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4 septiembre 2016 7 04 /09 /septiembre /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (XIV)

Pese a su bien cultivada imagen de progreso e ilustración, la Unión Europea no es un baluarte de paz y cooperación mundial. Actúa como una banda de 28 naciones al servicio de la política exterior de Estados Unidos pero los países que la integran también son víctimas del poder norteamericano. Estados Unidos es el socio invisible de la UE, asegurando que se mantenga bien financiada, crezca la OTAN y nadie se salga fuera de la órbita estadounidense

Margaret Kimberley

Como ya indicábamos desde el artículo anterior, no es justa la generalización de carácter islamófobo que se hace contra estos grupos terroristas, ya que en realidad, se trata de una minoría, apoyada y financiada desde el wahhabismo más rancio de Arabia Saudí, que resulta ser el principal aliado de Estados Unidos e Israel en la zona. Pero desgraciadamente, no es ésta la información que nos cuentan los grandes medios de comunicación occidentales, que como siempre, instrumentalizan la información al servicio de sus intereses. Nunca nos cuentan la verdad, y la verdad es que el Estado Islámico (y su predecesor, Al-Qaeda en Irak y demás grupos previos) fue financiado por grandes jerarcas y magnates saudíes desde hace años, incluso estando Estados Unidos sobre el terreno tras la invasión y ocupación de Irak, y que ya desde entonces, se ocupaban de matar a gente irakí por comportamientos o creencias consideradas "heréticas". Hasta que llegado un determinado momento, con suficiente financiación, armamento y base geopolítica, decidieron hacer la guerra por su cuenta, atacando al gobierno de estos países musulmanes, logrando apoderarse de los pozos de petróleo y destruyendo todo el capital cultural de las tradiciones históricas de todos estos países. Pero a EEUU todo esto le da igual, a ellos sólo les interesa que tienen un nuevo enemigo al que criminalizar, ya tienen una nueva guerra preparada, y les importa muy poco que mueran cientos o miles de civiles inocentes, al bombardear de forma indiscriminada. 

 

Pero en realidad, como venimos contando, ni Estados Unidos ni sus socios europeos tienen ninguna intención de acabar con el fundamentalismo wahhabí, permitiendo que sus aliados Arabia Saudí y Qatar continúen financiándolo y extendiendo esta corriente por el mundo árabe, y por las comunidades musulmanas en Europa, donde reclutan muchos de sus activistas. Este es el verdadero panorama, y se constata perfectamente, como venimos afirmando desde varios artículos atrás, que este asunto del terrorismo internacional no es un asunto de buenos y malos. Existen muchos intereses implicados, y muchos factores que inciden en que dichos nidos de terrorismo se expandan, para así justificar determinadas políticas, en un escenario internacional tremendamente complicado, con intereses cruzados entre diversos países. Así, vemos cómo el auge del fundamentalismo islámico favorece a su vez el auge del racismo y de la islamofobia, y por extensión del neofascismo en Europa, a la vez que crea un clima favorable a nuevas intervenciones armadas por parte del imperialismo norteamericano y todos sus "socios" europeos. Todo ello sirve a su vez para retroalimentar los atentados terroristas en suelo europeo y norteamericano, lo que a su vez contribuye a la creación de Estados de excepción, autoritarios y policiales, que justifican los recortes a ciertos derechos y libertades públicas. Y todo ello unido, a su vez, distrae la atención sobre los problemas sociales que acucian a estas sociedades occidentales capitalistas, sumidas en el desempleo, la precariedad, y un desmontaje de todos sus sistemas de protección social, bajo nuevos ataques en oleada del más descarnado neoliberalismo. 

 

En última instancia, toda esta escalada terrorista (cuyos intereses ya hemos expuesto a grandes rasgos) pone sus miras en disipar a medio plazo el enorme descontento social debido a las políticas de sus respectivos Gobiernos, atajando el malestar social, las revueltas populares y las protestas callejeras, y debilitando la lucha de clases, ante la posibilidad de una escalada bélica, que amenaza con convertirse en un conflicto mundial. Pero en el fondo, no es más que otro recurso de la burguesía para intentar debilitar cualquier conato de oposición sindical y política contra la masiva implantación y expansión de esta fase del capitalismo, la fase neoliberal globalizadora. El terrorismo internacional juega esta importante baza, ya que en resumidas cuentas, es el tipo de "oposición" que al capitalismo norteamericano y europeo le interesa. Bajo la difusión de manipulados mensajes y la ocultación de la verdad, convierten al terrorismo en su aliado, y mientras proclaman a los cuatro vientos la necesidad de defenderse contra él, de criminalizar a los terroristas y de declarar solemnemente que nos están haciendo la guerra, justifican el resto de sus políticas, que son en última instancia lo que persiguen. Como vemos, una casi perfecta maniobra del imperialismo norteamericano y europeo para conseguir sus fines. En este artículo publicado por Alfredo Jalife-Rahme para el medio La Jornada, el autor explica perfectamente el origen de los yihadistas, refiriendo la denominada "Operación Ciclón" de la CIA, organizada en 1979 cuando el Presidente Carter destinó de forma secreta 500 millones de dólares para crear, a instancias de su asesor de Seguridad Nacional, un movimiento de guerrilleros islámicos en Afganistán y en Pakistán con el fin de desestabilizar a la por entonces Unión Soviética (URSS). 

 

Por tanto, y como estamos viendo, el terrorismo internacional no es una cuestión de cuatro fanáticos, ni de la maldad intrínseca del ser humano, ni de la bestialidad del mundo musulmán, sino producto de unos intereses geopolíticos que, cuando se convierten en la obsesión de ciertos y poderosos países, activan una serie de reacciones en cadena que hacen surgir, con el tiempo, los factores que desencadenan los actos terroristas. Es inútil por tanto establecer perfiles étnicos o religiosos, desplegar ataques furibundos tras cada atentado, fomentar la islamofobia o el racismo excluyente, porque ninguna de dichas estrategias es buena consejera para la consecución de la paz. Para fomentar la paz, lo hemos dejado sentado desde el primer artículo de esta serie, simplemente hay que creer y apostar firmemente por ella. Y ello implica, como estamos haciendo, desvelar los verdaderos intereses que fomentan la crueldad, las guerras y los atentados por todo el mundo, e intentar, cada país en la medida de sus posibilidades, enfrentarse con determinación a dichos intereses. Basta ya por tanto de típicas y enlatadas interpretaciones de nuestros ignorantes políticos de turno, basta ya de llamadas al nacionalismo para combatir el terrorismo, basta ya de falsas e hipócritas proclamas que lo único que consiguen es tensar aún más la cuerda fanática del terrorismo. Los intentos de despolitizar los actos terroristas son otra táctica para desconcertar, para manejar a la opinión pública, para desviar su atención y para ocultar los auténticos motivos que mueven a los asesinos. Por tanto, ni Islam ni locura: el terrorismo es, en el fondo, pura política. 

 

Bruno Guigue lo ha dejado expresado perfectamente en este artículo traducido del francés para el medio Rebelion.org por Caty R.: "El terrorismo no existe porque haya ciertos locos que lo ejecutan, pero no existirían esos locos si no hubiera una organización que difundiera las consignas. No dejaremos de repetirlo: el terrorismo es un asunto político. Y si brinda a los desequilibrados un medio de expeler su malestar es porque la organización existe antes que los locos y los utiliza como "soldados de la yihad". Lo que llevan pretendiendo nuestros gobernantes es que veamos al terrorismo como una cuestión de buenos y malos, de amigos frente a enemigos, de socios y aliados frente a los monstruos adversarios que intentan destruirnos. Enmascaran las estrategias políticas que hay detrás del terrorismo bajo ataques a nuestras culturas, a nuestros valores, a nuestros modos de vida, a nuestra libertad. Nos venden el mensaje de que ellos quieren destruirnos sin más motivos. Pero en realidad, como estamos demostrando, esta falsa interpretación del fenómeno terrorista oculta su motivación primigenia, esconde sus orígenes y difumina los intereses en juego, despojando al fenómeno de cualquier análisis racional. Lo que se consigue, al fin y al cabo, es arrojar una cortina de humo sobre las razones de fondo de ese peligro letal, de ese abominable fenómeno, que nuestros dirigentes, por cobardía, ignorancia o cinismo, contribuyen a extender. Pero aún nos quedan muchas cosas por contar. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 septiembre 2016 4 01 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: Daniel Mermet

Viñeta: Daniel Mermet

El capitalismo neoliberal, con su proclamación del mercado y no del ser humano como eje absoluto del funcionamiento de la sociedad, ha multiplicado la miseria y ampliado las desigualdades a escala universal. Generador constante de crisis, el orden capitalista pretende ignorar que son las asimetrías las que las provocan y se las arregla siempre para descargar sus efectos en las personas humildes del planeta

Manuel E. Yepe

Tras la reciente finalización de nuestra extensa serie de artículos sobre "Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI" (a la cual remito a todos los lectores que aún no la hayan seguido), vamos a comenzar aquí una nueva serie, en cierto sentido complementaria de aquélla, porque como su título indica, vamos a intentar hacer un estudio lo más profundo y pormenorizado posible sobre las causas del mayor problema global de nuestro mundo: la desigualdad. Queremos estudiar la sociedad que genera estas desigualdades sociales, su arquitectura, sus reglas, sus permisos, su anatomía. Queremos diseccionarla, queremos analizarla y pretendemos desvelar todos los factores que inciden, en mayor o menor medida, en que existan todas estas gravísimas desigualdades sociales, que son el auténtico cáncer que nos corroe a escala mundial. Queremos por tanto diseccionar completamente el mundo de hoy, tanto en nuestro país como en terceros países, y exponer con todo lujo de detalles las verdaderas causas, los auténticos motivos que generan, propician y fomentan estas desigualdades. Y por supuesto, también iremos desgranando las soluciones que nosotros proponemos, desde la izquierda transformadora, para acabar con dichas desigualdades, para desmontar los mimbres de nuestras injustas sociedades, y para evolucionar hacia modelos de sociedad más justas, equilibradas, avanzadas y humanas. 

 

Por supuesto, y como siempre hacemos, iremos enlazando a todas las fuentes de información y a todos los diversos autores en los que nos vamos a basar para ir introduciendo todo nuestro relato, relato durante el cual tendremos que ir deteniéndonos en los principales factores que provocan las terribles desigualdades actuales. Hablaremos así, entre otros muchos aspectos, de los ricos y su poder, de la estructura social básica que alberga las desigualdades, de la deuda de los países (sobre todo de los del Sur), de los paraísos fiscales, de la estructura del mercado laboral, de la pobreza energética, de la pobreza infantil, de los fundamentos que propician la corrupción política y económica, de la necesidad de redistribución de la riqueza, de la urgencia en la implantación de unos mecanismos para una fiscalidad internacional más justa, de la necesidad de globalizar el trabajo decente y los derechos humanos, y de la posible reorganización que podemos proponer en cuanto a las normas del comercio internacional. Todos ellos y muchos otros son factores y posibles soluciones que intervienen en esta arquitectura social de la desigualdad, y es preciso, como decimos, pasar a estudiarlos con detalle. Revisaremos también lo principal de diversos informes publicados por algunas organizaciones no gubernamentales especializadas en el tema, para que al final tengamos no solamente asimilada la esencia de dicha arquitectura de la desigualdad, sino las necesarias transformaciones que harían falta para revertirla. Dicho todo lo cual, podemos ir entrando en materia. 

 

Vivimos en una sociedad consagrada a la desigualdad. Esto es un terrible hecho, pero desgraciadamente, real. Así como se dice que en el origen del Movimiento 15-M español está la pequeña pero valiosa obra "Indignaos!", un opúsculo del veteranísimo francés recientemente fallecido Stéphane Hessel, el movimiento galo denominado "Nuit Debout" (Noche en pie) nació de los colectivos que asistieron a las proyecciones de una película que tuvo un tremendo éxito en Francia. Su título es "Merci, patron!" (Gracias, patrón), una suerte de documental-comedia del novel cineasta François Ruffin, director del fanzine Fakir, que cuenta cómo uno de los símbolos del capitalismo francés contemporáneo, Bernard Arnault, CEO de Lvmh, un conglomerado de empresas de lujo que agrupa a marcas como Louis Vuitton, Kenzo, Dior, Fendi y Gyvenchi, suprime miles de puestos de trabajo de un plumazo y convierte a una pequeña localidad francesa en un pueblo fantasma, al cerrar la única fábrica que allí existía, "deslocalizándola" hacia un país con costes laborales muchísimo más bajos, algo completamente usual hoy día en gran cantidad de empresas. La película-documental fue rodada por el equipo de Fakir y sus actores son los propios habitantes de la localidad afectada, y ex trabajadores de la fábrica cerrada, fundamentalmente dos sindicalistas. La bronca que causó ver a Bernard Arnault, una de las mayores fortunas de Europa y la mayor de Francia, justificar los despidos de cientos de obreros en aras de maximizar los beneficios de una transnacional fue tal, que "Merci, patron!" se convirtió rápidamente en un auténtico fenómeno sociológico. Es sólo un ejemplo, aunque desgraciadamente, no un ejemplo aislado. 

 

Mukhesh Ambani, miembro de la Junta Directiva del Foro Económico Mundial de Davos, es Presidente de la compañía Reliance Industries, y es conocido por ser el hombre más rico de la India. Posee una casa (mejor diríamos una mansión) valorada en mil millones de dólares, con 27 pisos, para una familia de seis personas, en un país en el que el 40% de los niños y niñas padecen desnutrición severa. Y existen evidencias científicas más que suficientes (algunas de ellas las expondremos durante esta serie de artículos) que demuestran cómo el incremento en las desigualdades tiene significativas repercusiones negativas sobre otros aspectos de la vida de las personas que afectan directamente al bienestar y a la felicidad. Tal sería el caso de la educación, la esperanza de vida, la mortalidad infantil, la incidencia de posibles enfermedades mentales, el consumo de drogas, las tasas de obesidad y sobrepeso, o el número de suicidios u homicidios. Se trata indefectiblemente de variables, todas ellas, que presentan peores valores en aquéllos lugares en donde mayor es la desigualdad. Durante el año 2015, el Presidente de la compañia energética Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, percibió entre sus diferentes conceptos retributivos una cantidad diaria de más de 26.000 euros, mientras que la compañía, durante ese mismo año, realizó más de 265.000 cortes de electricidad a hogares españoles por impago de su factura eléctrica. Es sólo un dato ejemplar y significativo de la salvaje desigualdad imperante en nuestra alienante y decadente sociedad capitalista. 

 

O bien, y por poner otro sugestivo ejemplo, mientras en oscuras e indecentes fábricas de la India trabajan en régimen esclavo miles de personas, elaborando la ropa de las marcas del famoso grupo textil Inditex, Amancio Ortega se embolsará este año la cantidad de 3 millones de euros ¡diarios! sólo por la rentabilidad de sus dividendos en la compañía que dirige Pablo Isla. Según el medio Infolibre, el empresario, que posee casi el 60% de las empresas del grupo, ingresó más de 500 millones de euros de una tacada, un 15% más que en el anterior ejercicio. Habría que preguntarle si los trabajadores de sus fábricas también han percibido una subida de un 15% en sus salarios. La hija de Amancio Ortega, Sandra Ortega, posee también un 5,053% del capital del grupo, y percibirá por ello casi 100 millones de euros como retribución por sus acciones. ¿Es lícito vivir en una sociedad así, que permite estas aberraciones? Y mientras, la mayoría social y trabajadora nos preguntamos por qué, y cómo es posible que nuestra sociedad permita que ciertos individuos tengan el poder, mediante sus decisiones, de transformar no sólo la vida íntima y particular de cientos de miles de terceras personas, sino también la de transformar la actividad económica de ciertos lugares, fuente de su riqueza material y social. La sociedad consagrada a la desigualdad en la que vivimos ha llegado a tal grado de perversidad que unos cuantos individuos, más o menos el 1% de la población, posee no sólo las riquezas, sino el poder y la capacidad para controlar y dirigir la vida del resto. Estamos cansados, hartos de ver y oír casos en este sentido, y ya lo hemos asumido como algo normal. Pero no es normal. O mejor dicho, no debería serlo. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 agosto 2016 1 29 /08 /agosto /2016 23:00

La regeneración de la élite económica es aún más necesaria que la de los políticos

Braulio Gómez Fortes

Es tremendo que se propongan “despolitizaciones” a las personas que, por definición, somos seres políticos (zoon politikón – diría Aristóteles), es decir, se exige que las personas nos despersonalicemos, que dejemos aparte lo que es esencial -ese ser político- y nos convirtamos en un no ser apolítico, al mismo tiempo que, para “compensarnos”, se nos propone un mundo feliz tecnocrático que hace palidecer al de Huxley, en el que los técnicos nos van a decir lo que debemos hacer y lo que no en un triunfo épico de lo técnico sobre lo político

Roberto Mendes

Esta política [de despolitización] aspira a otorgar un dominio fatal a las fuerzas económicas al liberarlas de todo control; tiene como meta obtener la sumisión de los gobiernos y de los ciudadanos a las fuerzas económicas y sociales "liberadas" de esta forma

Pierre Bordieu

Muchas veces escuchamos la expresión "despolitización" como una reivindicación aplicada a diferentes contextos: hay que despolitizar la justicia, hay que despolitizar las Cajas de Ahorros, hay que despolitizar los medios de comunicación, hay que despolitizar el deporte, hay que despolitizar la cultura...Dos observaciones iniciales se nos vuelven urgentes antes de entrar en materia: en primer lugar, los que nos demandan la necesidad de dicha "despolitización" suelen ser los primeros que politizan todo, y en segundo lugar, los argumentos para esa "despolitización" suelen ser, como siempre, puras falacias. Politizar cualquier aspecto de nuestra vida no es, en principio, una actitud negativa, porque en el fondo, y no nos engañemos en torno a esto, la política lo cubre todo. Y es que la política, como proyección de nuestras necesidades para evolucionar hacia un mundo mejor, es normal que se inmiscuya en cualquier actividad, si queremos llegar a la última instancia de dichas manifestaciones humanas. Por tanto, el peligro no está tanto en "politizar" o "despolitizar" las diversas manifestaciones humanas, sino en los intereses que se esconden detrás de dicha politización. De esta forma, será fácil desmontar los argumentos de aquéllos que se declaran a favor o en contra, viendo los verdaderos intereses que persiguen. De manera parecida, se habla a bombo y platillo sobre la necesidad de llegar a "Pactos de Estado" para muchas materias (educación, política exterior, etc.), porque persiguen con ellos determinados intereses. Habría que preguntarse entonces si dichos "Pactos de Estado" contribuyen a la politización o a la despolitización de dichos asuntos. 

 

Por otro lado, y esto viene pudiendo comprobarse en las famosas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la imagen que se está difundiendo es que todos nuestros problemas se deben a la existencia de una clase política corrupta, cuando no es así, o al menos no es así del todo. Las pancartas del Movimiento 15-M decían "No somos mercancía en manos de banqueros y políticos corruptos", en una clara alusión a que nuestros problemas como sociedad no sólo se deben a la existencia de una clase política corrupta, sino también a una élite económica rentista y parasitaria, cada vez con mayor poder de influencia sobre aquélla. Es evidente por tanto que hay que acabar con una "casta" política que desprecia continuamente a la ciudadanía, y sólo persigue mantener sus privilegios, pero no es menos evidente que también hay que acabar con una "casta" empresarial o económica que vive de la especulación y de la concesión pública, y que es la base de un perverso sistema que practica y legitima la corrupción. Braulio Gómez Fortes [1] lo expresa en los siguientes términos: "La mayoría de los ciudadanos, influenciados y ayudados por los medios de comunicación, están siendo muy exigentes y críticos con los políticos. De hecho ha empezado a ser aceptado que ningún imputado pueda ostentar un cargo político o ir en unas listas electorales, convirtiéndose en una línea roja que aparece claramente en muchos de los pactos que se están dando entre la nueva y la vieja política tras las últimas elecciones autonómicas, una verdadera novedad. La opinión pública está escandalizada, está indignada y exige a los nuevos partidos que no transijan con la corrupción. En cambio ese nivel de exigencia no lo padecen los corruptores, los que tienen el poder económico. Las puertas giratorias también han tenido un hueco especial en la agenda de la corrupción en los últimos años. Pero el dedo acusador se empeñaba en mostrarnos al político feliz, dócil y agradecido en su puesto remunerado, sin culpabilizar a las compañías que pagan por sus servicios". 

 

Las manipulaciones y falacias que se vierten en torno a este asunto de la despolitización son enormes, y disponen de múltiples caras. Tómese como caso paradigmático de ello los famosos "Papeles de Bárcenas", una causa que va a comenzar a ser juzgada próximamente, donde están involucrados la casi totalidad de los altos cargos del PP de la época, y que se refiere a un caso de financiación irregular "de libro" de una formación política, donde se mezclaban perfectamente las donaciones que grandes empresarios hacían al partido, con la concesión de ingentes contratos y concesiones públicas para las susodichas empresas. Está claro que más que a la despolitización, deberíamos recurrir a la "desempresarialización" de la política, atajando, coartando, prohibiendo y limitando el tremendo poder que la clase empresarial posee sobre los políticos de turno de este país. Tomando como referencia el caso de Telemadrid [2], Roberto Mendes nos da muy buenas pistas en este sentido. Apunta a la reciente tendencia, en realidad una nueva falacia argumental, de que deben ser "los profesionales" de tal o cual sector los que decidan, elijan y gobiernen en sus respectivos sectores. No se habla entonces de "ciudadanos" para que elijan a sus representantes en las diferentes instituciones públicas (sean del sector que sean), sino de que decidan "sus profesionales". Y esto se lleva a la justicia (diciendo que hay que despolitizar, y de que por tanto deben ser los propios jueces los que elijan a sus representantes en el CGPJ), a la economía, a los medios, etc., dejando que sean los "expertos" profesionales los que decidan lo que es mejor para el país. 

 

Por tanto, tiene mucho sentido también lo que entendemos cuando hablamos de "despolitización". Por ejemplo, el Partido Popular durante toda su legislatura, ha practicado una política hacia los medios de comunicación públicos (la corporación RTVE) consistente no sólo en su total intervencionismo, sino también en su absoluto partidismo, practicando todo tipo de manipulaciones, informaciones sesgadas, censura y autoritarismo, cayendo en picado su audiencia, y perdiendo absolutamente el rigor, la veracidad y la independencia que debiera poseer. ¿Debemos concluir que el PP ha "politizado" la televisión pública, y que el PSOE la había "despolitizado"? Sería una errónea conclusión. Todo medio de comunicación, público o privado, es una herramienta política, pero precisamente por ello, si un medio es público, su "politización" ha de consistir en convertirse en un verdadero servicio público, lejos de los intereses partidistas, ofreciendo rigor, independencia y pluralidad. El culmen de esta falaz política "despolitizadora" lo podemos tener en los diferentes Gobiernos liderados por "tecnócratas" (expertos profesionales, normalmente economistas, elegidos por instancias suupranacionales como Presidentes de sus respectivos países), de los cuales tenemos en la Unión Europea precedentes como el italiano Mario Monti, o el griego Lucas Papademos. La filosofía está bien clara: dejemos las grandes decisiones a los que saben, los expertos, los tecnócratas, esa especie de seres infalibles dotados del conocimiento más riguroso y de la verdad más inexorable, para que a fin de cuentas, conduzcan a sus diferentes sectores (en última instancia, al país) por los derroteros correctos. 

 

En el fondo, toda esta filosofía de la "despolitización" (continuamos en comillas porque en realidad subyace una gran politización) descansa sobre el gran principio, que desprecia la democracia, y que aboga por no dejar elegir "a la gente" sobre las grandes cuestiones que les atañen. Y en efecto, ante el reciente referéndum británico del "Brexit", se abrió una agria y extensa polémica en torno a la concreción de las normas "de uso" de los referémdums sobre cuestiones importantes (Pedro Sánchez, actual Secretario General del PSOE, abogó justamente por eliminar los referéndums para estas cuestiones). Y como muy bien resume Roberto Mendes, aplicándolo a los medios de comunicación: "No se trata de sustituir dependencia gubernamental por dependencia tecnocrática y sumisión a unas supuestas leyes del mercado, sino de conseguir la imparcialidad debida". Pero como decíamos al comienzo, estos falaces intentos de "despolitización" los podemos aplicar a otros muchos aspectos de nuestra vida. Otro caso típico es el deporte. Hemos de partir de la base de que el deporte, en general, es otra manifestación de nuestra cultura. Y más aún cuando algunas manifestaciones deportivas, como el fútbol, llegan a alcanzar gigantescos fenómenos de masas populares. Y aquí es donde se les acaba viendo el plumero a muchas formaciones políticas, demostrando su incoherencia y su hipocresía. Como buen ejemplo de ello, tenemos a la formación política que lidera Albert Rivera, que a pesar de que siempre ha defendido que no se mezclara la política con el deporte, en la práctica desmiente muchas veces su teoría, como explica Antonio Maestre en este artículo [3] para el medio La Marea. 

 

Y así, a pesar de haber criticado los pitidos y abucheos en algunos encuentros de fútbol, Ciudadanos montó un mítin futbolero para el partido de la Selección Española contra Turquía en la pasada EuroCopa de Francia. Su hipocresía y doble rasero de medir es tal, que aunque lo critican para otras fuerzas políticas, ellos son los primeros que utilizan el fútbol como instrumento político para atacar al adversario, sacando a relucir los más atávicos sentimientos de los ciudadanos para beneficiar su opción política. Justo lo que critican de los demás cuando la ideología del contrario es independentista. Pero lo más sangrante en cuanto a la supuesta "despolitización" del deporte ocurre cuando éste intenta despojarse de todo trasfondo político, aunque dicho trasfondo sea un trasfondo abominable, que ponga en cuestión los más elementales derechos humanos. Como lo que interesan son las relaciones comerciales, se legitima la participación de nuestros equipos (de fútbol, o de cualquier otra disciplina) con equipos de terceros países ante los cuales lo único que deberíamos hacer es denunciar su tremenda situación interna. Pero en vez de ello, lo que nuestros dirigentes deportivos y políticos suelen argumentar es que "el deporte no debe mezclarse con la política", y otras lindezas por el estilo. Pues sí, señor mío: el deporte sí debe mezclarse con la política, porque el deporte es, también, política. De hecho, se mezcla aunque no queramos. ¿Cuántas veces asistimos a homenajes en los campos de fútbol, a minutos de silencio, a proclamas, a simbología o a comportamientos que denotan claramente su intención política? Lo que ocurre es que cuando los intereses económicos se vuelven más fuertes que los políticos, es cuando ser arguye falazmente que "el deporte no debe mezclarse con la política". 

 

Y es que en sentido general, la cultura (de la que el deporte es sólo una manifestación más) no puede quedar aislada de la política. El compromiso político siempre ha definido a los auténticos intelectuales y artistas a lo largo de la Historia. Lo hemos explicado más a fondo en otro artículo de nuestro Blog [4]. Allí hemos expuesto ejemplos de músicos, de poetas o poetisas, de actores o actrices, de escritores/as, de cineastas, de pintores/as, etc., cuya obra ha sido una obra comprometida, frente a aquéllos que han argumentado que el arte o el deporte han de ser "apolíticos", sin darnos cuenta de la tremenda aberración que eso supone. En el arte en general es donde quizá podamos verlo con mayor claridad, ya que bajo el pretexto de la libertad de expresión o de la creación artística, no podemos amparar opiniones, decisiones o comportamientos que vayan en contra de los principios y valores democráticos a los que siempre debemos aspirar. Y es aquí donde muchas veces también intentan colarnos el sambenito de la "despolitización", aludiendo a que son manifestaciones artísticas que deben estar alejadas de interpretaciones políticas. Pero nada más lejos de la realidad. Denunciemos por tanto esta continua falacia de los llamamientos a la "despolitización" de tal o cual sector, de tal o cual actividad. La política es la esencia de la vida, no podemos escapar de ella, porque sería intentar escapar de nuestra auténtica naturaleza como seres humanos. Lo que hay que hacer es bien simple: politizar correctamente. Es mejor politizar correctamente que entregarse a esa sumisa y obediente "despolitización" (que esconde la politización errónea, la abusiva, la corrupta), a ese gobierno de los expertos, a esa tiranía de los técnicos, a esa hegemonía de lo económico, a esa desidia del refrendo popular que en el fondo sólo pretende menospreciar y socavar la democracia. Frente al engaño masivo de esa supuesta "despolitización", el llamamiento ha de ser el contrario, a la politización de nuestras actividades, a la participación de la gente, a la masiva concurrencia popular, a la discusión y a la decisión en foros y ágoras públicas, a la complicidad del conjunto de la ciudadanía ante todos los asuntos que les conciernen. Porque en el fondo, todo esto es justo lo que quieren evitar los que abogan por la "despolitización".

 

 

 

 

 

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[1] Braulio Gómez Fortes: "En la película de la corrupción faltan los más malos", Dossier FUHEM Ecosocial, Junio de 2015 (www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Boletin_ECOS/31/Dossier_desinformacion-pseudoinformacion_jun15.pdf)

[2] Roberto Mendes: "¿Despolitizar Telemadrid? ¡No, gracias!" (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202656)

[3] Antonio Maestre: "El populismo futbolero de Ciudadanos" (http://www.lamarea.com/2016/06/18/populismo-futbolero-ciudadanos/)

[4] Rafael Silva: "Cultura y Derechos Humanos: compromisos irrenunciables" (http://rafaelsilva.over-blog.es/2015/09/cultura-y-derechos-humanos-compromisos-irrenunciables.html)

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28 agosto 2016 7 28 /08 /agosto /2016 23:00
Imagen del sitio: www.laregion.es

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Desde que yo recuerdo, las razones que se han dado por las grandes potencias para justificar sus guerras de agresión y conquista no han tenido que ver con sus intereses económicos o imperiales, sino con la defensa del “mundo libre”, los “derechos humanos”, la “democracia”... Por esas razones se creó la OTAN, se invadió Vietnam y se masacró a su pueblo, se ocupó Granada y Panamá, se hicieron las guerras del Golfo, Irak, Afganistán… Y por esas mismas razones se han apoyado Golpes de Estado y armado regímenes criminales como el de Franco, Pinochet, Videla, Israel, Arabia Saudí…

Sabino Cuadra

En el último artículo de esta serie habíamos expuesto, siguiendo el referido artículo de Roberto Mérida, las diferentes corrientes islámicas que existen en la actualidad, los países donde se cultivan mayoritariamente, y la rigidez de sus respectivos idearios, centrándonos en la que más nos interesa para nuestro guión: el Wahhabismo. Como habíamos contextualizado, el wahhabismo tiene sus precedentes en el salafismo, que significa toda doctrina religiosa islámica que parte de la idea de que es necesario "mirar atrás" (recuérdense los pilares y argumentaciones del "fundamentalismo", ya comentados en anteriores entregas), aproximándose de forma lo más rígida y estricta posible a las que se consideran las prácticas originales de los fundadores del Islam, oponiéndose a toda forma de innovación, flexibilización, adaptación, modernización, apertura o reforma. El salafismo no es una corriente unificada, sino que es una actitud o tendencia doctrinal de la que existen a su vez varias ramas o corrientes a lo largo de la historia del Islam, las cuales tienden a surgir en especial por parte de algunos teólogos en situaciones de crisis económica, política o social. No es un fenómeno reciente, ya que como hemos explicado en el número anterior, tiene sus orígenes en el hanbalismo de Ibn Hanbal (siglo IX), considerada la primera interpretación literal del Islam, mientras Oriente Medio sufría las invasiones por parte de Mongolia. Las corrientes almorávides y almohades, que llegaron a fundar un imperio que unificó gran parte del occidente musulmán, incluida la mayoría de Ál-Andalus, siguieron también esta doctrina. 

 

Pero el movimiento salafista contemporáneo, como nos recuerda Roberto Mérida en su artículo, experimenta un renacer gracias a Abd al Wahhab, que recupera la interpretación rigorista, literal y puritana del Corán, adscrita al hanbalismo a finales del siglo XVIII, y respaldada por el mecenazgo del fundador de la dinastía saudí. Esta tendencia al retroceso religioso-cultural se vio incrementada tras la caída del bloque soviético, en especial en las repúblicas ex-soviéticas islámicas, donde pasa a convertirse en un elemento claramente identitario. Se va creando todo un imaginario colectivo donde se criminaliza toda manifestación cultural considerada de "influencia occidental", bajo una filosofía absolutamente integrista y fundamentalista. Bien, ya tenemos entonces situado el contexto bajo el cual se crea el caldo de cultivo para un rechazo sin paliativos hacia todo lo que no se considere que sigue a pies juntillas las enseñanzas del profeta, pero como hemos explicado, dentro de un entorno completamente irracional, que obedece en el fondo a motivaciones de carácter geopolítico. ¿Cómo entroncamos todo ello con los movimientos de carácter terrorista que sufrimos en la actualidad? Vamos a ello. El autoproclamado Estado Islámico (ISIS, Daesh, o como queramos llamarlo) es la escisión actual más importante y reciente de Al-Qaeda, hasta hace poco el principal exponente mundial del wahhabismo y el salafismo armados. Surge como la rama iraquí de Al-Qaeda. Durante la guerra en Siria, que cumple ahora cinco largos y angustiosos años, a medida que (merced a la creciente financiación saudí) el Frente al-Nusra gana terreno a costa de la fragmentación, debilidad y disposición a colaborar de un Ejército Libre Sirio cada vez más precario y hegemonizado por ideologías salafisas, Al-Qaeda sufre una importante escisión. 

 

Esta escisión se convertiría en el ISIS, que ocupan en varios días importantes pozos petroleros y localidades del norte de Irak, llegando a tomar finalmente la emblemática ciudad de Mosul. Y posteriormente Ramadi. Luego proceden a la rápida y paulatina conquista de importantes ciudades controladas por otras facciones, lo que les permite hoy día controlar una extensa región entre el noroeste de Irak y el centro-este de Siria. Su principal valor estratégico es una importante red de carreteras, autovías y vías de suministro que se extienden sin interrupción desde un extremo al otro del área que controlan, pudiendo movilizar constantemente unidades de combatientes a distintos frentes. Cuentan además con algunos puestos fronterizos con Turquía, de carácter estratégico para el abastecimiento de sus recursos, contando así con rutas de suministros ininterrumpidos y con el flujo constante de exportaciones petroleras, armas y combatientes. Y de esta forma, han llegado a convertirse en una de las redes criminales mejor financiadas del mundo. Han pasado a convertirse en la mayor organización terrorista mundial, máxima exponente del wahhabismo, y han declarado a la ciudad de Raqqa como capital de un nuevo para-Estado teocrático, proclamando la restauración del califato. Parte de su estrategia de extensión y crecimiento consiste en poner en marcha una enorme maquinaria propagandística, con la que tratan de ganar adeptos a su causa, llegados no sólo de las principales comunidades musulmanas, sino también de las mayores ciudades occidentales. 

 

Pero no perdamos el sentido de nuestro relato, y conectemos todo esto con lo que ya exponíamos en entregas anteriores de esta serie. Gracias a todo este despliegue, han comenzado a ganar popularidad entre los sectores de gente que se siente perdida con sus actuales modos de vida, sin esperanzas, en desempleo y sin ningún referente moral. O bien que se sienten descontentos o defraudados con el capitalismo, o con cómo éste discrimina a las minorías árabes en sus países occidentales (España, Francia, Bélgica, Alemania, pero también Canadá, Estados Unidos, etc.), a la vez que el imperialismo norteamericano y sus vasallos europeos emprenden guerras de rapiña en países árabes o musulmanes, masacrando a civiles sin que ello tenga mayor eco mediático. Y creen que ante toda esa barbarie, el fundamentalismo es la respuesta. Han creído ver en el fundamentalismo islámico, en la interpretación a rajatabla del Corán la alternativa que los saque de ese pozo de miseria. Quieren, en una palabra, "volver atrás". Quieren con ello regresar a un pasado que fue esplendoroso, a la gran cuna de su civilización, por considerar que las actuales sociedades musulmanas se han alejado de la verdadera práctica del Islam. En el fondo, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la Historia de la Humanidad, la religión actúa como lo que en verdad es: el auténtico "opio del pueblo", que ya definiera Karl Marx. Bien, y por la otra parte...¿cuál es la respuesta de las sociedades occidentales a este fenómeno de regreso al fundamentalismo? Para ello hemos de situar el foco de estas sociedades donde realmente importa: en los intereses del neoliberalismo. 

 

La prensa de estos países "libres" y "civilizados" (lo ponemos entre comillas porque en realidad distan mucho de ello), como no podía ser de otra forma, ante cualquier atentado en su terreno achacado a este integrismo islámico siempre reacciona de la misma forma, esto es, mostrando los hechos sin profundizar en sus orígenes, en sus causas, en las verdaderas motivaciones que lo generan, lo cual no sólo genera pavor y desconcierto entre la población, sino que además, fomenta y abona el terreno para el crecimiento de la islamofobia, el fascismo, el racismo y la xenofobia en general. Se extiende la falsa idea de que todos los musulmanes son fanáticos, y lo peor de todo, se extiende la idea de que nuestras sociedades son "inocentes" ante esta barbarie, y que los demás son los culpables. Se nos ofrece una leyenda de buenos y malos, de buenas civilizaciones frente a culturas perversas, que sólo cultivan el terrorismo, el odio, el asesinato y la barbarie, escondiendo o silenciando que nuestras "civilizadas" sociedades han contribuido y lo siguen haciendo de forma muy destacada en los motivos para la generación de este salvaje fundamentalismo. ¿Quiénes son los autores ejecutores? Una minoría, financiada con dinero procedente del principal aliado de Estados Unidos e Israel en la zona, como es Arabia Saudí. ¿Quiénes son los últimos responsables? Estados Unidos y la Unión Europea, como los grandes adalides de los acuerdos con Arabia Saudí y los grandes centros del fundamentalismo, a los cuales se les venden armas, y se les firman ingentes tratados comerciales. Como puede comprobarse, es un comportamiento que destila una abyecta hipocresía. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 agosto 2016 4 25 /08 /agosto /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (y 35)

Como ya advertimos en el último número, con esta entrega número 35 finalizamos esta extensa serie de artículos dedicada a los movimientos sociales en nuestro país. Queremos aclarar que aunque nuestra intención ha sido exponer una radiografía lo más completa posible, ello es harto complicado, por lo cual se nos habrán quedado en el tintero un buen número de estos MMSS que también actúan en nuestro país, luchando cada uno por su causa, para intentar establecer un mundo más digno, más justo y más humano. Nos hemos ocupado, no obstante, en estas 35 entregas, de lo más sobresaliente en el mundo de los MMSS, y de aquéllo que nos ha parecido especialmente relevante, novedoso o revolucionario. Pero por supuesto que hay más, mucho más. Desde el comienzo de esta serie de artículos, allá por el verano de 2013, nos hemos ocupado en nuestras sucesivas entregas de los movimientos igualitarios y feministas, del movimiento del 15-M, de los movimientos que luchan por el rescate, universalidad, gratuidad y calidad de nuestros servicios públicos, contra los recortes, contra su mercantilización, contra sus continuos intentos de privatización. Nuevos movimientos obreros, protestas y luchas vecinales, parados en lucha, organizaciones populares de solidaridad, y un largo etcétera, jalonan la geografía popular de un país atacado por el neoliberalismo más enfervorizado. 

 

Y así, nos hemos ocupado de las Mareas Blancas que luchan por la sanidad pública, de las Mareas Verdes que defienden la educación pública, de los MMSS en defensa de las Ayudas a la Dependencia, de los MMSS que luchan por la defensa de las pensiones de nuestros mayores, nos hemos ocupado también de aquéllos MMSS que luchan contra la privatización y por el carácter público de nuestros servicios municipales (así como por la remunicipalización de aquéllos que ya han sido total o parcialmente privatizados), también le hemos dedicado espacio a los movimientos que defienden el derecho fundamental a una vivienda digna (como la PAH o Stop Desahucios),  y sus propuestas y reivindicaciones. Hemos expuesto también los MMSS que luchan por la implantación de una Renta Básica Universal (RBU), aquéllos que luchan por una Auditoría Ciudadana de la Deuda Pública (que ya alcanzado ya el 101,9% de nuestro PIB), y aquéllos que intentan establecer Redes de Solidaridad Popular, para intentar paliar las tremendas situaciones de carencia, precariedad e indefensión que sufren muchas personas y familias. Nos hemos ocupado también de todos aquéllos MMSS que se caracterizan por representar opciones de activismo ciudadano, de agrupaciones cívicas, de convocatorias sociales, tales como asociaciones de personas en desempleo, como el Frente Cívico "Somos Mayoría", Alternativas Desde Abajo, o Marchas de la Dignidad. También nos hemos ocupado durante la serie de los diversos movimientos de carácter republicano, que luchan por establecer la Tercera República en nuestro país, y otros MMSS que lindan con ellos, tales como Democracia Real Ya!, asociaciones y foros cívicos republicanos, y otros muchos. 

 

Otro gran grupo de movimientos sociales a los que les hemos dedicado nuestra atención han sido aquéllos que luchan por la paz y contra el imperialismo, a favor de la solidaridad y de la cooperación internacional. También hablamos en relación con ellos de los MMSS que defienden causas justas a nivel mundial, como el desbloqueo de Estados Unidos hacia Cuba, los Movimientos Solidarios con el Sáhara o los que luchan por la liberación de Palestina. Y así, movimientos antimilitaristas, grupos antimilitaristas y asociaciones por la paz han ocupado también nuestros artículos. También abordamos en la presente serie los MMSS que se adscriben en sentido general en la defensa de los Derechos Humanos (DDHH), y de esta forma, a partir de nuestra décima entrega comenzamos a hablar sobre multitud de movimientos que giran en esta órbita, tales como SOS Bebés Robados (a la que le dedicamos varias entregas), Plataforma Contra la Impunidad del Franquismo, Foro por la Memoria, y demás asociaciones y  colectivos memorialistas. También nos ocupamos dentro de este gran bloque de MMSS de aquellos que se dedican a la defensa de los derechos de las personas dependientes, que representan el denominado "Cuarto Pilar del Estado del Bienestar". También hemos abordado los MMSS que luchan por la defensa de los colectivos LGTBI (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales), y sobre los diferentes ataques y discriminaciones que sufren aún en la actualidad. Del mismo modo, los movimientos y asociaciones estudiantiles también han sido abordados en esta serie, así como sus demandas de una educación pública, laica, gratuita, inclusiva y democrática, y contra todos los recortes practicados últimamente. 

 

Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, los MMSS de carácter ecologistas, ambientalistas y naturalistas también han sido ampliamente abordados durante la serie, así como los movimientos sociales de carácter animalista, muy relacionados con los anteriores. También hemos expuesto los diversos MMSS que se dedican a establecer redes de lucha contra la represión que leyes y gobiernos antisociales instauran para reprimir la protesta popular, especialmente "No Somos Delito" o "Defender A Quien Defiende". Por su parte, los MMSS que se dedican a defender los derechos de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas han sido también ampliamente tratados en nuestra serie de artículos, desde el artículo 23 (de carácter introductorio), el artículo 24 (dedicado a la vida en los Centros de Internamiento de Extranjeros), el artículo 25 (otras prácticas en relación a los CIE), diversos MMSS que se ocupan y reivindican el cierre de todos los CIE de nuestro país (artículo 26), la labor de CEAR en torno a los migrantes (artículo 27), y la labor de terceras organizaciones y MMSS colaterales, tales como SOS Racismo o Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia, en el artículo 28. También nos hemos ocupado de los MMSS que denuncian y tratan toda la problemática de la tortura en nuestro país (centralizadas en la Coordinadora Contra la Prevención y la Denuncia de la Tortura), o de la Caravana a Grecia, para denunciar junto con otros MMSS a nivel europeo, todo el drama que sufren los refugiados en nuestro continente. Igualmente, nos hemos ocupado de los MMSS contra la intolerancia y los delitos de odio, y nos hemos detenido en los escalofriantes datos de su último Informe RAXEN. Hemos también expuesto las actividades de los MMSS que trabajan el ámbito penitenciario, agrupados en ROSEP, que intenta aliviar toda la problemática relacionada con las personas privadas de libertad, y por último, hemos dedicado también nuestra atención a los MMSS que luchan por una regeneración democrática en nuestro país, así como las plataformas que trabajan por la protección para los denunciantes de casos de corrupción.

 

Como decimos, pensamos que el tema no está agotado. Instamos a nuestros lectores no sólo a buscar y profundizar en más movimientos sociales no expuestos en esta serie de artículos, así como a los que vayan surgiendo en el futuro, sino y sobre todo, los instamos a que participen en ellos, a que se hagan activistas, a que luchen por lo que crean que son causas justas, en la medida de sus posibilidades y de sus preferencias. Colectivos anticapitalistas, movimientos de insumisión y de desobediencia civil, Coordinadora de desempleados y precarios, Marchas de la Dignidad, sindicatos alternativos, diversas Mareas, movimientos democráticos de mujeres, plataformas en defensa de la cultura, colectivos animalistas, ecologistas, pacifistas, redes de solidaridad popular, banca ética, plataformas de comercio justo o de consumo responsable, colectivos en lucha por diversos conflictos laborales, plataformas por la dignificación de determinados colectivos, asociaciones estudiantiles, plataformas de denuncia de tortura, de malos tratos, contra la dignidad de las personas, asociaciones de personas mayores, de jubilados, y un interminable etcétera de movimientos sociales necesitan nuestra ayuda. Por nuestra parte, hemos intentado al menos ser, desde esta humilde tribuna, portavoz de ellos, de hacernos parte de su eco, de participar en su difusión, de explicar su trabajo, de justificar su necesidad, de reclamar su actividad. Hemos de finalizar aquí. Creo que mediante esta serie de artículos sobre los MMSS en nuestro país le hemos tomado el pulso a nuestra sociedad, ya que los movimientos sociales son fiel reflejo de ella, de su dinamismo, de sus necesidades y de su actividad. Los MMSS son un perfecto retrato de por dónde va una sociedad, cuáles son sus deficiencias, y hasta qué punto dispone de todo un tejido social asociativo capaz de luchar por dichos objetivos. Esperamos haberlo conseguido.

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22 agosto 2016 1 22 /08 /agosto /2016 23:00

La principal circunstancia que ha impedido que en España haya un gobierno, del color que sea, ha sido la decisión de los ciudadanos en las urnas. Los votantes han elegido un parlamento multicolor con abundancia de diferencias y vetos cruzados. Apelar a que la ciudadanía quiere un gobierno determinado por encima de cualquier otra consideración es hablar de espaldas a las urnas y atribuyendo una portavocía genérica que no es posible. Si los ciudadanos hubieran querido que Mariano Rajoy gobernara hubieran votado esa opción de forma mayoritaria, sin embargo los datos arrojan una realidad diferente. De los 35 millones de ciudadanos llamados a las urnas 28 millones eligieron una opción distinta a la que ofrecía el PP

Antonio Maestre

Por segunda vez consecutiva, la situación de bloqueo político postelectoral se reproduce en nuestro país, dado el resultado de las elecciones, el desproporcional reparto de la Ley D`hont, y las estrategias internas de cada fuerza política. Después de los fallos de UNIDOS PODEMOS que le llevaron a obtener un resultado electoral indeseado, y a no protagonizar el sorpasso al PSOE, la formación morada ha quedado en espera de que el PSOE de Pedro Sánchez (más bien habría que decir de los barones del partido, que son los que mandan) inicie algún acercamiento para poder esbozar mínimamente los mimbres de un gobierno progresista, pero si ya en la fallida XI Legislatura no fue posible (por la negativa del PSOE) con un número de escaños más favorable, es lógico pensar que esta vez tal hipótesis queda absolutamente descartada. No obstante, Pablo Iglesias y los suyos han instado reiteradas veces al PSOE a explorar esta vía, sin éxito por el momento. Entretanto, han ido apareciendo diversos manifiestos y contramanifiestos, la inmensa mayoría de ellos en la misma línea, que es a su vez la misma línea en la que se han esforzado en dirigir el pensamiento mayoritario, o sea, la concienciación de que es absolutamente urgente y necesaria la formación de un Gobierno, y de que la repetición por tercera vez de las Elecciones sería un hecho bochornoso, que nos colocaría en el más tremendo ridículo internacional. 

 

Bien, así las cosas, vamos a comentar las diversas tácticas y estrategias del resto de las fuerzas políticas mayoritarias, para desverlar los auténticos intereses de cada una de ellas, y poder llegar a los mensajes de conclusión finales:

 

1.- El Partido Popular, en sintonía con el carácter gallego de su líder, juega desde el 26J a la estrategia del desgaste político de sus contrincantes, a sabiendas de que tiene a su favor no sólo ser la fuerza política más votada, sino el hecho de haber revalidado e incrementado el número de votos desde el 20D. Desde ese punto de vista, Rajoy se desgañita alertándonos de la necesidad imperiosa de formar Gobierno, bajo la presión de tener que aprobar urgentemente una serie de decisiones de importante calado, como son los PGE (Presupuestos Generales del Estado), el techo de gasto, y las posibles recomendaciones de Bruselas, a la luz de los nuevos planes remitidos a la Comisión Europea. El PP presiona, sin prisas pero sin pausa, al resto de formaciones políticas, pero sobre todo al PSOE, que con sus 85 diputados/as representa la llave para la posible gobernabilidad.

 

Pero a pesar de haber aceptado el encargo del Rey para que se presente a la investidura, Rajoy está haciendo una administración de dicho encargo y de los tiempos asociados con una absoluta irregularidad (incluso la Presidenta del Congreso, la ex Ministra Ana Pastor parece estar a sus órdenes, y muy posiblemente lo esté), bajo el falso mantra de que antes de presentarse necesita obtener los apoyos parlamentarios necesarios. En realidad, se trata de una falacia para ganar tiempo, y sobre todo, de un acto de tremenda soberbia de Rajoy y del PP, que después de haber contemplado dos investiduras fallidas de Pedro Sánchez, no quiere pasar por la misma experiencia. Pero sin embargo, muchos profesores y Catedráticos de Derecho Constitucional ya han advertido de que la investidura ha de intentarse de todos modos, porque es una obligación constitucional, y porque en caso contrario, no comenzarían a correr los plazos para una nueva cita electoral. 

 

2.- CIUDADANOS, como partido muleta para el régimen bipartidista, ha demostrado sobradamente que, aunque dice venir a "regenerar" la política, presta su apoyo tanto a PP como a PSOE, según conveniencia propia, bajo diversas excusas, todas variantes de la misma idea, grosera, demagógica y falaz: "Necesitamos hechar a andar este país", "La legislatura tiene que comenzar", "Tenemos que desbloquear España", y otras sandeces por el estilo, son el recetario diario de los líderes de este partido, sobre todo de Albert Rivera, que "por España y por los españoles" (¡cuánta hipocresía!) está dispuesto a hacer todo lo que le demanden los "intereses generales" del país. En realidad, los únicos intereses que obedece C's son los de las élites económicas y empresariales, empeñadas en continuar el modelo de políticas neoliberales que nos han traído hasta la actual situación de precariedad, pobreza y miseria para la mayoría, y despilfarro, corrupción y derroche para unos pocos. 

 

En realidad, la formación de Albert Rivera se aferra a su protagonismo para que la opinión pública lo vea como un partido "responsable" (de hecho, Felipe González ha alabado a Rivera por su "responsable" iniciativa), aunque en realidad, se afana por no quedar en unas (supuestas) próximas elecciones con un porcentaje residual de voto, al ir migrando todos sus posibles electores al PP. Y en su intento de apalancar el bipartidismo, no sólo insta al PSOE a que se abstenga en un debate de investidura, sino que recientemente ha presentado al PP una serie de requisitos para obtener el "SI" en la investidura (negando lo que habían repetido hasta la saciedad), requisitos que tienen que ver únicamente con algunas medidas cosméticas en torno a la corrupción, para hacerle un intento de "lavado de cara" a Rajoy y los suyos, cuando estamos hablando de un partido que ha sido declarado por los jueces como una auténtica "organización criminal". Ahí es nada. Pero como hemos dicho en muchas ocasiones, C's es el partido de la demagogia en estado puro. Bajo llamamientos a la "responsabilidad", el "sentido de Estado" y la "necesidad de reformas", esconden su deseo de que no gobierne la auténtica alternativa en nuestro país, y de que las relaciones de poder continúen como están. 

 

3.- El PSOE...¿qué decir a estas alturas del PSOE? Podríamos comenzar recordando que estamos en la situación actual gracias a su negativa a entenderse con PODEMOS en la fallida legislatura pasada, y que por tanto, en última instancia, prefieren mil veces abstenerse ante Rajoy que favorecer un auténtico gobierno de progreso. Por tanto, la estrategia de los falsos "socialistas" hasta ahora ha sido el silencio, y desde el último Comité Federal, la negativa a apoyar a Rajoy ni por activa ni por pasiva. Hasta ahora resiste las críticas de muchos de sus barones, tanto históricos (Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono, Josep Borrell, etc.), como territoriales (Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara, etc.), pero la pregunta es...¿Hasta cuándo? ¿Cuánto va a tardar en renunciar al NO para apostar por la abstención? Pero incluso me permito hacer una reflexión más allá de este planteamiento: si el PSOE contempla (internamente, aunque nunca lo confiesen ante los micrófonos) la posibilidad de terceras elecciones, es sólo con la esperanza de que el PP alcance aún un mayor número de votos, y ya no los necesite para la investidura, curándose en salud y saliendo victoriosos frente a un posible y suicida apoyo indirecto o pasivo al PP.

 

Hace algunos días apareció también un Manifiesto apoyado por varios ex Ministros del PSOE que pedía la urgente formación de un nuevo Gobierno (es decir, que el PSOE se abstuviera), pero incluso la demagogia y la falsedad llegan a límites insospechados: ahora el PSOE dice que no le critica a Rajoy su acercamiento a las fuerzas políticas independentistas, pero cuando a ellos les tocaba hacerlo si querían apuntalar la investidura de Pedro Sánchez, resultaba que eran el auténtico diablo, y que "no iban a hacer descansar la gobernabilidad de España en grupos que pretenden romperla". Es que destilan su hipocresía, sus mentiras y su indecendia a raudales. Tales son sus contradicciones internas, que el PSOE se ha convertido en una auténtica jaula de grillos. Ante tanta declaración y tanta estrategia insultante e indecente, cualquier observador concluiría que el PSOE está deseando que gobierne de nuevo el PP (de hecho, llevan jaleándolo y animándolo desde el 26J para que negocie "con las derechas"), ya que, según dicen, "los ciudadanos les han situado en la oposición"...¡Y tan ricamente!, tendríamos que añadir.

 

Es una táctica que en el fondo busca volver a legitimar el bipartidismo, porque lo que se difunde subliminalmente es el mensaje de que "o gobierna el PP, o gobernamos nosotros, porque no hay más opciones, ni queremos que las haya". Si tanto dicen velar por "los intereses de España", en vez de por los intereses de su partido...¿porqué no han iniciado negociaciones con UNIDOS PODEMOS para abrir la posibilidad de un gobierno alternativo? Simplemente, porque no les interesa. Como hemos expresado más arriba, prefieren mil veces dar su apoyo a un gobierno antisocial y antidemocrático, como el del PP, a gobernar con una opción real de progreso, que les obligaría a tener que retratarse como una fuerza política de izquierdas, cosa que el PSOE dejó de ser hace ya mucho tiempo. Y a todo esto, se les ha unido el mantra fundamental del que ahora se valen tanto en PP, como en C's y en PSOE para justificarlo todo: ¡evitar las terceras elecciones! Han comenzado a intoxicar a la opinión pública difundiendo hasta la saciedad el mensaje de que la celebración de unos nuevos comicios significaría no sólo un rotundo fracaso de nuestra democracia, sino un absoluto ridículo internacional, un bochornoso espectáculo hacia el exterior. Y claro, es una excusa perfecta para justificarlo todo en aras al supremo objetivo de evitar nuevas elecciones. 

 

Y así, se nos dice que el país está "bloqueado", y que es imperiosamente necesario formar urgentemente UN Gobierno. Más bien lo que no dicen es que quieren formar EL Gobierno. Rompamos de nuevo falacias argumentales que sólo esconden los auténticos intereses que están en juego. A las élites (que son las que dirigen en la sombra todo este cotarro) no les preocupa en realidad ese supuesto bloqueo, sino salir del bloqueo con un Gobierno que responda a sus intereses. Y para ello vuelven a repetir que fue el PP quién ganó las elecciones siendo el partido más votado con diferencia (lo cual es cierto), a lo que nosotros continuamos replicando que bajo un sistema parlamentario como el nuestro (que el PP pretende cambiar bajo una nueva Ley Electoral para que se asemeje al modelo griego, que ofrece un plus de diputados al partido más votado, para evitar estas situaciones), el Presidente del Gobierno es aquél que consigue reunir mayor cantidad de apoyos parlamentarios. Y hoy por hoy, sigue siendo posible explorar una vía alternativa de un Gobierno realmente progresista en nuestro país, lo único que falta es voluntad política para intentarlo. No es cierto que el bloque de las derechas sea más poderoso actualmente que el bloque de las izquierdas (más o menos descafeinadas) en el Congreso. Por tanto, no es esa la cuestión. Lo explica muy bien Antonio Maestre en este artículo para el medio La Marea, al que remito a los lectores. Como afirma Maestre, los grandes poderes económicos y mediáticos se han empeñado en difundir la imperiosa necesidad de la constitución de un Gobierno, cuando la realidad es que están hablando de un Gobierno concreto que continúe aplicando las medidas que ellos postulan. 

 

Si el Gobierno que se estuviera intentando formar respondiera al bloque de las izquierdas, estos mismos agentes que hoy difunden por doquier la urgente necesidad del mismo, estarían dedicados a torpedearlo por tierra, mar y aire, intentando impedir por todos los medios que llegara a formarse. No es cuestión por tanto de urgencias, es cuestión de intereses de fondo. Las élites necesitan formalizar cuanto antes un nuevo Gobierno para volver a tenernos atados a todas las clases populares y trabajadoras, y continuar aplicando recortes sociales, laborales, culturales, políticos y económicos, volviendo a justificarse en las despóticas, ridículas y absurdas exigencias de Bruselas. Juegan con el hastío de la ciudadanía, incluso propagan engañosos tópicos como que hace falta una mayor cultura del pacto y del entendimiento, pero se refieren a pactar para salvaguardar sus intereses. Cualquier otro pacto sería torpedeado, bloqueado e interrumpido. Ellos lo piensan y lo llevan a efecto, aunque no se atrevan a decirlo tan claro como lo dijera, por ejemplo, Pinochet: "Estoy dispuesto a que en mi país haya elecciones, con tal de que no gobiernen las izquierdas". Así de claro. El miedo ganó en las pasadas elecciones, y ellos saben administrarlo muy bien. Así que no es cierto que nuestro país necesite urgentemente un Gobierno del PP.

 

Tal es la influencia de este absurdo pensamiento dominante, que hasta grandes figuras del espectáculo, como el actor Antonio Banderas, aconsejan la rápida formación de un nuevo Gobierno, ya que hay que solucionar, en su opinión, urgentes asuntos como los presupuestos o el techo de gasto, contemplando el escenario de unas posibles terceras elecciones como algo "drámático". Quizás visto desde la prodigiosa atalaya desde la que contempla Banderas la situación pueda ser así. Pero visto desde otras muchas posiciones, no lo es. Lo que resultaría verdaderamente dramático es que estemos dándole alas a una probable nueva legislatura guiada por un partido político (aunque es cierto que esta vez, al no disponer de mayoría absoluta, estaría bastante más controlado) que ha sido abanderado de los recortes sociales, del paro y de la corrupción. Lo que sería auténticamente dramático es contemplar cómo se continúa reprimiendo la protesta popular, privatizando los servicios públicos, degradando la educación pública, la sanidad pública, los servicios sociales, las prestaciones por desempleo, las pensiones y todo el conjunto de garantías de protección social. Lo que sería dramático es seguir desmantelando nuestro Estado del Bienestar, contrarreformando el mercado laboral, creando empleo basura y precario, y endureciendo el acceso a la dependencia, a las becas y a las matrículas de los estudiantes. 

 

Sería dramático contemplar cómo ese urgente Gobierno que había que formar para salir del "bloqueo institucional" y "por el bien de los españoles", continúa saqueando al país, denigrando a la juventud, atacando a nuestros mayores, profanando las históricas conquistas obreras, desahuciando a las personas de sus viviendas, expoliando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, protegiendo a los toreros y a la Iglesia, manipulando los medios de comunicación públicos, mientras indulta fiscalmente a los poderosos, propicia generosas ayudas a la banca y a los grandes empresarios, y nos vuelve a sacudir casi diariamente con nauseabundos casos de corrupción. Todo ello sería lo verdaderamente dramático. Sería dramático, y esto sí que sería un bochornoso ridículo internacional, que nos continuara gobernando un partido que debería estar ya ilegalizado, pues ha sido definido por los jueces de este país como una "organización criminal". Es éste el auténtico drama, y no que volvieran a celebrarse terceras elecciones. Terceras elecciones que por supuesto habría que evitar, pero no a cualquier precio. Es cierto que los partidos y coaliciones políticas con representación parlamentaria han de dialogar, acordar y negociar, hacer un esfuerzo de entendimiento, pero anteponiendo las necesidades de los más desfavorecidos, frente a los intereses de estos poderosos que nos "urgen" a formar Gobierno. Se ha de pactar, sí, pero en función de políticas de progreso, que vayan en la dirección contraria a todo lo que se ha hecho, que deroguen todas las leyes antisociales de la legislatura del PP, y donde no estén los protagonistas y responsables de tanta obscena corrupción. Ésta es la única forma decente de romper el bloqueo.

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21 agosto 2016 7 21 /08 /agosto /2016 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

El mal llamado fundamentalismo islámico, despojado de su farsa argumentación religiosa, posee la misma raíz ideológica del fascismo y trabajan para los mismos intereses geopolíticos. De hecho, son alimentados por los mismos poderes económicos que persiguen imponer eso que llaman "El nuevo orden mundial". El terrorismo alimenta al fascismo en Europa y viceversa. El terror justifica convertir al viejo continente en un "Estado Policial", con leyes represivas semejantes a las de Estados Unidos, mientras la sociedad europea se "nazifica". También el terror justifica incrementar los gastos militares de la OTAN, y su actuación extra-continental

Laila Tajeldine y Basem Tajeldine

Hemos analizado en los últimos artículos de la serie el fenómeno del fundamentalismo islámico, y hemos intentado exponer sus orígenes y motivaciones, y los diversos intereses en juego que se colocan detrás de él, y que justifican tanta barbarie. Hay que añadir también a todo ello un dato curioso, y es que, casualmente, este fenómeno fundamentalista se da, mire usted por dónde...¡en países donde hay petróleo y gas! ¿Quizás una asombrosa coincidencia? No lo creemos. Un nuevo punto de vista se añade a todos los anteriores, que es la motivación de la guerra y la destrucción en territorios que albergan gran cantidad de recursos naturales, justamente para que las guerras, el caos y el terrorismo sean canales que permitan, en el fondo, una continuación del negocio capitalista que les conducirá a apropiarse de dichos recursos, y a explotarlos en función de sus necesidades y las de sus empresas. Ciertamente, es una motivación nada desdeñable. Pero no abandonamos aún lo relativo al fundamentalismo islámico, del cual mucho por hablar todavía. Bien, hemos establecido la noción de fundamentalismo, la hemos aplicado al contexto que nos ocupa, y hemos intentado establecer las razones históricas (de tipo geopolítico, fundamentalmente) que lo hacen aparecer, y los diversos intereses implicados. 

 

Vamos a continuar basándonos en un magnífico artículo de Roberto Mérida, para exponer las diversas corrientes que van confluyendo en este fundamentalismo islámico, y las diversas influencias que se ejercen. Estas diversas corrientes surgen, posteriormente a la muerte de Mahoma, a lo largo del tiempo, como escuelas de jurisprudencia islámica, para interpretar algunas contradicciones que se registan en el Corán, y las principales, dentro del Islam sunní (el más ortodoxo, mayoritario en el mundo árabe y musulmán), son las siguientes:

 

1.- El Hanafismo, la corriente más abierta, considerada más "liberal", aunque tradicionalista, permite el consenso y el raciocinio, por este orden, después del Corán y los "dichos" del profeta. Entre otras cosas, no castiga la blasfemia, permite la consumición de alcohol en cantidades moderadas, permite rezar en idioma no árabe, permite a las mujeres ser jueces, etc. Es la mayor de las escuelas, y es seguida por el 45% de la población musulmana en el mundo, siendo conocidos sus seguidores como "hanafíes". Es la mayoritaria en Turquía, bajo Egipto, Líbano, Siria, Palestina, Jordania, Asia Central, el Cáucaso y el centro-oeste de Irak, entre otros lugares. 

 

2.- El Malikismo, más restrictiva al intentar seguir a rajatabla las consideradas práticas de los musulmanes de Medina, está por ello fuertemente basada en los clásicos "dichos" del profeta, algunos particularmente conservadores. Es la corriente mayoritaria en la mayor parte del Norte de África (excepto Egipto), y de África Occidental (Magreb y África negra musulmana), Kuwait y Dubay. 

 

3.- La Hanbalí, que se opone de manera radical a cualquier forma de intromisión de la razón humana en la interpretación del Corán y de los dichos del profeta. Es sin duda la más restrictiva y reaccionaria, y ha llegado a ser la corriente mayoritaria en Arabia Saudí, Qatar y parte de los Emiratos Árabes Unidos. 

 

4.- La Shafí, que está considerada la corriente más flexible, ya que admite el razonamiento analógico y el consenso como fuentes del Derecho, y se caracteriza por una metodología sistemática y una aproximación rigurosa al texto, bastante más racional dentro de los límites que impone la religión. La mayoría de los eruditos islámicos son firmes partidarios de esta escuela, la cual sólo es mayoritaria en algunas partes de Yemen, sureste de Egipto, el cuerno de África, Indonesia y el sur de Irak. 

 

Bien, a nosotros nos interesa fundamentalmente, en relación al integrismo y al fundamentalismo islámico, una variante muy concreta de la escuela hanbalí, que surge a finales del siglo XVIII, y que se ha denominado wahhabismo. Esta corriente supone la interpretación más extremista del Islam, es oficial en Arabia Saudí, y ha sido durante muchos años hasta hoy día financiado y difundido por los famosos jeques saudíes del petróleo (de la Casa Al-Saud) en los países vecinos y comunidades musulmanas de Europa. De esta corriente es de donde emana el integrismo yihadista. Arabia Saudí es el principal aliado en el Golfo Pérsico de Estados Unidos e Israel (los lectores ya estarán comenzando a colocar algunas piezas en el puzzle). Hasta hace poco financiaba al grupo integrista yihadista Frente al-Nusra, vinculado al Estado Islámico (ISIS). En la actualidad apoya públicamente, junto a Qatar, a diversos grupos de ideología integrista salafista, y a las facciones más reaccionarias del Ejército Libre Sirio. Como decimos, el wahhabismo surge históricamente como una corriente todavía más estricta que trata de interpretar el Corán y los dichos del profeta de forma absolutamente literal, al pie de la letra, fue introducido en Arabia Saudí por Abd al-Wahhab (de ahí su nombre) y adoptada como oficial por la Monarquía de los Saud, que es la que gobierna hoy en ese país, así como por el emirato de Qatar. 

 

Estos países, desde que tienen dinero gracias al petróleo y sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX, se han dedicado a financiar y difundir esta doctrina radical por todo el mundo árabe, y en particular por los países vecinos, así como, posteriormente, en las comunidades musulmanas en el exilio. La consecuencia ha sido, lógicamente, un incremento paulatino de las interpretaciones rigoristas del Islam, que sirve de base social y teológica al integrismo. Se abre camino así el wahhabismo, como un corpus ideológico-político-religioso ultrarreaccionario, aumentando su base de apoyo en buena parte de los países musulmanes, a pesar de que no es aceptada por la mayoría de los mismos. Y así, por ejemplo, cuando se abre una mezquita en Europa con capital saudí, casi con total seguridad el imán que será enviado a predicar en ella pertenecerá a esta escuela wahhabí. Otro importante foco histórico de irradiación de las doctrinas integristas es el norte de Pakistán, feudo en la actualidad de los talibanes, que irrumpieran en Kabul y gobernaran con mano de hierro, bajo su brutal dictadura teocrática. E igualmente en Afganistán, sobre todo a raíz del desmantelamiento de la URSS y del bloque prosoviético a comienzos de los años 90. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 agosto 2016 4 18 /08 /agosto /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (34)

La corrupción es la realidad inexorable de todos los países capitalistas

Jorge Moreira (Escritor y Sociólogo brasileño)

Estamos finalizando ya esta serie de artículos dedicada al estado actual de los Movimientos Sociales en nuestro país, y no queríamos hacerlo sin un repaso a los MMSS encuadrados en la defensa de la transparencia, y por la regeneración política y democrática. Estos MMSS han adquirido también gran relevancia de un tiempo acá, debido sobre todo a los innumerables casos de corrupción que han saltado a la palestra durante los últimos años, y que han puesto de manifiesto hasta qué punto los modelos sociales y económicos implantados desde la Transición están absolutamente caducos, y hasta qué punto la continua gobernanza del bipartidismo ha quebrado las más elementales reglas de buen gobierno. Pues bien, los principales movimientos que podemos destacar de este grupo serían Cuentas Claras, Democracia 4.0, la Fundación Civio, Openkratio, Foro +Democracia, el Foro Ético por la Regeneración Democrática, o ¿Quién Manda?, entre otras muchas. También recomendamos la web "El BOE nuestro de cada día", como proyecto particular de Civio, cuya autora es Eva Belmonte, y que recoge informaciones publicadas en el BOE de gran interés ciudadano y que las autoridades esconden deliberadamente, o bien no explican suficientemente. 

 

Bien, de todas ellas, quizá las más interesantes sean la Fundación Civio, el Foro Ético y Quién Manda. Éste último es en realidad un proyecto particular y concreto de Civio, y se define en su web como "Un mapa del poder en España", que informa sobre todo el organigrama de personas y organizaciones que lo conforman. Por su parte, la Fundación Civio se define como una organización sin ánimo de lucro que lucha por lograr una mejor democracia. En su web lo expresan de esta forma: "Trabajamos para que exista una transparencia real y un libre acceso a los datos públicos por parte de cualquier ciudadano u organización. Creemos en una sociedad construida por una ciudadanía activa y participativa con una fuerte responsabilidad democrática". La Fundación trabaja a su vez mediante la creación de diversos proyectos independientes, tales como "El Indultómetro", "¿Dónde van mis impuestos?", o el ya referido "¿Quén Manda?". Por su parte, el Foro Ético por la Regeneración Democrática reune a un equipo de personas de diversa procedencia, que comparten gran preocupación por el desprestigio de la política y de los políticos, los alarmantes niveles de corrupción y la pérdida creciente de nuestra calidad democrática. Se definen como un foro ético para la reflexión, el debate y la proposición de ideas, medidas y actuaciones en diferentes ámbitos. 

 

Una iniciativa muy interesante surgida recientemente, y que también puede ser encuadrada en este grupo de movimientos sociales, es la denominada "Plataforma por la Honestidad", cuyos miembros fundadores han sido Ana Garrido (denunciante de la red Gürtel de corrupción del PP), y Luis Gonzalo Segura (Teniente expulsado del Ejército por denunciar casos de corrupción en dicha institución). En su web expresan directamente: "Ofrecemos apoyo a las personas que quieran desenmascarar a personas o entes corruptos al servicio del ciudadano". No se puede decir más claro. El origen de esta plataforma está muy claro, y puede comprobarse en la propia experiencia personal de sus fundadores. Después de sus denuncias, Ana Garrido ha sufrido toda clase de acosos y derribos para que no pudiera continuar con su trabajo, ha sido ignorada por los poderes públicos, y ha tenido que soportar (y aún tiene) un calvario personal indescriptible. Por su parte, Luis Gonzalo Segura, ex Teniente del Ejército de Tierra, miembro del Colectivo de militares Anemoi, fue expulsado de las Fuerzas Armadas al denunciar tremendos casos de corrupción de sus superiores jerárquicos, casos que están descritos en sus novelas "Un paso al frente" y "Código Rojo". Recomendamos el acceso a su web personal, donde reúne todos sus artículos publicados en diversos medios de comunicación alternativos. Esta plataforma nace con el objetivo de comprometer a todos los partidos políticos en la elaboración de una normativa de protección específica para el denunciante de casos de corrupción, y que no tengan que soportar el total abandono y desamparo por el que han pasado los citados denunciantes. 

 

Según la Plataforma por la Honestidad, la normativa propuesta debe perseguir la consecución para el o la denunciante de corrupción de las garantías de libertad de expresión, confidencialidad, protección de su identidad, continuidad de su carrera profesional, tranquilidad psicológica y personal, y garantías económicas, de tal forma que la lucha contra la corrupción no suponga despido, ruina ni menoscabo económico para estas personas que denuncian los casos ante los juzgados y la propia Administración. En su decálogo realizan una amplia definición de lo que debe considerarse como "denunciante de corrupción", y definen diez normas o reglas básicas y fundamentales que definen (1) la protección de la intimidad de dicho denunciante, (2) su integridad física, (3) su defensa jurídica, (4) sus derechos laborales, (5) su atención médica y psicológica, (6) la legislación específica aplicable, (7) la definición de unos canales de denuncia seguros, (8) la comunicación institucional precisa, (9) un código de buenas prácticas empresariales, y (10) el cumplimiento de los compromisos internacionales sobre corrupción ya suscritos por nuestro país. Todo ello conforma un corpus jurídico inexistente hoy día en nuestro país, que serviría para amparar y motivar a las personas a que denunciaran sin ningún tipo de problemas los casos de corrupción de los que tuvieran constancia en su trabajo diario. Y todo ello sin temores, ya que el objetivo final de este proyecto es instaurar un sistema de absoluta seguridad personal, jurídica y económica para estas personas. 

 

¿Y cuál ha sido la acogida de esta nueva Plataforma por parte de las fuerzas políticas? Pues la lógica y esperada: UNIDOS PODEMOS ha sido el primer partido en alcanzar un compromiso firme con los postulados de la plataforma, (también ERC y DiLi), y ha declarado que impulsará una Ley Integral para el Denunciante de Corrupción en la próxima legislatura, equiparable a la protección que reciben las víctimas de violencia de género, que lógicamente ha de ser completada. Lo cierto es que esta Ley se necesita imperiosamente, ya que actualmente, nuestros perversos y cómplices gobernantes no sólo readmiten a los denunciados por corrupción en sus puestos de trabajo, sino que hacen la vida imposible a los denunciantes, cuando debería ser justo lo contrario. Esto da buena medida de hasta qué punto padecemos una Administración Pública absolutamente corrupta. No son por tanto casos aislados, es toda una estructura piramidal y funcional puesta al servicio de la corrupción la que tenemos en nuestro país. Así de claro. En este artículo del medio Vozpopuli tenemos un perfecto ejemplo de ello, escrito por el magnífico periodista Óscar López Fonseca. Y a pesar de que según los últimos barómetros del CIS la corrupción es el segundo problema que preocupa a los españoles (después del paro), y de que España es uno de los cuatro países de la OCDE que no protege a los denunciantes, iniciativas como la de la Plataforma por la Honestidad son absolutamente ignoradas por fuerzas políticas como el PP, y en menor medida el PSOE o CIUDADANOS, que aunque han expresado su interés y han mantenido reuniones con sus representantes, no han manifestado su compromiso firme con sus reivindicaciones. Finalizaremos esta serie de artículos con la próxima y última entrega.

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15 agosto 2016 1 15 /08 /agosto /2016 23:00
El conflicto Capital-Planeta

Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros propios medios. Quien derrotará al capital será la Tierra, negando los medios de producción, como el agua y los bienes de servicio, obligando a cerrar las fábricas, a terminar con ilusorios grandes proyectos de crecimiento

Leonardo Boff

Para el Marxismo clásico únicamente existía (y continúa existiendo) el conflicto capital-trabajo, expresado de varias formas, pero sobre todo, en la desigual correlación de fuerzas que representa el modelo de producción capitalista, en lo que se refiere al control y la propiedad de los medios de producción. El Socialismo del siglo XXI ha de luchar, como no podía ser de otra forma, contra este conflicto, pero a raíz de las aportaciones de las corrientes ecologistas, naturalistas y animalistas, hemos de contemplar también la resolución de otro gran conflicto, que pudiéramos denominar conflicto capital-planeta. Porque en efecto, la crisis del modelo de civilización occidental, expresado como la globalización del capitalismo en su fase neoliberal, arrastra no sólo los clásicos conflictos que ya definieran perfectamente Marx y sus colaboradores, sino que en su nueva fase de explotación global a escala planetaria, la crisis civilizatoria del capital se enfrenta a la destrucción de la naturaleza, de sus recursos básicos y vitales, de las materias primas fundamentales, y de la destrucción del equilibrio de todos los ecosistemas que permiten la vida en nuestro planeta. 

 

El conflicto capital-planeta ha de ser entendido como un conflicto derivado, consecuencia del propio conflicto originario capital-trabajo. En última instancia, otra derivación del capitalismo. Y ello porque en su afán de expansión sin límites, el capitalismo no tiene otra salida más que continuar depredando las únicas fuentes de riqueza que encuentra, siendo éstas en última instancia las que el propio entorno natural posee. Y así, el fenómeno que hemos dado en llamar "Cambio Climático", expresado evolutivamente de mil formas distintas y con consecuencias devastadoras para todas las especies y seres vivos que habitan el planeta, no es más que la consecuencia última, terminante y definitiva derivada de la funesta acción del capitalismo sobre la faz de la tierra. Y así, el extractivismo sin límites, el especismo despiadado, la paulatina descomposición de todos los elementos naturales básicos (el mar, el aire, los bosques, el agua...), el acaparamiento y la escasez de recursos naturales (fundamentalmente el agua y el petróleo), todo ello unido a la guinda del pastel que supone la instrumentalización de la guerra como continuación del negocio capitalista, nos dibujan un desolador panorama que conducirá más temprano que tarde a la autodestrucción de nuestro planeta por parte del ser humano. 

 

En realidad, el conflicto capital-planeta se ha agudizado como consecuencia directa de la mayor competencia internacional (derivada de la propia globalización y de la implantación de perversos tratados comerciales), y de la producción masiva de productos a partir de la transformación de materiales mediante el consumo de energías fósiles. Los modelos energéticos alternativos y renovables, cuya eficacia y eficiencia están sobradamente demostradas, están siendo ignorados expresamente por vasallos gobiernos al servicio de las grandes corporaciones transnacionales, que únicamente contemplan el aumento de sus cuentas de resultados. Esta competencia internacional se manifiesta en una carrera por el acaparamiento de los recursos naturales, en una demencial espiral diabólica que está destinada no sólo a su agotamiento, sino también, dada su creciente escasez, a la privatización de los derechos de acceso a dichos recursos. Y mientras los gobiernos de países "desarrollados" miran hacia otro lado, miles de millones de seres humanos y de otras especies mueren de hambre o de sed, o de enfermedades que podrían curarse si los medicamentos no fueran también una mercancía en manos de depravadas corporaciones internacionales. Hoy día ya la amenaza ecológica es de tal envergadura, que es imposible pensar ningún proyecto político mínimamente razonable que no integre de forma transversal la perspectiva ecológica, y que no diseñe un horizonte de sociedad que se nutra de fuentes energéticas sostenibles, limpias, naturales y renovables. 

 

Las alternativas son muchas y de muy diversa índole, pero el problema fundamental es de voluntad política para ponerlas en marcha, y de cortedad de miras bajo modelos sociales alienados por los valores capitalistas. Muchos modelos, más o menos integrados, más o menos directos, de mayor o menor envergadura, más o menos radicales, se perfilan como soluciones: desde el tímido "capitalismo verde", pasando por el llamado "ecosocialismo", los modelos y patrones del "decrecimiento", austeridad (bien entendida, no como el falso paradigma neoliberal), diversos patrones de responsabilidad ambiental (comercio justo, consumo responsable...), hasta quizá las soluciones más integrales, englobadas en los diversos paradigmas que se han englobado bajo la expresión del "Buen Vivir", que preconizan, desde el reconocimiento básico de los derechos de la Madre Tierra (esto es, el reconocimiento de la propia naturaleza como sujeto de derechos), pasando por una revolución en todos los modelos de producción, energéticos, de distribución, de consumo y de desecho. Ante el conflicto capital-planeta, nos encontramos en una paradógica pero peligrosa situación, en la cual están diseñadas las alternativas, pero no existe una generalización en torno a la concienciación global de la gravedad del mismo. 

 

A pesar de las continuas evidencias científicas que cada día se aportan, y de los innumerables foros donde se conciencia sobre el tema, y se publican solemnes declaraciones de intenciones (la COP21 de París ha sido la última), no existe como decimos una clara determinación en cuanto a la adopción generalizada de políticas sociales, económicas y energéticas que puedan reducir los efectos del conflicto, pero sobre todo, que puedan atajarlo desde su base, esto es, alterando la filosofía de las relaciones de producción capitalistas. Y es que desde hace mucho tiempo que las sociedades (sobre todo las más desarrolladas) profesamos un total desprecio hacia el medio ambiente y sus leyes naturales, y únicamente se expresa, a escala tanto local como global, una voracidad sin límites en busca del beneficio de una minoría (estimada ya en el 1% más rico del planeta), cueste lo que cueste. El poder de dicha minoría es tan absoluto, y sus intereses tan irracionales y miopes, que resulta extremadamente complicado revertir dicha tendencia. Ese desprecio hacia el medio ambiente se manifiesta bajo multitud de criterios, que se trasladan después a hechos políticos determinados: políticas de trasvases, destrucción de costas, construcciones faraónicas, proyectos insostenibles, incumplimiento de normativas ambientales, extractivismo descontrolado, y progresiva destrucción de los ecosistemas naturales. 

 

El expolio que la propia naturaleza viene sufriendo durante las últimas décadas de globalización capitalista no tiene límites, o mejor dicho, sí los tiene, y son los límites de un planeta y de unos recursos limitados y finitos. Por tanto, el conflicto capital-planeta está servido: el capitalismo ya sólo puede crecer a costa de destruir el medio natural, y no puede dejar de crecer porque es parte de su esencia, su razón de ser. Además, no es concebible una sociedad desregulada social y económicamente, y regulada ambientalmente, porque ambos parámetros entran en clara contradicción. De hecho, una de las primeras medidas que han ido aplicando los gobiernos conservadores y neoliberales en todo el mundo ha sido justamente destruir la legislación medioambiental, que había sido impulsada tiempo atrás por la presión social, los movimientos ecologistas y los gobiernos socialdemócratas. La nueva hornada de salvajes tratados comerciales (TPP, TTIP, TISA...) ponen también su foco en dicha legislación, que las grandes corporaciones entienden como una "barrera" para el comercio transnacional. Esta desregulación ambiental afectará profundamente a la calidad de vida de la población, porque provocará un encarecimiento de las materias primas, gravísimas hambrunas, migraciones masivas, éxodos de población y desarrollo de nuevas enfermedades, lo que limitará la supervivencia de la especie humana y la de otros muchos animales. 

 

¿Cómo podemos y debemos enfrentarnos al grave conflicto capital-planeta? Defendiendo a capa y espada al medio ambiente, tomando conciencia de la gravedad de dicho conflicto, cambiando profundamente los modelos de relaciones productivas y sociales, por lo que su defensa consecuente pasa necesariamente por el progresivo abandono del modelo actual, y la progresiva migración hacia modelos anticapitalistas, lo que implica también asumir que la revolución ecológica es también una revolución pendiente de primer orden que debemos poner en marcha. No basta con los formales apoyos a la defensa del medio ambiente y las tímidas y contradictorias leyes y medidas prácticas, que de vez en cuando se perfilan para parchear el grave conflicto, sino que será necesario asumir la lucha ecológica como otra cara, otra faceta imprescindible en la lucha contra el modelo capitalista, y avanzar consecuentemente en un modelo de producción y de desarrollo absolutamente distinto: bajo otros moldes, con otros objetivos, con otros valores, con otros medios. En palabras de Homar Garcés: "Se hace imprescindible, por consiguiente, el surgimiento inaplazable de nuevos paradigmas culturales y económicos que tengan como rasgos destacados la interculturalidad, una filosofía de vida alejada de la lógica del capitalismo y un nuevo patrón de relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza que sirvan como muro de contención a las ambiciones hegemónicas de los grandes centros de poder político y económico existentes". 

 

En vez de en el beneficio monetarista, pongamos el foco en los otros parámetros donde debemos crecer, tales como la solidaridad, los derechos humanos, la paz, la justicia social, la igualdad. Existen otros parámetros para medir el progreso y las necesidades humanas que tenemos que poner en valor. Ya no es un simple deseo, una ilusión o una quimera idealista, sino una imperiosa necesidad, si no queremos destruir todo lo que nos rodea. La necesidad de alcanzar una sociedad basada en la colaboración y la solidaridad frente a la competencia, en el aprovechamiento frente al despilfarro, en el respeto y goce de la naturaleza frente a su explotación y destrucción. Pero esto también nos obligará a cambiar nuestro concepto de ser humano con una concepción de la felicidad contraria a la cultura impuesta por el capital. Con el derecho al tiempo, al ocio, al disfrute, a la libertad y a la diversidad. Nuevas escalas de valores y una nueva concepción del trabajo también deberán imponerse. En caso contrario, el conflicto capital-planeta nos estallará en nuestras propias narices, y no podremos hacer ya nada por evitar que nos arrastre por los derroteros de su destrucción. De hecho, quizá sea ya demasiado tarde. 

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14 agosto 2016 7 14 /08 /agosto /2016 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Y bastante a menudo pienso sobre nuestra respuesta [de EE.UU.] a todo esto, la que hemos practicado durante los últimos 15 años: más bombas, más misiles, más ataques con drones, más asesores, más irrupciones con unidades de operaciones especiales, más entregas de armamento y, pese a todo ello, ni un solo éxito ni victoria mesurable por cualquier estándar imaginable; solo más desestabilización de cada vez más regiones del mundo, más proliferación de grupos terroristas y la producción de todavía más seres humanos desarraigados, niños perdidos y refugiados... esto es, constantemente más y más gente aterrorizada y más terroristas

Tom Engelhardt

En el último artículo de esta serie estábamos exponiendo cómo la política exterior estadounidense dio prioridad a la organización y el fomento del fundamentalismo islámico como su respuesta contra las revoluciones sociales que se estaban llevando a cabo en muchos países africanos y de Oriente Medio. De hecho, gastaron ingentes sumas de dinero en operaciones especiales dirigidas por la CIA y el Pentágono. Les suministraron ayuda, estrategia y entrenamiento, alimentando ese fanatismo religioso. La principal fuente de financiación del fundamentalismo islámico procede del tráfico de drogas ilegales, sin contar la actual extensión de ISIS, que también se financia mediante el petróleo de los lugares que arrasan, y los bancos que actúan a su servicio. Y aunque todo este proceso, como decimos, fue iniciado por el imperialismo estadounidense, lo cierto es que ahora todo este monstruo se le está volviendo en contra, no sólo mediante la invasión de partes muy significativas de Oriente Medio, sino también por toda la oleada de terrorismo yihadista que se está perpetrando contra poblaciones occidentales.

 

Y además, en sociedades donde el Estado es incapaz de proporcionar los servicios básicos a su población (salud, educación, empleo...), bien por incapacidad o corrupción de sus gobernantes, o bien (caso más típico) porque el Estado se halle en completo proceso de descomposición, mediante el caótico gobierno de tribus rivales, de etnias enfrentadas o de sentimientos religiosos contrarios, el fundamentalismo islámico ha utilizado y utiliza estas privaciones para construir sus propias fuerzas. Con apoyo de algunas potencias, y aprovechándose del caos causado por sucesivas guerras, atentados y conflictos, la propuesta fundamentalista ha creado escuelas religiosas para entrenar y desarrollar todo un ejército de fanáticos desde muy temprana edad, y de cualquier procedencia, que después se convertirán en materia prima de los atentados terroristas que se perpetúan a lo largo y ancho del globo. Esta opinión de que este fundamentalismo no es casual, de que su aparición obedece a motivaciones geopolíticas, es también compartida por el economista egipcio Samir Amin. Retomemos sus palabras: "Imperialismo y fundamentalismo cultural marchan juntos. El fundamentalismo de mercado requiere del fundamentalismo religioso. El fundamentalismo de mercado dice: "subviertan el Estado y dejen que el mercado en la escala internacional maneje el sistema". Esto se hace cuando los Estados han sido desmantelados completamente. Sin Estados nacionales, las clases populares son minadas por la carencia de su identidad de clase. (...). El fundamentalismo étnico y el religioso son instrumentos perfectos para propiciar y dirigir el sistema político. Estados Unidos, como muestra el caso de Arabia Saudita y Pakistán, siempre ha apoyado el fundamentalismo islámico". 

 

Definitivamente, en ese clima de desesperación de grandes masas de musulmanes (y más aún de su juventud), la salida violenta puede aparecer siempre como una tentación. Los líderes religiosos insisten en sus mensajes del retorno a la pureza de la práctica del Islám, de forma torticera y manipulada, y al convertirse en pensamiento dominante, la perversa acción sobre las masas es inmensa. Y en ese complejo caldo de cultivo, hunden sus raíces los movimientos integristas, y la muerte no tarda en aparecer, creando el contexto terrorista, el campo de la acción armada y violenta. Pero nos hacíamos al principio estas preguntas: ¿A quién beneficia este fundamentalismo violento? ¿Representa realmente un camino de liberación para las desesperadas y empobrecidas masas de musulmanes? Durante una entrevista en 1998, Zbigniew Brzezinski, el que fuera Asesor de Seguridad Nacional durante la presidencia de Jimmy Carter, admitió claramente que Washington había fomentado deliberadamente el fundamentalismo islámico para tenderle una trampa a la Unión Soviética buscando que ésta entrara en guerra: "Llenarle su patio trasero de mierda", fueron sus palabras textuales. Cuando se le preguntó si lamentaba haber ayudado a crear un movimiento que cometía actos de terrorismo por todo el mundo, declaró: "¿Qué es lo más importante para la historia mundial, los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Varios musulmanes fanáticos o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?". Esos "varios musulmanes fanáticos" están pasando ahora una factura descontrolada no sólo a USA, sino al resto del mundo, tanto oriental como occidental. 

 

Por tanto, es preciso desmentir falacias, y comenzar a colocar las cosas en su sitio. En realidad no estamos ante un "choque de civilizaciones" entre Islam y Occidente como cínicamente se ha presentado desde los medios de comunicación dominantes, ni desde los líderes políticos de las mayores potencias mundiales. Si hoy día este "terrorismo islámico" es el nuevo demonio, esto no responde más que a un maquiavélico e interesado montaje mediático. La relación entre el imperialismo estadounidense y el terrorismo del fundamentalismo islámico es simbiótica. La llamada "guerra contra el terror" (y de otras formas) no es más que una cubierta para la violencia militar que persigue lograr los objetivos geoestratégicos mundiales de los Estados Unidos. Esta reacción, como afirmábamos en los primeros artículos de la serie, sólo generará más reclutas para los ejércitos fundamentalistas islámicos, más odio, más terror y más barbarie. Se desencadenarán nuevos actos de terror contra objetivos occidentales, que serán a su vez la excusa para nuevas escaladas de agresión por parte de dichas potencias occidentales en todo el mundo. La paranoia ha invadido a Occidente, que ya declara "estar en guerra" contra el "terror islamista", y una población aterrada resulta ciertamente manejable. 

 

Los intereses para mantener toda esta histeria colectiva están claros. El papel que siguen jugando es absolutamente funcional a la nueva estrategia del complejo militar-industrial estadounidense, así como las grandes corporaciones transnacionales, que son las beneficiadas últimas de toda esta escalada. La situación está clara: un monstruo despiadado, feroz y ávido de sangre amenaza a Occidente, a cada nación, en cada rincón. Hoy día todos estos grupos o facciones fundamentalistas (ISIS como la principal de ellas) amenazan a toda la civilización humana, poniendo bombas, inmolándose o empujando camiones contra grupos de personas. Da igual la estrategia, el fin último es sembrar el terror. Ahí están esos fanáticos fundamentalistas musulmanes constituyéndose en enemigos de Occidente, del mundo libre, de nuestros valores, de nuestra cultura, y de nuestras libertades. Y ahí están las Fuerzas Armadas de ese gran país que es Estados Unidos, teniendo la legitimidad y la justificación universal para ejercer su proyecto de defensa planetaria. El miedo está instalado. Ahora hay que perpetuarlo. Bien, este es el relato oficial. Este es el relato dominante, el que nos cuentan la inmensa mayoría de medios de comunicación, pero....¿es el relato correcto? Dejo la reflexión a los lectores, a tenor del material que hemos puesto sobre el tapete. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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