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25 noviembre 2016 5 25 /11 /noviembre /2016 00:00
Viñeta: Iñaki y Frenchy

Viñeta: Iñaki y Frenchy

Con la masiva acumulación de riqueza por parte de los más ricos, hay una acumulación de poder político para asegurar –contra el interés y la opinión pública mayoritaria– que las cosas sigan exactamente así. Algunos lo llaman plutocracia

David Brooks

No  hemos avanzado mucho de hecho en la estructura social de clases desde la Edad Media, aunque eso sí, las prácticas contra los pobres se han vuelto más "civilizadas". En el feudalismo teníamos un poder casi absoluto de los Reyes y sus consejeros, la aristocracia, los representantes de la Iglesia y los caciques locales. La oligarquía española en aquélla época, como nos cuentan en este artículo del Blog "Entérate y debate" los autores Gloria Helena Restrepo, Maribel González y J. F. Leal, se organizaba en facciones dirigidas por determinadas familias, con sus círculos de influencia, matrimonios de conveniencia, vasallos y sirvientes. Controlaban directamente la recaudación de impuestos y gestionaban el territorio. Hoy día, en cambio, poseen suculentos beneficios a través de su participación en los Consejos de Administración de unas cuantas empresas, participan en diversas SICAV que las eximen de pagar impuestos, evaden tremendas cantidades a paraísos fiscales, y continúan determinando la política que hay que hacer, dictando sus conveniencias a nuestros serviles gobernantes. El paranoma ha cambiado únicamente en las formas, en el envoltorio, en los procedimientos, pero no en el fondo. El artículo de referencia es un magnífico estudio que nos presenta un pequeño resumen de las diferentes familias de la oligarquía española actual, las mismas que amparadas desde el franquismo, se han perpetuado en nuestra sociedad, manteniendo sus privilegios. 

 

Hoy día, esta oligarquía parasitaria y rentista se sigue organizando en familias, como antaño, pero tomando la forma de grupos empresariales, típicamente mediante la forma de Sociedades Limitadas (S.L.) de entre 3 a 5 miembros. Poseen toda una suerte de empresas de todo tipo, dominando grandes campos de la producción patria. El dinero conseguido del privilegio social que ostentan, cuando no es conducido a paraísos fiscales, es vuelto a reinvertir en toda suerte de empresas, destacando las SICAV (artefacto fiscal anómalo mediante el cual tributan por sus fortunas al 1%), gestionadas por los bancos. Entiéndase bien nuestro planteamiento: esto no es una crítica a que existan estos personajes, sino una crítica a la desigualdad social que provoca no sólo que ellos existan, sino que sean además los que estén detrás de las políticas que perpetúan dichas desigualdades. Lo volveremos a repetir una vez más, a costa de ser insistentes: la sociedad que produce a los muy ricos es la misma sociedad que produce a los muy pobres, y es una ecuación matemática que tiende al infinito. El artículo de referencia hace un recorrido por Comunidades Autónomas, sobre las 70 familias de caciques más poderosas del país, como los Osborne, los Díaz de Mera, los García Baquero, los Carbó, los Costafreda, los Ferrer Sala, los Fernández Tapias, los Ibarra, o los Zardoya, por citar sólo los más conocidos. Gracias a sus contactos políticos (algunas de sus empresas aparecen en los llamados "Papeles de Bárcenas" del ex tesorero del PP), también vasallos, si es que no miembros de los clanes, controlan indirectamente la recaudación, y se aprovechan del sistema coercitivo estatal para absorber los fondos de los presupuestos, en forma de suculentas subvenciones públicas. 

 

Tienen desplegada toda una red de empresas concesionarias, y participan en el accionariado de muchas otras. Su abanico de posibilidades aumenta, proporcionándoles acceso a los determinados concursos públicos, muchas veces en situación de clara ventaja competitiva. Todas estos representantes de la burguesía española del siglo XXI dominan sus respectivos territorios, y controlan todos los aspectos de nuestra vida: lo que comemos, cómo nos vestimos, nuestros coches, nuestras casas, etc. Los circuitos comerciales establecidos se aseguran de que no podamos escapar de sus garras, pero además tampoco es posible montar alternativas, ya que son ellos los que poseen mayoritariamente los medios de producción, y están asesorados y apoyados por los dispositivos legales que aseguran su supremacía y defienden sus intereses. Como nos cuenta este artículo de Vicente Clavero para el medio Publico, sólo los Consejeros de las empresas del índice bursátil español, el famoso IBEX-35, se han repartido casi 2.200 millones de euros desde el inicio de la crisis (entre 2008 y 2015). Durante 2015 ganaron una media de 636.000 euros, muy por encima de los 521.000 que cobraron en 2008 (un 17% más). Sólo en 2014, su retribución creció un 25%, mientras nuestros gobernantes, incluidos el Banco de España, recomendaban (en realidad obligaban) la "moderación salarial" (otro eufemismo para referirse a la bajada de sueldos para la clase trabajadora). Los Consejos de Administración del IBEX-35 lo componen algo más de 450 personas, entre las que destacan empresarios y ex políticos que en algún momento decidieron hacer uso de las puertas giratorias, mecanismo mediante el cual las grandes empresas "agradecen"  a estos serviles voceros la aplicación de las políticas "adecuadas". 

 

El número medio de miembros de un Consejo es de 13 personas, la inmensa mayoría de ellos son hombres, y los trabajadores de sus empresas cobran cientos de veces menos que ellos. Asumen la práctica del agresivo terrorismo empresarial, que consiste en un plan establecido al efecto de consolidar los tremendos beneficios empresariales en varias fases: en primer lugar, si la empresa es pública, debe ser privatizada. En segundo lugar, comienzan a "externalizarse" sus servicios, nuevo eufemismo para designar la práctica de subcontratar sus servicios a terceras empresas, para que éstas a su vez vuelvan a subcontratar, generándose una cadena donde los únicos perjudicados son los trabajadores finales. Como resultado de toda esa cadena de subcontratación, las matrices de las empresas pueden ir despidiendo a su personal alegremente, ya que, simplemente, dejan de ser necesarios. Entonces plantean salvajes ERE (aún teniendo grandísimos beneficios) que dejan en la calle a miles de trabajadores y trabajadoras, y también se expanden en el mercado internacional, ampliando sedes en el extranjero, deslocalizando fábricas y aumentando la mano de obra barata, todo lo cual incide en aumentar la riqueza de sus directivos. Un típico Consejero del IBEX que haya permanecido en su puesto desde 2008 hasta 2015, disfrutando de una retribución media, ha podido cobrar por su condición de administrador casi 4,5 millones de euros. Siempre, claro está, aparte de las ganancias (o pérdidas, que todo hay que decirlo) que registrara su patrimonio en el caso de que, además, vendiera acciones de la empresa. Pues bien, a lo largo de ese mismo período, un asalariado medio de estas empresas ha cobrado poco más de 200.000 euros. 

 

Como se ve, las diferencias son abismales. Durante los ocho años de la crisis citados, cada sociedad incluida en el IBEX-35 se gastó una media de 62,7 millones de euros en remunerar a su Consejo de Administración. Sólo en 2015, el coste total fue de 291,7 millones de euros, a razón de 8,3 millones de euros por empresa. ¿Qué se paga en realidad a un Consejero? Se paga por su poder, por su influencia, por sus contactos, e incluso podemos comprender que cobren bastante más que los empleados medios, pero nunca una diferencia tan abismal, tan exagerada, tan irracional. Pensemos una cosa: esta gente, para mantener su tren de vida, sus riquezas y sus privilegios, ha entrado en una dinámica donde no les importa que los últimos empleados de su "cadena empresarial", como ocurre por ejemplo con los trabajadores del sector del telemárketing, o de los servicios de atención al cliente, o de los montadores de las empresas de telecomunicación, estén llevando una vida absolutamente precaria. Esta es la tremenda injusticia social que se produce en nuestra sociedad. Para que cierto consejero de tres al cuarto pueda seguir embolsándose cantidades millonarias, tienen que existir miles de trabajadores, en la última escala, que son vil y salvajemente explotados, que cobran un sueldo ridículo y miserable, con el que no pueden desarrollar un proyecto de vida digno, y que sufren unas condiciones laborales deplorables: no poseen convenios colectivos, han de negociar directamente con la empresa, que les impone sueldos de miseria, horarios interminables, ausencia de protección social, contratos temporales, cotizaciones mínimas, y una inestabilidad permanente. Esta es la injusticia. Esta es la desigualdad. Este es el producto de nuestra miserable sociedad. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 noviembre 2016 4 24 /11 /noviembre /2016 00:00
¿Por qué temen a un referémdum de autodeterminación?

Al fin y al cabo, es por ello, y para ellos y ellas, que en Catalunya no cesamos en el empeño de constituir una nueva República. Ante la constatación de la imposibilidad de cambiar los cimientos profundos del Estado Español, sólo una nueva legalidad inequívocamente democrática y republicana puede garantizar el respeto a las víctimas y reconciliar a la ciudadanía. Y los que opten, queriendo o no, por mantener un status quo caduco deben ser conscientes que están sosteniendo una anomalía vergonzante a escala mundial. Este estado de cosas no es una maldición eterna. Puede y debe cambiar. Sirva la brecha catalana como prueba de que si se quiere, se puede

Joan Tardà

Vaya por delante, antes que nada, mi elección por el modelo federalista para el Estado Español, es decir, la elaboración de una nueva Constitución, surgida de un Proceso Constituyente, que defina al Estado Español como una República Federal, Socialista, Laica, Participativa y Solidaria, que creo es la opción mayoritaria dentro de la izquierda transformadora de este país. Pero independientemente de ello, o más bien como consecuencia de ello, manifestar mi solidaridad frente a todos los pueblos del Estado Español (en este caso, Catalunya) que deseen celebrar referémdums de autodeterminación (el mal llamado "derecho a decidir") para que su población decida el tipo de encaje que desea con el resto de los pueblos que forman el Estado Español. Pero como estamos viendo desde un tiempo acá, dicha posibilidad se niega, se impide y se coarta desde las Instituciones del Estado, dejando al pueblo catalán, que se ha manifestado varias veces a favor de celebrar la consulta, sin poder canalizar sus anhelos democráticos. Se argumenta desde los poderes del Estado el necesario respeto a la Ley que hay que profesar, pero se olvida de que por encima de la Ley está la democracia, que es un bien superior. Las leyes son sólo un instrumento, no son un bien en sí mismo, son sólo el conjunto de reglas que nos concedemos para convivir en sociedad de forma más o menos "civilizada", pero las leyes no son un bien en sí mismo. Se pueden cambiar. En cambio la democracia, el gobierno del pueblo, por y para el pueblo, en su verdadera acepción, sí es un bien y una meta en sí misma. La democracia no puede ser anulada, ni siquiera usando (mediante las leyes) medios democráticos para ello (si es que queremos no volver a la barbarie del fascismo y las dictaduras). 

 

Pues bien, el mandato del pueblo catalán, manifestado sucesivas y reiteradas veces, ha sido la celebración de un referémdum, de una consulta popular vinculante, para poder manifestarse sobre este tema. Y ante ello, las respuestas de las Instituciones del Estado (y de las fuerzas políticas que las apoyan) han sido poner palos en las ruedas, negar dicha posibilidad, argumentando variopintas consideraciones: que si el derecho de autodeterminación sólo es reconocido a los pueblos oprimidos bajo una situación colonial, que si la Constitución no lo contempla (y por tanto sería ilegal), que si el referémdum debería celebrarse en todo el Estado (para que el resto de ciudadanos españoles se manifieste sobre el asunto, ya que también les afecta), y algunos más. ¡Basta ya de zarandajas, señor mío! Absolutamente ningún argumento legal puede contradecir la propia democracia (y tenemos ejemplos para poder ilustrarlo, véanse Qebec o Escocia), por lo cual, simplemente, la única conclusión posible es que son los poderes fácticos quienes impiden sistemáticamente ejercitar ese derecho. Aclaremos antes de continuar algunos conceptos iniciales, apoyándonos en este breve "Diccionario de urgencia" publicado por Sabino Cuadra, uno de los diputados del Congreso con más sabiduría y sensatez. En primer lugar, lo que existe en el Estado Español no es un problema "territorial", sino un problema nacional. Los "territorios" no son los protagonistas aquí, sino los derechos de los pueblos. Porque el problema no les afecta a los territorios, sino a sus gentes, a lo que pretenden o aspiran a ser. No hablamos de geografía, sino de política. 

 

En nuestro país nunca nos hemos creído de verdad la plurinacionalidad, nos ha parecido un cuento chino, y de ahí vienen muchos problemas. Como mucho, se ha aceptado (incluso reconocido en las leyes) la "diversidad" (cultural, lingüística, etc.), sin más consecuencias. Con el concepto y los límites del "Estado", ha pasado igual. Por ejemplo, aunque se diga que tanto los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas y la Administración Central son Estado, a la hora de la verdad no hay una relación de igualdad, sino de profunda dependencia (véase como ejemplo de ello la autoritaria injerencia que está haciendo el Ministerio de Montoro sobre algunos Ayuntamientos o Comunidades, simplemente porque no le gusta cómo están administrando sus cuentas públicas). Y en esa línea, como muy bien señala Sabino Cuadra, afirmar que España es una "nación de naciones" tiene su trampa. Un conjunto de casas puede llamarse calle, avenida, barrio, urbanización o pueblo, pero no podrá llamarse casa. Claro, si pensamos que hay naciones de categoría "A" y otras de categoría "B" (dependientes de las "A") entonces ya la cosa se explica mejor. Resulta que las naciones "A" son las que tienen derecho a Constitución, Ejército, tribunales, leyes básicas..., y las naciones "B" no tienen derecho a nada de ello, sólo a gestionar las "competencias" que las naciones "A" quieran transferirles. La conclusión está clara: sólo las naciones "A" tienen soberanía única y exclusiva, lo cual es un poco tramposo. Otro batiburrillo suele ocurrir con la nomenclatura, es decir, la terminología que se usa (interesadamente, claro está) para tildar a los partidos (sobre todo catalanes y vascos) de "independentistas", "nacionalistas", "soberanistas", etc. ¿Es que los partidos de ámbito "español" no son "nacionalistas"? El unionismo ligado al españolismo (es decir, el nacionalismo españolista) no se tiene en cuenta, es como si estuviera bendecido por los cielos, mientras que se sataniza a los partidos "nacionalistas" de otras naciones del Estado. 

 

Por otra parte, existen fuerzas políticas que defienden la "vía legal y pactada" con el Estado para la solución de los problemas nacionales vasco o catalán (hago aquí un inciso para negar que ellos sean las únicas naciones dentro del Estado, también están al menos Andalucía y Galicia), lo cual queda como muy civilizado, pero que no tiene absolutamente ningún recorrido. Es como querer reformar las Instituciones de la Unión Europea. Tarea absolutamente imposible, propia de los más ingenuos, o de los que quieren disfrazar la realidad para no enfrentarse a ella. El establishment español jamás permitirá una "vía pactada y legal" para conceder el derecho de autodeterminación, y precisamente los motivos de este comportamiento son los que pretendemos descubrir en este artículo. Y mientras no se llega a esa "solución pactada", ¿cuál será la legalidad a aplicar al proceso? Y si tras la celebración de todas las civilizadas negociaciones no hay acuerdo final, ¿qué árbitros y jueces dictarán el camino a seguir? ¿En qué leyes se basará ese nuevo camino? ¿Qué gobierno y qué policía las harán cumplir? Esta vía, por tanto, es una absoluta falacia. Y otra falacia no menor proclama que lo prioritario es lo social, no lo identitario. Pero ahí están las diversas leyes aprobadas recientemente por el Parlament de Catalunya (y no me refiero ahora a las que tienen que ver con la "desconexión" con el Estado, sino a leyes que impiden desahucios, que atacan la pobreza energética, que prohíben el fracking, que conceden atención sanitaria a los inmigrantes, que auditan la deuda municipal, y otras tantas) recurridas y paralizadas por el Tribunal Constitucional, amparadas sobre todo en que "invaden competencias" del Estado. Por tanto, lo político y lo social siempre van de la mano. 

 

Aún mayor nivel de demagogia se da en muchos partidarios de negar el referéndum, cuando arguyen motivos como que "en tiempos de la globalización hay gente que quiere levantar muros", "nadie tiene que decidir si mi familia en el resto de España pasa a ser extranjera", "los extremeños (o murcianos, o leoneses) también tenemos derecho a decidir sobre un territorio que nos pertenece", y mil falacias por el estilo. Demagogias baratas para desviar la atención, y colocar a la gente en contra. Nadie quiere levantar fronteras, muros ni vallas. Lógicamente, vivimos en un mundo interdependiente y globalizado (mal globalizado, diríamos, pues la globalización debería afectar a los derechos humanos en vez de al capital), y es preciso compartir muchas relaciones con otros pueblos, cercanos y lejanos, pero una cosa es esa, y otra cosa es que, pretextando eso, no se reconozca a los pueblos su mayoría de edad para que sean ellos los que definan, en base a sus propios criterios y decisiones, los lazos y solidaridades a tejer, ya que si los pueblos no disponen de soberanía y derecho a decidir, las puertas seguirán estando abiertas a todo tipo de imposiciones. Aquí, justo en este punto, es donde algunos argumentan que no tiene sentido la supuesta "soberanía" alcanzada frente a España, si seguimos siendo parte de la Unión Europea. ¡Y tienen mucha razón! Pero en cualquier caso, son ellos (los pueblos) los que tienen que decidirlo, y no ser algo (de nuevo) impuesto por otros. Personalmente, entiendo que el mayor dogal que poseemos para poner en marcha políticas que reviertan los recortes y medidas antisociales que venimos sufriendo no es el Estado Español, sino precisamente, la Unión Europea, última responsable de "vigilar" que dichas políticas se ponen en práctica, y que no nos desviamos de ellas. 

 

Pero no acaban aquí las falacias sobre este asunto. Otra parte de los líderes contrarios al referéndum arguyen que el modelo actual es el que garantiza "la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan", como si lo más unitario fuese por sistema lo más solidario. Dejemos claro de una vez que defender el federalismo (o el confederalismo, o incluso la independencia) no es menos fraternal ni menos solidario que la opción centralista de PP, C's, o incluso el PSOE (aunque ellos también se han vuelto, de un tiempo acá, muy federalistas, pero el PSOE es ya un partido muy poco creíble por sus continuas contradicciones). En este sentido, y volviendo a tomar el ejemplo de la Unión Europea, podemos asegurar que ha dado pasos importantes en el terreno de la unidad, pero de ahí no se ha derivado ningún incremento en cuanto a su solidaridad, ni en cuanto a su sensibilidad hacia los más débiles, ni internamente (crecen las desigualdades sociales), ni externamente (deja a los refugiados abandonados a su suerte). Y es que la solidaridad entre los pueblos, dejémoslo claro de una vez, no tiene que ver con su grado de integración con otros, sino que debe asentarse sobre los pilares de la justicia social, la colaboración y el respeto. Incluso algunos han manifestado que el argumento del soberanismo va en contra de la internacionalización por la cual la clase trabajadora debería apostar, y es cierto, pero se olvidan que ser internacionalista también exige reclamar para los pueblos libertad, soberanía y capacidad de decisión. 

 

Básicamente, deberíamos preguntarnos: ¿qué poderes están detrás del miedo a la celebración del referéndum catalán? Pregunta a la que nos contesta perfectamente el profesor Vicenç Navarro: "Las mismas fuerzas financieras, económicas, políticas y mediáticas que han estado promocionando el neoliberalismo han estado imponiendo la visión uninacional de España". Así de claro. Y de ahí podemos vislumbrar perfectamente los intereses que están detrás. Su expresión política actual es la triple alianza (PP-C's-PSOE) que ha vuelto a dar el poder al partido más corrupto de Europa. De hecho, el bipartidismo PP-PSOE es ya prácticamente residual tanto en Catalunya como en el País Vasco. En estas naciones han aparecido con fuerza nuevas opciones de izquierda que han recuperado la visión republicana de España, respetuosa de todas las nacionalidades históricas que la integraban. Y estas fuerzas políticas conjugan ya el doble rechazo: el rechazo al neoliberalismo y el rechazo a la visión uninacional de España. Una visión autoritaria que se manifiesta en muchos aspectos, como la reciente paralización por parte del Tribunal Constitucional de la prohibición de la celebración de corridas de toros en Catalunya, donde se volvía a poner de manifiesto, en palabras de Isaac Rosa, que "la única forma de prohibirlas es dejar de ser España, porque España y tauromaquia son indisolubles". Y apostilla más adelante: "Lo repito, amigos catalanes, por si no habéis pillado el mensaje. Mientras sigáis siendo españoles, lo sois con todas las consecuencias, con el pack completo: monarquía, privilegios de la iglesia católica y toros, pero también desahucios, pobreza energética, desigualdad o fracking, temas en los que tampoco quiere el PP que los catalanes sean menos españoles". Creo que queda claro. 

 

Bien, pero la pregunta que deberíamos volver a hacernos (y que da título al artículo), a la luz de todas estas consideraciones, y de los hechos acontecidos durante los últimos años, es: ¿Por qué les cuesta tanto que se celebre el referémdum? ¿Qué es lo que tanto temen en su celebración y en su posible resultado? Creemos que está bien claro: bajo el mantra de la defensa de la "unidad de España", se esconde únicamente la protección de los intereses financieros, económicos y mediáticos del establishment español. Bajo estos disfraces y moviendo estos fantasmas, en realidad los poderes fácticos, mediante sus voceros políticos, ocultan su profunda naturaleza antidemocrática, antisocial y autoritaria, donde no cabe otro modelo de Estado que no responda a esa imagen uniformizada de una España constitucional construida sobre los escombros de la derruida dictadura. Todo ello es claramente indicativo no sólo de la ínfima talla política de nuestros gobernantes, sino también de la poca altura democrática de un país como el nuestro. Un país donde encallan los conflictos políticos porque pretenden ser resueltos por la vía judicial, un país que no reconoce su histórica plurinacionalidad, y que ejerce una democracia de baja intensidad, bajo mínimos, un país así, decimos, simplemente no está preparado para solucionar este tipo de conflictos. Porque para ello se necesitan, la Historia lo ha demostrado en infinidad de ocasiones, líderes inteligentes y generosos, se necesitan democracias avanzadas, y se necesitan pueblos concienciados. España, lisa y llanamente, no da la talla en ninguno de dichos requisitos. 

 

En realidad, a lo que temen cuando se plantea un referéndum de autodeterminación (en general, cuando se plantea cualquier avance en democracia) es al Proceso Constituyente que sea capaz de traer una República Catalana, en tanto en cuanto ello supondría una grave amenaza al orden establecido, un grave peligro para el status quo surgido de la Constitución de 1978. En efecto, la experiencia de comprobar cómo una Comunidad Autónoma (hasta ahora perteneciente al Estado Español) alcanza delante de sus narices una República independiente (si ese fuese el resultado de la consulta), pondría en tela de juicio todas las estructuras de poder procedentes del franquismo, y nunca cuestionadas por el bipartidismo reinante desde la tan cacareada Transición: la Monarquía, los Ejércitos, la Iglesia, el poder de las grandes empresas, el blindaje de la propia Constitución, etc. Sería para la clase y el pensamiento dominante asestar un terrible golpe, y un claro ejemplo de que otro proyecto de país es posible y necesario. Demostraría que existen otros caminos, que otras formas de gobernar y que otros modelos sociales son posibles, no son utopías. Y eso es exactamente lo que temen. Por ello, pongamos toda la carne en el asador para que, más pronto que tarde, Catalunya y el resto de pueblos que forman España, si lo desean, puedan celebrar sus referéndums de autodeterminación (esto sí, preguntando sobre todas las opciones posibles, y no sólo sobre independencia sí o no), ejercer su derecho a decidir qué tipo de relación desean establecer con el resto del Estado Español, y aceptemos todos democráticamente los resultados. Será un gran paso para nuestra débil e insuficiente democracia, y para debilitar el poder de esa casta que nos oprime.

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22 noviembre 2016 2 22 /11 /noviembre /2016 00:00

El presidente de la CEOE la ha vuelto a liar, dándole otra vuelta al tornillito. Se trata siempre de un personaje polémico, al que le gusta dar la nota, a tenor de las múltiples salidas de tono que lleva protagonizando desde que está al frente de la patronal. En esta ocasión, sus exabruptos han tenido como destino los Servicios Públicos de Empleo, o mejor dicho, los empleados públicos que trabajan en ellos. Porque en efecto, y tal como nos cuentan en este artículo del medio InfoLibre, Rosell ha acusado a los funcionarios del INEM (es el nombre antiguo, ahora es el SEPE a nivel estatal, apoyado en los diferentes Servicios Públicos de Empleo de cada Comunidad Autónoma) de no estar bien formados. Comienza su discurso asegurando que estos organismos públicos de empleo "no funcionan", pues sólo logran colocar al 1,7% de los desempleados registrados, por lo que Rosell opina que habría que acometer una "auténtica reestructuración". Propone formar a todos los empleados públicos que trabajan en estos servicios durante dos o tres años para que aprendan a ayudar a los parados a encontrar un trabajo rápidamente. Los sindicatos ya le han respondido. UGT le ha reprochado a Rosell que lo que fallan son las políticas y no los funcionarios, y en la misma línea ha ido CC.OO. Veamos en realidad qué es lo que ocurre, y porqué el jefe de los patronos sostiene estas barbaridades. 

 

Pero vayamos en primer lugar a exponer sus argumentos, propuestas y sugerencias. Argumenta que hay que partir de la base y reconocer sin ambages que los Servicios Públicos de Empleo no funcionan, asumir esto como un hecho, y después, enfrentarse a él para solucionarlo. Sostiene que aunque ese período de formación implique la paralización temporal de dichos servicios, es conveniente hacerlo. Sus palabras exactas para Onda Cero, recogidas por Europa Press, fueron las siguientes: "Tenemos que ser valientes y hacer una reestructuración auténtica. Y la primera de todas ellas es hacerles cursos de formación durante dos o tres años a todos los empleados públicos de los servicios de empleo, incluso a costa de paralizarlos, para que aprendan cómo pueden ayudar a una persona que viene a su ventanilla a obtener un puesto de trabajo en un plazo corto de tiempo". De entrada, hay que destacar lo "espléndido" que se muestra el señor Rosell con la formación para los empleados públicos, y lo mucho que les cuesta hacer formación a la CEOE en sus empresas privadas. Y también habría que haberle preguntado al señor Rosell cuáles son las materias que deberían aprender, durante dos o tres años (casi una carrera universitaria) los empleados públicos para estar capacitados en la asistencia a los parados. ¿Quizá deberían aprender técnicas de sometimiento a los empresarios, para después enseñarlas a los parados? ¿Se trataría de conocimientos sobre voluntarismo de los empleados en entregarse a la empresa? ¿De ofrecerse para trabajar como un esclavo? ¿De estar dispuestos a pasar por todos los aros que la empresa les pida a sus trabajadores? ¿O más bien podrían ser técnicas para que comprendan la necesidad de no sindicalizarse, para no representar un peligro para los intereses de las empresas? Aún así, eso se explica en una sola tarde, no hacen falta dos o tres años de formación. 

 

El desprecio a los empleados públicos que ejerce este señor es palpable, y no es la primera vez que ocurre. En general, desprecia todo lo que no sea la empresa privada: los parados, los funcionarios, los empleados públicos, los servicios públicos, todo ese mundo no significa nada para el señor Rosell, a quien si le dieran la posibilidad, lo echaría abajo en menos que se chupa un espárrago. Afirmó en cierta ocasión que las amas de casa se apuntan al paro para cobrar un subsidio, y se ha mostrado en multitud de ocasiones partidario de "relajar" los derechos de los trabajadores fijos, de endurecer la reforma laboral, de dificultar el acceso a las prestaciones por desempleo (endureciendo los requisitos, y recortando plazos y cantidades), incluso ha llegado a sostener que en España no había rebaja de salarios, entre otras lindezas, con una espantosa desfachatez. Pero en fin, es lo que tenemos: la clase empresarial más explotadora, inculta, fanática y corrupta que existe en Europa. El catálogo de sandeces, exabruptos y humillaciones a los trabajadores que el señor Rosell lleva en su mochila es absolutamente espectacular. Y todo lo declara el señor Rosell en un país que es, según la OIT, líder en trabajo precario en toda la Unión Europea, sólo superado por Polonia. Así, nuestro país es líder en todo tipo de trabajos basura ("formas atípicas de empleo" es como lo han llamado en la OIT), a saber: empleos temporales, empleos a tiempo parcial, recortes de salarios, disfunciones en la indemnización, intermediación de agencias de colocación privadas, subcontratación, eliminación de derechos y prestaciones, trabajo por cuenta propia dependiente, y economía sumergida, entre otras "modalidades". El señor Rosell debería haberse leído este informe, sobre todo la parte de las recomendaciones que hace la OIT, que seguro no le interesan para nada. 

 

Bien, vayamos al grano, y desmontemos las estrategias y los mensajes de este indecente personaje. Tenemos que partir de una base: al señor Rosell le importan un pimiento en adobo los empleados de los servicios públicos de empleo, su reciclaje, el funcionamiento de los mismos, y los propios desempleados que acuden allí, porque al jefe de la patronal, lo único que le interesa es el desmantelamiento de cualquier servicio público a cualquier nivel administrativo (estatal, autonómico o local). La publifobia de Rosell y sus secuaces es absoluta, clara y evidente. Todas estas declaraciones, todos estos desprecios y todo este acoso forman parte de una evidente estrategia de "desmantelamiento por inutilidad", como podría llamarse a la campaña en su objetivo final. Es algo que llevan implementando (con la complicidad del Gobierno) con la práctica totalidad de las empresas públicas. Fijémonos por ejemplo en Correos y Telégrafos, la empresa pública de correspondencia postal en nuestro país. Todavía es pública, pero su acoso y derribo por adelgazamiento es palpable, para sustituirla progresivamente por empresas privadas. El proceso es bien sencillo: se coge una empresa pública, se desprestigia (insultando a sus empleados y demonizando su utilidad), se adelgaza, se cierran oficinas, se recorta personal (no reponiendo las jubilaciones, saturando sus servicios), los usuarios se ven obligados a acudir a oficinas más lejanas, sus locales se van haciendo incómodos para los usuarios (se cierran ventanillas, se recortan horarios, se eliminan asientos), y mientras todo ello ocurre, se van potenciando empresas privadas que van poco a poco dedicándose a los mismos servicios que dicha empresa pública poseía, en este ejemplo, el correo postal. Y ahí tenemos por ejemplo a UniPost (empresa privada que hace lo mismo que antes hacía Correos), dedicándose a las mismas tareas, pero de forma más precaria, más cara, menos eficiente, y con más conflictos laborales. 

 

Pues esta es la filosofía que el señor Rosell y sus empresarios quieren extender a la totalidad de nuestros servicios públicos. Siempre nos contarán la misma milonga (que las empresas privadas son mejores que las públicas), y cuando no pueden, lo que hacen es desprestigiar con mil excusas (como ahora con la falsa necesidad de formar a los empleados de los servicios de empleo) a la empresa pública, pero siempre con el mismo fin: desprestigiarla, crear falsas imágenes y percepciones, satanizar a los empleados públicos, presentarlos como inútiles parásitos que no sirven para nada, llevar a cabo una estrategia de acoso y derribo sobre las mismas, y al final, colocar en su lugar, empresas privadas controladas por los empresarios. En realidad, todo ello obedece a una estrategia mayor, como es endurecer de forma gradual la legislación laboral para adecuarla a lo que piden los sectores más fanáticos del neoliberalismo, los más salvajes acosadores de lo público, más o menos las mismas tendencias que se expresan en los Tratados de Libre Comercio que nos quieren imponer las multinacionales, con la criminal connivencia de nuestras Instituciones europeas. Ahora están preparando una nueva fase, donde se trata de liberalizar desde el SEPE hasta las prestaciones sociales. En realidad abogan por un desmantelamiento de los servicios públicos de empleo (previa fase de desprestigio), para conceder más control, poder y protagonismo a las agencias privadas de colocación y empresas de trabajo temporal, cuya labor es chupar hasta la última gota de sangre a los trabajadores y trabajadoras. Más bien parece que son los empresarios y el señor Rosell los que deberían formarse durante dos o tres años para comprender y valorar la utilidad de las empresas y servicios públicos. 

 

Sus metas son, entre otras muchas, promover salarios muchos más bajos que los actuales (al estilo de los mini-jobs alemanes) como norma, reducir aún más el coste del despido, destrozar definitivamente la posibilidad de la negociación colectiva, reducir (incluso llegando a eliminar) el Salario Mínimo Interprofesional, hacer controlar todo el mercado laboral (ofertas y demandas) por medio de las ETT (según ellos, para asegurar una "intermediación más dinámica" y con "menos fricciones"), reducir los plazos y las cantidades de las prestaciones por desempleo (modulando además la cuantía de la misma a lo largo de los meses de su vigencia), redefinir el actual concepto de "empleo adecuado", desvincular completamente los salarios del IPC (modulando además salarios acordes con la evolución y el esfuerzo formativo de los empleados), y desmantelar las pensiones públicas en favor de los planes privados de pensiones (aquí las excusas son la evolución demográfica de la población, y los escasos fondos de la Seguridad Social, algo que ellos mismos promueven con sus trabajos precarios). También buscan ahondar en el proceso de simplificación contractual (desmantelando derechos de los empleados fijos para asociarlos a la baja con los temporales). Y en esas están, paso a paso, sin tregua, sin prisa pero sin pausa, atacando y desvirtuando lo público cada vez que tienen ocasión, intentando derribar todo lo que huela a sociedad y a bienes comunes. Lo suyo es el individualismo, el egoísmo y el capitalismo más brutal y descarnado. La meta es instalar el salvajismo laboral, contratos por semanas, días y horas, inestabilidad total, terrorismo patronal, ausencia de derechos, selva laboral, precariedad absoluta, indecencia garantizada. 

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21 noviembre 2016 1 21 /11 /noviembre /2016 00:00
Por la senda del Pacifismo (25)

Bajo un Estado auténticamente laico la política laica se separa de la política religiosa, cosa que no sucedió en Oriente donde los Estados son confesionales, entonces utilizan esa fusión entre cultura y religión para obtener identidad y aglutinar a los ciudadanos que son de orígenes muy diferentes, porque hay muchísimas minorías religiosas y étnicas

Guillermo Almeyra

Vamos a ocuparnos a fondo a continuación sobre Arabia Saudí, ese país que hemos venido citando en innumerables ocasiones en entregas anteriores de esta serie, prometiendo abordarlo con más profundidad. Tomemos como referencia en primer lugar esta interesante entrevista al editorialista internacional del medio mexicano La Jornada, Guillermo Almeyra, gran analista político internacional, en este artículo de Mario Hernández para Rebelion. Bien, comencemos por recopilar algunos datos e informaciones que hemos venido contando en artículos anteriores de esta serie. Arabia Saudita (y en general, todas las potencias petroleras del Golfo) es el principal valedor del fundamentalismo islámico en toda la región, y el financiador, junto con Qatar, del terrorismo del Estado Islámico, con el claro objetivo de combatir las tendencias chiítas dentro del Islam, extender el fundamentalismo religioso, impedir la instauración de Estados laicos, y proteger así sus monarquías, influyendo además en particular para debilitar a Irán (y a Siria, aliada de Irán), y obtener de este modo un papel privilegiado de potencia dominante, con el apoyo de Estados Unidos directamente, e indirectamente de Israel. Este es el panorama de partida, básico para poder entender la raíz de todos los conflictos que rodean a Oriente Medio, durante las últimas décadas. La historia se remonta a mucho antes, cosa que explica muy bien Almeyra en su entrevista, cuya lectura recomiendo a mis lectores. 

 

Por su parte, Israel es un actor muy interesado en todos estos conflictos. Amigo inquebrantable de Estados Unidos, está muy interesado en que el Estado Islámico capte jóvenes decididos al combate, debilitando a los brazos armados del chiísmo libanés (Hezbolla) y palestino (Hamas), por ser también aliados de Irán y Siria. Y por su parte, Turquía también tiene enorme interés en destrozar a Siria (de ahí que su guerra se haya convertido en un infierno interminable, dada la gran cantidad de intereses cruzados que se dan en el campo de batalla), para acabar con los kurdos (ya sean éstos turcos o sirios) que resisten y se enfrentan al régimen turco, y actúa igualmente como aliado de Estados Unidos, y por tanto, enfrentada también a Rusia. El cóctel, como puede comprobarse, es ciertamente explosivo. En el meollo de la cuestión la guerra fratricida entre las diversas facciones del Islam (unas más tolerantes y abiertas que otras, remito a los lectores a la entrega de esta serie donde estuvimos repasando las mismas), que tiene a su vez que ver con el antiguo problema de la superación de la fusión entre cultura y religión en todo Oriente, y las motivaciones y circunstancias que llevaron a que las potencias occidentales (sobre todo Estados Unidos) intentaran aprovechar esto a su favor, fomentando de nuevo los Estados fundamentalistas más reaccionarios por toda la región, algo que también hemos comentado en anteriores entregas, a las cuales remito a los lectores y lectoras que no las hayan seguido. Y así, en el pasado, la revolución argelina, la yemenita, y algunas otras, intentaron instaurar Estados laicos, pero sus experiencias fueron abortadas rápidamente por la acción de estas potencias occidentales, así como la instrumentalización que se ha hecho de las llamadas "Primaveras Árabes", en algunas de las cuales también se ha intentado recuperar el laicismo. 

 

Hacemos de nuevo un inciso para aclarar que el fundamentalismo religioso no sólo se da en Oriente. En Estados Unidos, el Tea Party y toda la derecha republicana es fundamentalista religiosa protestante (ellos se creen el país elegido por Dios para representar al gerdarme mundial, y en este sentido, el electo Vicepresidente Mike Pence, declaraba recientemente: "Soy cristiano, conservador y republicano, en ese orden"), y en España, nuestro pasado colonial nos trae los recuerdos de las aberrantes prácticas y genocidios llevados a cabo por el Imperio Español (ese donde nunca se ponía el sol), para llevar la "fe cristiana" a los demás pueblos, y hacer correr la sangre (o expulsar) a los infieles. El fundamentalismo religioso es, por tanto, un problema de gran parte de la Humanidad. Fin del inciso. Pues bien, como decíamos al comienzo, Arabia Saudita es el gran país promotor de las corrientes islámicas más fundamentalistas, por lo cual, seguramente, estamos ante el régimen más tiránico e integrista del mundo, tal como lo califica Carlos Enrique Bayo en este artículo para el medio CaffeRegio., que vamos a seguir como referencia. Mientras critican y lanzan aspavientos en las tertulias hacia el régimen teocrático de Irán, resulta que nuestro Gobierno, nuestro  Jefe del Estado y nuestros poderes económicos rinden pleitesía a Arabia Saudí con pleno conocimiento no sólo de su brutal represión interna, sino también de su falta de responsabilidad financiera e ideológica directa en los crímenes contra la humanidad provocados por el aberrante Estado Islámico. Por tanto, la hipocresía y la doble moral en este asunto es absolutamente pasmosa y vergonzante. 

 

Más aún, nuestros gobernantes multiplican las ventas de armas a ese mismo régimen saudí (por valor de 744 millones de euros entre los años 2010 y 2014), pese a que el Ejército de Riad está cometiendo las mayores atrocidades en Yemen, un país vecino donde sus bombardeos (contra barrios residenciales, hospitales, centros de salud, escuelas, mercados, campos de refugiados, etc.) han dado muerte a miles de civiles inocentes, y a niños y niñas ya de por sí pobres y desnutridos. Y frente a todo ese comportamiento, esa responsabilidad y esas aberraciones del régimen saudí, a nuestros gobernantes, según dicen ellos, sólo les interesan las relaciones económicas. ¿Queremos pruebas más palpables de la complicidad con regímenes terroristas? Nuestra empresa pública naval gaditana Navantia se dispone a vender cinco fragatas Avante 2200 a la Armada saudí, con plena conciencia de que ese "cliente" mantiene desde hace más de un año un despiadado bloqueo naval contra Yemen, que ha privado a ese país de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad. Dicha venta supone una clara violación del derecho internacional, así como del Tratado sobre el Comercio de Armas, de los Principios Reguladores de las Transferencias de Armas Convencionales adoptados por la OSCE, y de las normas sobre el control de exportaciones de material militar de la Posición Común de la Unión Europea, según denuncian diversas ONG's como Amnistía Internacional, Oxfam Intermón o Greenpeace. 

 

Quizá estemos hablando, en el caso de Arabia Saudí, de la teocracia más cruel y desalmada del escenario internacional, manifestada (entre otras muchas facetas) en su brutal opresión de la mujer y en su sanguinaria persecución de toda disidencia política o religiosa (que hemos dicho que son, para ellos, la misma cosa). Pero ahí está nuestro Rey Emérito Juan Carlos I, como buen exponente de buena amistad con el monarca saudí Salman Ibn Abdulaziz, y con toda su familia. Y esa amistad también ha sido "heredada", parece ser, por su hijo, el actual Rey Felipe VI, que mantiene el mismo interés que su padre en visitar al país saudí cada cierto tiempo, y en mantener las buenas relaciones con la Casa Real saudí. De hecho, hace algo más de un año, Felipe VI, tal como nos recuerda Carlos Enrique Bayo en el artículo de referencia, cambió precipitadamente la agenda de un viaje por Asia para acudir al funeral del Rey Abdulá y mostrar sus condolencias a sus familiares, precisamente en el momento en que Amnistía Internacional hacía una campaña mundial a favor del activista saudí Raif Badawi, condenado a mil latigazos y diez años de cárcel por haber creado un foro en Internet en el que promovía el debate público, y en el que abogaba por la separación de poderes entre el Estado y la Iglesia. Arabia Saudí es el instigador principal de haber conducido al mundo árabe (y en general a todo el fundamentalismo islámico) al borde del abismo bélico, y es el principal valedor de las teorías interpretativas más brutales y salvajes del Corán, imponiendo su visión a sangre y fuego al resto de países de la zona. Tanto que nuestra derecha política, social y mediática repudia a Irán (que además les sirve de pretexto para atacar a Podemos), y sin ánimo de defender a ningún Estado teocrático, hay que poner las cosas en su sitio, y proclamar sin complejos que ya les gustaría a las mujeres saudíes gozar de la mitad de las oportunidades de trabajo, la independencia, las libertades y los derechos que conservan las mujeres iraníes (y ello pese al machismo y a las odiosas restricciones del chiísmo jomeinista). Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2016 5 18 /11 /noviembre /2016 00:00
Fuente Viñeta: http://guillermiadas.blogia.com/

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Los disparates de los ricos pasan en este mundo por sabios proverbios

John K. Galbraith

Otra típica manifestación de los ricos y su tremendo poder, esta vez disfrazado en su cara más amable, se expresa en la idea de las "fundaciones", que son una especie de organizaciones que crean los ricos y todas sus tropas para mostrar su filantropía y generosidad con la sociedad, al mismo tiempo que se niegan firmemente y ponen todos sus empeños para impedir la justicia de salarios más equitativos y continuados proyectos y reformas de justicia social. Actualmente, colaboran con diversas ONG's, patrocinan diversos fondos de ayuda al desarrollo, o donan determinadas cantidades a obras sociales, como los llamados Bancos de Alimentos. Pero mientras hacen todo esto, son partidarios de las reformas laborales más agresivas, del desmantelamiento del Estado del Bienestar, y de la privatización de empresas y servicios públicos. Ahí es donde se les ve claramente el plumero, y enseñan sus más flagrantes contradicciones. Los ricos son una peligrosa plaga de nuestro perverso mundo neoliberal muy dañina para la supervivencia de la propia especie. Han creado su mundo, donde reinan (fíjense en el flamante Presidente electo de los Estados Unidos, un millonario cuyo imperio proviene de la herencia de su padre), controlan y deciden por el resto para detrimento del conjunto de la sociedad. Poseen gran influencia mientras denigran a la Humanidad, reciben premios y honores mientras destruyen naciones enteras, son admirados como ídolos mientras no respetan los más elementales derechos humanos, favorecen crímenes, planifican robos de cuello blanco, especulan continuamente para acumular más y más riqueza, riqueza que se retroalimenta en poder. 

 

En épocas y siglos pasados, desde el nacimiento del capitalismo, muchos ricos eran más cautelosos, pero su nivel de impunidad ha crecido con el salvaje neoliberalismo que padecemos, y los ricos se han vuelto prácticamente intocables. Dominan los medios de comunicación, la mayor parte de los mercados, la producción y comercialización de alimentos, semillas, medicamentos, fondos de pensiones, de seguros, instituciones financieras, incluso el mundo de la cultura. Constituyen toda una plutocracia al servicio del gran capital, que nos tiene al resto de rehenes. Y en cuanto a su poder, los ricos en general poseen proyecciones en los cuerpos de decisión de Gobiernos y grandes corporaciones, y algunos de ellos suelen estar presentes en las reuniones de los clubes internacionales más secretos y poderosos. De tal manera que hoy día, políticas laborales, sociales y culturales toman consejo de los grandes magnates, y por supuesto, las políticas económicas y fiscales casi son ejecutadas al dictado de los más poderosos. Podríamos poner miles de ejemplos que así lo demuestran. Detrás de prácticamente todas las decisiones políticas y económicas que toman los gabinetes gubernamentales, están las orientaciones de los grandes banqueros, de los grandes dueños y accionistas de grandes empresas, es decir, de los más ricos. Se sabe, por ejemplo, que en Estados Unidos, Citibank presentó una lista de nombres de la que salió una gran parte del gabinete de Barack Obama. Igual proyecta hacer Donald Trump, para cuyo Gobierno ya suenan nombres de ex banqueros o ex petroleros de la élite empresarial norteamericana. Y en nuestro país, desde la Transición (por no remontarnos a los tiempos de la dictadura franquista), los planes del Gobierno se ajustan a los designios de la élite social, que es la que detenta realmente el poder. 

 

Para demostrarlo, vamos a basarnos en un fantástico artículo aparecido recientemente en el medio "Contexto y Acción", titulado "El Gobierno en la sombra del Ibex-35", escrito por el sociólogo Rubén Juste, y apoyado por una infografía de José Luis Marín. Recomiendo a mis lectores y lectoras el artículo al completo, ya que no tiene desperdicio. La entradilla de dicho artículo ya nos pone en situación: "Una minoría selecta de los 417 consejeros de las principales corporaciones conforma el poder real: sus empresas empiezan a pesar más que el Estado, y a asumir paulatinamente sus competencias". Peligroso, ¿verdad? Cita el caso del empresario y ex político Juan Miguel Villar Mir (que ha triplicado su fortuna durante la crisis), que antes de las elecciones del 26J advirtió claramente: "Lo importante de verdad es que no se nos dé la presencia de Podemos, porque eso desajustaría la economía". Parece ser que los políticos a su servicio así lo han planificado. Las empresas del IBEX-35 configuran un entramado empresarial de gran poder cuya capitalización alcanza el 50% del PIB (más de 500.000 millones de euros), y que están dirigidas por 417 consejeros. Estas personas controlan e influyen en empresas que operan en todos los sectores: banca, telecomunicaciones, educación, salud, alimentación, transporte, energía, etc. Conforman una especie de Estado paralelo y privado, o semiprivado, con un apellido común: Sociedad Anónima. Entre ellos, destaca una selecta minoría que se sienta en varios Consejos de Administración, y que además puede presumir de poseer una relación privilegiada con el Estado. Se trata de un mundo eminentemente machista, que no conoce el significado (en cualquiera de sus acepciones) del término igualdad. Desde sus privilegiadas poltronas despliegan sus influencias, su radio de acción y sus perversos designios sobre la evolución de las políticas que se han de proyectar para el resto de la sociedad. 

 

Por el contrario, en el otro extremo, los movimientos sociales y las clases populares y trabajadoras no poseen apenas peso en la toma de decisiones al más alto nivel. El gran filósofo y lingüista norteamericano Noam Chomsky, una de las personalidades con mayor prestigio mundial, lo ha expresado en los siguientes términos, en su último libro titulado "¿Quién domina el mundo?": "La gran mayoría de la población, en el extremo bajo de la escala de ingresos/riqueza, se halla, de hecho, excluida del sistema político, y sus opiniones y posturas son pasadas por alto por sus representantes formales, mientras que un pequeño sector en la cima posee una influencia arrolladora". Como puede apreciarse, las tremendas desigualdades sociales provienen fundamentalmente de esta injusta sociedad proyectada para favorecerlas, para incrementarlas y para perpetuarlas. Una sociedad que funciona bajo una arquitectura pensada y diseñada por y para las élites, en claro beneficio hacia ellas, y en claro perjuicio hacia los más desfavorecidos. Podríamos poner mil ejemplos distintos para demostrar lo que decimos, desde las cifras del paro y la reducción de prestaciones por desempleo, hasta el crecimiento de las cifras que albergan las SICAV (instrumento fiscal pensado para que las grandes fortunas tributen a un ridículo 1%), o bien, fijándonos simplemente en las políticas salariales. El reciente Informe de Intermón Oxfam titulado "Bajan los salarios, crece la desigualdad" (actualizado a Noviembre de 2016) constata la profunda brecha de la sociedad española. Mientras en 2006 el 10% más rico de la población disfrutaba de una renta diez veces superior a la del 10% más pobre, en 2015 la diferencia fue de 15 veces. Pero mucho mayor aún es la barrera que separa a los altos directivos del IBEX-35 con respecto a sus empleados: ganan una cantidad 96 veces superior. 

 

Continuando con las opiniones de Noam Chomsky, él cree que "la globalización neoliberal está para asegurar que las élites están protegidas, pero no la clase trabajadora, a la que terminan bajando los salarios". Pero fuera de retóricas, veamos los datos concretos que avalan las palabras del gran sabio norteamericano. Según el referido estudio de Intermón Oxfam, dado a conocer por el medio Eco Republicano, basándose en una información del Canal Cuatro, los salarios han caído más entre quienes menos cobran, es decir, los más pobres son los que más pagan las consecuencias de la crisis. En efecto, y según dicho Informe, quienes cobran menos de 960 euros al mes han visto cómo su salario ha menguado un 28%, es decir, los más pobres han perdido aproximadamente un tercio de su salario antes de la crisis. En cuanto a los salarios medios, quienes cobran hasta 1.770 euros al mes, han visto cómo su salario se ha reducido en un 18%, es decir, han perdido aproximadamente un quinto de su salario inicial. Y por último, en cuanto a los salarios altos, quienes ganan más de 5.628 euros al mes, han visto cómo su salario se incrementaba en un 3%. La conclusión está bien clara, y no querer entenderla es enfrentarse a la más objetiva realidad: la crisis no es igual para todos, ni todos hemos hecho el mismo esfuerzo, ni estamos todos en el mismo barco (o si lo estamos, vamos en distintos niveles), ni estas cifras son cosa de cuatro espabilados, como quieren hacernos pensar desde la derecha: la crisis (desencadenada por los desmanes de la banca, pero producida en el fondo por las propias contradicciones del capitalismo) es una clara estafa de los ricos hacia los pobres, una oportunidad para aprovecharla en beneficio del capital. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 noviembre 2016 3 16 /11 /noviembre /2016 00:00
Hay que estar en las Instituciones y en las calles

Si queremos convertirnos en CONTRAPODER, la respuesta pacífica ciudadana al desatino sólo puede venir desde la Unidad de acción. Teniendo claro que para que ésta sea efectiva debe combinarse la presencia Institucional con la Movilización Social

Mesa Estatal del Frente Cívico "Somos Mayoría"

2017 necesitará políticos dispuestos a trasladar los escaños a las calles, para sentarse cara a cara con los problemas sociales. Para marcar debate

Olga Rodríguez

Ahora es el momento y tenemos derecho a tomar las calles para denunciar lo que es una maniobra de la oligarquía para conservar el poder, lo que no es más que un golpe para poder seguir recortando nuestros derechos, para poder seguir vendiendo nuestra soberanía nacional y pisando nuestra dignidad como pueblo trabajador. Ante una democracia secuestrada tomar las calles en señal de protesta no solo es legítimo sino además necesario. El parlamento hoy está aún más lejos del pueblo al que debe representar

André Abeledo Fernández

El desafío que tiene ante sí Unidos Podemos es, por tanto, enorme. Le corresponde ejercer de oposición desde el parlamento y, a la vez, contribuir a la apertura del nuevo ciclo de protestas que parece anunciarse. Tareas ambas en absoluto incompatibles y que deberían articularse no solo en términos reactivos sino también proactivos; o sea, acompañados de propuestas

Jaime Pastor

Después de la rendición del Susanato ante el Gobierno del Partido Popular, es evidente que la fuerza política de oposición será claramente Unidos Podemos. Pero la pregunta que debemos hacernos sería la siguiente: ¿debemos ser sólo fuerza política de la oposición, esto es, en el Congreso de los Diputados? La derecha política, social y mediática siempre intenta llevarnos a su terreno, introducirnos en su juego, que aceptemos sus reglas, su lenguaje y sus procedimientos. No podemos caer en ese juego. Hasta Mariano Rajoy, en su discurso de investidura del jueves 27 de octubre, dejó caer algo así como que si los manifestantes de Rodea el Congreso se sentían o no representados por la fuerza política de Pablo Iglesias. Para entenderlo mejor, hagamos primero un poco de historia. El relato es bien sencillo. Durante la segunda legislatura de Zapatero se levantó el Movimiento 15-M como expresión popular por el descontento general hacia las políticas practicadas por el bipartidismo, pero enseguida, dichas fuerzas políticas retaron a los representantes de dicho movimiento social a presentarse a las elecciones. Dicho reto sólo era una pura fachada, porque desde que se materializó la convocatoria popular en expresión política con el surgimiento de Podemos, la oligarquía, el bipartidismo y las élites económicas y sociales que forman esa casta que nos gobierna, no han hecho más que poner palos en las ruedas, intentar desprestigiar a la formación morada, y lanzar todo su ejército de medios de comunicación a su acoso y derribo. 

 

Pero no contentos con ello, y ante la creciente representación parlamentaria de Unidos Podemos en prácticamente todas las Instituciones (Ayuntamientos del cambio, Comunidades Autónomas en co-gobierno con otras formaciones, representación en el Congreso y en el Senado, etc.), el bipartidismo (ahora expresado mediante la triple alianza PP-PSOE-C's) y los poderes fácticos situados tras ellos, intentan ahora alejar la representación política de Unidos Podemos de su representación popular, argumentando poco menos que es una contradicción que estén en el Parlamento y en la calle, que han de elegir entre uno u otro, porque estar en ambos es una contradicción. Y así, ante la pasada convocatoria de la Coordinadora 25S a manifestarse durante la misma tarde de la investidura de Rajoy, y ante las declaraciones de los líderes de Unidos Podemos de apoyar dicha manifestación, la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría dijo que "era como criticarse a ellos mismos", y Albert Rivera manifestó: "Nos pagan para trabajar dentro del Congreso, no para estar fuera protestando". Por su parte, Celia Villalobos (PP) dijo a Unidos Podemos que no se puede estar en el Parlamento y en la calle al mismo tiempo. El mensaje de la derecha pretende de nuevo confundirnos y llevarnos a su terreno. Pretenden que dejemos de estar en las calles, pretenden que dejemos de representar a aquéllos que nos han votado, tal como hacen ellos. Jamás un partido político que desee representar a la gente puede olvidarse de la movilización popular y ciudadana. 

 

Y así, engañosamente, se pretende que nos convirtamos, al igual que ellos, en políticos que no representan más que a los grandes poderes económicos, que los sostienen y los financian, con la condición de que se alejen de la calle, de que se olviden de las promesas electorales, de que renuncien a representar a aquéllos que les votaron. Jamás un partido de izquierdas que se precie de serlo puede caer en dicha estrategia. Porque curiosamente, aquéllos que postulan dicha forma de entender la política, son los mismos partidos a los que no les preocupa nada estar presente en el Parlamento y en los grupos financieros, en los Consejos de Administración, en todo tipo de lobbies representativos de los intereses de la gran empresa, o en cualquier otro tipo de actividad que consideren oportuno. Pero se olvidan de que el Movimiento 15-M es un contrapoder, al igual que los movimientos sociales, o cualquier otra organización producto de la sociedad civil organizada, y que lucha porque se atiendan sus demandas ciudadanas. Y así, asociaciones de vecinos, AMPAS, ONG's, agrupaciones de colectivos, asociaciones de mayores, de jóvenes, de mujeres, de dependientes, colectivos profesionales, etc., todos tienen derecho a ser escuchados, y no sólo los representantes de los grandes agentes económicos. Y eso es justo lo que ha de hacer Unidos Podemos si desea de verdad continuar siendo una alternativa real de gobierno. En resumidas cuentas, se debe plantear la batalla tanto desde dentro de las Instituciones, como desde fuera de las mismas. 

 

La unidad electoral, de esta forma, debe complementarse con la unidad de acción, con la unidad en la lucha, con la unidad social. De forma pacífica pero contundente, con firmeza y con determinación, y con plena coherencia entre demandas y actuaciones, la izquierda debe estar presente en las calles y en las Instituciones. Desde los lugares de trabajo, en las juntas vecinales, en los colegios y en la Universidad, en los mercados y en los polígonos industriales. La fuerza de la oposición se construye así, con ideas, con valentía, con coherencia y con representación en todas las facetas de la vida social. Debemos, por tanto, ser fuerza política de oposición, en el Congreso, pero debemos configurarnos como una fuerza política de Gobierno. Y eso pasa por no defraudar no sólo en las Instituciones donde Unidos Podemos tenga presencia, sino también en la calle. Debemos estar en el Congreso, pero también en las plazas, calles y avenidas de nuestras ciudades. Debemos estar en el Senado, pero también en los pequeños pueblos y en sus comarcas. Debemos estar en las Comisiones de trabajo de las Cortes, pero también en los centros de trabajo, en las huelgas, en las movilizaciones y en las mareas ciudadanas. En resumen, debemos hablar en las más altas tribunas, pero también en los foros más humildes. Sólo siendo un auténtico movimiento político y social, sin defraudar un ápice las aspiraciones de las clases populares y trabajadoras, sólo siendo absoluta y escrupulosamente coherentes entre nuestras acciones, proclamas y actitudes, será posible convertirnos en fuerza real de Gobierno de este país. Y cuando lo consigamos, aún tendremos que seguir estando en las Instituciones, pero también en las calles, asegurando la plena coherencia de las políticas puestas en marcha. 

 

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15 noviembre 2016 2 15 /11 /noviembre /2016 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es

Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es

Si Allende viviera y gobernara hoy y tomara las medidas que tomó con la Unidad Popular, sería también acusado de dictador

Pablo Sepúlveda Allende, nieto de Salvador Allende

A los 42 años de su terrible asesinato, nos hacemos eco en esta ocasión de un reciente artículo aparecido en el medio latinoamericano TeleSur, que con motivo de los 46 años de la llegada al poder en Chile de Salvador Allende, su mejor gobernante por excelencia, recoge lo principal de su aportación a la nación como programa de gobierno. El artículo de referencia, cuyo contenido íntegro vamos a reproducir a continuación, no obstante, no recoge todo lo que significó el Gobierno del Presidente Allende, ni tampoco los ataques a los que estuvo sometido. Allende procedió a la nacionalización de las industrias del cobre, del hierro, o del salitre. En su primer año de Gobierno, nacionalizó 91 industrias básicas de la nación. Hasta un 80% del parque industrial del país llegó a ser controlado por el Estado. Su Reforma Agraria prohibió expresamente la posesión de más de 80 hectáreas de tierra por persona. Procedió a una serie de reformas educativas, sanitarias y sociales, hizo llegar la enseñanza pública para los niños y niñas indígenas chilenos, y construyó un centro de salud por cada 40.000 habitantes.

 

En política internacional, durante el breve mandato de Allende, Chile se desembarazó del radio de influencia norteamericana, mientras Estados Unidos (como ahora mismo ocurre con Venezuela) proyectaba operaciones encubiertas de la CIA para el derrocamiento de su Gobierno. Estados Unidos financió a la oposición al Presidente Allende, fomentó paros, huelgas y acciones violentas para justificar una insurección, planificó una guerra económica, fomentó el desabastecimiento de productos básicos para la población chilena, y finalmente, diseñó y proyectó el asesinato del Presidente Salvador Allende, y apoyó en su lugar la instauración de la sangrienta dictadura del General Pinochet. Dejo las conclusiones de todo este relato a mis lectores y lectoras. Reproducimos a continuación el contenido del artículo de referencia:

 

En Julio de 1971 el gobierno de Allende, con el apoyo unánime del parlamento chileno, nacionaliza por completo la minería del cobre. Esta acción se convertiría en el mayor éxito económico de toda la historia chilena.

 

El 3 de noviembre de 1970, Salvador Allende asumió la Presidencia de la República de Chile, luego que el Congreso Pleno lo ratificara el 24 de octubre de ese mismo año. En el Congreso Nacional fue investido con la banda presidencial, alrededor de las 11 de la mañana.

 
Al día siguiente, fue ovacionado por una multitud en el Estadio Nacional, donde se celebraba la asunción al poder por parte del pueblo.
 
Allende logró el mayor éxito económico y social de la historia chilena, conozca su legado a continuación:
 
Reforma Agraria
 
Salvador Allende fue quien profundizó el proceso de reforma agraria del antiguo gobierno, utilizando los instrumentos legales para expropiar todos los latifundios y traspasarlos a la administración estatal, cooperativas agrícolas o asentamientos campesinos. Entre 1971 y 1973 se expropiaron 4.400 predios agrícolas, cuatro veces más que el gobierno anterior, otorgando poder a más de 200.000 campesinos. El viejo orden latifundista que había prevalecido por más de 400 años había llegado a su fin.
 
Allende presentó un proyecto de ley indígena, el primero en su tipo elaborado por las propias comunidades de base. Allende lo tomó en sus manos y dijo: “Lo hago mío y lo voy a presentar al Parlamento”.
 
Allende ordenó trasladar el Ministerio de Agricultura a Temuco, para que se aplicara la ley de reforma agraria en todos los predios expropiados y si había tierra que había sido usurpada a las comunidades se les devolvieran antes de proceder a su redistribución. Se logró recuperar alrededor de 150.000 hectáreas de tierras por la vía de la reforma agraria que no estaban destinadas a los mapuche.
 
La recuperación de la Industria del Cobre
 
El primer paso del gobierno de Salvador Allende hacia la independencia económica con el exterior fue la nacionalización del cobre, constituyendo así el “sueldo de Chile”. El proceso se realizó mediante reforma constitucional aprobada unánimemente por el Congreso Nacional con la ley del 16 de julio de 1971, que fijaba la expropiación de los derechos de las empresas Anaconda Company y Kennecott Copper Corporation, así como las minas de Chuquicamata, El Salvador y El Teniente.
 
El pago y procedimiento de indemnizaciones a las corporaciones ocasionaron conflictos en las relaciones con Estados Unidos, puesto que contravenía el acuerdo establecido en el mandato de Frei, según el cual el Estado chileno adquiriría progresivamente el porcentaje restante de las acciones de la gran minería del cobre y mientras tanto, y por un período de once años, ésta debería permanecer bajo la administración de las empresas norteamericanas.
 
La nacionalización del cobre es considerado el mayor éxito económico de la historia chilena, obra del Presidente Allende, gracias a esta política soberana todos los gobiernos, incluso la dictadura que le siguió pudieron contar con los recursos que jamás hubieran tenido si Allende no hubiera nacionalizado este mineral.
 
Nacionalización del cobre tocó intereses estadounidenses
 
El Gobierno anterior a Allende, encabezado por el demócrata cristiano Eduardo Frei, comenzó con un proceso denominado chilenización del cobre, pero en realidad lo que hizo fue comprar más del 50 por ciento de las minas de este mineral estratégico, pagándolas a precios muy superiores a su costo real.
 
Logró estabilizar tal desfalco con sólo la nacionalización de todos los yacimientos de cobre explotados por las filiales de compañías estadounidenses, tales como: Anaconda y Kennecott.
 
Allende decidió no otorgar indemnización a estas empresas mineras norteamericanas, debido a que las dos compañías habían ganado en 15 años una ganancia excesiva de 80 mil millones de dólares explotando el cobre chileno.
 
Pronto, esta decisión de Allende tocaría los intereses norteamericanos y aceleraría un plan fraguado en Washington a finales de 1969, cuando tres generales del Pentágono cenaron con cuatro militares chilenos en una casa clandestina y buscaron cómo frenarlo.
 
Allí, el entonces agregado aéreo de la misión militar de Chile en Estados Unidos, el coronel Gerardo López Angulo y el Director de la escuela de Aviación Militar de Chile, general Toro Mazote, no sólo degustaban exóticos platos, sino que hablaban de las elecciones presidenciales de septiembre de 1970 y de cómo podrían tumbar a Allende si este resultara electo Presidente.
 
Mientras uno de los camaradas del ejército presente en la cena preguntó a modo de juego qué pasaría si el izquierdista Allende gana; el general Toro Mazote respondió: “Tomaremos el palacio Moneda en media hora, aunque tengamos que incendiarlo”. Y en efecto, así pasó cuatro años después.
 
Las reformas de Allende provocaron el Golpe
 
Las reformas provocaron una oposición que se desarrollaba tanto al interior del país como en el ámbito internacional, en particular EE.UU., que utilizó todos los recursos disponibles para poner fin el gobierno allendista.
 
El imperio norteamericano promovió y financió a la oposición chilena que, a su vez, impulsaba acciones de desestabilización como paros de transporte y huelgas generales. En el informe “Actividades de la CIA en Chile”, se puede leer: “La CIA también suministró ayuda a grupos militantes de extrema derecha para debilitar al Presidente y generar una atmósfera de tensión”.
 
Un agudo clima de polarización en el país suramericano y los desequilibrios económicos presentes fueron la excusa para que las fuerzas armadas chilenas, bajo el comando de Augusto Pinochet, se alzaran en un violento golpe de Estado, tres años después de iniciar la administración de Allende.
 
El mandatario se mantuvo en su cargo hasta el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda. El fin de su Gobierno significó la instauración de una de las dictaduras más crueles de América Latina y que duró más de 16 años.
 
La justa distribución de la riqueza
 
La Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) llevó a cabo la estatización, que contemplaba la adquisición de las acciones y la intervención de bancos e instituciones financieras, bajo la tutela del Banco Central, de la propia Corfo y de la Dirección de Presupuesto, organismos que destinaron su atención a los programas del área social.
 
– El Banco del Estado trabajó en los créditos agropecuarios.
 
– El gobierno de Salvador Allende para finales del año 1971, controlaba el 95 por ciento de las colocaciones y de los depósitos bancarios.
 
Resultados positivos en su Gobierno:
 
– El producto bruto aumentó en 8,6 por ciento.
 
– La inflación se redujo de 34,9 por ciento en 1970 a 22,1 por ciento.
 
– La reforma agraria había expropiado alrededor de 10 millones de hectáreas, lo cual se traduce a casi la mitad de toda la tierra agrícola del país.
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14 noviembre 2016 1 14 /11 /noviembre /2016 00:00
Imagen: www.pijamasurf.com

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A la luz de los últimos casos registrados en Francia y Estados Unidos, el terrorismo es cada vez más local y cada vez menos importado, sus causas anidan más en las sociedades nacionales que en los invasores venidos de afuera, lo que fortalece la sensación de amenaza permanente, la aterrorizante percepción de convivir con el peligro que tan rápidamente está corroyendo a las buenas conciencias occidentales

José Natanson

Vamos a ocuparnos de Arabia Saudía en breve, un actor al que ya nos hemos referido de pasada en varias de las entregas anteriores, dentro de esta serie de artículos (en éste su primer bloque, dedicado al terrorismo internacional), pero antes vamos a volver a remarcar el peligroso perfil belicista norteamericano, el aparato de guerra más potente del planeta, tanto en vocación como en medios. Al momento de escribir este artículo aún no sabemos quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca, pero tenemos claro que sea quien sea, la política belicista norteamericana, por desgracia, no cambiará. Nos vamos a basar en un reciente artículo del gran periodista y cineasta australiano John Pilger (en traducción para el medio Rebelion.org), cuya revisión completa recomiendo a mis lectores y lectoras. Los potentísimos medios de propaganda estadounidense llevan adormeciendo y alienando a la población durante décadas, por lo cual el nivel de "aceptación" del carácter belicista de su gobierno está allí bastante asumido. Esa falsa, ingenua y manipulada leyenda de los "buenos" y de los "malos" lleva calando en la sociedad norteamericana (y por extensión, en las sociedades occidentales) durante mucho tiempo, inoculando en las mentes de la ciudadanía el germen de las invasiones "justificadas" a los regímenes que ellos consideran contrarios a sus intereses. 

 

John Pilger clarifica su ejemplo en los siguientes términos: "Este doble estándar básico, es la quintaesencia de la propaganda. Me refiero, por supuesto, al sitio de Mosul por las fuerzas del gobierno de Irak, respaldados por los Estados Unidos y Gran Bretaña y al asedio de Alepo efectuado por las fuerzas del gobierno de Siria, apoyados por Rusia. Un asedio es bueno; el otro es malo". Los medios de comunicación amplifican permanentemente esta propaganda, y por lo tanto, también contribuyen en alto grado a la extensión de las conciencias que "justifican" las invasiones, las guerras, los conflictos, los atentados y las intervenciones estadounidenses en suelo extranjero. Si los medios hicieran bien su trabajo, de forma veraz e independiente, la maquinaria de guerra, seguramente, no habría ejecutado sus planes en un montón de situaciones que nos vienen a la memoria. Seguramente, hoy día, cientos de miles de personas seguirían con vida, buen número de infraestructuras no estarían destruidas, no existiría el ISIS, ni estarían bajo asedio Alepo o Mosul. Pero tampoco se habrían producido los devastadores atentados de Madrid o de Londres, ni habría cientos de miles de refugiados a los que conceder asilo, que abandonan sus hogares a la aventura de tener que emigrar a zonas más tranquilas. Tal como WikiLeaks ha revelado, sólo cuando el líder sirio Bashar Al-Assad rechazó en 2009 la construcción de un oleoducto que atravesara su país desde Qatar a Europa, comenzó la terrible guerra civil Siria. No queremos con esto defender la perversa labor de los dictadores orientales, que no respetan los derechos humanos, sino denunciar que el camino belicista de los Estados Unidos y el seguidismo de sus aliados occidentales tampoco es el camino. 

 

A partir de ese momento, fue la CIA la última responsable de planificar la destrucción de Siria mediante los fanáticos yihadistas (también financiados por Arabia Saudí), que son los mismos fanáticos que ocupan actualmente Mosul y el este de Alepo y que mantienen a su población como rehenes. Pero desgraciadamente, ningún gran medio de comunicación occidental nos contará estas noticias. Estos mensajes y estas verdades serán silenciadas, porque van en contra de los intereses de los Estados Unidos, y por extensión, de todos sus países aliados. Y por su parte, la mayor nación cliente de Occidente, la medieval Arabia Saudí, de la cual nos ocuparemos más a fondo próximamente, y a la cual los estadounidenses y los británicos venden anualmente miles de millones de dólares en armamento, en la actualidad está bombardeando y destruyendo salvajemente Yemen, un pequeño país tan pobre que, en el mejor de los casos, la mitad de sus niños están desnutridos. El documento pdf que ofrecemos como referencia da buena cuenta de la terrible situación yemení. La guerra en Yemen no ofrece el mismo altavoz mediático, pero se trata de una guerra tan violenta, destructiva y aniquiladora como la de Siria, o aún peor. Los saudíes, en connivencia con Occidente, lanzan diariamente bombardeos contra los pobladores de pobres aldeas, contra bodas, contra funerales, contra colegios, contra hospitales, contra población indefensa ya de por sí pobre y desnutrida, dejando dantescos paisajes de absoluta devastación. Es una aniquilación cruel y espantosa a la que nuestro "mundo occidental", nuestras sociedades "libres y civilizadas" no le prestan la más mínima atención. 

 

En el año 2011, Libia, uno de los Estados más modernos del África musulmana, fue destruido bajo el falso pretexto de que Muammar El Gadaffi (presentado como un dictador, cuando había sido recibido por todos los Jefes de Estado y de Gobierno occidentales, presentándolo siempre como un útil amigo de Occidente) estaba a punto de cometer un genocidio contra su propio pueblo. Fue otra gran mentira, otra operación encubierta basada en el auge de lo que se dio en llamar las "primaveras árabes", comenzadas en Túnez, y seguidas en Egipto y otros países. La intervención norteamericana no se hizo esperar, y aprovecharon la ocasión para conspirar contra los "dictadores" de dichos países, alentando a la "revolución democrática", gran falacia promovida por los medios, ya que Estados Unidos es el primer gran país enemigo de la democracia. De hecho, Gran Bretaña, Estados Unidos, en colaboración con nuestra indecente Unión Europea (conjunto de países sin política exterior común, vergonzante seguidista de la política belicista norteamericana), querían "un cambio de régimen" en Libia, el mayor productor de petróleo de toda África. Así que fue asesinado por un comando de fanáticos comandados por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Se cuenta que Hillary Clinton broméo con la muerte de Gadaffi. De acuerdo con sus propios registros, la OTAN lanzó un total de 9.700 vuelos de ataque contra Libia, de los cuales más de un tercio estaban dirigidos contra objetivos civiles. Estos bombardeos incluyeron misiles con ovijas de uranio. La destrucción fue completa, absoluta, terrorífica. Como consecuencia de esta "intervención", Sirte se ha convertido en la capital de ISIS en Libia. 

 

¿Y qué decir de Ucrania? Hoy día gobernada dictatorialmente por un empresario amigo de Washington, bajo el control de unos agitadores fascistas, con el Partido Comunista de Ucrania ilegalizado, y bajo las "políticas de austeridad" del FMI. Su situación es mucho más caótica que antes de su "revolución". Sin embargo, nuestros medios de comunicación occidentales nos presentan a Rusia como el gran instigador y responsable del conflicto, cuando fue orquestado directamente por Estados Unidos, con la vergonzosa complicidad de esta Unión Europea (sobre todo de Alemania), y de la OTAN. La intimidación militar de la OTAN hacia Moscú no es noticia, sino todo lo contrario. Se nos presenta a Vladimir Putin y a su gobierno con unas ansias perversas de "recuperar su hegemonía", cuando es Washington la que amenaza constantemente a Rusia mediante un hostigamiento continuo y cada vez más cercano de las fuerzas militares de la OTAN desde los países bálticos. Como vemos, no hay descanso para los que hacen sonar los tambores de guerra. Los que incitan a la guerra contra Rusia desde el diario The Washington Post, son los mismos periodistas que publicaron la mentira de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva. Y podríamos seguir con más ejemplos. La lista sería ciertamente interminable. Washington está detrás del derrocamiento del Presidente Zelaya, de Honduras, en 2009, del hostigamiento económico hacia el Presidente Maduro en Venezuela, del proceso político contra Dilma Rousseff en Brasil, etc., etc., etc. ¿Por qué su población no es consciente de ello? John Pilger relata que en 1946, el fiscal del Tribunal de Nüremberg dijo de los medios alemanes: "Antes de cada agresión importante, iniciaron una calculada campaña de prensa para debilitar a sus víctimas y para preparar el puebo aleman psicológicamente para el ataque con un sistema de propaganda, donde la prensa diaria y la radio eran las armas más importantes". ¿Les suena de algo? Continuaremos en siguientes entregas.

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11 noviembre 2016 5 11 /11 /noviembre /2016 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (XI)

¿Quieren saber que es desigualdad? Que sólo 62 personas (los pasajeros de un autobús) posean la misma riqueza que la mitad de la población mundial, que son 3.700 millones de personas. (…) Hace cinco años esos súper-ricos eran 388 personas. Pero cada vez son menos, poseen más riqueza y tienen más poder, mucho más poder

Xavier Caño Tamayo

Como ya avanzábamos en el artículo anterior de la serie, y se ha podido constatar la pasada semana simplemente viendo los informativos de cualquier cadena de televisión, el indecente ránking de ricos se presenta en diversas revistas y publicaciones especializadas, expuestos como celebridades y disfrazados de generosos, pero en dichas revistas no nos cuentan su vida, no nos explican las razones de sus inmensas fortunas, no exploran sus lazos de poder, no investigan su historia, sino que nos los presentan como genios salidos de la nada, héroes intocables convertidos en referentes de la Humanidad salvaje capitalista, y por tanto, imposibles de criticar. Estos ricos son apoyados y recibidos en audiencias por gobernantes mundiales, por clubes internacionales, por asociaciones "de prestigio". Son "personalidades" de prácticamente todos los lugares del mundo (incluso de los países más pobres, porque también hay ricos en la India, o en Haití), donde quizá los más novedosos son los magnates rusos y chinos. Los muy ricos chinos, que pasan de 200 (como nos informan Mario y Nora Fernández en su artículo de referencia), hicieron sus fortunas de la forma más clásica, esto es, explotando simplemente a los trabajadores de su país y especulando luego con las fortunas logradas. Son ricos de nuevo cuño, surgidos durante el auge del capitalismo de Estado chino de las últimas décadas (espero que ya no queden "espabilados" que se crean que China es un país comunista). Por su parte, los magnates rusos, que no llegan a los 100, representan casos de riqueza aún más agresivos, ya que acumularon sus fortunas violentamente, de la noche a la mañana, de un día para otro, saqueando y robando directamente los bienes del Estado surgido después del derrumbe de la Unión Soviética (la llamada Federación Rusa), a finales de los años 80. 

 

Pensamos, por tanto, eximiendo a las debidas excepciones que toda regla posee, que nadie se hace exageradamente rico sin ejercer un determinado nivel de criminalidad. Detrás de toda empresa, sea un gran supermercado, un banco, una compañía de seguros, una fábrica, una mina, una inmobiliaria, o cualquier otro modelo de negocio, se esconde una pirámide directiva antidemocrática, donde las decisiones las toman los más ricos aún cuando figuren como simples (o grandes) accionistas. Y evidentemente, la historia está llena de casos, los accionistas minoritarios serán quienes absorban las pérdidas de la empresa cuando las haya, ya que los más ricos abandonarán la misma a tiempo, llevándose todas las ganancias. Durante los últimos meses, varios casos sonados han salido a la palestra de los noticieros e informativos diarios. Detrás de las grandes estafas, de los cierres inesperados, de las fusiones relámpago, del abandono de los trabajadores, y de mil fechorías más, siempre estarán los más ricos (internos o externos) de la compañía. Pero los ricos también saben que han de mantener lo más intacta posible su buena imagen ante la sociedad, su cara más amable, su vertiente positiva y social, ninguno/a de ellos/as quiere llegar a viejo/a con su gran fortuna, pero con fama de ladrón o de asesino, de persona vil o despiadada, ninguno quiere fomentar una imagen de crueldad o de insensibilidad social. Y para ello, al igual que los indecentes gobernantes, dedican buena parte de sus recursos a "labrarse" esa buena imagen, esa imagen respetable. El queso está podrido en todas partes del mundo, y ellos quieren comerse un buen queso, pero sin que se note que lo han hecho mediante trampas, crímenes y delitos. 

 

Han de asegurarse por todos los medios de tapar lo mejor posible todas sus conductas antisociales que les aseguraron sus tremendas fortunas, y han de cultivar sus facetas más afables, simpáticas, humanas, solidarias y colaborativas. Para ello, buena parte de su ejército (toda la pléyade de empleados y colaboradores que les bailan el agua y viven a su costa) se dedican a usar la publicidad y la manipulación para "fabricarse" una imagen social de benefactores y generosos. Así, la primera generación de toda fortuna tiene siempre mucho que ocultar, de ahí que su preocupación sea no sólo agrandar sus beneficios, sino también incrementar su nivel de influencia social y política, porque ello, además de incrementar su riqueza, también corrompe la administración de los bienes comunes y del Estado, y a los servidores públicos a todos los niveles, y con ello los ricos van creando redes clientelares que aseguran su total impunidad. La justicia y las responsabilidades no se les aplican a los ricos como al resto de los mortales, la corrupción aumenta a su alrededor, y se facilita el parasitismo que manipula las leyes y los privilegios a su antojo. La segunda generación de los ricos ya tiena más fácil la tarea, porque ya se entra en un círculo vicioso, donde las sinergias ya están establecidas, y además se genera el mensaje social de que, al haber heredado la riqueza, no se les puede responsabilizar de cómo se generó. Por tanto, las segundas generaciones de los ricos, y las siguientes, ya se ven como más saneadas. Esto suele ocurrir mucho, por ejemplo, en las muchas generaciones de aristócratas (condes, marqueses, etc.) que existen en el mundo, de los cuales nuestro país también es una potencia

 

Y así, los logros de la primera generación facilitan el continuo proceso de enriquecimiento de la segunda. La preocupación por alcanzar niveles de influencia social les ha otorgado cierto poder a sus antepasados (que ellos heredan simplemente por "derechos de sangre", como los Reyes), que las siguientes generaciones usan para continuar corrompiendo a sus círculos, y enriqueciéndose aún de forma más parasitaria que sus antepasados. El Estado en sus diferentes niveles les otorga todas las facilidades posibles, y les protege incluso del pago de impuestos, a veces tan bajos que son absolutamente ridículos. Ello ocurre no sólo con los personajes ricos, sino también con las organizaciones poderosas que viven a la sombra del Estado, como en nuestro país la propia Iglesia Católica. Una sociedad justa no debería nunca prohibir la iniciativa privada (jamás lo hemos dicho), pero sí tratar a los ricos como proporcionalmente se trata a los pobres, lo cual implicaría, entre otras muchas cosas, hacerlos pagar (por justicia hacia la sociedad en la que viven) proporcionalmente a su riqueza, y no permitir que existan ricos con un patrimonio, riqueza o terrenos inmensos, mientras la sociedad permite que existan pobres de solemnidad. De esta forma, iríamos cambiando esta arquitectura social proyectada hacia la desigualdad, por una arquitectura social más justa, más humana, más equitativa, más eficiente y más racional. Y de esa forma, dejaría de haber pobres de solemnidad, porque también dejaría de haber ricos de espanto. La sociedad sería más digna, porque lo serían todos sus miembros, aunque unos tuvieran más que otros, pero no en unos niveles tan exagerados e indecentes como los que se permiten hoy día. 

 

Pero lejos de este escenario, mientras los pobres son machacados por las Instituciones (para que te concedan un subsidio tienes que demostrarle a la Administración poco menos que estás en la indigencia), a los ricos, el Estado les asegura subsidios para sus empresas, facilidades en sus gestiones, subvenciones a la Seguridad Social, rebajas en sus impuestos, ayudas públicas para mantenimiento de su patrimonio, descuentos en sus declaraciones de bienes, contratos con sobornos (lo que en Estados Unidos es un ejercicio legal), el acceso a las infraestructuras y servicios públicos de forma gratuita, etc. Además, el Estado, en su deriva neoliberal, les ha asegurado a los ricos la adquisición de empresas públicas, grandes joyas estatales, a precios de ganga, y gracias a la constante desregulación y mercantilización de bienes, productos y servicios, se les garantiza un mercado cada vez más grande para el saqueo y el expolio. Quizá el robo más obsceno de la Historia sea el de esta última crisis, surgida en 2007, con el rescate financiero a los grandes bancos mediante fondos públicos, simplemente porque "eran demasiado grandes para caer". Y como alguien dijo, si esto es así, quizá es porque "eran demasiado grandes para existir". Es un robo absolutamente indecente perpetrado por los más ricos, que han manipulado la intervención pública (ésa que tanto critican cuando sus empresas van viento en popa) a su favor, socializando las pérdidas de sus empresas, es decir, repartiendo sus deudas entre toda la sociedad, entre los trabajadores que nada tenían que ver con sus tropelías, para endeudar al país y poder continuar con sus imperios, y con sus riquezas. Y todo ello, bajo una absoluta impunidad social y jurídica. Prácticamente, ningún gran banquero ha ido a prisión. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 noviembre 2016 4 10 /11 /noviembre /2016 00:00
Contra los Tratados de Libre Comercio (35)

El TPP recoge y amplifica a intensidades no conocidas la globalización bajo los términos neoliberales

Paul Walder

Ya en enero de 2015, el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ese lobby de los paraísos fiscales, sentenció sin despeinarse: "No puede haber elección democrática contra los tratados europeos", y efectivamente, se está cumpliendo a rajatabla. Y en efecto, el establisment europeo ha conseguido, después de varias semanas de valiente bloqueo por parte de la región belga de Valonia, doblar el brazo a Bélgica, y avanzar hacia la firma del CETA. La noticia es un auténtico jarro de agua fría. No obstante, aún no está todo perdido. Pablo Elorduy lo explicaba hace varios días en este artículo para su medio, Diagonal, que tomamos como referencia para contar lo que ha ocurrido. Charles Michel, Primer Ministro belga, anunció a mediodía del pasado 27 de octubre que su Gobierno levantaba el veto al tratado de inversiones entre la Unión Europea y Canadá (CETA), por lo cual el ultimátum de los mecanismos de gobernanza de la UE había conseguido su objetivo, rubricándose el tratado el mismo día 30 de octubre. La entrada en vigor será inmediata, aunque provisional, pues aún debe ser ratificado por todos los Estados miembro, y por el Parlamento Europeo. No habrá elección democrática contra los tratados, según Juncker. Es una guerra a la democracia, es un chantaje a la soberanía popular, es la imposición fascista del neoliberalismo. 

 

Durante el pasado verano, la Comisión Europea había maniobrado para que el tratado, considerado mixto (es decir, que tiene que ser ratificado en cada uno de los 38 parlamentos nacionales y regionales), pudiera entrar en vigor de forma provisional antes de esa ratificación múltiple, con lo cual quedaba allanado el camino para que el CETA pudiera comenzar a andar con el voto de los Gobiernos actuales (incluido el de Rajoy, uno de los más entusiastas con el tratado, que además también maniobró durante el verano para la ratificación exprés del CETA sin consultar ni al Congreso, ni al Senado ni a las Comunidades Autónomas, en un ejercicio de claro autoritarismo y desprecio a la soberanía nacional, esa que tanto invocan cuando les amenaza el independentismo catalán). El plan hubiera seguido su curso de no haber sido por la valiente y decidida negativa del Parlamento de Valonia, que se negó hasta en cinco ocasiones, manifestando sobre todo discrepancias con el sistema de los tribunales privados de arbitraje entre las compañías multinacionales y los Estados. Parecía así que el trabajo de 18 meses anteriores se iba al carajo, e incluso las autoridades canadienses (concretamente, la Ministra canadiense de Comercio) abandonaron la sede de la Comisión con una profunda decepción. El grupo de la izquierda en el Parlamento Europeo (GUE/GNL) protestó enérgicamente a través de su portavoz Marina Albiol, y el activista Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción, declaró que "las presiones y los chantajes feroces de la Unión Europea, de la patronal y de los gobiernos europeos como el alemán y el francés han surtido efecto", y comparó la situación con el golpe a Grecia para la firma del tercer memorándum de entendimiento con la Troika, que ha puesto prácticamente todos los recursos del país en manos de empresas privadas. 

 

Según este activista medioambiental, a la presión de la propia Comisión Europea, se ha unido una presión inaceptable del Gobierno belga, de corte derechista y ultraliberal, hacia sus gobiernos regionales, como el de Valonia, amenazando con los recortes en subvenciones u otras consecuencias políticas y económicas. Como vemos, la historia se vuelve a repetir, por desgracia. Esta indecente y antidemocrática Europa sólo entiende de presiones y chantajes cuando se trata de acallar toda voz que salga en contra del despiadado neoliberalismo global que pretende imponerse. Pero como decimos, los llamamientos a la presión y a las movilizaciones ciudadanas son más importantes que nunca, porque las élites no han ganado todavía, ya que queda todo un largo camino hasta su aprobación final. Deberá ser la protesta popular la que tumbe estos aberrantes tratados, porque la práctica totalidad de las Instituciones europeas, así como los Gobiernos de sus Estados miembro, son de carácter claramente neoliberal, y estarán a favor de su aprobación definitiva. Por su parte, en el Parlamento Europeo, la mayoría de conservadores, socialdemócratas y liberales tampoco planteará una gran oposición al tratado, por lo cual también es casi segura su aprobación. Sólo la fuerza de la ciudadanía en la calle, en los centros de trabajo, de las ONG's, de los movimientos sociales y de las plataformas del tejido civil podrán enfrentarse a la aprobación final de estos monstruos que consagran la primacía de las multinacionales sobre los derechos laborales, sanitarios, económicos, culturales y medioambientales. 

 

A nivel de los Estados miembro, tan sólo se encuentran a día de hoy pequeñas resistencias en Austria, Rumanía y Alemania, pero no lo suficientemente fuertes como para poder tumbar el tratado. Y en nuestro país, el Gobierno (por esas fechas aún en funciones) del Partido Popular autorizaba el 14 de octubre la firma del CETA, en un ambiente de total opacidad y falta de transparencia, sin apenas haber debatido sobre ello en el Congreso (a pesar de estar plenamente operativo), un día antes de que una veintena de ciudades españolas saliesen a la calle a protestar, y a sabiendas de que varios de nuestros Parlamentos autonómicos (entre ellos Extremadura, País Valenciano, Baleares o Cataluña) se habían opuesto al mismo. Tampoco tuvo en cuenta, como es su estilo, las manifestaciones de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, que se habían declarado "Ciudades Libres de TTIP y CETA". Nada de ello impidió la decidida acción de nuestro perverso gobierno en pro del tratado comercial con Canadá. La lucha, por tanto, ha de continuar. No podemos rendirnos. El domingo 30 de octubre fue un día triste para la democracia europea, para la democracia mundial. La alegría de los líderes reunidos en Bruselas a tal efecto lo confirma. "'¡Lo conseguimos!", dijo la Ministra de Comercio de Canadá, Chrystia Freeland, a punto de saltar de alegría entre las sonrisas de los líderes presentes. Era la escenificación de la victoria ante los sindicatos, los movimientos sociales, las organizaciones ecologistas y las ONG's que velan por los derechos humanos frente al poderío transnacional de las empresas, y también sobre Valonia, esa "pequeña aldea gala del siglo XXI que puso contra las cuerdas al mismísimo Jean-Claude Juncker", en palabras de Adoración Guamán y otros autores en este artículo para el medio Contexto y Acción

 

Porque como decimos, las presiones sobre Valonia, esa pequeña región que alberga sólo el 1% de la población de la UE, han sido inmensas. Incluso el Presidente del Europarlamento llegó a presionar al Presidente del gobierno valón para que se rindiera a las presiones de la Comisión. Por supuesto, los grandes medios de comunicación también han presionado lo suyo, intentado sacarle los colores al gobierno valón por su declive económico, justificando así la necesaria apertura a las inversiones extranjeras que se promueven con el CETA. Pero Valonia no se rendía. Su resistencia representaba el esfuerzo de miles de activistas que llevan años de campañas contrarias a los tratados, y que veían en la pequeña región belga un bastión de su resistencia. Pero en fin, esperemos que a la hora de la ratificación definitiva, las Instituciones europeas se encuentren con otros "valones" repartidos por toda la geografía del viejo continente, que pongan en cuestión y se enfrenten decididamente a la aprobación del mismo. Si finalmente el CETA descarrila por esta vía, lo cual es bastante probable, finalizará la aplicación provisional del mismo, aunque no sabemos durante cuánto tiempo más estaría activo. Por tanto, tenemos aún en nuestra mano la posibilidad de muerte definitiva del CETA, lo cual a su vez pondría en peligro el resto de tratados comerciales negociados por la UE. Por otra parte, el Tribunal de Justicia de la UE tendrá que dictaminar la compatibilidad del mecanismo de ISDS (Tribunales de arbitraje inversor-Estado) con los propios Tratados de funcionamiento de la UE. Por tanto, aún hay esperanzas. Sigamos en la lucha. No nos rindamos. Continuaremos en siguientes entregas.

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