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16 enero 2017 1 16 /01 /enero /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://sp.depositphotos.com/

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La humanidad se extermina a sí misma, no hay bondad o maldad natural, hay una enorme falta de conciencia del hecho simple y fundamental de que todos y cada uno de nosotros es un ser humano con derecho a la dignidad

Cristóbal León Campos

La guerra sucia contra Irán del gigante norteamericano y de sus socios y aliados occidentales es otro gran caballo de batalla, que enciende el foco de los conflictos internacionales. Con la obsesión de Washington de controlar todo lo que hacen el resto de países, se firmó en Suiza en julio de 2015 un acuerdo nuclear entre Irán y el G5+1 (conformado por Rusia, China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania) para poner bajo control la actividad atómica de Irán y sus procesos de tratamiento del uranio. Tras dicho acuerdo, el país islámico ha cumplido cada uno de los puntos del referido acuerdo, mientras continúa una guerra sucia a través de la presión, intensificación y prórroga de las sanciones políticas y económicas ya impuestas por USA mucho antes de la firma del tratado. Y es que como venimos contando, las continuas violaciones de Washington de todos los acuerdos, convenios y tratados (a los que se unen los no ratificados) es algo absolutamente normal para su Administración, lo cual genera un continuo clima de incertidumbre e inestabilidad en prácticamente todo el planeta. Y no parece que bajo la nueva Administración de Trump (donde el Gobierno de USA lo gestionará una petrolera, ya que el próximo Secretario de Estado es el Presidente de Exxon) vayan a cambiar los parámetros injerencistas, desestabilizadores, promotores de Golpes de Estado e impulsores de genocidios por todo el globo que patrocina USA.

 

Y es que, tal y como se señala en este artículo del medio Prensa Islámica: "Antes del triunfo de la Revolución Islámica [se refiere a la revolución de los Ayatolás de 1979], Irán y Arabia Saudita eran considerados los dos pilares de la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio y el Golfo Pérsico. La Revolución Islámica puso fin, de una vez por todas, a la dominación de la monarquía en Irán, y como resultado de ello, EEUU perdió a un principal aliado y a uno de los dos pilares de su política en la región. Obviamente, los políticos estadounidenses, pese a sus afirmaciones en apoyo de la libertad y de la democracia, no podían tener unas relaciones normales con un gobierno revolucionario que había acabado con el dominio de la Casa Blanca sobre Irán. Estados Unidos no sólo perdió al régimen monárquico al que apoyaba en Irán, sino que se vio enfrentado a un sistema de gobierno cuyo lema estratégico era "independencia, libertad y república islámica". Para EEUU era doloroso que la República Islámica deseara la libertad no sólo para el pueblo musulmán de Irán, sino para todas las naciones bajo opresión, especialmente en la geografía del mundo islámico". Todo esto entronca con las tesis que hemos venido defendiendo desde los primeros artículos de esta serie, que no son otras que las que defienden que los verdaderos motivos de las guerras y los conflictos bélicos no se deben a la maldad ni al carácter terrorista de algunos pueblos, sino a los deseos de intervención y de injerencia de las grandes potencias mundiales en los asuntos internos de terceros países, cuando dejan de servir a sus intereses. 

 

Y hoy día, además, como nos señala Pablo Jofré Leal en este artículo para el medio Hispan TV, ese odio contra Irán se ha intensificado por el apoyo que dicha República Islámica otorga a la lucha del pueblo palestino (enfrentado históticamente a Israel, el otro gran aliado incondicional estadounidense), y sobre todo por el hecho del apoyo a las fuerzas de los gobiernos sirio e iraquí en su lucha contra el ISIS. Porque como también hemos insistido ya anteriormente, el Daesh no es más que un instrumento de agresión contra las sociedades árabes que desean iniciar un recorrido de paz y de libertad, que actúa desde el Magreb hasta el Levante Mediterráneo, pero que ha encontrado en Siria un hueso duro de roer. Desgraciadamente esta hostilidad va a continuar, pues la nueva Administración Trump está compuesta por empresarios, halcones y multimillonarios de conocido carácter belicista. De hecho, y hasta ahora, las terribles declaraciones de intenciones de Trump van en la línea de rechazar el acuerdo nuclear con Irán, hostigar comercialmente a China, continuar la guerra climática y revertir los avances para la normalización de sus relaciones con Cuba. Quizá el único punto positivo de su alegato sea la intención de colaborar activamente con Rusia, aunque veremos en qué queda y cómo se conforma todo ello. El panorama es ciertamente desesperanzador. Porque lo más probable es que las acciones de guerra sucia continúen por todos sus medios. Y es que pueden más los intereses estratégicos, comerciales, energéticos, armamentísticos, etc., que los verdaderos objetivos de una política pacifista, que no interesa para nada, y se esconde bajo grandilocuentes palabras. 

 

Pero en el frente europeo, nuestros líderes políticos son tan incompetentes y fanáticos como los norteamericanos. En Francia, en Gran Bretaña (siempre aliada incondicional de Washington), en España, en Italia, en Bélgica, en Alemania, etc., nos encontramos con toda una legión de políticos nefastos, ignorantes y fallidos que empujan a Europa hacia el desastre de la mal llamada "guerra contra el terrorismo". En las grandes ciudades europeas, políticas de blindaje de los espacios públicos, controles de seguridad y recorte de derechos y libertades básicas campan por doquier, bajo la excusa de la protección frente a los ataques terroristas, ataques provocados por nuestros mismos gobiernos, bien por acción o por omisión. Porque quien calla y se alinea cobardemente contra los agresores, también es cómplice de dicha barbarie. Proclaman soberbiamente a los cuatro vientos que nada puede explicar que se mate en terrazas de bares, en aparcamientos públicos o en mercadillos populares, mientras ellos contribuyen diariamente a las matanzas de miles de civiles inocentes en los países en conflicto. Una estrategia absolutamente hipócrita, abyecta y cruel. Que conste que no estamos disculpando a los terroristas que empotran sus camiones contra la inocente muchedumbre, sólo estamos intentando explicar por qué se produce, aunque el Primer Ministro francés, Manuel Valls, afirme que "Explicar ya es un poco disculpar". Pues no, señor mío, a intentar explicar los motivos de tanta sangre derramada es a lo que nuestros gobernantes se deberían dedicar, en vez de lanzar soflamas infantiles, absurdas y reduccionistas, como las de que "el mal existe en el mundo" (Barack Obama dixit). 

 

Por tanto, asumamos nuestras responsabilidades (las de cada país) en la situación internacional, renunciemos a esta absurda "guerra contra el terrorismo" (que no es más que un invento propagandístico), y encaremos la senda del pacifismo desde una revolución interior y exterior, desde un cambio de políticas, desde una concepción de las relaciones entre los diferentes países enfocada bajo otros parámetros. Porque bajo ese absurdo pretexto de la guerra contra el terrorismo, se han perpetrado los más graves atentados contra la soberanía de los países, contra el conjunto de su población, las más cruentas invasiones neocoloniales, y las más feroces venganzas. La senda del pacifismo debe andar el camino diametralmente opuesto. La senda del pacifismo es incompatible con un Occidente "civilizado y libre", pero que es parte esencial del mundo bélico porque suministra armas y mantiene guerras petroleras y por los recursos naturales en los países que las poseen. La senda del pacifismo pasa por reconocer la humanidad de todas las culturas, de todos los seres humanos, de todos los habitantes del planeta, sin distinción de raza, sexo, cultura o religión. La senda del pacifismo pasa por reconocer que es Occidente quien más contribuye históricamente al terrorismo, a los conflictos bélicos y a las intervenciones armadas, y por admitir que bajo ese manto de "cooperación, de democracia y de derechos humanos", que tanto dicen respetar, ocultan perversas campañas de hostigamiento, aislamiento y ataque a los valores y culturas de otros pueblos. Continuaremos en siguientes entregas. 

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13 enero 2017 5 13 /01 /enero /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (XX)

Me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva

Ernesto Sábato (“Antes del fin”)

A la creciente desigualdad de las últimas décadas se ha unido la explosión causada por la crisis desde 2007-2008 en adelante, que ha sido aprovechada como excusa para desmontar prácticamente todos los pilares de nuestro raquítico Estado del Bienestar, y para llevar a cabo crecientes olas privatizadoras de servicios públicos. Se han atacado derechos humanos fundamentales (trabajo, sanidad, educación, renta básica, alimentación...), y se han polarizado de forma brutal las desigualdades. Carlos Pereda, del Colectivo Ioé, en el informe para el Barómetro Social citado como referencia en el artículo anterior, nos indica que las políticas antisociales adoptadas para abordar la crisis han generado gravísimos problemas para un amplio sector de la clase trabajadora, muy especialmente para quienes se encuentran en paro, sobre todo si no reciben ningún tipo de prestación (hoy día el 47% de los casi cuatro millones de personas desempleadas). Pero no contentos con ello, las contrarreformas laborales y sociales practicadas han dejado también en la estacada a los que hoy poseen un empleo, que se han convertido en trabajadores pobres, incapaces de poder vivir dignamente con su sueldo. A partir de 2010, los salarios y la renta disponible de los hogares cayeron a ritmo creciente, y la población en situación de exclusión ha aumentado en más de un millón de personas. 

 

Las subidas de impuestos, focalizadas en los impuestos regresivos (los que paga igual todo el mundo), como las subidas del IVA, de la electricidad o del transporte, junto a la práctica congelación de las pensiones (en realidad una ridícula e indecente subida de un 0,25%), han contribuido también a reducir el poder adquisitivo de gran parte de la población. El resultado lo podemos observar claramente, a pesar de los múltiples intentos por parte de nuestros gobernantes para hacernos ver una realidad distinta: los pobres son cada vez más pobres, y los ricos más ricos. Esta enorme polarización ha acabado prácticamente con la ilusión de la "clase media", a la que gran parte de la población se adscribía en los buenos tiempos de bonanza económica, una artificialidad que duró poco tiempo, al no estar asentada sobre justas redistribuciones de la riqueza, y sobre modelos productivos sostenibles. La realidad es hoy día aplastante: millones de familias tienen que optar cada mes entre comer, vestirse, pagar los suministros básicos del hogar o pagar el alquiler o la hipoteca de la vivienda, ya que afrontar todos los gastos a la vez no es posible. Pero gran parte de estos hogares ya no responde a la clásica imagen de la pobreza, sino que han surgido de familias con ingresos medios que se han visto afectadas por situaciones de desempleo de larga duración, que han agotado sus prestaciones por desempleo, u otras ayudas públicas. Entre los grupos mayormente afectados, se encuentran las familias monoparentales, en su mayoría madres solteras o divorciadas, con hijos a su cargo. 

 

Durante estos últimos años de crisis, la desigualdad entre los patrimonios creció a un ritmo mucho mayor que el de la renta, provocando una revalorización patrimonial de más de un billón de euros en el 10% más rico de la población, que concentra la propiedad (y los beneficios y revalorizaciones) de la mayor parte de las acciones empresariales (cotizadas y no cotizadas), los fondos de inversión y otros activos financieros. Sin embargo, en el otro extremo, el 25% de familias más pobres (4,3 millones de hogares, que formaban 12 millones de personas en el año 2011), disponía de un patrimonio medio 87 veces menor que el del grupo anterior, concentrando la mayor parte del desempleo, la pobreza y el endeudamiento. Bastaría, si tuviéramos gobernantes con la sensibilidad y la voluntad política necesarias, que, gracias a una política fiscal realmente redistributiva, esa ratio fuera de 50 veces en lugar de 87, y que la diferencia se reorientara al 25% más pobre de la sociedad, para que éstos multiplicaran su patrimonio por más de 20, reduciendo así las actuales desigualdades. Por su parte, el gasto social en España en relación al PIB (como muy nos destaca Vicenç Navarro en muchos de sus artículos) ha sido siempre inferior a la media europea, incluso después de la ampliación de la UE a 28 países. En conjunto, el gasto público por persona en políticas sociales, después de crecer hasta 2009 a un ritmo interanual entre el 3% y el 6%, experimentó una bajada del 12,6% en los cuatro años siguientes, a raíz del cambio de rumbo introducido por el gobierno del PSOE de Zapatero a partir de 2010 (cuya puntilla fue el cambio del artículo 135 de nuestra Constitución, para blindar el pago de la deuda ante cualquier otro gasto social).

 

De todas las partidas del gasto social,  han bajado sensiblemente las referidas a sanidad y educación públicas (-7 y -9%), y las prestaciones por desempleo (-10% en relación al PIB). La cobertura de las prestaciones por desempleo a las personas en paro ha bajado del 77% en 2007 al 55% en 2011 y al 45% en 2014, como consecuencia del paro de larga duración, y de los contratos precarios, temporales y de muy corta duración que no han cotizado lo suficiente como para adquirir nuevos derechos contributivos. De las restantes partidas sociales, cabe destacar la dedicada a la exclusión social, una de las peor dotadas de toda la política social de nuestros indecentes gobiernos (sólo representó un 0,23% del PIB en 2013). La implantación de una Renta Básica universal, incondicional e individual acabaría con todos estos problemas, pero dejaremos su discusión para el bloque correspondiente. ¿Cuál es entonces el discurso dominante? Pues en complicidad con la Comisión Europea (última garante de que los dogmas neoliberales se cumplen a rajatabla en el continente europeo), las tesis de nuestros gobiernos sostienen que las políticas sociales están sobredimensionadas en relación a la capacidad económica de la Hacienda Pública (recordarán los lectores y lectoras la famosa frase de que "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"), y que, por tanto, es imprescindible introducir recortes ("reformas estructurales" en su eufemístico lenguaje), así como procesos de privatización que impliquen una reducción del gasto. Pero la tremenda ofensiva neoliberal disfraza bajo estas medidas un ataque al volumen del Estado, que pretende adelgazarlo, aniquilando sus empresas públicas y estatales, y "externalizando" gran parte de sus servicios públicos, para contribuir a ampliar las posibilidades de negocio de la iniciativa privada. 

 

En definitiva, como nos indica Carlos Pereda, se despliega sin restricciones el modelo social de capitalismo neoliberal cuyos orígenes en el contexto europeo se remontan al Tratado de Maastricht (1992) y al Tratado de Lisboa (2009), después del fallido intento de Constitución Europea de 2006. Mientras la derecha abrazaba la supuesta "modernidad" de nuestro Estado al adscribirse a todos estos tratados, desde la izquierda transformadora denunciábamos la peligrosa deriva neoliberal que se avecinaba, y sus futuras, previsibles y terribles consecuencias. La crisis actual está siendo la ocasión para profundizar en estas políticas, a través de tratados como el Pacto Fiscal o el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad, ambos de 2009), que la derecha política y mediática nos disfraza como nuevos niveles de "integración europea". El Pacto Fiscal tiene como objetivo asegurar que los Estados miembros apliquen unas políticas presupuestarias estrictas (donde entra la consabida reducción del déficit público), con sanciones económicas en caso de incumplimiento. Por su parte, el MEDE se encarga de conceder préstamos a los países de la zona euro que no cumplan con sus obligaciones financieras, pero imponiendo como contrapartida estrictas condiciones macroeconómicas y recortes del gasto social, tal como ya ha ocurrido en varios países, siendo Grecia el más paradigmático de todos ellos. En realidad, la Comisión Europea actúa como un buen alumno de la disciplina impuesta mundialmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo surgido del famoso Consenso de Washington para implantar el más fanático neoliberalismo por todo el globo, y vigilar de forma estricta su cumplimiento. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 enero 2017 3 11 /01 /enero /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (V)

España tiene un defecto en su cultura democrática y es que el primer paso para declararse demócrata debería ser declararse antifranquista, como en otros países, donde los partidos de izquierdas y de derechas coinciden en algo: son antifascistas

Emilio Silva (Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica)

La represión franquista fue catástrofe humanitaria y multirrepresión, que quiere decir que el franquismo acosó a los vencidos desde diferentes puntos de vista, por diferentes frentes y en diferentes etapas. Así, no se trataba sólo de eliminarlos físicamente mediante los fusilamientos, sino introduciendo los mecanismos exterminadores del hambre, la humillación, el expolio económico, la ruina de las familias, la persecución, o el exilio forzado de medio millón de personas. Todo un acoso y persecución ideológica al completo, lo cual es exactamente lo que significa un genocidio. Tras el Golpe de Estado de 1936, en España, la represión franquista no sólo encarceló y asesinó, también utilizó el destierro como forma de castigo. Personas de unas regiones fueron obligadas a desplazarse a otras en las que, sin conocer a nadie, tuvieron que luchar por su supervivencia. Igualmente, la mano de obra esclava procedente de los republicanos fue determinante para levantar después una España completamente derruida por los efectos de la cruenta Guerra Civil. Y de esa forma, puentes, pantanos, y hasta el gigantesco mausoleo del Valle de los Caídos (donde fue enterrado el dictador), fueron construidos con el sudor y la sangre de miles de presos políticos. 

 

El periodista Enric Llopis publicaba recientemente un artículo en el medio Rebelion.org a propósito de un nuevo estudio del historiador Josep Màrius Climent sobre los Batallones de Trabajadores presos entre 1938 y 1947, donde afirma: "Por los Batallones de Trabajadores pasaron 100.000 presos durante la contienda de 1936, y otros 50.000 durante la posguerra, según documentó el historiador Javier Rodrigo en el artículo "Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco" (número seis de la Revista Hispania Nova). Son las cifras que manejan los historiadores del período. Al terminar la conflagración en 1939, existían un mínimo de 152 Batallones con mano de obra forzada, repartidos por el Estado Español. Se trataba de una expresión más del sistema represivo implantado por el franquismo, destaca Josep Màrius Climent, que durante el conflicto bélico incluía ejecuciones extrajudiciales, Consejos de Guerra, detenciones preventivas, prisión y campos de concentración; y en la posguerra, las leyes de Responsabilidades Políticas, de Represión de la Masonería y el Comunismo, y de Seguridad del Estado, entre otras. El punto de partida se sitúa en "la captura de centenares de miles de efectivos del ejército republicano, que fueron enviados a Batallones de Trabajadores como una forma de descongestionar los campos y las prisiones; mientras, se procedía a una clasificación política lenta y burocratizada, que no quedó establecida hasta 1940", resume el Profesor de Geografía e Historia. Además subraya un elemento capital, las funciones otorgadas a las jefaturas locales de la Falange, "sobre quien recayó la tarea de revisión y clasificación de tantísimos mozos de reemplazo realizada en 1940". En el procedimiento había que considerar los avales (influencias) que cada uno de los quintos pudiera aportar, para evitar que se les catalogara por su "desafección". Fue un nuevo instrumento de represión". 

 

A todo ello, Llopis añade (basándose en la obra de referencia) que la degradación de las condiciones de higiene y salud en los campos de trabajo (bajo un raquítico ratio de un médico por cada 3.000 internos) hicieron que proliferaran el paludismo, las diarreas (mortales) para los presos y los custodios, la sarna, el tifus y la tuberculosis. En el recuerdo de muchos prisioneros queda la huella de la "explotación laboral", las noches al raso o amontonados en precarias tiendas de campaña, el "expolio personal" (desaparición de víveres, uniforme y equipaje personal), la corrupción y las torturas. Como vemos, sólo faltó gasear a los prisioneros para que fuera exactamente igual que los campos de concentración nazis. De la investigación citada, el historiador Josep Màrius Climent concluye que el número de presos políticos esclavizados laboralmente en Batallones de Trabajadores y Batallones Displicinarios durante la posguerra, duplicaría fácilmente los 50.000 considerados actualmente por diversos historiadores de aquél período. Todo ello, para que luego pudiera salir el dictador en el NO-DO (revista de propaganda del régimen que se visualizaba en las salas de cine de la época, antes de la proyección de cada película) inaugurando cada obra, pantano, presa, puente o construcción llevada a cabo por los presos republicanos. 

 

Pero tenemos otras muchas fuentes de información (hemos de hacer una continua selección ya que el material que existe es abundante) que nos revelan las continuas aberraciones del brutal genocidio franquista. Las diversas facetas en las que ese genocidio se expresó durante la dictadura nos las explica muy bien Francisco Moreno Gómez en su reciente libro "Los desaparecidos de Franco", en entrevista sobre el cual llevada a cabo por Luis Díez para el medio Cuarto Poder recogemos las siguientes ideas: "El genocidio no es sólo matar; señala Lenkim que también es a través del hambre, cosa que hizo Franco masivamente en las cárceles, donde murieron de hambre por millares: en Córdoba, en el año 1941, 756 personas; en Sevilla, más de 800. Esto supone porcentajes del 20% de la población penal, lo cual es genocidio brutal. En la prisión de San Simón, en Pontevedra, que es una isla a la que Franco destinó a los presos sexagenarios, murieron el 30,6% de ellos. Cayeron a montones en Santoña, cayeron a montones --a un centenar de presos al mes-- en el Puerto de Santamaría. Calculo que más de 16.000 personas murieron de hambre en las cárceles de Franco". Y tenemos muchos más ejemplos documentados: en La Algaba (Sevilla) enterraron a 144 presos que murieron de hambre en un campo de trabajo esclavo, entre 1941 y 1942. Y otras muchas veces, los presos vieron truncada toda su vida debido a los largos años de encarcelamiento, como en el caso del poeta y militante comunista Marcos Ana, recientemente fallecido, que estuvo encerrado durante 23 años (entró en prisión con 18 años y no salió hasta los 41), arrebatándole el régimen toda la adolescencia y la juventud. 

 

Pero hablábamos de diferentes facetas de exterminio. Moreno Gómez, más adelante en la entrevista citada, afirma: "Sí, el genocidio fue también económico. El genocidio económico supone arrasar la vida y las posibilidades económicas de los vencidos de manera que caigan en la absoluta precariedad, como en efecto ocurrió. Puede ser también cultural. Esto se inscribe en la clasificación de Lenkim. Cultural es eliminar aquéllos iconos y referencias artísticas y de la República y aquéllas figuras que pueden dar identidad a una colectividad. Se eliminó todo eso. De las ocho técnicas de genocidio, Franco las quebrantó todas. Con ello se pretendía eliminar el pensamiento y la identidad de los vencidos para imponer el de los vencedores. El que niegue que el franquismo no cometió genocidio incurre en dos errores, no conoce lo que hizo el franquismo o desconoce la definición de genocidio". Las referencias a Lenkim nos remiten a Raphael Lenkim, padre de la Convención sobre Genocio, y creador del término tal como hoy lo conocemos. En definitiva, todo un genocidio cultural, ideológico, económico, laboral, y humanitario, que exterminó por diversas vías a centenares de miles de personas, para instalar durante varias generaciones un macabro imaginario popular procedente de la perversa mentalidad de los vencedores. Y todo ello, como veremos en próximos artículos de la serie, se quiso borrar y hacer cuenta nueva con una no menos injusta ley de punto y final, que resultó ser nuestra Ley de Amnistía, promulgada en 1977 cuando aún existían asesinatos franquistas de luchadores por la democracia. Los hay que aún defienden esta vergonzante ley. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 enero 2017 2 10 /01 /enero /2017 00:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Digámosle la verdad a nuestro pueblo de una vez. Se la debemos. La UE es un marco de acumulación creado por el imperialismo alemán en su pretensión de competir con el dólar. Y su periferia es el equivalente a lo que el “patio trasero” latinoamericano supone para el imperialismo yanqui. Hoy, el capitalismo en crisis no puede permitirse grandes concesiones. Así, en el marco de la UE, donde los gobiernos nacionales delegan toda su soberanía, la llamada “austeridad” es la única política posible. Y, en consecuencia, una fuerza que no abogue por la ruptura con el euro no puede ser calificada ni siquiera de reformista, si somos rigurosos. Pues nunca debemos definir a una fuerza por cómo hable de sí misma en su programa, sino en función de los pasos reales que dé para llevarlo a la práctica

Manuel Navarrete

Nos vamos a hacer eco, a continuación, de un reciente y fantástico artículo publicado originalmente en el sitio web del CADTM (Comité para la Anulación de las Deudas Ilegítimas) por Eric Toussaint, portavoz internacional de dicha organización, miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia, autor de diversos libros, y Coordinador de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Griega. Toussaint es uno de los mayores expertos mundiales en el asunto de las auditorías públicas de la deuda, y sus experiencias en este campo son múltiples, y en diferentes países. El artículo corresponde a la charla impartida por este gran experto en Bilbao, el pasado 25 de septiembre durante el tercer Encuentro Internacional Ecosocialista. Y su motivación viene dada, fundamentalmente, por la fallida experiencia griega del Gobierno de Siryza en no querer o no saber enfrentarse a los designios de la Troika, aceptando su indecente memorándum, y las terribles consecuencias que su cumplimiento está ocasionando al pueblo griego. Eric Toussaint recoge su experiencia en aquélla oportunidad, y nos muestra el camino para no repetirla:

 

Para no repetir la capitulación que hemos conocido en Grecia en 2015, hago diez propuestas sobre el empoderamiento popular:

 

La primera propuesta es la necesidad de un Gobierno de izquierda de desobedecer, de manera muy clara y anunciada, a la Comisión Europea. Negándose a obedecer las exigencias austeritarias desde el inicio - el partido que pretende o la coalición de partidos que pretende ser Gobierno y, por supuesto, yo estoy pensando por ejemplo en el Estado español - y comprometiéndose a negarse al equilibrio fiscal. Decir: "no vamos a respetar la obligación decretada por los tratados europeos para garantizar el equilibrio fiscal”, porque queremos aumentar el gasto público para luchar contra las medidas antisociales, austeritarias y para emprender la transición ecológica. Por lo tanto, el primer punto es declarar de manera clara y determinada el compromiso de desobedecer. Para mí, es fundamental la idea de que después de la capitulación griega NO se puede seguir con la falsa ilusión de obtener de la Comisión Europea y de los demás gobiernos europeos el respeto de la voluntad popular. Mantener esa falsa ilusión, sería un desastre. Hay que desobedecer.


Segundo punto. Comprometerse a llamar a la movilización popular. Tanto a nivel de país, como a nivel europeo. También eso faltó el año pasado en Grecia. Por supuesto, los movimientos europeos sociales no estuvieron a la altura en las movilizaciones que hubo, que tuvieron lugar, pero que fueron insuficientes en solidaridad con el pueblo griego. Pero es cierto también que dentro del marco de la orientación estratégica de Syriza, no cabía llamar a la movilización popular a nivel europeo, ni siquiera llamar a la movilización popular en Grecia. Y cuando llamaron a la movilización a través del Referéndum el 5 de julio del 2015, fue para LUEGO no respetar la voluntad popular del 61,5% de los griegos, que se negaron a obedecer las exigencias de los acreedores.


Tercer punto. Comprometerse a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana. Yo diría, una auditoría que tiene que ser simultánea a la suspensión del pago de la deuda. Hay situaciones diferentes en los 28 países que conforman la Unión Europea. Hay países europeos donde la suspensión de pagos es una medida de absoluta necesidad prioritaria, como es el caso de Grecia, como sería el caso de Portugal y Chipre. En el Estado español habría que ver. En otros países se puede empezar solamente por la auditoría y luego llegar a la suspensión de pagos. Estas medidas hay que implementarlas tomando en cuenta la situación concreta de cada país.


Cuarta medida. Imponer control de movimientos de capitales. Y tomando en cuenta lo que quiere decir esto. Es decir, ir en contra de la idea de que se va a impedir a los ciudadanos transferir unos cientos de euros a sus socios fuera del país. Por supuesto, transacciones financieras internacionales hasta un cierto nivel, estarían permitidas. Pero sería implementar un control sobre los movimientos de capital, hacia arriba de un cierto monto de transferencias.


Quinta medida. Socializar el sector financiero y el sector energético. Para mí, socializar el sector financiero no es solamente desarrollar un polo público bancario. Es decretar el monopolio público sobre el sector financiero incluyendo bancos y seguros. Una socialización del sector financiero bajo el control ciudadano. Es decir, transformar el sector financiero en servicio público. Dentro del marco de la transición ecológica, por supuesto, la socialización del sector energético es una medida también de primera prioridad. No puede haber una transición ecológica sin monopolio público sobre el sector energético, tanto a nivel de la producción, como de la distribución.


Propuesta número seis. Creación de una moneda complementaria, no convertible. Ya sea en el caso de salida del euro o de mantenerse en la zona euro, de todos modos es necesaria la creación de una moneda complementaria no convertible. Es decir, una moneda que sirva en circuito corto a los intercambios dentro del país. Por ejemplo, para pagar aumentos de jubilaciones, aumentos de salarios a funcionarios públicos, para pagos de impuestos, para pagos de servicios públicos... Se puede utilizar una moneda complementaria que permita aliviar y salir de manera parcial de la dictadura del euro y del Banco Central Europeo. Claro, tampoco se puede evitar el debate de la salida de la zona euro. Creo que en varios países, la salida de la zona euro es también una opción que hay que defender como partidos y, sindicatos de clase. Varios países de la zona euro no pueden emprender realmente una ruptura con la austeridad y emprender una transición ecosocialista sin salir de la zona euro. En caso de salir de la zona euro, para mí, hay que emprender una reforma monetaria redistributiva. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir decretar, por ejemplo, que hasta 200.000 euros líquidos, el cambio en caso de volver a la peseta sería un 1 euro por 100 pesetas. Pero por encima de 200.000 (puede ser por encima de 100.000) el cambio para tener 100 pesetas sería de un 1,5 euros. En otro nivel superior, habría que entregar 2 euros. Llegando a los niveles más altos de 500.000, entregar 10 euros para tener 100 pesetas. Eso se llama reforma monetaria redistributiva. Que disminuye el circulante y redistribuye el patrimonio líquido de los hogares. Evidentemente, eliminando una parte del patrimonio líquido del 1% más rico. Sabiendo que, no sé exactamente los datos del País Vasco o del Estado Español, pero casi el 50% de la población ni siquiera tiene ahorro. Un 30% de la población, los de abajo, tiene deudas, no tiene patrimonio líquido. Puede tener patrimonio en términos de vivienda (hipotecada o no), pero no tiene patrimonio positivo esa gran parte de la población.


La medida siete. Por supuesto, reformar radicalmente la fiscalidad. Eliminar el IVA sobre productos de consumo básicos, alimenticios por ejemplo, servicios de luz y agua, otros servicios de primera necesidad. Sin embargo, un aumento del IVA sobre productos de lujo y productos que contaminan etc. Pero fuera de los productos y servicios de base, hace falta un aumento de la fiscalidad sobre la ganancia de las empresas privadas y sobre las ganancias e ingresos por encima de un cierto nivel. Es decir, fiscalidad progresiva sobre los ingresos y sobre el patrimonio.


Octava medida. Desprivatización. Recomprar empresas privatizadas con el euro simbólico. Así, a ese nivel, usar el euro podría ser muy simpático, pagar un euro simbólico a los que se aprovecharon de las privatizaciones. Y fortalecer y extender los servicios públicos bajo control ciudadano.


Medida nueve. Reducir el tiempo de trabajo manteniendo, protegiendo el salario. Abrogar las leyes antisociales y adoptar leyes para solucionar la situación de la deuda hipotecaria. Se podría realizar perfectamente vía leyes, evitando juicios (porque hay múltiples juicios sobre deuda hipotecaria en los cuales los hogares se enfrentan a los bancos). Un Parlamento puede decretar vía ley, por ejemplo, la anulación mediante ley, de las deudas hipotecarias por debajo de 150.000 euros, por ejemplo. Eso permitiría no ir a juicio.


Medida diez. Abrir un verdadero proceso constituyente. No se trata de cambios constitucionales dentro del marco del Congreso o de las Cortes actuales. Se trataría de disolver el Parlamento y convocar a la elección directa de una Asamblea Constituyente. Claro, convocarlo teniendo en cuenta la cuestión de las nacionalidades etc. pero abrir un verdadero proceso constituyente, ya sea en las nacionalidades o a nivel del estado como tal. Y, buscar cómo encajar esto en otros procesos constituyentes a nivel europeo.

Éstas son para mí diez medidas básicas a someter a debate. Pero pongo esas medidas a un nivel alto. Porque creo que sin medidas radicales anunciadas desde el inicio, no habrá ruptura ni siquiera con las políticas de austeridad. No hay margen de maniobra para romper con las políticas de austeridad sin tomar medidas radicales contra el gran capital. Los que piensan que se puede evitar esto, son «vendedores de humo», de fórmulas que no pueden encontrar realmente forma concreta de realización. El nivel europeo, la arquitectura europea es tal, y el nivel de crisis del capitalismo es de tal dimensión, que no hay más espacio real para políticas neokeynesianas productivistas. Para mí, el ecosocialismo no es el discurso del domingo. Es el discurso diario, del cual tienen que bajar las propuestas inmediatas que hay que concretar. Y complementar la lucha contra la austeridad y emprender el camino y la transición ecosocialista es una necesidad absoluta e inmediata.

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9 enero 2017 1 09 /01 /enero /2017 00:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

El Da’esh es una degeneración que asola nuestra sociedad debido a la prolongada manipulación religiosa y política por parte de agresivas potencias internacionales y de poderes regionales sin causa ni principios. El Da’esh, que nació de nuestra opresión, no tiene un futuro sostenible. Sin embargo, sólo perecerá cuando nos emancipemos de esa misma opresión

Yassin al-Haj Saleh (escritor e intelectual sirio)

Y mientras estos salvajes siguen campando a sus anchas, liquidando todo cuanto posee vida y destrozando todos los tesoros arquitectónicos de miles de años, toda la riqueza cultural, paisajística, urbana, histórica y civilizatoria de los pueblos por donde pasan, Occidente sigue mirándose su ombligo. Estos días pasados lo único que les ha preocupado ha sido, cómo no, blindar completamente los centros de nuestras grandes ciudades, para que nuestras consumistas sociedades puedan seguir haciéndolo con tranquilidad, multiplicando los efectivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad en todas las ciudades europeas, ante la previsión de posibles atentados. Pero mientras todo eso ocurría, la ciudad siria de Alepo se liberaba por fin de su asedio, aunque todavía quedan otras muchas ciudades sirias en dicha situación, y la guerra aún promete durar más tiempo. Así que mientras en Occidente nos afanábamos en hacer nuestras "compras navideñas", en Alepo más de un millón de civiles inocentes se morían de hambre, bajo la despreciable y distraída mirada de la comunidad internacional. Esa comunidad que no se conmueve ante el sufrimiento ajeno, que continúa indiferente ante las grandes injusticias y aberraciones de nuestro tiempo. 

 

En su carta "Asediados por el silencio", traducida por Matías Bru para el medio Rebelion.org, Jaffa nos describe con horror la terrible situación de su gente en los siguientes términos: "Estar bajo asedio significa estar despojado de tu capacidad de sobrevivir, de tu capacidad para cuidar a quienes amas. Estar bajo asedio significa estar encarcelado en tu propia ciudad, en tu propio barrio. Ese lugar al que llamas hogar deviene en el escenario de tu tortura, el lugar donde se te obliga a ver cómo tu hijo pasa hambre. La hambruna masiva es el arma con la que un dictador castiga al pueblo para hacer que se arrodille a su voluntad. Te ves forzado a comer hierba, hojas de árboles y hasta a tu gato. Tus hijos oyen hablar de comida abundante y del chocolate como si fuera un cuento de hadas, algo con lo que sólo pueden soñar pero que nunca será realidad. Estar bajo asedio no es sólo estar privado de alimentos; significa también que se te nieguen los medicamentos, los recursos, los servicios, la educación y la elección. Ni siquiera tienes la opción de irte, de ser un refugiado. Estás encerrado en una situación en la que no puedes hacer nada. Estar bajo asedio es estar abandonado a un estado peligroso, mortal y desesperanzado. Las zonas sitiadas reciben ataques reiterados de bombas de cañón que caen deliberadamente sobre los civiles. Por lo tanto, no sólo estamos atrapados, hambrientos, débiles, indefensos y abandonados: el infierno desciende desde el cielo y no hay donde esconderse. Por último, estar bajo asedio significa la ausencia de perspectivas. No te permites el lujo de pensar en el futuro, de esperar, de soñar. La única cosa que puedes permitirte es pensar en sobrevivir y en cómo llegar al día siguiente". 

 

Desgarrador relato donde los haya, que expresa perfectamente la situación que durante meses han vivido cientos de miles de personas en Siria, pero también en Yemen, en Irak, y en otras zonas en conflicto. Actualmente en Siria, hay más de 15 áreas donde la gente se está muriendo de hambre. Y mientras, las potencias que perpetúan el conflicto participan en indecentes "conversaciones de paz", y hacen solemnes declaraciones de alto el fuego que luego no respetan, provocando aún más confusión, más muertes y más desesperación. Este es el juego sucio de la guerra. Una diabólica espiral desenfrenada que sólo provoca caos y destrucción. Y mientras, como decimos, a nuestros indecentes gobiernos occidentales sólo les preocupa que su gente pueda vivir con "serenidad y tranquilidad" durante las fiestas navideñas, blindándose ante la posibilidad de nuevos "ataques terroristas". ¿Han pensado lo que le preocupa a una madre siria en la situación descrita anteriormente que la gente de Londres, París o Barcelona puedan hacer sus "compras navideñas" con tranquilidad? Pues aún menos parece preocuparnos a nosotros que esa gente muera de hambre, o sufra desesperadamente mientras contempla con pavor cómo todo su mundo se destruye, cómo su vida de despedaza. Nosotros somos los asediadores, con nuestro silencio. Nuestros gobiernos son los criminales, con su perversa complicidad. Nuestros políticos y líderes internacionales son los verdugos, mediante su cruel pasividad e indiferencia. Recuperemos nuestra dignidad como seres humanos sensibles ante el horror y ante la barbarie. 

 

La senda del pacifismo ha de recuperar, en primer lugar, la sensibilidad ante el horror de la guerra, ante los asesinatos masivos de gente inocente, de millones de civiles masacrados, mujeres, niños, jóvenes y ancianos, sin ningún reparo ni cargo de conciencia. Hemos de recuperar esa sensibilidad perdida durante el desarrollo de la actividad bélica, de la vertiente más bárbara de nuestra civilización. No nos damos cuenta, como ya hemos explicado en anteriores entregas, que esos niños que hoy día son bombardeados, puede que sean los terroristas del mañana. Es lo que han vivido. Es lo que la sociedad les ha dado. No puede esperarse otro destino para ellos. Hemos de cortar ese cordón umbilical de raíz. Hemos de impedir que la continua siembra de violencia sirva de razón de continuidad para el terrorismo del futuro. Hemos de reaccionar para parar esa indeseable cadena de muerte y destrucción, de odio y de rencor, que lo único que fragua es una memoria histórica de la barbarie vivida, de la solidaridad no prestada, de la indiferencia del mundo, de los callejones sin salida. Hemos de romper con este diabólico juego, con este infernal destino de la humanidad. Y en ese recorrido, en esa senda pacifista que hemos de construir, no caben los llamamientos religiosos como pretexto para más guerras, para más sufrimiento. Hemos de dejar de alimentar el mito de la "Guerra Santa", un invento del fundamentalismo islámico para movilizar a las almas más fieles en su aberrante cruzada. La dominación de las mentes y de los cuerpos es total bajo el concepto de guerra santa: "Toma nuestros hijos y nuestra sangre". Bajo ese falaz pretexto se han inmolado millones de cuerpos, se ha entregado la vida a una causa estéril, que sólo engendra nuevas guerras y conflictos. 

 

Ya hemos explicado anteriormente que los verdaderos motivos de los conflictos bélicos son imperialistas, polìticos, económicos, estratéticos y energéticos, geopolíticos en suma, y de mantenimiento de una industria militar que busca la guerra como continuación y garantía de su supervivencia. Pero el fundamentalismo islámico promueve ese concepto de "guerra santa" entre sus fanáticos militantes, como una suerte de perfecta instrumentalización de los auténticos motivos que dan lugar a los conflictos bélicos, a los enfrentamientos y a las intervenciones. La guerra santa no existe, es sólo un perverso disfraz para ocultar las verdaderas motivaciones que se concitan, y la intrincada maraña de intereses que se cruzan. Pero de nuevo, Occidente se ha valido también de ese zafio pretexto, lo ha utilizado en su favor, ha contribuido a su difusión, en vez de renunciar a él, desmontando la falacia que supone, y denunciando ante los organismos internacionales las cruentas guerras que se libraban bajo esa pérfida bandera. Occidente, de nuevo (Estados Unidos y sus potencias aliadas europeas) han servido a un objetivo alienante: la guerra santa. Un motivo que sólo obedecía a la tremenda ocultación de espurios intereses que se jugaban en su beneficio. Y ahora, cuando contempla cómo ese perverso juego se le vuelve en contra, también nos proclama a los cuatro vientos su nueva bandera: la "guerra contra el terrorismo", contra "el eje del mal", la eterna falacia de buenos y malos, de amigos y aliados frente a perversos enemigos con los que no se puede negociar...¿Hasta cuándo tanta mentira, tanta manipulación, tanto horror? Continuaremos en siguientes entregas.

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6 enero 2017 5 06 /01 /enero /2017 00:00
Viñeta: Malagón

Viñeta: Malagón

Nos encontramos en un mundo comandado por un sindicato de ladrones en la política, una justicia de “justicieros” que los protege, una élite de vampiros y una sociedad condenada a la miseria material y a la pobreza espiritual

Jessé Souza

Los principales datos del Informe EAPN muestran una situación realmente vergonzante para España. La mitad (50,1%) de las familias monoparentales españolas están en riesgo de pobreza o exclusión. Más de 13 millones de personas (concretamente 13.334.573) viven en riesgo de pobreza y exclusión. Más de un millón de personas (1.025.736) se encuentran en la peor situación económica y social posible, esto es, sin empleo, con pobreza y con privación material severa. La pobreza afecta a un 22,1% de la población: 10.383.238 personas. Un total de 3.543.453 ciudadanos viven en pobreza severa. Unos 4.673.000 pensionistas, la mitad del total, están bajo el umbral de la pobreza. La tasa de privación material severa ha ascendido del 4,5% en 2009 al 6,4% en 2015, afectando a 2.993.365 personas y 5.473.846 viven en hogares con muy poco empleo, en lo que se refiere no sólo al número de personas que lo tienen, sino también a la intensidad del mismo. Todos estos datos y muchos más pueden consultarse, entre otros documentos, en el Informe "Estado de la Pobreza en España 2015", correspondiente al V Informe Anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión de EAPN basado en el análisis de datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE (SILC, Eurostat), que puede descargarse desde este enlace. 

 

Bien, con esta lamentable situación, es evidente que tenemos que actuar en varios frentes: la sanidad pública, gratuita y universal como una de las garantías fundamentales para evitar el empobrecimiento personal y familiar; una política de vivienda (que no de construcción de casas) que facilite el acceso de las personas a un espacio vital digno y accesible; establecer unos derechos sociales contemplados como derechos de ciudadanía que lleguen hasta las personas dependientes; un sistema de garantía de rentas que contemple los ingresos procedentes del trabajo, las pensiones y el sistema de rentas mínimas. En la actualidad no existe garantía de rentas mínimas (sólo un deficiente sistema de subsidios para pobres), el mercado laboral es extremadamente precario, y las pensiones están siendo atacadas bajo una serie de falaces argumentos para favorecer los sistemas privados de pensiones, dejando el sistema público como un conjunto de prestaciones residuales. Mientras gran cantidad de pensionistas cobran pensiones mínimas que rondan los 300 euros mensuales, los grandes directivos de la banca y de las grandes empresas blindan sus contratos con pensiones e indemnizaciones millonarias. Por último, son necesarias también unas políticas fiscales justas y redistributivas, tanto en impuestos como en gastos. Éstas serían a vuelapluma las principales medidas que habría que ir adoptando para reducir las aberrantes desigualdades sociales en nuestro país, pero iremos profundizando sobre ellas durante esta serie de artículos. 

 

En cualquier caso, la desigualdad es un fenómeno social tan extenso e intenso que incluso los propios indicadores estadísticos se quedan cortos para medir el alcance real del fenómeno. Porque la desigualdad tiene que ver con políticas de renta y patrimonio, de empleo, de salud, de educación, de vivienda, de protección social, de seguridad y justicia, de medio ambiente, de participación ciudadana, de igualdad de género, y de múltiples facetas más. La desigualdad es un concepto amplísimo, que se manifiesta en multitud de aspectos, que a su vez inciden directa o indirectamente en el crecimiento o reducción de las desigualdades. Por todo ello, vamos a basarnos en algunos datos e informes del sitio web del Barómetro Social de España (BSE), patrocinado por el Colectivo Ioé, y definido como el sistema de evaluación continua de la realidad social española. Esta iniciativa fue patrocinada hasta 2009 por FUHEM-Ecosocial. La edición de 2010 se financió mediante un procedimiento de crowfunding. A partir de entonces se depende por completo del apoyo social que se recauda con las donaciones de las personas interesadas. Entre otras organizaciones y colectivos, han colaborado el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Lleida, el Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Madrid, el Periódico Diagonal, la Revista Éxodo, la editorial Traficantes de Sueños, y así hasta un total de 120 mecenas. Como hemos dicho, el Barómetro Social trabaja con un conjunto muy amplio de indicadores, mediante los cuales se busca ofrecer herramientas de trabajo para la reflexión y el debate acerca de la auténtica realidad social de nuestro país. 

 

El Barómetro Social propone un sistema de 185 indicadores sociales (todos procedentes de fuentes oficiales) y diversos índices elaborados por los diferentes autores de forma transparente y abierta a la intervención activa de los usuarios, correspondientes a 11 ámbitos distintos de lo social que intentan ofrecer una visión de conjunto lo más amplia posible sobre importantes cuestiones relacionadas con el bienestar en nuestro país. Cada ámbito incluye una serie de indicadores y su evolución desde 1994, fecha en la que comienza el estudio comparativo. El informe, los datos y las conclusiones del BSE se actualizan anualmente, modificando los de años anteriores, puesto que la evolución aislada de cada indicador resulta insuficiente para captar tendencias más complejas, y poder así sacar conclusiones más perfectas, veraces y elaboradas. Se elaboran también índices sintéticos, uno por cada ámbito estudiado (11 en total) y otros por subámbitos y dimensiones más acotadas de la vida social. En el enlace http://barometrosocial.es/dimensiones-e-indicadores, puede consultarse al completo la ingente cantidad de ámbitos, índices, mediciones e indicadores que dan vida al conjunto de la información analizada para construir los informes anuales. La lista, como puede comprobarse, es extensísima. Vamos a basarnos a continuación, en uno de los más recientes informes de uno de los investigadores del Colectivo Ioé, como es Carlos Pereda, para retomar algunas reflexiones interesantes a tenor de la información generada por el Barómetro Social. 

 

La desigualdad podría ser entendida (frente a la característica de normalización que la ideología neoliberal nos impone) como el grado de reparto de los recursos económicos y el grado de distribución del poder. Las sociedades pueden y deben actuar sobre estas variables, y las medidas políticas, laborales y sociales implementadas dirigen estas distribuciones en un sentido o en otro. La desigualdad por tanto no es ninguna plaga caída del cielo, sino la consecuencia y el efecto palpable y notorio de la aplicación de ciertas políticas sociales. La derecha capitalista y neoliberal intenta conducirnos al terreno de la inevitabilidad de tales decisiones, y por tanto, la asunción sumisa y resignada de las desigualdades, como algo natural, ante lo cual no tenemos alternativa posible. Hemos de rebelarnos contra estas proclamas, que lo único que pretenden es continuar fomentando un mundo cada vez más injusto y desigual. Las desigualdes son la proyección al terreno social del conjunto de medidas políticas tomadas a diferentes ámbitos, y como tales, pueden ser perfectamente revertidas ejecutando otras políticas, medidas y decisiones diferentes. Durante los últimos años, las políticas privatizadoras y desreguladoras del mercado a diferentes niveles, así como las medidas para volatilizar el empleo, aumentar el endeudamiento y despojar a la ciudadanía de los más elementales derechos (vivienda, sanidad, educación, etc.) han conducido a nuestra sociedad a los niveles más altos de desigualdad en décadas. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 enero 2017 3 04 /01 /enero /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (IV)

El Estado Español nunca ha pedido perdón por haber fusilado al expresident de Catalunya. Tampoco por el bombardeo de Gernika. Ni por la deportación de miles de gudaris y republicanos a los campos de exterminio nazis. Se niega a reparar el trabajo esclavo de los prisioneros que enriqueció a tantas empresas, a encontrar a los niños y niñas robados o a retornar el patrimonio expoliado a miles de antifranquistas. Se muestra orgulloso de ser un modelo de transición basado en la impunidad, llama ejemplo de reconciliación a ser el segundo país con más desaparecidos del planeta. Permite homenajes a la División Azul, da subvenciones públicas a la Fundación Francisco Franco. El horror fascista está presente

Fragmento del Editorial del Diario Gara, del 16/10/2016

Continuamos nuestro extracto de los horrores de la Guerra Civil y de la posterior dictadura con ayuda de la misma fuente de referencia. La represión del franquismo se manifestó en múltiples facetas, políticas, sociales y laborales, que vamos a ir desgranando poco a poco durante esta serie de artículos. Los derechos de los trabajadores, ferozmente atacados, así como las lenguas perseguidas y ridiculizadas que no fueran la castellana (es decir, el catalán, el euskera y el gallego), y la cultura censurada sistemáticamente (fueron célebres los famosos "censores" del régimen que vigilaban la "correcta" puesta en escena de los diversos espectáculos de la época), fueron sello franquista por excelencia. La oscura dictadura consolidó durante décadas una idiosincrasia española impuesta a sangre y fuego que sacaba a la luz lo peor de nuestra nación, y que degradaba cualquier manifestación cultural. Un ejemplo paradigmático de ello ocurrió con el arte flamenco, que durante esa etapa del "nacional-flamenquismo" se perdieron las profundas esencias de nuestro universal arte gitano-andaluz, para transformarlo, mediante la época que vino en denominarse "Ópera Flamenca" en insulsos espectáculos que únicamente mostraban el tipismo andaluz descafeinado y la estampa de pandereta, que fue la imagen que se exportó de España al extranjero. 

 

Y así, ese imaginario colectivo de los "40 años de paz" del franquismo fue una vil mentira, que como siempre ocurre, a fuerza de repetirse miles de veces se fue convirtiendo en una verdad social nunca puesta en cuestión hasta después de la muerte del dictador. Sabiendo todo esto  no es difícil darse cuenta de la tremenda expansión del pensamiento dominante (que arrasa aún en nuestra sociedad del siglo XXI), que hace esfuerzos para inculcarnos la "reconciliación nacional", la torpeza de "reabrir heridas" del pasado, y otros argumentos similares. Héctor Braojos lo ha expresado en los siguientes términos: "La historia oficial española pega saltos sin detenerse en estas cuestiones traumáticas porque en el fondo de la cuestión sólo el silencio estatal ha abordado el tema de las víctimas del franquismo. Ha sido la sociedad civil la que ha tratado de recuperar sin ayuda una memoria olvidada por los gobiernos, luchando de forma heroica contra la ausencia de juicios y reparaciones". En efecto, nuestra sociedad está anestesiada, como está cualquier sociedad a la que le hayan arrebatado su memoria histórica. La memoria colectiva de un pueblo es aquéllo que lo ancla al pasado, y lo proyecta al futuro, y la única forma de tomar conciencia de los graves horrores que han acontecido, para no volver a repetirlos. Pero mirar para otro lado no es la solución. Sólo los pueblos que se enfrentan de verdad con su pasado, que lo miran de frente, que lo asumen, y que lo reparan, tomando conciencia del mismo, son los que adquieren la suficiente madurez como para encarar el futuro con optimismo. Como en cualquier otra faceta, el silencio no cura las heridas, no hace balance, no repara los hechos, sólo enmudece su dolor, sólo nos conduce al olvido. 

 

La actitud no puede ser esa, sino que ha de convertirse en una activa opción por la recuperación de nuestra memoria histórica, que se manifieste en desclasificar documentos, en hablar de lo que pasó, en debatir sobre ello, en actuar desde las instituciones, reparando una memoria abandonada y silenciada durante décadas de represión. Retomar y restablecer nuestra memoria histórica, administrar justicia, verdad y reparación sobre todas las víctimas del franquismo es esencial para poder devolver la dignidad a nuestro pasado y a nuestro presente, enfrentándonos a él, mirándolo cara a cara, comprendiéndolo y reparándolo, asumiéndolo como sociedad, rompiendo el rancio discurso dominante, destapando los crueles crímenes que ocurrieron en este país, y desmontando los mitos y las falacias que se difundieron bajo el estado de terror social que se vivió durante gran parte del pasado siglo. Encarémoslo, por tanto. Basándonos en este estupendo artículo de Joaquim Bosch, magistrado y portavoz de la Asociación "Jueces para la Democracia", vamos a reseñar los 10 grandes hechos sobre los que no deberíamos dejar que nos engañaran con respecto al franquismo. Son los siguientes:

 

1.- El 18 de julio de 1936 NO comenzó una Guerra Civil. Lo que ocurrió fue que un grupo de militares fascistas dio un Golpe de Estado contra un Gobierno elegido democráticamente. 

 

2.- El Golpe de Estado fue apoyado de forma militar, ideológica y económica por la Alemania de Hitler. Cuando la rebelión militar no triunfó en todo el territorio, la Alemania nazi comenzó a probar su armamento contra civiles indefensos, en un ensayo de lo que haría posteriormente en Europa.

 

3.- Cientos de miles de personas murieron como resultado de la brutal contienda. Todavía siguen enterradas en fosas comunes más de 100.000 personas, que fueron asesinadas por quienes se levantaron en armas contra el orden constitucional. 

 

4.- La mayoría de las personas que siguen sin identificar en las fosas comunes no había ido a ninguna guerra. Fueron exterminadas dentro de la estrategia del golpe militar para eliminar cualquier posible disidencia y atemorizar al conjunto de la población. 

 

5.- Pinochet confesó su admiración por esta forma de alzamiento militar, y la aplicó en Chile en 1973, derrocando al legítimo Presidente Salvador Allende, con la ayuda del gobierno estadounidense, instalando un régimen genocida y represor similar al franquismo, aunque más corto y suave. El dictador chileno fue uno de los pocos Jefes de Estado que acudió al funeral de Franco. 

 

6.- La represión no terminó en 1939. Los crímenes, torturas y graves violaciones a los derechos humanos se prolongaron durante décadas, hasta el final del franquismo. El prestigioso historiador Paul Preston, autor de "El Holocausto Español", ha señalado que no existe equivalente en toda Europa respecto a la intensidad y duración de estas atrocidades de Estado. 

 

7.- España es el segundo lugar del mundo con más desaparecidos, por detrás de Camboya. La ONU ha exigido a nuestras autoridades públicas que protejan los derechos de los familiares de las víctimas del franquismo, una recomendación que hasta ahora, nuestros gobiernos han ignorado sistemáticamente. 

 

8.- El Tribunal Supremo consideró que ya no podían ser investigados penalmente los crímenes del franquismo. Remitió a los familiares de las víctimas a la Ley de la Memoria Histórica, para que por parte de las Administraciones Públicas se procediera a las exhumaciones de los restos mortales. El Gobierno actual del PP paralizó al comenzar el mandato de su primera legislatura (finales de 2011) el plan de exhumaciones que se había iniciado en su momento. 

 

9.- Resulta vergonzoso que un Estado que se autodenomina "democrático" mantenga sin identificar y sin una sepultura digna a las víctimas mortales de un régimen dictatorial, sangriento y genocida. 

 

10.- Ante esta situación, todos podemos y debemos hacer mucho. La memoria histórica es una responsbilidad colectiva. Generemos un amplio estado de opinión social a favor de las exhumaciones. Reclamemos al Gobierno que respete el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus seres queridos. No olvidemos a quienes dieron su vida por una sociedad más justa. Reclamemos justicia, verdad y reparación de todos los terribles desmanes de aquélla época. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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3 enero 2017 2 03 /01 /enero /2017 00:00
¡¡Libertad para Milagro Sala!!

Imagínate si te encierran sin causa 20 minutos,

 

Imagínate 1 día,

 

Imagínate 10 días, imagínate 100,

 

Imagínate si te encierran sin causa 300 días,

 

A Milagro Sala (*) se la llevaron presa el 16 de enero de 2016.

 

Se la llevaron por reclamar una audiencia con Morales (**),

 

por protestar con la organización barrial,

 

por acampar en una plaza,

 

por defender a los que menos tienen.

 

A Milagro Sala la encerraron sin causa, 

 

Lo hizo la derecha rancia, intolerante, insensible, antipopular,

 

La de Macri, en Morales, en Bullrich, en Prat Gay, en Michetti, en Vidal...

 

Ellos que todos los días atropellan nuestros derechos,

 

que aumentan la pobreza para favorecer a los más ricos,

 

que desde que asumieron, generan endeudamiento, desempleo,

 

ellos que intentan mostrarse civilizados, impolutos,

 

dueños de la moral y de la ética,

 

pero son probadamente corruptos, que mienten,

 

que lavan dinero, que reprimen, 

 

son también mediocres, y traidores a la patria,

 

son dañinos, son violentos.

 

A pesar del pueblo marchando,

 

a pesar del habeas corpus a la justicia,

 

a pesar de la ONU diciendo "Liberen a Milagro",

 

a pesar del Papa,

 

la siguen teniendo encerrada,

 

mientras arman causas.

 

¡Liberen a Milagro! exigimos quienes trabajamos,

 

quienes estudiamos, quienes pensamos, quienes luchamos.

 

¡Liberen a Milagro! exigimos quienes militamos 

 

por una patria con equidad e igualdad.

 

¡Liberen a Milagro! por un país sin distinción de género,

 

de credo, ni de estrato social.

 

¡Liberen a Milagro! presa política en democracia.

 

 

(*) Activista social, líder del Movimiento Tupac Amaru

(**)  Se refiere al Gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales

Fuente: https://youtu.be/rlxcYLrH684

(inserto en la página web http://www.libertadamilagro.com.ar/)

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2 enero 2017 1 02 /01 /enero /2017 00:00
Viñeta: Mohammad Sabaaneh

Viñeta: Mohammad Sabaaneh

La tragedia que vive la ciudad siria de Alepo es del tamaño del silencio cómplice que guardan los grandes medios de comunicación occidentales, junto a la domesticada y doble moral de nuestra presente sociedad consumista

Morena Minnesota

Bajo su política de demonización de sus "enemigos" clásicos, últimamente son Rusia e Irán los dos grandes objetivos de la política exterior norteamericana. Y la incertidumbre ante la inminente llegada a la Casa Blanca de Donald Trump calienta aún más el ambiente. Hasta ahora, todas las acciones y medidas de hostigamiento hacia Rusia han fracasado, incluida la perversa política de sanciones al gigante ruso por parte de sus serviles aliados europeos. Dichos aliados (incluida España) han adoptado también la estrategia estadounidense de la presencia de tropas en múltiples países y continentes, para contribuir, según ellos, "a la democracia y a la paz". Y así, una extensísima red de tropas norteamericanas y de bases militares se despliega por los cinco continentes, donde unos 200.000 efectivos de tropas del Ejército, la Marina y las Fuerzas Aéreas están presentes en más de 100 países, y donde los Estados Unidos mantienen más de 450 bases militares. Evidentemente, la inversión económica para mantener este demencial despliegue requiere que el complejo militar-industrial situado detrás de dicha estrategia de multipresencia invierta cantidades astronómicas de miles de millones de dólares anuales en mantenimiento, actualización y armamento para sufragar toda esta política de apoyo a las tropas norteamericanas.

 

Según datos aportados por Vicky Peláez en su artículo para el medio Sputnik News, se calcula que uno de cada cinco dólares que pagan los ciudadanos norteamericanos al Estado Federal en concepto de impuestos, están destinados a esta escalada de despliegue del Pentágono. The National Defense Authorization Act 2017 (NDAA) establece el presupuesto para el Departamento de Defensa en 619.000 millones de dólares. Parece una broma de mal gusto, si contemplamos la tremenda situación de pobreza y desigualdad que aún soportan muchos países del Tercer Mundo, y cuyos problemas podrían ser erradicados con bastante menos dinero que el que Estados Unidos dedica a su beligerante política. Vicky Peláez lo ha expresado en los siguientes términos: "Pero si tomamos en cuenta que EE.UU. cubre el 72% del presupuesto de la OTAN que es equivalente a 288.000 millones de dólares que salen vía Pentágono y también el Departamento de Defensa recibe anualmente unos 25 mil millones de dólares del Departamento de Energía para mantener las armas nucleares, otros tantos miles de millones de dólares para los programas especiales de la NASA vinculados a los sistemas de misiles y tantos aportes más clasificados, llegaríamos a la conclusión de que el presupuesto real del Pentágono sería encima de un millón de millones de dólares. Todo esto explica porqué el presupuesto militar norteamericano representa más del 50% de todos los presupuestos militares del mundo". 

 

Y todo ello, como decíamos más arriba, para plantear sobre la mesa estrategias que puedan delibitar a sus acérrimos y declarados "enemigos". En realidad, no son enemigos, sino rivales y claros adversarios a abatir para poder explotar sin límites con total impunidad los recursos naturales que las zonas estratégicas en liza poseen. Y así, para Estados Unidos, una Siria débil y balcanizada, sumida en el caos total, también debilitaría a Irán, lo que permitiría el acceso de USA al abundante petróleo y gas del Mar Caspio, y haría más vulnerable a Rusia, cuya zona sur linda también con el Caspio. De ahí que también Rusia sea un actor de primer orden en la feroz guerra siria, Y como venimos contando desde entregas anteriores, también están en liza los intereses geoestratégicos y energéticos de Qatar, Arabia Saudí, Turquía, Israel y Jordania. La orilla de Siria está considerada un especial punto de tránsito de gas y petróleo tanto de Irán como de Arabia Saudí y Qatar. Por una parte, Irán y Siria mantienen su proyecto de gaseoducto y oleoducto, con su propio recorrido, ligeramente distinto al que también han diseñado Estados Unidos, junto a Qatar y Turquía. Rusia por su parte apoya el proyecto iraní. ¿Se impone pues la senda del pacifismo en la región? No, se impone la senda de los intereses energéticos y extractivos de las grandes potencias, cuya lucha encarnizada por el poder sobre los recursos naturales de las zonas en conflicto es permanentemente disfrazada de otros intereses, y lo peor de todo, es que en medio del cruce de todos estos espurios intereses, a nadie le importa que continúen muriendo en Siria, cada día, miles de personas, adultos, ancianos y niños. 

 

Como estamos comprobando, esas oscuras razones de las guerras y los conflictos bélicos de nuestro tiempo no se corresponden con las falsas proclamas mediáticas que nos quieren imponer, sino con claros objetivos relacionados con la geopolítica en el tablero mundial. Reconocer esto de forma clara y sin tapujos es el primer paso para encaminar la senda del verdadero pacifismo, al igual que el reconocimiento de un cierto problema psicológico es el primer paso que una persona puede dar para que los especialistas puedan ayudarle a superarlo. El terrorismo wahabita, por una parte, intentando instalar y difundir su visión fundamentalista del Islam, que en realidad busca impedir que los países musulmanes en todos los continentes puedan evolucionar hacia Estados laicos y democráticos, y los intereses estratégicos, por otra parte, intentando hacerse con un trozo cada vez más grande de la enorme tarta de los recursos naturales de ciertas zonas del planeta. Y en medio de todo esto, una diabólica espiral de armamento, catalizada, gestionada y propulsada desde una agresiva política de militarización de la OTAN y de sus países aliados, que necesitan las guerras como sostén del propio capitalismo e imperialismo. Estos son los auténticos motivos. La senda del pacifismo tiene que comenzar denunciando toda esta hipocresía, toda esta doble moral, y después, intentar, cada país en la medida de sus responsabilidades y de su propio alcance, ir renunciando, desmontando y dejando de colaborar en la consecución de todos estos bárbaros objetivos. Pero para disfrazar todo ello, nos continúan vendiendo falsos mensajes de "buenos y malos", de "choque de civilizaciones", de "guerra contra el terrorismo", de "aliados y enemigos", y demás estupideces, que alimentan las perversas posturas del pensamiento dominante. 

 

Y  mientras, seguimos instalados en la hipocresía local del "Todos somos berlineses", "Todos somos Francia" y variantes, pero se nos olvida que "Todos somos Siria", "Todos somos Yemen", "Todos somos turcos", "Todos somos palestinos", y un largo etcétera de continuos y constantes agravios que la comunidad internacional tolera sin despeinarse. Guadi Calvo lo ha expresado de forma fantástica en un reciente artículo: "Si en vez del Cairo, Estambul, Mogadiscio, Adén, y en la pequeña ciudad de Madagali, en el noreste de Nigeria, la misma cadena ¿casual? de atentados se hubiera llevado a cabo en ciudades equivalentes de Europa y Estados Unidos, el mundo entero estaría marchando a la guerra, contra quien no se sabe, pero a la guerra seguro". Y así es, en efecto. Ya nos hemos acostumbrado a despersonalizar a los "otros" muertos, que sólo le damos importancia y nos rasgamos las vestiduras cuando los cadáveres están próximos a nosotros, sin importarnos lo más mínimo lo que ocurre a miles de kilómetros de distancia, en una tierra donde nosotros mismos hemos contribuido a su hostilidad. Atentados con coches bomba, con camiones kamikaze, suicidas que se inmolan ante mercados, museos, parques públicos o estadios de fútbol, ataques masivos a centros comerciales, cadenas hoteleras o iglesias, marcan el día a día terrible, el incesante goteo de una sociedad dominante que proyecta sobre otros puntos del planeta su voluntad de dominación, unos con la arrogante actitud de planificar, actuar y colaborar, y otros con el cómplice beneplácito, basándose en falsos y estúpidos eslóganes que sólo sirven como propaganda para legitimar la guerra. Son los síntomas de una sociedad alienante y alienada, decadente y hostil. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 diciembre 2016 5 30 /12 /diciembre /2016 00:00
Fuente Viñeta: http://www.emaze.com

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La brecha entre ricos y pobres crece y así, en España, un reducidísimo 1% de población (menos de medio millón de individuos) posee más riqueza que el 80% del país (37 millones de personas). En 2015, en España, el patrimonio de las 20 personas más ricas aumentó un 15%, mientras la riqueza del 99% de población (muchos millones) caía un 15%. Y no es casualidad, mientras los presidentes de empresas del IBEX35 cobren casi 160 veces el salario medio de un trabajador. Y medio millón de niños se quedan en España sin beca de comedor en verano, según denunció Educo. Por cierto, un tercio de la infancia española está en riesgo de pobreza o exclusión social

Xavier Caño Tamayo

Pero todo esto...¿Por qué ocurre? Sólo tenemos que irnos a cualquier fragmento de un discurso cualquiera de nuestro patético Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para descubrir todas las falacias que se dan en una sola frase: "También he hecho hincapié en que la prioridad de los próximos años debe ser la misma, la recuperación económica y la creación de empleo, porque el objetivo de lograr para 2020 que 20 millones de españoles tengan un puesto de trabajo, es también la única forma de mantener los servicios sociales del Estado y el sistema de pensiones hoy en crisis". Es casi imposible mentir tanto y con tanto descaro en tan pocas palabras. Con la disección de frases como esa está perfectamente clara la arquitectura de una sociedad proyectada para la desigualdad. Pero examinemos todas las falacias y mentiras que se esconden detrás de dicha frase: en primer lugar, tal "recuperación económica" es falsa, a no ser que se considere como tal la recuperación de los beneficios empresariales, a costa de la pérdida de derechos sociales y laborales de la clase trabajadora, y la instalación de la constante precariedad en el trabajo. En segundo lugar, la tan cacareada "creación de empleo" es otra falacia, basada en la generación miserable y ridícula de unos empleos precarios, temporales, mal pagados, inestables e indecentes, sin derechos, y que no permiten siquiera la ejecución de un proyecto de vida digno. 

 

En tercer lugar, esos "empleos" (que no puestos de trabajo, los cuales no se están generando) no son, como ellos argumentan, "la mejor política social". Son únicamente un fleco de la política social (un fleco que además se están cargando con los empleos precarios), porque la política social también se basa en ser capaces de diseñar un sistema de protección social amplio que contemple la satisfacción de todos los derechos humanos (no sólo al trabajo, sino a la vivienda, a la electricidad, a la alimentación, al vestido, al calzado, a la sanidad, a la educación, etc.). Todos esos servicios sociales, que debieran ser públicos, gratuitos y universales, están siendo demolidos por los que nos gobiernan (que en realidad, obedecen a los que de verdad mandan, pero no se presentan a las elecciones). Y en cuarto y último lugar, esos empleos no son la única forma de mantener el sistema de pensiones en crisis, serían un factor importante si de verdad se crearan puestos de trabajo decentes, estables y con derechos, pero al no ser así, el sistema público de pensiones agudizará su crisis, que es lo que en realidad ellos pretenden, disfrazándolo de otros "problemas" falaces tales como la evolución demográfica, el aumento de la esperanza de vida, etc. Pero nuestro problema es bien simple. La arquitectura social básica que produce la terrible desigualdad en nuestro país puede explicarse a tenor de noticias como la que dice que "Las empresas del IBEX-35 ganan en nueve meses 27.000 millones de euros", publicada recientemente por Publico. En efecto, esos fueron los beneficios de dichas millonarias empresas desde enero a septiembre pasado. Y esa cifra representa un 10% más que en el mismo período del año anterior. 

 

Es así de sencillo. No hay más que aplicar la máxima que ya dejamos bien sentada desde los primeros artículos de la serie: una sociedad que permite la existencia de los muy ricos, necesariamente albergará también a los muy pobres. Por esa misma regla de tres, y la tendencia es justamente esta, cuando las empresas del índice bursátil español ganen 50.000 millones de euros en beneficios, en el otro extremo de la balanza, habrá gente aún más pobre que la que hay ahora. No le demos más vueltas. Es un hecho científico, tal como lo dejaran explicado maravillosamente Carlos Marx y Federico Engels en sus diversos escritos, tratados y publicaciones. Es un hecho social derivado de la propia esencia del capitalismo. Y el hecho es que aumentaron sus beneficios por cuarto año consecutivo, es decir, que los han estado aumentando durante prácticamente todos los años de la crisis, mientras la inmensa mayoría de la población sufría severos recortes a sus derechos y servicios públicos básicos. Y mientras las grandes empresas acumulan esos beneficios millonarios, la otra cara de la moneda nos cuenta que "España se sitúa a la cabeza de Europa en precariedad laboral", tal como se asegura en este otro artículo del mismo medio. La conclusión está basada en un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo mundial dependiente de la ONU, destacando que nuestro país es el segundo mercado laboral, tras el de Polonia, donde más se usan las "formas atípicas de empleo" (muy finos en la OIT), tales como contratos temporales, a tiempo parcial o a través de agencia. 

 

Como decimos, a medida que un factor tira para su lado, el factor del otro lado se resiente. Es decir, a medida que las empresas y sus propietarios y accionistas sean más ricos, sus empleados serán más pobres. El referido informe expone que en España se dan cita todas las formas de empleo atípicas: temporal, a tiempo parcial, temporal a través de agencia, subcontratación, trabajo por cuenta propia dependiente, y otras relaciones ambiguas. La OIT señala que uno de los problemas de España es que existe una fuerte cultura empresarial a favor del uso del contrato temporal, que es usado de forma indiscriminada y no motivada. De hecho, nuestro país se sitúa en niveles de temporalidad laboral próximos a Mongolia o Perú, según revela este otro artículo del medio Cuarto Poder. Afectan especialmente a los trabajadores jóvenes, que por tanto sufren dificultades para poder independizarse y diseñar su propio proyecto de vida, porque simplemente no poseen ni los recursos ni la seguridad para poder hacerlo. Esa situación está provocando que muchos jóvenes tengan que emigrar bajo una suerte de "exilio laboral", donde tampoco tienen las garantías de poder acceder a un puesto de trabajo decente, pero muchos, al menos, lo intentan. A ese hecho dramático (no ya sólo para ellos, sino para la sociedad que lo tolera), nuestros indecentes gobernantes lo llaman "movilidad exterior" y parecidos eufemismos, demostrando su falta de sensibilidad y su poca vergüenza. Evidentemente, la OIT recomendaba en dicho informe a las autoridades laborales españolas y a los agentes sociales, entre otras cosas, que los contratos temporales vuelvan a usarse sólo para lo que deberían ser usados, es decir, para cubrir bajas laborales por enfermedad, o por licencias de maternidad o paternidad, o por bajas puntuales voluntarias, o incluso para perfiles de actividad de duración limitada, pero nunca para hacer tareas permanentes en el seno de la empresa, de necesidad obligada y de duración indeterminada. 

 

Es decir, en una cara de la moneda tenemos los multimillonarios beneficios de las grandes empresas y de su séquito, y de otro lado tenemos la precariedad laboral de la inmensa mayoría social, que es la que genera la pobreza en sus diversas variantes. La estructura social está proyectada de esta forma, permite, tolera, difunde y fomenta esta arquitectura para la desigualdad, y consagra leyes, decretos y proposiciones legislativas para aumentarla y favorecerla. Bajo falsos eslóganes ("el mercado laboral era muy rígido", se aseguraba por todos estos actores que ahora se están beneficiando de las últimas reformas laborales), cuando en verdad lo que querían es establecer este tejido laboral y estas normativas precarizadoras, y garantes de la libertad y de la hegemonía empresarial para hacer y deshacer a su antojo. La pobreza por tanto no puede atajarse sólo mediante medidas paliativas, sino mediante la implementación de políticas económicas, educativas, sanitarias, de vivienda, fiscales y de protección social. Un cúmulo de normativas que reviertan la actual arquitectura social que sufrimos, y que la reconvierta bajo un nuevo paradigma que, al menos, reduzca considerablemente las desigualdades. Es necesario que las personas cuenten con una garantía de ingresos, por lo cual se hace perentorio abordar medidas en el ámbito del empleo digno, mantener la sostenibilidad de las pensiones públicas y analizar la viabilidad de una propuesta de Renta Básica individual, universal e incondicional. Los/as trabajadores/as que ingresan menos de 300 euros al mes han subido en medio millón desde el inicio de la crisis (desde 2008 a 2014), según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria. En total, al inicio de la crisis, el 16% de los asalariados cobraba menos de 300 euros, siete años más tarde y con 2,5 millones de trabajadores menos, el porcentaje de este colectivo había subido al 22%. Continuaremos en siguientes entregas.

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