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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Tomas

Viñeta: Tomas

La banalidad y las mezquindades que afloran en los debates presidenciales entre los candidatos Donald Trump y Hillary Clinton, de cara a las cercanas elecciones en Estados Unidos, constituyen verdaderos insultos a la inteligencia humana

Patricio Montesinos

Produce auténtico estupor y vergüenza ajena, el contemplar las vaguedades, las banalidades y los grotescos razonamientos de los dos candidatos a la Presidencia del país más poderoso del mundo. Sin duda alguna, se trata de un fiel reflejo de la decadencia cultural a la que hemos llegado como especie. Si la propia política estadounidense y las Convenciones Demócrata y Republicana ya eran de por sí un lamentable espectáculo, con los actuales candidato y candidata a la Casa Blanca el espectáculo se acrecienta, porque el espectáculo son ellos mismos, y lo demuestran en cada debate o aparición pública que protagonizan. De entrada, ambos son fieles a la misma creencia semirreligiosa que define a USA como un país "imprescindible" para el planeta, poco menos que el sitio elegido por Dios para guiar al mundo y hacer justicia. El día que tengamos un candidato o candidata a la Casa Blanca, que emita un juicio racional sobre el papel de su país en el mundo, habremos avanzado bastante. Y frente a los magnates que avalan y financian la candidatura de Clinton, el grosero de Trump no los necesita, porque se la financia a sí mismo. Y en los debates televisados que han ofrecido hasta el momento, brillan por su ausencia la exposición de posturas, ideas y programas, pues lo usual es que evadan los graves problemas que sufre la sociedad norteamericana, para abordar asuntos personales y triviales que nada aportan al futuro de su país. Para acceder a la Casa Blanca, parece que lo único en lo que hay ser campeón es en cinismo y mediocridad. 

 

De un lado, Hillary Clinton, la que probablemente sea la próxima y primera Presidenta (mujer) de la historia de USA, pero que al igual que Obama con los de su raza, hará bien poco por las personas de su sexo. Para ella, igual que para el primer Presidente negro, sólo valen las clases (sociales, se entiende). Y ella, como auténtica representante de la suya, de esa clase poderosa que se autoconciencia de que su tenebroso país es el mejor del planeta, es una consumada guerrerista con experiencia, no sólo en grado de cónyugue (por su marido, el ex Presidente Bill Clinton), sino por haber desempeñado el cargo de Secretaria de Estado durante la primera etapa de Obama. Una mujer con tremendas conexiones con Wall Street, por lo cual su tratamiento hacia las clases trabajadoras es absolutamente previsible: serán aún peor tratadas. Aumentarán las desigualdades, el paro, la pobreza y la precariedad, mientras Washington aumenta sus presupuestos militares año tras año en una diabólica y perversa escalada armamentista. Clinton promete ayudar todavía más a Israel en contra de los palestinos, y está igualmente comprometida con Arabia Saudí, el actor más peligroso de Oriente Medio, responsable de la difusión de las versiones más fundamentalistas, retrógradas y violentas del Islam. Igualmente, defiende una política beligerante hacia Rusia con respecto a Ucrania, así como la continuación del hostigamiento de la OTAN hacia el gigante soviético. En conclusión, esta señora puede conducirnos sin rodeos hacia la Tercera Guerra Mundial. En resumen, de este lado tenemos a una hipócrita, una mentirosa, una belicista y un instrumento al servicio de Wall Street.

 

Y del otro lado, tenemos a Donald Trump. Este personaje, simplemente atendiendo a su currículum vital, debería haber sido, en un país que se llama "democrático", inhabilitado no sólo para ser Presidente del país, sino para ostentar cualquier cargo público. Un personaje que sólo sabe proferir insultos cada vez que habla, de profunda incultura e incapacidad políticas, de constantes comentarios obscenos y simplistas, y de una agresividad notoria hacia multitud de colectivos: mujeres, discapacitados, inmigrantes, etc...¿Puede un personaje de esta calaña convertirse en Presidente de USA? No debería dirigir ni siquiera una simple comunidad de vecinos. Jactancias, gritos, mentiras descaradas y comentarios soeces jalonan los argumentarios de este indeseable personaje. Hasta ahora sólo sabemos que quiere hacer "América Grande de nuevo" (tal es su lema), y que quiere construir un muro en la frontera con México (pagado por este país) para impedir la llegada, según él, de los violadores y delincuentes latinos. Sus modos fascistas y chulescos, su charlatanería y sus constantes ocurrencias le incapacitan, siquiera, para haber sido aspirante en la carrera republicana, a la que por cierto, cualquier imbécil con dinero se puede presentar. Trump suele afirmar que "Estados Unidos está en decadencia", y en efecto lo está, lo que no dice es que él mismo es producto típico y harto ilustrativo de esa decadencia. 

 

Si ya era difícil superar la larga lista de peligrosos y estrambóticos personajes de la galería republicana estadounidense, todos ellos se han visto superados con creces por Donald Trump. Un magnate que continuamente hace gala de su supina ignorancia, y de una ridícula arrogancia ante un enfervorecido auditorio, fiel reflejo de la decadente sociedad norteamericana. Un personaje que miente y descalifica más que habla, capaz de presentarse como un defraudador de impuestos, y que sólo sabe pergeñar un mensaje de odio, racismo y violencia. Por supuesto, es un fiel defensor de la posesión de armas, así como del negacionismo climático muy típico de los más acérrimos conservadores norteamericanos. Un personaje, en resumidas cuentas, que en cualquier otro país del mundo mínimamente civilizado estaría absolutamente inhabilitado para poder presentarse a cualquier cargo público. Pero ya sabemos que USA es diferente. Las más abominables y estúpidas modas provienen de allí, y siendo uno de los países más modernos históricamente hablando, es quizá el más rancio y salvaje de todos. Por tanto, Donald Trump, como decíamos al comienzo, quizá sea un típico producto de consumo estadounidense, un engendro que por ser poseedor de un gran imperio empresarial, cree que también puede tomarse el mundo por montera. Y en los debates, como afirmábamos anteriormente, predominan la vulgaridad y la chabacanería, convirtiendo la campaña en un lamentable show mediático, y ofreciendo un ridículo y bochornoso espectáculo internacional. 

 

Con la cantidad de temas interesantes de los que se podría y se debería hablar en dichos debates: desde el final de la guerra en Siria, pasando por las medidas a implementar para cumplir con los objetivos mundiales para atajar el cambio climático, hasta los intentos de las multinacionales para implantar su perverso sistema de dominación en forma de "acuerdos comerciales". También podrían hablar de la escalada de tensión racial propiciada por una policía racista que asesina impunemente a sus ciudadanos/as afroamericanos/as, o de sus posibles respuestas ante las estrategias políticas de los llamados BRICS. En clave interna, también podrían hablar de Guantánamo, de la creciente desigualdad social, de las reformas migratorias y sanitaria, y un largo etcétera...¿Se habla de todo ello en los debates entre la candidata demócrata y el aspirante republicano? Más bien no. ¿De qué se habla, entonces? Pues, entre otras irrelevancias, de las mujeres agredidas por Donald Trump, de los correos indecentes de Hillary Clinton, y de los vergonzantes argumentos de cada uno por desprestigiar a su oponente. No existe debate político. No existe confrontación de argumentos, razonamientos, planes o ideas. No existen salidas ni alternativas. Sólo existen aberrantes discusiones de salón entre dos personas, que sólo atendiendo a su edad, sin más criterios, deberían comportarse de forma más responsable. Sólo de pensar que uno de estos dos peligrosos personajes va a dirigir la política del país más poderoso de la Tierra durante los próximos cuatro años, me dan auténticos escalofríos.

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24 octubre 2016 1 24 /10 /octubre /2016 23:00
Fuente viñeta: http://www.loquesomos.org/

Fuente viñeta: http://www.loquesomos.org/

Nos hacemos eco a continuación del artículo recientemente publicado en el sitio web http://www.loquesomos.org/, dedicado a exponer los documentos que prueban los delitos de ecocidio y lesa humanidad perpetrados por la empresa Monsanto en Argentina, dentro del contexto de la constitución de un Tribunal de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria hacia La Haya, en 2016. Este artículo cobra una especial importancia, no sólo por la cantidad de información concreta que difunde (que aquí, por su extensión, no vamos a reproducir), sino porque aparece a los pocos días de confirmarse la compra de Monsanto por parte de la multinacional farmacéutica Bayer, constituyendo un peligroso tándem para la seguridad sanito-alimentaria. Desde la fuente original, solicitan la difusión y adhesión de todas las personas posibles a la dirección de correo tribunaldelospueblos@gmail.com. Como decimos, hemos obviado la parte más extensa de testimonios concretos documentados sobre los delitos que se relacionan en el documento original, al cual remitimos a todos los lectores y lectoras interesadas. El texto en su parte inicial, introductoria, se recoge a continuación:

 

El Tribunal de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria hacia la Haya 2016, decide en conjunto redactar este documento de DENUNCIA sobre los efectos que padecen los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país a causa del modelo productivo, agrobiotecnológico basado en el uso de semillas transgénicas y agrotóxicos en especial, el que implica a los alimentos.

 

Se trata de un proceso agroindustrial contaminante y extractivista, promocionado y llevado a cabo por la industria de las transnacionales del agronegocio como Monsanto, Bayer, Dow Chemicals, BASF, Syngenta, Dreyfus, entre otras, productoras de agrotóxicos y OGM (organismos genéticamente modificados); junto con sus cómplices nacionales tanto del sector privado como del Estado Nacional son RESPONSABLES de impulsar un sistema de producción que genera dependencia, exclusión social, pérdida de biodiversidad, apropiación de los bienes naturales, desalojo de campesinos/as y pueblos originarios. También responsable de catástrofes climáticas, desertificación, deforestación, contaminación del suelo, el aire y el agua, concentración económica y productiva transnacionalizada a lo largo de la cadena alimentaria provocando, a su vez, el aumento de enfermedades crónicas, oncológicas y demás patologías así como el crecimiento de la morbimortalidad por dichas causas.

 

Desde los pueblos fumigados, las organizaciones socioambientales, las universidades públicas, los vecinos autoconvocados, las asambleas, los gremios, los periodistas y, particularmente, las víctimas del modelo, elaboran este documento para dar TESTIMONIO de unas realidades que el Estado y los grandes medios de comunicación invisibilizan sin escrúpulos, para que sea presentando ante este Tribunal con el objeto de que se les declaren culpables por cometer ecocidio, delitos éticos y de lesa humanidad, es decir delitos contra la naturaleza, la humanidad y la vida toda.

 

I. INTRODUCCIÓN

 

Históricamente, Argentina se ha caracterizado por la comercialización y producción de productos agropecuarios. En las últimas décadas esas transacciones han crecido a partir de una economía agroexportadora, sumando nuestro país al vertiginoso mercado internacional. Este nuevo mundo globalizado y dinámico ha provocado profundos cambios en la forma de vida de las poblaciones; el ámbito agropecuario no es ajeno a ellos. Los adelantos tecnológicos también invaden el campo dado que el modelo productivo del monocultivo se basa en la siembra directa de OGM con tolerancia a los agrotóxicos que intervienen en los paquetes tecnológicos utilizados en ese tipo de siembra, en especial el glifosato, y de resistencia a los componentes biológicos de cada uno de los biomas, que la agroindustria designa como plagas. Sin embargo, por tratarse de productos químicos, de síntesis, y organismos alterados genéticamente, presentan graves perjuicios para la salud de las personas, los animales y el ambiente en general.

 

Cada vez son más los estudios que demuestran los efectos nocivos de los agrotóxicos asociando directamente la exposición a estos productos y el daño en la salud de los seres vivos y el ambiente. La Revolución Verde y sus nuevas variantes son el medio a través del cual las empresas transnacionales logran implantar y difundir el “nuevo” modo de producción, concentrando etapas industriales entre el origen, la producción y el consumo. De esta forma, pueden controlar más fácilmente todos y cada uno de los eslabones de la cadena agroalimentaria. “La estrategia final de las empresas transnacionales está orientada a lograr el control de una Granja Mundial, para satisfacer a un supermercado mundial” .

 

De esta manera y como parte de las políticas económicas neoliberales, Argentina (1976-2016) cuenta en la actualidad con un mercado monopolizado de producción de semillas transgénicas, como también la reproducción de un sistema de producción basado en la siembra directa de organismos genéticamente modificados (OGM) y los agrotóxicos que están en manos de las empresas, mayoritariamente trasnacionales, químicas, farmacéuticas y semilleras, a los que debemos sumar su transporte y comercialización (gasto en flete y la “especulación financiera” que aumenta los precios) Esta realidad ha llegado a generar externalidades de gran importancia tanto económicas como socioambientales y sanitarias. En ese derrotero del cual somos víctimas, empresas como Monsanto, además están pretendiendo el reconocimiento de derechos de patente de las semillas modificadas genéticamente, en lo que representa un abierto acto de biopiratería. Es decir además de contaminar el ambiente, nuestros alimentos y provocar y afectar gravemente la biodiversidad a través de la erosión genética, buscan también apropiarse de la naturaleza y cercenar el uso propio y libre intercambio de las semillas de los agricultores, con el fin de coartar la libre actividad agrícola y criminalizar prácticas milenarias de la agricultura.

 

II. EFECTOS EN LA SALUD

 

Nosotros, las víctimas actuales y futuras, los enfermos con malformaciones, enfermedades oncológicas y de diversas patologías causadas por el uso de agrotóxicos y semillas transgénicas, los que vivimos en los pueblos fumigados y en las urbes, consumiendo alimentos contaminados, los perdedores del modelo, los más débiles, los silenciados, los sacrificados en el nombre del progreso, los que queremos trabajar la tierra sin envenenarla, los que nos enfermamos muy gravemente, los que padecemos afecciones crónicas significativas y enfermedades graves, los que hemos perdido familiares, nos presentamos por nosotros mismos y en representación de nuestros hijos, de los niños de las escuelas rurales fumigadas, de los niños que consumen a diario alimentos con derivados de OGM, de los expulsados del campo y de las generaciones futuras, patrocinados por los abogados de la República Argentina.

 

A partir de la liberación, autorizada por el Estado Nacional en 1996, de semillas transgénicas resistentes y/o tolerantes al herbicida glifosato, y a diferentes agrotóxicos producidos por Monsanto junto con otras transnacionales químicas y semilleras, se rocían en los campos argentinos 340 millones de litros de agrotóxicos al año, lo cual, ha aumentado exponencialmente los índices de enfermedades crónicas y agudas en la población, como enfermedades oncológicas, leucemias, malformaciones, esterilidad, abortos espontáneos, alergias, dermatitis, etc., ya sea por la exposición directa o indirecta a ellos –registrándose, además, graves daños al ambiente en sus diversos componentes: aguas (superficiales, subterráneas); tierra, atmósfera, flora, fauna.

 

Es una perversa falacia asegurar que la fumigación de sustancias tóxicas, biocidas y OGM son controlables y pueden resultar inocuas para la salud y los diversos componentes del ambiente. Dicha falacia se fundamenta en el conocimiento científico gestionado maliciosamente por Monsanto, que financia las investigaciones que evalúan sesgadamente su agrotóxico principal – el glifosato – así como a los organismos genéticamente modificados (OGM) que libera, a fin de ocultar los verdaderos efectos devastadores que producen en la salud humana y el ambiente. En contraposición con estos dictámenes, la ciencia digna ha verificado los resultados que intentan tergiversar. Simultáneamente, Monsanto ha desplegado un abanico de actos difamatorios y descalificantes hacia los investigadores independientes que han cumplido con la labor de informar objetivamente las conclusiones de sus trabajos.

 

A tal efecto, ofrecemos pruebas científicas y testimonios de víctimas que demuestran lo que aquí se expone. En base a la evidencia aportada afirmamos y acreditamos que la fumigación de agrotóxicos “es incontrolable” como son incontrolables los factores físico-químicos (volatilización, gasificación) y ambientales (temperatura, humedad, viento, reversión térmica) que inciden y escapan a cualquier posibilidad de conocer el destino de estos venenos una vez que han sido liberados en el ambiente.

 

Esta actividad tal como se encuentra planteada, daña la calidad de los alimentos – que contienen plaguicidas y OGM– violando el derecho a la alimentación adecuada. También es violado el derecho a la libertad del trabajo porque el uso masivo de agrotóxicos y de semillas transgénicas impide que los agricultores vecinos que eligen desarrollar una agricultura libre de agrotóxicos con el fin de producir alimentos sanos puedan hacerlo. Asimismo, otras actividades como la apicultura está siendo gravemente dañada por el modelo productivo de transgénicos y agrotóxicos, además de poner en riesgo cierto la supervivencia de las propias abejas, principales polinizadoras.

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23 octubre 2016 7 23 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Mary Zins

Viñeta: Mary Zins

Si no se trabaja en aislar al terrorismo y sus financistas, sus apologistas y valedores, todo lo que sea solidaridad circunstancial es estéril. Ser parte de rechazos o manifestaciones donde se enarbole el Je Suis Paris, Je Suis Bruselas sin que vaya acompañado del Je Suis Palestina, Je Suis Beirut, Je Suis Siria o Je Suis Libia, no sirve. De otro modo estaremos avalando la hipocresía y la doble moral. Uno de cada cuatro habitantes de Bruselas es Musulmán, ellos, como la gran mayoría del mundo desean vivir en paz y ser respetados en su diversidad, algo que no desean ni los radicales salafistas ni los halcones belicistas de Washington y sus aliados. Son estos nuestros enemigos

Pablo Jofré Leal

Y no sólo se ofrecen lecturas erróneas, manipuladas e interesadas de los conflictos terroristas, sino que también se aprovechan en beneficio de los propios gobiernos, típicamente de los países occidentales. Se magnifica intencionadamente la amenaza terrorista, se juega con los estados de alarma y excepción, se trata de generar en la población un sentimiento de temor generalizado, un estado de parálisis, un caos social, para que las medidas de protección ante esa supuesta "amenaza" terrorista se legitimen y acepten de buen grado. De este modo, en ese delicado equilibrio entre libertad y seguridad, nuestros dirigentes se mueven para lograr la aceptación, en estas sociedades atemorizadas, de recortes en derechos y libertades públicas fundamentales, es decir, en todo aquéllo que nos define como sociedades democráticas y Estados de Derecho. Y todo ello se ordena bajo el mantra de garantizar "nuestra seguridad". En palabras de Jesús Núñez: "Esto es un elemento fundamental que explica por qué existe esa machacona insistencia en hacer ver que el terrorismo yihadista es la principal amenaza que tenemos ante nuestros ojos. Creo que no es así. Creo que existe una amenaza real y hay que ponderar qué respuesta se le da, evitando caer en el error de que, por temor a sufrir un atentado, estemos dispuestos a ceder en lo que nos define como sociedades abiertas y democráticas, y esto, desgraciadamente, es lo que está ocurriendo". 

 

En efecto, nuestro Pacto de Estado contra el terrorismo yihadista, o las medidas tomadas en Francia después de los atentados de Charlie Hebdò son buenas muestras de lo que decimos. En vez de alarmar a la población, en vez de dictar leyes y decretos que recortan nuestras libertades, y en vez de responder a la acción terrorista con más terror, lo que nuestros Gobiernos occidentales han de entender es que somos corresponsables de esta escalada terrorista internacional, y que para afrontarla, se necesita una estrategia global que incorpore medidas de tipo político, social y económico, tanto en nuestros propios territorios (para evitar la radicalización de nuestros musulmanes), como en los países de origen (Magreb islámico, Oriente Medio y Oriente Próximo, fundamentalmente). Como corresponsables del origen de todos estos problemas, no podemos mirar para otro lado, destilando la típica hipocresía occidental, al igual que estamos haciendo con nuestra política de fronteras, y la acogida de refugiados. Es el colmo de la perversión que después de contribuir a la desestabilización y caos de estos países, encima nos neguemos a recoger a las personas que solicitan asilo en los nuestros, porque los suyos se han convertido en un infierno. Pero bien entendido que se trata de una cuestión de obligación internacional, en cumplimiento de convenios y tratados suscritos y reconocidos en el seno de las Naciones Unidas. Por tanto, acoger refugiados no es una cuestión de caridad, ni de solidaridad, sino de legalidad internacional. 

 

Y ante las demagógicas e indignas afirmaciones que nos hablan de "invasión" de refugiados, de que "estamos saturados", de "pérdida de nuestra civilización", y demás lindezas por el estilo, las cifras cantan por sí solas: las 160.000 personas que se acogieron durante el año 2015 al estatuto de refugiado suponen exactamente el 0,024% de toda la población europea, mientras que una de cada cuatro personas que vive hoy en Líbano es refugiada, en Jordania viven un millón de refugiados de una población de seis millones, o Turquía (con quien recientemente la UE firmó un indecente acuerdo de devolución de personas a cambio de dinero) tiene más de dos millones de refugiados para una población total de 78 millones de personas. Que no nos vengan con cuentos de invasiones. Los que opinan así, a tenor también de la grave influencia de las nuevas formaciones políticas de extrema derecha que están surgiendo por doquier, sólo están manifestando una actitud fascista y genocida. Nos remitimos de nuevo a las palabras de Jesús Núñez: "Dicho en términos muy generales, lo que estamos haciendo es gestionando problemas, no resolviendo problemas. Gestionar un problema es intentar que no estalle delante de nosotros, mientras que resolverlo es ir a las causas estructurales que lo han provocado, intentar modificar la situación de partida para eliminar el caldo de cultivo, por ejemplo, que alimenta al terrorismo; evitar las dobles varas de medida que hay a nivel internacional; o luchar contra la exclusión, sea económica o de otro tipo". En efecto, mientras no pongamos en marcha políticas de auténtica resolución de los problemas, seguiremos únicamente "gestionando" sus terribles consecuencias, sin atrevernos a enfrentarlos en su origen. 

 

Nuestros gobernantes se limitan a poner parches a los problemas, a lanzar proclamas vacías y sin sentido, a proponer huidas hacia adelante que no resuelven nada, sino que simplemente, aplazan los problemas, intentando ganar algo de tiempo hasta que vuelvan a estallar de nuevo, cada vez con más intensidad y gravedad. Pero esto lo podemos extrapolar incluso a otras muchas cuestiones del orden internacional. Por ejemplo, Haití acaba de ser devastado de nuevo por un tifón (el famoso Huracán Mathew), y su población, ya de por sí de las más pobres del mundo, se ve absolutamente abandonada por la comunidad internacional. Hace pocos días, han tenido lugar disturbios y enfrentamientos, debido al pillaje practicado con los camiones de la insuficiente y tardía ayuda humanitaria que reciben. Las imágenes de las peleas entre los habitantes eran desoladoras, insoportables, indignas y absolutamente increíbles en pleno siglo XXI, cuando existen no sólo las materias primas para ayudar a esta devastada población, sino también toda la infraestructura tecnológica y logística necesaria para que estas cosas no ocurran. Pero hay algo todavía peor: el hecho que de la comunidad internacional consienta que aún, sobre la faz de la Tierra, existan países tan frágiles, débiles y pobres como Haití, que quedan absolutamente destrozados y sin posibilidad de recuperación ante un desastre natural. Que estas cosas sigan ocurriendo hoy día es algo absolutamente indignante, que nos debería hacer sentir vergüenza como seres humanos que habitamos esta comunidad mundial. 

 

Valga este inciso que hemos hecho para demostrar que nuestras sociedades no poseen la voluntad política de solucionar los problemas que nos aquejan, y que nos limitamos, desde nuestra profunda hipocresía y egoísmo, a ir gestionando los problemas según surgen (así nos va), y a ir evitando concentrar nuestros esfuerzos en proyectar las auténticas soluciones definitivas para los mismos. Hemos de ser conscientes, a nivel de toda la comunidad internacional, que la senda del pacifismo no sólo hay que recorrerla, sino que hay que cuidarla continuamente, entendiendo que no puede haber desarrollo sin seguridad, y viceversa, no puede haber seguridad sin desarrollo. Y no pueden existir ninguno de esos dos factores, ni desarrollo ni seguridad, si no existe un pleno y absoluto respeto a los derechos humanos, y la garantía de atención a los mismos en todas las partes del mundo. Y no caigamos en la tentación de decir que como estas son palabras muy gruesas, a todo lo que aspiramos es una utopía, una quimera inalcanzable. Eso es lo que argumentamos cuando no queremos enfrentarnos de verdad al problema, cuando el problema nos supera, o cuando no tenemos la valentía suficiente para abordarlo. Pero ese no es el camino. Cada país, nación o comunidad debe alcanzar dichas metas, así que nosotros preocupémonos de alcanzar las nuestras, sin estar pendientes o no de si los demás también las alcanzan. Seguro que llegará un momento en que la semilla de la voluntad política y de la valentía para solucionar los conflictos armados florecerá en cada vez más países, y será la primera rama de un gran árbol, de una gran senda: la senda del pacifismo. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 octubre 2016 5 21 /10 /octubre /2016 23:00
Fuente Viñeta: Portal "¡NO al TTIP!" (http://www.noalttip.org)

Fuente Viñeta: Portal "¡NO al TTIP!" (http://www.noalttip.org)

Esta nueva ronda de tratados comerciales y acuerdos de inversión supone otro paso más en el avance de la arquitectura de la impunidad construida a favor de las compañías multinacionales y del capital

Pedro Ramiro

Como una contribución más para la semana de lucha contra los Tratados de Libre Comercio (TPP, TTIP, TISA, CETA...) que se están celebrando en muchas ciudades españolas y europeas, vamos a hacernos eco a continuación de una breve guía rápida para entender el CETA, publicada recientemente por Laura Pérez-Cejuela para eldiario.es. El motivo de referirnos expresamente al CETA es porque va a ser el primero en ser ratificado por la Unión Europea a finales de este mes, sino no podemos evitarlo mediante las movilizaciones ciudadanas y las presiones de nuestros políticos contrarios a dicho tratado en el Parlamento Europeo. Para una mayor información sobre el CETA (y el resto de tratados de libre comercio en negociaciones) remitimos a nuestros lectores a la página de documentación del portal en Internet de la Campaña "¡NO al TTIP!", quizá como la fuente más completa al respecto. Y por supuesto, remitirmos a nuestros lectores y lectoras a la serie de artículos que aún tenemos en desarrollo, titulada "Contra los Tratados de Libre Comercio", donde estamos exponiendo con profundidad todos los aspectos relativos a estos peligrosos acuerdos comerciales. 

 

En lo que sigue, y con respecto al CETA, Laura Pérez-Cejuela nos explica perfectamente quién lo negocia, qué implica, por qué es polémico, qué aspectos regula, cuáles son sus puntos más conflictivos, y qué futuro le espera a este Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá que durante toda esta semana ha llevado a las calles de nuestras ciudades la protesta popular:

 

¿Qué es el CETA?

El CETA es el Acuerdo Económico y de Comercio que la Unión Europea ha cerrado con Canadá, un tratado de libre comercio destinado a facilitar los intercambios económicos entre las potencias a uno y otro lado del Atlántico. Las siglas con que se le conoce responden a su nombre en inglés: Comprehensive Economic and Trade Agreement.

 

¿Quién lo ha negociado?

 La Comisión Europea y el gobierno de Canadá. Los comisarios de Comercio, primero Karel de Gutch y desde 2014 Cecilia Malmstrom, han sido los encargados de negociar en nombre de los veintiocho países de la Unión, que han cedido sus competencias en materia comercial al Ejecutivo comunitario. Steve Verheul ha sido el negociador jefe de Canadá hasta agosto, cuando el primer ministro lo sustituyó por Pierre Pettigrew.  

 

¿Qué regula?

 El CETA contiene centenares de medidas acordadas entre la UE y Canadá para eliminar las barreras al comercio entre ambos y fija las normas que regirán los futuros intercambios: sus modalidades, límites y garantías. En total 1600 páginas y 13 capítulos en los que se regula el acceso a los mercados de bienes y servicios, las tarifas aduaneras, la participación de empresas extranjeras en los concursos públicos o el reconocimiento de los títulos profesionales.

 También se establecen los estándares de protección alimenticia, sanitaria o medioambiental a respetar y se ha incluido un capítulo sobre desarrollo sostenible. Uno de las partes más extensas y polémicas es la que recoge las garantías para la protección de los inversores a uno y otro lado del Atlántico.

 La UE lo considera el acuerdo de comercio “más progresista” de los 36 que ha firmado hasta ahora.

 

¿Beneficiará el CETA a los europeos?

Depende de a quién se le pregunte. Para la Comisión Europea todo son ventajas.

Según Malmstrom el CETA “ayudará a generar el crecimiento económico y empleo que tanto se necesitan manteniendo los altos estándares europeos en áreas como seguridad alimentaria, protección del medio ambiente o derechos laborales”. La CE asegura que el acuerdo permitirá aumentar las exportaciones a Canadá en 12.000 millones de euros al año y calcula que cada mil millones de estas ventas sostienen 14.000 puestos de trabajo.

De acuerdo con sus estimaciones los exportadores europeos se ahorrarán 500 millones de euros al año por la eliminación de casi todas las tarifas aduaneras, sobre todo en el sector de la industria, que representa el 90 % del comercio entre la UE y Canadá, pero también de agricultura y pesca, entre otros.  Las pequeñas empresas tendrán más fácil vender sus productos en el mercado canadiense por el reconocimiento mutuo de ciertos niveles de calidad y 147 denominaciones de origen.

Además los europeos podrán participar en los concursos públicos canadienses, que suponen 30.000 millones de euros al año, y tendrán mayor acceso a su mercado de servicios, lo que les generará 5.800 millones extra en beneficios cada año. Canadá es ya el cuarto inversor directo en la Unión Europea y Bruselas espera que las garantías que ofrece el acuerdo sirvan para hacer de ella un destino aún más atractivo.

Pero quienes se oponen al CETA manejan otros cálculos.

 

¿Hay inconvenientes, entonces?

Para sus detractores es casi lo único que traerá: dudan de sus bondades económicas y denuncian que tiene un coste democrático inaceptable.

Según el Consejo de los Canadienses, la mayor organización de acción social de Canadá, el CETA provocará una caída del 0,5 % del Producto Interior Bruto de la UE y del 1 % del PIB de Canadá. Conllevará la pérdida de 230.000 empleos de aquí a 2023, la mayoría en Europa, y presionará a la baja los salarios. De acuerdo con las proyecciones del Centro Austriaco de Investigación para el Desarrollo los beneficios para cada europeo serían de 20 euros al año.

Más allá de las cifras, que oscilan según los informes, las ONG y partidos políticos que rechazan el acuerdo miran a sus aspectos cualitativos. “El CETA busca una restricción deliberada de la soberanía democrática y del margen de maniobra política de gobiernos y parlamentos” dice Tom Kucharz, portavoz del movimiento ‘No al TTIP’, que agrupa en España a quienes se oponen a estos tratados.

Estas creen que el acuerdo beneficia a las multinacionales en detrimento de los trabajadores, mina los estándares de protección del consumidor y el medio ambiente, pone en riesgo los derechos laborales y favorece la privatización de los servicios públicos.

 

¿Cuáles son los puntos más conflictivos?

El ICS y la protección a los inversores. El Sistema de Tribunal de Inversiones (ICS por sus siglas en inglés) es un mecanismo que establece cortes de arbitraje especiales para que los inversores extranjeros puedan demandar a los estados y dirimir los conflictos sin pasar por los tribunales ordinarios de cada país.

La CE estableció este sistema para sustituir al ISDS previsto en un principio tras las críticas de ONG y eurodiputados. Mientras en el ISDS los miembros de estos tribunales eran elegidos por el demandante y el estado, en el ICS los escogerán la UE y Canadá, estarán sometidos a un código de conducta más estricto y habrá un segundo tribunal de apelación.  

Para Bruselas los cambios refuerzan las garantías de un sistema que consideran imprescindible. Para los detractores se trata de un “ISDS zombie”. Se mantienen “los privilegios que permitirán a las grandes empresas reclamar millones de euros en compensaciones cuando las leyes limiten su capacidad de ganar dinero” dice Pia Eberhard, del Observatorio Corporativo Europeo (CEO).

Las empresas podrán frenar reformas que busquen mejorar la protección del medio ambiente, los estándares laborales o blindar ciertos sectores si alegan que perjudican sus intereses, explican. Unas 46.000 filiales de compañías estadounidenses basadas en Canadá podrían demandar a la UE con este sistema, según sus cálculos.

Los servicios públicos. Quienes se oponen al CETA aseguran que el acuerdo limita el poder de los gobiernos para introducir criterios sociales, medioambientales o de género a la hora de diseñar los servicios públicos y adjudicar su prestación. Las normas que permiten el acceso mutuo a los mercados de servicios exigen que no se discrimine a las empresas extranjeras con lo que no se podría favorecer la producción local, por ejemplo, apunta un informe encargado por el Grupo de la Izquierda Unitaria en la Eurocámara.

La Federación Europea de Trabajadores del Sector Público (EPSU) teme que acaben primando los criterios mercantiles sobre las necesidades de los europeos y se fomente la privatización. “CETA nos pedirá sacar beneficios allí donde solo debería buscarse la prestación de servicios. Acabarán recurriéndose aquellas normas que frenen el comercio” decía su vicepresidenta, Penny Clarke, en una reciente conferencia en Bruselas.

Pero la CE rebate estos argumentos señalando que el tratado permite a los estados introducir medidas discriminatorias o cuotas en ciertos sectores, especialmente cuando se trate de monopolios estatales o la gestión de servicios como la sanidad, la educación, el suministro de agua o la asistencia social. El CETA no obliga a privatizar ninguna de estas prestaciones, recalcan.

La seguridad alimentaria. ¿Comeremos pollo clorado y ternera con hormonas cuando se acabe el CETA? Canadá tiene en ciertos sectores normas de protección más laxas que las europeas. Está permitido, por ejemplo, desinfectar el pollo o la ternera con cloro antes de su venta, inyectar ractopamina, una hormona estimulante del crecimiento prohibida en la UE, o utilizar ciertos colorantes vetados. Además es más permisiva con la venta de GMO.

Sus opositores aseguran que el CETA abriría las puertas del mercado europeo a miles de toneladas de estos productos, pero Bruselas insiste en que las exportaciones tendrán que cumplir las normas europeas. El intrincado texto del tratado establece que el principio es que el país importador acepte las condiciones del país de origen siempre que estas sean equivalentes a las suyas y precisa aquellos productos en los que cada parte debería aplicar medidas extra. En lo que respecta a la carne, Canadá tiene una larga lista de precauciones a tomar.

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC) cree que el capítulo de normas fitosanitarias incluye “buenas medidas” y destaca que prioriza la salud humana sobre el comercio, pero opina que debería haberse puesto más énfasis en el “principio de precaución” que prima en la regulación europea pero no en la americana.

 

¿Son iguales el CETA y el TTIP?

No, pero se parecen.

La Comisión Europea los ha definido como la “nueva generación” de tratados comerciales. Unos tratados que van más allá de eliminar aranceles y fijar cuotas como se ha hecho hasta ahora y buscan armonizar la regulación a ambos lados del Atlántico: cuanto más similares sean las normas más fácil, rápido y barato será comerciar. En el caso del TTIP con Estados Unidos el objetivo declarado de los socios es adelantarse a China, Rusia y las potencias competidoras del mundo globalizado. “O ponemos las reglas nosotros u otros lo harán” defienden Washington y Bruselas.

Sin embargo, el alcance de esta homogenización es mucho menor en el CETA que en TTIP. En el CETA siguen prevaleciendo las normas del país que importa y la armonización se basa en una cooperación reguladora, pero en el TTIP el fin último es renegociar los estándares para que sean exactamente los mismos, lo que conlleva un riesgo mucho mayor de que los niveles de protección acaben rebajándose para alcanzar un consenso.

"En el CETA un 80 % regula la producción y solo un 20 % es reglamentación. En el TTIP es al contrario”, resumía Pascal Lamy, exdirector de la Organización Mundial del Comercio en un reciente coloquio en Bruselas.   

Sin embargo, sus detractores creen el CETA es una suerte de “caballo de Troya” del TTIP, una avanzadilla de la debacle para los estándares europeos que anticipa todos sus puntos problemáticos, especialmente el ICS.  

 

Entonces, ¿por qué no se ha criticado el CETA hasta ahora?

La oposición al CETA es en buena medida efecto arrastre del rechazo al TTIP. Nunca antes un acuerdo comercial había despertado una rebelión civil parecida. Canadá, décima economía mundial, duodécimo socio comercial de Europa y con 36 millones de habitantes, dista de ser Estados Unidos, primera potencia global y socio comercial con 325 millones de clientes potenciales.

No es lo mismo en términos económicos y ni en el imaginario colectivo europeo, que atribuye a los canadienses valores comunes que no encuentra en el gigante liberal americano.

El ‘brexit’ terminó de encender la llama de la duda en los propios gobiernos. Los dirigentes recibieron el mensaje de que los europeos querían más control nacional de las políticas y pidieron a Bruselas que convirtiese el CETA en un tratado mixto, con lo que el acuerdo tendrá que ser aprobado uno a uno por todos los parlamentos de los Veintiocho, un importante revés para la CE.

Pero sobre todo, la oposición se multiplica porque mientras el TTIP está abocado a esperar al próximo inquilino de la Casa Blanca la firma del CETA es inminente. 

 

¿En qué punto están las negociaciones?

El acuerdo está en su recta final, que se ha complicado a última hora. Las negociaciones se abrieron en 2009 y se cerraron en 2014 pero el proceso de ratificación se ha alargado. La Comisión Europea quiere firmar el tratado en la próxima cumbre UE-Canadá del 27 de octubre aprovechando que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, estará en Bruselas.

Pero para que eso ocurra los ministros de Comercio de los Veintiocho tienen que dar su visto bueno el 18 de octubre en su reunión de Bratislava y algunos estados, sobre todo Bélgica y Austria, aún no han confirmado que vayan a hacerlo. La oposición al tratado en algunos países ha llevado a los gobiernos a pedir que se clarifiquen ciertos puntos en un documento que se añadirá al acuerdo y está destinado a calmar los ánimos de la oposición en sus respectivos espectros políticos.

Si los ministros dan luz verde se firmará el 27 de octubre y después tendrá que ser ratificado por la Eurocámara y los parlamentos nacionales, un proceso que podría alargarse durante años. Mientras tanto el acuerdo se aplicará provisionalmente a excepción de la polémica protección de inversores.

 

¿Puede aún descarrilar la firma?

Sí, pero es poco probable. En Bruselas se da por hecho que los países darán su visto bueno, pero las cosas podrían torcerse si alguno se resiste a última hora o si los parlamentos nacionales lo rechazan, aunque eso no ocurrirá mañana. Fuentes europeas no lo descartan pero lo ven poco factible. “Tirarlo tendría un precio muy alto”, apuntan.

Mientras, los activistas y opositores multiplican sus esfuerzos para que así sea. Desde mediados de septiembre se celebran movilizaciones en toda Europa y en España se concentrarán en esta semana. La plataforma ‘No al TTIP’, que agrupa a sindicatos, partidos políticos (Podemos, IU, Compromís, En Marea, ICV, Equo o EH-Bildu) y organizaciones sectoriales y de la sociedad civil ha convocado manifestaciones en 20 ciudades, las más importantes en Madrid y Barcelona el 15 de octubre, para pedirle al Gobierno que no firme el CETA.

“El Gobierno en funciones de Mariano Rajoy no tiene legitimidad para firmar este tratado porque no ha habido un debate parlamentario al respecto”, dice Tom Kucharz. Podemos ha pedido que comparezcan en el Congreso el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, la de Agricultura, Isabel García Tejerina y el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz para explicar su postura sobre el CETA.

Las organizaciones son conscientes de que un tropezón del CETA haría que el TTIP pierda fuelle y Bruselas admite que haría mucho daño. Si CETA falla “la política comercial de la UE estará casi muerta” admitía Jean-Luc Demarty, el director general de Comercio de la CE.

 

¿Y los canadienses qué dicen?

 Literalmente, que si no es con ellos a ver con quién va la UE a firmar un acuerdo comercial.

 “Es un acuerdo progresista con un país progresista. Y si la Unión Europea es incapaz de apañárselas para aprobar este acuerdo, creo que la gente se va a plantear serias cuestiones sobre cuán relevante sigue siendo la UE como entidad política” ha dicho sin ambages el primer ministro Justin Trudeau en una reciente entrevista.

Al otro lado del Atlántico también hay numerosas organizaciones que critican de la firma del acuerdo, aunque el movimiento no tiene tanta fuerza como en Europa. En el gobierno se impone un optimismo cauto aunque a nadie se le escapa que crece la impaciencia. 

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20 octubre 2016 4 20 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

Van unidos,
siempre hasta el morir,
sin la fatiga y la miseria de un pobre,
no podrá un rico vivir

Francisco Moreno Galván

BLOQUE I. LOS RICOS Y SU PODER

 

En efecto, ya lo dejó escrito el pintor y poeta sevillano, y además lo dejó cantado el recientemente fallecido José Menese por tientos. Es una verdad absoluta y contrastable. En un mismo programa informativo nos pueden dar a la vez la noticia de que uno de nuestros empresarios consigue estar entre las mayores fortunas del mundo, y la noticia de que cada vez son más las personas que asisten a los comedores sociales, que no pueden mantener su casa caliente en invierno, o que acuden a los Bancos de Alimentos. Y en principio podríamos pensar que son dos noticias desconectadas, independientes entre sí, pero nada más alejado de la verdad. Son dos noticias, como otras miles que podemos poner como ejemplos, total y absolutamente complementarias. Son dos noticias interdependientes, que se necesitan la una a la otra. Son dos hechos que se retroalimentan. Es decir, es el mismo tipo de sociedad el que provoca que mientras poseemos las más grandes fortunas mundiales, también poseamos el mayor número de gente necesitada, precaria, o en exclusión social. Ambas noticias, por tanto, se autodeterminan, están en estrecha conexión. No pueden desvincularse la una de la otra. 

 

En una palabra, para que haya ricos tiene que haber pobres, y viceversa: para que haya pobres, tiene que haber ricos. Sólo puede producir ricos una sociedad que a su vez produce pobres. La pobreza de muchos está en función de la riqueza de unos pocos. ¿Es posible por tanto considerar que una noticia es buena y la otra es mala? No es posible, o son buenas las dos (puesto que las dos son las dos caras de una misma moneda, su anverso y su reverso) o son ambas malas. La conclusión es bien sencilla: son malas las dos noticias (en realidad, es mala la única noticia que se cuenta, que es que poseemos ese tipo de sociedad). Pero sin embargo, esa misma perversa sociedad nos cuenta con tristeza el crecimiento del número de pobres, mientras nos exalta y presenta como una "buena noticia" el hecho de que tengamos en nuestro país personajes catalogados como los más ricos del mundo. Como si ambos hechos estuvieran desligados entre sí, y no tuvieran nada que ver lo uno con lo otro. No nos dejemos engañar. Miremos más allá de los hechos en sí mismos. Pongamos las luches largas, y seamos capaces de analizar la arquitectura de una sociedad que produce pobres, si es que también quiere producir ricos. Por tanto, la respuesta definitiva a la pregunta: ¿Por qué hay pobres? no tiene ningún secreto, ni ofrece ninguna dificultad: ¡Porque hay ricos! Los capitalistas querrán convencernos de que una cosa es independiente de la otra, y de que pueden existir ricos en una sociedad con justicia social. Es mentira. Eso, simplemente, no es posible. Ambos hechos son antagónicos. 

 

Por tanto, desde todos los puntos de vista desde los que podamos analizar la pregunta, y estudiar sus posibles respuestas, siempre llegaremos a la misma conclusión, lo cual a su vez nos conduce a otra conclusión: si no hubiera ricos (nos estamos refiriendo a los muy ricos) no habría pobres. Esto no quiere decir que todas las personas tendrían en esa hipotética sociedad el mismo nivel de riqueza (la justicia social no es uniformidad, como muchos también pretenden hacer creer), los mismos ingresos, igual patrimonio o el mismo nivel de actividad, sólo quiere decir que en esa hipotética sociedad, a la que muchos aspiramos, las tremendas (insistimos, tremendas) desigualdades actuales, simplemente, dejarían de existir. En este primer gran bloque temático, por tanto, hablaremos de los ricos: ¿Quiénes son? ¿De dónde proceden sus fortunas? ¿Cuáles son sus actividades? ¿Qué poder tienen realmente? ¿Hastá qué punto está la sociedad a su servicio? ¿Hasta qué punto se legitima su modelo, se venera lo que ellos representan, se toman como un referente social? Vamos a poner, por ejemplo, un prototipo de rico de ficción. En el segundo libro del gran best seller "Hombre Rico, Hombre Pobre", de Irwin Shaw, que fue llevado también a serie televisiva (después del éxito cosechado por la primera), aparecía el prototipo de rico perfecto. Su nombre era Charles Step. Un hombre de una fortuna incalculable, de unos cuarenta y tantos años, de un inmenso poder, y de unos recursos prácticamente ilimitados. 

 

Step era arrogante, vanidoso, había cosechado su fortuna bajo absoluto secretismo (en realidad era una fortuna manchada de sangre, como muchas en la vida real), y poseía un holding empresarial llamado "The TriCorp". Este holding era uno de los más poderosos de Estados Unidos, y del mundo entero. Poseía empresas de todo tipo, y conexiones internacionales por todos los continentes. Charles Step estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo, con todas las personas que estaban bajo su cargo, fueran quiénes fuesen, y tuvieran el cargo que tuvieran. Tenía comprados a grandes personas de la vida social norteamericana, políticos, empresarios, y se jactaba de ello. Era un hombre con un extraordinario poder, que movía en la sombra los hilos de todo lo que se movía en su ambiente en particular, y en su país en general. Charles Step era un hombre multimillonario, y una persona muy peligrosa. No estaba acostumbrado a recibir enfrentamientos ni negativas a sus decisiones, y por ello, cuando el senador Rudy Jordache (el protagonista principal de la historia, interpretado magníficamente por Peter Strauss) se le enfrentó, destapando el juego sucio de sus negocios, la tremenda red de influencias ilíticas que poseía, y su extraordinario poder, sacando a la luz pública su turbio pasado, y llevándolo ante una Comisión de Investigación del senado estadounidense, Charles Step no vaciló un instante en destruir a Jordache, cosa que le costó bastante trabajo, pero que al final consiguió valiéndose de otro enemigo del senador, Anthony Falconetti, el asesino del hermano (pobre) de Jordache. Step fue finalmente detenido, encausado y condenado, pero el senador Jordache se dejó la vida en ello. Bien, este es, como hemos dicho, un prototipo de rico en la ficción, pero que no dista mucho de los prototipos de la realidad. 

 

¿Significa eso que todos los ricos son como el Charles Step de "Hombre rico, Hombre pobre"? Evidentemente no, generalizar sería un absurdo e injusto ejercicio. Pero el rico Step de la ficción nos proporciona, nadie puede negarlo, un patrón muy bien definido del perfil genérico de los muy ricos, no sólo en Estados Unidos, sino en todas partes del mundo. Enseguida se nos echarán encima los adscritos al pensamiento dominante, acusándonos de que estamos haciendo una criminalización de los ricos. No es cierto. Estamos simplemente describiendo una realidad social, un tipo humano surgido del más brutal y despiadado capitalismo que los engendra. Los demagogos nos acusarán de establecer ese rasero de los tipos humanos, adscribiendo "los buenos" a los pobres y "los malos" a los ricos. Y es cierto, pero no desde un punto de vista antropológicamente determinista (es decir, el rico es genéticamente malo por definición, o "estaba determinado a ser malo por ser rico"), sino desde un punto de vista únicamente generado por la implantación de un sistema económico (el capitalismo) que "fabrica" (y es el responsable de que existan) esos tipos humanos. Por supuesto, habrá personas muy ricas que aún funcionando dentro de la dinámica del capitalismo escapen al perfil descrito, pero serán una estricta minoría. Los muy ricos pertenecen, normalmente, a ese perfil sociológico, como decimos, determinado por el propio capitalismo. ¿De dónde les vienen sus fortunas a los ricos? Pues parece que podemos distinguir varias fuentes (herencias, imperios empresariales, etc.), pero la razón más palpable que ha coadyuvado a que se ahonden las tremendas diferencias entre ricos y pobres han sido las rebajas de impuestos a los ya ricos (que contribuyen a hacerlos aún más ricos), así como los recortes del gasto público social (lo cual viene a confirmar lo que sosteníamos al principio: es la misma sociedad la que fabrica pobres y ricos). Continuaremos en siguientes entregas.

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19 octubre 2016 3 19 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

No hay una posibilidad de democratizar la UE, tampoco hay una posibilidad de encontrar una solución (favorable a los pueblos) a la crisis de la deuda con las instituciones europeas actuales. Un gobierno del pueblo tendrá que desobedecer a los tratados y a las instituciones europeos

Eric Toussaint

Recientemente, se nos ha hecho llegar, y así lo distribuimos desde este Blog a todos los lectores y lectoras interesadas, una nueva Declaración de la Plataforma por la Salida del Euro, que disponía ya de más de 150 firmantes, procedentes del activismo político, sindical, social y de la intelectualidad de izquierdas de nuestro país. Puede ser firmado directamente en la página de la plataforma, a la cual nos remitimos. El texto al completo de la Declaración es el siguiente (las negritas son nuestras):

 

Ante la servidumbre del gobierno del Estado y de los representantes políticos que negocian y preparan nuevos recortes del presupuesto y el gasto público en cumplimiento del objetivo de déficit de 2017 dictado por el Eurogrupo y la Comisión Europea y ante el silencio de quienes miran hacia otro lado, los abajo firmantes nos dirigimos a la ciudadanía, a las organizaciones políticas, cívicas y sociales, para:

 

1.- Defender la soberanía y la dignidad de la ciudadanía y pueblos del Estado Español ante la brutal presión de la Comisión Europea que amenaza con tramitar la congelación de los fondos estructurales que se envían anualmente al Estado Español -lo que significaría una pérdida de más de 1.100 millones de euros- en caso de incumplirse el recorte de 15.000 millones de euros para alcanzar el objetivo impuesto de déficit público del 3,1% en 2017 (2,2% en 2018), cuya concreción debe presentar el gobierno en funciones a Bruselas antes del 15 de octubre.

 

2.- Rechazar la arbitrariedad y el trato desigual que ejercen las instituciones de poder de la UE entre unos y otros Estados de la Unión Europea. Es intolerable, que en el pasado se omitiesen las sanciones previstas por incumplimiento de los criterios de Maastricht y del posterior “Pacto de estabilidad” sobre déficit público y deuda, a Estados como Francia y Alemania que los incumplieron reiteradamente en 11 y 5 ocasiones respectivamente, mientras a Estados como Grecia se le ha sometido y castigado con las medidas recogidas en el último memorándum provocando un inmenso dolor social, la quiebra del Estado y obstruyendo la salida efectiva de la crisis económica. Nos oponemos firmemente contra la arbitrariedad de aplicar nuevos castigos a las ciudadanías y pueblos de España y Portugal, como del resto de la UE.

 

3.- Rebelarse contra las políticas fracasadas de ajuste y austeridad que imponen las instituciones de la Unión Europea, a pesar del desastre social, del aumento de la injusticia y la desigualdad que han provocado, del estancamiento y riesgo de caer en crisis económicas más profundas, de la crisis política que se extiende por doquier, con la creciente deslegitimación de las instituciones de representación y gobierno en los Estados que componen la UE, y el creciente y transversal euroescepticismo hacia el mismo proyecto de la Unión Europea.

 

Cuando los que detentan el poder real en la UE, no quieren escuchar la voz de protesta e indignación de los ciudadanos/as, subestiman las consecuencias de la decisión de la ciudadanía del Reino Unido de abandonar la UE, permanecen insensibles ante las críticas y cuestionamientos de sus políticas económicas neoliberales que expresan un creciente número de economistas de prestigio internacional, incluso de las opiniones e indicaciones de instituciones como el FMI, los pueblos de los Estados de la Unión Europea deben decir basta y tomando ejemplo del Reino Unido romper las cadenas que nos condenan a un futuro sin esperanza.

 

Por consiguiente, llamamos a la ciudadanía, a los trabajadores/as, a las organizaciones sociales, cívicas y políticas del conjunto de pueblos del Estado Español a luchar contra el “diktat” insultante, irracional e injusto del Eurogrupo y la Comisión Europea, a movilizarse para presionar al gobierno en funciones para que no aplique servilmente los recortes presupuestarios y del gasto público que se derivan de tal imposición, a interpelar a las representaciones parlamentarias para que no legitimen con su participación y firma acuerdos que traicionan los intereses y soberanía de los pueblos del Estado Español.

 

Es hora de decir ¡Basta! a la injusticia, la arbitrariedad y la traición a la soberanía popular. Defendamos nuestra dignidad rompiendo con los tratados que nos esclavizan, derogando el artº 135 de la Constitución Española, y avanzando en la recuperación de la soberanía popular.

 

Octubre de 2016

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18 octubre 2016 2 18 /10 /octubre /2016 23:00
Fotografía: Diario La Opinión de Málaga

Fotografía: Diario La Opinión de Málaga

Los peligrosos riesgos laborales en relación con el amianto están tomando cada vez más la actualidad laboral, aunque aún los grandes medios de comunicación no se hacen eco de la tremenda repercusión que este asunto tiene, y sus terribles consecuencias para los trabajadores y trabajadoras que se han visto expuestos a él. En este caso, y para contribuir a su difusión y conocimiento, nos hacemos eco de un reciente artículo aparecido en eldiario.es, que se centra en algunos de los casos en relación con los trabajadores de la empresa Renfe. Se trata de un extenso y magnífico artículo de José Precedo, que relata varios de los casos particulares que se han dado a conocer. Desde esta humilde tribuna, emplazamos a la opinión pública a que se conciencie cada vez más sobre los riesgos laborales en relación a determinadas condiciones de trabajo, a que difunda su conocimiento, y a que luchemos frente a la tiranía empresarial que se niega a reconocerlos, e incluso a la reclamación de justicia de los/as trabajadores/as afectados:

 

Francisco Padilla Chamorro. Veintitrés años de trabajo en Renfe, donde hizo de todo: ayudante de oficial de mecánico-electricista en los talleres, jefe de equipo, subcontramaestre y supervisor en dos etapas. Diagnóstico: “Mesotelioma papilar infiltrante en trabajador en contacto de amianto”. Murió el pasado agosto.

José Antonio López Luna. Oficial de carpintería. Una vida entera en Renfe desde que entró en 1967 a través de la escuela de oficios. Su parte médico certificó el 17 de enero de 2011: “Mesotelioma pleural en muy probable relación con exposición laboral a asbesto”.

Luis Vilches. Ajustador, montador de trenes en Renfe entre 1981 y 1999. Su certificado de fallecimiento el 18 de octubre de 2014 escribe: “Mesotelioma Pleural”.

Y hay muchos más. Trabajadores con nódulos, tumores en la laringe, cánceres extraños que obligaron a extraer distintos órganos a algunos jubilados… Todo en el mismo taller de Los Prados, en Málaga, unas instalaciones que Renfe inauguró a finales de los 70 para reparar los viejos convoyes y que llegó a emplear en sus tiempos buenos a casi 800 personas.

Hoy quedan dos centenares de trabajadores y muchas secuelas de aquellas décadas en las que el amianto fue un inquilino más. Estaba –y alguno aún queda– en los techos de las viejas naves, en los vagones y en las locomotoras de los trenes. Ese era el que se veía. El otro estaba suspendido en partículas por todas las instalaciones.

Las enfermedades letales que produce el contacto directo con ese material cancerígeno han empezado a manifestarse ahora. Nada nuevo para la comunidad científica que ha estipulado que los tumores pueden aflorarentre 20 y 30 años después de empezar a respirar sus partículas. Y detrás de las muertes han llegado las primeras condenas.

Dos de ellas consideran responsable a Renfe del fallecimiento de dos empleados en Málaga. Los tribunales tramitan cuatro denuncias más sobre otras tantas muertes. En todas figura como causa el mesotelolioma pleural, un tipo de tumor que está causado en el 98% de los casos por el amianto, según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer.

Muerto antes de escuchar la sentencia

La condena más alta se firmó en el Juzgado de lo Social número 3 de Málaga el 29 de septiembre. El fallo, adelantado la semana pasada por la cadena SER, obliga a Renfe a pagar 260.559 euros al electricista Francisco Padilla por la incapacidad que le causó el cáncer de pulmón ocasionado tras toda una vida de exposición al asbesto en Los Prados. Pero el trabajador, que presentó la denuncia el 22 de mayo de 2015, en cuanto se le detectó el tumor con 52 años, no llegó a tiempo de oír el veredicto. Murió en agosto. El dinero lo recibirá su familia, que aún debe decidir si inicia un nuevo pleito para reclamar daños morales por su muerte. Su abogado rechaza ofrecer ningún dato sobre el caso.

En la sentencia, de 13 páginas y contra la que cabe recurso, el juez bucea en la vida laboral de este operario que entró en Renfe el 31 de marzo de 1979 como ayudante de oficial de mecánico electricista y fue ascendiendo hasta acabar de supervisor de base en 2014.

En el apartado de hechos probados relata que a mediados de 1981 Padilla fue trasladado al taller central de reparación de Málaga, Los Prados, “donde se dedicaba a arreglar los sistemas y depósitos de aire acondicionado y de calefacción de los trenes, muchos de ellos de la denominada serie 8.000, haciéndolo sin protección alguna de guantes, mascarilla, protección de pelo o ropa, procediendo el actor tras realizar su trabajo, a barrer el suelo con una escoba para quitar el polvo que había caído de la referida maniobra”.

“A consecuencia de todo ello y del amianto en suspensión respirado entre 1981 y 1995”, prosigue el juez, “el actor en mayo de 2014 fue diagnosticado por el Servicio de Oncología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga de mesotelamia apilar infiltrante, y derrame pleural izquierdo”.

El meticuloso relato que hace la sentencia no deja en buen lugar a los gestores de Renfe en los años 80. El fallo recupera un estudio realizado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo dependiente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en el taller de Los Prados entre enero y mayo de 1984.

Sus conclusiones se parecen mucho a una película de miedo: “Las principales fuentes de emisión de fibras de amianto son las mantas de amianto azul instaladas en los techos de los coches [vagones] y que quedan al descubierto en los extremos de los mismos al realizar las operaciones rutinarias de mantenimiento. Los valores obtenidos en las muestras personales relacionadas anteriormente superan ampliamente los límites establecidos. Las medidas de prevención técnicas observadas no cumplen la normativa legal en la mayoría de los puntos”.

Todo eso, a pesar de que, como esgrimió en la denuncia el abogado Fernando Morillo, que representa a la Asociación de Víctimas del Amianto en Málaga, más de cinco décadas atrás y en plena dictadura el Ministerio de Trabajo ya había dictado una orden –el 7 de marzo de 1947– que reconocía la existencia de enfermedades profesionales derivadas de trabajos expuestos a la inhalación de polvos de amianto. Aquella vieja normativa franquista ya establecía medidas preventivas para trabajos como el de Francisco Padilla.

El de los operarios que trabajaban en aquellos viejos “ochomiles” no era un empleo cualquiera. Los trenes tenían amianto por todas partes porque se trataba de un material barato e ignífugo, un aislante perfecto para la humedad, el frío, el calor y hasta el ruido.

“Todos estuvimos en contacto con eso”

José Antonio Aguilar es representante de Comisiones Obreras en el taller de Los Prados y vivió aquellos años de despreocupada convivencia con un veneno que lo inundaba todo: “Todo el revestimiento de aquellos trenes eran placas de amianto,. Estaba bajo el techo, en las paredes, y hasta en las cubiertas de las naves donde trabajábamos, que eran de uralita. Los de la oficina, los del taller, nuestras familias que lavaban los monos de trabajo. Todos estuvimos en contacto con eso”.

Aguilar conoció allí a José Antonio López Luna, a quien todos en el tajo llamaban Pepe Luna. Durante décadas formó parte del paisaje habitual de la fábrica. Luna había entrado en Renfe de aprendiz en 1967 como tantos otros en el franquismo. En 1972 ascendió a oficial de carpintería, puesto que ocupó hasta su muerte en enero de 2011.

La sentencia del Juzgado número 4 de lo Social de Málaga, que ya es firme tras ser refrendada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, culpa a Renfe de su tumor por no haber puesto los medios necesarios para manipular esa sustancia venenosa: “José Antonio intervino hasta el año 1988 en las programaciones para reparar los coches 8.000, cuyo chasis y aislamiento se componían de amianto. A partir de 1988 realizó tareas de ajustador montador en un cuarto cerrado de herramientas cuya única ventilación era una ventana y en dicho cuarto se limpiaban todas las herramientas y se arreglaban las aspiradoras que se utilizaban para limpiar el amianto, quedando las partículas suspendidas en el aire”.

El 22 de junio de 2011, seis meses después de la muerte de Pepe Luna, el Centro de Prevención de Riesgos Laborales, dependiente de la Junta de Andalucía, emitió otro dictamen clamoroso que se incorporó a la sentencia: “Existió exposición a amianto, sin que consten medidas preventivas específicamente relacionadas con la exposición e inhalación de fibras de amianto y que hubo una relación de causalidad entre la exposición a fibras de amianto vía inhalatoria y el padecimiento del trabajador”.

El juez concluye que “el fallecido estuvo en contacto con el material amianto durante su actividad laboral, sin que por parte de Renfe se adoptaran medidas adecuadas, no entregándoles equipos de protección respiratoria adecuados, ni prendas de vestir adecuadas para ese trabajo, ni informándole acerca de cómo manipular dicha sustancia, así como tampoco se le realizaron reconocimientos específicos”.

La sentencia determina que “la acción u omisión culposa o imprudente de Renfe consistió en la no adopción de las medidas de prevención de riesgos laborales adecuadas”, recuerda que pese a las alegaciones de la empresa, “sí existía normativa de años anteriores a la exposición de riesgos”, y retrocede hasta aquellas viejas regulaciones franquistas.

“Es claro”, determina el juez, “que las condiciones en las que operaba el trabajador fueron determinantes a la hora de que este contrajese el mesoteliema pleural”. Condenó a Renfe a resarcir a la familia con  233.665 euros.

Más pleitos esperan sentencia

María Luisa Vilches también está a la espera de lo que digan los jueces. Lucha en los tribunales por el recuerdo de su padre, Luis, después de que este entregase su vida a la Renfe. Su carrera está escrita en la denuncia presentada ante el juzgado número 13 de lo Social de Málaga: Luis Vílchez fue otro de los que trabajó dentro de aquellos vetustos ochomiles.

Tocó de lleno el amianto porque durante dos o tres años a partir de 1984 se encargó de retirar el revestimiento de los trenes. “Quitaba aquellas planchas de amianto con las manos y las herramientas que le daban. También era el encargado de retirar el aislante de las tuberías. El amianto estaba por todas partes. Y  algunas de esas partículas se le clavaron en el pulmón. Lo han tenido en muy malas condiciones trabajando”, se lamenta su hija.

Luis Vílchez recibió el mazazo de los médicos en enero de 2015. “Mesotelioma pleural. Pronóstico: entre 12 y 20 meses de vida”. Falleció en octubre pasado.

La demanda reclama ahora que se le reconozca la enfermedad laboral. “El médico, tras hacer muchas pruebas, al ver líquido en el pulmón le preguntó si había trabajado con el asbesto, eso decantó el pronóstico”, recuerda su hija. Reclama 145.000 euros de indemnización a Renfe. “Mi padre siempre fue una persona muy comprometida con la empresa, hizo la mili allí, empezó en la escuela de aprendices. Los amigos que fueron al entierro eran la pandilla de la Renfe: maquinistas, interventores, gente de talleres. Me duele mucho las condiciones en las que lo han tenido trabajando. Cuando le diagnosticaron la enfermedad y sus causas, cayó en una depresión, no volvió a hablar y murió enganchado a una máquina de oxígeno”, cuenta con desgarro María Luisa.

El 21 de septiembre se celebró el juicio. Los argumentos que ha esgrimido el abogado son similares a los que supusieron las dos condenas anteriores: Renfe no puso en manos de sus operarios el material de prevención y tampoco les informó de la peligrosidad del asbesto, prohibido para entonces en otros países europeos.

No será el último pleito que deba afrontar la compañía de transportes. La familia de otro extrabajador de Los Prados ha presentado una cuarta denuncia en Málaga y dos demandas más se tramitan en Madrid, según la Asociación de Víctimas del Amianto, un material que no fue prohibido en España hasta el 1 de enero de 2002.

En 2013 la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ya condenó a la empresa por el fallecimiento de un trabajador que había pasado tres décadas en las instalaciones de Renfe. Murió el 27 de octubre de 2010 víctima del mismo tipo de cáncer: mesotelioma pleural maligno. Su familia recibió  83.594 euros.

La mayor pena hasta la fecha en España la impuso el Juzgado de lo Social 1 de San Sebastián cuando castigó a Renfe y a la firma de trenes Wagons-Lits a resarcir con 476.451 euros -que debieron abonar ambas compañías subsidiariamente- a la familia de un trabajador que realizó tareas de mantenimiento en la estación de Irún entre 1982 y 1994. La Seguridad Social le había reconocido en junio de 2013 una incapacidad absoluta, después de que se le diagnosticase el mesotelioma pleural. Pero el trabajador falleció en agosto. 

La estadística médica apunta que solo cinco de cada 100 muertes causadas por el asbesto son consideradas enfermedades profesionales por la Seguridad Social española. Y eso a pesar de que toda la comunidad científica coincide en que casi el 100% de los mesoteliomas pleurales, ese tumor letal, se explican por el contacto con este material.

Un portavoz oficial de Renfe ha asegurado a eldiario.es que en la actualidad el amianto es un “asunto central” en sus planes de prevención de riesgos laborales que incluyen inspecciones, planes de formación, reconocimientos médicos…”. Sobre lo que pasó antes no hay versión oficial. La empresa se limita a argumentar que hace valer sus derechos en los tribunales y, cuando se produce una sentencia, cumple con lo que dictan los jueces.

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17 octubre 2016 1 17 /10 /octubre /2016 23:00
Yo estaba en COU

Cuando se le ha preguntado a Pablo Casado, Vicesecretario de Comunicación del PP, por una noticia publicada en el diario El Mundo, sobre la aparición de un archivo en formato Powerpoint confeccionado en el año 1999 que contenía diversas instrucciones para alcaldes y concejales del partido sobre las posibles acciones para poner en práctica una financiación ilegal del mismo sin que se pudiera descubrir por parte del Tribunal de Cuentas, su reacción ha sido la siguiente: "En el 99 yo estaba en COU, creo", además de añadir que no le constaba la existencia ni la distribución formal de dicho archivo, y de que a lo mejor, su contenido no estaba orientado a la financiación ilegal, sino a todo lo contrario, a exponer los mecanismos legales de financiación. Obviando esta última parte de la respuesta (que nos parece del todo punto desvergonzadamente insostenible), y centrándonos en la primera parte, aquélla que dice que Casado en el 99 aún estaba en su época de estudiante, es curioso resaltar hasta qué punto este tipo de argumento se ha convertido en argumento frecuente para desviar la atención, cuando no se quiere hacer frente a la gravedad de los hechos. 

 

En efecto, mensajes del tipo "Yo no estaba", "Esta persona ya no está en el partido", poco menos que echando balones fuera sobre la cuestión, son muy recurrentes en la actual clase política, sobre todo cuando se ven envueltos en mierda hasta el cuello, como está sucediendo últimamente en nuestro país. Siguiendo con el mismo razonamiento, si le llegan a preguntar por qué su partido no condena sin fisuras el régimen franquista, también nos podría haber contestado: "No sé, yo en el 75 aún  no había nacido", y quedarse tan fresco. Claro, es posible que Pablo Casado no habría nacido cuando murió el dictador, pero no puede obviar que existió en España una dictadura sangrienta y represiva de casi cuarenta años, y que lejos de condenarla, el partido del que Pablo Casado es un alto dirigente la disculpa, la justifica e incluso la añora. Por tanto, no vale todo para justificar e intentar escapar de las cuestiones sustanciales de cualquier organización, aludiendo simplemente a nuestra trayectoria vital en tal o cual época. Hay que dar explicaciones y asumir responsabilidades aquí y ahora. O renunciar cuando uno comprueba hastá qué punto es parte de una organización mafiosa y criminal, como el PP.

 

¿Es ésta una manera adecuada de responder? ¿Qué tipo de dirigente político tan mezquino puede responder de esta forma? Por supuesto que no podremos nunca exigirle responsabilidades de la elaboración de aquél fichero PPT a Pablo Casado, quien aún era un "chavea" (como decimos en Málaga) cuando los dirigentes de entonces lo elaboraron, pero ningún dirigente que pertenezca a una organización, del tipo que sea, puede lavarse las manos de forma tan soez y escandalosa como esa. No nos interesa, señor Casado, si usted estaba en COU, en un año sabático, si era mejor o peor estudiante, si tenía novia o si aún vivía con sus padres. De hecho, no nos interesa nada de su pasado personal. Lo que nos interesan son las explicaciones que ha de dar su partido. Y si usted no puede darlas, simplemente porque en esas fechas usted no era nadie en su partido, ahora sí lo es, y tiene la obligación de investigar, documentarse y responder, o en última instancia, remitirnos a los adecuados personajes que puedan responder. No escurrir el bulto de esa forma tan chulesca. Porque sólo le faltó espetar a los periodistas: "Déjenme de historias pasadas, que ni sé ni me importa". 

 

En el fondo el debate que subyace es el de la representación de una memoria histórica de las organizaciones (incluso de los países) por personas que están fuera del contexto donde tuvieron lugar tales o cuales hechos. Es como si un asociado al Ku Klux Klan dice que no quiere saber nada de lo que dicha organización hizo en 1960 contra los negros, porque él no había nacido todavía. Entonces no, pero ahora es usted un dirigente de esta organización, y no puede pasar de puntillas. No puede esquivar la obligación de representar no sólo el presente, sino también la memoria y el registro histórico de esa organización, su trayectoria, de la cual, aunque usted no sea directamente responsable, ahora sí lo es. Barack Obama tampoco había nacido cuando Washington ordenó descargar las dos terribles bombas atómicas sobre Iroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial, pero muchos pensamos, que como máximo dirigente actual del país que protagonizó tan aberrante acontecimiento, debió pedir disculpas en su reciente visita a ambas ciudades japonesas, víctimas de tanta devastación, horror y desolación. Pablo Casado pertenece hoy al mismo partido político que está siendo juzgado por las mismas prácticas que ya el citado archivo PPT difundía, y debería sentir la misma vergüenza que si el archivo se refiriera al mes pasado, en vez de al año 1999, cuando Casado cursaba el COU.

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16 octubre 2016 7 16 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Vasco Gargalo

Viñeta: Vasco Gargalo

Hasta que no se acaben las reservas de petróleo en Oriente Medio y Próximo, la religión y el terrorismo serán sabiamente instrumentalizadas a favor de los que tienen la sartén por el mango: EE.UU., la Unión Europea, Israel y Arabia Saudí

Armando B. Ginés

Y son precisamente estos actores, los que tienen la sartén por el mango, los que son corresponsables de la práctica totalidad de los conflictos que hoy tienen lugar en escenarios orientales, que a su vez se trasladan al escenario occidental. En palabras de Jesús Núñez: "Corresponsabilidad inicial en el nacimiento de esos nuevos Estados, creados a partir de una colonización fundamentalmente europea, que da como resultado países artificiales donde son obligados a vivir juntos quiénes no tienen ningún deseo de vivir en común. Corresponsabilidad también a la hora de situar al frente de los gobiernos de esos nuevos Estados a individuos que no se distinguen precisamente por su carácter democrático o por su respeto a los derechos humanos, sino, más bien, por aprovechar los privilegios que les otorga su posición para beneficiarse de la explotación de las riquezas nacionales, al margen de las necesidades y las demandas de la población". La hipocresía occidental se nos vuelve a mostrar en estos casos, cuando nos volvemos "muy amigos" de ciertos líderes regionales, que luego resulta que eran unos "dictadores despreciales" cuando ya dejan de sernos útiiles desde el punto de vista geopolítico y estratégico. Una hipocresía que no sólo se aplica a esta amistad "a conveniencia" de los líderes políticos, sino también a las reacciones a las determinadas acciones que dichos líderes (tanto orientales como occidentales) llevan a cabo. 

 

Como nos ilustra Jesús Núñez en la referida entrevista, mientras que la invasión de Kuwait por parte de Irak (el Irak de Saddam Hussein) dio lugar a unas resoluciones de la ONU que desembocaron en la llamada "Operación Tormenta del Desierto", sin embargo, Israel ha invadido varias veces territorio soberano de algunos de sus países vecinos, y eso no ha tenido ninguna consecuencia, en la medida en que Estados Unidos sigue avalando a Israel y le permite un margen de maniobra que ningún otro Estado posee en el planeta. La doble vara de medir, por tanto, es notoria y palpable. La hipocresía de los gobiernos también. La debilidad de la ONU, aún más todavía. Pero como decíamos, en lo tocante al Daesh, el terrorismo internacional y las motivaciones relacionadas, quien se lleva la palma es Arabia Saudí, como ya hemos mencionado en entregas anteriores, y aún le tendremos que dedicar una mayor atención. Porque esa misma vara de medir se vuelve a poner de manifiesto cuando el régimen de la Casa Saud decapita y ejecuta, saltándose cualquier norma internacional, de manera demasiado frecuente, amparándose en su brutal y violenta visión wahabita del Islam, y ello no tiene ninguna consecuencia para el régimen saudí, que controla el 25% de las reservas mundiales de petróleo, mientras que cuando eso mismo lo lleva a cabo el Estado Islámico (de lo cual nos enteramos porque los medios de comunicación dominantes le proporcionan un eco mediático mucho mayor), nos alarmamos y condenamos sin reservas este comportamiento. Síntomas evidentes de una sociedad alienada, manipulada, desnortada, tergiversada y esquizofrénica. 

 

Arabia Saudí es el ejemplo más claro, señala Núñez, entre los muchos que hay, de la incoherencia e hipocresía occidental entre los valores y principios que decimos defender y la política internacional que realmente llevamos a cabo, o apoyamos en los foros internacionales. Es una política interesada, movida sobre todo por intereses de seguridad geopolítica y energéticos, que nos lleva a concluir que inevitablemente dependemos de Arabia Saudí y el resto de países y emiratos árabes por su petróleo, y por lo tanto, no tenemos más remedio que mirar para otro lado cada vez que ese país viola el derecho internacional y los más elementales derechos humanos. Pero es una pura falacia. En primer lugar, porque nuestros serviles gobiernos occidentales no manifiestan una clara voluntad política de ser energéticamente autosuficientes (y para los países que no puedan serlo existen también otras alternativas al petróleo saudí), porque prefieren seguir apoyando los intereses de las grandes empresas transnacionales. Y en segundo lugar, porque una decidida actuación no de uno, sino de muchos países que denunciaran al unísono en foros internacionales auténticamente democráticos las aberrantes prácticas saudíes, no tendría consecuencias, si es que los árabes desean seguir vendiendo su petróleo a los países occidentales. Por tanto, todo se reduce a un juego absurdo de intereses, donde la cobardía de nuestros gobernantes y la ausencia de foros democráticos mundiales completan su papel, y ahí están las consecuencias. 

 

Y es algo que sirve también, como muy bien nos recuerda Jesús Núñez, para alimentar el sentimiento de antioccidentalismo presente en muchos países árabes desde hace mucho tiempo, ya que entienden (en toda lógica) que Occidente está apoyando a determinados gobiernos que son impresentables, que no tienen ninguna disculpa para cometer esas barbaridades, únicamente para defender sus espúrios intereses. Y aún tenemos otros actores en la escena internacional que son piezas interesantes en este tablero. Al verse recientemente liberado de sus sanciones internacionales, por medio del Acuerdo con Estados Unidos y la Unión Europea, Irán ha vuelto reforzado al escenario, enemigo de Arabia Saudí y de Israel, y va a poder seguir desarrollando y exportando su estrategia revolucionaria al resto de la región. A los saudíes no les interesa (como ya hemos explicado en anteriores entregas) que Teherán imponga sus postulados, y éstas son básicamente las profundas razones para los terribles conflictos desplegados en Siria, y  más recientemente en Yemen. Por ejemplo, en Siria, Irán está apoyando al régimen de Bashar Al Assad, mientras que Arabia Saudí está alimentando y financiando a grupos rebeldes contra ese régimen. Si a estos actores más locales sumamos los intereses de las grandes potencias, como son Estados Unidos y Rusia, también de intereses confrontados, el sangriento e interminable conflicto está servido. Y este es el motivo fundamental de que sea tan enormemente complicado parar la guerra en Siria, o simplemente que se respete un mínimo alto el fuego para poder recibir la ayuda humanitaria. Las ONG's ya han denunciado que en Siria y en Yemen se están violando todas las convenciones internacionales que tienen que ver con los tiempos de guerra, ya que no se respetan hospitales, ni grandes infraestructuras de suministros básicos, lo cual está conviertiendo la zona en un polvorín absolutamente caótico. 

 

Y de nuevo, en los países del "lejano Occidente", no sólo atacan también por creerles responsables de esta doble moral, sino que se están convirtiendo en peligrosos centros de reclutamiento de jóvenes desencantados y sin futuro. En ese sentido, lo que tenemos que entender, como también hemos apuntado en anteriores entregas, es el fracaso de las políticas de integración europeas (cuyos gobiernos son fieles al más descarnado neoliberalismo) en particular, pero de todas las sociedades occidentales en general, que llevan a determinadas personas a pensar que esa violencia terrorista es la única salida mediante la cual van a resolver sus problemas, y a darle un sentido y una utilidad a su vida. Ese fundamentalismo, como cualquier otra secta, les hace entrar en una ensoñación que les hace verse como si pudieran ser líderes y salvadores de la Humanidad. Y ahí están esos cientos y miles de jóvenes, de múltiples nacionalidades, que comienzan por buscar propaganda de ISIS en Internet, y que en cuanto son capturados para "la causa", son estrechamente controlados y vigilados, proporcionándoles incluso medios para que puedan incorporarse a filas. Se trata de una amenaza, como estamos pudiendo comprobar, que no puede combatirse con medios militares, es una amenaza política y sociológica, es una amenaza a nuestra civilización, pero que ha sido creada por nuestra propia civilización. Y es que a partir de que el capitalismo en su vertiente más deshumanizada y agresiva no deja salidas a grandes colectivos en todo el planeta, es lógico pensar que dichas colectividades no sepan qué hacer con su vida, y se vuelven sumamente frágiles, vulnerables y proclives a ser pasto de ganado de cualquier tipo de causa sectaria. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 octubre 2016 6 15 /10 /octubre /2016 23:00
Manifiesto "Las personas y el planeta por encima de las multinacionales"

Estamos convencidos de que para promover una sociedad igualitaria y respetuosa de los derechos de las personas y el medio ambiente es imprescindible replantear el sistema de comercio global que, a día de hoy, únicamente favorece la concentración del poder en manos de unas pocas multinacionales

Ecologistas en Acción

Se inicia la semana de lucha contra los Tratados de Libre Comercio en todo el territorio nacional (y en muchas más ciudades europeas), y en relación con ello, nos hacemos eco en el presente artículo del Manifiesto que inspira dichas movilizaciones, cuyo texto al completo presentamos a continuación, y por el que instamos a la movilización de todos los sectores sociales que representan a las clases trabajadoras y más vulnerables, para que luchemos todos juntos con la determinación de impedir que dichos aberrantes tratados puedan hacerse realidad:

 

Nosotras, organizaciones de la sociedad civil, ecologistas, ONG de Desarrollo, campesinas, políticas y sindicales salimos una vez más a la calle para reclamar un sistema que garantice la equidad, que sea respetuoso con el medio ambiente y garantice los derechos de todas las personas en todo el mundo, sin dejar a nadie atrás.

 

La pobreza y la desigualdad son cada vez más extremas, intensas y crónicas. Es urgente cambiar este sistema que genera riqueza para el 1% y un empobrecimiento generalizado para el resto de la población, tanto dentro como fuera del Estado Español. Un sistema que fomenta la guerra para el control geoestratégico de los recursos, destruye la naturaleza e incrementa las desigualdades sociales.

 

Existen compromisos internacionales, como los recién acordados Objetivos de Desarrollo Sostenible, los protocolos de Derechos Humanos, los Convenidos de la OIT y las Iniciativas por el Trabajo Decente, el Acuerdo de París contra el Cambio Climático, el Tratado Internacional de los Pueblos para el Control de las Empresas Transnacionales que deben ser cumplidos para asegurar un cambio de rumbo y garantizar los derechos humanos. No cumplirlos significa continuar en la senda productivista y de destrucción ambiental que aumenta las desigualdades, la pobreza y el autoritarismo.

 

La situación que vivimos se ve agravada por las mal llamadas políticas de “austeridad”, impuestas por la UE. El sistema permite, además, el fraude y la elusión fiscal de las grandes empresas y fortunas. Cada vez hay más fondos y grandes bancos españoles que operan en paraísos fiscales. Se negocian, a nuestras espaldas, tratados comerciales que van a hipotecar nuestro bienestar, el de futuras generaciones y el del planeta. Tratados como el TTIP, el CETA, o el TISA.

 

Por ello, nos oponemos a los tratados de libre comercio que ahondan la brecha de la desigualdad y amenazan la democracia. Acuerdos que afectarán negativamente a la cultura, a los servicios públicos, a los derechos laborales y ambientales. Pondrán en peligro la agricultura tradicional y la soberanía alimentaria; reducirán el derecho a la salud en beneficio de las grandes farmacéuticas; priorizarán los combustibles fósiles en detrimento de las energías renovables. Y, sobre todo, limitarán nuestro derecho y capacidad para construir y lograr una sociedad más justa.

 

Este año hacemos especial hincapié en el CETA, el tratado que se ha negociado con Canadá de espaldas a la ciudadanía. Un acuerdo que favorece únicamente los intereses de las élites económicas y políticas de Canadá y Europa y deja, una vez más, a las clases menos favorecidas en la cuneta.

 

La Comisión Europea está actuando como representante de esas élites y no de la ciudadanía. Está forzando la legalidad para que entre en vigor este Tratado antes de que los Parlamentos nacionales tengan oportunidad de aceptarlo o rechazarlo.

 

Exigimos un sistema basado en el respeto y garantía de los derechos. Exigimos respuestas políticas respetuosas con la justicia social y la ambiental. Políticas que permitan no solo la recuperación, sino la mejora y el fortalecimiento de todos los derechos y garantías sociales que han sido debilitados por los sucesivos gobiernos.

 

Por todo ello exigimos: 

 

 

• Soluciones basadas en Derechos y Justicia para atajar las desigualdades y frenar el incremento de la pobreza, de las desigualdades y el deterioro medioambiental en cualquier lugar del planeta.

 

• Políticas coherentes con la defensa de los derechos humanos y la protección medioambiental en todo el planeta.

 

• Paralización y la no entrada en vigor de los tratados comerciales como el CETA, el TiSA, o el TTIP que, negociados a espaldas de la ciudadanía, amenazan la democracia, multiplican el poder de las multinacionales y limitan los derechos de las personas y la protección del medioambiente.

 

• Justicia Fiscal a través de políticas tributarias justas, progresivas y suficientes, que sostengan las políticas sociales y medioambientales. Demandamos la transición hacia un modelo energético sostenible, y el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales

 

¡No a la pobreza! ¡No a la desigualdad! ¡Soluciones con derechos!

 

¡Ni CETA,ni TTIP, ni TISA! ¡No a los tratados!

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