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2 febrero 2016 2 02 /02 /febrero /2016 00:00

Pero, ¿quién puede creer a estas alturas que a Estados Unidos le preocupe la democracia en el mundo? Y que la defiendan ...¿con la ayuda de Arabia Saudí y de Israel? Lo único que ha demostrado que le preocupa son sus intereses geoestratégicos y el acaparamiento de materias primas como el petróleo y las rutas del gas

Alex Anfruns

En el artículo anterior de la serie comenzábamos a hablar sobre la actual crisis que sufre Puerto Rico, bajo su estatus de ELA (Estado Libre Asociado) a USA, aunque más bien lo calificaríamos de poco libre, asociado a la fuerza, y en bancarrota. Y además, cuando corresponde definir quién pagará el desastre económico generado en la perla caribeña, desde Estados Unidos se alega que, como todo ello viene de décadas de malas administraciones puertorriqueñas, sus costes deben recaer sobre el pueblo del ELA. Otro caso más de fracaso de la gestión neoliberal, que siguió las pautas de nuestros PIGS europeos (Portugal, Italia, Grecia, España, etc.), endeudándose de forma ilegítima para rescatar a los grandes capitales financieros, y cuando estalla la burbuja, las únicas recetas son las de la consabida "austeridad", que paga el pueblo en sus servicios públicos, en su patrimonio y en su protección social por parte del Estado puertorriqueño. Como vemos, más de lo mismo, nada nuevo bajo el horizonte neoliberal. Si en el Viejo Continente nos lo exige la Comisión Europea, al pueblo boricua se lo exige EE.UU.

 

Así que el pueblo de Puerto Rico lleva décadas de precarización del empleo, de bajar salarios, de reducir pensiones, de privatizar los servicios públicos, y de elevar impuestos. Las mismas recetas de siempre, a favor de los de siempre, en contra de los de siempre. Pero todo ello no castiga a quiénes fueron responsables de dicho desastre económico, a quiénes se endeudaron ilegítima e ilegalmente, generando deudas insostenibles para el Estado, ni a quiénes practicaron el salvaje e indecente despilfarro, sino al pueblo llano puertorriqueño, que se limitó a servir de conejillo de indias, como tantos otros pueblos, de la ideología neoliberal más salvaje. En el caso de Puerto Rico estamos además ante un ataque colonial, ejercido en toda regla por parte de la potencia dominadora, contra un indefenso pueblo que sólo pretende vivir. La situación de guerra permanente contra los pueblos administrados por el imperialismo estadounidense continúa, no cesa, es implacable. En este caso, además, se omite que durante más de un siglo, Puerto Rico estuvo completamente al servicio de surtir y satisfacer las necesidades económicas norteamericanas, actuando, nunca mejor dicho, como un auténtico patio trasero, amoldándose a las necesidades de la economía estadounidense, incluso a costa de su propia subsistencia. 

 

Nils Castro lo explica en los siguientes términos: "Cuando Estados Unidos necesitó azúcar, se cañaveralizó a la isla arrasando los demás cultivos y la seguridad alimentaria, hasta que los agricultores norteamericanos la surtieron con azúcar de remolacha. Entonces se impuso la industria de derivados del petróleo hasta que la crisis de 1973 encareció el suministro y dañó el negocio. Luego, el Congreso estadounidense favoreció con exoneraciones la instalación de industrias ligera y farmacéutica en la isla, hasta que éstas la abandonaron cuando los atractivos asiáticos y los TLC con México y Centroamérica les ofrecieron mayores ventajas. E invariablemente esas empresas repatriaron enormes ganancias sin reinvertir en Puerto Rico, y cada una de esas experiencias le restó sostenibilidad a la economía del país, cuya gente nunca las ideó ni fueron sus beneficiarios. Y cada una dejó una crisis humana --y demográfica-- por la cual millares de puertorriqueños no tuvieron más remedio que dejar su patria". Es la lamentable historia de esta preciosa isla. 

 

Puerto Rico es un ilustrativo ejemplo de curiosa respuesta a la clásica pregunta: ¿quién debe a quién? Porque está claro que el auténtico deudor es Estados Unidos, que ha utilizado el territorio y los recursos económicos y naturales de Puerto Rico absolutamente a su servicio. La crisis en Puerto Rico subsistirá mientras no se deje a los puertorriqueños escoger libremente sus propias alternativas, y usar de forma soberana sus propios recursos, instalando los modelos económicos que sus propios gobernantes elijan de forma democrática. Pero como sabemos, Estados Unidos es absolutamente incapaz de comprender esto, y mucho menos de tolerarlo. Y el otro ejemplo de nación que ya avanzamos en el artículo anterior fue el de Haití, protagonista de cien años de ocupación y de resistencia, como explica Henri Boisrolin (Coordinador del Comité Democrático de Haití) en este artículo para el medio Brecha publicado en Rebelion, del que tomamos gran parte de la información. Nos tenemos que remontar a 1915, cuando las tropas de Estados Unidos entraban en Haití para evitar la conformación de un Gobierno contrario a sus intereses (¿nos suena de algo esta historia? ¿no es la misma de siempre para el gigante norteamericano?). Permanecerían allí durante casi 20 años, gobernando a sangre y fuego, implantando un sistema cercano al esclavismo.

 

Las tropas norteamericanas que desembarcaron en Puerto Príncipe ocuparon en pocos días las ciudades más importantes del país, y establecieron un control militar de sus aduanas que duraría hasta 1934. Por aquéllas calendas, la situación política de Haití era absolutamente caótica, produciéndose levantamientos populares, asesinatos políticos, exilios forzados, cambios continuos en la Presidencia del país, Golpes de Estado, etc. Estados Unidos decidió entonces invadir, ante el advenimiento de nuevos líderes que pusieran en jaque sus intereses. Establecieron el Convenio haitiano-estadounidense en 1916, redactaron una nueva Constitución en 1918 e impusieron reformas económicas en función de sus propios intereses, así como un trato racista en todos los ámbitos y facetas de la vida en la isla. Y así, la vida de millones de ciudadanos haitianos fue destruida durante varias generaciones. Estamos ante otro caso de neocolonialismo ejercido por el salvaje imperialismo estadounidense, construido mediante un largo proceso de destrucción (practicando una violencia inusitada contra la población) de las estructuras económicas y productivas del país caribeño. 

 

Haití se convirtió rápidamente, y aún continúa, disfrazado bajo otras formas, en el principal productor de mano de obra barata para las empresas norteamericanas instaladas allí. Ésta es la razón principal que explica el progresivo empobrecimiento del pueblo haitiano, la destrucción de su economía rural, el hambre, el desempleo, los éxodos masivos de población, y en una palabra, el exterminio de todas las posibilidades autóctonas de sobrevivir. Toda una masacre humanitaria, llevada a cabo durante implacables décadas de dominio imperialista. Varios historiadores haitianos fijan la cifra de víctimas de la ocupación estadounidense en más de 15.000, perpetradas durante masacres de campesinos, la imposición de duros e injustos sistemas de trabajo, y el terrorismo empleado por USA para vencer a la resistencia guerrillera haitiana. Es imprescindible, en ambos ejemplos que hemos puesto (Haití y Puerto Rico) continuar la lucha política y social para recuperar la soberanía de dichos pueblos, y su derecho a la autodeterminación, acabando con el vasallaje y el bárbaro colonialismo que se viene practicando desde el imperialismo estadounidense. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 febrero 2016 1 01 /02 /febrero /2016 00:00

La lucha de clases es una dura guerra donde no hay bombas pero sí hay víctimas

Fernando Lamata y Manuel Oñorbe

Estamos intentando exponer los puntales fundamentales de una sociedad alternativa al capitalismo, esto es, de una sociedad de corte socialista, a la luz de las graves características del capitalismo actual, y que respete y sea coherente con los objetivos que nos hemos venido marcando en entregas anteriores. Abundando en las características que debería cumplir dicho modelo de sociedad alternativa, deberíamos mencionar que el sistema de propiedad predominante sea el colectivo (no el privado) y funcione mediante el cooperativismo u otras fórmulas de propiedad comunal. Sólo la autogestión de los trabajadores en las empresas podrá responder a un modelo justo, donde no prime la obtención de beneficios sobre los intereses de los trabajadores/as. Asímismo, la sociedad ha de evolucionar hacia un sistema de distribución equitativo, lo que se traduce en que todo el mundo debería tener cubiertas sus necesidades básicas. Nadie puede disfrutar de cosas superfluas mientras todo el mundo no tenga lo fundamental. Por su parte, la gestión del poder, además de descentralizada, debe ser horizontal, no jerárquica ni despótica. Y hemos de replantearnos nuestras escalas de valores, para tender hacia una valoración orientada al bien común, y practicar lo cooperativo frente a la competencia, la solidaridad frente al egoísmo, la propiedad pública frente a los intereses privados. 

 

Y así, tenemos ya hoy en día bastante desarrolladas muchas experiencias de nuevas formas de relación social, que ponen en crisis y en debate permanente las formas antiguas y obsoletas, y avanzan para mostrarnos cómo se puede articular una sociedad diferente. Algunos ejemplos de ellas son los proyectos de municipalismo alternativo, las iniciativas de economía social, las finanzas éticas, la agroecología, o el sindicalismo y los medios de comunicación alternativos. Todos ellos rompen con el clásico enfoque capitalista de sus iniciativas actuales, y demuestran que otro modelo de sociedad es posible. Y por supuesto, un tema fundamental para el desarrollo de los mimbres de una sociedad alternativa al capitalismo ha de pasar, forzosamente, por la democratización de la economía, aspecto que desarrollamos a fondo en los últimos artículos de nuestra serie titulada "Objetivo: Democracia", y que recomiendo a los lectores que no la hayan seguido. En efecto, la Democracia Económica representa el último estatus de desarrollo de la propia democracia en sí misma, y culmina todos los procesos y avances democráticos que una sociedad plenamente desarrollada, avanzada y civilizada debería conseguir. Ello implica básicamente, y a muy grandes rasgos, control social de los medios de producción, control público del sector financiero, planificación económica con participación social, y control social de los bienes producidos. 

 

Pero aún deberíamos apuntar a otros objetivos, si pretendemos una sociedad realmente alternativa al modelo capitalista y neoliberal actual. Deberíamos poner el foco en las características aberrantes de nuestra sociedad de consumo, adoptando modelos diferentes para el mismo, es decir, asumiendo un consumo responsable, más austero, menos obsesionado por el consumo individual y más coherente con las nuevas escalas de valores sociales, tanto personales como colectivos. Un modelo de sociedad alternativa al capitalismo será aquél que garantice universalmente los derechos sociales, que ponga el foco en las personas y en sus necesidades, que ponga la política por delante de la economía, y que acabe con todos los grandes monopolios privados, blindando los servicios fundamentales para su protección al conjunto de la ciudadanía. Un modelo de sociedad que priorice los intereses de los pueblos y de la naturaleza, que les reconozca como sujetos de derechos, y que además de la faceta económica, preste atención a la faceta ecológica y a la faceta cultural, rompiendo la hegemonía del pensamiento dominante. Un modelo de sociedad que abrace el pacifismo, el feminismo, el ecologismo, y que haga imperar la plena armonía entre el hombre y su entorno natural, como base para la sostenibilidad de los pueblos y de la naturaleza. 

 

Sólo este nuevo modelo alternativo será capaz de abordar con garantías nuevos enfoques para la solución de grandes problemas que hoy día tiene planteados nuestra civilización, tales como las enormes desigualdades sociales, o el fenómeno del cambio climático. En caso contrario, si no somos capaces de vislumbrar e instaurar los pilares para esta nueva sociedad, asistiremos a medio y largo plazo a un colapso civilizatorio, que será la suprema expresión a la que nos conduce el bárbaro capitalismo globalizado bajo el que vivimos. De hecho, ya estamos asistiendo a una nueva generación de lo que pudiéramos denominar como el neofascismo, alimentado por todos estos grandes desequilibrios sociales, y sus permanentes conflictos entre sí. En el fondo, capitalismo y fascismo se dan la mano, pues son dos caras de la misma moneda, que representan modelos de sociedad extremadamente autoritarias y represivas. Para no caer en todo ello, la base de la pirámide social debe ser la democracia, pero la democracia plena y profunda, no los atisbos de pseudodemocracia que sufrimos en la actualidad. Y es que sin democracia no es posible el socialismo, porque el socialismo es la extensión de la democracia hasta sus últimas consecuencias, esto es, en todas las facetas. "Socialismo es democracia sin fin", como nos dejara dicho el Comandante Hugo Chávez. 

 

Y así, por ejemplo, hemos hablado de la nacionalización y expropiación de los medios de producción y de los grandes sectores estratégicos de la economía por parte del Estado, pero todo ello no basta. Porque el Estado debe ser, a su vez, también apropiado por el conjunto de la ciudadanía. Es lo que hemos llamado el control social, no basta el control estatal, necesitamos el control social, el control común, es decir, la democratización de la gestión de dichos medios de producción, y de dichos sectores económicos básicos. En resumidas cuentas, el Estado debe también ser gestionado democráticamente por la sociedad a la que pertenece. No debe ser el Estado quien controle a la sociedad, sino la sociedad quien controle al Estado. La sociedad socialista, a diferencia de la capitalista, busca primordialmente compaginar la rentabilidad económica y social con la equidad en el reparto, dando por supuesto prioridad a ésta última. Es decir, dejar de preocuparnos por el nivel de renta que generamos (el PIB), y comenzar a preocuparnos más del reparto equitativo de la que ya existe. Como ya hemos expuesto, la sociedad capitalista gira en torno al beneficio, y propugna que cada invididuo busque obsesivamente el beneficio propio, haciendo que cada uno se busque la vida, maximizando la competitividad, uno de sus valores fundamentales. El problema es que no todos pueden competir en igualdad de condiciones, con lo cual, el fuerte se hace cada vez más fuerte, y por tanto, la batalla capitalista se hace cada vez más desigual, como estamos viendo que ocurre en nuestros tiempos. Esto es justo lo que hay que abolir. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 enero 2016 6 30 /01 /enero /2016 00:00

La Fundación "España Constitucional" es un foro creado en junio de 2014 y presentado en Valencia por 34 exministros de los Gobiernos de la "democracia" española, pertenecientes al bipartidismo (PP y PSOE, pero también a la antigua UCD), que se definen como un foro de debate leal a la Constitución de 1978, y al Rey. Por tanto y básicamente, la Fundación la integra parte de esa "casta" política que nos ha venido gobernando desde la Transición, y que ha convertido nuestras relaciones laborales, nuestro sistema de protección social y nuestro sistema democrático en papel mojado. Por supuesto, están convencidos de que el marco constitucional nos ha traído la democracia y el "progreso", así como los mejores años de nuestra reciente historia. Y lógicamente, en los tiempos convulsos que vivimos, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer (parafraseando a los clásicos marxistas), este engendro de la casta vuelve a la carga, preocupados por asuntos como la irrupción de PODEMOS en el Congreso, o el pulso soberanista catalán. 

 

La Fundación se propone actuar como foro de consenso por encima de los intereses partidistas, que es una forma fina y elegante de decirnos que velarán porque las actuales correlaciones de poder, y todo el engranaje político, social y mediático que nos gobierna, no se altere, o lo haga lo mínimo posible. Y así, la defensa de "nuestros valores constitucionales" es una de las banderas de la Fundación, así como las consabidas llamadas a la "unidad de España", la defensa "de la igualdad de los españoles ante la ley", y de la "soberanía nacional" están bien salvaguardadas por este foro. Nos quieren transmitir estos conceptos falaces y vacíos, cuando sabemos perfectamente que detrás de ellos lo único que se respalda es la consagración y supervivencia de la Corona, de un sistema de leyes injusto y reaccionario, que perpetúan y acrecientan la desigualdad social, y la pervivencia y supremacía de los mismos poderes fácticos que nos llevan gobernando desde el franquismo (léase la banca, los poderes económicos y financieros, la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, y los grandes empresarios, todos ellos protegidos y blindados por una suerte de políticos nefastos, corruptos y mediocres a su completo servicio).

 

La Fundación ha rendido tributo al Rey Emérito Juan Carlos I, así como al fallecido Adolfo Suárez, y los han definido como los auténticos paladines de nuestra Constitución y acérrimos defensores de nuestro deficiente sistema democrático. Para más pistas, la Fundación fue promovida por los ex Ministros Eduardo Zaplana (PP) y José Bono (PP, perdón, PSOE, o más bien PPSOE, porque catalogar a Bono como "socialista" es una auténtica perversión). ¿Quiénes forman la Fundación "España Constitucional"? Pues nos da muy buenas referencias de ella esta página del sitio web "Quién Manda", donde podemos comprobar que además de Cristina Garmendia (Presidenta) y de Rodolfo Martín Villa (Vicepresidente), se encuentran nombres como Pío Cabanillas (también Vicepresidente), Beatriz Corredor, Abel Matutes, Ángel Acebes, Ángeles González-Sinde, Carmen Calvo, César Antonio Molina, Eduardo Serra, Elena Salgado, Marcelino Oreja, María Antonia Trujillo, Jaime Lamo de Espinosa, Jordi Sevilla, Rafael Arias Salgado y Miguel Sebastián, entre otros. Como puede comprobarse, todo lo más granado del bipartidismo de los últimos 35 años, junto a algunos dinosaurios aún vivos de la UCD, forman este foro "del consenso", representando la mejor expresión de la casta política que nos ha gobernado, y que aún mantiene las riendas del poder en nuestro país. 

 

Creo que ninguno forma parte del movimiento 15M, ni de las mareas de colores, ni de las Marchas de la Dignidad, porque no están en esa órbita. Además, creo que ninguno está cobrando ningún subsidio del Servicio Público Estatal de Empleo, y los que tienen la edad para estar jubilados, creo que tampoco están cobrando la pensión mínima. Seguro que no les van a deshauciar de sus casas, ni les cortarán la luz, el agua o el gas por falta de pago. Básicamente, éste es el perfil de las "personalidades" pertenecientes a este foro. Y claro, desde esa poltrona, es muy fácil pronunciar discursos huecos y vacíos, y llenarse la boca apelando a "períodos de estabilidad y de prosperidad" que, según ellos, nos ha traído la Constitución. Carga Magna, dicho sea de paso, que no se niegan a reformar, pero siempre bajo un gran consenso, que es lo mismo que decir nunca, ya que el tan cacareado consenso, mientras la Constitución, la Ley Electoral y las instituciones (así como el resto de agentes políticos, económicos y sociales) continúen favoreciendo al bipartidismo, dicho consenso nunca será posible. En septiembre de 2015, después de la más multitudinaria diada catalana por la celebración de un referéndum popular para decidir el encaje de Cataluña en el Estado Español, esta Fundación emitió una declaración haciendo un llamamiento "a la reflexión y a la concordia" ante las entonces próximas elecciones del 27S, que dieron la actual correlación de fuerzas en el Parlament de Catalunya. 

 

Y ahora, como decíamos más arriba, ante el nuevo panorama político que se avecina, cuando por fin ha llegado al Parlamento para quedarse una formación política nueva, joven, fresca y distinta, compuesta por gente de la calle, procedentes de los movimientos sociales, y que plantea y pone en cuestión los dogmas neoliberales y las correlaciones de poder que nos han gobernado durante todos estos años, y pretende promover auténticas medidas de justicia social, esta Fundación ha emitido un nuevo Comunicado donde reclaman, como no podía ser de otra manera, un "Gobierno de amplio respaldo" que nos de la "estabilidad política" necesaria para consumar nuestra recuperación económica, un Gobierno que ha de estar "por encima de ambiciones personales", debiendo garantizar, según el documento hecho público, "la unidad de España, el progreso económico, el desarrollo social y la regeneración democrática", y por lo visto, todo ello pretenden llevarlo a cabo mediante un Gobierno de gran coalición entre el PP, el PSOE y CIUDADANOS (en realidad, en su comunicado se refieren a "dos o más partidos constitucionalistas"). Curiosamente, hay otros personajes que plantean cosas aún más aberrantes, como Felipe González, que apuesta por un gobierno del PP y CIUDADANOS, con la abstención del PSOE (¿pero este indecente personaje, defensor del golpista venezolano Leopoldo López, no era "socialista"?). 

 

Proponen en su documento la negociación de un programa político para al menos media legislatura (es decir, dos años), que incluiría básicamente una reforma constitucional (pero no la que propone PODEMOS, que según los firmantes, no es "constitucionalista"), medidas anticrisis (para que los ricos continúen siendo más ricos y los pobres más pobres, como lleva ocurriendo durante los últimos años), un nuevo sistema de financiación autonómica (ahora que le han visto las orejas al lobo, con el ultimátum catalán) y enviar "una señal inequívoca a los independentistas de que su aventura fracasará". Y al igual que los grandes empresarios de la CEOE (que también presionan mediante sus advertencias de fuga de inversiones en nuestro país), piden un Gobierno que acometa su proyecto en el marco de la Constitución y de la Unión Europea (que por cierto, también ha llamado a la formación del próximo Gobierno "lo antes posible", para continuar marcándole el paso). Según el referido Comunicado, las políticas de este Gobierno de gran coalición se concentrarían en la lucha contra el paro, el fomento de la inversión pública y privada, la puesta en marcha de políticas sociales contra la pobreza, la lucha contra la violencia de género, la actualización de las pensiones, y la negociación de Pactos de Estado por la educación, la ciencia, la cultura, y contra la corrupción. Todo ello está muy bien adornado, pero viniendo de quiénes vienen, y sin abandonar los patrones neoliberales, estas propuestas carecen de toda credibilidad. 

 

El Comunicado de la Fundación "España Constitucional" representa otro ataque más, en toda regla, a la posibilidad de que en nuestro país se forme un auténtico Gobierno de izquierdas durante la próxima legislatura, mediante un pacto entre el PSOE, PODEMOS, IU-UP y terceras fuerzas políticas que abogan, al menos, por el respeto a la plurinacionalidad del Estado Español. Se suma al resto de iniciativas del frente antiPODEMOS que están intentando relegar y discriminar a dicha fuerza política, tales como los agresivos ataques mediáticos de la prensa del régimen, con campañas de manipulación y falsificación de datos e informaciones, la negativa a la conformación de los cuatro grupos parlamentarios en el Congreso que en justicia le pertenecerían, la reubicación de sus diputados en el gallinero del Congreso, o la presión de los barones del PSOE para impedir una negociación y un  acuerdo con la formación de Pablo Iglesias. Todo ello debe servir para reafirmar aún más nuestro compromiso, nuestras convicciones y nuestra firme determinación en apoyar, desde todos los frentes, a las fuerzas políticas que propongan cambios desde la izquierda transformadora, para revertir todas nuestras deficiencias democráticas, nuestras injusticias sociales, para acabar con la corrupción política y empresarial, para encauzar los retos plurinacionales, y para llevar a cabo los urgentes rescates ciudadanos que necesitamos. 

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29 enero 2016 5 29 /01 /enero /2016 00:00

Cuando se corte el último árbol, se envenene el último río y se pesque el último pez, descubriremos que no podemos comer dinero

Greenpeace

Abordaremos durante los próximos artículos el tema del agua, asunto fundamental donde los haya, si es que queremos evitar el colapso hídrico que se avecina, en caso de que no adoptemos las medidas necesarias. Comenzaremos por nuestros mares y costas, que ya presentan claras señales de agotamiento. La sobrepesca y la excesiva capacidad de las flotas pesqueras están agotando poco a poco los caladeros, mientras los pescadores artesanales luchan por mantener su modo de vida y su sustento fundamental. Para asegurar un futuro sostenible de nuestros lagos, ríos y mares, es necesario fomentar unos modelos de pesca sostenibles y ampliar la investigación, la recopilación de datos sobre el estado de los recursos pesqueros, así como de los ecosistemas marinos, salvajemente maltratados. Al mismo tiempo, cada vez quedan menos espacios costeros vírgenes, y la reciente Ley de Costas del PP (que ya tratamos a fondo en este artículo) ha venido a ahondar en el problema. Las principales propuestas para el sostenimiento de nuestros mares serían las siguientes:

 

1.- Realizar campañas de concienciación para el consumo responsable de los productos de la pesca artesanal de proximidad, mediante procesos que busquen la sostenibilidad de los métodos de captura, y puedan mantener los modos de vida de los pescadores. 

 

2.- Fomentar la aplicación del nuevo etiquetado aprobado por la Unión Europea para los productos pesqueros en los puntos de venta de pescado. 

 

3.- Poner en marcha planes plurianuales a nivel autonómico, a través de un calendario de aplicación firme que cumpla con los objetivos fijados en la Política Pesquera Común. 

 

4.- Luchar contra todos los tipos de pesca ilegal, contra toda violación de los acuerdos pesqueros, y mejorar la gestión de las Reservas Marinas del litoral, para fomentar la recuperación de los stocks pesqueros. 

 

5.- Fomentar procedimientos y protocolos de cogestión del litoral marítimo junto a todos los actores implicados, en aras a conseguir una gestión pesquera sostenible. 

 

Y con respecto a nuestras Costas, las mínimas medidas a aplicar podrían resumirse en las siguientes:

 

1.- Derogar la actualización de la antigua Ley de Costas de 1988, que realizó el Gobierno del Partido Popular durante esta pasada legislatura, por incidir en los principales problemas que azotan a nuestras costas, a saber: el turismo de masas, la construcción residencial desaforada, el ocio destructivo y la ausencia de medidas para preservar nuestros parajes naturales. 

 

2.- Recuperar e intensificar el espíritu proteccionista de nuestras costas, eliminando la posibilidad de uso privativo de determinados espacios de nuestro litoral.

 

3.- Aplicar una protección efectiva a los 500 metros de costa, salvaguardando los elementos vírgenes de nuestro litoral de todo tipo de explotación, destrucción o especulación. 

 

4.- Poner en marcha políticas estrictas de conservación de los Espacios Naturales Protegidos costeros, que garanticen la protección de sus valores naturales. 

 

5.- Poner en marcha un conjunto de medidas para mejorar sustancialmente la calidad de nuestras aguas litorales, así como el control de los vertidos de aguas residuales procedentes de emisarios y embarcaciones. 

 

6.- Revertir los procesos de recentralización encubiertos, en el sentido de impedir que los Delegados del Gobierno puedan suspender los acuerdos que adopten las Administraciones Locales competentes, cuando se refiera a decisiones relativas al litoral de su jurisdicción, dando así de nuevo el poder a la ciudadanía, mediante sus legítimos representantes de proximidad. 

 

7.- Recuperar la prevalencia de consideración como "bien de dominio público" a nuestas costas, ante cualquier conflicto que ponga en cuestión la conservación de nuestro litoral, enfrentado a los derechos de propietarios, promotores o empresas. 

 

En resumidas cuentas, hay que girar 180 grados en la concepción de las políticas en relación a nuestros parajes naturales, costas, litorales y playas, revirtiendo y prohibiendo todas las prácticas privatizadoras, e impidiendo todas las barbaridades destructoras del medio natural, propias del modelo productivo implantado en nuestro país desde hace décadas, y que las Administraciones Públicas han consentido y fomentado. Continuaremos en siguientes entregas.

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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28 enero 2016 4 28 /01 /enero /2016 00:00

Ver no es comprender. No se comprende más que con la razón. No se comprende con los ojos o con los sentidos. Con los sentidos uno se equivoca. Es la razón, el cerebro, es el razonamiento, es la inteligencia, lo que nos permite comprender. El sistema actual conduce inevitablemente o bien a la irracionalidad, o bien al error

Ignacio Ramonet

El ciudadano o ciudadana ideal que responde al paradigma del pensamiento dominante es, a su vez, egoísta y gregario. No porque lo sea de manera natural, sino porque la sociedad, el entorno que le rodea, le transmite estos valores. Es egoísta e individualista en cuanto a la supervivencia. No tiene o no le importa la conciencia sobre lo común. Suele respetar más lo privado que lo público. Acepta y legitima la máxima de que "cada cual se busque su vida". Y que es responsabilidad suya buscarse la vida, y que su destino dependerá de lo bien o mal que se la busque. Se ve inmerso en procesos de competitividad en cuantas facetas de la vida se ocupa. Justifica las desigualdades sociales, se hace cómplice de ellas, legitimándolas, porque también legitima la intervención mínima del Estado, y responsabiliza a cada cual de la suerte que pueda correr. Su círculo de amistades sirve sobre todo como motivo de lucimiento y como red de protección, respaldo y apoyo social. Nuestro perfil ideal de ciudadano/a súbdito del pensamiento dominante presume de hijos, de casa, de coche, de vacaciones, de amistades, de trabajo. Se realiza pasando un  montón de horas en el trabajo, y acepta la rutina emocional como parte de su vida. 

 

Y todo ello porque el gran paradigma de la vida capitalista, prototipo para el pensamiento dominante, es la competencia. La competencia es sagrada, es continua, es multifacética, es la razón de ser del sistema, todo gira en torno a ella. Todo se consagra a la "necesidad de tener que competir" (con otros estudiantes, con otros trabajadores, con otras empresas, con otros  mercados, con otros países, etc.). Absolutamente todo es competencia. De ahí que el ideal de vida gire en torno a convertirse en empresario, asociándose esto al triunfo personal. El pensamiento único idolatra la figura del empresario, haciéndolo aparecer poco menos que como un héroe social. Los empresarios son, según el sistema, los que crean el empleo, y los que necesitan ayudas del Estado (precisamente para crearlo, con lo fácil que sería que lo creara el propio Estado, pero ello sería considerado una aberración). Esto responde a otra de las falacias vertidas y difundidas por el capitalismo, que consiste en asociar al empresario la función social de "crear empleo", como si a los empresarios les importaran los trabajadores y la tasa de paro. No nos dejemos engañar por discursos tan conciliadores como hipócritas. El trabajo productivo, como actividad social, lo crean los parámetros económicos, lo crea la ley de la oferta y la demanda, lo crea la necesidad de consumo, y lo crea, cómo no, el Estado, que es el que realmente debe poseer la función social de velar por el cumplimiento y la garantía de implantación de un auténtico, verdadero y completo Estado del Bienestar. Digámoslo de una vez alto y claro: el trabajo no lo crean los empresarios. 

 

Y bajo la sombra de la figura del empresario/a, se potencia aún más la universalización y extensión del concepto de la propiedad privada. Desde este punto de vista, la empresa (privada, por supuesto, pues la pública está altamente denostada) es propiedad del empresario y/o de sus accionistas, de sus acreedores, de su Junta Directiva, de sus asesores, de su Consejo de Administración, pero nunca de sus trabajadores/as, que sólo están condenados a trabajar para que la empresa obtenga cada vez más beneficios (beneficios, dicho sea de paso, que no revertirán sobre sus trabajadores/as). Pero lo que el pensamiento dominante vende es una imagen benefactora del empresario, una imagen buenista, una imagen de prestigio social, pues gracias a ellos/as pueden vivir unas pocas (pequeñas), algunos cientos (medianas) o miles de familias (en el caso de las grandes empresas). Al empresario se le debe, por tanto, gratitud y respeto social. Y hemos de rebelarnos contra esta falsa imagen. El empresario es un agente social como cualquier otro, representante de la economía de libre mercado del capitalismo. Al empresario o empresaria sólo le interesa su empresa. Mejor dicho: al empresario/a sólo le interesa ganar dinero, porque si le interesara su empresa, por extensión le interesarían también sus trabajadores/as, pero esto no es cierto (siempre hay excepciones, claro está). De hecho, una gran parte de los empresarios/as ni siquiera mantiene un negocio o empresa de tal o cual actividad porque le guste o sea un profesional de dicha actividad, sino simplemente porque puede darle dinero. La empresa se reduce únicamente a un mero instrumento para ganar dinero, y todo lo demás pasa a un segundo (o tercero, o cuarto...) plano. 

 

Y para que la implicación de los trabajadores y trabajadoras en su empresa sea lo mayor posible, el empresario les hace creer que también es algo suyo, les incita a creer que de verdad los empleados forman parte del "gran proyecto" que es su empresa. Y de esta forma, de nuevo, todo un arsenal de expresiones, estrategias y decisiones se dirigen a instalar en la mente de sus trabajadores/as esta inmensa falacia. Se pervierte el lenguaje, se les da coba artificial a los trabajadores que sean más susceptibles de entrar a este juego, y a su vez se les utiliza para la difusión de estos mensajes al resto de sus compañeros. Hoy día, incluso se ha llegado a pervertir la propia actividad sindical, esto es, el legítimo ejercicio de la defensa de los intereses de los trabajadores/as. Actualmente, existen (sobre todo en algunas grandes empresas) una serie de pseudosindicatos, que constituyen el denominado "sindicalismo amarillo", que en realidad actúan para defender los intereses de la propia empresa, en vez de los de sus empleados. De forma vil y traicionera, estos serviles sindicatos se instalan en las empresas para difundir y hacer eco de las falacias vertidas por la misma, para engatusar y confundir a los trabajadores bajo la máxima de la "independencia sindical", y para obedecer subrepticiamente los designios empresariales. De esta forma, estos nuevos agentes participan también de forma activa en la alienación del sistema. Son agentes obedientes, y ridículos propagandistas del pensamiento dominante. Véase como buen ejemplo de ello el artículo sobre El Corte Inglés y sus sindicatos. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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27 enero 2016 3 27 /01 /enero /2016 00:00

Gracias a las filtraciones de documentos originales de la negociación, se demuestra que el TTIP es una nube de polvo destinada a engañar y confundir a la opinión pública europea

Gregorio Abascal

Abordaremos en esta entrega número 20 de la serie, otro de los aspectos en los que el TTIP incidirá negativamente (en caso de aprobarse finalmente), como es el medioambiental. Tomo información, entre otras fuentes, del artículo de Luis Rico (Ecologistas en Acción), gran especialista en el tema, y portavoz de dicha organización para temas medioambientales. Y en primer lugar, pese a que la Comisión Europea no ha realizado aún ningún estudio integral serio sobre impacto medioambiental derivado de la posible implantación del TTIP, cabe recalcar de entrada, que cualquier TLC o Acuerdo Comercial en general implica, inevitablemente, un mayor grado de degradación medioambiental, aunque sólo sea por el mero hecho de que conlleva asociado más comercio internacional, y ello deriva a su vez en un mayor grado de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), más construcción de infraestructuras, más empaquetado de productos, y más refrigeración para transportes a mayor distancia, entre otros aspectos. 

 

Se podría argumentar que la conclusión es que estamos en contra del comercio, del desarrollo y de la industrialización en general, pero quiénes lo hicieran, estarían haciendo pura demagogia, porque llegado este momento de concienciación sobre el cambio climático y la peligrosa deriva medioambiental que conlleva, antes de iniciar nuevos caminos de desarrollo industrial y comercial, hemos de tener en cuenta que dichos modelos de crecimiento sólo servirán para acrecentar dicha deriva destructora. Pero no queda aquí el asunto, pues como hemos comentado en anteriores artículos de esta serie, los objetivos del TTIP se sitúan claramente a favor de relajar las normativas existentes en cada área, materia o aspecto comercial vinculado al Tratado, por lo cual, lo mismo podemos aplicarlo al asunto medioambiental. Y todos los indicios apuntan, una vez más, que detrás de toda la calculada retórica expuesta en las negociaciones (en aquéllos documentos que han podido ser filtrados), la Comisión Europea (y los Estados Unidos) continúa con el desarrollo de su agenda neoliberal que tiene "impregnada en su ADN" (en expresión de Luis Rico), y lógicamente, aprovecha las negociaciones en curso para dar nuevas vueltas de tuerca a las rebajas normativas en temas medioambientales. Ante unos mensajes y unas aparentes estrategias de intención de practicar una suerte de "capitalismo verde" por parte de la UE, lo cierto es que sus contradicciones y sus laxos, inconexos e insuficientes planteamientos no convencen a nadie.

 

Y no es porque las actuales normativas europeas en materia medioambiental no sean adecuadas, que lo son (de hecho son de las más avanzadas del mundo), sino porque su grado de incumplimiento es palmario y evidente. Por ejemplo, España ha violado sistemáticamente normas ambientales de la UE, como demuestra la deficiente implantación de la Red Natura 2000, la flagrante ilegalidad de las autovías M30 o M501, o el incumplimiento de la legislación sobre calidad del aire, lo cual ha motivado que se hayan tenido que tomar urgentes medidas recientemente. Y en clara complicidad, en ninguno de estos casos hubo una respuesta contundente de la UE, sino más bien una tibia permisividad, lo que ha dejado sin efecto y convertido en papel mojado cualquier intento serio de regulación ambiental impuesto por Bruselas. Porque la realidad, no nos engañemos, es que nuestros gobernantes (y por supuesto, nuestras empresas) anteponen su visión (sectaria, demencial, miope y egoísta) del desarrollo industrial y del "progreso", a la materialización de unas políticas respetuosas con el medio ambiente, y que conserven la biodiversad natural de nuestros ecosistemas. Nuestra dejadez en la implementación de medidas que contribuyan a la sostenibilidad ambiental, y al buen uso de nuestros recursos naturales (aire, agua, montes, playas, etc.) es evidente. 

 

Y es absolutamente ingenuo por nuestra parte pensar que los burócratas de la Comisión Europea vayan a tomar un rumbo diferente. En el sistema capitalista, las políticas comerciales son base fundamental de su visión del progreso social, y además, las negociaciones que se están celebrando son de facto antidemocráticas. Luis Rico lo expresa en los siguientes términos: "El hecho de que el 88% de las reuniones de la Dirección General de Comercio sobre el TTIP con "actores interesados" hayan sido con representantes de los grupos de presión de las grandes empresas, que en plenas negociaciones del Tratado haya trasvase de algos cargos de la UE a multinacionales y viceversa, o que las actas de las reuniones con estas corporaciones sean "blanqueadas", hace temer que los intereses de estos grupos de presión, que ya han expresado cómo la legislación ambiental y social es una "barrera al comercio",  tengan gran cabida en el texto final". La subordinación de las políticas ambientales a las comerciales está clara, así como la preponderancia de las cuentas de resultados de las empresas sobre los índices de calentamiento global del planeta, también. La implantación de productos transgénicos o las políticas climáticas claramente permisivas, son claros ejemplos de ello. 

 

Nos encontramos además en un contexto internacional complicado, donde no sólo la globalización neoliberal impone sus objetivos, sino donde además existe una clara pugna por la hegemonía mundial y el control transnacional de los recursos entre las élites de las viejas potencias occidentales (EE.UU. y la UE) y los países del grupo emergente de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que están suponiendo una clara amenaza a la supremacía de las instituciones y organismos occidentales. Toda vez que, en un planeta globalizado, la manera de aumentar la competitividad para ganar esa batalla pasa fundamentalmente por una mayor explotación de las personas, de los territorios y de los recursos naturales, los TLC son una de las herramientas clave, quizá hoy día las más potentes y peligrosas, para redefinir las nuevas relaciones globales de poder y de geopolítica. Y a todo ello, por supuesto, hay que añadir la crisis energética y de materias primas, que contribuye a la lucha por escenarios donde el extractivismo y el consumo de fuentes de energía fósiles están degradando aún más la situación. Es por ello que el TTIP y sus homólogos (TISA, CETA, etc.) se ponen en el centro de un debate ideológico muy relevante, donde se pugna por ver qué queremos contraponer al modelo de comercio neoliberal globalizado. Desde este punto de vista, evitar la firma del Tratado implicará la oportunidad de unir diferentes luchas políticas y movimientos sociales que intentan redefinir las políticas comerciales, el uso de los recursos y el modelo medioambiental que queremos, de cara a otro mundo posible, justo, sostenible y necesario. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 enero 2016 2 26 /01 /enero /2016 00:00

En efecto, tal como han leído. Nuestra crisis-estafa lleva afectando, desde hace casi una década, a todas las profesiones, a todos los sectores, y a todas las escalas y segmentos de edad, y parecía que sólo los que están situados más arriba en la pirámide, esto es, los grandes capitalistas, grandes fortunas, grandes empresarios, directivos, accionistas, etc., no sólo se salvaban de la quema, sino que incluso aumentaban sus ganancias. Pero tenemos otro sector que también marca diferencias, y al cual la crisis no sólo no le ha afectado, sino que continúan batiendo récords de ganancias y privilegios, como es el mundo del fútbol y de sus jugadores, directivos y profesionales. Ello sólo es explicable desde una sociedad absolutamente alienada y alienante, manipulada y con poca conciencia crítica, con escasa madurez intelectual, que consume productos muy poco elaborados, como el actual fútbol-espectáculo, que constituye hoy día el mejor parangón del antiguo circo romano. 

 

Acrecentado aún más si cabe las retransmisiones deportivas (sobre todo futbolísticas) desde que tenemos un Gobierno del Partido Popular (Rajoy llegó a admitir, en conversación con Bertín Osborne, que para él sería más traumático que un hijo suyo simpatizara con un equipo de fútbol contrario, a que se hiciera simpatizante del PSOE), donde los sábados por la noche se han convertido en los sábados del fútbol en TVE, los no futboleros cada vez nos sentimos más raros, más de otro planeta, en una sociedad absolutamente hipnotizada por este veneno del pensamiento dominante. Hoy día se manifiestan más personas en la calle (de júbilo, por supuesto) cuando su equipo favorito gana un título, que aquéllas que salen a protestar cuando se imponen políticas de regresión social por parte del Gobierno de turno. Y claro, como no podía ser de otra manera, todo ello va asociado a exhorbitados sueldos en la gente del "deporte rey". Tomamos información de un artículo aparecido recientemente en "El BOE nuestro de cada día", que afirma que el salario mínimo de los futbolistas sube un 20%, hasta alcanzar, para los equipos de Primera División, los 155.000 euros anuales. Recordamos a los lectores que el SMI (Salario Mínimo Interprofesional, es decir, de TODAS las profesiones) se sitúa, con la última subida practicada, en 655 euros mensuales, o si se quiere, en 9170 euros anuales. Por tanto, los futbolistas de equipos de Primera División ganan del orden de entre 15 a 20 veces más que un profesional de cualquier otro sector. 

 

Por supuesto, cobran más que el Presidente del Gobierno, más que diputados y senadores, y mucho más que cualquier cargo público medio de cualquier escalafón. Pero no quedan aquí los super privilegios. Su convenio estará vigente durante las próximas cuatro temporadas, el sueldo mínimo para los jugadores de los equipos de Segunda División se sitúa en los 77.500 euros anuales (más o menos los mismos ingresos que el Presidente del Gobierno), y disfrutan de una serie de cláusulas y condiciones que no están presentes en ningún otro sector profesional, como que, por ejemplo, si el IPC interanual de cualquier período es negativo, no afectará a dichas cifras base, es decir, que no sólo tienen un SMF (Sueldo Mínimo de Futbolista), sino que además, disfrutan de una Cláusula Suelo Salarial (CSS) por futbolista. ¿A qué trabajador de cualquier sector profesional le suben el sueldo un 20%? Es absolutamente demencial e indignante. En realidad las pagas mensuales para los futbolistas de primera se sitúan en 6.500 euros, pero además han de sumarle no sólo las pagas extra, sino los pluses por permanencia, las primas por partidos y los derechos de imagen. Y como en otras muchas profesiones, por supuesto, los futbolistas tienen derecho a 30 días naturales de vacaciones retribuidas, trabajan siete horas al día (entre entrenamientos, partidos y reuniones), y tienen un día y medio, como mínimo, de descanso semanal. 

 

La pregunta, llegados a este punto, está absolutamente clara: ¿Qué tipo de sociedad hemos creado cuando estupendos profesionales de la sanidad, de la educación, de los servicios sociales, pero también de periodistas, de científicos, de ingenieros, de arquitectos, de abogados, de jueces, y de mil profesiones más, son descartados de la sociedad, recortados y despedidos, mientras a un señor que da patadas a un balón se le trata a cuerpo de rey, y es venerado como objeto de culto por jóvenes y mayores? Sólo una sociedad enferma puede haber llegado a tal grado de desatino, sólo una sociedad alienada puede haber alcanzado tales cotas de estupidez social. No conocemos el estatus del futbolista de otros países, pero curiosamente ocurre aquí, en España, donde batimos los récords de desigualdad social de la OCDE, pero eso sí, tenemos a los "mejores equipos del mundo" (porque tenemos a los mejores jugadores, los mejores entrenadores, y las mejores aficiones). Todo un despropósito socialmente tolerado, incluso bien visto. 

 

Desgraciadamente, hace ya mucho tiempo que el fútbol se ha convertido en un aberrante fenómeno de masas, y las consecuencias son múltiples, todas ellas absolutamente incomprensibles en el contexto de una sociedad mínimamente civilizada que se precie: nuestro país queda paralizado ante un evento futbolístico de alto nivel, los clubs constituyen hoy día empresas con un presupuesto desorbitado (al igual que sus deudas con la Hacienda pública), se dan los fenómenos de violentos ultras de ciertos equipos (desencadenando terribles espectáculos, que han llevado a la muerte a algunos de ellos), los fichajes por parte de los clubs de los astros del fútbol cuestan decenas de millones de euros, la información deportiva comparte cartel con el resto de información política, social, etc., y los jugadores, como decíamos más arriba, se han convertido en peligrosos referentes, sobre todo de niños en edad escolar, signo de la pobre educación que reciben, de lo que observan de sus adultos, y del carácter enfermizo de nuestra degradante, idiotizada y manipulada sociedad. 

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25 enero 2016 1 25 /01 /enero /2016 00:00

El chantaje de la deuda se ha empleado para destruir el Estado social, para hacer crecer el desempleo, la precariedad, los bajos salarios, para recortar las pensiones, para cercenar la sanidad y las prestaciones sociales públicas, para crear marginación y pobreza

Franco Turigliatto

Y efectivamente, así lo hemos venido explicando en los artículos anteriores de esta serie, destacando la necesidad del desmontaje del sistema-deuda como una de las prioridades básicas para nuestro Socialismo del siglo XXI. Llegados a este punto, entendemos que ya hemos expuesto con calma y profundidad todos los grandes retos a los que el Socialismo (y el Marxismo) del siglo XXI deben enfrentarse (la nacionalización de las grandes empresas de los sectores estratégicos de la economía, la necesidad de recuperar el patrimonio público, de repartir el trabajo, de implantar Planes de Trabajo Garantizado, de cambiar el modelo productivo, de emprender una reforma empresarial, de instaurar una Renta Básica, de auditar la deuda pública, y un largo etcétera), y nos queda recopilar un poco todo lo expuesto, y recalcar la idea de la necesidad imperiosa de migrar hacia una sociedad alternativa al capitalismo. Como hemos dicho en otros artículos de la serie, el capitalismo no es reformable, ni los intentos de dotarlo de "rostro humano" ni de hacerlo evolucionar hacia un "capitalismo verde" serán suficientes para erradicar los grandes problemas que nos acucian como sociedad.

 

Y ello porque el pensamiento económico predominante, de corte neoliberal, niega y se enfrenta a cualquier planteamiento que impugne la realidad existente. Sólo pueden parchearse algunos aspectos, minimizar el impacto de otros, pero en el fondo, no alcanzaremos a cambiar las estructuras productivas, su dinámica de funcionamiento, ni el modelo económico y social dominante. Por tanto, el diseño y la propuesta de una sociedad alternativa al capitalismo (basada en los puntales ya referidos) no se centra únicamente en oponerse a la austeridad y los recortes, ni a las estrategias neoliberales, ni a la financiarización de la economía, ni incluso al modelo económico globalizado. Todas esas son formas concretas bajo las que se manifiesta el sistema capitalista hoy día, y de lo que se trata es de impugnar el propio sistema capitalista en su conjunto. Si continuamos optando por reformas y parches parciales, bajo una crítica sesgada y limitada, como mucho, seremos capaces de ofrecer cierta resistencia al avance del capitalismo salvaje, así como de conseguir una sociedad un poquito más sensible hacia los más necesitados y desfavorecidos. Ese será nuestro techo. Sin enfrentar claramente el sistema capitalista como un todo, las reformas sociales que queramos plantear no llegarán a más. 

 

Y como sabemos, el capitalismo globalizado es tan fuerte y poderoso, y posee actualmente tantos recursos, que de nuevo se transformaría hasta volver a calar en las modernas sociedades que no hubiesen planteado profundas y radicales transformaciones. El capitalismo, por tanto, no puede refundarse ni reformarse, adaptarse ni corregirse, porque simplemente, continuaremos dando vueltas a los mismos parámetros. El capitalismo ha colapsado, y nos conduce vertiginosamente hacia una sociedad de barbarie. De hecho, ya hemos llegado a ella (sólo hay que leerse de vez en cuando los terribles informes de las diversas ONG's que nos lo explican con detalle), lo que ocurre es que, como todo ello sucede poco a poco, casi sin darnos cuenta, nuestra capacidad de reacción merma bastante. En efecto, si hace diez años nos hubieran dicho que íbamos a instalar un marco laboral como el actual, procedente de la última reforma laboral del PP, no lo hubiéramos creído. Y hoy, no sólo mucha gente lo acepta, sino que además, lo asumen como algo natural, "dada la situación de crisis que atravesamos". Tan asumidos tenemos los valores y la peligrosa deriva del capitalismo actual, que el sólo hecho de reclamar públicamente todas las características que hemos mencionado al principio, nos hace aparecer ante el conjunto de la ciudadanía como peligrosos radicales, o cuando menos, ingenuos utópicos. 

 

Los partidos y movimientos sociales "de izquierda" solicitan alternativas, pero desde un punto de vista muy suave, como sin atreverse a plantear de verdad las grandes transformaciones que el sistema necesita. Se plantean alternativas, pero siempre desde el marco vigente, respetando los mimbres básicos del capitalismo, al que parece que tengamos un miedo atroz a enfrentarnos de forma radical (esto es, yendo a la raíz de los problemas). Los "radicalismos" están mal vistos, lo cual se explica, sobre todo, desde los más de 35 años de gobiernos del bipartidismo (PP y PSOE), que han intentado apuntalar a toda costa el sistema actual, en sus grandes directrices económicas. No podemos por tanto dejarnos engañar, ni entrar al trapo de estos falsos e insulsos debates. Tomando las palabras de Josep Manel Busqueta, miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa: "Transformar significa cambiar o sustituir unos intereses minoritarios en la sociedad por los de la mayoría de la población". Sólo el cumplimiento de este gran objetivo traerá consigo los grandes cambios que el sistema necesita, el gran desmontaje del capitalismo, y la gran migración hacia el Socialismo de nuestro siglo. El Grupo Taifa considera, en mi opinión muy acertadamente, y siguiendo la exposición de Enric Llopis, que las alternativas surgen de la interacción de tres factores, y han de darse los tres inexcusablemente: "sujetos de cambio", "instrumentos de transformación" y "procesos de transformación". Esto significa que no basta con el desarrollo de uno de los vectores (por ejemplo el tercero, mediante la constitución de cooperativas) si no se da también el resto (por ejemplo el primero, mediante una masa crítica que aspire al cambio social).

 

Además, para valorar las posibilidades de construir la ansiada alternativa, han de considerarse (como Lenin hizo en su día, recuerda Busqueta) otros tres elementos, a saber: "poder político", "capacidad económica" y "conciencia social". De ahí que hayamos insistido muchas veces, en otros muchos artículos de este Blog, en que la sola victoria electoral no conduce matemáticamente a obtener el poder para llevar a cabo todas las transformaciones necesarias. Evidentemente, existirá una nueva correlación de fuerzas, muy necesaria, pero si no conquistamos también el poder económico (el auténtico poder al que obedece el sistema capitalista), y si no estamos respaldados por una inmensa mayoría social de personas que estén concienciadas de lo que hay que hacer, todos nuestros intentos serán baldíos. Incluso hoy día, desde la perspectiva de la extensión mundial del sistema capitalista globalizado, aún sería muy difícil instaurar con éxito, y además perseverar, el socialismo en un sólo país, pues éste se vería atacado con toda la artillería que el neoliberalismo transnacional despliega cuando ve amenzados sus intereses, tal como explicamos con más detalle en este artículo, que recomiendo a los lectores. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 enero 2016 7 24 /01 /enero /2016 00:00

La semana que ha concluido ha sido muy reveladora del nuevo escenario político y social que se avecina, porque las fuerzas políticas surgidas de las últimas elecciones generales del 20D se han ido posicionando claramente sobre sus intenciones. Concretamente, el último día de consultas del Rey con los interlocutores de dichas fuerzas políticas fue especialmente significativo. Por la mañana y después de su entrevista con Felipe VI, Pablo Iglesias congregaba a la prensa para comunicar a la opinión pública que había notificado al Rey que tenía intención de proponer a Pedro Sánchez, como así lo hizo público, una coalición de gobierno progresista y de izquierdas, para revertir toda la destrucción causada por el PP, y comenzar a andar el camino en la dirección correcta. Incluso proponía nombres y carteras ministeriales concretas, en una clara apuesta por avanzar lo más rápidamente posible en la negociación, después del parón navideño, y ante los pocos apoyos que iba a concitar el intento de investidura de Mariano Rajoy. 

 

En rueda de prensa posterior, el ¿líder? del PSOE, Pedro Sánchez, insistía en que era el tiempo del PP y de Rajoy, y que sólo si éste fracasaba en su intento, su formación política iba a intentar, legítimamente, formar un gobierno "alternativo de progreso, mirando a izquierda y derecha". De entrada, su declaración de intenciones dice ya bien poco a favor de Sánchez, que como buen líder "socialista", navega entre dos aguas, y después de haber reclamado durante toda la campaña electoral el espacio de la izquierda, ahora parece que le interesan ambos espacios. Pero el día aún nos deparaba más sorpresas. A última hora de la tarde, tras su reunión con el Rey, Mariano Rajoy convocaba también a la prensa para anunciar, ante la sorpresa de todos, que aunque el Jefe del Estado le había propuesto para la investidura por ser la fuerza política más votada, él había declinado dicho ofrecimiento, y no va a presentarse a la misma. No obstante, su comparecencia estuvo plagada de menciones al "por ahora", "todavía", "en este momento", para finalizar declarando abiertamente que "no renuncio a nada", y que "mantengo mi candidatura". Es lógico pensar que se trata, por tanto, sólo de una calculada maniobra de distracción y de efecto. Por un lado, Rajoy no se presenta a la investidura y "cede el paso" a Sánchez y el PSOE, no sin antes advertir que "no es el Gobierno que le conviene a España", y que su grupo en el Congreso (y en el Senado, donde disfrutan de mayoría absoluta) vetarán "cualquier disparate" que se pueda proponer. 

 

Más allá del continuo y absoluto desprecio a la democracia y a la ciudadanía que siempre destilan sus palabras, la estrategia del PP, como decimos, parece clara. Bajo la excusa de que no posee aún los apoyos suficientes, Rajoy quiere quemar todos los cartuchos de la posible negociación y formación de Gobierno (si es que se llega finalmente a dicho estadío) entre el PSOE, PODEMOS y terceras fuerzas, a la espera de presentar, en su momento y por ejemplo, una moción de censura que desbanque dicho Ejecutivo, o bien, simplemente, a la espera de que la Comisión Europea, los empresarios y demás actores del establishment viertan toda la presión posible para desbaratarlo. Mientras, sigue a vueltas con la "gran coalición" (PP-PSOE-C's), deslegitimando cualquier otra fórmula o acuerdo que se pueda plantear. La cobardía de Rajoy, los problemas del PP con la justicia (cada día más asediado por la corrupción galopante de sus dirigentes y cargos públicos), y la determinación en boicotear las medidas y decisiones que adoptara un gobierno de izquierdas (que no radical), pueden estar detrás de todas estas decisiones, proclamas y discursos. 

 

Porque en efecto, para Rajoy y el PP el único gobierno coherente, estable y fiable, que podría generar "confianza" en los mercados sería el de la gran coalición, y advierte que cualquier otra combinación o posibilidad sería "un gran fraude", y que puede acabar "como el rosario de la aurora" (en realidad, está queriendo decir que ya se encargarán ellos de que acabe así). Pretenden que olvidemos que Rajoy y sus políticas han hecho mucho daño: llevan cuatro años intensos y desgarradores haciendo daño a mucha gente, a muchos colectivos, a muchos sectores, hundiéndolo todo, precarizándolo todo, desmontándolo todo, destruyéndolo todo. Llevan cuatro años haciendo la vida imposible a los jóvenes, a los inmigrantes, a los parados, a los jubilados, a las mujeres, a los empleados públicos, y en fin, a toda la clase trabajadora. Llevan cuatro años destrozando nuestro Estado del Bienestar (destrozo que ya iniciara, todo hay que decirlo, la anterior legislatura del PSOE, y aún podemos remontarnos mucho más atrás), y privatizando todo lo que encuentran a su paso. Pero no contentos con eso, han coartado nuestros derechos y libertades fundamentales, han pisoteado nuestras conquistas laborales, y han corrompido todas las esencias del buen hacer en política, favoreciendo a los poderosos, ninguneando a la cultura, manipulando los medios públicos, esquilmando nuestros recursos comunes, y fomentando las desigualdades hasta límites aborrecibles...y encima, se quejan de que nadie quiere hablar ni negociar con ellos. Pretenderán que después de todo su abominable currículum les pongamos una medalla y les despidamos con un homenaje. 

 

Rajoy alude y reivindica constantemente al partido de los más de 7 millones de votos, pero como siempre, se le olvida contar la otra parte de la película, justamente el relato que él quiere obviar, y las cuentas son bien sencillas: PODEMOS, sus distintas confluencias territoriales e IU-UP sacaron más de 6 millones de votos, el PSOE sacó más de cinco millones de votos, y esa suma es superior a la del Partido Popular y CIUDADANOS, y parece mentira que a estas alturas de nuestra "madura democracia", haya que explicarle al señor Rajoy que estamos en un sistema parlamentario, donde gobierna no el partido más votado, sino la opción política que obtiene y concita mayores apoyos. Y en ésas deberíamos estar, pero Pedro Sánchez, lejos de comenzar inmediatamente sus negociaciones con PODEMOS después de la oferta clara de Pablo Iglesias, se empeña en esperar el tiempo de Rajoy, y en hablar "a derecha e izquierda". De hecho, ya se ha puesto en contacto con Albert Rivera. La presión de los "barones socialistas" (que ni son barones, ni son socialistas) y de los clásicos dinosaurios del PSOE (Felipe González, Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, etc.) está haciendo mucho daño a la posibilidad de que se materialice un giro real hacia la izquierda en las políticas de esta mitad del bipartidismo. Y así, el PSOE se debate a día de hoy entre los argumentos y la necesidad del cambio, y los argumentos contra el mismo, alegando frivolidad, intereses partidistas de Pablo Iglesias, chantaje, humillación, etc. Pero en fín, ya sabíamos que Pedro Sánchez mandaba poco en el PSOE.

 

Incluso en un alarde de supina estupidez política, nos acabamos de enterar, al momento de escribir este artículo, de que el PSOE va a pedir al Rey que vuelva a instar al PP a formar Gobierno, aunque tenga que someter a la investidura a otro candidato distinto a Rajoy. Absolutamente demencial. Parece que se les viene encima la terrible decisión que han de tomar, y están intentando ganar tiempo como sea. Porque por otra parte, lo que parece ser cierto, según todas las encuestas posteriores al 20D, es que si el PSOE no aprovecha esta oportunidad y el escenario deriva en nueva convocatoria de elecciones, va a sufrir las consecuencias en su propio electorado, ya que es muy probable que PODEMOS se aúpe como segunda fuerza política del país. Aunque, por supuesto, y para evitar dicho escenario a toda costa, los medios de comunicación del régimen continúan lanzando toda su artillería pesada para desprestigiar a la formación morada a toda costa, con estúpidas y manipuladas "exclusivas" mediáticas para poner el acento y desviar el foco de atención hacia otro lado, como nos recuerda este artículo de Luis Ángel Aguilar Montero. Por su parte, el tercero en discordia, CIUDADANOS, a quien cada día que pasa se le ve más su plumero de derecha pura y dura, no esconde sus preferencias por la gran coalición a tres bandas, y descarta abiertamente cualquier apoyo o acuerdo con PODEMOS. Así están las cosas, y no debemos desfallecer, porque necesitamos urgentemente la formación de un nuevo Gobierno del cambio político en nuestro país, que haga frente a los grandes objetivos sociales planteados, a las grandes deficiencias democráticas, al gran rescate humanitario y a los grandes desafíos plurinacionales. Estaremos atentos a los próximos movimientos.

 

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22 enero 2016 5 22 /01 /enero /2016 00:00

Los animales son incapaces de exigir su propia liberación, o de protestar mediante votaciones, manifestaciones o boicots contra su condición. Los seres humanos tienen el poder de continuar oprimiendo siempre a otras especies, hasta que hagamos que este planeta se vuelva inhabitable para los seres vivos

Peter Singer

Como habíamos adelantado en el artículo anterior, esta entrega número 6 de nuestro Programa por la Tierra la dedicaremos a la necesidad que tenemos, como sociedad, de reconocer los derechos al resto de seres vivos que conviven con nosotros, es decir, al resto de los animales. Porque en efecto, el desarrollo cultural de una sociedad se puede medir por cómo trata a sus animales. Y por tanto, debemos vivir en sociedades sensibles al maltrato animal, y a la protección y defensa de los derechos e intereses de los mismos. Y en nuestro país, desgraciadamente, nos queda aún mucho camino por recorrer en este aspecto. Hoy día, continuamos teniendo que soportar la organización de todo tipo de espectáculos y demostraciones públicas de uso y abuso de animales con fines lúdicos, publicitarios o en nombre de las "tradiciones populares". Miles de festejos se celebran anualmente por toda nuestra geografía donde los animales son objeto de maltrato, tortura o abuso, para servir de distracción al vulgo, que reclama que dichos festejos no se pierdan en aras de la tradición, todo ello bajo la clara complicidad de las Administraciones competentes. 

 

La erradicación del maltrato animal y la sensibilización sobre su protección son tareas que cualquier Gobierno, a cualquier nivel de la Administración pública, debe tener en consideración. Hace falta, pues, imperiosamente y de forma urgente, la creación de una Ley Integral de Protección del Mundo Animal, que venga a poner orden en este caos, y a racionalizar la convivencia de los humanos con los animales, bajo lo que entendemos que debe ser, esta vez sí, una sociedad auténticamente civilizada. Y no solamente se deben erradicar estos espectáculos bárbaros donde se jalea la tortura a los animales, sino el resto de manifestaciones que en nuestra sociedad se toleran, tales como el uso de animales en espectáculos (circos, zoos, etc.), el comercio con la vida de los animales, la experimentación científica que pueda suponer sufrimiento para los animales, y un larguísimo etcétera. Nos hemos de dotar de un marco normativo que garantice que cada animal debe disfrutar de una serie de derechos fundamentales, a la vida, a la libertad, a que no se le inflija sufrimiento, etc. Y todo ello porque el panorama es desolador, no sólo en nuestro país, sino a nivel internacional: extinción de especies, matanzas indiscriminadas, abandono de animales domésticos, granjas de peletería, experimentación científica, ganadería industrial, etc. 

 

Y así como no valoramos la naturaleza, y seguimos sin respetar sus ecosistemas y ciclos naturales, tampoco entendemos, ni respetamos, desde nuestro propio antropocentrismo, que los animales son seres vivos y sujetos sensibles, cuyas vidas poseen sus propios propósitos, dignidad y valores, y que no podemos destruir ni alterar a nuestro capricho. Pero lejos de comprender esto, desplegamos constantemente una crueldad e indiferencia extremas hacia el mundo animal, al igual que, por supuesto, hacemos con la propia naturaleza. Tomando gran parte de las propuestas del Partido Animalista PACMA, proponemos las siguientes medidas:

 

1.- Incrementar la regulación de las actividades agropecuarias para limitar al máximo el sufrimiento animal, erradicando también los métodos execrables que se emplean en la cría de ganado y en las explotaciones avícolas, tales como la alimentación forzada, el crecimiento en condiciones de encierro permanente, la inmovilidad, o los mataderos irrespetuosos con las normas de abatimiento de los animales. 

 

2.- Promover una legislación ambiciosa sobre Parques Zoológicos y Delfinarios, en la que se evite la creación de nuevos centros, y se prioricen las acciones de conservación, investigación y educación en los centros existentes. 

 

3.- Evolucionar los programas de ordenación urbana teniendo en cuenta la convivencia de los animales con las personas, pero no centrándose únicamente en los aspectos relativos a la limpieza de las ciudades, sino abordando también la creación y adaptación de zonas naturales para los mismos (medios de transporte, playas, montes, etc.), así como la creación de parques y guarderías para animales domésticos (gatos, hurones, cerdos, monos, perros, etc.). 

 

4.- Prohibición legal de toda organización de espectáculos que supongan cualquier grado de tortura, malos tratos o crueldad con los animales. En este sentido, proponemos la inmediata abolición de todos los festejos populares que, amparados en la tradición cultural del lugar, utilicen a cualesquiera tipos de animales como diversión, pasatiempo, ocio o celebración. 

 

5.- Potenciar (y ello conlleva también las dotaciones presupuestarias) la creación y el sostenimiento de las Asociaciones en Defensa de la Vida y de los Derechos de los Animales. 

 

6.- Regular las condiciones de transporte masivo o colectivo de los animales, para que no supongan para ellos situaciones de sufrimiento o de maltrato, o en condiciones indignas.

 

7.- Mejorar la regulación en torno a las instalaciones destinadas al alojamiento de los animales, ya sean éstos silvestres, de compañía, o de carácter comercial, para proporcionar a los mismos un espacio adecuado para su desenvolvimiento en función de sus características y necesidades biológicas. 

 

8.- Promover una regulación más controlada sobre la experimentación científica con animales, priorizando en la misma el uso de cultivos celulares, así como el uso de invertebrados en vez de mamíferos siempre que se pueda, recurriendo en los casos donde sea posible a otras alternativas éticas a la de la experimentación animal, fuente constante de sufrimiento para las diversas especies usadas. 

 

9.-  Eliminar todo tipo de subvenciones públicas y ayudas directas al mundo de la tauromaquia, así como proceder al cierre de todas las escuelas oficiales de tauromaquia de los diversos Ayuntamientos y/o Comunidades Autónomas. 

 

10.- Prohibir cualesquiera tipos de comercialización con animales exóticos.

 

11.- Prohibición expresa de la participación de animales en cualesquiera modalidades deportivas, así como la presencia de los mismos en espectáculos circenses, zoológicos, acuarios, etc. 

 

12.- Erradicar los sacrificios en las perreras mediante la prohibición de la venta de animales, y su sustitución por programas de acogimiento, adopción y esterilización, para tener controlada la expansión y crecimiento de la población de animales domésticos sin dueños. 

 

13.- Fomentar y promover una educación desde la infancia basada en la transmisión de los valores animalistas, del respeto y la consideración moral hacia los animales. 

 

14.- Prohibir, al menos, las modalidades más agresivas y crueles de la caza y de la pesca, que ya mencionábamos en el artículo anterior de esta serie. 

 

15.- Promover el cierre de las granjas peleteras, así como la organización de campañas de sensibilización ciudadana para dejar de consumir productos derivados de la explotación de los animales. Prohibir, asímismo, la importación de pieles procedentes de especies animales. 

 

16.- Fomentar prácticas de consumo responsable, y promover la creación de una opción de menú sin productos de origen animal en las Administraciones Públicas y en los centros escolares. 

 

17.- Fomentar la migración hacia una agricultura ética y sostenible, respetuosa con la presencia y con los ciclos biológicos de las diversas especies animales. 

 

18.- Promover, en el Código Penal, la inclusión y el endurecimiento de las penas por los delitos en los que intervenga el maltrato, abuso, abandono o tortura de animales. 

 

19.- Reformar la Ley General de Comunicación Audiovisual, para desterrar de los medios públicos todos los espectáculos con presencia de animales, vengan de donde vengan.

 

20.- Proceder a la retirada de subvenciones públicas a los hipódromos y los canódromos, así como a sus correspondientes Federaciones. Las Administraciones Públicas no deben apoyar con fondos públicos la permanencia de estas organizaciones. 

 

21.- Creación de la figura del Defensor de los Animales, elegido por las Cortes Generales, y que a modo de Fiscal General del Estado para la causa animalista, posea facultades de inspección e investigación, así como la posibilidad de interposición de recursos de inconstitucionalidad y de amparo contra todas aquéllas disposiciones o normativas que supongan ataques o perjuicios para los animales. 

 

22.- Elaboración de un Censo o Registro de personas inhabilitadas para la tenencia y custodia de animales (porque hayan cometido delitos contra ellos), pudiendo tener acceso a dicho registro las asociaciones protectoras, refugios, centros de protección animal, y clínicas veterinarias. 

 

23.- Contemplar los casos de custodia de animales domésticos en los casos de separación o divorcio de parejas, para que estén sometidos a una casuística y legislación similar a la de los hijos. 

 

24.- Fomentar la implantación de medidas que favorezcan el acceso y el viaje de animales en espacios públicos y hasta ahora sólo destinados a humanos, como los trenes, los aviones, etc. 

 

En resumidas cuentas, conseguir una legislación donde perseguir, acosar, matar, hostigar, torturar o maltratar animales no se considere ocio, tradición, cultura, deporte, espectáculo, arte o diversión. Ninguno de dichos pretextos es excusable para la utilización o el maltrato animal. Todas las medidas expuestas, y muchas más, como decíamos al comienzo, deben verse reflejadas en la aprobación de una Ley Integral de Protección del Mundo Animal, completa y ambiciosa, que tipifique claramente las situaciones y los delitos correspondientes, y que contemple las diferentes sanciones que se puedan aplicar. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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