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4 diciembre 2014 4 04 /12 /diciembre /2014 00:00

fernando_savater1.jpgEn un programa de televisión de máxima audiencia, hace pocos días, todo un filósofo, pensador, escritor y Catedrático de Ética, como Fernando Savater, manifestaba una opinión bastante controvertida, asegurando además vehementemente que los que opinábamos lo contrario éramos unos tremendos ignorantes. La opinión en concreto iba en el sentido de declarar solemnemente que los pueblos no existen, y que lo único que existe es el conjunto de individuos que forman nuestra sociedad, y el Estado de Derecho que los administra. Sorprendente teoría, que renuncia por tanto a la propia Historia (que no es posible contar sin hacer referencia a los pueblos), y a todas las características que definen el contexto cultural donde se insertan dichos individuos. Señor Savater, creo que es usted el ignorante.

 

fernando_savater2.jpgCreo que el señor Savater, de entrada, confunde churras con merinas, y en este caso, confunde el sujeto político activo, esto es, donde descansa la capacidad política y ejecutiva de elección y participación (el individuo), con el sujeto político soberano, esto es, la parte de una sociedad que se considera y se erige en soberana para decidir su destino (el pueblo). Más bien parece, da la impresión, y quizá así sea, que el señor Savater es digno hijo del pensamiento neoliberal más puro y duro, para más señas del pensamiento de Margaret Thatcher, que afirmaba en su momento que "no existe la sociedad, sólo existen los individuos". Porque claro, querer reducir toda la complejidad histórica, social, política y cultural de las actuales sociedades recurriendo sólo a los individuos que las forman, sin otras consideraciones, nos parece no sólo bastante simplista, sino profundamente equivocado, y producto de una ideología subyacente interesada en dicha simplificación.

 

fernando_savater3.jpgSeñor Savater, no sólo es que los pueblos existen, han existido siempre, y seguramente seguirán existiendo, sino que además forman la unidad humana y el colectivo antropológico y social por excelencia, porque el pueblo hace referencia al conjunto de personas, de individuos, que forman durante la Historia, debido a la confluencia de una serie de factores que ahora comentaremos, una peculiar evolución de la Humanidad. Y en los pueblos radica y descansa el hecho único, diferencial, que se puede manifestar de distintas formas, en el arte, en el sentimiento, en los patrones éticos y estéticos, morales y religiosos, en la interpretación propia de determinados acontecimientos, en resumidas cuentas, en una filosofía propia del ser y del sentir, en última instancia, del existir. Y luego, es la política la que agrupa a dichos pueblos en otro tipo de organizaciones, llámense países, naciones, nacionalidades, Estados, y éstos a su vez se administran en determinadas formas de gobierno, que también van evolucionando con el tiempo. Más los pueblos continúan representando, más allá de todo ello, la propia esencia de la evolución humana, el mínimo común múltiplo de la expresión colectiva de dichos individuos.

 

fernando_savater4.jpgLos pueblos forman y delimitan, mejor que ningún otro concepto político o sociológico, una colectividad común de personas que comparten una historia, una cultura, una idiosincrasia y un destino comunes, que lo hacen distinto a los demás pueblos. Y todo ello no se da por casualidad, sino porque confluyen históricamente en su configuración un conjunto de elementos y características espacio-temporales que lo determinan, tales como el paisaje, la climatología, las costumbres, el folklore, la gastronomía, y todo el patrimonio cultural y artístico que le son propios. Todo ello hace que los pueblos hayan sido, y continuarán siendo, los auténticos protagonistas de la Historia de la Humanidad. Reflejan la auténtica materia prima de la Historia, y explican su devenir cronológico. Negar todo esto, negar a los pueblos, señor Savater, nos parece de una ignorancia supina por su parte, y constituye una afirmación indigna para una persona como usted, que se precia y es estimado como una persona culta, incluso un referente cultural de la actualidad.

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3 diciembre 2014 3 03 /12 /diciembre /2014 00:00

"Ni el Rey comería...si el labrador no labrase"

(Lope de Vega)

 

 

 

 

 

Cuando hablamos sobre la necesidad de refrescar nuestra democracia, de actualizarla, de completarla, de ponerla al día, y de tender hacia una democracia económica, alcanzando la nacionalización de todos los sectores productivos de nuestra economía, y propiciando su planificación y control democrático, esto es, por parte de sus trabajadores, solemos referirnos únicamente a los monopolios u oligopolios privados que representan a dichos sectores, pero le prestamos menos atención a un vestigio del pasado que llega hasta nuestros días, como es la aristocracia. Y cada vez que vemos películas, documentales o series donde se nos muestra el inmenso poder, riqueza e influencias que poseían estos nobles en la antigüedad, se nos olvida extrapolar ese escenario al presente, para darnos cuenta y denunciar que estos sectores de la sociedad continúan existiendo en nuestros días. No quizá con tanta fuerza como en el pasado, pero siguen representando una de esas lacras existentes en nuestra sociedad que habría que abolir. Ya no tienen ningún sentido estas ridículas figuras, supervivientes de aquél famoso Imperio Español donde nunca se ponía el sol.

 

aristocracia1.jpgLos títulos nobiliarios en España, algo que ya comenzó con Don Pelayo, tal vez antes, llegan a nuestros días de forma actualizada, con los nobles de hoy casi insertos en el pueblo llano, donde sus figuras representan seres más cercanos que en la Edad Media, pero rodeados de la misma aureola de poderes, favores y riquezas de que gozaban antaño. Así tenemos, por ejemplo, los "Grandes de España", creados por Carlos I en el siglo XVI, y que aún persisten en nuestros días, que aunque sin muchos privilegios legales, conservan el tratamiento de "Excelentísimos Señores", son unos 400, y representan lo más granado de la rancia España del pasado. Curiosamente, tienen un órgano rector, que es la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España, cuyo funcionamiento está regido por una Orden publicada bajo la primera legislatura del PP de José María Aznar (1999). El resto del señorío proveniente de la época medieval, en torno a unos 2.000 personajes actualmente, tienen el tratamiento de "Ilustrísimos Señores", aunque tampoco conservan muchos privilegios legales. Barones, Condes, Duques y Marqueses, y sus correspondientes en femenino, más sus variantes "Archi" o "Viz", colean en la actual sociedad del siglo XXI como una extraña anacronía del pasado, representando, evidentemente, los restos de aquélla nobleza poderosa y consejera, que se codeaba con Papas y monarcas durante toda la época feudal y medieval.

 

aristocracia2.jpgToda una corte de holgazanes advenedizos, auténticos parásitos de la sociedad, llevan sobreviviendo durante siglos de nuestra Historia, sin que hayamos sido aún capaces de levantar las alfombras de tanta podredumbre. Todos ellos han supuesto para el pueblo, en las diferentes épocas, señas de identidad de explotación, discriminación y maltrato. Sin ir más lejos, el cobro de diezmos y otros tributos medievales continuaron vigentes hasta bien entrado el siglo XIX. Según informes de los historiadores Cabrera y Del Rey y publicados por El Confidencial, todavía en 1931, el Duque de Medinaceli poseía 79.000 hectáreas de terreno. El Duque de Peñaranda, 51.000 hectáreas. El Duque de Vistahermosa, 47.000. El Duque de Alba, 34.400. La lista es interminable, y aún no existía en aquélla época un censo de la riqueza rústica. En total, más de 7.000 kilómetros cuadrados que se repartían unas docenas de familias. Antes de la llegada de la II República, apenas el 4% de los propietarios eran poseedores de, al menos, el 49,5% de la renta agraria. Y está documentado que entre 1874 y 1931, se concedieron títulos a 167 condes, 30 vizcondes y 28 barones. Y ya durante el siglo XX, con la llegada de la revolución comercial, la pérdida de las colonias y la repatriación de grandes fortunas, los nuevos industriales y banqueros comenzaron a codearse con la decadente aristocracia, lo que se tradujo en concesiones de capital y acciones para la nobleza en muchas empresas y compañías de la época.

 

aristocracia3.jpgHoy día representan un vestigio antidemocrático que habría que eliminar, pues dichos títulos nobiliarios son heredados de generación en generación, formando dinastías de extensos árboles genealógicos y rancio abolengo, cuya actividad y función social es parasitar en torno a sus rentas y sus posesiones. Al haberse democratizado las responsabilidades y funciones políticas, los nobles hace ya mucho tiempo que no desempeñan (al menos de forma oficial) la labor de consejeros/as de Reyes, Reinas, Príncipes y Princesas, y por tanto, la aristocracia ha perdido gran parte del poder y del prestigio de que gozó en el pasado. Pero más que preocuparnos la existencia de la nobleza en sí misma, nos preocupa su legado fundamental, otra herencia del pasado, que se nos presenta como la existencia de un amplio latifundismo y de grandes terratenientes, principalmente en el sur de España. E igualmente nos encontramos ante propiedades que proceden de la época feudal. ¿Qué habría que hacer con esas propiedades? Porque claro, no estamos hablando de que a alguien le toque la Lotería y se haga rico (y que cuando muera dicha riqueza pase a sus herederos), estamos hablando de cientos de miles de hectáreas de terreno, repartidas por toda la geografía nacional. Estamos hablando de decenas de castillos, mansiones, palacios, fincas y casas señoriales, estratégicamente situadas, con cientos de miles de metros cuadrados. Y estamos hablando, sobre todo, de un conjunto de pinturas, esculturas, y piezas documentales de inmenso valor, que definen gran parte del patriminio histórico, artístico y cultural de un país. Todo ello, en manos privadas.

 

aristocracia4.jpgDesde la izquierda, como no puede ser de otra manera, defendemos la expropiación forzosa, al menos, de la mayor parte de las propiedades de dichos terratenientes y latifundistas, para el conjunto del pueblo español. Porque al igual que no es bueno, como decíamos al principio, que los sectores productivos fundamentales estén en manos de grandes compañías privadas, sujetos al principio de la obtención del máximo beneficio, en vez de sujetos al principio del beneficio social y de la satisfacción de las necesidades de la población, tampoco es bueno que esta exagerada posesión de terreno (que en algunos casos alcanza la extensión de pequeños países), de edificaciones, y sobre todo, de obras artísticas de incalculable valor para el patrimonio histórico-artístico de un país, estén sujetas al albedrío y al único control de una familia propietaria. Por ejemplo, entre las propiedades de la Casa de Alba se encuentran el Testamento del Rey Fernando El Católico, la primera edición impresa de "El Quijote", el primer mapa mundi que dibujara Cristóbal Colón, o una de las más impresionantes colecciones de Velázquez, Goya o Rubens...¿alguien puede pensar que dicho patrimonio, en vez de gestionarse desde el ámbito público, pueda pertenecer al dominio de una casa privada?

 

aristocracia5.jpgY en cuanto a las extensiones de terreno, ya desde la Ley de Reforma Agraria de Andalucía, que data de 1984, queda contemplada la posibilidad de la expropiación de la tierra por interés social. Pero a día de hoy, los grandes latifundistas continúan gozando de sus extensas propiedades, amparados además por multimillonarias subvenciones del Fondo Social Europeo, mientras los agricultores y ganaderos, sobre todo andaluces, contemplan impotentes cómo cada vez más se ven sumidos en la pobreza. Pero no terminan aquí los privilegios de la nobleza, ya que nos hemos enterado, al hilo del reciente fallecimiento de la Duquesa de Alba, y según informes de GHESTA, el Sindicato de Técnicos de Hacienda, de que unos 2.000 millones de euros de la Casa de Alba están exentos del pago de impuestos, alrededor de un 90% de su patrimonio. Mediante la Fundación creada por el Ducado de Alba, destinada a preservar y proteger dicho patrimino, queda libre de tributación al fisco. En este caso, esto conlleva que de un patrimonio estimado en 3.200 millones de euros, sólo se paguen a Hacienda 6 millones, lo que supone un exiguo tipo efectivo del 0,2%. Por su parte, la Casa de Alba recibió, sólo en 2011, más de tres millones de euros en ayudas de la Unión Europea, gracias a las medidas aprobadas en la PAC (Política Agraria Común), que continúa beneficiando a los grandes propietarios, terratenientes y latifundistas, en detrimento de los pequeños agricultores y ganaderos. Y como siempre, todo ello revierte en mayor desgracia, paro, precariedad, pobreza y exclusión social para el pueblo. En consecuencia, es hora ya de expulsar definitivamente de nuestra historia a esta vieja y rancia aristocracia, expropiar sus posesiones y patrimonio para el bien común, y levantar las alcantarillas de tanta ponzoña proveniente de épocas pasadas.

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2 diciembre 2014 2 02 /12 /diciembre /2014 00:00
"Ladran, Sancho, luego cabalgamos"
(Miguel de Cervantes, "El Quijote")   
 
 
 
 
 
atacan_podemos1.jpgHasta ahora, las acusaciones y ataques contra la nueva formación política no han cesado desde su irrupción en las últimas Elecciones al Parlamento Europeo. Que son populistas, que son marxistas, que no tienen programa electoral, que son bolivarianos, telepredicadores, cubanos, proetarras, que van a cargarse la democracia, o que sus propuestas son muy bonitas, pero irrealizables, sin descartar los ataques personales contra sus dirigentes, como Iñigo Errejón por el caso del contrato con la UMA, o Juan Carlos Monedero por su asesoría a los Gobiernos de Hugo Chávez. ¿Pero porqué todos estos ataques, cuando desde la misma Transición, desde que se legaliza el Partido Comunista de España (PCE), y posteriormente con la fundación de Izquierda Unida como movimiento político y social en 1986, ya existen otras fuerzas políticas que representan y asumen el mismo ideario? Y además, hoy día se le suman EQUO, Compromís, y algunas otras coaliciones de izquierdas más o menos locales, que también proclaman la adopción de las mismas medidas...entonces, ¿qué pasa con PODEMOS? ¿Qué lo hace diferente, para que tenga que ser objeto de tan duros ataques, a qué se debe tanta campaña de acoso y derribo? Pues a que, por primera vez desde la Transición, el Gobierno y los partidos del régimen del 78 tienen realmente MIEDO.
 
atacan_podemos2.jpgY es que hasta ahora, disfrutaban todos ellos de una tremenda seguridad, sabedores de la historia de Izquierda Unida y coaliciones afines, y de sus pocas posibilidades de alcanzar resultados electorales realmente importantes. Pero con la irrupción de PODEMOS, el escenario ha cambiado radicalmente, marcándose ya una clara posibilidad no sólo de ruptura definitiva del bipartidismo, sino de vuelco electoral que pueda propiciar que PODEMOS se sitúe como una fuerza de gobierno, y lógicamente, esto amenaza directa y profundamente sus intereses. Es un ataque en toda regla a la línea de flotación del bipartidismo representado por PP y PSOE, cuya alternancia en el poder desde 1982 ha consagrado unas formas de hacer y de entender la política, que han propiciado la corrupción generalizada, y el retroceso paulatino en las conquistas de la clase obrera, todo ello acrecentado desde hace unos años con la excusa de la crisis. Estamos hablando de un régimen que ha permitido el continuismo de los poderes fácticos surgidos y amparados desde la Constitución de 1978, tales como la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas y la banca, amparados por los herederos políticos de aquéllas empresas que consiguieron grandes fortunas durante el franquismo.
 
atacan_podemos3.jpgPero por primera vez, se les presenta una amenaza real y poderosa, encabezada, guiada y dirigida por la propia ciudadanía, harta de soportar los engaños de esta casta, y que reclama, de una vez por todas, un Proceso Constituyente que dé la voz al pueblo, y lo sitúe como sujeto soberano que dirige sus destinos. Es PODEMOS la fuerza política que ha sido capaz de movilizar y de concienciar a la ciudadanía, de anular clichés y etiquetas, y de asociar el combate politico como la lucha de los de abajo contra los de arriba. Por ello, todo vale para desprestigiar a PODEMOS, para golpearle donde más duela, para noquearlo, para dejarlo fuera de combate incluso antes de que comience la contienda electoral. Lo ha expresado muy bien Carlos Fernández Liria, cuando afirma: "Entre el gobierno y la oposición se intercambian por turnos los mismos tópicos, las mismas vaciedades, la misma palabrería sin sustancia. Es una vergüenza y, por cierto, una vergüenza muy populista. Pues el populismo consiste, sobre todo, en intentar seducir al pueblo con publicidad, palabras huecas y promesas vacías. Es todo lo contrario de lo que ha hecho Podemos: decir la verdad. Esa ha sido la clave de su éxito" (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192318)
 
atacan_podemos4.jpgLa propia IU, para añadir más vergüenza a esta organización, ha atacado también a PODEMOS a través de su líder Cayo Lara, asegurando que "ellos [IU] son el original, y PODEMOS es la copia". Pues no, señor Lara, aquí no hay copias ni originales, aquí se trata de converger en un programa de izquierdas y luego en llevarlo a cabo, materia en la que su organización deja mucho que desear, a tenor del papelazo que lleva haciendo, por ejemplo, en Andalucía, gobernando en coalición con el PSOE, ese mismo al que tanto critican por ser pieza fundamental (que lo es) del bipartidismo. El descrédito y el hundimiento de IU en las encuestas se lo han ganado ellos solitos, a pulso, pues somos muchos y desde muchos ámbitos los que llevamos criticando la actitud traicionera de esta organización en varios sitios donde está representada. Pero aún hay más. Incluso medios de comunicación que hasta ahora habían lanzado a PODEMOS al estrellato ahora lo ponen en cuestión, denunciando supuestas evasivas de sus líderes, u organizando tertulias con economistas claramente escorados a la derecha, para desprestigiar las propuestas económicas de la formación de Pablo Iglesias, incluso a los prestigiosos economistas que están detrás de ellas, como Juan Torres o Vicenç Navarro.
 
atacan_podemos5.jpgY sólo estamos empezando. Tendremos que soportar aún muchos más ataques, y sólo la lucha y la unidad popular podrán hacer frente a los mismos. Es por ello esencial que el pueblo español se organice, se conciencie y se disponga a mantener una presión continua sobre los resortes del poder, evitando el riesgo de manipulación del discurso de PODEMOS, así como minimizando los posibles ataques, chantajes, falsedades y exabruptos que puedan llegar desde todos los frentes. Pero desde ya auguramos que la cosa no quedará aquí. Si como pronostican las encuestas los resultados de PODEMOS en las próximas citas electorales son tan brillantes, la oligarquía no sólo no cesará en sus ataques, sino que los recrudecerá. Lo intentarán todo, pondrán en marcha todo tipo de chantajes, de mentiras, de manipulaciones, de tergiversaciones, de falsedades, de enfrentamientos empresariales y financieros, y al igual que en algunos países de América Latina, movilizarán a los sectores fascistas más rancios de la sociedad, para generar violencia en las calles, e intentos de desestabilización política y social, intentarán generar miedo, y amenazarán con fugas de capitales, huida de empresas, deslocalización de sedes, desmontaje de fábricas y sucursales, desconfianza financiera y crediticia, y, en fin, apocalipsis en los mercados. Pero desde la ciudadanía no podemos consentirlo, debemos reconvertir los ataques a PODEMOS en una mayor fuerza solidaria para su apoyo, cerrando filas en torno a un programa de sensibilidad ciudadana, de regeneración democrática, y de enfrentamiento con los poderes que nos han gobernado hasta ahora. 
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1 diciembre 2014 1 01 /12 /diciembre /2014 00:00

"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo"

(Karl Marx)

 

 

 

 

 

Una vez ha quedado claro la importancia de la nacionalización de los grandes sectores estratégicos de nuestra economía, así como de poseer una economía planificada y controlada democráticamente, concluimos que sólo podremos revertir la situación de paro crónico y de paulatino empobrecimiento de los trabajadores/as y la mayoría de la sociedad, si tomamos el control sobre la riqueza, esto es, cambiamos la relación de propiedad sobre los medios de producción. Sin ese control, cualquier medida de incremento progresivo de los impuestos, aumento del gasto público o de los derechos de los trabajadores/as, chocará frontalmente con los chantajes de la oligarquía, esto es, la retirada de fondos, los cierres de empresas y la evasión de capitales. En última instancia, los movimientos de capitales son libres, y si no obtienen la rentabilidad que desean, desmontarán el chiringuito y se instalarán en otra parte donde puedan obtener mayores beneficios. Hoy día, es tal el desarrollo del capitalismo, y tal la fuerza y el poderío de las empresas, que el desmontaje de una sede, sucursal o franquicia se resuelve en 24 horas. Y esa es una de sus mejores armas contra el movimiento obrero. Y no hablamos de posibilidades, sino de realidades, ya se han ido cientos de miles de millones de euros a lo largo de los últimos años, conforme la crisis iba arreciando y llegando a más sectores.

 

socialismo501.jpgPor eso, la aplicación de una reforma fiscal realmente progresiva, la recuperación de los derechos de los trabajadores, la garantía de facto de los derechos fundamentales de las personas, la universalización de los servicios públicos, deben ir unidos y en función de medidas que pongan la riqueza colectiva y los medios de producción bajo control social y democrático, y eso sólo es posible mediante su nacionalización. Seamos tajantes en este punto. No seamos ingenuos. No existe ningún capitalismo "bueno" o "menos malo" que otro. Todos los intentos de la socialdemocracia por suavizar los efectos del capitalismo no han hecho más que agravarlo, recrudecerlo, y provocar que la clase dominante ponga en marcha medidas que salvaguarden de forma más segura y efectiva sus intereses. Incluso las leyes, los reglamentos y las Constituciones no sirven de nada para proteger los derechos de los más débiles de la sociedad. La actual Constitución de 1978 consagra que la riqueza económica tiene que tener como prioridad la atención de las necesidades sociales, pero sin embargo, en vez de desarrollar leyes y decretos que la garanticen y la doten de un contexto normativo, lo que han hecho es blindar, mediante una reforma del artículo 135, el pago prioritario de la deuda, antes de poder dedicar dichos fondos a la satisfacción de los derechos y servicios públicos.

 

Y podemos poner más ejemplos. También dice la Constitución que todos tenemos derecho a un trabajo digno, con un sueldo que permita mantener dignamente a una familia, y también dice que tenemos derecho a una vivienda digna y adecuada, y tampoco se cumplen. En cambio la propiedad privada se defiende a capa y espada, como un pilar básico de nuestro ordenamiento jurídico. Cualquier intento de atentar de forma directa o indirecta sobre el derecho sagrado a la propiedad, ha sido brutalmente contestado por la clase dominante, mediante querellas criminales y actos jurídicos llevados a las más altas instancias judiciales. Pero tampoco cualquier propiedad privada se defiende, pues la de cientos de miles de familias deshauciadas es abolida todos los días, constantemente. La de miles de trabajadores arrojados al desempleo, y sus familias, es abolida una y otra vez, devorada por las deudas financieras y la necesidad de sobrevivir. La de miles de pequeños empresarios arruinados es destruida cotidianamente. Por tanto, concluimos que la única propiedad privada que se defiende con uñas y dientes es la de los más ricos, la de las grandes empresas y los grandes terratenientes. Un banco nos puede expropiar y quedarse con algunos terrenitos que tengamos en el campo, pero si intentamos expropiar mediante un comité obrero cualquier finca del Ducado de Alba tendremos a la policía encima en menos que canta un gallo.

 

socialismo502.jpgSi queremos entonces defender el derecho a una vivienda digna, a un empleo decente, a unas condiciones de vida adecuadas, si queremos defender el futuro de los funcionarios, de los pensionistas, de los autónomos, de las pequeñas empresas, si queremos proteger y salvaguardar el futuro de los servicios públicos, si todo ello nos importa, no nos queda otra alternativa que abolir el derecho a la propiedad privada de los más ricos, y su dominio sobre los grandes medios de producción. No queda otra salida. No existe otra alternativa. Pero claro, al afirmar esto, en seguida salen a patadas los liberales de tres al cuarto, la socialdemocracia, los "centristas", la derecha pura y dura, los neoliberales, los conservadores, y toda la pléyade de medios que les apoyan, a decir que eso es una solemne barbaridad. Que los que afirmamos esto no tenemos sentido común. Que queremos volver a la Rusia comunista. Que somos unos malvados y unos descerebrados. En fin, nos llegan palos por todos los lados. Pero desde la izquierda transformadora continuaremos reafirmándonos en dicha idea. No existen atajos. No existen terceras vías. Sólo una auténtica sociedad socialista podrá ser garante de los derechos fundamentales, y ello mediante el cambio en la relación de propiedad sobre los medios de producción. En caso contrario, el capitalismo nos devorará (nos remitimos a los artículos anteriores de esta serie, donde hemos dado amplia cuenta de todas las manifestaciones del capitalismo actual, para comprender su auténtica dimensión).

 

Los ejemplos que podemos poner se cuentan a porrillo. El "socialista" francés Francois Hollande no necesitó ni los primeros 100 días de gobierno para acabar completamente alineado con las políticas de Angela Merkel. Si volviera a gobernar el "renovado" PSOE de Pedro Sánchez, volveríamos a tener una reedición del tándem Zapatero-Rubalcaba. Pero en Francia no votaron a Hollande para seguir practicando las mismas políticas que Sarkozy, más o menos maquilladas. Lo podemos decir más alto, pero no más claro. QUIEN POSEE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, DECIDE LA POLÍTICA. La burguesía francesa, al igual que la española, la alemana, la inglesa o la portuguesa, tienen más en común entre todos ellos que con sus respectivas clases trabajadoras. Si no estamos dispuestos a enfrentarnos a ella, a transformar de raíz el sistema, tarde o temprano se acaba haciendo la misma política, con más o menos parches. Véase la coalición PSOE-IU en Andalucía, que ha desprestigiado por completo (muchos ya lo avanzamos en su día) a la formación de izquierdas. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo. No se puede estar en el plato y en las tajadas.

 

socialismo503.jpgPor tanto, o atendemos de verdad a un cambio en las relaciones de producción, o nos enfrentamos de verdad a los ricos y poderosos, o sólo conseguiremos maquillajes de cara a la galería. Por eso, los auténticos programas socialistas, para poder llevarse a cabo, han de contar con el apoyo de una amplia mayoría social, porque sólo la fuerza de la ciudadanía, sólo la presencia de ese contrapoder ciudadano, que represente los intereses de la inmensa mayoría social, será capaz de enfrentarse y vencer la fuerza de resistencia y el control de los poderes fácticos. Nunca la clase dominante aceptará mansamente y por las buenas un auténtico programa socialista, nunca lo consentirá de buen grado, ya que un auténtico programa de izquierdas, transformador de la sociedad hacia esquemas más justos e igualitarios, supone la abolición de todos los privilegios de la casta dominante. Y ésta se revolverá como gato panza arriba en la defensa de sus intereses, a capa y espada, llegando sin complejos a usar la fuerza si es necesario, como ha ocurrido en otras épocas de la Historia. Por eso hemos de contar con el apoyo, con el convencimiento y con el respaldo de la inmensa mayoría social, ya que esto será sin duda la garantía de éxito. Y para ello no sólo hay que ser sincero, sino también disponer de la voluntad política y de la valentía para llevarlo a cabo. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 noviembre 2014 5 28 /11 /noviembre /2014 00:00

"La Educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; estimulará el sentido crítico, el arte y la cultura física, la iniciativa individual y comunitaria, y el desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajar"

(Constitución de Ecuador)

 

 

 

 

En efecto, bien podríamos aprender de estos países, como Bolivia, Ecuador o Venezuela, que definen la educación pública enfocada a los derechos humanos y a las necesidades sociales, como procesos humanos que garantizan derechos fundamentales, en vez de como la define la LOMCE del gobierno del PP, enfocada al crecimiento económico y a la competitividad. Y para justificarlo, en el caso de nuestras Universidades Públicas, las están acusando desde los centros de pensamiento neoliberal de ser ineficaces, caras y mediocres, cuando todos los estudios internacionales demuestran que nuestra Educación Superior, así como el conjunto de sus publicaciones literarias, científicas y técnicas, son equiparables al entorno de los países de la OCDE, a pesar de que la inversión pública en esta materia es del orden de un 20% inferior a la de dichos países. Véase para ello el estudio de Xavier Grau, que presenta innumerables datos, gráficos y conclusiones que lo avalan. De esta forma, podemos afirmar sin complejos que nuestros resultados en docencia, investigación, publicación y transmisión al tejido social y empresarial de este país se sitúa a un nivel bastante decente.

 

educacion_publica251.jpgSon las corrientes neoliberales, por tanto, las que no desean una Universidad Pública que cumpla dichas funciones, sino que se convierta en un gran epicentro de difusión de su ética, de su pensamiento y de su filosofía, para que actúe como correa de transmisión al resto de la sociedad. Y para ello, ponen en marcha todo tipo de medidas encaminadas a justificar su tremendo ataque a la Educación Superior: ahogamiento financiero por vía del recorte en la financiación pública, despido de profesores e investigadores, desmantelamiento de aulas y salas, endurecimiento de los requisitos para acceder a becas y ayudas públicas a los estudiantes por parte del Estado, o encarecimiento de créditos, matrículas y precios públicos de los estudios de posgrado. Todo ello unido a la evolución científica y académica en función de las presiones de los clientes (grandes empresas, bancos y financiadores en general) derivadas del mecenazgo, que imponen la visión mercantilista, elitista y economicista de la Educación Superior en nuestro país.

 

educacion_publica252.jpgY frente a esta privatización del conocimiento, nosotros apostamos desde la izquierda por volver a recuperar una Universidad Pública que forme ciudadanos y ciudadanas libres y críticos, con capacidad de analizar, pensar, criticar y formar alternativas útiles al ocaso del sistema que vivimos, y que nos conduce indefectiblemente a la pérdida de toda la esencia educativa que desde la Universidad se nos prentende potenciar. Queremos volver a disfrutar de estructuras de gobierno del mundo universitario participativas y democráticas, sin injerencias del mundo empresarial, y de los avatares del mercado. Queremos volver a recuperar las dignas condiciones de trabajo para los profesionales de la Universidad, y dotar al estudiantado de todos los recursos humanos y materiales que hagan posible la función principal que la Universidad ha de brindarles. Y pensamos que la discusión y la construcción de este modelo requiere un proceso abierto, participativo e inclusivo, fuera de los métodos despóticos practicados por este Gobierno, que nazca de la propia Universidad, pero que abarque a toda la sociedad civil en su conjunto, ya que todos seremos partícipes del fruto de su conocimiento y de su evolución.

 

educacion_publica253.jpgLa Universidad Pública no puede dejar de ser un actor alejado de la sociedad civil a la que sirve, para pasar a ser un actor interesado, pieza fundamental de un sistema neoliberal que entiende la Educación Superior como parte de su engranaje propagandístico. Este perverso sistema necesita dimensionar la propia Educación como una mercancía más, objeto de sus negocios y de sus beneficios, y adalid de la propia difusión de las ideas y visiones del sistema. Ellos entienden la Universidad y su entorno como una industria del conocimiento, sujeta a las leyes del mercado y de la competitividad, donde sólo tendrían cabida las prácticas docentes que encajaran en dicho modelo, que fueran proclives a las exigencias de capital humano provenientes del sector privado, y la investigación susceptible de ser comercializada como un producto más, de cara a generar beneficios para dicha industria privada. De esta forma cierran el círculo, y construyen una Universidad Pública a su imagen y semejanza, como pieza fundamental del sistema capitalista al que sirven. Ya pusieron la primera semilla de este demencial sistema con el Plan Bolonia, cuyo objetivo y cuyas reformas no eran científicas ni pedagógicas, sino exclusivamente económicas.

 

educacion_publica254.jpgEn el fondo, Bolonia no fue más que una perversión de la educación universitaria, una especie de "tratado de libre comercio" educativo entre nuestro sistema y el sistema norteamericano, para poder competir también con los Estados Unidos en el mercado de la educación. No se trataba de construir la tan ansiada y cacareada "Sociedad del Conocimiento", sino más bien de convertir el conocimiento en una mercancía más, igual que cualquier otro bien, producto o servicio. Reorientan todo el sistema, desde su funcionamiento, sus bases, sus objetivos y sus órganos de gobierno, incluso hasta su nomenclatura, para "adaptarlo" mejor a los tiempos actuales y a las "necesidades" de nuestras actuales sociedades. Y de esta manera, transforman a los estudiantes en "clientes", a las Instituciones educativas en "empresas" del sector servicios, a los rectores y decanos en "gestores", a los órganos de gobierno de la comunidad educativa en "Consejos de Administración" de sus patrocinadores, y a su conocimiento en "mercado y competitividad", para adaptarlo mejor a sus nuevas funciones. Se mercantiliza el conocimiento, se apadrinan sus especialidades, y se construyen centros de élite educativa, junto con centros masificados, que evidentemente impartirán materias y especialidades distintas. Si a todo ello le sumamos la política discriminatoria en cuanto a la admisión de alumnos, ya tenemos todo el chiringuito montado. Objetivo cumplido: desmantelar la Educación Superior, despojarla completamente de su función, y reconstruirla en función de las nuevas necesidades del sistema capitalista. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 noviembre 2014 4 27 /11 /noviembre /2014 00:00

Después de varios días desde su retirada del panorama público, ha reaparecido la figura del llamado "pequeño Nicolás", un esperpéntico chico de 20 años, de rostro angelical e inocente, en una entrevista publicada en un medio de comunicación, y en otra concedida a una cadena de televisión. En ambas, los detalles y acontecimientos que desvela son más propios de una novela de ciencia-ficción, o un bodevil detectivesco de poca categoría. Declara, entre otras muchas cosas, haber colaborado con las altas Instituciones del Estado, como Moncloa, la Casa Real, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o la Vicepresidencia del Gobierno. Dichas Instituciones han desmentido inmediatamente cualquier atisbo de conocimiento o colaboración con este personaje, pero él insiste, y da escalofriantes detalles sobre sus viajes, reuniones, contactos y encargos realizados, todos ellos al más alto nivel.

 

pequeno_nicolas1.jpgAsegura que le encargaron tareas como frenar el desafío soberanista catalán (desestabilizando a ERC), o desactivar la imputación de la Infanta Cristina en el Caso Noos. Relata los contactos con altos cargos implicados en dichos procesos, y además lo ve como algo normal, asegurando que "cuando tienes algún amigo en cada Ministerio, pues estás cubierto por todos los sitios". Asegura no haberse colado jamás en ningún acto público de alto nivel, sino que estaba formalmente invitado a todos ellos, y tiene por referentes a la élite política y económica de este país. Afirma que él, simplemente, tiene "sentido de Estado", y "sentido común". El primer impulso es tomar a broma todo este macabro episodio, pero si nos fijamos un poco más profundamente, la conclusión que podemos obtener es que el joven Francisco Nicolás Gómez Iglesias, Fran para los amigos, no es más que un producto de nuestra sociedad.

 

pequeno_nicolas2.jpgUn producto de una sociedad salvaje y despiadada como la nuestra, donde el Presidente del Gobierno intenta convencernos de que vivimos en un gran país, mientras cualquier atisbo de democracia popular y participativa es impedida con saña por el Estado, como acaba de ocurrir en Cataluña y en Canarias, donde algunos miembros del Gobierno de la Generalitat van a ser procesados gracias a una querella criminal interpuesta por el Fiscal General del Estado (y todo ello por sacar unas urnas de cartón a la calle para solicitar su opinión a la ciudadanía), o donde la Armada ataca violentamente una embarcación de la organización ecologista Greenpeace porque se oponía a las prospecciones petrolíferas en Canarias (como la inmensa mayoría de la población de las islas), o donde el General Jefe del Estado Mayor del Ejército manifiesta hace pocos días que están (el Ejército) preparados para actuar en Cataluña cuando el Gobierno de la nación lo estime conveniente.

 

pequeno_nicolas3.jpg¿Nos extrañamos de que en una sociedad así surja un "pequeño Nicolás"? Pero no queda ahí la cosa. Vivimos en una sociedad donde muere gente enferma porque la Administración sanitaria no les suministra determinado medicamento, un país donde los servicios públicos se desmantelan progresivamente, un país donde se instala en el imaginario colectivo que es mejor un minijob que nada, un país donde se propone para Comisario de Energía y Cambio Climático de la Comisión Europea a uno de los mayores exponentes de las políticas energéticas más caducas y salvajes que existen, una nación donde la educación pública se desmantela a marchas forzadas, donde sus jóvenes son arrastrados al exilio laboral, o condenados a la precariedad más absoluta, o donde la gente tiene que salir a manifestarse para pedir cosas tan básicas y fundamentales como pan, techo, trabajo y dignidad. Aunque también sale para manifestarse por el respeto al derecho a la vida, entendiendo éste no como que extraditen y juzguen a los responsables de crímenes franquistas que aún quedan con vida, sino como que se erradique el aborto.

 

pequeno_nicolas4.jpgEse mismo país donde vive Fran, el "pequeño Nicolás", es el mismo país donde la corrupción campa a sus anchas, engorda constantemente, es estructural al sistema, es vertical y horizontal a todas las actividades públicas y empresariales, es digna hija del sistema, porque la clase dominante disfruta de casi una total impunidad ante sus fechorías, un país donde la cultura es penalizada con uno de los impuestos añadidos más altos del mundo occidental, o un país donde si ocurren gravísimos "accidentes" con decenas de muertos, como el de Metro de Valencia o el del AVE a Santiago, con 43 y 80 víctimas respectivamente, a los únicos que se les culpa es a los conductores de los respectivos aparatos. Un país que organiza tremendas parafernalias y despliegue de recursos públicos para repatriar desde países africanos a personas que han contraído el virus del Ébola, solamente porque tienen nacionalidad española, mientras que a los demás miles de afectados de dichos países se les abandona a su suerte. Un país donde se implantan amnistías fiscales para los defraudadores de cuello blanco, los que evaden cientos y miles de millones a paraísos fiscales, donde las Administraciones y Empresas Públicas se desmantelan en aras del ahorro y para corregir el supuesto "despilfarro" público, mientras se rescata a la banca con el mismo dinero que serviría para crear tantos puestos de trabajo que redujeran en 10 puntos la tasa de desempleo.

 

pequeno_nicolas5.jpgUn país donde las Instituciones de la caridad se ven desbordadas, donde las ONG's alertan de la tremenda tasa de pobreza y desnutrición infantil, o un país que, a estas alturas de la película, sigue apostando por el petróleo para corregir nuestra dependencia energética, ignorando los deseos de la mayoría ciudadana, que se muestra en contra por un mínimo de sensibilidad ecologista, o reclama sin cesar ayudas para que una gran parte de la población no sufra pobreza energética. Un país donde se criminaliza la protesta pacífica y popular y las manifestaciones, mediante leyes represoras, que ignoran el derecho a la tutela judicial efectiva, en fin, es un perfecto candidato para que, dentro de este clima de profunda alienación colectiva, surjan personajes como este "pequeño Nicolás", que representan lo más paradigmático de ella, y un ejemplo vivo de hasta dónde llega la fuerza y la influencia del pensamiento dominante. En efecto, un chico que desde los 14 años está sometido a los dictados de pensamiento de una fuerza política que representa lo más granado de los herederos del franquismo, es lógico pensar que a los 20 tenga asumidas una serie de actitudes, y que pueda desarrollar una serie de comportamientos aberrantes, como de hecho así ha sucedido. La tarea que resta es investigar y dilucidar hasta qué punto sus presuntas correrías son ciertas, y hasta qué punto son fantasía de una mentalidad aberrante, una mentalidad que es un típico producto y un fiel reflejo de nuestra alienante sociedad.

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26 noviembre 2014 3 26 /11 /noviembre /2014 00:00

"La democracia representativa es hoy día, en países como el nuestro, el régimen político ideal como soporte del sistema económico neoliberal. En otras épocas, la aspiración democrática, legitimada por la razón, iba de la mano de términos tales como igualdad y fraternidad. El paso por las urnas cada cierto período de tiempo para elegir a los representantes es la coartada perfecta para justificar una falsa igualdad de la ciudadanía mientras que, en la realidad, las relaciones sociales se desmoronan"

(Antonio José Gil Padilla)

 

 

 

 

 

Continuando con la exposición de los rasgos de la antigua democracia ateniense que pudiéramos exportar a nuestros días, que ya introdujimos en el artículo anterior de esta serie, digamos que el régimen ateniense se apoyó sobre varias Instituciones. La más conocida era la Asamblea, ya que era la auténtica sede de la participación ciudadana. Sin embargo, ésta podía funcionar con suficiente agilidad gracias al trabajo del resto de órganos. También es destacable la notable implicación de los ciudadanos en la Administración de Justicia (bajo los llamados "dicasterios", origen de los actuales jurados populares). En Atenas, para los llamados Magistrados, existían ya un conjunto de mecanismos de control sobre su actividad, los cuales, sumados al hecho de que los cargos fueran designados mediante sorteo y que se renovaran anualmente, dificultaba mucho el surgimiento de la corrupción. Por su parte, la Boulé o Consejo de los Quinientos, era un gran órgano compuesto por 500 miembros seleccionados por sorteo. Sin embargo, existía la limitación de que únicamente podían ser reelegidos una sola vez. Y puesto que la Asamblea no podía dirigir exclusivamente el sistema político, fue necesario el apoyo de un cuerpo encargado de presentar los asuntos que debían discutirse en la propia Asamblea, puesto que ésta, dada su vasta composición, no podía permitirse desarrollar esas funciones.

 

objetivo_democracia81.jpgPor su parte, la competencia principal de la Boulé, como hemos indicado, era preparar los asuntos que posteriormente se someterían a deliberación en la Asamblea. No obstante, no terminaban aquí, puesto que además tenía asignadas otras tareas como el manejo del dinero público o la iniciativa legislativa. Asímismo, los ciudadanos de otras polis que buscaban reunirse con la Asamblea, solamente podían hacerlo después de haberse entrevistado previamente con la Boulé. Sin embargo, la cantidad tan extensa de personas que formaban este órgano (500) exigía que se dividieran en grupos de 10 (formado cada uno de ellos por 50 miembros) para realizar sus labores una décima parte del año, a la que se conocía como Pritanía. Cada día se designaba por sorteo un Presidente, al cual se le tenía en bastante consideración. Asímismo, es importante destacar que la Boulé y la Asamblea funcionaban armónicamente y ninguno de ellos tenía un papel subordinado al otro, sino que se trataba de una división estrictamente competencial.

 

objetivo_democracia82.jpgDe hecho, no parece que existieran intereses contrapuestos entre estos dos cuerpos, como a veces da la impresión que sucede en los regímenes actuales. Pero como decimos, no existía ningún tipo de privilegio ni discriminación entre los ciudadanos pertenecientes a dichas Instituciones. Los miembros de la Boulé y las personas que asistían a la Asamblea, eran todos ellos considerados ciudadanos por igual, tratándose de un matiz importante, resultado del entendimiento y aplicación de una democracia estrictamente popular, configurada y aplicada por el pueblo en su conjunto. Esta armonía entre determinadas personas que en algunos momentos puedan dedicarse a ciertas labores (como los miembros de la Boulé) y la ciudadanía normal y corriente, hay que recuperarla en nuestros días, si queremos disfrutar de una democracia fresca y saludable. No hay que olvidar que, como nos recuerda la sabiduría popular: un hombre con el estómago lleno no comprenderá a otro con el estómago vacío.

 

objetivo_democracia83.jpgJuan Carlos Calomarde, el autor del trabajo del cual estamos extrayendo toda esta información, nos hace la siguiente y muy interesante observación: "Esta valiosa experiencia nos indica que sería perfectamente factible que existiera actualmente una Cámara compuesta por ciudadanos designados por sorteo. Sin embargo, es cierto que sería difícil atribuirle tantas competencias como a la Boulé ateniense, ya que no entraña la misma dificultad operar en el ámbito de la polis que en el de un Estado actual". Juan Carlos tiene toda la razón en esta observación, ya que el ámbito de la polis griega se asemejaría al de nuestras actuales ciudades, y por tanto pudiera ser más bien aplicable al ámbito de los Ayuntamientos que al del propio Gobierno Central o al de una Comunidad Autónoma (o Estado Federado, cuando alcancemos dicha organización territorial). Pero volvamos a la Asamblea. La Asamblea o Ekklesía fue, podemos concluir, la Institución más sagrada de la democracia ateniense. Consistía básicamente en la reunión de todos los ciudadanos varones (aún no se respetaba mucho la igualdad de sexo o de género, aquí hemos avanzado respecto a los griegos de aquélla época) y mayores de edad que desearan asistir. El lugar donde solían celebrarse estas reuniones era la Pnyx. Las competencias de la Asamblea consistían esencialmente en votar las resoluciones de la Boulé, las cuales podían ir desde propuestas de leyes a declaraciones de guerras (tan frecuentes también en aquélla época). Asímismo, la Ekklesía también decidía cómo gastar algunos ingresos extraordinarios.

 

objetivo_democracia84.jpgLas votaciones podían realizarse a mano alzada, y posteriormente los escrutadores analizaban qué opción había recibido un mayor número de votos. También existieron votaciones que se llevaron a cabo introduciendo guijarros de diferentes colores (las papeletas no se habían inventado todavía) en varias vasijas, indicando así el sentido de la votación. La riqueza de la Asamblea radica en que, contrariamente a lo que sucede en la actualidad, el discurso no era unidireccional. Hoy día, las personas, de forma pasiva, reciben el mensaje de la clase política a través de los medios, pero este mensaje sólo viaja en una dirección, es decir, no existe posibilidad alguna de diálogo, ni entre gobernados y gobernantes, ni siquiera entre los propios gobernados (salvo que decidieran reunirse por su cuenta). Esta carencia empobrece la cultura política de la población, justamente todo lo contrario que sucedía en Atenas. Y aunque es cierto que actualmente las redes sociales y los blogs desempeñan en algo esa tarea, aún estamos muy lejos de alcanzar una ciudadanía con un grado de madurez intelectual de cierta relevancia en asuntos políticos. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 noviembre 2014 2 25 /11 /noviembre /2014 00:00

Como decíamos en el artículo anterior, la sociedad española es aún, en general, bastante reaccionaria en relación al tema de la eutanasia, baste decir que nuestra Organización Médica Colegial no acepta ni siquiera la distinción terminológica entre eutanasia "activa" y "pasiva". Consideran que estas prácticas son siempre y en todo momento deontológicamente condenables, aunque dejan fuera el hecho de que algún facultativo pueda suspender en un momento dado, durante el transcurso de una enfermedad, un tratamiento o medicación inútil para el paciente. No obstante, sí existen muchos avances en medicina paliativa, que son utilizados y recomendados por la OMC española. Pero como regla general, en nuestro país no se respeta lo que pudiéramos denominar como la "voluntad inequívoca que querer morir", así como ningún procedimiento, acción u omisión que la provoque.

 

Y como en otros muchos temas, los argumentos religiosos se entrecruzan con los de otro tipo en relación a las diversas variantes de eutanasia (que ahora referiremos), reclamando la vía determinista, en el sentido de proclamar que lo único que puede hacer el ser humano es aceptar con resignación la muerte cuando llega. Según estos argumentos, la muerte digna consiste únicamente en la muerte con todos los alivios médicos adecuados, y con todos los consuelos humanos posibles. La muerte digna para los religiosos proviene de la grandeza de ánimo de quien se ha de enfrentar con ella, y no tiene nada que ver con elegir la forma o el momento de la muerte, sino con poder disponer de toda la ayuda necesaria cuando llega. Hemos de partir de la base de que, bajo los argumentos religiosos, la vida es un "Don de Dios", y la muerte, por tanto, es un hecho determinista y divino con el cual no podemos enfrentarnos, ni cambiar sus "destinos" naturales. Pero continuemos, para abordar el tema desde todos sus puntos de vista, con las distintas "variantes" o conceptos relacionados con la eutanasia.

 

En primer lugar, podríamos distinguir entre eutanasia directa e indirecta. La primera se refiere en general al hecho o posibilidad de adelantar el momento de la muerte de un paciente en caso de padecimiento de una enfermedad incurable, mientras que la segunda es la que se verifica cuando se efectúan, con intención terapéutica, procedimientos que pueden producir la muerte como efecto secundario. Por ejemplo, la administración de analgésicos narcóticos para calmar el dolor. Los mismos, como efecto colateral o indirecto (es decir, no buscado ni provocado), generan una disminución del estado de consciencia en el paciente, y el posible recorte del período de su vida. En estos casos, la intención del facultativo, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo que se provoca es una consecuencia previsible, pero no perseguida. Por su parte, la eutanasia directa podemos clasificarla a su vez en eutanasia activa y eutanasia pasiva.

 

La eutanasia activa consiste en provocar la muerte en modo directo. Por ejemplo, recurriendo a diversos fármacos que, administrados en sobredosis, provocan efectos mortíferos. Por su parte, la eutansia (directa) pasiva consiste en omitir o suspender el tratamiento de un proceso nosológico determinado, o la alimentación del paciente por cualquier vía, precipitando de esta forma el fin de la vida. Es una provocación de la muerte por omisión. Existen autores, como Víctor Pérez Varela, que ponen el dedo en la llaga, cuando afirman que, al renunciar a estos procedimientos, más que prolongar el vivir, se prolonga el morir. Es un distinción, como vemos, más filosófica que médica. Vamos a comentar también, siguiendo de nuevo a la Wikipedia, y para que no haya confusión en los términos, algunas otras variantes que tienen que ver, en mayor o menor medida, con algún tipo de eutanasia. Son las siguientes:

 

1.- Suicidio asistido: implica proporcionar de forma intencionada y con conocimiento a una persona los medios o procedimientos (o ambos) necesarios para suicidarse, incluidos el asesoramiento sobre dosis letales de ciertos medicamentos, la prescripción de dichos medicamentos letales, o su suministro directo o indirecto. El suicidio asistido se plantea siempre como un deseo expreso de extinción, de muerte inminente, porque la vida para el paciente ya ha perdido toda razón de ser o se ha vuelto dolorosamente desesperanzada. Cabe destacar que, en estos casos, es el paciente quien voluntaria y activamente termina con su vida. Recientemente, acabamos de tener noticia de un caso de este tipo en una chica norteamericana, ya que algunos Estados de USA permiten legalmente estas técnicas.

 

2.- Cacotanasia: Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del paciente. El prefijo (kakos: malo), apunta hacia la dispensación de una muerte mala.

 

3.- Ortotanasia: Consiste en dejar morir a tiempo sin emplear medios desproporcionados y extraordinarios para el mantenimiento de la vida. Este concepto se ha sustituido en la terminología práctica por la expresión "muerte digna", para centrar la atención sobre la condición (dignidad) del enfermo terminal, más que en la propia voluntad de morir.

 

4.- Distanasia: Consiste en el encarnizamiento o ensañamiento terapéutico, mediante el cual se procura posponer el momento de la muerte recurriendo a cualquier medio artificial, pese a que haya seguridad de que no hay opción alguna de recuperar la salud, con el fin de prolongar artificialmente la vida del enfermo a toda costa, llegando incluso a la muerte en condiciones inhumanas. Normalmente se practica en función de los deseos de terceras personas (médicos, familiares) y no según el verdadero bien e interés del paciente.

 

5.- Adistanasia o Antidistanasia: Se refiere a la cesación de la prolongación artificial de la vida, dejando que el proceso patológico termine con la existencia del enfermo. Es la variante que guarda más relación con lo que pudiéramos calificar como la eutanasia "por omisión".

 

6.- Medicina Paliativa: Por último, la Medicina o los Cuidados Paliativos se refieren a todas las prácticas y técnicas que reafirman la importancia de la vida, y consideran la muerte como la etapa final de un proceso normal. La atención que brindan al paciente estos cuidados no aceleran ni posponen la muerte, sino que simplemente proporcionan alivio del dolor y de otros síntomas angustiosos, e integran además los aspectos psicológicos en el tratamiento del enfermo. De esta forma, la medicina paliativa ofrece apoyo al paciente, de modo que pueda llevar una vida lo más activa y feliz posible hasta el momento de la muerte, tanto al paciente como a su familia, para que puedan hacer frente a la enfermedad de su ser querido, y poder enfrentarse al proceso de la muerte con entereza y equilibrio mentales. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 noviembre 2014 1 24 /11 /noviembre /2014 00:00

"Pongámonos una venda mental en los ojos que nos impida saber si vamos a ser ricos o pobres, sanos o enfermos, hombres o mujeres, blancos o negros, habitantes del norte o hacinados del sur, cultos o analfabetos, y desde esa ignorancia, definamos cómo nos gustaría que fuera la sociedad en la que vamos a vivir. Si realmente pudiera hacerse ese ejercicio, postularíamos, de manera generalizada, sociedades más justas"

(John Rawls)

 

 

 

 

 

Y estamos intentando demostrar que dicho modelo de sociedad, más justo e igualitario, sólo puede hacerse desde un control público y democrático de los grandes sectores, los sectores estratégicos, de la economía productiva. Porque con una columna vertebral económica pública que administre racionalmente los recursos la democracia podría entrar en la economía, el mercado iría quedando relegado a un papel cada vez más secundario en ella, más irrelevante. Ha de quedar claro que desde la izquierda no estamos en contra del mercado, estamos en contra de la demencial relevancia que el mercado adquiere en nuestros días, controlando todos los aspectos económicos, y llegando a poseer más poder que los propios Gobiernos. De este modo, y siguiendo con la evolución que planteamos, las pequeñas empresas, y sobre todo las cooperativas, se verían liberadas del lastre que representan por ejemplo unos préstamos bancarios a intereses asfixiantes, y se beneficiarían de la eliminación progresiva de los monopolios y oligopolios, así como de los innumerables intermediarios privados que les proveen de mercancías a precios artificialmente elevados, o que los someten a la intolerable dictadura de sus redes de comercialización, que cada vez están más globalizadas, y por ello, tienen más poder.

 

socialismo491.jpgPero la experiencia también les haría ver a estos sectores la conveniencia de integrarse voluntariamente en una economía nacionalizada a gran escala, productiva, eficiente, y controlada democráticamente por sus trabajadores, y en última instancia, por el conjunto de la sociedad. Por otro lado, la economía planificada a gran escala permitiría también integrar de manera armónica y solidaria todo tipo de recursos, esfuerzos, conocimientos, territorios, comunidades y regiones que se beneficiarían de un plan común de producción que atendería de manera plena las necesidades sociales de cada territorio y de la población que lo habita. Estaríamos construyendo de verdad, de manera auténtica, la economía productiva, la economía social. Todo ello no obstante, dejando un gran margen de iniciativa y autonomía en todos ellos para concretar y desarrollar los planes económicos comúnmente aceptados. Lo que se persigue, en el fondo, es que la economía esté realmente al servicio de la sociedad, a la que debe servir, y no al contrario. Incluso llevado al terreno internacional, la competencia entre países por cuotas de mercado, la explotación de las personas, el expolio de los recursos públicos, y la esquilmación de los recursos naturales, serían sustituidos por la cooperación en beneficio mutuo.

 

socialismo492.jpgDejaría entonces de tener sentido producir muchos productos a miles de kilómetros de su lugar de uso o consumo final, por la única razón de que la mano de obra sea más barata, y los costes de transporte no tienen en cuenta ni el derroche de recursos no renovables ni la contaminación. De esta forma, la obsolescencia programada o los sistemas de patentes desaparecerían, porque dejarían de tener sentido. La producción de armamento sería innecesaria y la producción de bienes de lujo también. Pero para ello deberíamos igualmente superar los impulsos de la actual sociedad de consumo, y poner en práctica una vida austera (no en el sentido en que nos la impone este Gobierno), donde no nos importe que nuestros vecinos consuman más o posean más artículos o productos que nosotros. Habríamos de cambiar los indicadores que miden los niveles de vida, y habríamos de cambiar también el consabido mantra del "crecimiento económico" por un reacomodo, una adaptación progresiva a nuevos modelos productivos que sean sostenibles desde los puntos de vista humano, social y medioambiental. A partir de ese momento (todo ello requiere su tiempo), todas las piezas del puzzle comenzarán a encajar.

 

socialismo493.jpgEl único rasero es disfrutar con plenas garantías de una vida digna en todos los sentidos. Lo decisivo es que las personas podríamos, por fin, decidir racionalmente, en comunidad, con plena autonomía y libertad, es decir, con soberanía, usando únicamente criterios de beneficio social y a largo plazo, el funcionamiento de las fuerzas productivas. El propio capitalismo está generando un enorme monstruo burocrático en sus empresas, a pesar de todas las medidas que buscan mejorar la calidad de la producción, pues hay un límite objetivo que hace imposible que esas medidas puedan funcionar plenamente. Nos explicaremos. Actualmente, cualquier mejora que el trabajador/a pueda sugerir para su trabajo, que permita aumentar la productividad, o que afecte a la reorganización del mismo, es en realidad una amenaza para el propio trabajador/a, pues propicia la reducción de plantilla, ya que la empresa obtiene y basa sus beneficios en la explotación del personal a su servicio. De hecho, el régimen interno de organización de las empresas no es democrático, sino que sus propietarios y/o accionistas son la autoridad inapelable. Hasta ahora no hemos conseguido que la democracia entre en el ámbito de las empresas privadas (lo cual supondría la propia democracia económica, un gran pilar para que podamos hablar de democracia real), a lo sumo las luchas sindicales han ido arrancando con el paso de los años (y ahora se vuelven a desmontar bajo la excusa de la crisis) ciertos derechos para los trabajadores, así como ciertas limitaciones a la autoridad de los patronos.

 

socialismo494.jpgDerechos laborales y sociales que, como estamos comprobando, tratan de suprimir a la primera ocasión, como se constata en las últimas contrarreformas laborales llevadas a cabo por las fuerzas del bipartidismo. Bajo los mimbres de una auténtica sociedad socialista, los trabajadores/as tienen que comprobar día a día que trabajan en su beneficio y en el de la sociedad, que los avances en la organización del trabajo y en la productividad, repercuten directamente en unas mejores condiciones de vida y de trabajo, para ellos y para el conjunto de la sociedad. En una sociedad socialista, las relaciones sociales y productivas son transparentes, diáfanas y evidentes para todos, y son controladas por la propia clase trabajadora, y no al contrario. Bajo los parámetros del socialismo, el trabajo humano vuelve a recuperar su auténtico sentido, que no es otro que la realización personal del trabajador/a, y la creación de riqueza que revierte en el propio sistema, esto es, en toda la sociedad. Lo que estamos proponiendo, que nadie se llame a engaño, es la democracia económica en toda regla, que quizá es el tipo, la faceta democrática que costará más esfuerzo arañar al capitalismo, ya que supone, como estamos viendo, renunciar por parte de la clase dominante al poder de facto en nuestras sociedades, que es el poder económico. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 noviembre 2014 5 21 /11 /noviembre /2014 00:00

"Hoy, el asunto no es si el capitalismo podrá sobrevivir o no a esta crisis terminal. Si en poco tiempo no logramos poner freno a esta maquinaria de destrucción sistemática, lo que está en juego es la supervivencia de la Humanidad frente al colapso final del capitalismo"

(Edgardo Lander)

 

 

 

 

 

Ah, pero...¿existe ética en el capitalismo? Veamos: según la Wikipedia, la Ética es "una rama de la Filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir". Muy poco de estas cosas existen dentro del capitalismo, a no ser que nos refiramos a la moral de los defraudadores, a la virtud del expolio, al deber de hacerse rico, a la felicidad sustentada en lo material y al buen vivir a costa de los más débiles de la sociedad. Si podemos llamar ética a todo esto, sí, podemos concluir que el capitalismo está sujeto a cierto tipo de ética. ¿Acabamos aquí ya con todo el repertorio? No, esto podría ser el corolario, pero a su vez el capitalismo se despliega en otras características, propiedades y cualidades que lo definen. Vamos a comentar a continuación algunas de ellas, intentando fijarnos en la dimensión globalizada del sistema capitalista, que ya no afecta sólo a la propia estructura de los medios de producción, sino que se ha extendido también, gracias a la fuerza del pensamiento dominante, en todo un imaginario colectivo en torno a las actitudes, los objetivos y los comportamientos sociales.

 

etica_capitalismo1.jpgBásicamente, la ética de este capitalismo globalizado se nos presenta centrada en una competición constante. La competitividad es la propia razón de ser del sistema, que manifiesta y centra todas las actividades humanas pensadas en función de la competencia sin fin. La vida se nos muestra como una pura competición en todos los ámbitos, donde siempre existen vencedores y perdedores. El capitalismo hace descansar la responsabilidad de todo cuanto ocurra al individuo en él mismo, como motivación personal para su propia superación, y su predisposición a esa competencia de la que hablábamos. Cambian los sujetos políticos, se desvanece la democracia, se centra la actividad humana sobre el consumo, y todo se reduce a la evolución creciente de unas pocas variables macroeconómicas, que lo controlan todo. El dinero representa la materialización del bien común e individual. Todo se consagra a la posesión de bienes, riquezas y servicios, y se expresa a través del inmenso poder de las empresas, que cada vez controlan más la propia evolución de la economía.

 

etica_capitalismo2.jpgEl mercado domina toda la actividad económica, y se desplaza hacia actividades especulativas sin fin, que provocan el deterioro de la economía productiva, y contribuyen a la implantación de grandes desigualdades sociales. Todo es cuantificable, todo es canjeable y todo es medible en parámetros de coste y beneficio. Y sólo el crecimiento económico, manifestado a través de las grandes variables de la macroeconomía, importa de cara al progreso y al bienestar social. Al capitalismo no le importa el mundo de la legitimidad, del bien y el mal, de lo más o menos peligroso, de aquéllo que se destruye, de aquéllo que es público y común para toda la sociedad, sino que basa sus leyes y su comportamiento en la legalidad sustentada en los intereses de una minoría social que controla en su propio beneficio los destinos de la inmensa mayoría. Desde este punto de vista, todo es posible, todo puede llevarse a cabo mientras esté dentro de la legalidad, aunque vaya en contra de la moralidad y de la legitimidad. Se cierra el círculo a favor de los intereses de la clase dominante, ya que ella es la que tiene el poder de cambiar las leyes para favorecer sus propios intereses.

 

etica_capitalismo3.jpgSe enfrentan dos mundos antagónicos, resultantes de este planteamiento llevado a sus últimas consecuencias: de un lado, el de aquéllos que sufren hambre, necesidades perentorias que tienen que cubrir, agua, medicinas, vivienda, etc. De otro lado, el de aquéllos que, estando dentro de la inercia del mercado, no pueden dejar de consumir para mantener la dinámica del sistema. Se extiende el estado del miedo, y la sociedad es entendida como un conjunto de individuos aislados, atomizados, amenazados por el propio sistema capitalista, esclavos de su actividad laboral, con los mínimos recursos para poder sobrevivir, sin garantías de satisfacción de sus derechos fundamentales. El pensamiento dominante despliega más poder que nunca, recurriendo no sólo a las viejas herramientas de alienación mental, como las religiones, sino además a nuevas técnicas de enajenación masiva, como las redes sociales, los medios de comunicación, y el culto a la frivolidad, a la inmediatez, a la banalidad, provocando la ausencia de reflexión y mentalidad crítica.

 

etica_capitalismo4.jpgComo reforzamiento del mundo privado en detrimento de lo público, se instala incluso una perversa lógica capitalista sobre los ingresos y las rentas personales.  Como trabajador público, como representante de los intereses generales, los ciudadanos han de cobrar un sueldo moderado, más bien escaso, ya que su sueldo lo pagamos entre todos. Mientras, como trabajador de una empresa privada, los ciudadanos pueden ganar sin límites. De esta forma, lo privado se pone por encima de lo público, en una cruel escala de valores sociales que enfocan la rentabilidad privada sobre la pública, y desprestigian lo público en favor de lo privado. La conclusión es que lo público se presenta como medio para el desarrollo y fortalecimiento del interés privado, como son buena muestra de ello los innumerables casos de puerta giratoria, es decir, de personas que utilizan la tribuna pública para favorecer a empresas de las que luego formarán parte.

 

etica_capitalismo5.jpgEn su artículo "La concentración del poder", Gregorio Ubierna afirma lo siguiente: "Pero hay todavía otra nefasta medida que enriquece más a los más ricos e impide cualquier realización democrática: me estoy refiriendo a la legalización y fomento de la especulación. Todo se compra y se vende: papel (acciones), monedas (divisas), derechos, empresas, e incluso lo que no existe. La economía global ha convertido el mundo en un gigantesco casino en el que poder enriquecerse mediante la especulación con todo tipo de bienes y servicios, con la salud y con la misma vida de las personas...Todo se ha convertido en mercancía: las personas con su fuerza de trabajo o mano de obra que genera plusvalía; las monedas se compran y venden, con lo cual su valor queda en manos de los especuladores y no de los gobiernos; las propias empresas son objeto de compra-venta con fines especulativos y no productivos. Hay banqueros y especuladores de alto nivel que obtienen beneficios de miles de millones en operaciones realizadas en segundos, provocando previamente una situación favorable de manera artificial, utilizando informaciones privilegiadas mediante abuso de poder. Operaciones que están por encima del poder de los gobiernos o que incluso éstos mismos desconocen".

 

etica_capitalismo6.jpgEn todo ello se basa la ética del capitalismo globalizado, la era del terror impuesto por el gran capital. El gobierno de la sociedad capitalista gobierna para esas élites, para esa oligarquía económico-financiera, explotadora, que preconiza el desmantelamiento del Estado del Bienestar por inviable, secuestra la democracia, la vende al mejor postor, y legitima y perpetúa las desigualdades sociales. Se elevan en progresión geométrica la pobreza, la inseguridad, el desempleo, los embargos inmobiliarios, los recortes presupuestarios, y la mercantilización de la salud y de la educación, en un ataque sin fin a los derechos de la clase trabajadora. El capitalismo globalizado arrasa con la soberanía nacional, con los derechos humanos, con la ética, con la moralidad, corrompiendo y aniquilando todo lo que pueda estorbarle en su expansión global sin límites. En la esfera de la psicología social, se crean falsas necesidades, se tiende hacia un consumismo compulsivo, se convierte la miseria humana en entretenimiento colectivo, las guerras y las catástrofes causadas por los fenómenos naturales en programas de difusión masiva, se deforma la opinión pública, se banaliza la realidad, se da culto a la estupidez colectiva, lo que contribuye a instalar una especie de parálisis social mundial.

 

Con la eliminación de las fronteras comerciales, y mediante los Tratados de Libre Comercio, se ha convertido al mundo entero en un inmenso mercado, sin límites, para que circulen libremente todas las mercancías, servicios y productos, a bajo coste, donde los productores e industriales de los países del Tercer Mundo no pueden competir, y sus ciudadanos quedan fuera del sistema, abandonados a su suerte, en una especie de neocolonialismo esclavizante. Es una lucha que ha traspasado las fronteras nacionales, porque la expansión por todo el globo del capital financiero y de las empresas transnacionales garantiza que se imponen la injusticia mundial, ayudados por los organismos internacionales que lo apoyan, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. No sabemos dónde nos llevará esta antiética globalizada del capitalismo transnacional. Seguramente, si no somos capaces de revertir la expansión capitalista desde los ámbitos nacionales, y en foros internacionales después, la defunción del capitalismo será provocada por una Tercera Guerra Mundial (entendida, esta vez sí, como una guerra global) o por una crisis financiera internacional, de mayor envergadura que las anteriores. El único interrogante es saber cuándo ocurrirá.

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Published by Rafael Silva - en Política
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