría con la velocidad de un rayo en países donde la alternativa a la hecatombe neoliberal parecería ser sólo la derecha fascista y xenófoba. El pueblo del Ecuador, rechazando el canto de sirena de los exponentes locales de esta fórmula política, podría dar una señal a todo el mundo de que hay otros caminos para salir de la crisis. 

Sería ocioso detenernos en la prolija enumeración de los grandes logros de la última década: expansión económica y diversificación de los lazos del comercio internacional todo lo cual fue puesto al servicio de la inclusión social, el combate a la pobreza, el avance de la equidad en uno de los países más inequitativos del mundo, notable expansión de la educación y la salud públicas, desarrollo de una impresionante infraestructura de caminos, transporte y comunicaciones, soberanía nacional e inserción protagónica de Ecuador en un sistema internacional agitado por profundas contradicciones. Pese a ello,  este país relativamente pequeño por su territorio pero grande por su dignidad le ofreció al mundo la posibilidad de que un personaje crucial para las luchas emancipatorias de nuestro tiempo, Julian Assange, siga vivo y en libertad gracias al asilo concedido por el gobierno del presidente Rafael Correa, aportando preciosas informaciones sobre los mecanismos ocultos del despotismo del capital.

Todo este avance, que por supuesto no significa desconocer la inevitable existencia de asignaturas aún pendientes, será sometido a prueba en el ballotage que tendrá lugar el próximo 2 de abril. La historia reciente de Nuestra América enseña que logros aparentemente inconmovibles promovidos por gobiernos progresistas y de izquierda fueron removidos sin miramientos y sin mayor resistencia cuando el gobierno fue recuperado por la derecha. Esto ocurrió en la Argentina con la elección de Mauricio Macri, y de manera ilegal e ilegítima en los casos de Honduras, Paraguay y, hace apenas unos meses, Brasil. 

Pensar que la derecha en Ecuador va a honrar las reglas del juego democrático para acceder al gobierno, o que  una vez en él va a respetar las conquistas populares es una peligrosa ingenuidad y una muestra de que no se han aprendido las lecciones de la historia. Una ojeada a las políticas ensayadas por estos gobiernos una vez que desalojaron a sus predecesores de signo progresista basta para convencernos de su naturaleza inherentemente oligárquica y su ánimo revanchista. 

Para quienes piensen que este talante no existe en las fuerzas de la derecha es suficiente recordar la amenaza proferida por el ex alcalde de la ciudad ecuatoriana de Baños que, ante una turbamulta que rodeaba al Consejo Nacional Electoral la noche del 19 de febrero, dijo que incendiaría Quito en caso de que los informes de dicho organismo confirmaran la victoria en primera vuelta del candidato de Alianza País, Lenín Moreno. Para muestra de lo que podría ocurrir en Ecuador con un triunfo de la derecha basta ese botón. 

Lo ocurrido en otros países del área debería ser cuidadosamente examinado por el electorado ecuatoriano. En Argentina la restauración conservadora produjo recortes masivos en programas sociales junto con exorbitantes aumentos de las tarifas de los servicios públicos, despidos masivos y caída vertiginosa del salario real, todo lo cual provocó un veloz resurgimiento de la pobreza en el país. En Brasil, un ajuste durísimo congelando el presupuesto del sector público hasta el año 2030 haciendo caso omiso de las renovadas necesidades planteadas por el aumento de la población y la eliminación del pago de las horas extras a los trabajadores para, de ese modo, atraer a la inversión extranjera tendrá un resultado similar al que ya se registra en la Argentina. En Honduras y Paraguay la represalia por la osadía de haber elegido gobiernos reformistas y democráticos (Mel Zelaya y Fernando Lugo respectivamente) desató la cruel venganza de los sectores tradicionales del poder que acompañaron el desmontaje de las políticas de inclusión social con una furia represiva que convirtió al país centroamericano en el más inseguro y violento del mundo.

Más allá de las asignaturas pendientes y los errores de concepción y aplicación que, como cualquier otro gobierno, haya tenido el de Rafael Correa, la “década ganada” en Ecuador puede y debe ser preservada. Nada de lo logrado fue producto de la casualidad ni del azar. Altos precios internacionales favorecieron a todos los países de la región, pero salvo Ecuador y unos pocos más, en los demás casos las rémoras de la injusticia social permanecieron incólumes porque no existió la decisión política que sí hubo en este país de aprovechar ese momento excepcional de la economía mundial para hacer los cambios que grandes sectores postergados de la población venían reclamando por décadas, cuando no por siglos. 

A diferencia de otros países hubo en Ecuador la decisión política de aprovechar el momento y hubo también el liderazgo del presidente Correa, indispensable para concretar, en mayor o menor grado,  esas promisorias oportunidades. Mérito tanto mayor el de este país en cuanto tuvo que emprender un programa de reformas y cambios sin contar con un instrumento fundamental de gobernanza macroeconómica: la política monetaria. Como se recordará, el bloque de fuerzas de derecha que hoy se presenta como la novedad o  “el cambio” fue el causante en 1999 del cataclismo económico y financiero del país, con profundas secuelas en lo político y social. 

Gracias a la gestión de esa coalición de banqueros con oligarcas y otros grupos tradicionales -hoy impúdicamente amparados y blindados mediáticamente por la prensa hegemónica- se produjo el derrumbe de la economía y el nefasto “feriado bancario”, eufemismo que encubre lo que fue un enorme negociado del cual salieron favorecidos los grandes banqueros que hoy pretenden retornar al gobierno y que perjudicó a la enorme mayoría de la población ecuatoriana. 

La irresponsabilidad y falta de patriotismo de esos grupos dirigentes le costó al Ecuador la pérdida de su signo monetario y la mutilación de un componente fundamental de su soberanía nacional: la desaparición del sucre como moneda propia y la forzada adopción del dólar como signo monetario local y provocar una huida en masa de unos dos millones y medio de ecuatorianos que de la noche a la mañana tuvieron que abandonar el país para sobrevivir. Estos son los turbios antecedentes de quienes hoy pretenden erigirse como salvadores de la patria.

Insertos en esta amenazante coyuntura histórica, con un sistema mundial signado por un elevado grado de incertidumbre e inestabilidad causado por el progresivo derrumbe de un supuesto “orden mundial” que no era tal, Ecuador deberá tomar una decisión crucial para sus futuras generaciones. Como pocas veces en la historia, ahora el pueblo tiene el destino en sus manos. Para actuar con racionalidad y patriotismo tendrá que recordar, que hacer memoria y preguntarse cuáles eran las oportunidades de progreso individual y bienestar social que le ofrecía el Ecuador anterior a la “Revolución Ciudadana”; preguntarse también si tenía más derechos de los que tiene hoy y si sus hijos tendrán, bajo un gobierno de banqueros inescrupulosos que siempre despreciaron al pueblo, la posibilidad de continuar educándose, gozando de protección médica y de los derechos sociales conquistados en los últimos años.

Esta recordación es imprescindible, pero es exactamente eso lo que la dictadura mediática que agobia con sus mentiras al Ecuador no quiere que hagan las ecuatorianas y los ecuatorianos. Para tal fin los bombardean incesantemente con noticias espectaculares de corrupción que a poco andar caen bajo el peso de sus propias falacias; con denuncias infundadas y ataques personales a las principales figuras del oficialismo, todo con el afán de convencer al pueblo que está en manos de una pandilla de delincuentes. La desfachatez e inescrupulosidad del bloque restaurador no tiene límites y su estrategia ha sido embotar a la población con una catarata interminable de mentiras e infamias, ante lo cual será imprescindible el ejercicio de la memoria para desbaratar sus planes. Para neutralizar esos arteros ataques bastará con que cada quien recuerde cómo estaba  antes y cómo está ahora; qué perspectivas vitales tenía antes y cuáles tiene a hora; si antes podía soñar con que sus hijos llegaran a la universidad y si el sueño se convirtió en realidad ahora; si antes había un Estado que cuidaba de su salud y si lo hay ahora, y así sucesivamente. La respuesta a esas simples preguntas persuadirá a las ecuatorianas y los ecuatorianos que sólo el binomio Lenín Moreno-Jorge Glas será capaz de continuar con el camino recorrido y que ha cambiado, para bien, el rostro del Ecuador. Que optar por los responsables del “feriado bancario” sumiría a este país en una crisis aún más grave que la del año 1999. 

Todo el mundo estará pendiente de lo que ecuatorianos y ecuatorianas decidan hacer de sus vidas el próximo 2 de abril. Pendiente de si hacen oídos sordos ante el “terrorismo mediático” que los aturde e impide pensar y deciden continuar la marcha ascendente hacia una nueva y mejor sociedad; o si, desafortunadamente, quedan apresados por su falaz propaganda y emprenden un camino de regreso que termina, inexorablemente, en el abismo. Para avizorar su futuro en caso de que triunfe la candidatura de los banqueros los ecuatorianos deberían mirarse en el espejo de la Argentina y tomar nota del sufrimiento y la desesperación de su pueblo ante el revanchismo social de la restauración conservadora. Confiamos en la sabiduría y la memoria del pueblo ecuatoriano y por eso estamos seguros que en la segunda vuelta se producirá la aplastante victoria de Lenín Moreno y Jorge Glas. 

Nosotros, amigos del Ecuador, tenemos confianza en que así será y que esa luz que hace diez años brilla con fuerza en la mitad del mundo seguirá encendida, para bien del Ecuador y de la humanidad.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
28 marzo 2017 2 28 /03 /marzo /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (XVI)

Estos hechos, el olvido del héroe y el aceptado ensalzamiento del asesino, demuestran lo que realmente pasa en nuestra querida España. Si hoy seguimos así, sin resolver el problema de Historia y de Memoria que tiene este país, es, entre otras cosas, porque los demócratas no hemos hablado con la suficiente claridad. No lo hicimos durante la Transición porque el aparato franquista tuteló ese proceso y lo condicionó con la permanente amenaza de acabar con él mediante su método favorito: el Golpe de Estado. Y no lo hemos hecho durante los 40 años de democracia porque vivimos tan acomplejados que acabamos comprando el discurso de los herederos del dictador

Carlos Hernández

Dedicaremos esta nuestra entrega número 16 de la serie de artículos sobre el franquismo al símbolo arquitectónico por excelencia de aquélla etapa, que no es otro que el famoso Valle de los Caídos, siempre objeto de encendida polémica. De entrada, hagamos una rápida referencia basándonos en este artículo publicado en el medio eldiario.es Este conjunto franquista, alzado en San Lorenzo del Escorial, se levantó inicialmente para honrar a los "Héroes de la Cruzada", como dejó escrito Franco. Bajo sus cimientos hay más de 30.000 cadáveres, casi la mitad sin identificar, y muchos de ellos de republicanos represaliados por el régimen, cuyos cuerpos fueron llevados allí sin el consentimiento (ni siquiera el conocimiento) de sus familias. Según nuestro indecente Gobierno del PP, los herederos naturales de Franco, aquéllos que nunca condenaron el franquismo (aunque se levantan todos los días condenando el terrorismo etarra), el Valle de los Caídos no tiene un significado franquista. Así lo especificaba en la respuesta dada a dos preguntas registradas en septiembre de 2016 por el senador de Compromís Carles Mulet. En dichas preguntas, la formación progresista valenciana cuestionaba al Ejecutivo cuáles serían las medidas a tomar para "desfranquizar" el monumento, y conseguir que deje de ser "un lugar de exaltación del franquismo". 

 

El Valle de los Caídos se construyó por orden de Franco, y las obras, para las que se utilizó mano de obra esclava (aunque aún haya periodistas, como la incombustible Victoria Prego, a la sazón Presidenta de la APM, que nieguen este hecho), duraron desde 1940 hasta 1958. Se levantó, literalmente, como un lugar de reposo para "los héroes y mártires de la Cruzada", no para la conciliación tras la Guerra Civil. El conjunto arquitectónico lo forman la Basílica, la Cruz (la más grande del mundo cristiano), una hospedería que se anuncia en Internet, una abadía de monjes benedictinos, y una escolanía de 50 niños cantores. En la Basílica, gestionada por los monjes, están enterradas, en diferentes pisos y galerías, un total de 33.847 personas, de las cuales 12.419 no están identificadas, lo que la convierte en la fosa común más grande de España. Aunque la idea inicial era enterrar sólo a quiénes lucharon en el bando de Franco, luego se fueron llevando allí miles de cadáveres de republicanos represaliados, que permanecen en fosas comunes, pese a que muchas de sus familias los han reclamado. En el centro de la Basílica, junto al altar, están enterrados, con lápidas y honores, Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, algo que las familias de las víctimas republicanas sienten como una ofensa. La simbología franquista sigue intacta en el Valle de los Caídos desde su construcción. No hay ningún cartel ni explicación que informe a sus 680 visitantes diarios sobre nada de lo que aquí acabamos de contar. 

 

En lo que sigue, tomamos como referencia un estupendo artículo de José Antonio Martín Pallín (Magistrado Emérito del Tribunal Supremo), que se manifiesta y reflexiona en torno a la anomalía democrática que supone la existencia de esta reliquia arquitectónica franquista. En palabras de Martín Pallín: "El Valle de los Caídos es la representación, en piedra, de la megalomanía de un dictador que se propuso exterminar, desde los comienzos del golpe militar, a todos los que configuraban la representación democrática encarnada en el Gobierno surgido de las urnas en febrero de 1936. Terminada la guerra con la victoria de los que comulgaban con las ideas nazis y fascistas, continuó con su política represiva de los disidentes, despidiéndose de este mundo con cinco ejecuciones de condenas a muerte, impuestas por tribunales militares idénticos a los que pusieron en marcha, en los comienzos del golpe militar, la maquinaria para aplastar a los que permanecieron fieles a la República y la democracia". El precedente y guía inspiradora para el Mausoleo los encontró Franco en la Alemania nazi, tan admirada por el Caudillo y los custodios de las esencias del nacionalcatolicismo. En efecto, fue el famoso arquitecto Albert Speer, sentado en el banquillo de los acusados durante los Juicios de Nüremberg, el encargado por Hitler de ejecutar los monumentos y espacios que sirvieron de escenario para la exaltación de la grandeza del imperio nazi. Es algo común a los más déspotas y sanguinarios dictadores, pues en esa misma línea se expresa el Decreto (de 1 de Abril de 1940) que acuerda la construcción del Valle de los Caídos, justificándolo "por la dimensión de nuestra Cruzada y la trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya (...) Es necesario que las piedras que se levanten tengan la grandeza de los monumentos antiguos que desafíen al tiempo y al olvido". 

 

Actualmente, los políticos y juristas que oponen obstáculos a la modificación del estatus de tan aberrante edificación se apoyan fundamentalmente en dos factores: la inclusión del monumento en el catálogo del Patrimonio Nacional, y su consideración como lugar de culto que impide tomar decisiones sobre la Basílica y Monasterio sin el consentimiento de la Iglesia Católica. Ambos argumentos carecen de consistencia. Por una parte, porque la Ley Reguladora del Patrimonio Nacional (23/1982, de 16 de Junio) enumera solamente doce monumentos, entre los que no se encuentra el Valle de los Caídos. Por otra parte, los que invocan los Acuerdos Jurídicos entre España y la Santa Sede, que cede la capacidad de decisión sobre el monumento a la jerarquía católica, no tienen en cuenta la potestad de un Estado soberano para denunciar los acuerdos internacionales que estime oportuno, a criterio de un Estado que se define como democrático, pero que continúa honrando la labor de un dictador. En resumidas cuentas, mientras se mantenga la situación actual, estamos permitiendo una anomalía histórica, un rasgo claramente antidemocrático y una ofensa permanente para las familias de las víctimas del franquismo, a las que se debe, como ya hemos afirmado y detallaremos más en su momento, la verdad, justicia y reparación debidas. El Valle de los Caídos es una anomalía que deteriora inevitablemente la consolidación de una democracia homologable a las que gozan de este reconocimiento en el resto de la comunidad internacional. Es un ataque contra la dignidad de las víctimas, es un vestigio que repugna a los sentimientos de quiénes tuvieron que padecer el hambre, el frío, los trabajos forzados, la represión, el castigo, la tortura, el exilio o la muerte. 

 

Mantener hoy día en pie el Valle de los Caídos, o al menos no suprimirle el carácter de homenaje franquista que aún posee, es renunciar a la recuperación de la Memoria Histórica, es continuar practicando una clara connivencia con el régimen fascista que ordenó su construcción. Es una afrenta a la memoria mantener un mausoleo excavado en la roca, ocupado por miles de muertos vivientes, cuyos restos nos recuerdan la insostenible equidistancia entre una dictadura y una democracia. Aún tenemos algunas citas que lo expresan con acierto, como la de Raquel Pérez Ejerique, cuando afirma: "Franco manda mucho para llevar 40 años muerto, esta vez sin necesidad de amenazar, hacer propaganda, decretar o fusilar. Manda porque cuatro décadas después sigue habiendo defensores de lo suyo. Desde su tumba ilegal en el Valle de los Caídos --el derecho canónico dice que sólo se puede enterrar allí a pontífices, cardenales u obispos-- sonríe y disfruta de su premio. Nadie le tose porque, así como a los musulmanes les esperan 72 vírgenes en el cielo, a Franco le esperaban centenares de guardianes en la tierra para proteger su pasado y su futuro". Y por su parte, Carlos Hernández sentencia: "Así es, durante 40 años de democracia se ha demostrado que no se acaba con la huella de Franco con medias tintas. La única lejía democrática eficaz es la que emplearon en Alemania con el nazismo o en Italia con el fascismo: destruyamos todas y cada una de las huellas físicas, políticas y jurídicas del franquismo; y así, saquemos a Franco de su tumba un minuto antes de reducir a escombros el maldito Valle de los Caídos". Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías