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26 julio 2015 7 26 /07 /julio /2015 23:00

La RB es asequible, tendría resultados maravillosamente positivos en el mercado de trabajo, daría a la gente un sentido de seguridad, y de hecho, aumentaría su confianza a la hora de secundar una nueva política

Guy Standing

Al momento de escribir el presente artículo, hemos conocido la noticia de que Pedro Sánchez, el Secretario General del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno, ha propuesto lo que ha denominado una "Renta Mínima Vital", esto es, una nueva variante cobarde y sin sentido de la RB, por supuesto de tipo condicional, y de cuantía ridícula, del orden de los 426 euros que actualmente se cobran en la inmensa mayoría de subsidios. No se esperaba menos de ese partido autodenominado "Socialista", que además dice que la RB, tal como aquí la planteamos, es inviable. Pero la auténtica Renta Básica es una asignación universal e incondicional, que por ello, ha de empoderar al conjunto de la población, para que todos nos encontremos en mejores condiciones para sortear el status quo vigente y conquistar, desde el primer instante y en todo momento, una vida verdaderamente propia, algo que sigue sin proporcionar esta descafeinada "izquierda" que pretende continuar gobernándonos. Hemos demostrado por activa y por pasiva que es posible la financiación de la auténtica RB, pero da igual, ellos continúan argumentando que no es viable, porque lo que no quieren permitir es una verdadera redistribución de la riqueza. 

 

La tozudez de estos políticos de tres al cuarto es, siguiendo el símil de Daniel Raventós, como al que le explican que la realidad no está de acuerdo con sus afirmaciones, y el tipo va y suelta: "¡Pues peor para la realidad!". O bien, parafraseando a Albert Einsten, hemos de sostener que "Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo". Enseguida sacan a colación la increíble fuerza de los mercados bajo nuestra realidad capitalista, pero hemos de decir que el problema no es la regulación de los mercados (todos lo están en mayor o menor medida), sino en beneficio de quién se pretenden regular. Ahora mismo, por ejemplo, se está permitiendo que en Grecia la gente viva casi en la indigencia, bajo la bandera de una "austeridad" implacable, salvaje y desalmada, mientras los banqueros y los altos directivos de las grandes empresas transnacionales cobran millones de euros al año. Los mercados se pueden regular en beneficio de los ricos, o de la inmensa mayoría de la población. Hoy por hoy se regulan a favor de los más ricos. La RB es una apuesta para que dicha regulación sea a favor de la mayoría de la ciudadanía. Y sobre las críticas de que la RB tal como la planteamos permitiría mantener a vagos, la realidad es que ya lo estamos haciendo. En efecto, nuestra sociedad capitalista y de libre mercado mantiene a gente que está cobrando muchísimo dinero. Estos vagos son los que están robando a la Hacienda Pública, los amigos de los paraísos fiscales, que llevan escandalosos trenes de vida, que disfrutan de suntuosos lujos, como se está viendo constantemente. 

 

¿No queremos una sociedad que permita que las personas cobren entre 600 y 700 euros de Renta Básica, pero sí queremos una sociedad donde se permitan las "Tarjetas Black"? ¿Una sociedad donde los ricos y poderosos dueños de grandes empresas entregan "donativos" a las formaciones políticas que representan sus intereses? ¿Esa sociedad no nos molesta? ¿No nos molesta que el Presidente del BBVA cobre más de 4 millones de euros al año sentado en un despacho, desde el que dirige a miles de personas, muchas de ellas encargadas de poner de patitas en la calle a familias porque no pueden pagar las hipotecas de sus viviendas? ¿Eso no nos preocupa más que la gente tenga unos ingresos mínimos para vivir dignamente? El problema por tanto no es de inviabilidad, es de hipocresía. El problema surge cuando un cierto tipo de asignación va dirigida a los pobres, porque entonces es cuando todo el mundo se preocupa de que vayamos a mantener a vagos. Como si esos pobres no fueran también personas, como si no tuvieran dignidad. Para mi, los que no tienen dignidad son esos que viven en la élite a costa de los demás, a costa de chupar la sangre a millones de personas, que visten lujosos trajes, pero que no por llevar corbata son personas cultas, dignas y respetables. Parece por tanto que, mientras mantengamos a los vagos ricos no hay problemas, es cuando se trata de los vagos pobres cuando los problemas surgen. Basta de tanto cinismo y barata hipocresía.

 

El "Ingreso Mínimo Vital" que propone el PSOE, más allá de su cuantía (a la que ahora volveremos) no nos sacará de la "trampa de la pobreza" que se da en la actualidad. Trampa que se sostiene sobre dos pilares fundamentales: la extrema condicionalidad y el balance de ventajas e inconvenientes. La extrema condicionalidad está clara: seguro que nos vendrán con que, para percibirla, habremos tenido que estar X meses en el paro, o haber transcurrido X meses desde la última prestación, o tener X años de edad, o tener X hijos a tu cargo, que no superen X años de edad, y que además, ridiculizando el ejemplo, los hijos hayan pasado la rubeola, o tengan que ser dos varones y una mujer, rubios y de ojos azules. Es justamente lo que ha estado practicando el Gobierno del PP, que únicamente nos lanzaba los grandes mensajes, pero cuando íbamos a la letra pequeña, los requisitos eran demoledores. Pero para demostrar la trampa de la pobreza, vamos a recurrir a un clásico ejemplo sobre las mujeres de familias monoparentales. Analicemos para hacer visible el contraste, la alternativa de este "Ingreso Mínimo Vital" (IMV). Si una mujer que convive con un hijo o hija menor la está percibiendo y quiere ponerse a trabajar de forma remunerada (porque haya visto alguna oferta de trabajo adecuada para ella), deberá renunciar a dicho IMV, correr con los gastos de tener que acudir a dicho trabajo (transporte, comer fuera en su caso, etc.), y según la edad del menor, incurrir en gastos adicionales de guardería, canguros, etc. Más aún si los horarios fuesen bastante incompatibles. 

 

El resultado puede ser que la mujer en cuestión ingrese menos dinero trabajando que en el paro, y por lo tanto rechace trabajos temporales, a tiempo parcial o de baja retribución, algo bastante probable en la actualidad, dada la enorme precariedad del mercado de trabajo que están fomentando las actuales políticas económicas. Esto es exactamente lo que llamamos la "trampa de la pobreza", esto es, crear las condiciones sociales para que la ciudadanía continúe en su estado de pobreza aunque trabaje, porque o bien sus condiciones son precarias por naturaleza, o bien porque simplemente no le merece la pena adaptarlas al nuevo contexto laboral. Por eso es una trampa, porque vayamos por el camino que vayamos, no salimos de dicha situación. Pero si nos fijamos, la trampa de la pobreza desaparece con la RB que nosotros proponemos, ya que el ingreso adicional que obtiene la madre con su puesto de trabajo no sustituye a la prestación que poseía, sino que se añade (descontados los impuestos) a la RB que ya se cobraba con anterioridad, y con ello desaparecen todos los desincentivos para ponerse a trabajar. Y también nos hemos referido a las cuantías, porque la cuantía propuesta por el PSOE nos parece pobre y continuista.

 

No obstante, eso no quiere decir que no podamos trabajar con otras cantidades. De hecho, en el modelo de financiación que hemos propuesto en anteriores artículos, tomado de la propuesta de los miembros de la Red Renta Básica, se usa un sistema de cálculo de la RB para poder cuantificar su coste basado en una renta que ganan igual todos los adultos mayores de edad, con independencia de la misma, y un porcentaje de la misma (un 20%, concretamente) los menores, todos igual (en el segmento de 0 a 18 años). Supongamos una familia con un padre y un hijo de 5 años. Esta familia cobraría (a nivel individual) una RB completa por el padre, y un 20% de otra RB para el hijo. No pagarían IRPF. Si por ejemplo el padre recibe una oferta laboral que le satisface, pasará a percibir todo lo que percibía antes, más lo que cobre en su nuevo trabajo (pagando impuestos únicamente por los nuevos ingresos que percibe con su trabajo). Pero se podrían pensar otras posibilidades, por ejemplo diversas rentas por diferentes tramos de edad. Y en cuanto a la cuantía, ya propusimos que la cuantía de la RB que proponemos (7.500 euros al año) está calculada en base al umbral de la pobreza por unidad familiar (un criterio usado por la propia OCDE, poco sospechosa de alojar economistas de corte marxista), en la que el primer adulto de la familia computa al 100% de la RB, el resto de adultos un 50% y los menores un 30%. Y el umbral de la pobreza no deja de ser una convención (concretamente, se sitúa en el 60% de la renta mediana de los habitantes de una zona geográfica), más relacionada con la desigualdad que con un indicador objetivo de pobreza o necesidad material.

 

Con todo ello venimos a concluir que la concreción final de qué importe ha de tener la RB, de cómo se calculará en función de la edad u otros elementos, respetando la incondicionalidad y universalidad, y cómo se financiará y aplicará, es una decisión política que debe ser tomada por quien corresponda. Lo que no toleramos es que nos "vendan" como RB mecanismos que vienen a insistir en las insuficientes medidas que hasta ahora han soportado un sistema injusto y desigual, donde los pobres han de demostrar que son pobres para continuar siendo pobres. Nosotros, la izquierda transformadora, sólo estamos queriendo demostrar que la medida es factible (en contra de lo que se quiere difundir), es viable, es positiva, es racional y sobre todo es justa, porque redistribuye la riqueza y la presión fiscal. No obstante, insistimos también en algo que ya hemos indicado: que se pretenda que la RB sea la panacea para resolver todas las injusticias y desigualdades sociales existentes, es sólo una ilusión. De lo que sí estamos seguros es que ayudará a solucionarlas. Continuaremos en siguientes entregas. 

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23 julio 2015 4 23 /07 /julio /2015 23:00

Continuando desde el artículo anterior, donde comenzamos por un repaso histórico a la influencia y el papel de la Iglesia Católica en nuestro país, tenemos que decir que ya a finales del siglo XIX y principios del XX, con la constante sucesión de gobiernos liberales y conservadores, hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), hubo períodos donde se llevaron a cabo algunas desamortizaciones (hasta 1924) y se facilitó un cierto grado de libertad religiosa, siempre por breves períodos. Después llegó la II República (1931-1939), que fue el primer período histórico donde se intentó una auténtica separación entre el Estado y la Iglesia, tomando medidas constitucionales para hacerlo efectivo, como la prohibición de financiar al culto y al clero, que la enseñanza fuese laica, y que se estableciera el principio de libertad de conciencia y de libertad religiosa.

 

Es el período más reciente de nuestra Historia en el que la construcción del Estado Laico, de forma real, fue posible, pero, como consecuencia de la implantación de importantes políticas sociales, y con el apoyo muy importante de la Iglesia Católica oficial, la insurrección militar, católica y fascista que contra el legítimo gobierno de la II República se produce en 1936, es respaldada de forma más o menos sutil, por el Estado Vaticano. Pero vayamos por partes. Tomo datos a continuación de un estupendo artículo de Eleuterio Gabón, aparecido recientemente. En 1931 se constituye un gobierno legítimo y democrático instaurando la II República española que acaba con siglos de poder monárquico y de poderío religioso en nuestro país. Los poderes fácticos comienzan a ponerse nerviosos, porque como era lógico pensar, con el nuevo gobierno se expropian bienes a la Iglesia, se instaura el voto femenino, se renuncia expresamente a la guerra y se planea una reforma agraria, entre otras muchas medidas de tremendo calado social. Paralelamente a todo ello, se produce una revolución social encabezada por los sindicatos CNT y UGT en la que se colectivizan fábricas y comunidades agrícolas, incluso se llega a formar una defensa militar distinta al Ejército convencional, las famosas "milicias". 

 

La reacción de las clases dominantes y de los poderes fácticos no se hizo esperar, ya que al comprobar cómo la nueva España republicana les iba arrebatando su status y sus privilegios, se hizo todo lo posible para que la revolución no trifunfara. Se recurrió a la ayuda del fascismo internacional de la época, se dio un Golpe de Estado apoyado por la mayor potencia del mundo en aquél momento, la Alemania nazi, a la que también se sumaron Italia y Portugal (pareciera que la historia se repite ahora en Grecia, aunque el Golpe de Estado allí es económico, ya que en la actualidad no hacen falta bombas, cañones, aviones ni fusiles para derrocar a los legítimos gobiernos democráticos elegidos por el pueblo). El fascismo vino a experimentar sus armas y sus técnicas de exterminio de cara a la la postrera guerra mundial que vendría después. Por otro lado, la no intervención declarada por Inglaterra, Francia y tácitamente por Estados Unidos, fue una manera muy particular de intervenir en contra de la II República para salvaguardar sus propios intereses. De esta forma, la supuesta "neutralidad" de estos Estados dejó libre el camino para que agentes de cada país (empresarios, banqueros, inversores, partidos políticos) actuaran según su conveniencia. 

 

A los grandes empresarios no les interesaba (como hoy) un posible proceso de nacionalización de los grandes sectores estratégicos de la economía, o la culminación de la revolución social que estaba en marcha en España. Como sabemos, los negocios no quieren sobresaltos. De hecho, fue un gran empresario (Juan March) el principal financiador del Golpe de Estado fascista. Y por su parte, a la Iglesia Católica no le interesaba su pérdida de bienes y de presencia en el sector público, así como su influencia ideológica en las mentes populares. Inglaterra y Francia tenían inversiones en minas, industras y servicios. Empresas como la estadounidense Texaco no dudaron en apoyar a Franco, con sus combustibles. Por tanto, la no intervención en realidad supuso la intervención de todos menos de los gobiernos que se declaraban neutrales en un conflicto sangrante. Durante 3 largos años el pueblo español resistió al fascismo nacional e internacional. No fue por tanto una Guerra Civil, fue una guerra antifascista. Cuando la derecha política, social y mediática nos dice que aquí hubo una Guerra Civl, no está diciendo toda la verdad. Aquí hubo un Golpe de Estado fascista contra un gobierno legítimo, lo cual provocó la guerra. Después llegaron la terrible dictadura y la no menos terrible represión. 

 

Una vez que el nazismo pierde la guerra, los que se mantienen apoyando al fascismo español son Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Una dictadura militar fascista, de las más sangrientas y represoras que existen en la Historia, no dura 40 años sin tener apoyos tanto dentro como fuera del país. Es imposible mantener un régimen de terror durante tanto tiempo si no tienes fuertes apoyos, y eso es lo que pasó en España. Y uno de dichos puntales, que proporcionó complicidad y apoyo al dictador, fue la Iglesia Católica, pues fue diseñado un nacionalcatolicismo social de fuerte raigambre, con un despliegue inmenso de asociaciones culturales y sociales, que fueron impregnando el poder de la doctrina de la Iglesia por todos los poros de la sociedad. Quizá en nuestro país, en tiempos de la dictadura, es donde la Iglesia llegó a tener una mayor red de influencia social que en ningún otro país del mundo. Influencia y poderío que llega hasta nuestros días. Pero veamos cómo: cuando se instaura el régimen franquista se organiza un genocidio con el fin de desmembrar todo el tejido social procedente de los perdedores de la guerra. En efecto, hemos de afirmarlo sin ambages ni paños calientes: hubo un genocidio llevado a cabo por el Estado Español una vez acabada la mal llamada Guerra Civil. En palabras de Empar Salvador: "En realidad hubo un pueblo que se enfrentó a un Imperio".

 

Ese genocidio fue organizado por la Falange y la Iglesia Católica, que lo primero que hizo fue ceder sus propios edificios para que fueran utilizados como cárceles. Se crean órdenes religiosas específicamente para que sus miembros se conviertan en carceleros de los revolucionarios y de los republicanos. Organizaron la represión desde sus Conventos, y en sus Iglesias murieron miles de personas. De hecho, no es la primera vez que esto ocurría en nuestra Historia. Ya desde el siglo XV, cuando los Reyes de la época (comenzando con los Reyes Católicos y su famosa "Pragmática de Medina del Campo") ordenaron la persecución del pueblo gitano, la Iglesia Católica se hizo cómplice de dichas fechorías. Y en tiempos de Felipe V, las iglesias, que eran consideradas el último amparo para los perseguidos, abrieron sus puertas para que la guardia pudiera sacar arrastrando a miles de gitanos que se escondían dentro. Y es que, como decimos, la complicidad de la Iglesia Católica con nuestros "horrores históricos" es palpable y notoria, pero nadie, ningún gobierno, les ha pedido nunca responsabilidades, a pesar de su cómplice colaboración en dichos horrores.

 

Como tampoco se les pidió a las empresas que explotaron laboralmente durante años a miles de presos políticos hasta la muerte mediante trabajos forzosos, para que levantaran los ostentosos monumentos franquistas. Muchas de dichas empresas, a dia de hoy, son grandes multinacionales, y continúan (¡cómo no!) colaborando con los desmanes sociales de los actuales Gobiernos "democráticos". En Alemania, por ejemplo, empresas como Volskwagen o Mercedes, que apoyaron a los nazis, tuvieron luego que pagar indemnizaciones, pero aquí nunca se han pedido responsabilidades a nadie. De tal manera que los herederos de los posibilitadores de aquél sangriento fascismo franquista, campan a sus anchas en nuestra actual sociedad, incluso nos continúan gobernando. El Estado Español es el único en el mundo en el que después de haber sufrido una dictadura militar fascista durante 40 años, todavía no se ha sentado en el banquillo de los acusados ni siquiera a una persona. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 julio 2015 3 22 /07 /julio /2015 23:00

Estamos frente al segundo holocausto del pueblo griego, producto de las imposiciones de Europa

James Petras

Después de la cumbre del sábado y el domingo, los halcones europeos están decididos a pedir al Gobierno de Grecia un tributo de sangre, haciendo del acuerdo el paquete de austeridad más cruel que se puede imaginar

Theodoros Karyotis, activista social

¿Qué tipo de artefacto, de maquinaria de dominación infernal, es esta Unión Europea que se opone con fiereza a un pequeño país que lo único que pide es respeto, dignidad y salir de la catástrofe social y económica creada por políticas injustas e ineficaces?

Manolo Monereo

Alexis Tsipras se acaba de inmolar. Estamos asistiendo quizá a la destrucción del crédito de un gobernante más rápida de los últimos tiempos. Pueden ponerse en debate, evidentemente, los propios criterios personales por los cuales haya tomado la decisión de aceptar el tercer rescate a Grecia y la imposición de sus terribles condiciones, pero el hecho inapelable es que ha tomado esa decisión. Nos ha recordado, salvando mucho las distancias, a José Luis Rodríguez Zapatero, que cuando en 2010 se rindió ante Merkel como uno de sus más aventajados vasallos e implantó la primera oleada de recortes sociales, dijo ante la tribuna del Parlamento que lo haría "cueste lo que cueste, y me cueste lo que me cueste". Epílogo valiente para una cobarde decisión. Y efectivamente, le costó. Pero más allá de posibles analogías, lo cierto es que lo que lleva ocurriendo en Grecia estos últimos días es una antología y un tributo al surrealismo político. Resumámoslo brevemente: Syriza se presenta como una coalición política de izquierdas que pretende impedir que se sigan aplicando políticas de austeridad para el pueblo griego, después de más de 6 años de tremenda crisis, y cuando los efectos de la misma son ya extremos en la sociedad. 

 

Después de varios procesos electorales anteriores, donde cada vez avanzan más en nivel de aceptación, ganan por goleada las Elecciones del pasado 25 de enero, suponiendo el primer hito en esta surrealista historia. Después de cuatro primeros meses de infatigable negociación, y períodos de prórroga del anterior rescate, las arduas negociaciones del Gobierno griego con las Instituciones europeas entran en un punto muerto, y de forma democráticamente impecable, Alexis Tsipras convoca al pueblo a un referéndum ante la última propuesta de la UE. El pueblo griego, de forma épica y valiente, rechaza mayoritariamente las condiciones de dicho acuerdo, por una amplia mayoría de un 61% (NO) frente  a un 38% (SI). Todo ello dentro de una feroz campaña de intoxicación llevada a cabo por los medios de comunicación dominantes, lo cual constituye el segundo gran hito. Pues bien, cuando parecía que Tsipras tenía todo el respaldo de su pueblo para enfrentarse a la Troika y dar la batalla por unas condiciones más justas, las Instituciones (como no podía ser de otra manera, está en su propia naturaleza) chantajean al Gobierno griego con la imposición de unas extremadamente duras condiciones para un nuevo rescate, o la posible salida de Grecia del sistema-euro. Y ante este chantaje, que puede considerarse el tercer hito, y sin explicación alguna, Alexis Tsipras cede ante las Instituciones, aceptando un plan de rescate infinitamente más duro que el planteado inicialmente. 

 

Llega a ser tan duro que algunos autores lo han calificado, como el periodista Marc Ostwald, de esta forma: "Puede asegurarse que el deseo de parte de los acreedores de la Eurozona de destruir la economía griega ha creado un acuerdo peor que el Tratado de Versalles de 1919". Ahí es nada. Y por su parte, Clara Serrano lo ha explicado magníficamente en los siguientes términos: "Lo que nos están diciendo es que no seamos ingenuos, que los mecanismos democráticos europeos, en realidad, son una farsa, porque las decisiones importantes no se toman ahí [en el Parlamento]. Y es que si realmente se tomaran en los parlamentos sería un desastre, porque al pueblo, ignorante y pobre, a veces le da por votar a opciones políticas como Syriza, un partido de ignorantes y de pobres, que no saben nada de economía y que pretenden poner por encima de los intereses de los ricos y de los poderosos los intereses de los pobres e ignorantes". No se puede decir más claro. 

 

Naturalmente, esa decisión está llevando a Tsipras a enfrentamientos con miembros de su Gobierno, con el ala más radical de su propia formación política, y con buena parte de la ciudadanía griega, que vuelve a contemplar impotente cómo el respaldo mayoritario otorgado a Tsipras para su resistencia ante la UE, sólo ha servido para complicar más las cosas. Algo incomprensible, pues jamás (al menos, en la historia reciente) un gobernante tuvo tanto apoyo de su pueblo, y jamás lo desaprovechó de esa manera. El Parlamento griego aceptó el rescate por el voto mayoritario de la oposición, mientras la ciudadanía se volvía a manifestar, incluso protagonizando graves disturbios, en la ya emblemática Plaza Syntagma, para protestar por la vergonzante claudicación de Alexis Tsipras. Como decimos, es el esperpento político elevado a su máxima expresión, y la traición de un líder llevada hasta sus máximas consecuencias, porque lo que sostienen es que apoya un referéndum que dice claramente NO y él decide el SI. La mayoría del pueblo votó contra la austeridad, pero sin embargo el gobierno va a implementar una super austeridad. El pueblo considera al nuevo gobierno como un representante de la democracia, mientras ese mismo gobierno entrega el poder de decisión a burócratas y tecnócratas europeos no elegidos por nadie. 

 

Y para completar el círculo de este infame surrealismo político, ya después de aprobado el Acuerdo por parte del Parlamento griego, el Ministro de Finanzas alemán, cuyo nombre me niego a caligrafiar, continuaba afirmando que "lo mejor para Grecia hubiera sido una salida del euro". En palabras de Atilio Borón: "Pocas veces la historia asistió a un acto tan infame como éste, en donde un grupo de bandidos de traje y corbata decide convertir a un país independiente en una indigna colonia de la Troika que hoy gobierna de facto Europa al precio de acabar con la democracia europea". Luego por tanto, si todas las partes están de acuerdo en que el rescate no es beneficioso para Grecia, ¿por qué diablos se sigue adelante con él? Personalmente, sólo encuentro una explicación: el manifiesto deseo no solo de hundir el Gobierno de Syriza, sino la imposición de una humillante claudicación que sirva de cruel escarmiento ante futuros intentos de terceros países, para disuadirlos siquiera de intentar implementar otras políticas diferentes al oficialismo neoliberal de Bruselas. Y entonces nos preguntamos: ¿no hubiera sido mejor que Alexis Tsipras hubiera alertado a la población sobre lo que ocurría, y reforzado bajo el masivo apoyo popular del referéndum, hubiera tomado la posición ofensiva en la negociación, amenazando (Grecia, y no la UE) con la salida del euro? Y en ese caso: ¿No hubiera sido mejor, si la posición de Bruselas no cedía, incluso a riesgo de encarar una dificilísima situación, abordar la posibilidad de la salida del sistema-euro? 

 

Por si tenemos dudas, Jacques Sapir nos las aclara: "El euro está indisolublemente ligado a la política de austeridad, y de eso hoy mismo hemos tenido la prueba. La política económica emprendida en la zona euro, fortalecida por el papel desempeñado por los diversos tratados, y en particular por el último Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza ratificado en septiembre de 2012, no puede conducir más que a la austeridad. Si todavía no se había comprendido así, hoy ha quedado ya perfectamente claro: el euro es austeridad. Por supuesto que puede haber políticas de austeridad sin el euro. Pero el euro implica realmente políticas de austeridad, y cualquier política que se desarrolle en el marco del euro conduce a la austeridad. Es necesario comprender el sentido profundo de esta afirmación. Hoy en día, mientras sigamos en la zona euro, será imposible poner en marcha otra política económica que no sea la austeridad. Al no haberlo comprendido así, Alexis Tsipras se ha puesto a él mismo la soga al cuello". Antonio José Gil Padilla también nos describe brillantemente la situación: "Grecia se ha convertido en la cobaya para demostrar al mundo que no caben otras alternativas, que, de una u otra forma, hay que "pasar por el aro". Después del desgaste de los que defienden a los más débiles, vendrán los salvapatrias que serán aplaudidos por aquéllos a los que volverán a masacrar". La salida del euro hubiera supuesto para Grecia grandísimas dificultades, como para cualquier otro país, pero al menos podrían haber visto la luz al final del túnel. Con el plan de rescate, el pueblo griego sólo contempla un túnel infinito de miseria, de caos y de barbarie.

 

La posición de ruptura con el euro hubiera mantenido la dignidad del pueblo, hubiera respetado su voluntad (explicándole que era la única posibilidad coherente con el resultado del referéndum), y hubiera agrieteado el poderío de los dirigentes del Eurogrupo (institución que, dicho sea de paso, no existe legalmente), sirviendo de espejo y ejemplo para otros países acreedores del Sur de Europa, que se encuentran en situaciones parecidas. Ya sabemos que en el programa de Siryza no se mencionaba la salida del euro, y que Alexis Tsipras entendió el NO del referéndum como un refuerzo en su posición negociadora, pero ante el nuevo escenario que se avecinaba, ¿realmente valía la pena dejarse atropellar de esta forma tan indigna? De hecho, el ex Ministro Yanis Varuofakis ya avanzó varias posibilidades de estrategias que se podían llevar a cabo, amagando con una salida del euro, pero sin cruzar un punto de no retorno. Dichas medidas fueron rechazadas por los dirigentes griegos, lo cual motivó su dimisión. Varoufakis, en una reciente entrevista, relata aspectos de las negociaciones a las que asistió que realmente espantan a cualquier persona decente. Así, relata en un momento de dicha entrevista que "[pude constatar] la completa falta de escrúpulos democráticos por parte de los supuestos defensores de la democracia de Europa. La comprensión bastante clara, por otro lado, de que analíticamente estamos en la misma página; por supuesto nunca saldrá a la luz de momento. [Y sin embargo] tener a figuras muy importantes mirándote a los ojos y diciéndote "Tienes razón en lo que dices, pero te vamos a aplastar de todas formas". 

 

Y en otro pasaje de esa misma entrevista, llega a confesar lo que le dijo el Ministro alemán de Finanzas en otra de las reuniones: "No voy a discutir el programa, esto fue aceptado por el Gobierno anterior [refiriéndose al Gobierno de Nueva Democracia] y no podemos permitir que unas elecciones cambien nada. Porque tenemos elecciones todo el tiempo, somos 19 países, si cada vez que hubiera elecciones cambiara algo, los contratos entre nosotros no significarían nada". Sobran todos los comentarios. No estamos por tanto sólo ante un caso de pérdida de credibilidad de un partido que se encumbró como paladín de la lucha contra la austeridad (aunque, dicho sea de paso, los comunistas del KKE siempre denunciaron a Syriza como un partido traidor, que rendiría el país a las medidas neoliberales y a la OTAN, como así ha sucedido), sino que estamos ante algo mucho más grave: la desilusión total de un pueblo, el entierro de sus esperanzas, la miseria completa, el fin de la democracia, la barbarie total, el Estado fallido, el caos social, la puerta abierta al neofascismo...¿De verdad piensa Alexis Tsipras que esta opción era lo mejor que se podía hacer? Es una vergüenza para toda la izquierda mundial, que no sólo da alas y fuerza a la derecha más despiadada e insolidaria, sino que pone en tela de juicio, en crisis existencial, de nuevo, las posibilidades de avanzar desde la izquierda hacia una Europa más justa, hacia la Europa Social, hacia la Europa de sus pueblos. Tsipras ha demostrado no poseer una de las mayores cualidades que debe exigírsele a un gobernante: la valentía. 

 

Lo más triste y decepcionante de todo este esperpéntico episodio es que Syriza, y con ella todo el pueblo griego, han perdido la magnífica oportunidad de abandonar este demencial sistema de la moneda única, recuperando su soberanía, y demostrando al resto de los pueblos europeos y del mundo que hay vida más allá del euro, que podemos abandonar el neoliberalismo, representando un auténtico mar de esperanzas para muchos pueblos que vivimos sujetos al dogal de la austeridad impuesta a sangre y fuego por las antidemocráticas Instituciones europeas. Veremos qué pasa en España, y la actitud de PODEMOS ante un reto semejante, si es que dicho escenario se produce. La traslación a España de todo este proceso está muy clara, y al respecto, tenemos que observar que ya ha salido Pablo Iglesias, ante preguntas de la prensa, a justificar la cobarde decisión de Alexis Tsipras. Si llegado el caso, él también tomara una decisión de ese calado para nuestro país, asistiríamos, al igual que en Grecia, al declive de un líder, y a una nueva pérdida de confianza y decepción en la izquierda. Esperemos que no ocurra. 

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21 julio 2015 2 21 /07 /julio /2015 23:00

Que el Papa diga que el capitalismo es un sistema agotado, que ya no se lo aguanta más, que el ajuste siempre se hace a costa de los pobres, que no existe tal cosa como el derrame de la riqueza de la copa de los ricos, que destruye la casa común y condena a la Madre Tierra, que los monopolios son una desgracia, que el capital y el dinero son “el estiércol del demonio”, que se debe velar por el futuro de la Patria Grande y estar en guardia ante las viejas y nuevas formas de colonialismo, entre tantas otras afirmaciones, tiene efectos políticos objetivamente de izquierda que son de una importancia extraordinaria

Atilio A. Borón

Lo cierto es que, desde los primeros momentos de su pontificado, Francisco, el Papa latinoamericano, ha sido muy diferente a sus antecesores, lo cual es muy buena noticia. Diferente en las formas (lo pudimos comprobar desde sus primeros días al frente de la jerarquía católica), pero y sobre todo, en el fondo (en sus mensajes, gestos y discursos). Después de pontífices como Juan Pablo II, que supusieron una clara regresión en los mensajes de la Iglesia Católica al mundo, no sólo el aire fresco, sino la completa renovación en dichos mensajes, nos produce, incluso a los ateos, una grata satisfacción. Así que las posibles nubes que existieron en torno a su figura, recordando quizá algunos comportamientos del pasado en su Argentina natal, no solo han sido aclaradas por completo, sino que se han convertido en claros esperanzadores para el futuro. Si la figura del Papa pudiera ser eterna, decididamente nos quedaríamos con Bergoglio. 

 

Porque Francisco ha sido muy valiente desde el comienzo mismo de su pontificado. Expresiones como "este sistema económico mata" han protagonizado típicas declaraciones del Papa en varios contextos y escenarios, aún a sabiendas de que son mensajes que no calan bien entre la clase dominante, ni en la comunidad internacional, bajo el actual contexto globalizado. Pero también ha sido muy claro en materia de orientaciones que chocan con la tradición de la doctrina social de la Iglesia, como la aceptación de los homosexuales, el sacramento a los divorciados, la consulta a la Iglesia sobre la vida familiar, el papel protagónico de la mujer en la jerarquía eclesiástica, etc. Y en sus prácticas cotidianas, el Papa ha demostrado siempre un comportamiento sencillo y humilde, ajeno a la suntuosidad, a la pompa y al boato, que tanto han caracterizado a sus antecesores. Un Papa sencillo y cercano, un Papa accesible, y sobre todo, un Papa que habla, defiende y comprende a las clases populares. 

 

Pero quizá donde Francisco ha roto todos los moldes, quizá donde más nos ha superado y sorprendido agradablemente, ha sido en su plena convicción sobre las maldades del sistema capitalista. ¡Tenemos sin duda un Papa revolucionario! Un Papa que no sólo se hace cómplice de los movimientos anticapitalistas, sino que además lo proclama abiertamente cada vez que tiene la ocasión. Algo que se agradece doblemente, en primer lugar por la tremenda situación que estamos atravesando (con la salvaje ofensiva neoliberal del capitalismo globalizador), y en segundo lugar, por venir el mensaje de quién viene, esto es, del más alto representante mundial de la Iglesia Católica, una organización históricamente conservadora, y que jamás (salvo quizá alguna rara excepción) ha dado muestras de estar abiertamente, digamos, "contra el sistema". Muy al contrario, el histórico silencio cómplice de la Iglesia frente a las brutales agresiones del capitalismo en el mundo ha sido clamoroso. Por ello es especialmente interesante que tengamos en la actualidad un Papa guerrero, combativo y reivindicativo frente a estas situaciones, que denuncie las tropelías del sistema a lo largo y ancho de países y continentes. 

 

Precisamente en estos tiempos, donde las ideas y reivindicaciones de la izquierda mundial están pasando por graves situaciones, donde imperan los tecnócratas al servicio del gran capital, donde el neoliberalismo ha llegado a sus más brutales expresiones, y cuando la democracia y los derechos humanos brillan por su ausencia, los mensajes del Papa nos parecen una "bendición divina". Hoy día, denostados y atacados por doquier los intentos de prácticas socialistas, y enterrada la revolución como una peligrosa ilusión, utópica y trasnochada, y cuando parece que el capitalismo ha triunfado indiscutiblemente, viene una voz autorizada, rotunda, distinta, rompedora, valiente, tranquila pero implacable, sosegada pero completa, a recordarnos que el sistema capitalista ha de ser combatido. Porque ahora, sorprendentemente, quien lo cuestiona de forma magistral, incluso en su primera Encíclica, mediante un lenguaje llano y rotundo, es el Papa Francisco, y entonces asistimos con plena satisfacción a una renovada legitimación del mensaje revolucionario, y se nos abren nuevos horizontes de lucha, de emancipación, de radicalidad. 

 

Porque lo extraordinariamente importante de esta nueva situación es que la lucha anticapitalista adquiere, con Francisco como portavoz, una nueva e inesperada legitimidad, dándonos apoyo y aliento, fuerza y capacidad, esperanza y resistencia. Porque ahora, desde la tribuna que representa la más alta jerarquía católica, con la tremenda influencia que posee sobre la mente de millones de personas en el mundo, el impacto sobre la conciencia popular es incomparablemente mayor. Se nos abre la posibilidad de que el discurso revolucionario, el discurso que cuestiona el sistema dominante se abra camino, se enfrente y se empodere, se asuma y se constituya en un discurso arraigado en las masas populares, adquiriendo una inusitada fuerza y legitimidad. En Bolivia llegó a reclamar en su discurso las tres "T": Tierra, Trabajo y Techo, al más puro estilo de nuestras Marchas de la Dignidad. E igualmente, pidió perdón por los abusos cometidos por los representantes de la Iglesia Católica en el pasado, en tierras latinoamericanas. Todo un gesto. Y lo dijo delante de representantes de los pueblos indígenas de aquélla región, con un gran esfuerzo físico, dada la altitud de la ciudad de La Paz, capital boliviana, y a que Bergoglio sólo posee un pulmón a pleno rendimiento. 

 

Pero Tierra, Techo y Trabajo como ejes centrales del discurso papal nos remiten como problemas sociales a la génesis capitalista, están denunciando el proceso de acumulación originario del capital, con la violencia saqueadora de la tierra a los pueblos indígenas que la cultivaron, demandando la necesaria reparación histórica, y cuestionando la injusta propiedad privada. Por eso, en el fondo, el Papa Francisco está denunciando claramente el capitalismo, y por ende, sus propios esquemas de funcionamiento, la producción capitalista, las relaciones mercantilizadas del trabajo humano y de la naturaleza, la expropiación y destrucción de los recursos naturales, y del despojo de los mismos. Y no solo esto, sino que Francisco también hace gala de una gran sensibilidad hacia el ecologismo, trayendo al debate las peligrosas consecuencias de la destrucción de la naturaleza bajo los paradigmas de un sistema agotado. Y es especialmente importante por lo que supone de enfrentamiento con la clásica doctrina de la Iglesia, que contempla la Tierra como un lugar a la plena disposición del Hombre, que es su amo y señor, sujeto de la creación divina, sin considerar las consecuencias si se abusa de ella, si se explota y se saquea, en términos de agotamiento, de muerte y de destrucción, implicando con ello la destrucción de la propia vida que en ella se alberga, existe, se desarrolla y se reproduce. 

 

Francisco nos lleva por estos derroteros, nos alerta y nos hace sensibles, nos llama la atención sobre los peligros de la deriva explotadora y extractivista de la naturaleza, sobre las terribles consecuencias de no respetar los equilibrios naturales. Su reciente Encíclica "Laudato Sí" se plantea aspectos nunca antes recogidos en un documento papal, y oficializados como una aportación de la Iglesia Católica al mundo. Ahí radica su importancia y su originalidad. Nos plantea qué estamos haciendo con la Tierra, qué queremos de ella, cuáles son nuestros deberes hacia ella, y la importancia de respetarla y de cuidarla, como entorno natural donde el Hombre habita. La Encílica se centra en aspectos relativos al Cambio Climático (por lo cual ha sido ampliamente criticada por los sectores más ultraliberales ligados a las grandes empresas transnacionales y a los más retrógrados gobernantes), pero va mucho más allá. Afirma Francisco que la lectura correcta de la Biblia no autoriza al Hombre a abusar de la Tierra, que la Tierra no es capricho del Hombre. Más bien al contrario, Dios impone al Hombre una clara obligación, la de ser guardián de la Tierra, la de encargarse de ella, de velar por ella, y de procurar aprovecharla con cuidado, con mesura, con equilibrio y con prudencia, para entregarla sana, próspera y provechosa a las nuevas generaciones. 

 

Con todo ello, en un documento ciertamente novedoso y revolucionario, alineado con todas las tendencias ecologistas y animalistas, Francisco denuncia el carácter antropocéntrico de nuestra civilización, lo combate, nos advierte de sus peligros, y rechaza esta visión, porque la naturaleza tiene su propia vida, que debe armonizarse con nuestros intereses, ya que en el fondo, son los mismos, porque garantizan la vida del Hombre en nuestro planeta. Como puede observarse, Francisco se convierte en paladín de la crítica a la realidad contemporánea de la organización económica de la sociedad mundial. Critica el orden mundial capitalista, nos alerta sobre sus desmanes y sus riesgos, nos hace tomar conciencia sobre sus peligros. Y como decimos, lo realmente novedoso e importante es que su mensaje trasciende a la comunidad católica o cristiana, o si se quiere, religiosa, en sentido general. Para creyentes o no creyentes, para cristianos o musulmanes, para activistas o gobernantes, para personas de izquierdas o de derechas, para el conjunto de la sociedad civil, para el conjunto de la comunidad internacional, los mensajes del Papa Francisco, del Papa revolucionario, intervendrán en el debate civilizatorio actual, suponiendo quizá una de las aportaciones más importantes de los últimos siglos. 

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20 julio 2015 1 20 /07 /julio /2015 23:00

El PSOE es el partido del régimen. Su suerte y su futuro dependerán del régimen del 78, hoy en transición hacia una democracia limitada y oligárquica. El bipartidismo (...) es un modo de organizar el poder político para que sigan mandando aquéllos que no se presentan a las Elecciones. El papel del PSOE es crucial, articula el consenso de las clases trabajadoras, y, lo más importante, impide que surja una alternativa a su izquierda que cuestione las relaciones de poder existentes en nuestra sociedad

Manolo Monereo

Y, prácticamente, lleva durante toda esta etapa "democrática" ejecutando ese papel. Ese partido autodenominado "Socialista" juega un rol bastante sucio, amaga con otra política distinta, encona a veces su oposición al PP, ensaya pinitos de ideario de izquierdas, pero acompaña sin fisuras al Partido Popular en la mayoría de sus objetivos esenciales. Con los dirigentes actuales del PSOE, al igual que con sus dirigentes del pasado, no se puede contar para algo que signifique un cuestionamiento serio de las bases del régimen surgido de la Constitución de 1978. En efecto, "Socialista" es palabra sagrada, y si el PSOE la lleva en sus siglas y sus dirigentes la pronuncian, simplemente la manchan, la desvirtúan y la prostituyen. Hablamos de un partido que, mientras la economía española iba desbocada, y la burbuja financiero-inmobiliaria estaba a punto de explotar, proclamaba a los cuatro vientos que nuestro sistema financiero era de los más seguros y estables del mundo, y que España había entrado en el selecto club de las siete grandes potencias mundiales. Un partido que veía brotes verdes, y que declaraba que nuestros bancos jugaban en la "Champions league", vamos, que eran lo mejor de lo mejor. 

 

Un partido que ha sido incapaz, durante todos los años en que ha tenido responsabilidades de Gobierno, de implementar una auténtica reforma fiscal progresiva, más bien todo lo contrario, pues lo que progresivamente ha ganado terreno ha sido la presión fiscal sobre las rentas del trabajo, frente a la disminución de tributación por parte de las rentas del capital. Y un partido que instaló la "cultura del pelotazo", la corrupción política y el abrazo sin fisuras al neoliberalismo. Un partido, en fin, al que le debemos nuestro ingreso en la OTAN, y la reciente escalada de colaboración con el despliegue de su estructura militar. Un partido que permitió la escandalosa "fusión" de las antiguas Cajas de Ahorros, fomentando que se eliminara la beneficiosa labor de su Obra Social, únicamente para que sirvieran de apetitoso bocado para la gran banca privada de este país. Por otra parte, y durante todos los mandatos del PSOE desde Felipe González, se ha ido fomentando un apoyo estatal creciente a la Iglesia Católica, que disfruta de un status de auténtico y escandaloso privilegio. 

 

Hablamos de un partido que asumió con auténtico entusiasmo el neoliberalismo, plasmándolo, entre otras muchas medidas, en ataques a la clase trabajadora mediante sucesivas reformas laborales. Esas reformas fundamentalmente lo que introducían eran nuevas formas contractuales más precarias, facilidades para el despido, la eliminación o reducción de ayudas al desempleo, bonificaciones a la Seguridad Social para las empresas, y la reducción salarial, bajo los eufemismos de "moderación", "flexibilidad", y el más rimbombante, "flexiseguridad". Retomo de nuevo las palabras del maestro Manolo Monereo, cuando afirma: "Lo que pretende este PSOE es demostrar a los poderes fácticos (desde la Troika al IBEX-35), que ellos son los únicos capaces de frenar y controlar a PODEMOS y asegurar el futuro del régimen en las nuevas condiciones de España, periferia de una UE dirigida por Alemania. El PP no da la talla y su continuidad en el Gobierno, como Juan Carlos, pone en peligro a la monarquía reinante y con ello los delicados equilibrios necesarios para un régimen, por así decirlo, post 78. Esa tarea es la propuesta de Sánchez, la misma que hizo Felipe González en el 82”. En realidad, con el PSOE no podemos contar para poder liberarnos del dogal que hoy día representa la moneda única, porque este partido defiende a capa y espada la estructura y el proyecto neoliberal de la Unión Europea. 

 

 

 

Si a todo ello le unimos que hablamos de un partido que apoya el TTIP en el Parlamento Europeo (junto al PP Europeo), que reformó el Artículo 135 de la Constitución para consagrar desde la Carta Magna la obligación del pago de la deuda con preferencia sobre cualquier otro gasto social, que votó y aprobó (junto con el PP) el conjunto de las leyes que concretan el escenario de austericio al que nos someten las Instituciones europeas (en los tres niveles de la Administración), que posee tan rancios referentes como Felipe González (con su reciente apoyo a los "opositores" golpistas venezolanos) o José Luis Rodríguez Zapatero (con su rendición ante Merkel en 2010 y la implantación de la primera oleada de recortes sociales), que no admite el derecho de autodeterminación de los pueblos, o que están a favor de la Monarquía y en contra de un Proceso Constituyente, pues ya tenemos montadas todas las piezas del puzzle. Como se ha dicho en las mareas ciudadanas: "El PSOE es un partido republicano que está cómodo con la monarquía, así como un partido socialista que vive de puta madre en el capitalismo". Nos parece mentira que, hoy día, ese partido que se autodenomina "Socialista", y que arrastra la vergonzante mochila que hemos resumido en las anteriores líneas, según algunas encuestas, siga constituyendo la segunda fuerza política del país.

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19 julio 2015 7 19 /07 /julio /2015 23:00

Si nos encogemos de hombros frente al sufrimiento evitable de los débiles y los pobres, de los que son explotados y despojados, entonces no somos de izquierda

Peter Singer

No nos dejemos engañar, por tanto, ante tanta demagogia barata y redoblado cinismo, manifiestamente contrario a la implantación de medidas como la RB, la cual estamos examinando con profundidad en toda esta serie de artículos, para que no quede ninguna duda sobre todos los flecos de la misma. Hemos hablado de financiación, hemos hablado y rebatido (casi) todas las indecentes, falaces y ridículas excusas que la clase dominante ofrece para oponerse a esta medida. Y sobre todo, no nos engañemos sobre lo fundamental: la pobreza es una opción social, es el resultado agregado de la puesta en marcha de una serie de decisiones políticas, incluso bajo un sustrato ciertamente ideológico, que determina la protección que el Estado debe brindar únicamente a los más poderosos, abandonando a su suerte al resto. Insistimos una vez más en ello: se trata de decisiones políticas las que permiten que tengamos una sociedad como la que tenemos, que permite que unos pocos acumulen fantásticas fortunas mientras que otros no disponen ni de lo más fundamental. 

 

Son opciones políticas, como suministrar un presupuesto para la Iglesia Católica, o para la Casa Real. No está escrito en ningún oráculo que nuestra sociedad tenga que mantener estas caducas y anacrónicas Instituciones, pero sin embargo, se hace. Y claro, enseguida saldrán los paladines de la "democracia" a argumentar que es el pueblo el que así lo quiere, cuando ellos son los primeros que saben perfectamente la tremenda influencia que en ese pueblo despliega el pensamiento dominante. Y otra falacia social que se vierte es la relativa a la concepción de trabajo, considerando como tal únicamente al trabajo remunerado. Estamos de esta forma cayendo en una terrible trampa, mayor aún si la combinamos con la solemne afirmación que sostiene que "la mejor política social es la que crea empleo", repetida como loros por la gentuza del Partido Popular. Si unimos a los dos factores anteriores el hecho de que los "empleos" que se crean son cada vez más precarios (porque destruyen el empleo público y porque facilitan a los empresarios los despidos y los bajos salarios), estamos creando un cóctel tremendamente explosivo. Tenemos que romper una lanza sobre el resto de los tipos de trabajos que no se consideran en la sociedad capitalista, como son el trabajo doméstico (de mantenimiento del hogar, de cuidados de personas dependientes, etc.) y el trabajo voluntario (dedicación a labores no remuneradas, voluntariado social, colaboración con ONG's, etc). 

 

Sin querer desviarnos mucho del tema que nos ocupa, ocurre lo mismo con la medición de la "riqueza" de un país, que únicamente se efectúa en términos del crecimiento del PIB, cuando sabemos perfectamente que ésta es solo una medida económica monetarista que no mide otros muchos indicadores sociales tremendamente importantes, como el bienestar social, la redistribución de la riqueza, o la productividad. Volviendo a los tipos de trabajo, no debemos centrarnos únicamente en el trabajo que proyectan los criterios capitalistas como el único posible, sino entender el trabajo en toda su auténtica dimensión humana, como vehículo de proyección y de realización de nuestra personalidad, de nuestras capacidades y de nuestras actitudes. Si sólo nos fijáramos en el típico trabajo asalariado (incluso en el autónomo), ¿dónde quedarían el resto de actividades que revierten en mejoras para nuestra sociedad, y proyectan las capacidades humanas? Pero desgraciadamente, sólo el trabajo bajo el modelo de rentabilidad capitalista es tenido en cuenta como tal, incluso están acabando con los sectores donde la iniciativa pública y la rentabilidad social eran los únicos parámetros a considerar. Si valoramos a todos los tipos de trabajo por igual, podremos concluir que, incluso a los que no deseen trabajar bajo la primera modalidad (trabajo asalariado o remunerado) tienen derecho a percibir una prestación económica para poder vivir con dignidad. 

 

Porque, en definitiva, todo lo deseable políticamente, es decir, todo lo alcanzable desde el punto de vista ético, debe hacerse factible en una sociedad que se precie de ser justa. Hoy día, los políticos se dividen entre aquéllos que únicamente realizan el diagnóstico del mundo real (y ahí se quedan), y los que además, proponen su transformación. Por tanto, concluyamos sin matices y con valentía que lo que es políticamente viable depende en gran medida de lo que se ha demostrado que tiene una justificación ética. La ética debe ir delante de la política y de la economía, y no al contrario. Es la sociedad la que debe delimitar las medidas que se pretenden alcanzar, el modelo de sociedad donde se desea vivir, y son la política en primer lugar, y la economía en segundo lugar, las que han de ponerse al servicio de la sociedad para alcanzar dichos objetivos. En la sociedad capitalista estos valores se invierten, y la política se pone cobardemente al servicio de la economía, sin importar la satisfacción de las necesidades de las personas. Por tanto, y aplicándolo a nuestra medida de la RB, si concluimos que se trata de una medida necesaria, si estamos convencidos de que contribuiría a una sociedad más justa y equitativa, a partir de ahí deben ponerse en marcha todos los mecanismos económicos y normativos para hacerla posible. 

 

Podemos poner otros muchos ejemplos para que se entienda esta idea: por ejemplo, en nuestra serie de artículos que dedicamos a las pensiones, afirmamos claramente que una posibilidad, llegado el momento, sería reformar el sistema público de pensiones para que fuese financiado directamente por el Estado, en vez de por las aportaciones de empresarios y trabajadores al Sistema de la Seguridad Social, garantizando con ello su sostenibilidad. Y esto surge del convencimiento de que nos parece justo que nuestros mayores puedan disfrutar de unas pensiones públicas mínimamente dignas. Y podemos extenderlo a otros muchos ejemplos. Pero claro, a este nivel, alguien podría gritar: ¡Alto! ¡Todavía no hemos concluido que la medida sea justa! Bien, vamos a ello. Una sociedad socialista, en oposición a la capitalista neoliberal, debe estar interesada en la independencia socioeconómica de toda la ciudadanía, porque pensamos que sólo desde esta independencia se pueden garantizar las condiciones materiales para la libertad. E independiente significa, sin tener que estar atados a un despotismo empresarial rampante, ni a sistemas de beneficencia o de caridad. Pretendemos lisa y llanamente justicia social. No queremos limosnas, ni recortes, ni congelaciones, ni condicionalidades, ni requisitos previos, ni que las personas se vean en la competitividad sobre su propia pobreza. 

 

Queremos un sistema universal de Renta Básica donde todo el mundo la disfrute, trabaje o no trabaje, viva solo o en pareja, tenga o no tenga hijos, tenga mayor edad o sea más joven, haya trabajado antes o no, tenga o no determinados años de cotización, trabajen o no trabajen el resto de las personas con las que convive,  y sobre todo, acumulativo sobre el resto de rentas que el ciudadano o ciudadana puedan obtener procedentes de cualquier fuente. No medimos por tanto la igualdad según el nivel de rentas de las personas, sino sobre la aportación que cada cual realiza a la sociedad para que nadie se vea excluido socialmente, sin los mínimos recursos para una vida digna. Desde todos estos puntos de vista nos parece justa la RB, porque dota, a todas las personas por igual, de un sistema mínimo de renta universal e incondicional, lo que le permite ser auténticamente (socialmente) libre. Y ello, como hemos dicho, ha de hacerse mediante carácter normativo (por ley), asegurando la plasmación concreta de esta asignación como un derecho inalienable e inembargable de toda la ciudadanía. Sólo de esta forma habremos alcanzado el estadío de sociedad que garantiza la libertad de todos sus miembros, y por tanto, habremos dado un gran paso hacia la justicia social. La existencia de la RB, garantizada constitucionalmente, concretaría y daría dimensión práctica al derecho humano a la propia existencia, que añadiría alcance e intensidad a la libertad entendida como la ausencia de dominación de unos grupos o individuos sobre otros. Continuremos en siguientes entregas.

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17 julio 2015 5 17 /07 /julio /2015 23:00

Detrás de lo que está sucediendo en Grecia hay una extorsión, un chantaje, un castigo, un objetivo ejemplizador para que otros pueblos que podrían caminar por un sendero semejante al que está caminando el pueblo griego no lo hagan

Diego Borja

Toda la construcción teórica producida alrededor del estado liberal demuestra que la independencia, la autonomía y la democracia sólo sirvieron y sirven para ocultar el hecho de que las naciones forman parte de un sistema interestatal en el que las reglas del juego no dependen de la voluntad general y las elecciones libres de representantes, sino en el poder de las corporaciones internacionales, del capital financiero y en última instancia de la fuerza de las armas

Rafael de la Garza

Personalmente estaría a favor de la ruptura para que no hubiera negociaciones. Hace seis meses que los acreedores le están imponiendo a un gobierno democrático sus tareas. Las instituciones internacionales han empujado al máximo a Tsipras, hasta el límite de sus “líneas rojas”. Si negocian, es sólo para que se apliquen medidas de austeridad

Jerome Duval

Para este viaje no se necesitaban alforjas

Ya están contentos los medios de comunicación convencionales, que titulan con gran sorna mensajes como "La Unión Europea doma a Tsipras" y otras sandeces por el estilo. ¿Aún nos queda algún resquicio de duda sobre la criminal política que las Instituciones europeas ejecutan contra los pueblos de sus Estados miembro? ¿Todavía pensamos que dentro del actual marco del Euro caben políticas de auténtica democracia? Lo que está ocurriendo en Grecia no es más que un ejemplo muy ilustrativo del peligro de descafeinar las medidas, como están haciendo Siryza en Grecia y PODEMOS en España. Pero economistas muy reputados, entre ellos los Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz, afirman que para Grecia la opción más favorable sería precisamente la salida de la UE y el regreso al dracma, pues sus exportaciones y sector turístico se verían beneficiados por la devaluación de la moneda nacional ante el euro y el país heleno retomaría el crecimiento económico en unos dos años. En cambio, de permanecer dentro del euro lo que puede esperar es una recesión sin fin, nuevos recortes e impuestos y un aumento mayor de la deuda con los acreedores. Ahora sabemos las auténticas razones de la dimisión del ex Ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que no han sido otras que proponer una línea más dura contra la política del BCE, y ofrecer un plan alternativo para la salida de Grecia del euro. Desgraciadamente, no obtuvo los suficientes apoyos en el resto de los dirigentes de Syriza.

El caso de Grecia es paradigmático, y está bien claro el mensaje que las "Instituciones" europeas quieren dar al conjunto de la ciudadanía del Viejo Continente. Lo expresa genialmente Manolo Monereo en los siguientes términos: "Un chantaje político financiero de todos y cada uno de los países de la Eurozona contra un pueblo que se “equivocó” votando por una propuesta democrática que aunaba la defensa de las mayorías sociales con la soberanía y la dignidad de un pueblo cruelmente agredido por un “sindicato” de acreedores dirigidos por la señora Merkel". Se ha renunciado a la reestructuración de la deuda, al menos a corto plazo; a poder ligar el pago a los acreedores al crecimiento de la economía; a la vuelta a un salario mínimo interprofesional de 751 euros; a frenar las privatizaciones y la austeridad… En la última propuesta del gobierno griego se renunció a todo esto. Hubo también concesiones en la edad de jubilación, que se pretendía aumentar a los 67 años, subidas del IVA… La última oferta de Tsipras suponía aceptar casi todo, pero dejando algún margen para poder decirle a su gente que había tenido algún logro. Pero el “mensaje” del FMI era muy claro: “Queremos destrozar a este gobierno”. Las medidas alcanzadas en el Acuerdo del pasado lunes son realmente medidas de austeridad en toda regla, y suponen una nueva humillación del pueblo griego. Le han exigido incluso a Tsipras que se retracte y anule las decisiones tomadas durante estos últimos meses, en un claro intento de ridiculizar su gestión.Suponen el punto máximo de renuncias, pudiendo ser comparada su estrategia con aquélla que ha tenido Izquierda Unida en Andalucía en su coalición de gobierno con el PSOE-A, es decir, asumir los recortes por "imperativo legal" y gestionar las pocas migajas que desde el Gobierno Central le imponían, en aras de una austeridad con más "sensibilidad social". Y para ese viaje, no se necesitaban alforjas.

Para este viaje no se necesitaban alforjas

En palabras de Miguel Ángel Montes: "No nos engañemos, no va haber más democracia dentro de la UE, porque ambos términos son antagónicos, el europeísmo es una ideología burguesa embellecedora de la realidad para confundir sobre los objetivos políticos de las clases trabajadoras. Las contradicciones fundamentales del capitalismo, el desarrollo desigual, son contrarios a la construcción de una Europa armónica". Mientras no seamos capaces de ver esto con meridiana claridad, mientras no entendamos que sólo un enfrentamiento radical con las Instituciones europeas nos puede dar oxígeno para alcanzar un futuro mejor, estaremos perdidos, seremos rehenes de su chantaje, de su perverso sistema de funcionamiento. La dirigente del PSOE Trinidad Jiménez acusó a Alexis Tsipras de que "no se había enterado de cómo funciona Europa", y efectivamente tenía razón. Pero no solamente el líder político griego, hay millones de personas que parece ser que aún no se han enterado de cómo funciona Europa, que no se han enterado de que en la Unión Europea no caben la democracia ni la soberanía, ni los derechos humanos. Sería mejor para todos que lo asumiéramos, para clarificar mejor la única estrategia que cabe contra ella: el enfrentamiento y la salida del euro y de la UE, y que se queden con su aberrante y salvaje proyecto neoliberal de Europa.

Para este viaje no se necesitaban alforjas

Por su parte, Manolo Monereo lo ha expresado en los siguientes términos: "Se acepta la mentira convertida en ideología: la Unión Europea no es Europa, es el modo neoliberal de construcción de un espacio económico al servicio de los poderes económicos, bajo hegemonía y garantía del Estado alemán. Se puede decir, para llegar hasta el final, que la UE es la anti-Europa, la rompe, la divide permanentemente entre un núcleo rico y cada vez más poderoso y unas periferias dependientes económicamente y subalternas políticamente. Los países del Sur han devenido en “protectorados”, en democracias restringidas y limitadas, sometidos a la tiranía permanente de los Estados acreedores. La UE condena a los países del Sur al subdesarrollo social y económico, produce desigualdad, precariza las relaciones laborales, genera pobreza y bloquea el futuro de las generaciones jóvenes, obligadas al exilio económico y al desarraigo". El pensamiento dominante nos bombardea con el mensaje de que los radicalismos son malos, pero nosotros nos preguntamos: ¿Es que acaso no son radicales los dirigentes de la UE con sus medidas de austeridad? ¿Es que acaso no es fanatismo y radicalidad dejar en la indigencia a todo un pueblo, anular su soberanía, someterlo y humillarlo, en aras de un "respeto de los compromisos del club"?

Para este viaje no se necesitaban alforjas

Decididamente, nos falta coraje y valentía para enfrentarnos a los vociferantes exabruptos de la derecha, cuando se arma del falaz argumento de la "responsabilidad" a la hora de ridiculizar propuestas tan importantes como la Renta Básica, la auditoría (y posible impago) de la deuda, la nacionalización de las grandes empresas de los sectores productivos, la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede, y un montón más de asuntos de tremendo calado...Parece como si, desde la izquierda transformadora, tuviéramos que sentir vergüenza o pedir permiso para plantear estas medidas, cuando estamos completamente convencidos de que son la solución a todos los problemas que nos acucian. Necesitamos por tanto ser radicales, llamar a las cosas por su nombre, no dejarnos embaucar, dar un golpe encima de la mesa, levantar la voz con plena autoridad, y hacer valer nuestros principios y nuestros derechos, como seres humanos y como pueblos.

Los mensajes de la Troika están muy claros para todos los pueblos europeos: "No os equivoquéis en vuestro voto, porque las consecuencias pueden ser catastróficas. Utilizaremos todos los medios a nuestro alcance para derrotaros, para humillaros, utilizaremos las Instituciones en vuestra contra, os bombardearemos con mensajes en los medios de comunicación mayoritarios, e intentaremos doblegar vuestra voluntad, si es preciso mediante Golpes de Estado económicos y financieros, para destruiros la vida y la moral, para dejaros sin otra alternativa que humillaros ante el gran capital, y abrazaros a la austeridad más despiadada. Si no os sometéis, dinamitaremos el Estado, impediremos la paz social, confiscaremos vuestros ahorros y vuestras pensiones, desabasteceremos vuestros comercios, llevándoos al límite del Estado fallido para que no podáis legislar con normalidad, ni mantener la estabilidad del país, hasta que vuestras vidas estén en nuestras manos". Dada la situación,no queda otro camino que ser radicales. No conseguiremos nada por otras vías. Los serviles políticos de tres al cuarto que nos gobiernan no conseguirán nada. En definitiva: ¡Cuánta falta hace un Hugo Chávez en el Viejo Continente!

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16 julio 2015 4 16 /07 /julio /2015 23:00

En la actualidad no sólo estamos muy lejos de vivir en un auténtico Estado Laico, sino que observamos cada día manifestaciones del hondo calado que todo lo referente a la Iglesia Católica disfruta en nuestra sociedad. Como muestra un botón: la actual representante del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, fue imputada por un delito "contra los sentimientos religiosos" por "profanar" una capilla universitaria en la Complutense de Madrid, hecho que ha saltado de nuevo a la palestra porque algunos rancios políticos actuales (incluido el representante del PSOE en el propio Ayuntamiento aludido, Antonio Miguel Carmona) han solicitado ya su dimisión del cargo público. Hechos como el citado serían simplemente inadmisibles bajo un auténtico Estado Laico, y no sólo porque dicha manifestación de libertad de expresión no constituyese ningún delito, sino porque no existirían las capillas religiosas (de ninguna confesión) en las Universidades Públicas. Pero podríamos poner miles de ejemplos más: casi en la misma línea del ejemplo anterior, una vez constituidos los nuevos Ayuntamientos gallegos, concretamente aquéllos que han sido renovados con la presencia de las Mareas de unidad popular, los regidores de Santiago de Compostela y A Coruña fueron criticados por su negativa a asistir a un típico oficio religioso, concretamente la Ofrenda al Santísimo Sacramento del Antiguo Reino de Galicia. Más de lo mismo.

 

En esta breve serie de artículos que hoy comenzamos, y basándonos en un documento publicado por Europa Laica en torno a la opacidad de la financiación de la Iglesia Católica en nuestro país, vamos a intentar ofrecer la auténtica dimensión del inmenso poder de esta anacrónica Institución en nuestra sociedad actual. Para una mayor profundización sobre algunos aspectos, recomiendo también a los lectores la serie de artículos "Caminando hacia un Estado Laico", que publicamos hace algún tiempo en este mismo Blog. Bien, comencemos por los antecedentes históricos que nos traen a esta situación. España durante 15 siglos y hasta nuestra Constitución de 1978, con la excepción de los años de la Segunda República entre 1931-1939 y algún otro brevísimo período liberal durante el siglo XIX, siempre ha sido considerada como un territorio católico. La adscripción religiosa "oficial", y por tanto mayoritaria, de la población, ha sido la Católica, y desde nuestra Reina Isabel hasta los tiempos actuales, el poder e influencia de la Iglesia ha sido descomunal. Hay que recordar, como dato histórico, sobre las relaciones del Estado con la Iglesia Católica, que la Constitución considerada como liberal de 1812 proclamaba que el Catolicismo era la única confesión religiosa permitida, iniciándose su preámbulo de la siguiente forma: "En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad", y su artículo 12 expresaba: "La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra".

 

Y aunque se ha avanzado algo en este aspecto, parece ser que el cómputo práctico se hubiera detenido en el tiempo. Existen historiadores que mantienen la tesis de que se debía a la necesidad de "contar con la colaboración del clero en la lucha contra los franceses", pero a medida que retrocedemos en el tiempo, comprobamos cómo el poder de la jerarquía religiosa católica era enorme en todos los aspectos y manifestaciones de la sociedad. Su dominio, poder y control se codeaba con el de los Reyes y Príncipes, y eran los absolutos consejeros reales en todos los asuntos de Estado. El caso no obstante de la Constitución de 1812, avanzada a su tiempo en algunos otros aspectos, no deja de ser paradigmático, pues la imposición del criterio religioso no deja de ser un rasgo fundamentalista e intolerante, que chocaba con el espíritu avanzado (en sentido general) de dicha Constitución, y que rompe, indirectamente, con el resto de derechos allí proclamados, que duraron muy poco, como consecuencia de las tropelías absolutistas del reinado de Fernando VII, uno de los más abyectos personajes de la época. Pero la verdad es que la composición de aquéllas famosas "Cortes de Cádiz" que tratarían de romper con el Antiguo Régimen, era una amalgama de absolutistas y liberales de diferentes ideologías, pero que en sus diversas fases estuvieron presentes nada más y nada menos que hasta un 40% de clérigos. 

 

Ya en 1845, con el reinado de Isabel II, se aprobó la llamada "Ley de Donación de Culto y Clero", que restituía a la Iglesia Católica una parte de los bienes desamortizados, desde 1798 y no vendidos, y firmó con el Papa Pío IX un Concordato mediante el cual el Estado reconocía a la Iglesia Católica como la única de la Nación española, así como sus derechos a poseer bienes. Y aquí podemos situar el precedente histórico e ideológico más cercano a los actuales "Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede" de 1979. Y así, aquél Concordato de 1851 se expresaba en los siguientes términos: "...La religión católica, apostólica, romana, que con exclusión de cualquier otro culto continúa siendo la única de la nación española, se conservará siempre en los dominios de S.M. Católica con todos los derechos y prerrogativas de que debe gozar según la ley de Dios y lo dispuesto por los sagrados cánones". Como podemos observar, toda la pompa, el boato y la solemnidad precisas para declarar que casi era una obligación social profesar la ley católica. Y en materia de enseñanza, disponía lo siguiente: "...En su consecuencia, la instrucción en las Universidades, Colegios, Seminarios y Escuelas públicas o privadas de cualquier clase, será en todo conforme a la doctrina de la misma religión católica; y a este fin no se pondrá impedimento alguno a los obispos y demás prelados diocesanos encargados por su ministerio de velar sobre la pureza de la doctrina de la fe y de las costumbres, y sobre la educación religiosa de la juventud en el ejercicio de este cargo, aún en las escuelas públicas...". Suponemos que al ex Ministro de Educación José Ignacio Wert le hubiera gustado rescatar estos párrafos, pero hubiera sido demasiado descarado en pleno siglo XXI. Continuaremos en siguientes entregas. 

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15 julio 2015 3 15 /07 /julio /2015 23:00

El objetivo del TTIP es dejarlo todo bien amarrado, para que los gobiernos que quieran actuar a favor de las mayorías sociales se queden sin margen de maniobra

Marina Albiol

En el anterior artículo de esta serie ya mencionamos los posibles riesgos que correríamos si ocurre una armonización a la baja en los criterios de cara a la aceptación en nuestros mercados de ciertos productos procedentes del sector sanitario norteamericano. Pero lo podemos extender a los productos de parafarmacia, y por supuesto, aún más grave, a los productos alimenticios de consumo diario. El sector de la alimentación en general también se verá gravemente afectado por el TTIP, pues lo que ocurrirá es que los supermercados europeos se inundarán de productos que son habituales en los Estados Unidos, pero que, sin embargo (y afortunadamente), a día de hoy están prohibidos en la Unión Europea por motivos sanitarios o ecológicos. Por ejemplo, el 70% de toda la comida vendida en USA contiene ingredientes modificados genéticamente (OMG), algo impensable actualmente en el contexto europeo. Ello es debido a que nuestros mercados son más exigentes, ya que durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado la Unión Europea (entonces CEE) introdujo restricciones a la importación de muchos productos estadounidenses por motivos de salud. Por ejemplo, las granjas estadounidenses suelen incrementar su productividad a través de la implantación a los animales de hormonas que les hacen engordar y crecer más rápido.

Contra los Tratados de Libre Comercio (VIII)

Bien, pues dichas hormonas, aplicadas sobre las reses o los pollos, están bajo sospecha tras vincularse con la proliferación de determinados tipos de cánceres en los humanos. De ahí que la UE haya bloqueado sistemáticamente tantas importaciones, a pesar de las duras críticas provenientes del sector industrial norteamericano. Y podemos extender también los peligros de la futura implantación del TTIP al sector medioambiental, y no sólo porque la regulación sobre este aspecto será modificada, sino también porque el incremento del volumen de intercambio de bienes y servicios entre mercados intercontinentales afectará peligrosamente al medio ambiente. El aspecto medioambiental es otro de los aspectos profundamente despreciados y descuidados por las empresas y los mercados norteamericanos, prueba de ello es la constante negativa de USA a ratificar las diferentes propuestas de tratados internacionales que se realizan en las diferentes cumbres del clima celebradas durante los últimos años. Y como decimos, la simple multiplicación del número de intercambios, transacciones, transportes, distribuciones o envasados de productos multiplicará los efectos perniciosos sobre el medio ambiente.

La propia Comisión Europea, en los informes que se han filtrado al respecto, prevé un incremento de hasta 11 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera, lo que obviamente contraviene todos los protocolos internacionales de medio ambiente. Si finalmente se incrementan los intercambios comerciales fruto del Tratado, se incrementarán también los recursos materiales, hídricos y energéticos necesarios para su producción, así como los niveles de residuos, emisiones y desechos. Asistiremos a un incremento de la vertiente más economicista de lo que se denomina como "crecimiento económico", es decir, expresado únicamente en incremento de los PIB nacionales, pero como ya sabemos, esta medida no está relacionada con el bienestar de la población ni con la sostenibilidad medioambiental, ya que la lógica monetarista y de mercado es completamente ineficaz para dar solución a los problemas ecosistémicos, ya que éstos se rigen bajo otros principios, principios que son absolutamente ignorados por las grandes empresas y sus respectivos gobiernos.

Contra los Tratados de Libre Comercio (VIII)

Y así, de la misma forma que ocurría en el aspecto sanitario, con una armonización a la baja y la ruptura del principio regulatorio de precaución que actualmente está en vigor en la UE, la liberalización de los mercados se traducirá en múltiples inconvenientes para el medio ambiente, entrando en una disparatada lógica de producción y consumo, acrecentando la espiral de las emisiones de gases de efecto invernadero, y contribuyendo al calentamiento global del planeta, y a los perniciosos efectos del ya imparable cambio climático. Por ejemplo, hoy día la Unión Europea bloquea para sus mercados más de 1.200 sustancias que se utilizarían para la fabricación de productos cosméticos, mientras que Estados Unidos solo bloquea poco más de diez. Además, la armonización de la regulación sobre prácticas que dañan al medio ambiente podría abrir la puerta al fracking en Europea, con los perversos efectos sobre el subsuelo, la liberación de gases de esquisto, la contaminación atmosférica y la producción de seísmos. Esta peligrosa práctica permite extraer gas o petróleo mediante sofisticadas técnicas de perforación del subsuelo, liberando en su proceso gran cantidad de sustancias tóxicas, alergénicas y cancerígenas. Para una mayor explicación sobre esta técnica, puede consultarse nuestra serie de artículos titulada "Por otra política y cultura energéticas", publicada en este mismo Blog.

Y por supuesto, otro aspecto que se verá gravemente afectado con la implantación del TTIP (en este rápido recorrido introductorio sobre los sectores a los que el Tratado afectaría) será el relativo a la propiedad intelectual. El TTIP incluirá disposiciones para promover los llamados "derechos digitales", es decir, supuestamente para proteger a las empresas de la piratería digital. Pero en realidad esto puede suponer gravísimas restricciones en el acceso a la información y al conocimiento, así como la introducción de obstáculos a la innovación. Y ello porque se busca recuperar el espíritu del fallido Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA, por sus siglas en inglés). Aquél acuerdo fue debatido y afortunadamente rechazado en el Parlamento Europeo durante 2012, pero las grandes empresas y sus lobbies no se han conformado, y buscan ahora incluir los aspectos fundamentales de aquél acuerdo en el TTIP. Hay que tener en cuenta que la consecución de estos tratados sigue una dinámica muy parecida a la de los propios tratados que han conformado la UE, los cuales, aún siendo mayoritariamente rechazados en consultas populares de muchos Estados miembro, han sido incluidos por la puerta trasera, de forma claramente antidemocrática, en diferentes acuerdos llevados a cabo por las Instituciones europeas, de espaldas a la ciudadanía, tal como ahora se está negociando el TTIP. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 julio 2015 2 14 /07 /julio /2015 23:00

Los ricos quieren todo, quieren invadir todo y dominar todo. Los abusos son la obra y el dominio de los ricos, son las plagas del pueblo: el interés del pueblo es el interés general, el de los ricos es el interés particular

Maximiliano Robespierre

Ya sabemos que el neoliberalismo parte de la estúpida idea de considerar que todos los beneficios que el Estado pueda procurar a los ricos revertirá, de una u otra forma, sobre los pobres, porque éstos siempre recibirán algunas migajas de aquéllos. No obstante, y como estamos pudiendo comprobar mediante los efectos de esta crisis, el resultado está siendo más bien el contrario, esto es, que los ricos lo son cada vez más, mientras que los pobres son cada vez más pobres. Y no sólo esto, sino que además, la cultura capitalista dominante ejerce cierto nivel de criminalización sobre los más desfavorecidos de la población, tales como desempleados, pensionistas, enfermos, mujeres, etc. Porque lo cierto es que está en el propio ADN del neoliberalismo el culpabilizar a las personas que sobreviven mediante algún tipo de subsidio, prestación, renta o ayuda del Estado. 

 

Hemos experimentado en muchas ocasiones cómo incluso la élite de la clase dominante recurre al insulto o al más descarnado desprecio sobre estas personas, tildándolas de fracasados, de vagos o de poco ambiciosos. De escoria social, en una palabra. Y así como los que tienen que vivir de algún subsidio público son gente vaga, inútil, fracasada o poco ambiciosa, los de la alta clase media y los ricos serían gente trabajadora, exitosa y ambiciosa. Y es penoso comprobar hasta qué punto estos criterios sociales han calado hondamente en casi toda la población. Se extiende el prototipo de empresario o "emprendedor" como héroe social, como "creadores" del empleo, y como únicos sujetos a los que el Estado debe favorecer, mientras los empleados públicos, los parados, los que perciben determinadas prestaciones o directamente los más pobres, representan las dianas para la crítica, la exclusión y la criminalización. 

 

Así, se va instalando progresivamente en el imaginario colectivo la visión de que los pobres y los más débiles de la sociedad son los propios responsables de sus males, de no aprovechar bien las oportunidades que la sociedad les brinda, y de querer, por tanto, vivir a costa de los demás. El hecho es que está en la propia esencia del neoliberalismo el trasladar la responsabilidad sobre el "éxito social" de las personas no a las determinadas políticas que se ejecuten, sino a la propia capacidad personal para triunfar en la sociedad. Según esta falaz teoría, los ricos lo son porque han hecho méritos para serlo, y parece ser que, en época de crisis, estos méritos se redoblan, porque hay actualmente el doble de ricos que había al comienzo de la misma. Nosotros somos más bien de la opinión de que detrás de esta riqueza (incrementada con la crisis), se encuentra una muy buena dosis de criminalidad social, pero de crímenes que esta sociedad capitalista no sólo no castiga, sino que además tolera, difunde, legitima e instiga, tales como el fraude fiscal, la corrupción, el terrorismo empresarial, y algunas otras variantes. 

 

Y de esta forma, se criminaliza al pobre, al desempleado y al excluido, los cuales por lo visto no pueden tener televisores de plasma ni cuentas de Twitter (porque eso cuesta dinero, según algunos dirigentes políticos), entre otras cosas. Este magnífico artículo de Daniel Raventós nos muestra casos de personajes que durante la reciente historia han propuesto, incluso, la aberrante y descabellada idea de esterilizar a los pobres para que éstos no se reprodujeran, y acabar de esta manera con esta estirpe socialmente inútil. Es lógico, por tanto, que en una sociedad donde la tremenda influencia del pensamiento dominante promueve este punto de vista, el hecho de pretender introducir en ella herramientas como la Renta Básica produzca auténticos ladridos y rebuznos de los serviles representantes de ella, entiéndase la derecha política, social y mediática de este país. Y así, las expresiones más típicas suelen ser: "¡Hala, todos al subsidio!", "¡A vivir del cuento!", "¡Vamos a mantener a vagos!", y otras lindezas por el estilo. En una segunda fase de críticas a la propuesta, se vierten falacias un poquito más elaboradas, tales como la imposibilidad de su financiación (está demostrado que sí se puede financiar, mediante una profunda reforma fiscal y la eliminación del resto de prestaciones públicas inferiores a la propia RB), la posibilidad de relegar a la mujer a los trabajos domésticos, o bien que no acaba con todas las injusticias del capitalismo.

 

En el fondo, lo que la clase dominante está intentando por todos los medios es defenderse a capa y espada contra la implantación de esta medida, que supondría no solamente erradicar de un plumazo la pobreza y la exclusión social, sino además dotar a todas las personas de las auténticas condiciones para la libertad, porque está demostrado que no somos socialmente libres si no tenemos nuestra existencia material garantizada. Y claro, conseguir esto para toda la población representaría un golpe mortal para la clase dominante, que comprobaría en sus propias carnes cómo su poderío se desvanece, en aras de un empoderamiento de las clases populares. Pero afortunadamente, una parte cada vez mayor de la ciudadanía está viendo con buenos ojos la RB, en tanto en cuanto representa una medida que vale la pena defender, debido al tremendo efecto que se conseguiría con ella, al suponer la recuperación de la dignidad social de miles de personas, así como la defensa frente a una barbarie empresarial capitalista que explota cada vez más a la clase obrera. Porque, como afirma Salim Lamrani: "La miseria no es una fatalidad sino una decisión política impuesta por las élites rapaces e insaciables. Es hora de la revuelta de la plebe, de los aplastados y de los excluidos contra la brutalidad del poder financiero". 

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