Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
2 diciembre 2015 3 02 /12 /diciembre /2015 00:00

Amortizado el efecto sorpresa de su irrupción en las elecciones europeas de mayo del 2014 y habiendo debido comparecer en tres elecciones sucesivas, su discurso ha perdido gran parte de su potencia impugnatoria y parece haberse acomodado en el terreno homologable de la corrección al que le empuja su vocación de partido atrapa-lo-todo. Tal ubicación le aleja y en cierto modo le incapacita para desempeñar el rol del partido de la ruptura democrática para la que al parecer había nacido

José Errejón, sobre PODEMOS

No es que a Pablo Iglesias le crezcan los enanos, es que sus gigantes se están empequeñeciendo. Era de esperar. Ya escribimos en su día sobre la línea de clara involución que estaba sufriendo la formación política de Pablo Iglesias, y por supuesto, en la figura de su líder recae, como no podría ser de otra forma, la mayor tarea de "domesticación" por parte de las clases dominantes. Los ejemplos que podemos poner son innumerables: en Cataluña, la formación "Catalunya sí que es pot" (CSQSP) ha votado recientemente alineándose con el tripardismo catalán (C's, PP y PSC), mal llamado "bloque constitucionalista", en contra de la puesta en marcha de la República Catalana, y en el resto del Estado, las propuestas están quedando cada vez más descafeinadas, porque ya no se habla de Proceso Constituyente, ni de auditoría de la deuda, ni de banca pública, ni de nacionalización de las empresas de los sectores estratégicos de la economía, ni de renta básica universal, ni de tantas otras grandes propuestas que en su día lanzaba Pablo Iglesias desde sus intervenciones en las tertulias. 

 

Ni siquiera en lo relativo a las propuestas pacifistas, tan en boga últimamente a raíz de los últimos atentados de París, PODEMOS ha estado a la altura, ya que no ha enarbolado, como era de esperar, un discurso radicalmente pacifista, que abogue no sólo por el fin de los bombardeos sobre Siria, sino también por nuestra salida de la OTAN, por la retirada de nuestras tropas de cualquier zona de conflicto, y por el desmantelamiento de todas nuestras bases militares norteamericanas. Lo único que se ha ofrecido ha sido un tímido Consejo de la Paz, con algunas propuestas interesantes, que por supuesto suscribimos en su totalidad, pero sin ir a la raíz de los problemas, así como la propuesta de someter a referéndum la participación de nuestro país en cualquier conflicto bélico. 

 

Pero este "proceso de domesticación" al que nos referimos llega a más, pues no se limita sólo al recorte o suavización de las propuestas de la formación del círculo, sino que atañe también al propio comportamiento y actitud de su líder, Pablo Iglesias, que ya interviene en Desayunos Informativos en grandes hoteles de Madrid, delante de empresarios y de gente de la "casta", donde afirma que "No es lo mismo ser Profesor de Universidad y presentador de un pequeñísimo programa de televisión, que aspirar a ser Presidente de tu país". Por supuesto, dicha "casta" asistente al acto le ha dado a Iglesias la "bienvenida a la normalidad", e incluso le han deseado suerte en las próximas Elecciones Generales. Todo un triunfo. ¡Ya tenemos a una casta acostumbrada a ver aparecer al señor de la coleta!...¿o será el señor de la coleta el que se está acostumbrando, familiarizando, con dicha casta? Porque si es así, estamos en una situación tremendamente peligrosa. Atrás se quedó aquéllo de "tomar el cielo por asalto", porque ahora Iglesias afirma que "en democracia los asaltos se hacen llamando al timbre", es decir, de forma muy educada, sin molestar a estos grandes señores del IBEX-35, no vaya a ser que se produzca la "inestabilidad" que enturbie sus negocios. 

 

Reconoce incluso que PODEMOS no aspira a "un futuro utópico", para que dichos grandes personajes de nuestra economía no se escandalicen, sino a un país en el que todos sus ciudadanos disfruten de unas condiciones mínimamente dignas, en lo cual me ha recordado al mensaje casi de disculpa de Manuela Carmena ("Tranquilos, no soy comunista, nunca lo he sido"), en una cita de parecido linaje. Admitió también Pablo Iglesias que para liderar un Gobierno en situaciones que pueden ser difíciles, "hay que mejorar y revisar ciertas cosas", porque parece ser que, en caso contrario, la campaña de hostigamiento hacia el señor de la coleta, y sus acompañantes, se hubiera recrudecido...pero no, parece ser que, como los mensajes y las propuestas se han tornado más suaves, no tan molestas para dicha casta, dicha campaña de hostilidad también ha disminuido. No es que lo vayan a tratar con alfombra roja como hacen con Albert Rivera, cuyos planteamientos gustan más a los empresarios, pero al menos, ya no atacan con tanta virulencia como antes. Ya parece ser que se han olvidado de sus reproches a PODEMOS por sus vínculos con Venezuela, a medida que la gente de Pablo Iglesias también ha ido marcando distancias con aquél régimen, de aquel país que, según Iglesias, "está tan lejos". Lo que se le olvida a mi querido Pablo es que las clases trabajadoras de todo el mundo estamos muy cerca, aunque nuestros países estén muy lejos. Muy cerca en explotación, en desmontaje de nuestros derechos, y en padecer los ataques de esta insaciable derecha política, social y mediática.

 

Hasta las expresiones, la forma de hablar, el "talante" (como diría Zapatero), están cambiando por completo. Ya tenemos a un Pablo Iglesias que apela a la responsabilidad de Estado, a la inteligencia, al diálogo y al consenso para afrontar los asuntos esenciales de nuestro país, igual que el resto de líderes políticos que se presentarán a la cita electoral del 20D. Y no se lo pierdan...¡incluso muestra sus preferencias en los resultados de los partidos de fútbol! ¡Qué pasada! Pero en fin, tengo que reconocer que a algunos nos gustaba más el Pablo Iglesias salvaje, que arremetía contra la casta de chorizos y de corruptos que nos gobernaban, y que prometía poner todos los cimientos de nuestro país patas arriba, para cambiar dicha situación, y favorecer a las clases más vulnerables, transformándonos en una sociedad más libre, justa, avanzada y democrática. Pero en fin, parece que todo eso quedó atrás, y que ya tenemos a un líder de PODEMOS que ha comprendido cómo está montada la sociedad, y no tiene muchas intenciones de cambiarla. 

 

 

Así que ya tenemos a un Pablo Iglesias donde ellos querían, casi completamente domesticado, inofensivo, acomodado, despojado de su rebeldía, incapaz de poner en cuestión los grandes pilares del sistema. La traición a la lucha y a los postulados del 15-M es prácticamente total, y todo está quedando en varios fichajes estrella para sus listas electorales, y en la presentación de una serie de propuestas de corte socialdemócrata, que hasta el mismo PSOE podría suscribir. Como hemos afirmado en otras ocasiones, para este viaje no hacían falta tantas alforjas. PODEMOS debería haberse desmarcado claramente de sus oponentes electorales, mediante propuestas absolutamente radicales en temas estrella que hoy día son imprescindibles para una auténtica regeneración democrática, tales como la Monarquía, el desmontaje del poder de la Iglesia Católica, los planteamientos de carácter pacifista, feminista y ecologista, la recuperación del empleo público, el fin de la hegemonía empresarial, o el inicio de un nuevo Proceso Constituyente para que la ciudadanía pueda conformar democráticamente un nuevo orden territorial, social y político para nuestro país.

 

Pero a tenor de la deriva de su comportamiento, PODEMOS (sobre todo desde la figura de su líder, Pablo Iglesias) está condenado a caer en la irrelevancia, sirviendo únicamente como acompañante de los clásicos partidos del régimen del 78, en un insulso debate sobre cuestiones de importancia menor. Afirmo todo esto desde la tristeza, pues nada me gustaría más que contemplar cómo la formación morada vuelve a sus orígenes, continúa fiel a los postulados frescos, rebeldes y revolucionarios del movimiento del 15-M, y vuelve a representar una opción política de auténtica ruptura con los poderes fácticos que nos han gobernado durante todos estos años. Pero ello sólo podrá hacerse mediante propuestas valientes y radicales, y cada vez dudamos más que Pablo Iglesias y sus podemitas estén en esa onda. Porque muchos de nosotros aún pretendemos seguir tomando el cielo por asalto, y no tener que disculparnos por ser comunistas. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
1 diciembre 2015 2 01 /12 /diciembre /2015 00:00

Para transformar la realidad, el primer paso suele ser aprender a verla con una mirada nueva, y ser capaces de mostrarla a los demás bajo esa luz

Jorge Riechmann

Poníamos el foco de atención, en el último artículo de esta serie, en el aparente cuestionamiento del sistema que pueden realizar algunos medios de comunicación, algunos partidos, algunos movimientos sociales, algunas Instituciones, etc., cuando en realidad sólo son pequeños parches que no intentan renovar completamente el sistema, sino sólo cambiar pequeñas partes del mismo. La simple denuncia de estos aspectos no basta. Si no nos enfrentamos de verdad al sistema, con decisión y voluntad, desde una visión integradora, es decir, si no nos enfrentamos al sistema como un TODO, el sistema nos seguirá venciendo. Los estallidos sociales se quedarán en eso. Con la desesperación de la gente, con la denuncia y la protesta, incluso aunque se consigan victorias parciales, no venceremos al sistema. La auténtica revolución necesita una conciencia individual, y por extrapolación masiva una conciencia social, que comprenda que hay que enfrentarse al sistema en su conjunto, y que hay que hacerlo de forma completa y total, hasta acabar con él. Sólo hemos de ver las propuestas electorales de las nuevas formaciones políticas emergentes a derecha e izquierda (CIUDADANOS y PODEMOS), para darnos cuenta de que parchean por aquí y por allá, denuncian esto y lo otro, corrigen a diestro y siniestro, pero en realidad, ninguno de los dos plantea, a día de hoy, las transformaciones necesarias para que el sistema comience a funcionar de otra forma. 

 

Deste este punto de vista, el pensamiento dominante nos anestesia para que aceptemos el sistema, para que abandonemos la idea de enfrentarnos a él, para que veamos sus cosas positivas ("España es un gran país", es una de las frases favoritas de Rajoy, en su infinito cinismo), o para que contemplemos la opción de cambiarlo como alguno utópico, innecesario o demasiado complejo. De esta forma,  la inmensa mayoría de la ciudadanía acepta lo que hay, con sus luces y sus sombras, con sus ventajas e inconvenientes, con sus bondades y sus maldades, con sus imperfecciones, pero como el único sistema posible. Sin embargo, como ya hemos indicado, el pensamiento realmente alternativo no acepta esta premisa. Poco hubiera cambiado el mundo, y pocos líderes auténticos hubieran existido, sin gente que se cuestionara y se enfrentara realmente a él. El pensamiento alternativo denuncia por tanto al propio sistema en su conjunto, impugna sus perversas reglas desde la propia base de las mismas, niega la mayor, no reconoce sus básicas premisas, en definitiva, impugna al capitalismo de forma íntegra y global. 

 

Por tanto, el bombardeo del pensamiento dominante se empeña en hacernos creer que las medidas que se implementan, y las decisiones que se toman, son las únicas posibles, ya que  no hay, según él, otro modo de hacer las cosas. En complicidad con él, y en el contexto actual de nuestra Unión Europea, dicho pensamiento único es ratificado, propagado y asumido desde las más altas Instituciones, que avalan sin fisuras las medidas de corte neoliberal que se adoptan en el marco de sus Tratados y de sus Directivas. Y para asentar este pensamiento único, se evita la difusión de las discrepancias, se acallan las voces rebeldes, se esconden los informes alternativos, y se ahogan los medios que difunden otros planteamientos. Tan sólo se da voz sobre todo a las pequeñas discrepancias, pero no a las más importantes, ni a las más radicales. De esta forma, los medios capitalistas van creando la falsa ilusión de que vivimos en una sociedad plural, donde todas las ideas son expuestas por igual, pero nada más lejos de la realidad. Y de esta forma, intentando hacer ver que vivimos en sociedades donde todas las voces son escuchadas, es como el pensamiento dominante se asegura de que el pueblo siga pensando que estamos en una democracia plena.

 

Se llega incluso al desatino más descarado, que consiste en reconocer por un lado los efectos perversos de las políticas aplicadas (no hay más que ver los informes periódicos del FMI, de la OCDE y de otros organismos, que nos dan una de cal y otra de arena, pero en el mismo lado), mientras se insiste en que hay que continuar por la senda de dichas medidas. No hace falta ser muy inteligente para concluir que si las medidas fracasan...¿por qué se nos continúa recomendando su aplicación? Y de esta forma, las medidas supuestamente tomadas para combatir la crisis son en verdad la continuación, la intensificación, de las mismas políticas que las provocan. Si el dominio del poder económico no fuera absoluto, hace tiempo que los dirigentes de dichas Instituciones y Organismos estarían en la cárcel, acusados de cometer crímenes económicos contra la Humanidad. Se nos dice, por ejemplo, que tenemos "desequilibrios excesivos" a nivel macroeconómico, y que hay que corregirlos, pero en cambio no se fijan en el mayor desequilibrio que existe, que es la propia desigualdad social. Ésta no importa, porque, simplemente, no importan las personas. Todos estos ejemplos nos sirven para demostrar que el dogma neoliberal se constituye en ciencia y en religión. Se acata mayoritaria y abrumadoramente. Es el que se enseña en las Facultades de Economía de todas las Universidades, y a aquél que intente ponerlo en cuestión, se le trata de iluso, radical o irresponsable. Se margina cualquier idea crítica con él, y a todos los que las viertan. Debemos por tanto renunciar al determinismo económico, que a su vez nos instala en el determinismo político. 

 

De igual forma, las supuestas "Comisiones de Expertos" que avalan a los Gobiernos para la toma de decisiones sobre la implantación de ciertos planes o medidas no son neutrales, ni sus datos y consejos los únicos posibles. Siempre se pueden tomar otras decisiones, beneficiar a otros colectivos, y perjudicar a otros tantos. La economía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social, sujeta a múltiples teorías interpretativas, que responden a las decisiones (polìticas) que se pretendan tomar. Es decir, primero ha de venir la política, y luego la economía, que debe estar al servicio de ella, para hacer posible las decisiones que la política dicta. Al final, se trata de un juego de opciones, porque todo responde a un esquema de intereses. Hay que desconfiar por tanto de los economistas que presentan "la verdad" de lo que se puede o no se puede hacer, porque su verdad siempre responde a los intereses que están detrás. Por tanto, otra lucha que debemos sostener frente al pensamiento dominante es rechazar el postulado de que la economía es una ciencia neutra, porque no lo es. Como el resto de ciencias sociales, y la economía no lo es menos, obedece siempre a ciertos intereses. Pero el pensamiento único pretende que creamos que la economía es pura ciencia, infalible, incuestionable, y que por lo tanto, es la política la que debe obedecer a la economía.

 

Es de esta forma como hemos llegado a la situación donde los criterios económicos se van imponiendo a los criterios políticos, y se nos dice, entre otros muchos ejemplos, que "la renta básica no es posible, no hay dinero para financiarla", lo cual es rotundamente falso. Nos han hecho creer que la economía posee un valor supremo, e incluso se va instalando un gobierno de "técnicos", una tecnocracia, donde los criterios políticos dependen de los criterios económicos, que son los que dicen lo que se puede o no se puede hacer...pero los criterios económicos, ¿a qué criterios obedecen? Pues rotundamente a criterios políticos, que son los del gran capital, obedecen a los criterios que le interesa a la clase dominante, que son los criterios de la sociedad capitalista, pero esto se esconde, no se reconoce, se oculta, se disfraza de necesidad técnica, para lo cual se utilizan incluso complejas fórmulas y ecuaciones matemáticas para intentar demostrar científicamente la necesidad de la adopción de tales o cuales medidas, que aparecen soportadas por todo un cuerpo científico, al parecer, incuestionable. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Psicología
Comenta este artículo
30 noviembre 2015 1 30 /11 /noviembre /2015 00:00

La deuda representa la subordinación del poder político, la geografía, la historia, la cultura y la demografía a las multinacionales, el mercado, los paraísos fiscales y el poder financiero. En este sentido, la deuda pública es puro artefacto ideológico que expresa la hegemonía de la elite dominante del régimen capitalista

Armando B. Ginés

Traspasada ya la barrera de los 100 artículos, continuamos exponiendo, siguiendo nuestro artículo principal de referencia, los criterios que podemos utilizar a la hora de repudiar, rechazar o cuestionar el pago de una parte o de la totalidad de una deuda pública, previa auditoría ciudadana de la misma. Pues bien, otra casuística es la que se refiere a las deudas resultantes de un contrato afectado por lo que podríamos denominar como "un vicio de consentimiento". Partimos de la base, para estos casos, de que la firma y ratificación de un acuerdo de préstamo en su debida forma no son suficientes para dar validez a la deuda en cuestión. En efecto, el consentimiento para la misma ha podido ser alterado. Es entonces cuando se habla de vicios de consentimiento. La Convención de Viena de 1969 sobre el derecho de los tratados y la misma Convención ampliada a los tratados entre Estados y organismos internacionales de 1986 indican varios vicios de consentimiento que pueden llevar a la nulidad del contrato de préstamo. Entre ellos, destacamos la corrupción del contratante por medios directos o indirectos durante la negociación, la coacción ejercida sobre el contratante por medio de actos o amenazas dirigidos contra éste, o la situación de dolo (engaño). 

 

Estos vicios de consentimiento se encuentran recogidos también en numerosos cuerpos legislativos nacionales, que los respectivos Parlamentos pueden invocar. Y por su parte, constituyen una coacción todas las amenazas injustificadas encaminadas a forzar el consentimiento. Por ejemplo, acabamos de ver en Grecia cómo el BCE provocaba un "corralito" con los ahorros de la ciudadanía, para infundir una situación de miedo generalizado, y obtener a cambio un voto favorable a las condiciones del rescate planteadas por la Troika. Pues bien, sobre la base de todos estos elementos, pueden considerarse ilegítimas: las deudas resultantes de préstamos "tóxicos" otorgados por bancos en violación de su obligación de información, las deudas resultantes de hechos corruptos (algo muy típico cuando hay empresas privadas por medio), y las deudas contraídas por los Gobiernos en el marco de acuerdos tomados entre las Instituciones Financieras Internacionales y la Troika. Ésta última situación es la que ha afectado a Grecia, Portugal, Irlanda y España, ya que al no poder pedir razonablemente préstamos a largo plazo en los mercados financieros debido a las exhorbitantes tasas de interés, los Gobiernos de estos países se han visto obligados a recurrir a la Troika, y ésta ha aprovechado su situación de prestamista de último recurso para imponer Memorándums de Entendimiento (ME) con perversas condiciones, que violan de manera flagrante los derechos humanos y la soberanía de los Estados. 

 

Pero recordemos que los países del Sur se vieron enfrentados a la misma suerte tres décadas antes que nosotros, durante los años 80 y 90, con motivo de la crisis de la deuda del Tercer Mundo de 1982. Al igual que nosotros ahora, se vieron obligados a pedir préstamos al FMI y al Banco Mundial, y a tener que someterse a sus condiciones. Por ello, entendemos que en todos estos casos, su consentimiento no fue ejercido libremente. De hecho, para dichos países, la situación de endeudamiento generado por dichos préstamos les obligó a realizar auditorías de su deuda, y muchas de ellas fueron repudiadas durante los últimos años. A partir de la lección aprendida, los países del Sur más avanzados han plasmado en sus respectivas Constituciones las indicaciones pertinentes que impiden que dichas situaciones se puedan volver a dar en un futuro. Vamos a abordar la tercera gran clasificación de la casuística de posibles deudas ilegítimas ya avanzada en anteriores artículos, que es la que está relacionada con las propias condiciones de los préstamos. Y bajo esta óptica, nos interesamos por el objeto mismo del acuerdo del préstamo. Se trata por tanto de estudiar en detalle las clásulas del contrato y las condiciones vinculadas al mismo, el objetivo del endeudamiento resultante, y comprobar que, en todo caso, se respeta el derecho nacional e internacional. 

 

Básicamente, el objeto lícito o moral constituye una condición per se para la validez de un contrato en numerosas legislaciones nacionales civiles y comerciales. Reduzcámoslo al absurdo con el siguiente ejemplo: no podemos entrar en un banco, y decirle al responsable que queremos que nos conceda un préstamo para comprar un cañón para dispararle a un edificio repleto de personas. Pues es así de simple. Recordemos que los Estados tienen la obligación de respetar los textos internacionales que protegen los derechos humanos, y que esta obligación prevalece sobre cualquier otro acuerdo. En resumidas cuentas, la concesión de un préstamo cuya aplicación conlleva implícita una violación de los DDHH o de la soberanía de un Estado, es nula de pleno derecho, y por ende, su deuda derivada, también. Esta deuda, por ilegítima, no ha de ser reembolsada, y las condiciones ligadas al acuerdo de préstamo han de ser rechazadas por los poderes públicos. Sobre la base de estos elementos, pueden considerarse ilegítimas las deudas provenientes de los siguientes conductos, sin pretender lanzar una exhaustiva lista: las deudas contraídas en el marco de acuerdos cuyo objeto es limitar la soberanía de los Estados y cuya aplicación conlleva la violación de los DDHH, las deudas contraídas para adquirir material militar, las "ayudas ligadas", y las deudas contraídas para financiar la construcción de grandes proyectos de infraestructuras no rentables o que perjudican a las poblaciones o al medio ambiente. Haremos una exposición más detallada de todas ellas en la siguiente entrega.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
28 noviembre 2015 6 28 /11 /noviembre /2015 00:00

Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable. Si buscamos culpables entre nuestros vecinos y vecinas por el simple hecho de vestir o pensar diferente, si criminalizamos a quienes huyen precisamente de ese mismo horror, estaremos contribuyendo a apuntalar los mismos muros que el fanatismo quiere crear. No podemos permitirlo. 

 

El fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces. Nos negamos a participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Irak o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo. Las y los abajo firmantes (*) creemos que la Democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia no son un camino ni una moneda de cambio para nada, sino que constituyen en sí mismos en el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos. Por eso nos oponemos drásticamente a cualquier respuesta al odio que implique más odio, más intolerancia, más muertes de inocentes y menos derechos y libertades. 

 

Desde el convencimiento de que en estos momentos la ciudadanía no sólo no puede esconderse, sino que debe ser protagonista y liderar la respuesta contra el terror, nos convocamos el sábado 28 de noviembre a las 12:00 en la Puerta del Sol de Madrid para mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, nuestra repulsa a los bombardeos contra la población civil siria, nuestra repulsa a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y nuestra repulsa a la política exterior belicista iniciada por el Trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar). Invitamos al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares. 

 

Contra el terrorismo, contra la islamofobia y contra sus guerras. 

 

Ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz. 

 

NO en nuestro nombre.

 

(*) Firman el presente Manifiesto personalidades de las artes y de la cultura, activistas de diversos movimientos sociales, y diversos colectivos de derechos humanos, así como numerosos alcaldes y alcaldesas de los recién renovados municipios de nuestro país. La lista completa puede consultarse en la página de referencia.

 

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Manifiesto-nombre_6_455364501.html

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
27 noviembre 2015 5 27 /11 /noviembre /2015 00:00

Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma

Eduardo Galeano (“Carta al Señor Futuro”)

A pocos días de iniciarse en París la COP21 (Conferencia de las Partes sobre el Acuerdo Marco de la ONU para el Cambio Climático), comenzamos aquí esta nueva serie de artículos, para tratar diferentes temas de ámbito naturalista, ambientalista y ecologista, presentando, sobre todo, las medidas que las principales ONG's y organismos internacionales están recomendando. Como sabemos, el ecologismo, la economía verde, el ecosocialismo y otras variantes, se llevan incorporando desde hace tiempo al ideario principal del nuevo Marxismo y Socialismo del siglo XXI, como una perentoria necesidad de comprender que el Hombre forma parte de la Naturaleza, de los ecosistemas que nos rodean, y que por tanto, es misión fundamental de cualquier teoría y praxis política que se precie tener en cuenta a la naturaleza como sujeto de derechos, y modificar nuestros hábitos y formas de vida, para ser coherentes con este principio, pues de lo contrario, la vida en nuestro planeta se volverá insostenible (de hecho ya lo es, bajo los parámetros actuales). El consumismo, el extractivismo, las políticas de crecimiento, el capitalismo en fin, deben dejar de condicionar nuestros modelos productivos, pues de lo contrario, serán la causa de la extinción de todo rastro de vida. 

 

Como hemos dicho, presentaremos y discutiremos exhaustivamente el contenido del documento sobre propuestas ecologistas de las principales organizaciones, de cara a su inclusión en los programas electorales de los diferentes partidos y coaliciones que se presentan a las próximas Elecciones Generales del 20D (aunque tenemos poca confianza en que éstas sean incorporadas en su totalidad, y mucho menos llevadas a la práctica), y añadiremos también diversas medidas decrecentistas orientadas a los ámbitos municipal y autonómico, así como una discusión sobre los posibles acuerdos que se puedan alcanzar en París durante el mes próximo, aunque también en este tema somos profundamente pesimistas, ya que no existe la auténtica voluntad política para dar un profundo giro a las políticas actuales. El problema es que el cambio climático no esperará a que el Hombre exprese su voluntad para interferirlo (de hecho muchos analistas consideran que ya es imparable), y de no adoptar de forma inmediata importantes medidas, sobre todo en lo relativo a los ratios de emisión de gases de efecto invernadero, los efectos del cambio climático, que ya han comenzado, no se harán esperar. De momento, y como hemos podido comprobar recientemente en Madrid, ya tenemos problemas de contaminación del aire tremendamente preocupantes, ante los que habría que tomar decisiones más allá de las tibias medidas que se han llevado a cabo hasta ahora. 

 

Para las pasadas Elecciones Autonómicas y Municipales, las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/Birdlife y WWF presentaron un breve documento bajo el título "Un Programa por la Tierra" (de ahí el título de nuestra serie de artículos), que recogía las principales propuestas ambientalistas que dichas organizaciones pedían incluir en los respectivos programas electorales. Los problemas climáticos, ambientales y de recursos naturales se agravan por momentos, así que el respeto y la inclusión y puesta en práctica de estas medidas merece la mayor atención posible por parte de toda opción política que se considere mínimamente responsable con su entorno. No hace falta que sea anticapitalista, pero lo cierto, no nos engañemos, es que desde dentro del capitalismo sólo se podrán tomar pequeñas medidas de parcheo del sistema, que, en el fondo, únicamente podrán postergar los terribles efectos del cambio climático y de la erosión de nuestros ecosistemas. Hemos de tener claro que, para poder implementar medidas realmente eficaces para atajar estos problemas, serán necesarias políticas económicas decrecentistas, y éstas sólo pueden ser tomadas desde un prisma progresivo de erradicación del capitalismo. 

 

Y el hecho es que no se invierte lo suficiente en las tareas básicas de protección ambiental, y ello, básicamente, porque no se cree lo suficientemente en estas políticas. En vez de tomar el problema en serio, desde una perspectiva responsable, se ha participado durante varias décadas de un desarrollismo voraz (y en no pocos casos ilegal), además de manifiestamente insostenible e imprudente en nuestro país (y en otros muchos países, raro es aquél que ha tomado plena conciencia del problema), tan vulnerable ante el cambio climático y con tanta riqueza natural. Hoy en día ya se han hecho bastante populares, pero los términos y expresiones "modelo energético", "biodiversidad", "derechos de los animales", "fiscalidad sostenible", "democracia ambiental" y otros muchos, eran absolutamente desconocidos para la inmensa mayoría social, incluida la militancia de las diversas opciones políticas. Ha sido gracias a la inconmensurable labor de dichas organizaciones animalistas, ambientalistas y ecologistas, y a la evolución de los nuevos paradigmas de la izquierda internacionalista, y sus principales divulgadores, que estos términos se han ido introduciendo en el imaginario colectivo, y hoy día ya comienzan a conocerse ampliamente. 

 

El presente año que acaba, 2015, ofrece estupendas oportunidades, no sólo la Conferencia COP21 de París, que esperemos alcance un buen acuerdo mundial, sustituyendo al Protocolo de Kioto de 1997, sino también la puesta en marcha de un nuevo período de fondos europeos, que aportará miles de millones de euros hasta el año 2020. Igualmente, la ONU revisó en septiembre pasado los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), recapitulando los logros obtenidos a nivel mundial, y proponiendo nuevas metas y plazos para su resolución en el período restante. Está claro que debemos alcanzar, en cada país, en cada continente y a nivel internacional, un nuevo modelo de sociedad más justo y sostenible, que pasa inexcusablemente por priorizar la protección ambiental y social frente a los intereses cortoplacistas, insaciables y miopes de los mercados. Un nuevo modelo que implica creación de empleo verde, equidad, calidad de vida dentro de los límites del planeta (lo cual requiere la implementación de diferentes modelos productivos), mediante los cuales se pueda poner fin a la crisis multifacética que soportamos (económica, ambiental, alimentaria, climática, política y social).

 

No obstante, como decíamos más arriba, los pronósticos actuales, si pretendemos ser mínimamente realistas, son absolutamente desoladores, pues mientras estamos planteando estos objetivos, se continúa negociando el TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos, que en caso de ser finalmente aprobado, supondrá una nueva ola de desregulaciones laborales, alimentarias, sanitarias y ambientales, así como de privatizaciones de servicios públicos. No podemos dejar que los agentes privados del capitalismo transnacional, representados por las grandes empresas, instalen este nuevo orden mundial que consagra el neoliberalismo y la desregulación más absolutos, y el poder tiránico de estas grandes empresas en pro de la consecución de más beneficios a escala planetaria. Está claro que ambos escenarios (la aprobación del TTIP y la implantación de objetivos ambientalistas) miran a objetivos diametralmente opuestos. La consecución de unos irá en detrimento de los otros. Continuaremos en siguientes entregas. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
26 noviembre 2015 4 26 /11 /noviembre /2015 00:00

Estados Unidos es un imperio de bases militares y comercio

Julian Assange

Continuando con los datos y las conclusiones del informe del Senado norteamericano ya citado en la entrega anterior de esta serie, las informaciones fueron muy reveladoras al respecto de las técnicas de tortura utilizadas por la CIA, concluyéndose que el uso de técnicas de "interrogación reforzadas" no fue una manera eficaz de obtener información o de conseguir la colaboración de los detenidos, y que dichos métodos fueron brutales, y mucho peores de lo que la CIA había admitido previamente. Estos métodos de tortura incluyeron: bofetadas, "walling" (técnica que consiste en colocar al detenido cerca de una pared, y golpearlo violentamente contra ella), a menudo combinados con desnudez y privación del sueño. La asfixia con agua o "waterboarding" fue físicamente perjudicial al provocar convulsiones y vómitos, quedando los presos inconscientes, y algunos de ellos con episodios cercanos a la asfixia. Al aplicar a los detenidos el método de la privación del sueño, se forzó a éstos a permanecer despiertos hasta 180 horas, por lo general de pie, y a veces, con las manos esposadas por encima de la cabeza. 

 

Esta técnica es especialmente demoledora, se documenta en el informe que al menos cinco detenidos sufrieron alucinaciones durante los períodos prolongados de privación del sueño, pero aún así, la CIA determinó que los interrogatorios tendrían prioridad sobre el tratamiento médico. Según el informe, analizado más a fondo en este artículo de Silvia Arana, del cual extraemos esta información, al menos cinco detenidos fueron sometidos a técnicas de "hidratación rectal" o "alimentación rectal", sin necesidad médica que lo justificara. Esta tortura consiste en introducirle al detenido agua o alimentos por el recto. Por su parte, los detenidos en el centro de detención COBALT (en Afganistán) estaban sometidos a condiciones de oscuridad total y constantemente encadenados en celdas de aislamiento, con música fuerte o ruidos ensordecedores y un cubo para hacer sus necesidades. Algunos detenidos fueron encadenados al suelo, completamente desnudos....A tenor de todo ello, nos podemos preguntar: ¿Es ésta la "civilización" y el concepto que tiene Estados Unidos (y todos sus países "aliados") sobre los derechos humanos? ¿Más bien no son ellos la barbarie? 

 

El Convenio contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, ya citado en el artículo anterior, prohíbe expresamente la aplicación de estas técnicas u otras cualesquiera en el contexto internacional, estableciendo que los culpables de infligir torturas a personas detenidas deberán ser castigados con las penas más severas, al igual que los encubridores y los que, en posición de autoridad, no hagan todo lo que esté a su alcance para evitar dichas situaciones o castigar a los culpables. Según este Convenio, ningún país puede pretextar ni siquiera la invasión de su territorio como razón para usar la tortura. De ahí que se apliquen eufemismos para enmascararla, como el de "técnicas de interrogatorio reforzado", del cual tanto funcionarios como numerosos medios de comunicación estadounidenses hicieron un pacto para utilizarlo. Obsérvese, no obstante, y como muy bien destaca Silvia Arana, que el informe del Senado norteamericano que estamos comentando no parte de la premisa de que el uso de la tortura sea un delito contra la humanidad absolutamente deleznable, sino de que las "técnicas" utilizadas por la CIA fueron abusivas, que la CIA mintió al Senado, que eliminó pruebas, o que la utilización de dichas "técnicas" no fue útil para conseguir sus objetivos.

 

Es decir, incluso con las pruebas evidentes de las barbaridades que ha cometido USA con sus prisioneros, no dan su brazo a torcer, no reconocen sus crímenes, los continúan justificando, y siguen intentando suavizar, descontextualizar o tergiversar los hechos. Unos hechos, éstos sí, que constituyen una absoluta barbarie, impensable no sólo en una reconocida "democracia" internacionalmente, sino en una comunidad internacional que no hace absolutamente nada por evitarla, para no tener que enfrentarse al gigante norteamericano. ¿Puede dar de esta forma lecciones Estados Unidos al resto de los países sobre derechos humanos? ¿Puede constituirse en ejemplo de mundo libre y civilizado? ¿Puede representar algún referente, algún espejo en el que mirarse para implantar un régimen siquiera mínimamente respetuoso con el conjunto de la ciudadanía? Hemos llegado a un punto en el que, a fuerza de permitir la continua y permanente arrogancia norteamericana, se han degradado de tal manera los conceptos y ha llegado a tal grado la manipulación internacional, que vivimos en una alienación constante en torno al significado de los sagrados términos "democracia" o "derechos humanos", continuamente pisoteados por los gobiernos estadounidenses. 

 

En fin, las conclusiones están absolutamente claras: la CIA y sus matones violaron sistemáticamente los derechos humanos de las personas detenidas en sus campos de concentración o cárceles (la mayoría ilegales) repartidas por numerosos puntos del planeta. ¿Serán alguna vez enjuiciados los culpables de tortura? Pues responder a esta pregunta es igual que responder a la pregunta de si USA asumirá alguna vez responsabilidades por el asesinato de José Couso durante la guerra de Irak, o por la masacre perpetrada recientemente contra un hospital de Médicos Sin Fronteras. Incluso los organismos de derechos humanos de Estados Unidos parecen tener pocas expectativas de que se inicien juicios a los culpables o de que, al menos, se pida la renuncia a los responsables de llevar a cabo todas estas prácticas, que hoy día siguen desempeñando altos cargos en la Administración Obama, ese Presidente que argumentó que "a veces, hay que torcer el brazo a ciertas naciones, para que hagan lo que nosotros queremos", o bien que "cuando hay una amenaza sobre las naciones, a menudo éstas actúan con dureza". En una palabra: patético. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
25 noviembre 2015 3 25 /11 /noviembre /2015 00:00

La gravedad del problema consiste en que las transnacionales obtendrían amplios poderes para desafiar las regulaciones, acciones y decisiones de gobiernos soberanos ante tribunales organizados por mecanismos internacionales controlados por el gran capital

Hedelberto López Blanch

El TTIP se nos presenta, pues, como el gran monstruo, la gran herramienta fundamental que consagre la desregulación de los mercados, y que acuerde la implementación de los estándares más laxos a la hora de instalar cualquier normativa comercial, laboral, o medioambiental. Todo ello unido a que Europa podría acabar abriendo la puerta al glifosato, al pollo de clorina, a los productos transgénicos y a los componentes cosméticos cancerígenos, por citar sólo algunos ejemplos, además de que podría rebajar otros logros en derechos laborales o en protección al medio ambiente. Por ejemplo, Estados Unidos quiere acabar con la resistencia de los gobiernos europeos a la controvertida técnica de la fracturación hidráulica, más conocida como "fracking", para extraer gas de esquisto y petróleo a riesgo de liberar componentes contaminantes para el suelo y el agua, pudiendo provocar incluso movimientos sísmicos. También se contempla que el TTIP abra la puerta a más privatizaciones de servicios públicos, cerrando además la posibilidad de renacionalizarlos en el futuro. 

 

El panorama es, pues, complicado, porque además hay que añadir el enorme potencial que las grandes empresas van a adquirir en torno a la capacidad de revertir decisiones soberanas de los Estados firmantes del Tratado, que tendrán problemas, por ejemplo, ante decisiones como subir el salario mínimo interprofesional, o elevar las normas de protección medioambiental, evolucionando hacia normativas más rigurosas, de cara a una mayor protección de nuestros ecosistemas, en consonancia con la gravedad de los problemas relacionados con el cambio climático. Pero como ya sabemos, a las empresas transnacionales les importa bien poco el cambio climático, la salud de la población, y la pérdida de puestos de trabajo. El capitalismo funciona así, y el TTIP será la expresión suprema del capitalismo. El Tratado desmontará de un plumazo la seguridad laboral, la seguridad medioambiental, la seguridad energética o la seguridad alimentaria, y valorará únicamente la seguridad jurídica de las empresas, esto es, la capacidad de estos grandes agentes del capitalismo mundial para defenderse ante la soberanía popular de los respectivos países. Y ante todas las barbaridades que pone el TTIP encima de la mesa, el mutismo de los agentes políticos y sociales es casi total. Tan sólo los movimientos sociales que están contra el Tratado han realizado diversas campañas informativas contra la aprobación del mismo, y en el aspecto político, tan sólo las fuerzas de izquierda, como PODEMOS o IU, han situado el TTIP en la palestra del debate público. 

 

En mayo pasado, el Congreso de los Diputados rechazó una moción presentada por Izquierda Plural que defendía que se celebrase un referéndum sobre el texto final del TTIP en nuestro país, con los votos de PP, PSOE, UPyD, CIU y PNV. Pero no pasa nada, después se llenarán la boca argumentando que vivimos en una sociedad "democrática", que propugna valores como los derechos humanos y la libertad. En estas ocasiones es donde sale a relucir a las claras el gran cinismo de la sociedad en la que vivimos. Precisamente, la participación de la ciudadanía y las Instituciones democráticas en la eventual ratificación futura del TTIP es otro gran frente de batalla. A este respecto, la idea original de la Comisión Europea era que bastara con la aprobación del Consejo Europeo, el máximo órgano de la UE donde se sientan los Jefes de Estado y de Gobierno de los 28 países miembro, y del Parlamento Europeo. Esta propuesta se basa en el concepto de que se trata de un acuerdo "puramente comercial", y la Unión Europea dispone de la competencia exclusiva en esta materia...¿pero de verdad nos creen tan imbéciles? ¿Estos son los valores que preconiza la UE, que se presenta ante la sociedad como el mundo occidental, el mundo libre y el mundo civilizado? ¿Esta es la democracia que quieren vendernos? Paren este tren, que yo me bajo.

 

Afortunadamente, muchos juristas y políticos consideran que finalmente saldrá una especie de acuerdo mixto, que contendrá aspectos que entren en el ámbito puramente comercial, pero también aspectos que entren en los ámbitos de competencia de los Estados, y por ende, deberán ser aprobados, al menos, por los parlamentos nacionales, incluso en algunos países implicará automáticamente un referéndum. De todos modos, los mecanismos de la Unión Europea nos han demostrado que disponen de herramientas suficientes como para poder aprobar, de forma colateral, muchos tratados y acuerdos, aunque no hayan sido aprobados directamente por algunos Estados miembro. Piénsese en el fantástico precedente de la que iba a ser la Constitución Europea, proyecto que tuvo que ser abortado por no superar la votación en algunos países, pero que al final se introdujo, prácticamente en toda su extensión, a través de los diferentes Tratados de la Unión vigentes hoy en día. Pero ellos insisten, los grandes gerifaltes del régimen europeo continúan vendiéndonos la UE como un contexto plenamente democrático, poco menos que un paraíso donde reinan la libertad y los derechos humanos. Cada vez tenemos más claro que no es así, y que más bien al contrario, los entresijos de esta UE cada vez nos someten más al conjunto de la ciudadanía a una deriva autoritaria, antidemocrática y antisocial, únicamente en pro de las grandes empresas y de la gran banca privada, que son los auténticos actores que gobiernan en esta globalización capitalista. 

 

Y al igual que en nuestro continente, al otro lado de las negociaciones, es decir, en la parte estadounidense, también está creciendo últimamente el rechazo al TTIP en la sociedad civil y en los agentes políticos. Una parte de la ciudadanía norteamericana se expresa bastante preocupada por la deriva a la que pueda conducir la aprobación final del Tratado, y ya se han organizado diversos movimientos a fin de mostrar a la población los peligros del mismo. La campaña europea contra el Tratado se coordina con varias organizaciones norteamericanas que están consiguiendo bastantes movilizaciones populares, como Public Citizen. Los argumentos utilizados allí se parecen bastante a los que estamos exponiendo en Europa. Y así, muchos ciudadanos norteamericanos también temen que el Acuerdo de Libre Comercio abra la puerta para que las multinacionales europeas se aprovechen del mercado, en detrimento de las medianas empresas locales estadounidenses. Allí, lo que más preocupa es la posible desregulación de los productos y servicios financieros, ya que en este aspecto, son los EE.UU. los que disponen de reglas más estrictas que la UE. 

 

Y ello porque, tras la crisis financiera, que se originó en Wall Street, la Administración Obama ha llegado mucho más lejos en limitar los poderes de los grandes bancos, en torno a sus posibilidades de continuar llevando a cabo las prácticas especulativas que provocaron el colapso, tal como nos cuenta Thilo Schäfer en este artículo del medio La Marea: "Nuevas leyes, como el Acta Dodd-Frank, han introducido una regulación más rigurosa que en Europa. Lógicamente, las instituciones financieras de Wall Street ahora ven en el TTIP una gran oportunidad para librarse de estas ataduras si ambas partes se ponen de acuerdo sobre la base de las normas europeas, mucho más laxas. Los bancos de este lado del Atlántico, obviamente, tampoco quieren que con el Tratado se introduzcan las reformas de Obama en el Viejo Continente. No cuesta mucho imaginarse la presión del lobby combinado del sector financiero de ambos bloques sobre los negociadores". El conflicto en este área también está servido. Continuaremos en próximas entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
24 noviembre 2015 2 24 /11 /noviembre /2015 00:00

Esta barbarie abyecta en pleno París responde a la violencia igual de ciega y aún más asesina de los bombardeos perpetrados por la aviación francesa en Siria debidos a las decisiones tomadas por François Hollande y su gobierno

Fragmento del Comunicado del Partido Anticapitalista de Francia

Si bombardear un país fuera una solución efectiva para acabar con el terrorismo, ya no habría terrorismo

Ada Colau

ACONTECIMIENTOS: El pasado viernes 13 de noviembre, varios grupos organizados y armados de terroristas yihadistas cometieron varias matanzas indiscriminadas de civiles desarmados e indefensos en diversos escenarios de la capital francesa, como un estadio de fútbol y una sala de conciertos, al grito (entre otros) de "¡Os vamos a hacer lo mismo que vosotros hacéis en Siria!". El resultado (hasta el momento): 129 muertos y más de 350 heridos, casi un centener de ellos en estado crítico. 

 

LECTURA SIMPLE: Esto es una guerra contra el terrorismo yihadista. Francia está en guerra, y como tal debemos contestar y acabar con los asesinos. De hecho, ya se han detenido a la mayoría de ellos, otros se inmolaron, y además, debemos proceder a una campaña de bombardeos masivos e intensivos sobre las ciudades bastión del Estado Islámico en Siria e Irak, como de hecho se está haciendo. Son ellos o nosotros. Con el terrorismo no se puede negociar, sólo acabar con ellos. Debemos hacer respetar nuestro Estado de Derecho, y los valores que Francia proyecta al mundo. El mundo libre no puede verse intimidado por el terrorismo internacional. Ellos representan la barbarie, el mal. Nosotros representamos el mundo libre, los valores democráticos, el bien. No es una guerra entre religiones, sino entre civilición y barbarie (palabras de Rajoy). Lucharemos y venceremos.

 

LECTURA COMPLEJA: Examinemos el siguiente ejemplo: imaginemos que unos bárbaros italianos, por ejemplo, realizan una matanza en cualquier local de nuestro país...pues bien, ¿sería lógico pensar que el Gobierno español ordenara bombardear, en respuesta al ataque, diversas ciudades italianas? ¿Nos parecería un demencial ataque? Pues eso es precisamente lo que está haciendo Francia en Siria, incrementando los bombardeos sobre varias ciudades, acarreando miles de muertes de civiles inocentes, en respuesta al brutal ataque sufrido por su población, a manos de unos terroristas yihadistas. Y por tanto, esta simple comparación imaginaria muestra claramente la distinta vara de medir que empleamos cuando se trata de víctimas "europeas" o cuando se trata de víctimas musulmanas. Está claro que cantando al unísono el himno de la marsellesa no se arreglan los problemas, pero ahí estaban todos los diputados y senadores franceses, cantando su himno nacional a coro, con el orgullo francés a flor de piel, y su Presidente "socialista" diciendo barbaridades como: "Estamos en guerra contra el yihadismo".

 

Hollande (al igual que otros líderes mundiales) se permitió afirmar que estos atentados no sólo eran contra ciudadanos franceses, sino contra "los valores" que Francia preconiza en el mundo, contra la libertad y contra la democracia. Resulta curioso comprobar con qué altanería y firmeza se defiende, precisamente, la ausencia de valores, porque...¿qué valores representan a Francia, una de las mayores potencias capitalistas e imperialistas del mundo actual? Atrás, muy atrás, quedaron los auténticos valores preconizados por la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad) o la Comuna de París, que han degenerado desde entonces a marchas forzadas, han sido violados, prostituidos y sustituidos por los valores de la globalización capitalista y del imperialismo y el colonialismo. No es sensato, prudente ni razonable responder al horror con más horror, a la matanza con más matanza, al terrorismo con más terrorismo. La barbarie imperialista e islamofóbica y la barbarie yihadista se alimentan mutuamente. Por tanto, hasta que no seamos capaces de pergeñar una respuesta distinta, radicalmente pacífica, los conflictos, la violencia, el odio y el horror crecerán como el fuego.

 

Por otra parte, nos hemos acostumbrado a las cientos (incluso miles) de muertes que se producen diariamente en algunos lugares del mundo, que parece que haya dos estadíos de ciudadanos cuya muerte importa más o menos. Por ejemplo, las barbaridades que diariamente ejecuta Israel contra ciudadanos palestinos no parecen conmovernos, nadie sale a las calles a poner velas ni a guardar minutos de silencio por las víctimas palestinas, o por las víctimas de los campamentos del Sáhara Occidental, que son violentamente reprimidas por el ejército de Marruecos. Parece que son víctimas de segundo nivel, que importan menos que las víctimas parisinas, londinenses o madrileñas, por poner sólo unos ejemplos. La hipocresía y el cinismo con el que se tratan e informan estos asuntos es indignante. Por tanto, pongamos las cosas en su sitio. Los culpables de la matanza de París, en efecto, han sido los terroristas yihadistas que han apretado el gatillo, sí, pero...¿quiénes son los verdaderos responsables de que estas circunstancian se den? ¿El mundo musulmán, que es fanático y asesino? Es cierto que el autodenominado Estado Islámico (que ni es Estado, ni es Islámico, sino un grupo de abyectos terroristas) es el culpable de las matanzas, pero al igual que las ratas y las cucarachas, que nacen y se crían en la podredumbre y en la ponzoña, el Estado Islámico es fruto de la barbarie imperialista cultivada en algunos países musulmanes durante las últimas décadas por Estados Unidos y sus aliados occidentales, fundamentalmente la Unión Europea. 

 

Saqueos, dolor, muerte, sufrimiento, destrucción y barbarie han sido el caldo de cultivo sembrado por la OTAN y sus guerras imperialistas en dichos lugares, para derrocar a los respectivos gobiernos, y hacerse con el control de sus recursos naturales, en el fondo el imperialismo norteamericano, del cual no se habla nada en estos días, como responsable último y final de la existencia del macabro Estado Islámico. Pero esto no se debate, no se visualiza, no se explica a la población de los países "civilizados" occidentales, así que, por enésima vez, los auténticos responsables de esta oleada mundial de violencia salvaje no sólo quedan ocultos, sino que son presentados como los principales dirigentes interesados en la paz. Hacen llamamientos a la libertad, al mundo civilizado, intentando presentar su opción como la verdadera, dando la vuelta a la tortilla, ocultando y manipulando sus tropelías y salvajadas, y apareciendo como los salvadores de la patria. ¡¡BASTA YA DE TANTO CINISMO Y DE TANTA HIPOCRESÍA DE NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS! Está claro, por tanto, que la adopción de medidas de fuerza y de represión, tales como el cierre de mezquitas musulmanas, el reforzamiento interno de la seguridad, el endurecimiento de las políticas de asilo a los refugiados, o el cierre de las fronteras galas sólo representan un maquillaje de cara a la galería, pero resultan absolutamente inútiles y desproporcionadas ante el tipo de amenaza que estamos tratando. 

 

¿Cuáles son, por tanto, las soluciones? Al horror no se le puede combatir con más horror, sino con la tolerancia, la diplomacia, la paz. Tenemos a una Francia imperialista que participa activamente en la coalición militar internacional contra Siria, que ha de ser desmontada, porque incluso si Daesh llega a ser destruído, no acabaremos con el problema...quien crea lo contrario, es que no se ha enterado aún de la verdadera película. Para acabar con el terrorismo, pues, constituye un primer hito fundamental acabar con todas las guerras imperialistas que pretenden saquear los recursos naturales de los pueblos, e imponer las dictaduras de las grandes empresas transnacionales, perpetuando el negocio de la guerra. Muy al contrario, hay que hostigar a los terroristas en su poderío, en su financiación, en sus posibilidades de conseguir armamento, y hay que proceder a la retirada de todas las tropas en todos los países donde estén presentes, todo ello en una primera fase. En una segunda fase, hay que proceder a debilitar al gran monstruo imperialista norteamericano, responsable de la inmensa mayoría de las injerencias que se cometen en los asuntos internos de los diferentes Estados, cuando éstos intentan alejarse del dogma imperialista. Hay que retirar los apoyos a las tropas norteamericanas, a las decisiones de su gobierno, hay que desmontar todas las bases militares norteamericanas en el exterior, y hay que debilitar a la OTAN hasta su completa desaparición. 

 

EPÍLOGO: Como en la famosa novela de Agatha Crhistie, "Asesinato en el Orient Express", hemos presentado, al estilo de Hércules Poirot, unos acontecimientos y dos interpretaciones de los mismos. La primera de ellas, la lectura simple, es la interpretación de la inmensa mayoría de las personas, así como de los medios de comunicación dominantes. La segunda, la lectura compleja, la lectura alternativa, sólo es sostenida por una minoría. Quizá por eso tenemos el mundo que tenemos. Dejo la conclusión a los lectores. Reflexionen con calma, y decidan cuál es el enfoque más correcto. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
23 noviembre 2015 1 23 /11 /noviembre /2015 00:00

Resulta aterrador para la libertad de millones de personas cómo los grupos de banqueros y especuladores (bajo el eufemismo de los «mercados») han impuesto a los gobiernos elegidos por sufragio universal su concepción del bien privado. Es decir, chantajeando y presionando a los gobiernos para obligarles a imponer tremebundos ataques a las condiciones de vida y trabajo de las clases trabajadoras, pretextando que el déficit público era insostenible

Daniel Raventós

Y como caso concreto de dicha situación de adquisición de deudas, continuando con la casuística diversa que estamos analizando, tenemos el caso que se aplica a nuestro país (y a otros países del contexto europeo), que podría ser enunciado como las deudas contraídas en el marco del desarrollo e implantación de Planes de Ajustes Estructurales (PAS) acordados por los Estados del Sur con las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) y de memorándums cerrados entre los Estados europeos y la "Troika" (Comisión Europea, Banco Central Europeo, y Fondo Monetario Internacional). Evidentemente, dichos "Memorándums de Entendimiento" (ME), como el acordado recientemente con Grecia, son descarados eufemismos detrás de los cuales se esconden agresivos planes de políticas fiscales, laborales y empresariales, orientadas básicamente a adelgazar el Estado, "flexibilizar" (en realidad, precarizar) el mercado laboral  y privatizar las empresas y organismos públicos rentables. En esencia, estos memorándums y planes de ajuste violan flagrantemente las reglas elementales de un Estado democrático, por mucho que sus dirigentes políticos los firmen aludiendo a su soberanía. 

 

Para empezar, ni siquiera los parlamentarios nacionales participan en la elaboración de dichos planes de ajuste, sino que son impuestos en duras "negociaciones" de salón, que ponemos entre comillas porque en realidad son imposiciones del gran capital que invaden y violan la soberanía popular de dichos Estados. El caso reciente de Grecia nos lo confirma. No existe diálogo con agentes sociales, ni con organizaciones de la sociedad civil. Estos mal llamados "planes de austeridad" se imponen luego a los sucesivos gobiernos y en última instancia, el conjunto de la ciudadanía es la verdadera perjudicada, aún cuando ésta los hubiera rechazado mediante el voto (como en el caso griego). Si en mitad de la ejecución de dichos planes y reformas existe un período electoral, éste es visto por los acreedores como un mero formulismo, pero nunca como una opción para que la democracia pueda cambiar las políticas que se estén implementando. En los casos más graves, lo cual ha ocurrido en la Unión Europeo en los casos griego e italiano, se desbanca por la fuerza al gobierno elegido democráticamente, y se imponen gobiernos tecnócratas al servicio de la ejecución de las medidas acordadas.

 

En resumidas cuentas, el escenario es de todo punto un secuestro democrático...¿le queda entonces a los lectores alguna duda de que las deudas así contraídas deben ser absolutamente repudiadas? Pues parece que afirmar esto es poco menos que un sacrilegio. Las movilizaciones populares, manifestaciones, huelgas, etc., indican claramente que el conjunto de la población rechaza estas medidas, pero a los poderes fácticos capitalistas les da exactamente igual. Bien, como variante concreta de estos escenarios que estamos describiendo, tenemos el caso, frecuentísimo en nuestro contexto europeo, de las deudas procedentes de un rescate bancario realizado en el marco de un procedimiento ilegal. Como sabemos, desde que estalló la crisis en 2007-2008, los Estados del Norte han rescatado a los bancos en varias ocasiones. Unos bancos que forman esta peligrosa hidra mundial, como ya comentamos varios artículos más atrás. Estos repetidos rescates toman básicamente dos formas: recapitalización y concesión de garantías del Estado.

 

La recapitalización ya sabemos en lo que consiste: básicamente, en derivar fondos comunitarios (fondos públicos) para inyectar liquidez y proceder al saneamiento de los balances bancarios, arreglando la ruina a la que los altos directivos los han conducido, y en algunos casos, incluso, socializando las pérdidas mediante procesos temporales de nacionalización (que después serán revertidos cuando las cuentas estén saneadas y las entidades en cuestión vuelvan a dar beneficios). En el caso español, el Gobierno del PP solicitó en 2012 una "ayuda financiera" o "línea de crédito en condiciones preferentes" (infinitos eufemismos para no utilizar el término "rescate") de hasta 100.000 millones de euros, que no se llegaron a utilizar, y de los cuales se han recuperado para las arcas públicas del orden de un 5-10%, asegurando muchos analistas que nunca podremos recuperar el monto restante. Con dicha cantidad se procedió a la recapitalización de infinidad de entidades financieras (Bancos y Cajas, fundamentalmente) que habían caído en quiebra debido a las malas prácticas de sus dirigentes, incluyendo desorbitadas indemnizaciones y pensiones de jubilación para sus altos directivos. 

 

Esto incluso podría ser entendible (aunque injusto) si fuera acompañado de la implantación de severas políticas que impidieran que los banqueros continuaran con sus prácticas especulativas, y además se impusieran impuestos internacionales a las transacciones financieras. Como todo ello no ocurre, los procesos de recapitalización son absolutamente inútiles de cara a no repetir de nuevo, cuando pase un tiempo, las mismas experiencias (cosa que, de hecho, algunos analistas y expertos ya vaticinan). El segundo mecanismo son las concesiones de garantías estatales para las entidades financieras. La lógica de la garantía es la siguiente: si el banco no consigue pagar a sus acreedores, entonces los poderes públicos (en definitiva, todos los contribuyentes) intervienen financieramente, lo que ocasiona un aumento de la deuda pública. Es decir, básicamente ocurre un proceso de desviación de la deuda privada hacia la deuda pública. 

 

El caso del banco internacional Dexia es un buen ejemplo de este caso. Vamos a recordarlo: en octubre de 2011, tres Estados (Bélgica, Francia y Luxemburgo) se comprometieron a garantizar los empréstitos de la entidad Dexia S.A. hasta la cantidad de 90.000 millones de euros. Además de resultar peligrosa económica y socialmente, la garantía otorgada por el Estado belga es ilegal (de hecho, ha sido denunciada por CADTM y ATTAC Bélgica). En efecto, dicha garantía ha sido emitida por simple decreto real procedente de una sesión de gobierno para asuntos corrientes, y sin que éste se haya tomado la molestia de consultar al Parlamento federal. Sin embargo, los temas presupuestarios son competencia del Poder Legislativo, según la Constitución belga. Además, la sección legislativa del Consejo de Estado tampoco fue consultada, aún cuando se trata de una condición imprescindible bajo pena de nulidad del acto. Y en cuanto a la garantía otorgada por el Estado francés, aunque en apariencia legal porque el Parlamento francés votó una ley, es igualmente ilegítima. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
20 noviembre 2015 5 20 /11 /noviembre /2015 00:00

Todo ciudadano está obligado a conocer la realidad de la Historia de la sociedad de la que forma parte

Antonio San Román Sevillano

Pretendemos que una condena genérica al franquismo con efectos importantes pero meramente simbólicos, se transforme en la adopción de pronunciamientos contundentes y eficaces que colaboren a poner término a la inconcebible impunidad que protege a los criminales franquistas. En definitiva, de condenar el franquismo a exigir el fin de la impunidad de sus crímenes

Carlos Slepoy

Al igual que otras leyes de alto calado social, la Ley de la Memoria Histórica de 2007, que forma parte del catálogo de las pocas cosas buenas (aunque como siempre, insuficiente) del Gobierno de Zapatero, ha sido una de las grandes olvidadas en esta legislatura de Rajoy que acaba de finalizar. Pero esta vez no vamos a referirnos a ella directamente, sino a otro de los grandes pilares donde se basó la Transición, y que tiene mucho que ver con ella, como es la Ley de Amnistía de 1977. En efecto, esta ley supuso en su momento una especie de "punto final" pactado y acordado entre los poderes fácticos procedentes de las estructuras de poder del franquismo, y las nuevas fuerzas políticas que intentaban construir un nuevo contexto democrático. Pero como sabemos, dicho período transicional, lejos de ser "modélico", como nos lo suelen pintar, tuvo bastantes tintes relativos a la conservación de la correlación de fuerzas provenientes del régimen anterior, es decir, de la dictadura recién acabada. 

 

Y así, la Ley de Amnistía de 1977 intentaba cerrar una época, hacer borrón y cuenta nueva de un período histórico negro de nuestra historia reciente, pero sin garantizar la auténtica justicia a las víctimas de dicho período, esto es, sin garantizar una auténtica investigación (de los crímenes), anulación (de los tribunales y de las sentencias franquistas) y reparación (para los familiares aún vivos), y por tanto, sin garantizar la debida dignidad arrebatada por el período franquista. El famoso "consenso" político y social de la Transición impuso la ley del olvido, y a partir de ahí, los dirigentes políticos herederos de la época franquista argumentan la peligrosidad de "reabrir las heridas", para legitimar aquélla infame Ley de Amnistía, y poner broche final a aquélla época histórica. Pero en cualquier sociedad auténticamente democrática que se precie, las cosas no pueden quedarse así. De hecho, en todos los países donde han existido épocas dictatoriales, se ha procedido después, en las posteriores etapas democráticas, a la implementación de procesos de reparación, justicia y dignidad para las víctimas y sus familiares. Pero aquí no. La Ley de Amnistía dejó sin juzgar los crímenes políticos cometidos durante el franquismo, sin anular sus juicios sumarios, y sin reparar convenientemente a los familiares de los cientos de miles de muertos, torturados y desaparecidos de aquélla oscura etapa. 

 

En palabras del genial humorista gráfico Kalvellido: "Hemos vivido 40 años de dictadura, y ahora estamos viviendo otros 40 de propina". Y ello porque el actual régimen, heredero de aquél, donde el dictador se aseguró de dejarlo todo "atado y bien atado", y bajo un aparente funcionamiento democrático, continúa sirviendo a los mismos poderes fácticos de la anterior etapa franquista, continúa ofreciéndonos la misma correlación de fuerzas políticas, sociales y mediáticas, y persiste el servilismo del Estado a los mismos intereses del grupo de la población más rico y poderoso, en detrimento de la inmensa mayoría social. Pero volviendo a la perversa Ley de Amnistía, se prescribía en ella que todos los crímenes cometidos entre 1936 y 1977 quedaban amnistiados, y los presos políticos quedaban en libertad, lo que ponía en evidencia el triunfo del franquismo, evitando que su régimen y sus gobernantes fuesen juzgados por crímenes contra la humanidad. Y por supuesto, desde entonces al único terrorismo al que se le ha prestado atención es al de ETA, ya hoy día extinguido, cerrando y olvidando todo el terrorismo de Estado desplegado durante la etapa franquista, e incluso teniendo que contemplar cómo los asesinos y torturadores franquistas, algunos de ellos todavía vivos, se pasean con toda tranquilidad por nuestras calles. 

 

Es preciso derogar imperiosamente aquélla Ley, para poder intervenir anulando los miles de Consejos de Guerra que se desarrollaron durante el franquismo, para poder asesinar impunemente a ciudadanos que sólo habían cometido el crimen de pensar de otra forma al régimen opresor, déspota y fascista de Franco. No existió una ruptura popular y democrática contra el régimen franquista, sino sólo una ruptura pactada con las fuerzas políticas de la época, donde incluso las situadas más a la izquierda aceptaron las grandes líneas que la Transición imponía, tales como la Monarquía, la unidad de España garantizada por el Ejército, el poder de la Iglesia Católica, la continuidad de las jerarquías policiales y judiciales, o la adhesión al modelo económico capitalista, entre otras cosas. La Ley de Amnistía condenaba al olvido a tantos miles de represaliados por el régimen franquista, y dejaba en las cunetas a tantas víctimas de sus horrores. Miles de republicanos fusilados, torturados, encarcelados o exiliados quedaban olvidados por el nuevo régimen constitucionalista instaurado un año después, en 1978, con la complicidad de un PSOE y de un PCE de la época, que abrazaron sin dudas el nuevo régimen monárquico surgido de aquélla injusta Transición. 

 

Y hoy día, la dichosa Ley de Amnistía continúa usándose como argumento y excusa para no juzgar los crímenes franquistas, a sus responsables y ejecutores vivos, y para no resarcir a las víctimas de aquéllos abominables crímenes. Pero no sólo eso, sino que el absoluto desprecio que las clases dominantes y los partidos que las representan (sobre todo PP, pero también C's) dedican a la Ley de la Memoria Histórica es indignante. Hace pocos días, durante la celebración de unas Jornadas Informativas organizadas por el Diario El Mundo, con entrevista incluida a Mariano Rajoy, éste se jactaba delante del entrevistador y de una nutrida audiencia de haber dedicado, en esta legislatura que acaba, "cero euros" a la financiación de dicha Ley, a pesar de haber recibido hasta la fecha varios avisos de los Relatores de la ONU sobre esta cuestión. No se depuraron los funcionarios ni los mandos franquistas de la época (algunos de cuyos sucesores llegan hasta nuestros días), ni la concepción del Estado, ni su conjunto de leyes básicas e Instituciones, como mucho algunas de ellas mudaron en alguna suerte de evolución, como fue el caso de la Audiencia Nacional. 

 

En vez de eso, muchos mandos policiales de la noche oscura del franquismo, lejos de ser destituidos, fueron promocionados, y muchos jueces, fiscales, Secretarios de Estado, y altos cargos, muchos de ellos firmantes de sentencias que condujeron a la pena de muerte a indefensos ciudadanos, fueron tratados con alfombra roja desde la Transición, y hoy día incluso se sientan en los Consejos de Administración de muchas grandes empresas. El régimen premia a sus artífices, que ahora resulta que son "demócratas de toda la vida", y la vergonzante Ley de Amnistía les ampara y protege, mientras que a otros ciudadanos, por delitos irrisorios, el régimen los trata con la punta del pie. Hace falta, por tanto, romper esa barrera que no permite que el conjunto de la ciudadanía, mediante mecanismos democráticos, se reconozca en su propia historia, la valore y la conozca, y pueda impartir la justicia y la reparación debidas, distinguiendo a los culpables, y restituyendo la dignidad a las víctimas. La Ley de Amnistía ha de ser derogada, para que no pueda actuar como blindaje de los perversos actos que ocurrieron en nuestro pasado reciente, y para que sus oscuros personajes no puedan vivir sin el debido reproche penal de la sociedad. En caso contrario, continuaremos viviendo en un país que no se autorreconoce en su Memoria. 

 

Pero desgraciadamente, vivimos aún rodeados de gran parte del imaginario colectivo vigente en aquélla época, porque aún en nuestros días, monumentos, nombres de calles, plazas, placas, dedicatorias y reconocimientos de la época franquista están presentes en nuestra geografía cercana, porque todavía existen grupos políticos a los que les molesta que dicha simbología sea retirada. Son los mismos que pretenden que siga vigente la Ley de Amnistía, para que nuestro pueblo no rinda cuentas con su Historia, para que "la Memoria no mude en Historia" (en expresión de San Román Sevillano). La referida Ley de Memoria Histórica ya contempla la retirada de dicha simbología franquista, pero como hemos indicado, nuestros gobernantes están a otras cosas, siguen evadiendo nuestra necesidad de reconocer la Memoria, de mirarla de frente, de encararla, de enjuiciarla, de restituir todos sus daños, y de tomar conciencia de que nunca más puede ocurrir algo semejante. Creemos que el verdadero enfrentamiento de los pueblos con su Memoria histórica y colectiva, constituye la mejor garantía para que los fantasmas del pasado no vuelvan a aparecer. 

 

La memoria colectiva de un pueblo es algo sagrado, que hay que respetar, pues configura la suma de las memorias vitales de todos sus miembros. Y nuestros muertos y desaparecidos pertenecen a este marco social de nuestra memoria colectiva. No podemos dejar que macabras e injustas herramientas como la Ley de Amnistía nos robe esa memoria, nos deje de nuevo en la cuneta. Sólo su derogación nos permitirá acabar con la impunidad de los crímenes franquistas, acabar con la impunidad de todo un régimen fascista, uno de los más crueles de la Historia, y poder alcanzar la justicia y la reparación debidas. Mientras tanto, la herida sangrante de nuestro oscuro pasado reciente seguirá abierta, y sangrando. Desde la impunidad no puede existir la verdadera democracia, luchemos por la democracia, acabemos con la impunidad. Deroguemos la Ley de Amnistía de 1977. Dejemos el campo libre a la dignidad, a la justicia, a la verdad y a la reparación. Pasemos realmente página de la Historia. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías