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17 octubre 2016 1 17 /10 /octubre /2016 23:00
Yo estaba en COU

Cuando se le ha preguntado a Pablo Casado, Vicesecretario de Comunicación del PP, por una noticia publicada en el diario El Mundo, sobre la aparición de un archivo en formato Powerpoint confeccionado en el año 1999 que contenía diversas instrucciones para alcaldes y concejales del partido sobre las posibles acciones para poner en práctica una financiación ilegal del mismo sin que se pudiera descubrir por parte del Tribunal de Cuentas, su reacción ha sido la siguiente: "En el 99 yo estaba en COU, creo", además de añadir que no le constaba la existencia ni la distribución formal de dicho archivo, y de que a lo mejor, su contenido no estaba orientado a la financiación ilegal, sino a todo lo contrario, a exponer los mecanismos legales de financiación. Obviando esta última parte de la respuesta (que nos parece del todo punto desvergonzadamente insostenible), y centrándonos en la primera parte, aquélla que dice que Casado en el 99 aún estaba en su época de estudiante, es curioso resaltar hasta qué punto este tipo de argumento se ha convertido en argumento frecuente para desviar la atención, cuando no se quiere hacer frente a la gravedad de los hechos. 

 

En efecto, mensajes del tipo "Yo no estaba", "Esta persona ya no está en el partido", poco menos que echando balones fuera sobre la cuestión, son muy recurrentes en la actual clase política, sobre todo cuando se ven envueltos en mierda hasta el cuello, como está sucediendo últimamente en nuestro país. Siguiendo con el mismo razonamiento, si le llegan a preguntar por qué su partido no condena sin fisuras el régimen franquista, también nos podría haber contestado: "No sé, yo en el 75 aún  no había nacido", y quedarse tan fresco. Claro, es posible que Pablo Casado no habría nacido cuando murió el dictador, pero no puede obviar que existió en España una dictadura sangrienta y represiva de casi cuarenta años, y que lejos de condenarla, el partido del que Pablo Casado es un alto dirigente la disculpa, la justifica e incluso la añora. Por tanto, no vale todo para justificar e intentar escapar de las cuestiones sustanciales de cualquier organización, aludiendo simplemente a nuestra trayectoria vital en tal o cual época. Hay que dar explicaciones y asumir responsabilidades aquí y ahora. O renunciar cuando uno comprueba hastá qué punto es parte de una organización mafiosa y criminal, como el PP.

 

¿Es ésta una manera adecuada de responder? ¿Qué tipo de dirigente político tan mezquino puede responder de esta forma? Por supuesto que no podremos nunca exigirle responsabilidades de la elaboración de aquél fichero PPT a Pablo Casado, quien aún era un "chavea" (como decimos en Málaga) cuando los dirigentes de entonces lo elaboraron, pero ningún dirigente que pertenezca a una organización, del tipo que sea, puede lavarse las manos de forma tan soez y escandalosa como esa. No nos interesa, señor Casado, si usted estaba en COU, en un año sabático, si era mejor o peor estudiante, si tenía novia o si aún vivía con sus padres. De hecho, no nos interesa nada de su pasado personal. Lo que nos interesan son las explicaciones que ha de dar su partido. Y si usted no puede darlas, simplemente porque en esas fechas usted no era nadie en su partido, ahora sí lo es, y tiene la obligación de investigar, documentarse y responder, o en última instancia, remitirnos a los adecuados personajes que puedan responder. No escurrir el bulto de esa forma tan chulesca. Porque sólo le faltó espetar a los periodistas: "Déjenme de historias pasadas, que ni sé ni me importa". 

 

En el fondo el debate que subyace es el de la representación de una memoria histórica de las organizaciones (incluso de los países) por personas que están fuera del contexto donde tuvieron lugar tales o cuales hechos. Es como si un asociado al Ku Klux Klan dice que no quiere saber nada de lo que dicha organización hizo en 1960 contra los negros, porque él no había nacido todavía. Entonces no, pero ahora es usted un dirigente de esta organización, y no puede pasar de puntillas. No puede esquivar la obligación de representar no sólo el presente, sino también la memoria y el registro histórico de esa organización, su trayectoria, de la cual, aunque usted no sea directamente responsable, ahora sí lo es. Barack Obama tampoco había nacido cuando Washington ordenó descargar las dos terribles bombas atómicas sobre Iroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial, pero muchos pensamos, que como máximo dirigente actual del país que protagonizó tan aberrante acontecimiento, debió pedir disculpas en su reciente visita a ambas ciudades japonesas, víctimas de tanta devastación, horror y desolación. Pablo Casado pertenece hoy al mismo partido político que está siendo juzgado por las mismas prácticas que ya el citado archivo PPT difundía, y debería sentir la misma vergüenza que si el archivo se refiriera al mes pasado, en vez de al año 1999, cuando Casado cursaba el COU.

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16 octubre 2016 7 16 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Vasco Gargalo

Viñeta: Vasco Gargalo

Hasta que no se acaben las reservas de petróleo en Oriente Medio y Próximo, la religión y el terrorismo serán sabiamente instrumentalizadas a favor de los que tienen la sartén por el mango: EE.UU., la Unión Europea, Israel y Arabia Saudí

Armando B. Ginés

Y son precisamente estos actores, los que tienen la sartén por el mango, los que son corresponsables de la práctica totalidad de los conflictos que hoy tienen lugar en escenarios orientales, que a su vez se trasladan al escenario occidental. En palabras de Jesús Núñez: "Corresponsabilidad inicial en el nacimiento de esos nuevos Estados, creados a partir de una colonización fundamentalmente europea, que da como resultado países artificiales donde son obligados a vivir juntos quiénes no tienen ningún deseo de vivir en común. Corresponsabilidad también a la hora de situar al frente de los gobiernos de esos nuevos Estados a individuos que no se distinguen precisamente por su carácter democrático o por su respeto a los derechos humanos, sino, más bien, por aprovechar los privilegios que les otorga su posición para beneficiarse de la explotación de las riquezas nacionales, al margen de las necesidades y las demandas de la población". La hipocresía occidental se nos vuelve a mostrar en estos casos, cuando nos volvemos "muy amigos" de ciertos líderes regionales, que luego resulta que eran unos "dictadores despreciales" cuando ya dejan de sernos útiiles desde el punto de vista geopolítico y estratégico. Una hipocresía que no sólo se aplica a esta amistad "a conveniencia" de los líderes políticos, sino también a las reacciones a las determinadas acciones que dichos líderes (tanto orientales como occidentales) llevan a cabo. 

 

Como nos ilustra Jesús Núñez en la referida entrevista, mientras que la invasión de Kuwait por parte de Irak (el Irak de Saddam Hussein) dio lugar a unas resoluciones de la ONU que desembocaron en la llamada "Operación Tormenta del Desierto", sin embargo, Israel ha invadido varias veces territorio soberano de algunos de sus países vecinos, y eso no ha tenido ninguna consecuencia, en la medida en que Estados Unidos sigue avalando a Israel y le permite un margen de maniobra que ningún otro Estado posee en el planeta. La doble vara de medir, por tanto, es notoria y palpable. La hipocresía de los gobiernos también. La debilidad de la ONU, aún más todavía. Pero como decíamos, en lo tocante al Daesh, el terrorismo internacional y las motivaciones relacionadas, quien se lleva la palma es Arabia Saudí, como ya hemos mencionado en entregas anteriores, y aún le tendremos que dedicar una mayor atención. Porque esa misma vara de medir se vuelve a poner de manifiesto cuando el régimen de la Casa Saud decapita y ejecuta, saltándose cualquier norma internacional, de manera demasiado frecuente, amparándose en su brutal y violenta visión wahabita del Islam, y ello no tiene ninguna consecuencia para el régimen saudí, que controla el 25% de las reservas mundiales de petróleo, mientras que cuando eso mismo lo lleva a cabo el Estado Islámico (de lo cual nos enteramos porque los medios de comunicación dominantes le proporcionan un eco mediático mucho mayor), nos alarmamos y condenamos sin reservas este comportamiento. Síntomas evidentes de una sociedad alienada, manipulada, desnortada, tergiversada y esquizofrénica. 

 

Arabia Saudí es el ejemplo más claro, señala Núñez, entre los muchos que hay, de la incoherencia e hipocresía occidental entre los valores y principios que decimos defender y la política internacional que realmente llevamos a cabo, o apoyamos en los foros internacionales. Es una política interesada, movida sobre todo por intereses de seguridad geopolítica y energéticos, que nos lleva a concluir que inevitablemente dependemos de Arabia Saudí y el resto de países y emiratos árabes por su petróleo, y por lo tanto, no tenemos más remedio que mirar para otro lado cada vez que ese país viola el derecho internacional y los más elementales derechos humanos. Pero es una pura falacia. En primer lugar, porque nuestros serviles gobiernos occidentales no manifiestan una clara voluntad política de ser energéticamente autosuficientes (y para los países que no puedan serlo existen también otras alternativas al petróleo saudí), porque prefieren seguir apoyando los intereses de las grandes empresas transnacionales. Y en segundo lugar, porque una decidida actuación no de uno, sino de muchos países que denunciaran al unísono en foros internacionales auténticamente democráticos las aberrantes prácticas saudíes, no tendría consecuencias, si es que los árabes desean seguir vendiendo su petróleo a los países occidentales. Por tanto, todo se reduce a un juego absurdo de intereses, donde la cobardía de nuestros gobernantes y la ausencia de foros democráticos mundiales completan su papel, y ahí están las consecuencias. 

 

Y es algo que sirve también, como muy bien nos recuerda Jesús Núñez, para alimentar el sentimiento de antioccidentalismo presente en muchos países árabes desde hace mucho tiempo, ya que entienden (en toda lógica) que Occidente está apoyando a determinados gobiernos que son impresentables, que no tienen ninguna disculpa para cometer esas barbaridades, únicamente para defender sus espúrios intereses. Y aún tenemos otros actores en la escena internacional que son piezas interesantes en este tablero. Al verse recientemente liberado de sus sanciones internacionales, por medio del Acuerdo con Estados Unidos y la Unión Europea, Irán ha vuelto reforzado al escenario, enemigo de Arabia Saudí y de Israel, y va a poder seguir desarrollando y exportando su estrategia revolucionaria al resto de la región. A los saudíes no les interesa (como ya hemos explicado en anteriores entregas) que Teherán imponga sus postulados, y éstas son básicamente las profundas razones para los terribles conflictos desplegados en Siria, y  más recientemente en Yemen. Por ejemplo, en Siria, Irán está apoyando al régimen de Bashar Al Assad, mientras que Arabia Saudí está alimentando y financiando a grupos rebeldes contra ese régimen. Si a estos actores más locales sumamos los intereses de las grandes potencias, como son Estados Unidos y Rusia, también de intereses confrontados, el sangriento e interminable conflicto está servido. Y este es el motivo fundamental de que sea tan enormemente complicado parar la guerra en Siria, o simplemente que se respete un mínimo alto el fuego para poder recibir la ayuda humanitaria. Las ONG's ya han denunciado que en Siria y en Yemen se están violando todas las convenciones internacionales que tienen que ver con los tiempos de guerra, ya que no se respetan hospitales, ni grandes infraestructuras de suministros básicos, lo cual está conviertiendo la zona en un polvorín absolutamente caótico. 

 

Y de nuevo, en los países del "lejano Occidente", no sólo atacan también por creerles responsables de esta doble moral, sino que se están convirtiendo en peligrosos centros de reclutamiento de jóvenes desencantados y sin futuro. En ese sentido, lo que tenemos que entender, como también hemos apuntado en anteriores entregas, es el fracaso de las políticas de integración europeas (cuyos gobiernos son fieles al más descarnado neoliberalismo) en particular, pero de todas las sociedades occidentales en general, que llevan a determinadas personas a pensar que esa violencia terrorista es la única salida mediante la cual van a resolver sus problemas, y a darle un sentido y una utilidad a su vida. Ese fundamentalismo, como cualquier otra secta, les hace entrar en una ensoñación que les hace verse como si pudieran ser líderes y salvadores de la Humanidad. Y ahí están esos cientos y miles de jóvenes, de múltiples nacionalidades, que comienzan por buscar propaganda de ISIS en Internet, y que en cuanto son capturados para "la causa", son estrechamente controlados y vigilados, proporcionándoles incluso medios para que puedan incorporarse a filas. Se trata de una amenaza, como estamos pudiendo comprobar, que no puede combatirse con medios militares, es una amenaza política y sociológica, es una amenaza a nuestra civilización, pero que ha sido creada por nuestra propia civilización. Y es que a partir de que el capitalismo en su vertiente más deshumanizada y agresiva no deja salidas a grandes colectivos en todo el planeta, es lógico pensar que dichas colectividades no sepan qué hacer con su vida, y se vuelven sumamente frágiles, vulnerables y proclives a ser pasto de ganado de cualquier tipo de causa sectaria. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 octubre 2016 6 15 /10 /octubre /2016 23:00
Manifiesto "Las personas y el planeta por encima de las multinacionales"

Estamos convencidos de que para promover una sociedad igualitaria y respetuosa de los derechos de las personas y el medio ambiente es imprescindible replantear el sistema de comercio global que, a día de hoy, únicamente favorece la concentración del poder en manos de unas pocas multinacionales

Ecologistas en Acción

Se inicia la semana de lucha contra los Tratados de Libre Comercio en todo el territorio nacional (y en muchas más ciudades europeas), y en relación con ello, nos hacemos eco en el presente artículo del Manifiesto que inspira dichas movilizaciones, cuyo texto al completo presentamos a continuación, y por el que instamos a la movilización de todos los sectores sociales que representan a las clases trabajadoras y más vulnerables, para que luchemos todos juntos con la determinación de impedir que dichos aberrantes tratados puedan hacerse realidad:

 

Nosotras, organizaciones de la sociedad civil, ecologistas, ONG de Desarrollo, campesinas, políticas y sindicales salimos una vez más a la calle para reclamar un sistema que garantice la equidad, que sea respetuoso con el medio ambiente y garantice los derechos de todas las personas en todo el mundo, sin dejar a nadie atrás.

 

La pobreza y la desigualdad son cada vez más extremas, intensas y crónicas. Es urgente cambiar este sistema que genera riqueza para el 1% y un empobrecimiento generalizado para el resto de la población, tanto dentro como fuera del Estado Español. Un sistema que fomenta la guerra para el control geoestratégico de los recursos, destruye la naturaleza e incrementa las desigualdades sociales.

 

Existen compromisos internacionales, como los recién acordados Objetivos de Desarrollo Sostenible, los protocolos de Derechos Humanos, los Convenidos de la OIT y las Iniciativas por el Trabajo Decente, el Acuerdo de París contra el Cambio Climático, el Tratado Internacional de los Pueblos para el Control de las Empresas Transnacionales que deben ser cumplidos para asegurar un cambio de rumbo y garantizar los derechos humanos. No cumplirlos significa continuar en la senda productivista y de destrucción ambiental que aumenta las desigualdades, la pobreza y el autoritarismo.

 

La situación que vivimos se ve agravada por las mal llamadas políticas de “austeridad”, impuestas por la UE. El sistema permite, además, el fraude y la elusión fiscal de las grandes empresas y fortunas. Cada vez hay más fondos y grandes bancos españoles que operan en paraísos fiscales. Se negocian, a nuestras espaldas, tratados comerciales que van a hipotecar nuestro bienestar, el de futuras generaciones y el del planeta. Tratados como el TTIP, el CETA, o el TISA.

 

Por ello, nos oponemos a los tratados de libre comercio que ahondan la brecha de la desigualdad y amenazan la democracia. Acuerdos que afectarán negativamente a la cultura, a los servicios públicos, a los derechos laborales y ambientales. Pondrán en peligro la agricultura tradicional y la soberanía alimentaria; reducirán el derecho a la salud en beneficio de las grandes farmacéuticas; priorizarán los combustibles fósiles en detrimento de las energías renovables. Y, sobre todo, limitarán nuestro derecho y capacidad para construir y lograr una sociedad más justa.

 

Este año hacemos especial hincapié en el CETA, el tratado que se ha negociado con Canadá de espaldas a la ciudadanía. Un acuerdo que favorece únicamente los intereses de las élites económicas y políticas de Canadá y Europa y deja, una vez más, a las clases menos favorecidas en la cuneta.

 

La Comisión Europea está actuando como representante de esas élites y no de la ciudadanía. Está forzando la legalidad para que entre en vigor este Tratado antes de que los Parlamentos nacionales tengan oportunidad de aceptarlo o rechazarlo.

 

Exigimos un sistema basado en el respeto y garantía de los derechos. Exigimos respuestas políticas respetuosas con la justicia social y la ambiental. Políticas que permitan no solo la recuperación, sino la mejora y el fortalecimiento de todos los derechos y garantías sociales que han sido debilitados por los sucesivos gobiernos.

 

Por todo ello exigimos: 

 

 

• Soluciones basadas en Derechos y Justicia para atajar las desigualdades y frenar el incremento de la pobreza, de las desigualdades y el deterioro medioambiental en cualquier lugar del planeta.

 

• Políticas coherentes con la defensa de los derechos humanos y la protección medioambiental en todo el planeta.

 

• Paralización y la no entrada en vigor de los tratados comerciales como el CETA, el TiSA, o el TTIP que, negociados a espaldas de la ciudadanía, amenazan la democracia, multiplican el poder de las multinacionales y limitan los derechos de las personas y la protección del medioambiente.

 

• Justicia Fiscal a través de políticas tributarias justas, progresivas y suficientes, que sostengan las políticas sociales y medioambientales. Demandamos la transición hacia un modelo energético sostenible, y el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales

 

¡No a la pobreza! ¡No a la desigualdad! ¡Soluciones con derechos!

 

¡Ni CETA,ni TTIP, ni TISA! ¡No a los tratados!

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13 octubre 2016 4 13 /10 /octubre /2016 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (VII)

Medio mundo reforma su cocina, mientras el otro medio se muere de hambre

Don DeLillo

Estamos en la entrega número 7 de esta serie de artículos, y creemos que en las 6 anteriores hemos ofrecido un rápido panorama a vuelapluma sobre los fundamentos de nuestras desiguales sociedades. Hemos apuntado las principales causas, factores y consecuencias que son responsables de la tremenda desigualdad social existente, y hemos adelantado los principales temas que vamos a abordar a fondo a partir de la siguiente entrega. Aquí nos vamos a dedicar a enumerarlos sucintamente, divididos en 11 grandes bloques temáticos, más un epílogo final a modo de conclusión. En ellos vamos a abordar con más calma los principales factores que sostienen esta arquitectura social responsable de la desigualdad, así como apuntaremos también las posibles soluciones y enfoques que se pueden abordar para ir, al menos, disminuyendo el problema. Los bloques temáticos, que comenzaremos a abordar a partir del artículo próximo, son los siguientes:

 

BLOQUE I. LOS RICOS Y SU PODER

 

En este primer gran bloque temático abordaremos el mundo de los ricos, quiénes son, de dónde proceden sus fortunas, cuáles son sus actividades, qué poder proyectan y poseen realmente, hasta qué punto está la sociedad a su servicio, etc. Está claro que en la sociedad existen pobres porque existen ricos, y aquí estudiaremos los factores que desencadenan esta dependencia. Desmontaremos igualmente algunas de las falacias del pensamiento dominante en torno a los ricos.

 

BLOQUE II. ESTRUCTURA BÁSICA DE LA DESIGUALDAD

 

En este segundo bloque abordaremos los indicadores por los cuales podemos medir los niveles de desigualdad, las consecuencias directas de una sociedad tan desigual como la nuestra, y algunos sectores emblemáticos consagrados a perpeturar dicha desigualdad, como la banca privada.

 

BLOQUE III. LA DEUDA DE LOS PAÍSES DEL SUR

 

Expondremos en este bloque los fundamentos de la deuda pública de los países, los conceptos de deuda ilegal, odiosa, ilegítma e insostenible, las diversas herramientas e instrumentos que poseemos para intentar escapar del dogal que supone la deuda, así como la estructura histórica de la deuda de los países del sur global, y algunos casos que ilustran que el tema de la deuda puede ser superado. 

 

BLOQUE IV. PARAÍSOS FISCALES

 

En este fundamental bloque temático, ya abordado en diversos artículos sueltos de este mismo Blog, abordaremos, entre otros muchos asuntos, la arquitectura de los paraísos fiscales, de la evasión fiscal, diversos ejemplos de todo ello, la presencia del mundo empresarial en general y bancario en particular en los paraísos fiscales, y la falta de voluntad política para acabar con estos prostíbulos del capitalismo.

 

BLOQUE V. EL PODER DE LAS EMPRESAS Y EL MERCADO LABORAL

 

Este será otro bloque temático fundamental para entender la arquitectura de la desigualdad, comenzando por los crímenes empresariales, el tremendo poder corporativo que ostentan algunas organizaciones, los elevados beneficios de las empresas, algunos casos de estudio concretos, la incertidumbre laboral como principal herramienta de acoso a la clase trabajadora, las injustas propuestas laborales de las empresas, las consecuencias del actual mercado laboral y de sus reformas, las empresas de trabajo temporal, el paradigma del emprendimiento y la renta básica, entre otras muchas cuestiones. 

 

BLOQUE VI. POBREZA INFANTIL

 

Estudiaremos la faceta de la pobreza infantil como una de las mayores lacras que sufre nuestra sociedad como consecuencia de la aberrante desigualdad que sufrimos, y los diversos mecanismos y sistemas que podríamos poner en marcha para mitigarla.

 

BLOQUE VII. POBREZA ENERGÉTICA

 

Como otra gravísima consecuencia de la desigualdad, la llamada "pobreza energética" es responsable de la muerte de miles de personas, ante la imposibilidad de adecuar sus hogares a los rigores de la climatología más adversa. Expondremos también en este bloque temático diversas herramientas y medidas para su erradicación.

 

BLOQUE VIII. DESIGUALDAD Y CORRUPCIÓN

 

En este bloque temático abordaremos un tema capital, quizá el auténtico corazón que provoca, como producto de la propia mentalidad capitalista, el hecho de que los niveles de desigualdad se disparen. Estudiaremos las fuentes reales de la corrupción, así como diversas falacias, prácticas y opiniones que se han instalado en nuestro imaginario colectivo, y que ayudan a "legitimar" de algún modo la sociedad corrupta en la que vivimos. 

 

BLOQUE IX. UNA FISCALIDAD INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO

 

Aquí abordaremos la arquitectura de la fiscalidad como herramienta principal consagrada a la desigualdad, así como las diversas alternativas que tenemos a nuestro alcance para intentar acercarnos a una fiscalidad más justa y equitativa, lo cual redundará en un beneficio de toda la sociedad, y en una reducción de las desigualdades. Básicamente, el gran principio a seguir es el de la justa redistribución de la riqueza para ir eliminando progresivamente las tremendas desigualdades sociales, no sólo dentro de un país, sino entre los diversos países. 

 

BLOQUE X. GLOBALIZACIÓN DEL TRABAJO DECENTE

 

Quizá una extensión globalizadora de los grandes principios del trabajo decente (que engloba a su vez otras muchas características) propugnados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sería el mejor arma para luchar contra la desigualdad, así que en este bloque temático expondremos sus fundamentos y principales objetivos.

 

BLOQUE XI. REORGANIZAR LAS NORMAS DEL COMERCIO INTERNACIONAL

 

En efecto, las normas actuales sobre Comercio Internacional, así como los diversos tratados donde se contemplan, llevan ya algunas décadas creando un contexto mundial proclive a la consagración de las desigualdades, ya que el comercio, su tributación y sus beneficios no están pensados para amparar la justicia social y el comercio justo, sino únicamente para seguir haciendo más ricas y poderosas a las grandes empresas transnacionales. 

 

EPÍLOGO

 

Como epílogo a toda esta larga serie de artículos, recopilaremos lo más fundamental sobre todo lo dicho, los principales mensajes, así como una panorámica sobre los derechos humanos, teniendo siempre presente que la garantía de todos ellos son la mejor tarjeta de presentación para que no puedan anidar las desigualdades. 

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12 octubre 2016 3 12 /10 /octubre /2016 23:00
Lo que Obama nunca hizo por los de su raza

Lo he dicho… el verdadero enemigo de mi pueblo está aquí

Muhammad Alí

Así que lo importante no es el género, el color o la raza, sino la ideología profundamente revolucionaria que ayude al pueblo a organizarse para luego imponer políticas que beneficien a la población trabajadora que es el 90 por ciento de cada país. Hasta hoy todos los gobiernos de género, raza o color, sólo han estado al servicio del 10 por ciento de la población, de la clase dominante integrada por los más poderosos multimillonarios

Pedro Echeverría

Obama se va de la Casa Blanca sin pena ni gloria, así como se han ido todos los inquilinos de la cueva imperial. Se va dejando tras de sí un país profundamente confrontado por las crecientes desigualdades sociales, la pobreza, la exclusión y el racismo que protagoniza el Estado policial, con más de 194 afroamericanos asesinados por su policía racista

Basem Tajeldine y Laila Tajeldine

Cuando hace ocho años se proclamaba a Barack Hussein Obama como Presidente de los Estados Unidos, una muchedumbre de miles de personas afroamericanas se concentraban en el acto, muchas de ellas incluso con lágrimas en los ojos, ante la tremenda y supuesta revolución que suponía que la Casa Blanca tuviese su primer inquilino negro. En efecto, este hecho jamás se había producido en la historia de USA, y era de prever, por simple lógica humana y política, que por fin íbamos a disfrutar de una presidencia que mitigara, al menos un poquito, el enorme racismo de la sociedad norteamericana. ¡Ilusos todos los que pensamos así! Porque cuál ha sido nuestra amarga sorpresa, al comprobar que, después de ocho largos años de mandato, el Presidente Obama no sólo no ha representado ningún avance en este sentido, sino que aún ha polarizado más la sociedad que se encontró. Una sociedad que, después de su doble mandato, mantiene un perfil más injusto y racista con los afroamericanos que antes de que Obama llegara a la presidencia. Los últimos disturbios se han situado hace poco más de una semana en la ciudad de Charlotte, en el Estado de Carolina del Norte, que ha sido escenario de violentas protestas y saqueos, que fueron reprimidos por la policía con el uso de gases lacrimógenos. En lo que va de 2016, la policía estadounidense mató a 697 personas, de las cuales 172 eran afrodescendientes. 

 

Esos disturbios, como tantos otros recientemente ocurridos, siempre se han debido a las polémicas muertes de negros a manos de la policía, vilmente baleados por agentes a pesar de estar desarmados. Incluso niños jugando con pistolas o artefactos de plástico han resultado muertos de forma despiadada por los agentes de esa policía racista, la cual, lógicamente, es un fiel reflejo de la racista sociedad, y del institucionalismo racista norteamericano. Los argumentos siempre los mismos: "Los agentes consideraron al sospechoso como una amenaza", cuando se hacen circular innumerables vídeos que demuestran todo lo contrario. Los dirigentes políticos se limitan a hacer "llamamientos a la calma", algo absolutamente imposible para una comunidad que se ve continuamente maltratada por una policía que no deja de acosarlos y matarlos a quemarropa. Y ante todo este lento genocidio, el Presidente Obama no mueve ni un músculo en defensa de los de su raza. Tibios discursos, llamamientos a la calma, a la tranquilidad y a una justicia que investigará los hechos ocurridos, cuando es palmario que en la inmensa mayoría de los casos, los policías implicados salen de rositas de dicha situación, y las familias de los afroamericanos se quedan con sus muertos bien muertos y enterrados. Porque el goteo de muertes de negros en USA es constante, incesante, demoledor. 

 

Tristemente, Obama nunca hizo nada por los de su raza. Antepuso sus intereses de clase a los intereses de su gente, de sus ancestros, de sus actuales negros marginados, y se dedicó, al igual que el resto de ex Presidentes, a gobernar para la minoría poderosa. Y así, el clima de tensión social que se vive en Estados Unidos por los graves conflictos desatados es enorme, ante la inacción de un Presidente de su misma raza, que ha resultado ser sólo un triste espejismo. Un Presidente negro que ha preferido, porque era lo más fácil, ignorar el profundo racismo que existe en su país, y lo dura y difícil que es la vida para los de su raza. Como nos recuerda Nazanín Armanian en este artículo para Publico: "La esclavitud abolida en 1899 fue sustituida por un Apartheid institucional, respaldado por la organización terrorista Ku Klux Klan. Hoy hay más hombres negros en la cárcel y en libertad condicional de los que había esclavizados en el siglo XIX". Porque asímismo, la población carcelaria estadounidense es la mayor con diferencia, proporcionalmente hablando, de todos los países (con sólo el 5% de la población mundial, Estados Unidos alberga el 25% de la cifra total de presos del mundo). Armanian nos ofrece un dato significativo y rotundo: en Ferguson, con el 60% de los vecinos afros, el alcalde y el jefe de la policía son blancos, y sólo tres de los 53 policías son ciudadanos negros. Pero al Presidente Obama, como miembro de la burguesía, nunca le han interesado estos datos: sus lazos de clase siempre han estado por encima de sus lazos de raza, etnia o religión. 

 

Y ante tal inacción, los datos cantan por sí mismos. De entre las 18 millones de mujeres estadounidenses que viven bajo el umbral de la pobreza, las negras doblan la cifra de las blancas. El ingreso medio de los hogares blancos es de unos 91.000 dólares anuales, el de los negros sólo 7.000. Las cifras de desempleo representan el doble para negros que para blancos. Casi el 80% de las personas detenidas y cacheadas en la calle por la policía son negros y negras. Una persona negra tiene seis veces más probabilidades de ir a la cárcel en USA que una persona blanca. Hoy día hay más jóvenes negros en la cárcel que en la Universidad. Y ante un mismo delito, el reo negro pasará más tiempo en prisión que su homólogo blanco. El Presidente Obama nunca hizo nada para cambiar estas terribles cifras. Ignoró su deber de proponer medidas sociales de discriminación positiva hacia los negros, así como programas educativos especiales, para reducir la brecha multifacética entre las razas. Las principales asignaturas pendientes son el fin de la guerra contra los negros (terminar con las detenciones masivas, la criminalización de los negros y sus impunes asesinatos), las reparaciones debidas (por daños históricos y actuales al conjunto de su raza), reinvertir en las comunidades negras (desinvertir en represión e invertir en salud, educación y políticas sociales), justicia económica, control comunitario (en cuanto a leyes, instituciones y políticas orientadas a la superación del problema racial) y poder político (habilitar canales y cauces de comunicación de la comunidad afrodescendiente en los principales medios, empresas e instituciones). 

 

La lamentable situación cotidiana de la población afroamericana estadounidense es crónica y asfixiante. La policía no está para ayudarles, está para matarlos. Y esa es la guinda de un perverso pastel que se cocina desde que un bebé negro nace en Estados Unidos. Ese hecho determinará el resto de su vida, que se manifestará en discriminación, brecha salarial, impedimentos jurídicos, explotación laboral, desempleo, pobreza, y si estás en algún sitio equivocado en un mal momento, muerte a balazos a mano de insensibles policías apoyados por un corrupto sistema racista de seguridad. Parece como si, ya desde las Academias de Policía, estos agentes fueran formados para disparar y luego preguntar, si es que se trata de población negra. Los agentes de policía sufren incluso presiones institucionales para comportarse de esta forma. En el Estado de Virginia, ya han comenzado a despedir a aquéllos agentes que no matan a afroamericanos. Han llegado a fabricar pruebas falsas para inculpar a los negros que matan. Los vídeos que circulan por Internet así lo demuestran. El despliegue de violencia gratuita hacia la población negra es vomitivo, insoportable e indignante en una sociedad que se llama "democrática". Y ante todo este catálogo de despropósitos, el Presidente Obama ni está ni se le espera. ¡Cuánto tiempo desperdiciado para poder mejorar la vida de los de su raza! ¡Qué más quisiera Obama que estar fabricado con la misma pasta de Martin Luther King, de Malcom X, de Nelson Mandela o de Mohammed Ali, entre otros muchos! Ellos sí que fueron auténticos líderes para su raza, y dedicaron su vida a la recuperación de los derechos y el bienestar de los suyos, dentro de sus posibilidades. Ellos sí constituyen auténticos referentes donde mirarse, auténticos espejos de coherencia y valentía. Obama sólo ha sido un Presidente negro, pero al fin y al cabo, un Presidente más. Un representante más de la élite de los de su clase, que jamás, durante sus ocho años de mandato, ha movido un dedo ni ha lanzado grandes reformas democráticas que incidan sobre la vida de los afroamericanos en su país. ¡Cuántas ilusiones defraudadas, cuánto llanto estéril, cuántos esfuerzos derrochados para nada!

 

Como corolario, vamos a recoger la original y sucinta exposición de terribles hechos que ya se han vuelto cotidianos en Estados Unidos, publicada recientemente por Mumia Abu-Jamal en su artículo "La política de la muerte", fiel reflejo de la triste realidad: "Ha sucedido una y otra vez, y otra, y otra, y otra vez. Un policía llega a la escena. Ladra o gruñe una orden. Y en un instante, una persona muere. Probablemente una persona de piel oscura. Probablemente una persona negra. De inmediato, irrumpe en la escena el lenguaje de despersonalización usado por los policías y los medios corporativos: "Sospechoso". No persona, "sospechoso". ¿Y el crimen? Él no obedeció. Ella no acató mi orden de apagar su cigarrillo. Muerte por desobediencia. Acatar o morir. Échate al suelo porque eres un sospechoso. ¿Sospechoso de qué? No importa. Cualquier cosa puede servir. No tienes la libertad de decir "no". No tienes libertad. No existes. Como nazis de poca monta, los policías toman decisiones como ésta cada día, día tras día, día tras día, día tras día. Los muertos mueren. Las familias lloran. Y no pasa nada. Porque el que murió es un nadie. Otra alma oscura murió en "América", ya saben, "la tierra de la gente libre". Nadie. Sólo un sospechoso. Sólo un nigger". Triste y real como la vida misma. 

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11 octubre 2016 2 11 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

Y lo que nos cuentan [los medios de comunicación] suele ser casi siempre la historia de los otros, no la nuestra. Y si estamos ocupados en vivir la historia de los demás no tenemos tiempo de preocuparnos de la vida propia. Pues si nos ocupásemos de ella y descubriéramos cómo la determinan otros, no nos quedaríamos de brazos cruzados e intentaríamos cambiarla a mejor

Vicente Romano ("La intoxicación lingüística")

Continuando con las construcciones mediáticas y su influencia en el pensamiento dominante, vamos a comenzar esta nueva entrega de la serie trayendo a colación un perfecto ejemplo de ello. Es de rabiosa actualidad, está perfectamente relatado en este artículo de Antonio Maestre para el medio La Marea, y plantea el falso dilema de las (posibles) terceras Elecciones Generales en Navidad. En efecto, como nos recuerda el autor, el mensaje que muchos medios (de la gran prensa dominante) trasladaron recientemente en sus portadas no buscaba informar, ni contar la realidad, ni exponer las alternativas, sino simplemente construirla adecuándola a sus propios intereses privados y económicos. En efecto, casi todas las portadas traían más o menos el mismo titular: La Razón decía "Investidura el 30 de agosto o terceras elecciones en Navidad", y El Mundo decía "Rajoy será presidente en septiembre o habrá elecciones el día de Navidad". Muchos otros ejemplos se pueden encontrar buceando en Internet sobre las portadas alrededor de esas fechas. Desde ya podemos afirmar sin ambages que ambas portadas eran falsas, mentiras sin posible lugar a la interpretación. Como muy bien nos recuerda el autor del artículo, en lógica se denomina "Falacia del falso dilema" a la consideración deliberada de dos únicas alternativas sin conceder espacio a otras. Es decir, se excluyen intencionadamente otras posibilidades con el fin de presionar, de inducir a nuestra mente a contemplar sólo las dos opciones expuestas. 

 

Para el caso que  nos ocupa, el interés está bien claro: ambos medios difunden la propaganda que favorece al Partido Popular enmascarando una opción ideológica como si fuera pura información. Porque la verdad es que había muchas más posibilidades: la investidura podría ser más tarde, podría ser otro el candidato, terceros partidos podrían negociar y favorecer un gobierno alternativo, y todo ello con hasta dos meses de plazo, según está previsto en la Constitución. ¿Por qué se hurta entonces esta información a los ciudadanos? Porque el objetivo que los grandes medios buscan no es informar, ni contar la realidad, sino construirla en función de sus propios intereses. Es algo tan simple (pero tan terrible a la vez) como que las grandes empresas que están detrás de estos medios están interesadas en que la investidura del Presidente en funciones se realice cuanto antes, y como medida de presión, lanzan el órdago de la fecha de navidad para las terceras elecciones. De esta forma (y es un simple ejemplo de entre miles que podemos poner), la desinformación que estos medios están trasladando busca construir una realidad paralela que no se ajusta a los hechos ni a la verdad, porque en realidad esa "falacia del falso dilema" que se planteaba contra el PSOE lo que buscaba era influir en la ciudadanía para que se uniera en la presión contra el ya ex Secretario General, con las miras puestas en favorecer un determinado gobierno que proyecte unas políticas determinadas, que son precisamente las que estos medios defienden. 

 

Podemos situar el foco fuera de nuestras fronteras, y continuaremos viendo el mismo tratamiento falaz y engañoso de la realidad. Por ejemplo, el brillante periodista y escritor Pascual Serrano afirma en este artículo, sobre la colocación del altavoz mediático en Venezuela, lo siguiente: "Están siendo portada las colas para conseguir leche en Venezuela en medios que nunca contaron que Cuba lleva años suministrándola gratis a los niños de menos de nueve años. Esos medios españoles que no informaron de que la empresa Coca-Cola España incumplió la sentencia de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo que declaraba nulo el despido de 1.250 trabajadores y le obligaba a readmitirlos, llevan a sus portadas que Coca-Cola Venezuela no tiene azúcar para fabricar refresco. La expulsión por el gobierno de Marruecos de cinco abogados españoles por solidarizarse con los presos saharauis pasó por nuestros medios sin pena ni gloria, mientras que los políticos españoles pueden dar ruedas de prensa con los familiares de presos venezolanos condenados por delitos de incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir. En algún caso culpables, según sentencia judicial, de instigar manifestaciones y acciones violentas que se saldaron con la muerte de 43 personas y cientos de heridos". Y concluye Serrano: "En realidad, lo que se está haciendo es utilizar el periodismo, la información y la agenda noticiosa al servicio de una causa política y partidista: combatir a cualquier opción que pueda haber tenido relación con el gobierno venezolano y estigmatizar un proceso político que puede cometer el sacrilegio de demostrar que hay una alternativa al salvaje neoliberalismo imperante". 

 

El poder de los medios de comunicación es inmenso, y como se emplean bien a fondo en el objetivo citado por Pascual Serrano, pues el resultado es evidente: no hay más que hablar con personas en la calle, en el bar, en el centro de trabajo, de estudio, en el gimnasio, en la tienda, o donde sea, para comprobar hasta qué punto reproducen los discursos y razonamientos del pensamiento dominante, difundido por estos medios. Augusto Zamora nos expone otros ejemplos en su artículo "Sobre la libertad de información y otros mitos", que reproducimos a continuación. Recientemente, un importante grupo mediático prohíbe a sus periodistas asistir a los programas de televisión de una conocida cadena, y además, despide a otro periodista de una radio que pertenece a dicho grupo, sólo por informar que familiares del Consejero Delegado de ese grupo aparecían en los "Papeles de Panamá", a lo que se había referido también la cadena de televisión... Como expone Zamora, hechos como estos nos hacen recordar una realidad tan evidente como inexplicable, pero recurrentemente olvidada, y es que todos los medios de comunicación tienen dueño, con excepción de los medios de propiedad pública, cuyo "dueño" es el partido político de turno en el poder. Son empresas y funcionan como empresas, es decir, no tienen una función social, sino que deben generar beneficios a sus dueños y servir a los intereses de esos mismos dueños o de quiénes los representan. Mantienen la falsa idea de que existe libertad de expresión, pero sólo es la libertad de expresión de ellos, de estos dueños de los grandes medios (y de sus socios, accionistas, colaboradores, cómplices o contratantes de publicidad), que no la libertad de expresión del común de la ciudadanía. 

 

De más rabiosa actualidad todavía tenemos el caso del derrocamiento (en realidad un auténtico Golpe de Estado interno, es decir, de la propia organización) del (ya ex) Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez. Durante los días anteriores a dicha operación, los editoriales del diario El País (Grupo PRISA) eran absolutamente demoledores contra él, llamándole "insensato sin escrúpulos", y asegurando que quería hundir al partido. Tan descarada llegó a ser la cosa, que los periodistas tuvieron una reunión con el Director, Antonio Caño, para expresarle su disconformidad con el tratamiento de la información que estaban haciendo. El Director los despachó rápidamente, poco menos que diciéndole que quién mandaba era él, y que en el periódico se escribía lo que él ordenaba. Ni qué decir tiene que al Consejo Editorial de El País pertenece Felipe González, y se ha incluido recientemente al también ex Secretario General Alfredo Pérez Rubalcaba. Como puede comprobarse, todas las piezas encajan. Los periodistas de los grandes medios son hoy día empleados/as que tienen que cumplir las órdenes de los dueños del medio de comunicación que les contrata y paga, ya sean de radio, prensa, televisión, portal de Internet, agencias de noticias, o de cualquier otro formato o plataforma. Como personas que reciben un salario, tienen la obligación (so pena de ser ninguneados o despedidos) de ajustarse a la polìtica de la empresa (en este caso a su línea editorial). De tal forma que, cuando se lee una noticia, un análisis o un comentario, debemos tener en cuenta los verdaderos intereses de quién está detrás de ella. Augusto Zamora es así de rotundo: "Sólo es posible entender el modelo de prensa existente en un país si se conoce quiénes son los dueños de los medios de comunicación y a qué intereses responden". Continuaremos en siguientes entregas.

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10 octubre 2016 1 10 /10 /octubre /2016 23:00
Fotografía: Julio L. Zamarrón

Fotografía: Julio L. Zamarrón

Un sentimiento de independencia intelectual es esencial para el adecuado cumplimiento de las funciones del maestro, puesto que su tarea es inculcar todo lo que pueda de conocimiento y razonabilidad en el proceso de formar la opinión pública

Bertrand Russell ("Las funciones de un maestro")

Bien, finalizamos aquí esta breve serie de artículos, donde hemos intentado que queden claro los argumentos que defienden que la Religión (ni la católica, ni ninguna otra) no puede ni debe constituirse en asignatura dentro del currículo escolar de la enseñanza pública. Comenzamos hablando en las primeras entregas de los conciertos educativos, que son los principales focos de adoctrinamiento religioso (junto con los privados), para que se viera la absoluta anomalía que representan, y los intereses que se esconden detrás de ellos, principales valedores de que la religión se imparta con todas las garantías en las aulas. Y precisamente, hace pocos días ha saltado a los informativos la noticia de que un Director de un colegio concertado de Madrid había dirigido una carta a su alumnado, criticando la Ley contra la LGTBIfobia aprobada por unanimidad en el Parlamento de la Comunidad de Madrid, y entre otras aberraciones, comparándola con el  "fanatismo terrorista". Ahí es nada. Todo un funcionario público, director de un centro de enseñanza, pontificando contra una Ley social aprobada en pleno por toda su Comunidad Autónoma, con la arrogancia y la desfachatez de quien se cree con la suficiente impunidad para hacerlo. Pero que nos entienda bien: no estamos criticando la libertad de expresión, que todo ciudadano/a posee por el hecho de serlo. Lo que estamos criticando es la perversión que supone que un Director de un centro educativo aproveche su atalaya para ir en contra de las leyes que democráticamente aprueba su comunidad, y que lo haga bajo una perspectiva claramente sectaria. La solución para que estas cosas dejen de pasar ya la hemos apuntado: los centros concertados deben ir desapareciendo progresivamente, insertándose en la línea pública. Si este energúmeno director hiciera esas críticas desde un colegio privado, al menos, no podríamos decir que lo hace desde un centro que recibe fondos públicos. 

 

Después hemos entrado en las diversas motivaciones y argumentos que nos llevan a concluir que la religión como asignatura, así como sus docentes, no pueden figurar equiparados al resto de asignaturas en la escuela pública, y al resto de docentes de dicha categoría. Hemos evaluado las tremendas diferencias que existen entre la religión y el resto de asignaturas del currículo, y las circunstancias concretas que concurren en los docentes de religión, para que se ponga de manifiesto la terrible discriminación que esto supone. Creemos que ha quedado bien claro que la escuela, como espacio público formal, no debe hacer ostentación ni manifestación de ningún símbolo ni de contenidos de carácter religioso (esto entra dentro del concepto de Laicidad, perfectamente explicado en este artículo por Andrés Carmona Campo, al que remito a los lectores, pero en el cual nosotros no vamos a entrar, por motivos de espacio). Y la religión, al entrar en esta dimensión, trastoca los fundamentos y características que la escuela pública debe mantener y respetar, si es que quiere obedecer a este enfoque. En el fondo, en la escuela pública, el principio máximo y fundamental que hay que respetar es que los hijos e hijas no son propiedad privada de sus familias, en lo que a su educación se refiere, y por tanto, han de ser educados por el Estado. Pensamos que debe ser el fundamento de todo Estado democrático (es un principio viejo, ya lo expresaba Platón en su obra "La República"), pero como todo Estado democrático también debe respetar todas las opiniones y libertades, quiénes no quieran someterse a este sagrado principio, siempre pueden llevar a sus hijos e hijas a una escuela privada (y hemos dicho privada, no concertada, es decir, que no reciba fondos públicos). 

 

Los conflictos o consideraciones relativas a la fe y su proyección a los contenidos de las determinadas asignaturas deben quedar absolutamente fuera de la escuela pública, ya que, en palabras de José María Agüera Lorente expresadas en este artículo: "En todos estos ejemplos subyace un conflicto de autoridad no dirimido en el contexto escolar, pues ¿quién manda en el aula? El profesor, se dirá. Pero ¿sigue siendo él el que manda si surge el conflicto de creencias? ¿Qué ocurre cuando en filosofía o en ciencias o en historia cuestiones calientes desde el punto de vista ideológico o de la fe son abordadas y generan el escozor de conciencia de los progenitores de los menores? ¿Ha de detenerse ahí el profesor, y no tratar de convencer mediante razones lógicas y evidencias objetivas?". Creemos que está claro lo que el autor intenta exponer, y además lo ilustra con varios ejemplos en su artículo. En una palabra, quien no esté dispuesto a aceptar (ponemos este entre otros muchísimos ejemplos que pudiéramos traer a colación) la teoría de la evolución de Darwin, que no asista a la escuela pública. Observen los lectores cómo es un conflicto que ya hemos expuesto en anteriores entregas, pero que ahora razonamos desde otro punto de vista. Simplemente, porque no es posible que un alumno no sólo "discrepe" con el profesor sobre dicha teoría, despojándola de su validez científica, sino que además, es completamente absurdo que después de haber estudiado dicha teoría en clase de ciencias naturales, venga el profesor o profesora de religión a tirar por la borda la teoría de Darwin, explicando un origen creacionista del universo. Dentro del aula, es deber y obligación del docente combatir las creencias que no se justifiquen por el conocimiento, la sabiduría y el raciocinio humanos, bien entendido que éste no es completo ni absoluto, sino que va progresando a lo largo de la Historia de la Humanidad. 

 

Pero el alumnado de la escuela pública debe tener claro, y por eso la religión no puede ser una asignatura, que dicho conocimiento humano es la única y última fuente de conocimiento sobre la realidad de lo que existe, de lo que nos rodea, de lo que somos. Algo absolutamente incompatible con cualquier religión, que siempre apuesta por que estamos gobernados por "un ser superior". La escuela pública no puede transmitir ni amparar estos valores, ni estas creencias. La escuela pública (en todos sus grados, desde Primaria hasta la Universidad) no puede dar cabida a supersticiones, supercherías o pseudoconocimientos que no estén basados en la racionalidad científica y técnica, o en las fuentes del razonamiento y del pensamiento humanos. No obstante, como ya dejamos sentado en las primeras entregas de esta serie, entendemos que, por su propia importancia en la historia de las culturas y de las civilizaciones, sí sería conveniente estudiar las aportaciones y enfoques de las diferentes religiones a lo largo de la Historia. Pero eso es una cosa, y que los alumnos sean adoctrinados en la fe cristiana desde su más tierna infancia es otra bien distinta. Según Agüera Lorente, y estamos de acuerdo con él, el ámbito académico, en sus distintos estamentos, desde la escuela, pasando por el Instituto hasta llegar a la Universidad, da la impresión de estar desprotegido, expuesto en mayor medida que antes a una especie de contaminación ideológica que posee un cierto factor debilitador en su base de conocimiento. Y en todo ello, el estudio de la religión es una pieza clave. Lo ha sido durante toda la historia, y esto es lo que explica que muchos profesionales científicos, en su vertiente privada, también sean creyentes. 

 

Lo son, por supuesto, desde una opción personal absolutamente legítima, pero no por ello dicha opción personal, íntima y privada, puede prevalecer sobre sus conocimientos. La autoridad del docente es su propio conocimiento, su experiencia y su capacidad para transmitirlo, y si éste se pone en cuestión desde la mera creencia u opinión (todas absolutamente respetables), la educación pública se convierte en un campo de batalla abierto al enfrentamiento furioso de las mil confesiones religiosas que pugnan por hacerse con el control de la mentalidad del alumnado. Una sociedad democrática no puede permitirse este escenario. Porque en este escenario florecen actitudes y acontecimientos como el del director y su carta que hemos mencionado más arriba. Este escenario se vuelve peligroso, porque hace que impere el criterio religioso no sólo sobre el criterio científico, sino sobre el propio criterio democrático, denostando todo avance social de la comunidad, en pro del mantenimiento de una doctrina religiosa. La impartición de religión en la escuela pública es el primer paso para ello, y por eso no podemos incluirla. Debemos denunciar todos los Acuerdos con la Conferencia Episcopal y con el Vaticano, desterrando todo adoctrinamiento religioso del currículo de nuestros escolares en los centros educativos públicos. Y todo ello forma parte también, indudablemente, de un universo mayor, que es esa "actitud laica" que ha de primar de forma imprescindible para la convivencia democrática. Esta actitud laica, de no incluir (respetándolas) ninguna religión en la formación del alumnado, los futuros ciudadanos/as para los cuales deseamos una mentalidad libre y crítica. Finalizamos aquí esta serie de artículos, que espero haya sido útil y clarificadora para los lectores. 

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9 octubre 2016 7 09 /10 /octubre /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (XIX)

Daesh no es un Estado, es simplemente una banda de mercenarios, un grupo terrorista que bajo el alero y protección de potencias occidentales, la Casa al Saud y las Monarquías del Golfo Pérsico se ha desarrollado en función de intereses geoestratégicos ajenos al mundo de Oriente Medio desatando el terror y la búsqueda de mancillar el nombre del Islam

Pablo Jofré Leal

Por tanto, comencemos a llamar a las cosas por su nombre, y a denunciar las tremendas hipocresías que hemos de escuchar y experimentar en nuestro mundo occidental, sobre todo por parte de nuestros dirigentes políticos. Y a propósito de dirigentes, traemos a colación, una vez vislumbrado (aún tendremos que explorarlo todavía más) el terrible papel que ejerce Arabia Saudí en todo este contexto, el lamentable papel que nuestra Monarquía siempre ha desarrollado con la Monarquía de la Casa Al Saúd, reinante en Arabia. En su resumen del ensayo "Juan Carlos de Borbón, un Rey con antecedentes", de Iñaki Errazkin, el autor del mismo, Arturo del Villar, indica lo siguiente sobre las visitas del actual Rey Emérito a estos países: "Los reyes o emires o como se llame a los tiranos de las monarquías árabes han resultado en verdad los moros amigos del abdicado. Desde 2003 ha efectuado once viajes a la zona, el último en abril y mayo de 2014. Según las crónicas periodísticas, realizó esos viajes acompañando a empresarios españoles que desean negociar en esos países enriquecidos por los ingresos del petróleo, sin importarles que no respeten los derechos humanos. ¿Qué pinta un Rey entre empresarios? Nada, a no ser que actúe a comisión". Y en efecto, en numerosas ocasiones hemos podido comprobar cómo el numeroso séquito que le acompañaba constaba de banqueros y grandes empresarios, acompañados típicamente de algunos Ministros del gobierno de turno, que han representando el papel diplomático para que dichos empresarios se forren a costa de los negocios proyectados en estos abominables países. 

 

¿Existe hipocresía o no? Pues curiosamente, jamás se ha denunciado la indecente connivencia de nuestra Monarquía con los máximos responsables de estos países árabes, que están detrás de todas las tropelías que se llevan a cabo no sólo en Oriente, sino muchas de las que se perpetran en Occidente. Y ahí está nuestro actual Rey, su hijo Felipe VI, para perpetuar la dinastía y las prácticas corruptas y vergonzosas de su padre. Así que mientras el Rey Felipe siga haciendo viajes de negocios a Arabia Saudí, que, como ya hemos expuesto en entregas anteriores de esta serie, alberga y difunde oficialmente la rama del wahabismo, y cuyo catálogo de delitos religiosos y las penas impuestas por ellos se parecen mucho a los del ISIS, la farsa que representa el denominado "Pacto contra el terrorismo yihadista" es un simple acto de propaganda de cara a la galería, vacío tanto en su forma como en su fondo. Porque como nos recuerda Luis Gonzalo Segura en este reciente artículo (escrito con motivo del infame discurso pronunciado por Felipe VI ante la Asamblea General de la ONU), nuestro actual Rey ya visitó Arabia Saudí en su primer año de mandato, y tuvo que anular otro viaje en el segundo año de su reinado ante la presión mediática desatada, y a petición de PODEMOS. No es de reciblo que un Rey de un país que se dice "democrático" (la sola presencia de un monarca ya anula tal calificativo) ejerza de amigo fiel de un país que lleva años cometiendo obscenos crímenes de guerra en Yemen, y a los cuales nosotros continuamos vendiendo armas para sus guerras. 

 

Retomo las palabras de Luis Gonzalo Segura en dicho artículo: "Si a ello le añadimos que en la fanática dictadura se decapitaron a más de doscientas personas en los últimos dos años por delitos tales como homosexualidad, adulterio o ateísmo y que se han encontrado armas españolas en casi todos los últimos conflictos internacionales (Libia, Yemen o Siria), las palabras se convierten en un grotesco insulto. Ciertamente, es una broma de muy mal gusto presentarse como promotor del desarrollo a la vez que se apoya a un régimen con estrechos vínculos con el Estado Islámico, más de 5.000 cadáveres en Yemen, muchos de ellos civiles, y varios miles de decapitados y encarcelados en su propio país". La hipocresía española, de nuestros dirigentes y de nuestros gobernantes, es absoluta, patética, aborrecible. La propia nomenclatura, el propio lenguaje utilizado, ya es en sí mismo un ejemplo perfecto de manipulación. Ni siquiera el propio concepto de terrorismo es auténtico, sino que se ve envuelto en una serie de consideraciones absolutamente subjetivas, interesadas e inmorales, que pretenden instalarnos en un imaginario colectivo injusto, incorrecto y partidista. Porque como hemos asegurado en anteriores entregas, Daesh es un conglomerado diverso, una creación colectiva, un conjunto de intereses y actores ocultos que van más allá de esa exposición simplista que nos quieren hacer ver. Muchos integrantes de Daesh fueron antiguos luchadores de diversas facciones terroristas entrenadas por la CIA en Afganistán e Irak, para servir a los intereses geoestratégicos de Washington contra sus principales objetivos: la URSS o Irán, entre otros. 

 

Y es palpable que Arabia Saudí y el resto de petromonarquías feudales del Golgo Pérsico entregan numerosos fondos con absoluta opacidad a diversas sectas o grupos islámicos para desestabilizar a muchos países musulmanes, impidiendo así que cuajen sus diversos procesos democráticos y laicos, difundiendo el mensaje fundamentalista que ya explicábamos en entregas anteriores. Mensajes manipulados e interesados, pues lo único que pretenden es perpetuar la hegemonía estadounidense y el wahabismo saudita. Y cómo no, nuestra Unión Europea es igualmente un actor fundamental en toda esta campaña. Como ya hemos señalado, se recoge lo que se siembra, y por tanto, tenemos una cosecha sangrienta. Mientras los lectores leen este artículo, continúan los bombardeos sobre Alepo, o se siguen desangrando los yemeníes a marchas forzadas, o continúan sufriendo los palestinos a costa del despiadado tratamiento de los israelíes, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Es lógico por tanto que, tarde o temprano, con mayor o menor intensidad, los ataques reboten también en nuestro suelo. De ahí que no sea casual que Ankara, París, Niza, Bruselas, Estambul, Hamburgo, Londres o Madrid sean tambien sitio de violencia, de terror y de venganza. ¿O es que sus habitantes se merecen mejor vida que los de Gaza, Beirut, Saná, Bagdad, Alepo, Mosul, o El Cairo? Hoy, los escenarios de guerra se trasladan a las estaciones de metro, a las grandes avenidas, a los aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales, o estadios de fútbol, donde cientos o miles de víctimas civiles inocentes mueren en actos de extrema violencia. 

 

Y son asesinados en virtud de decisiones que toman sus Gobiernos, esos mismos que después invocan los "valores" de su mundo "libre" y "occidental", y reclaman la libertad de su cultura. Esos mismos que declaran abiertamente "estar en guerra" y sufrir "invasiones" de un mundo árabe o musulmán que es tan víctima como lo podamos ser nosotros. Esa sociedad que hoy es víctima del terror, debe exigirle por tanto explicaciones a sus líderes, a sus gobernantes locales e internacionales. Deben invocarlos a la paz, a que dejen de intervenir en terceros escenarios para convertir a Estados estables y florecientes (aunque nos parezcan injustos o poco democráticos, pero no podemos imponer la democracia con la fuerza de las bombas) en países derrocados, humillados, devastados y empobrecidos. En países caóticos y en Estados fallidos. Así que al mismo tiempo que nos manifestamos con pancartas que dicen "Todos somos...", debemos exigir responsabilidades a nuestros gobernantes, dejar de ser cómplices de otras matanzas que se ejecutan a miles de kilómetros de nuestros países, y al mismo tiempo que expresamos nuestro tormento y nuestra indignación frente a estos horrendos e injustificables crímenes, también debemos, con voz alta y firme, exigir el cese de los crímenes contra otros pueblos, contra otras sociedades, contra otras culturas, estén donde estén y crean lo que crean. La paz ha de partir del respeto, y los valores universales se han de inculcar desde la educación, la diversidad y la multiculturalidad. No se puede empujar al cielo a nadie a la fuerza. Por tanto, dejemos de ser hipócritas. Los europeos hoy día estamos llamados a interpelar a nuestros gobernantes, para que apremien a regímenes como el saudí, el israelita, o las monarquías feudales del Golfo Pérsico, a que terminen de una vez por todas con su apoyo y sostén al terrorismo internacional, porque es la única manera de cortar esta diabólica y violenta espiral. Mientras esto no suceda, no tendremos autoridad moral para protestar, porque seremos igual que ellos. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 octubre 2016 4 06 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Luchar contra la desigualdad es fundamental para erradicar la extrema pobreza, impulsar las transformaciones propicias para el desarrollo sostenible, promover el progreso social, reducir los conflictos y la violencia y fomentar una gobernanza inclusiva

Informe Mundial sobre Ciencias Sociales 2016 (UNESCO)

En estos artículos introductorios, estamos intentando establecer un rápido diagnóstico de la situación, una radiografía de partida, que luego podamos desarrollar en cada uno de los grandes bloques temáticos en los que dividiremos esta serie de artículos, vital para que se comprenda la actual arquitectura de nuestra desigual sociedad. Y así, una primera conclusión rápida podría ser la siguiente: nuestras sociedades son desiguales porque el capitalismo se niega a repartir. La palabra reparto ya de por sí es satanizada bajo el capitalismo, ya que se parte de la premisa esencial de que la concentración es la base para su patrón de acumulación. Y así, actualmente, como nos señala en este artículo Alfredo Serrano Mancilla, son 147 corporaciones las que controlan el 40% de la economía mundial según el estudio "La Red de Control Corporativo Global" (The Network of Global Corporate Control), publicado en la revista científica PlosOne. Estas super empresas son conglomerados que abarcan diferentes dimensiones del universo económico global (financiero, comercial, productivo...), llegando a controlar hasta el 80% de las cadenas globales de valor. El 1% de la población mundial posee tanto dinero líquido o invertido como el 99% restante. 

 

Por supuesto, si comparamos estos niveles de concentración con los que existían durante el siglo pasado, los niveles han aumentado de forma inusitada. La fase capitalista actual, que llamamos neoliberalismo, basada en una economía financiarizada globalmente y fragmentada geográficamente en lo productivo, es la gran responsable de esta tremenda desigualdad social. A ello contribuye en el nivel de las conciencias la enorme influencia del pensamiento dominante, que difunde la legitimación del mensaje de que las desigualdades son inherentes a nuestro mundo, y de que poco podemos hacer frente a ellas. En el pasado año 2015, las empresas estadounidenses obtuvieron beneficios récord por un valor de más de 1,6 mil millones de dólares. De esta cantidad, sólo se volvió a reinvertir el 31%. Dicho de otra forma, de cada 10 dólares que obtuvieron como ganancia, sólo se invirtieron 3, y los 7 restantes se acumularon en forma de patrimonio improductivo, ocioso, alejado de la economía real, únicamente dedicado a engordar las grandes fortunas de dueños y accionistas. Y así, en nuestro mundo de hoy existen grandes reservas de dinero no destinadas a ninguna actividad económica. Una hucha cada vez más grande pero cada vez más inútil socialmente. Una suerte de abundancia destinada únicamente a servir las arcas de los más privilegiados, a los que el sistema trata con alfombra roja, y de cuyo poder y de cuyas decisiones ya dependen miles de millones de ciudadanos en todo el mundo. 

 

Por eso, sostenemos que además de tremendamente injusto, el actual capitalismo es profundamente ineficiente. Acumula sin invertir. Y al quedar el escenario cada vez con menos actores y más grandes, existen corporaciones cada vez más gigantes con alto poder de mercado y de decisión, impidiendo un verdadero grado de competencia. Se establecen pequeños oligopolios en torno a la producción de diversas commodities o materias primas, o en torno a la generación de determinados servicios. En muchos casos estos oligopolios llegan a convertirse en monopolios. Y toda esta filosofía comercial se apoya desde Gobiernos y organizaciones internacionales (FMI, OCDE, BM, OMC...) de una forma absolutamente irracional. Estamos en la era de las megafusiones entre corporaciones de alcance global, y entre modelos de negocio de gran poder que no quieren admitir competencia. Piénsese en lo que ocurrió recientemente en nuestro país con las antiguas Cajas de Ahorros, que mediante procesos de "bancarización" (algunas) y de fusiones frías o calientes (la mayoría) pasaron a formar parte de otras entidades de mayor envergadura, para a continuación proceder a llevar a cabo escandalosos cierres de oficinas y ERE a su personal. Todos estos procesos fomentan gravemente la desigualdad, ya que ahora existe mucha menos gente dedicada al negocio bancario, mucho más desempleo en el sector, y más beneficios concentrados en menos entidades. Pero no nos engañemos: ese era justamente el objetivo que se pretendía, además de demonizar a las Cajas de Ahorros (bajo la falacia de que estaban "politizadas") y esconder las vergüenzas de los grandes bancos privados. 

 

Según el informe citado más arriba, durante 2015, las grandes empresas del mundo dedicaron 4,7 billones de dólares para comprarse entre ellas mismas, y así crear conglomerados todavía más grandes, y obtener aún más poder. De hecho, esa cifra marcó un hito en la historia mundial, suponiendo un 42% de incremento respecto al año anterior. Justo a eso, como nos recuerda Serrano Mancilla, Director del CELAG, es a lo que tildan bajo el eufemismo de "ser más competitivos". Pero la deriva globalizadora del capitalismo neoliberal, responsable de los demenciales índices de desigualdad, no encuentra límites ni metas. Ya no se generan nuevas fuentes de riqueza, ni de crecimiento económico, uno de los grandes mantras bajo los que se venden sus falsos éxitos. Hemos llegado a un punto donde las economías sólo se mueven, sólo pueden reactivarse, mediante el inflado artificial de grandes burbujas especulativas, que cuando se desinflan tarde o temprano, vuelven a provocar las grandes crisis, que son a su vez de nuevo utilizadas como pretexto por el sistema para ahondar las desigualdades. A todo ello hay que sumar la tremenda injusticia de la economía orientada a las deudas (tanto de los países y Estados, como de sus poblaciones, es decir, tanto públicas como privadas). El sometimiento que hoy día representa la deuda es un peso muerto que actúa como freno para crear riqueza. Supone una continua hipoteca de los recursos públicos, bajo los cuales se amenaza a los países y se limitan sus posibilidades de recuperación, y de poder intervenir para, al menos, suavizar las desigualdades. 

 

Los deudores ordenan el sistema económico sólo para satisfacer a sus acreedores (piénsese en la reciente modificación de nuestro artículo 135 de la Constitución, al servicio del pago de la deuda como prioridad absoluta), con tasas de interés usureras. Y si alguna gran empresa, como resultado del estallido de dichas burbujas, quiebra, el Estado acude a su rescate en detrimento del rescate ciudadano, para consagrar el poderío de estos grandes agentes económicos. Y ya no sólo a la banca, sino también se ven rescatadas por los Bancos Centrales las grandes empresas privatizadas, que lejos de garantizar recursos y servicios básicos para la inmensa mayoría social, sirven de nido de buitres, parásitos del sistema, o cementerios de elefantes para los ex políticos de turno, bajo la escandalosa práctica de las "puertas giratorias". La política fiscal restrictiva, recortadora de inversión pública, derechos sociales y empleo, también es clave para impedir que la demanda efectiva se recupere, ya que el empobrecimiento salarial, como están cansados de advertir y afirmar cientos de economistas a los que no se tiene en cuenta en los oráculos neoliberales, tampoco reactiva el consumo privado. En resumidas cuentas, y tomando las palabras de Alfredo Serrano Mancilla: "El capitalismo prefiere trabajar lo mínimo para ganar lo máximo. Puede que esta dinámica sea considerada como eficiente desde la perspectiva de la maximización del beneficio de unos pocos privilegiados. Pero lo que no se puede afirmar es que sea eficiente en lo económico. Es ineficiente ambientalmente, es inútil para mantener una demanda estable, es infructuosa para crear empleo con salarios dignos, ineficaz para aumentar sostenidamente la productividad. La ineficiencia neoliberal es responsable de la actual adormecida economía real. Y además empobrece a las mayorías". Es decir, está pensada para agudizar las desigualdades. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 octubre 2016 3 05 /10 /octubre /2016 23:00
Fuente viñeta: http://www.españaporlarepublica.es

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Por boca de Felipe González y de sus tropas está hablando la oligarquía de este país, la que se siente cómoda con un Gobierno ladrón, corrupto y neoliberal como el del PP

Alberto Garzón

Parece ser que algunos barones y dirigentes del PSOE se han saltado la lectura de algunas de las páginas de sus 137 años de historia, cuando hoy demonizan a ciertos partidos politicos, por cierto partidos con tanta legalidad y constitucionalidad como la que pueda tener el PSOE

Benito Sacaluga

Era de esperar. Tenía que suceder tarde o temprano. Ya lo habíamos advertido en muchos artículos de este Blog, en sintonía con otros muchos analistas que nos sentimos y pensamos desde la izquiera. Ninguna organización, pero sobre todo ninguna organización política, puede permanecer instalada en el fraude, en la ambigüedad y en la mentira constante durante mucho tiempo. Es cuestión de tiempo que dicha organización sufra una involución, una metamorfosis, una catarsis, o un hundimiento. No obstante, hay que reconocer que el PSOE ha sido un auténtico maestro en el disfraz político, ya que lleva más de 30 años instalado en dicha situación. Al PSOE le estaba pasando como al protagonista de esa fantástica película titulada "La vida de nadie", magníficamente interpretada por José Coronado, que recomiendo a todos los lectores y lectoras que no la hayan visto. Coronado interpreta a un aparente esposo y padre normal, con su profesión y su trabajo, con su familia y sus amigos, pero cuya vida al completo es un puro artificio. Vive en la mentira constante. Nada en su vida es auténtico. Todo es un espejismo, un engaño. Pues la equiparación con la formación política del puño y la rosa es absoluta, ya que mientras se continúan reclamando de izquierdas en los mítines antes de las elecciones, lanzando proclamas sobre la igualdad social, la justicia, el trabajo digno y los derechos humanos (entre otras), cuando gobiernan o se sientan en sus escaños en los respectivos Parlamentos, dicen y hacen otras cosas bien distintas. 

 

Pero tras los últimos descalabros electorales generales y autonómicos, unidos a la posibilidad (aún no confirmada) de Pedro Sánchez de comenzar negociaciones con Unidos Podemos, ha terminado por dinamitar completamente las estructuras de un partido del que sus dirigentes presumen de tener 137 años de historia. Pues toda su historia puede irse al carajo en un santiamén, dada la incapacidad de sus líderes de poner orden, de ser coherentes, y de salir de la situación de tremenda contradicción que les aboca. Desde las elecciones generales del 20D, todo han sido intentos por parte de la oligarquía, los grandes empresarios del IBEX-35, los barones capitaneados por Felipe González, y los medios de comunicación dominantes, todos ellos apoyados a su vez por Bruselas, determinados a que en nuestro paìs no gobierne la izquierda representada por Unidos Podemos. Les da igual si para ello tienen que rodar cabezas, si tienen que repetirse elecciones, o si el PSOE entra en este proceso de catarsis y descomposición. Ellos no cejan en su empeño. Y para ello, han puesto en circulación una serie de falacias, tales como que "hay que evitar nuevas elecciones", "España necesita urgentemente un gobierno", "los ciudadanos nos han colocado en la oposición", "este país no se puede gobernar con 85 diputados", y otras tantas, para esconder sus verdaderos objetivos, que como decimos, no son otros que impedir un gobierno de izquierdas en nuestro país. 

 

Y viendo que la situación se le iba de las manos, y ante sucesivos hundimientos electorales en Galicia y País Vasco, la ofensiva de los barones históricos y territoriales sobre Pedro Sánchez y sus fieles en el partido ha sido atroz, llevando al partido a un auténtico precipicio. Al momento de escribir este artículo no sabemos cómo quedará finalmente la estructura del partido, ni el calendario para sus sucesivos eventos, ni siquiera los posibles cambios en el grupo parlamentario, pero todo ello es lo de menos...Lo importante es conocer qué PSOE va a surgir de esta catarsis, de esta limpieza, de esta involución, porque o mucho se endereza la cosa, o el PSOE correrá la misma suerte que corrió el PASOK en Grecia, después de su gran coalición con las fuerzas conservadoras. Porque está claro que si el PSOE continúa por esta deriva, se convertirá en un partido residual, incapaz de articular la suficiente fuerza política como para ser relevante ante un cambio de escenario. De momento los llamados "críticos" a Sánchez parecen tener más control sobre la situación, lo cual refuerza la hipótesis que acabamos de exponer. Si Susana Díaz y sus amistades peligrosas se hacen con el control del partido, está claro que su opción, para desgracia de la clase trabajadora, va a ser apoyar por pasiva un Gobierno de Rajoy, apoyado puntualmente por Ciudadanos. Es la opción que llevan deseando desde hace varios meses. Y mientras, es curioso contemplar hasta qué punto todo el aparato mediático dominante se preocupa por el hundimiento del PSOE, como pieza fundamental de su imprescindible bipartidismo. Ese bipartidismo reinante desde la Transición, que nos ha traído a la terrible situación que vivimos en la actualidad. 

 

Hoy más que nunca, necesitamos una verdadera alternativa de izquierdas en nuestro país, una alternativa que lleve a cabo un rescate ciudadano, que impida las puertas giratorias, una alternativa que ofrezca una salida progresiva a la precariedad, al desempleo, a la pobreza y a la exclusión social de miles de familias. Una alternativa que haga frente a los poderosos, a las grandes empresas y a las grandes fortunas. Una alternativa que canalice las ansias de libertad y de igualdad que anhelamos, y que proporcione alternativas reales a los problemas de las clases trabajadoras. Una alternativa que devuelva la dignidad a los más desfavorecidos, que vuelva a garantizar la universalidad de todos los servicios públicos, y que deje de situar al mercado como el Dios supremo en nuestra economía. Una alternativa, en resumidas cuentas, socialista, feminista, ecologista y pacifista. Y si el PSOE o una parte del mismo sigue sin estar dispuesto a remar en esa dirección, lo mejor que puede hacer es hundirse definitivamente, disolverse y desaparecer, porque ya estamos muy hartos de soportar tanta humillación de un partido y de unos dirigentes que se autodenominan "socialistas", y que cada vez que pronuncian esa palabra entierran más en su tumba a su fundador Pablo Iglesias. Que dejen de engañar de una vez por todas. Que dejen de prostituir los auténticos objetivos del socialismo, y que se queden en el PSOE (si es que consigue salir a flote) únicamente aquéllos que estén dispuestos a la alternativa descrita. Los demás que se vayan. Tienen muchas opciones donde elegir: PP, CIUDADANOS...Que se complete la catarsis del PSOE, pero para seguir en la misma línea, que desaparezca definitivamente.

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