Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
29 marzo 2015 7 29 /03 /marzo /2015 23:00

La revolución social estalla cuando las clases explotadas y dominadas dejan de considerar como algo inevitable, permanente y justo su explotación, cuando no se dejan intimidar ni reprimir por la violenta coacción de los gobernantes, cuando dejan de aceptar la ideología que justifica su reinado, cuando reúnen las suficientes fuerzas materiales y morales para el derrocamiento de la clase dominante

Ernest Mandel

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (66)

Bajo el Socialismo del nuevo siglo XXI (y el Marxismo), otro de los puntales ideológicos, que apoya y complementa las medidas que ya hemos enunciado en artículos anteriores de esta serie (como la del reparto del trabajo, recientemente discutida), y que viene levantando mucha polémica (por su incomodidad para la clase dominante) es lo relativo a lo que se ha dado en llamar la Renta Básica (RB), pero también de otras muchas formas (Renta de Inserción, Renta Social, etc.). A su vez, muchos autores han complementado (incluso proponen su sustitución) con la medida o propuesta denominada de Trabajo Garantizado (TG). Vamos a dedicarle a partir de aquí una amplia exposición y debate a las mismas, exponiendo los diversos puntos de vista que las motivan y sostienen.

Bien, la problemática de partida ya la conocemos, pues es la misma que tantas veces hemos argumentado, incluso con cifras actualizadas para nuestro país: el tremendo nivel de paro existente, y la necesidad de acudir a medidas de reparación de dicha situación de emergencia social y tragedia humanitaria, mientras los puntales del nuevo modelo productivo propuesto comienzan a extenderse y a madurar. A todo ello se une la tremenda desigualdad social existente, y la necesidad de que las medidas (tanto a corto o medio plazo, como a largo) implementadas vayan contribuyendo también a corregirla. Pues bien, tanto la Renta Básica como la propuesta de Trabajo Garantizado vienen (cada una con sus diferentes enfoques) a intentar paliar esta situación. Nosotros entendemos que ambas medidas son perfectamente realizables (aunque algunos autores se decantan más por unas que por otras, incluso desechan alguna de ellas), y es más, perfectamente complementarias, es decir, no contradictorias entre sí. Comenzaremos con la discusión de la propuesta de TG (Trabajo Garantizado).

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (66)

El punto de partida para el argumentario de la propuesta de Trabajo Garantizado es bastante simple, y parte de la siguiente afirmación: "Que no haya empleo no quiere decir que no haya trabajo", o si se quiere, "que las personas no estén trabajando no implica que no haya trabajos que realizar". Lo podemos expresar de muchas formas más, pero este sería el mensaje. Por tanto, si bien es cierto que en nuestra actual sociedad hay muchísimas personas inactivas, que no están ocupando ningún puesto de trabajo, también es cierto que hay mucho trabajo por hacer en nuestras comunidades. Como vemos, la propuesta parece implicar, de partida, una nueva reconceptualización del trabajo humano, en sintonía con la recuperación de su utilidad y rentabilidad social, lo cual a su vez está en plena consonancia con el resto de medidas propuestas. De tal forma, que enla propuesta de TG, el Estado ofrecería un empleo a cualquier persona dispuesta a trabajar, sin que importen criterios de cualificación, género, renta o edad. El objetivo (o uno de ellos) puede ser crear empleos que se ajusten a las características de los desempleados, y proporcionarle la formación actualizada que pudiera hacerle falta. En todo caso, es competencia del Estado remunerar el trabajo, directamente y sin intermediarios (para evitar la explotación y la precariedad), con las debidas cotizaciones a la Seguridad Social.

Seguro que muchos lectores están pensando ya en las connotaciones de todo tipo que esta propuesta de TG posee. Y efectivamente existen muchas connotaciones, que vamos a ir discutiendo. De entrada, el efecto multiplicador de las rentas (efecto "keynesiano") del nuevo trabajo masivo creado actuaría como catapulta para reactivar el consumo de la población, aumentando la recaudación pública, y provocando una positiva reacción en cadena en la economía real. Además, y según algunos autores que han presupuestado la medida, el coste neto de aplicación anual de la iniciativa, en caso de que se consiguiera aplicar a todos los actuales parados de nuestro país, no superaría el 3,14% del PIB, cifra perfectamente asumible, sobre todo si la comparamos con algunas otras, como la que el Estado dedica anualmente al pago de los intereses de nuestra deuda pública (3,77% del PIB). Y de todos modos, esta medida del TG se aplicaría por fases (atendiendo en primer lugar a los más necesitados), de tal forma que, por ejemplo, si durante el primer año de aplicación se beneficiaran de la iniciativa un millón de parados, el coste se limitaría ese año al 1,07% del PIB. En cuanto a su financiación pública, podrían existir varías vías, pudiendo recurrirse a préstamos del BCE a través del ICO, o bien mediante colocación de deuda pública entre los inversores privados, o bien mediante una reforma fiscal de amplio calado, ya contemplada en el catálogo de medidas propuestas (o incluso una combinación de todas ellas).

La esencia, por tanto, de una medida como el TG iría en la línea de garantizar un puesto de trabajo mediante la intervención directa del Estado, mediante la recuperación de su papel de empleador por excelencia (perdido últimamente, con la difusión del paradigma del emprendimiento personal y la hegemonía empresarial privada) en la creación de empleos públicos orientados a satisfacer las necesidades económicas y sociales del conjunto de la población, al tiempo que se alivian las tremendas situaciones de paro, pobreza, precariedad y exclusión social. Iniciativas parecidas se han desarrollado a lo largo de la historia, como el New Deal del Presidente Roosevelt durante el trienio 1933-1936, que impulsó programas que proporcionaron empleo a más de 13 millones de personas, en diferentes ámbitos y sectores. Algunos lectores podrían interpretar que esta propuesta de TG podría parecerse a los famosos y recientes "Planes E" de los Gobiernos de Zapatero, pero van mucho más allá, pues los Planes E se redujeron a los ámbitos de la construcción de obras públicas, saneamiento e infraestructuras, mientras que aquí estamos hablando de englobar a todos los posibles trabajos que la comunidad necesite para avanzar en su dotación de recursos públicos que satisfagan la cobertura, hoy día muy debilitada, del Estado del Bienestar. De esta forma, podrían crearse trabajos en los sectores de la educación, de la sanidad, de la investigación, de la tecnología, de los servicios sociales, de la dependencia, de cuidados al medio ambiente, de servicios culturales, deportivos y recreativos, periodísticos, de reformas y adaptación de edificios, de implantación de infraestructuras energéticas sostenibles, y un larguísimo etcétera. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
27 marzo 2015 5 27 /03 /marzo /2015 00:00

En el artículo anterior de la serie comenzamos a exponer lo relativo a los MMSS que luchan por la justicia, la verdad y la reparación de las víctimas del franquismo, y toda su problemática relacionada. Porque como sabemos, en nuestro país se aplica el término "terrorista" muy sesgadamente (por ejemplo, son terroristas los de AMAIUR o BILDU, pero no son terroristas los criminales torturadores del fascismo franquista que aún quedan vivos). Y siendo España el según país del mundo con mayor número de fosas comunes, después de Camboya, estos crímenes contra la humanidad, a dia de hoy, continúan quedando impunes, amparándose en el "borrón y cuenta nueva" que proclamó la Ley de Amnistía de 1977, aún habiendo sido advertido el Gobierno del PP por las instancias europeas e internacionales. 

 

En más de 30 países que sufrieron dictaduras similares, se crearon las correspondientes "Comisiones de la Verdad", que aclararon los hechos, los investigaron, los condenaron, y ayudaron a impartir justicia y reparación sobre los familiares de las víctimas y los supervivientes. En España no. La Plataforma contra la Impunidad de los Crímenes Franquistas la lleva pidiendo mucho tiempo, pero el Gobierno y las correspondientes Instituciones hacen oídos sordos. Pero es absolutamente imprescindible, si queremos pasar dicha página negra de nuestra reciente historia, que dicha Comisión de la Verdad se constituya, y pueda realizar digna y completamente su trabajo. Un trabajo que consistiría, básicamente, en identificar y reconocer las violaciones contra los Derechos Humanos cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo, sus víctimas y los responsables (vivos o muertos) de los hechos. Ante la dejadez y el absentismo oficial sobre este tema, la Fundación FIBGAR (Fundación Internacional Baltasar Garzón), institución privada de carácter social, sin ánimo de lucro, que promueve los DDHH y la Jurisdicción Internacional, y lucha contra la impunidad, es la que está promoviendo la creación de esta Comisión de la Verdad, en defensa de las víctimas, y de sus derechos de justicia, reconocimiento y reparación.

 

Pero, ¿qué va a esperarse de un Gobierno que también anuló la posibilidad de que nuestros jueces y tribunales colaboraran en la Justicia Universal, persiguiendo delitos y delincuentes de otras partes del mundo? Quizá lo hizo con esas miras, para justificar también la posibilidad de impedir que otros Gobiernos extranjeros investiguen los crímenes franquistas denunciados por miles de víctimas, como está ocurriendo con la jueza argentina María Servini. Porque según Amnistía Internacional (AI), todas las víctimas de genocidio, crímenes de lesa humanidad, de guerra, tortura, ejecución extrajudicial, y desaparición forzada, tienen derecho a saber la verdad, y a solicitar la pertienente justicia, reconocimiento y reparación.  Por tanto, obtener la verdad sobre los crímenes franquistas es vital para que las víctimas y sus familiares conozcan los extremos y condiciones en los que se produjeron, los motivos que los causaron, las razones que los motivaron, y que se reconozca públicamente su sufrimiento. La verdad es necesaria para que los familiares de las víctimas conozcan qué les ocurrió a sus seres queridos, y conozcan, en su caso, su paradero. La verdad es necesaria para sanear la sociedad, y para que se adquieran garantías de que todo ese horror no va a volver a producirse. En otras palabras, la Comisión de la Verdad es necesaria para que se tome plena conciencia del horror. 

 

Porque desde la época de la Transición, aquí se ha obviado la Memoria Histórica: se ha ignorado un estudio serio sobre el franquismo y sus causas, nunca se ha condenado oficialmente de forma unánime por todas las fuerzas políticas, y prueba fehaciente de ello es que aún se sigue amparando a los torturadores del franquismo que continúan vivos. Las escalofriantes cifras lo demandan: más de 130.000 víctimas de desaparición forzada, más de 2.500 fosas documentadas, y más de 30.000 niños robados (a los cuales les dedicaremos otra entrega de esta serie). En 2006, la Audiencia Nacional recibió varias denuncias de particulares y asociaciones de derechos humanos, todas ellas por presuntos delitos de detención ilegal, basadas en distintos hechos, sobre todo debido a "la existencia de un plan sistemático y preconcebido de eliminación de oponentes políticos a través de múltiples muertes, torturas, exilio y desapariciones forzadas (detenciones ilegales) de personas a partir de 1936, durante los años de la Guerra Civil y los siguientes de la posguerra, producidos en diferentes puntos geográficos del territorio español". Pues bien, la justicia española no sólo no investigó todo lo anterior, sino que, en lugar de ello, ordenó la apertura de un proceso penal contra el juez encargado del caso (Baltasar Garzón), debido a la querella interpuesta por las organizaciones de ultraderecha Falange Española y Manos Limpias, por un supuesto delito de prevaricación, del que después fue absuelto. 

 

Según el Tribunal Supremo en sentencia de febrero de 2012, los delitos que se pretendían investigar están amnistiados y/o han prescrito por la Ley de Amnistía de 1977, convertida en una auténtica ley de "punto final", aunque las instancias jurídicas internacionales (relatores de la ONU, Tribunal Europeo de Derechos Humanos, diversas ONG, etc.) han dictaminado que todo ello no es aplicable a los crímenes de lesa humanidad y genocidio, y que por lo tanto, atenta contra los derechos humanos y contra la legalidad internacional. Pero sistemáticamente el Gobierno ha desoído estas sentencias y recomendaciones. Por su parte, la incompleta Ley de Memoria Histórica de 2007 está hoy día sin efecto, ante la ausencia de presupuesto y de voluntad política para aplicarla. Por tanto, necesitamos reconocer oficialmente la verdad histórica, identificarla y motivarla, y conceder la reparación personal y colectiva que se debe a las víctimas. Mientras no se haga, no se conseguirá cerrar la herida histórica que aún sigue abierta. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
26 marzo 2015 4 26 /03 /marzo /2015 00:00

Pido perdón al pueblo griego porque yo también participé en esta ilusión. Ahora, antes que sea demasiado tarde, debemos reaccionar los militantes y simpatizantes de Syriza. A todo nivel organizativo debemos movilizarnos para decidir si aceptamos lo que está ocurriendo

Manolis Glezos

Con una vergonzante intervención del Ministro Luis de Guindos en las pasadas reuniones del EuroGrupo, incluso más dura que la del ministro alemán, la derecha política y mediática está difundiendo, a bombo y platillo, su alegría al comprobar, según ellos, cómo las promesas de Syriza no se han podido, al menos de momento, materializar, y aprovechan para proclamar, alto y claro, en alusiones a nuestro país, que "han prometido lo que sabían que no podrían cumplir". Deberían quizá pararse a pensar que quizá no son ellos los más indicados para hablar de promesas incumplidas, pero les da igual, se empeñan en hacer leña del árbol caído. Todo con tal de destruir y humillar la credibilidad de una fuerza política que ha intentado gobernar contra la austeridad que aniquilaba a su pueblo.

 

Pero más allá de las posibilidades reales de Syriza de poder cumplir las medidas de su programa electoral, lo cierto es que se ha podido comprobar lo que muchos, desde la izquierda transformadora, llevamos advirtiendo desde hace mucho tiempo, y que es algo tan fácil (pero contundente a la vez) como que, dentro del contexto de la moneda única, no existe posibilidad alguna de ejercer un mínimo de soberanía política, y por tanto, económica. Ni soberanía, ni siquiera pequeñas migajas sociales, pues los dirigentes europeos carecen de la más mínima sensibilidad social. La Unión Europea representa, hoy día, el club político más fanáticamente neoliberal que existe, y por tanto, la capacidad de maniobra de un gobierno decente es prácticamente nula. Es cierto que lo que se ha acordado es una prórroga del rescate para los próximos cuatro meses, y que entonces habrá que negociar de nuevo, pero mucho nos tememos que la única salida que le quede a Grecia sea incumplir los acuerdos, por lo cual sea expulsada del euro. 

 

Tan sólo algunas medidas cosméticas han podido ser adoptadas, y el llamado Plan de Salvación Nacional, que reunía una serie de medidas de emergencia humanitaria para los colectivos más vulnerables, ha quedado también bastante rebajado. Como afirman desde Red Roja: "...la profunda crisis estructural capitalista se solapa con el imperial objetivo de Alemania y  su núcleo duro de someter criminalmente a la periferia de la UE". Porque lo cierto es que el Acuerdo firmado con el EuroGrupo, ni da marcha atrás en ninguna de las medidas inicialmente pactadas en el Memorando, ni permite que las necesidades sociales de los grupos más vulnerables de la población alteren un milímetro el cumplimiento de los compromisos adquiridos. No se acepta ni condonación parcial de la deuda pública, ni períodos de carencia, ni condicionalidad del pago al crecimiento económico, y además, se impide a Syriza la adopción de cualquier medida que ponga en riesgo los objetivos adquiridos. Con todo ello, por tanto, la inmensa mayoría de las medidas anunciadas por la formación política griega quedan, al menos de momento, en agua de borrajas. 

 

La Troika ha pisoteado, una vez más, la dignidad del pueblo griego, de un pueblo que va a continuar desangrándose a marchas forzadas, mientras el cumplimiento de las "reglas del club" europeo sea lo que prime en el contexto de las negociaciones. La ciudadanía continuará siendo atropellada, y la soberanía griega permanecerá intervenida. Y la verdad es que, para este viaje, no se necesitaban tantas alforjas. Syriza va a quedar relegada, al menos hasta una siguiente negociación, a un papel parecido al que ha desempeñado Izquierda Unida en Andalucía en su coalición de gobierno con el PSOE andaluz, esto es, gestionar de la forma "menos traumática" posible los recortes impuestos desde Bruselas. La austeridad, por tanto, continuará. Se han tenido que posponer medidas como la subida del salario mínimo, la tan anunciada reforma fiscal, o la paralización de las privatizaciones previstas y ya parcialmente implementadas. 

 

Luego, por tanto, creemos que las conclusiones son tan claras como duras: si no somos claros, tajantes y radicales en nuestros planteamientos, y no desarrollamos la conciencia social mayoritaria en torno a que la única solución para acabar con la austeridad implacable de la Troika es abandonar el Euro, no será posible acabar, sin presiones ni chantajes de ningún tipo, con el pago de la deuda odiosa que pesa como una losa encima de los pueblos y naciones del sur de Europa. No caben ambigüedades en un asunto tan clave como éste, y todo lo que sea continuar dándole vueltas a los atajos y las terceras vías, no hará más que desgastar a las fuerzas políticas que intenten (aún presuponiéndoles la buena fe) llevarlo a cabo, y provocar en la ciudadanía un sentimiento de decepción, tal y como le está ocurriendo ahora al pueblo griego. Y no digamos ya las crecientes posibilidades de alentar a las fuerzas políticas y sociales de corte neofascista, porque, como asegura Héctor Illueca: "Las auténticas culpables del resurgimiento del fascismo en Europa son las élites polítcas y financieras que han impuesto políticas neoliberales orientadas hacia la mercantilización plena del trabajo humano, liberando fuerzas sociales de enorme poder destructivo que creíamos erradicadas para siempre". 

 

Y por supuesto, la lectura en clave interna es inevitable. En nuestro país, para la oligarquía dominante, los mensajes van a insistir en la poca credibilidad de las fuerzas políticas que prometen "lo imposible", jugando la fuerte baza de la capitulación, al menos transitoria, de Syriza. Nosotros seguiremos apoyando a PODEMOS, porque nos parece, hoy día, la opción política más limpia, sensata, coherente y valiente, pero advertimos igualmente de los posibles riesgos de que sus medidas y propuestas, llegado el momento, no puedan llevarse a la práctica por la imposición y el control implacable de la Troika, lo cual lleve indefectiblemente a la decepción ciudadana masiva, que asista impotente a la constatación de lo que llevamos mucho tiempo afirmando: no vivimos en democracia. Las terceras vías no son posibles, las instituciones europeas no van a flaquear, sólo cabe un enfrentamiento radical con ellas, y la consecuente salida del Euro, si es que queremos recuperar nuestra soberanía. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
25 marzo 2015 3 25 /03 /marzo /2015 00:00

No caracterizar la fase actual del capitalismo como un intento de vuelta a la esclavitud y/o a los mecanismos feudales de acumulación y desposesión nos parece miopía o, simplemente, demagogia

Joaquín Miras y Joan Tafalla

Contra los Tratados de Libre Comercio (III)

Bien, comencemos por la propaganda manipulada que los negociadores del TTIP han vertido a la opinión pública, para legitimar el supuesto efecto beneficioso que el susodicho tratado va a provocar. Según dichos datos, el TTIP crearía en los Estados Unidos y la Unión Europea hasta dos millones de nuevos puestos de trabajo (no es una errata, dos millones), y estimularía el crecimiento económico incluso un 1% anual. Por otro lado, la Comisión Europea también señala entre los supuestos beneficios del tratado la bajada de precios. Bien, dejemos esta última apreciación para más adelante, y vamos a examinar la primera de ellas. Las predicciones en torno a la estimación de puestos de trabajo no son en absoluto creíbles, dado que se han extraído de modelos econométricos que dependen a su vez de unas hipótesis de partida, digamos, poco realistas.

Como se sabe, la estadística económica siempre es manipulable, y es posible torturar las hojas de cálculo con todo tipo de suposiciones de partida que hagan converger los datos donde a nosotros nos interese, hasta alcanzar que los indicadores nos digan lo que queremos. Por tanto, desde la izquierda no damos ninguna veracidad a los datos que se refieren a la estimación de puestos de trabajo creados con la implantación del tratado. Pero como además resulta que tenemos estupendos precedentes en los que basarnos, nos parece mucho más riguroso tirar de experiencias pasadas de tratados similares, antes que esbozar modelos estadísticos manipulados. Por ejemplo, el conocido como Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (NAFTA), cuando se firmó por Canadá, Estados Unidos y México en 1993 se anunció que crearía un total de 20 millones de empleos, ahí es nada. Transcurrido el tiempo, la propia Cámara de Comercio USA ha reconocido que tal promesa nunca ha llegado a materializarse. De hecho, las estimaciones independientes más razonables apuntan a que finalmente ha habido una pérdida neta de empleos (diferencia entre los puestos de trabajo creados y perdidos) cercana al millón de personas, debido sobre todo a las deslocalizaciones de las empresas beneficiadas por el propio tratado. Estos datos nos parecen más fiables, ya que representan la evolución del capitalismo transnacional durante las últimas décadas.

Contra los Tratados de Libre Comercio (III)

Siguiendo con ese razonamiento, ¿debemos concluir que el TTIP pueda destruir puestos de trabajo, en vez de crearlos? Por supuesto, y de hecho, incluso la propia Comisión Europea asume que esto va a ocurrir. Aunque por supuesto, maquilla esta afirmación, considerando que será un efecto parcial circunscrito a algunos sectores económicos y zonas geográficas determinadas, y que será compensado por otros efectos positivos en otros sectores económicos y regiones. Pero más allá de la propia discusión sobre los posibles puestos de trabajo que este TTIP pueda o no crear, nosotros nos planteamos la idoneidad de dichos puestos, la calidad de los mismos, y su posible sostenibilidad en el modelo capitalista y neoliberal que el propio TTIP consagra y perpetúa.

Es decir, nos planteamos qué tipo de puestos de trabajo se crearían (en caso de ocurrir esto), bajo qué modelos de protección social, bajo qué modelos de negocio, bajo qué condiciones laborales, y qué efectos colaterales tendrían sobre los modelos productivos continentales, y sobre la sostenibilidad social, económica, laboral y medioambiental. Y la respuesta está clara: si el TTIP consagra el modelo capitalista de última generación, es decir, completamente desregulado y salvaje, no tenemos ninguna duda de que los posibles puestos de trabajo que se vayan a crear bajo el paraguas del tratado serán completamente indeseables, porque insistirán sobre los modelos productivos caducos e insostenibles que han provocado las últimas crisis, y que han servido como excusa (a Gobiernos y empresas) para desmantelar el poco desarrollo que tenían los Estados de Bienestar europeos (y no hablamos del norteamericano, bastante menos desarrollado que el nuestro). La conclusión es clara: no sólo no pensamos que el tratado vaya a tener como consecuencia la creación neta de empleos, sino que incluso en ese supuesto, será un empleo indeseable.

Pero incluso más allá de los propios empleos que se puedan crear o destruir, tenemos otros problemas que hacen que el tratado venga a acrecentarlos aún más. Al apoyar el TTIP a las grandes empresas transnacionales, en vez de al pequeño comercio local, o a las PYMES, lo que se va a producir con el tiempo es un trasvase progresivo de las ventas desde estas pequeñas empresas locales hacia las grandes empresas (las auténticas beneficiarias del tratado), que son las únicas que pueden mantener estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo, es decir, de forma sostenida, hasta que hayan logrado eliminar a prácticamente toda la competencia local. Conclusión: el pequeño comercio minorista, la producción local, de proximidad y cercanía será afectada letalmente por el TTIP. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
24 marzo 2015 2 24 /03 /marzo /2015 00:00

La burguesía comprende que no se puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro

Nikolai Bujarin

Y de esta forma, la inmensa mayoría de personas, consideradas socialmente como "normales", dejan de ser ellos/as mismos/as para adoptar una personalidad más acorde a las pautas culturales, transformándose de acuerdo a lo que se supone que los demás esperan de ellos, y pocos disponen de la capacidad reflexiva y de la valentía suficientes no sólo para darse cuenta de ello, sino para rebelarse ante la manipulación del sistema. Esta es la trayectoria normal de una inmensa mayoría social bajo el efecto de la clase dominante, que prefiere convertirse en una especie de autómata, aunque como contraprestación, dejarán de sentirse solos y angustiados, aunque sea al precio de perder su propia personalidad. 

 

Mathilde Niel explicaba que no resulta fácil apartarse del rebaño y seguir el camino que nos dicta nuestra conciencia, ya que la sensación de aislamiento provoca un profundo dolor y se necesita de un gran coraje para vivir en permanente conflicto con la sociedad, esto explica porqué muchos, para sentirse seguros, aceptan vivir como los demás y concluyen resignándose. Estados Unidos, después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2001, fue un caso extremo de lo que estamos mencionando, ya que se estableció desde los poderes fácticos un  pensamiento dominante que impidió la libre reflexión, y cualquier idea que se saliera de los moldes impuestos desde el poder, corría el riesgo serio de ser calificada de terrorista, o hacerse acreedora a la acusación de incurrir en traición a la patria.

 

Por su parte, en la República Argentina, durante el conflicto del campo en 2008 y la Ley de Servicios Audiovisuales, los medios de comunicación más poderosos mostraron una posición única, en el primer caso a favor de los empresarios del campo, y en el segundo en defensa de sus propios intereses económicos concentrados, no permitiendo expresarse a otras vertientes que sostenían ideas distintas. Ciertos sectores de clase alta y media no dejaron de repetir acríticamente lo que señalaban los voceros de esos grupos económicos. Con respecto a los medios de comunicación decía Erich Fromm lo siguiente: "El hombre moderno está expuesto a un alboroto, casi incesante, el alboroto de la radio, la televisión, los titulares, los anuncios, el cine, los que en su mayoría nos embrutecen en lugar de aclararnos las ideas". Estrictamente cierto. 

 

Tenemos un ejemplo muy ilustrativo de lo que afirmamos, ocurrido recientemente. A propósito de cómo interpreta el cerebro humano los estímulos (formas, colores, distancias, efectos, etc.) a alguien (no sabemos a quien, ni si la intención inicial era ésta) se le ocurrió enviar en twitter un mensaje preguntando de qué colores percibía la gente un determinado vestido. Pues bien, algo tan simple como esto, invadió la red de mensajes durante varios días, registrándose varios millones de twits a lo largo de todo el mundo. Y es cierto que el efecto tiene una base científica que no se discute, y es interesante, pero de lo que es ilustrativo es de que, de repente, millones de personas en el mundo se encuentren expresando su opinión de algo completamente intrascendente. Si hubiéramos preguntado sobre la posibilidad de una tercera conflagración mundial, igual no hubiéramos obtenido tantas y tan masivas respuestas. 

 

Las ideas que son producto de un pensamiento crítico activo son generalmente nuevas y originales, no porque no hayan sido pensadas por nadie anteriormente, sino porque las personas que las generan han utilizado el pensamiento como un instrumento para descubrir algo nuevo en el mundo. Por  el contrario, las racionalizaciones se utilizan normalmente para confirmar prejuicios que tenemos incorporados en nuestro imaginario popular, y que fueron impuestos por la sociedad o por nuestra propia clase social, no sirviendo como instrumento para penetrar en la realidad, pero sí para armonizar con los deseos de la realidad exterior. Con los sentimientos ocurre algo similiar, debiendo distinguir entre aquéllos sentimientos genuinos, que surgen de nosotros mismos, de nuestro interior de manera no contaminada, y aquéllos que no son nuestros, sino que son impuestos por la propia acción e intereses de la clase dominante. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Psicología
Comenta este artículo
23 marzo 2015 1 23 /03 /marzo /2015 00:00
Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (65)

Se dice que la totalidad de las ideas elaboradas por Marx y Engels, y desarrolladas posteriormente por Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, están absolutamente desacreditadas. Sin embargo, un análisis más riguroso revela una crisis de la mal llamada economía de libre empresa, que tan sólo en los países industrializados condena a 22 millones de seres humanos a una vida de inactividad forzosa, derrochando el potencial creativo de toda una generación

(Alan Woods y Ted Grant, “Razón y Revolución”)

Muy cortos se quedaban los autores de “Razón y Revolución”, pues tomaron cifras de la época de la escritura de su célebre texto, pues hoy día, sólo en la Unión Europea, las cifras de gente inactiva supera los 26 millones de habitantes. De ahí que las políticas de reparto del trabajo que estamos comentando en estos últimos artículos, de entrada, aunque no constituyan ninguna panacea, sean de una importancia fundamental. El reparto del trabajo, representa, hoy por hoy, una alternativa necesaria para la redistribución de la riqueza y de los propios recursos, desde otro paradigma, basado en la equidad de género y la solidaridad intergeneracional. Tanto que la clase dominante recurre al famoso “sentido común”, y ponen el empleo (a ellos no les gusta llamarlo trabajo, ya que posee unas connotaciones que ellos desprecian) como mejor ejemplo de “política social” (otro de los engaños del sistema), estas medidas de reparto del trabajo son de puro sentido común, de pura lógica matemática y de emergencia humanitaria, y por todo ello, resultan fácilmente entendibles.

Si el trabajo remunerado no alcanza para todas las personas que están disponibles, esto es, que engrosan las listas de las personas “activas” (en terminología de la EPA), ¿por qué no modificar el criterio de reparto del mismo, reduciendo la parte del tiempo que comprometemos laboralmente en nuestras vidas? En realidad, todo el debate se reduce a comenzar a renunciar, si de verdad estamos por ello, a que el capital domine nuestras vidas, esto es, a controlar mejor el conflicto capital-vida, que se ha demostrado completamente insostenible. Si en realidad nuestro panorama laboral es tan desesperado, ¿qué nos impide pasar de la jornada laboral máxima de 40 horas semanales a otra de 25 ó 30 horas máximas a la semana? Simplemente, hemos de pensar, en vez de en clave de obtención de rentabilidad empresarial, en clave de inversión, en qué capacidades y perspectivas estamos sembrando para el futuro, en cuál es la herencia social, económica y medioambiental que estamos dejando a las futuras generaciones.

Pero como también hemos comentado, estas medidas de reparto del trabajo atacan también, de manera colateral, otros asuntos importantes, tales como la conciliación de la vida laboral y familiar, o la división sexual del trabajo, algo que se ha recrudecido con la ola de neoliberalismo salvaje que nos invade. En resumidas cuentas, y al respecto del reparto del trabajo existente, las medidas que podrían implementarse podrían ir en las siguientes líneas generales de actuación:

1.- La reducción de la jornada laboral típica se hará por Ley, sin disminución alguna del salario, y complementada por la negociación colectiva en lo referente a la ordenación, aplicación y distribución de la misma en función de las distintas realidades sectoriales, empresariales u ocupacionales.

2.- Persecución efectiva de la prolongación de la jornada laboral no retribuida y eliminación (salvo casos completamente excepcionales y puntuales, debidamente justificados) de las horas extras, incentivando que las necesidades puntuales de prolongación de la jornada (o cambio de horarios) se compensen prioritariamente en tiempo de descanso.

3.- Ampliación de los permisos de formación, y del resto de permisos o licencias retribuidas para atender a todo tipo de responsabilidades relacionadas con el cuidado de las personas del entorno familiar del trabajador/a, con especial dedicación a la paulatina erradicación de la división sexual del trabajo.

4.- Incentivar las innovaciones empresariales, especialmente en las PYMES, con el objetivo de sustituir procesos intensivos y extensivos en fuerza de trabajo por otros intensivos en tecnología, aumentando con ello la productividad de las empresas. Y con ello, como ya hemos discutido, se genera mayor capacidad para que el sistema pueda continuar repartiendo el trabajo existente.

5.- Mantenimiento flexible de los mecanismos y posibilidades de jubilación, tanto anticipadas como parciales, y no prorrogar la edad legal ordinaria de jubilación, que debe ir retrocediendo hasta llegar a los 60 años de manera general, adaptada a las distintas profesiones y entornos laborales, pero permitiendo a los trabajadores interesados que puedan continuar trabajando. En sentido general, incentivar los procesos de jubilación adaptados a las características especialmente penosas de determinadas profesiones o actividades.

6.- Por último, y como también se ha indicado, fomentar la incorporación de la mujer a la población activa asalariada con el desarrollo de una batería de medidas que favorezcan esta incorporación, y que ayuden al desarrollo de nuevos nichos de actividad laboral, relacionados sobre todo con la extensión de los servicios públicos ligados al Estado del Bienestar (universalización y gratuidad de las escuelas infantiles públicas, de las ayudas y prestaciones a las personas dependientes, etc.).

7.- En la línea de la medida anterior, fomentar la igualdad laboral entre hombres y mujeres, eliminando las actuales barreras que contribuyen a la desigualdad, tales como las diferencias salariales, la extensión de los permisos de maternidad y paternidad, la eliminación de los roles que perpetúan la división sexual del trabajo, etc., y ampliar las medidas de racionalización que permitan una conciliación real de la vida laboral con la vida familiar.

Con todo ello, estamos convencidos de que no sólo socializamos el trabajo ya existente, contribuyendo a una sociedad más rica e igualitaria, sino que también incidimos en paliar las graves deficiencias históricas de una sociedad muy ligada al patriarcado como sistema de reparto de las funciones de producción, eliminando los roles clásicos de cuidados y trabajos no retribuidos asignados a la mujer, superando el conflicto capital-vida, y alcanzando una sociedad que respete profundamente las demás actividades humanas que no supongan precisamente tareas de producción cuantificables para el sistema económico. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
21 marzo 2015 6 21 /03 /marzo /2015 00:00

Que nadie se engañe: el derrocamiento de Nicolás Maduro se enmarca en un plan mucho más general con el que Washington intentará redibujar el mapa sociopolítico de América Latina y el Caribe. La agresión a Venezuela desencadenaría un “efecto dominó” que, más pronto que tarde, arrasaría con todos los gobiernos de izquierda y progresistas de la región

Atilio A. Borón

Las cartas están echadas. De un lado, el Imperio y sus aliados locales. Del otro, el pueblo de Venezuela Bolivariana y su Revolución, que es como decir, los de Cuba, Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile, Nicaragua, y todos aquellos que se animen a no dejarse pisotear por la bota prepotente de quienes gobiernan en Estados Unidos.

Carlos Aznárez

Por la defensa de la Revolución Bolivariana

La Historia ha de contemplarse con cierta perspectiva. Sólo así se entiende lo que lleva ocurriendo en Venezuela desde que Hugo Chávez Frías accediera al poder en 1998 hasta hoy, con su sucesor el Presidente Nicolás Maduro. Montaron Golpes de Estado fallidos (2002), paros patronales (2002), sabotajes petroleros (2003), referendos revocatorios (2004), todos ellos fracasados. Pero no se dieron por vencidos. Participaron en múltiples Elecciones que volvieron a perder. Convocaron a manifestaciones, cada vez más violentas. No aceptaban las derrotas. No aceptaban el chavismo, porque el chavismo suponía la consagración de un modelo social enfrentado al capitalismo salvaje y al neoliberalismo imperante en el resto del continente y en gran parte del mundo, bajo la cruel amenaza de los Organismos Internacionales (FMI, OCDE, BM, etc.) de la órbita norteamericana. Frente a todo ello, la nación de Simón Bolívar inició una auténtica revolución económica, política y social, donde la nacionalización de los sectores estratégicos y de las grandes empresas, las inversiones en educación, sanidad y servicios sociales, en vivienda y en alfabetización, y la adopción de una nueva Constitución que instauró una democracia participativa, condujeron a su pueblo a altas cotas de bienestar social en relación a períodos pasados de su historia.

Pero siguen sin aceptar que la Revolución Bolivariana, al igual que en su momento la Revolución Castrista, representen un desafío al poderío yanqui, acostumbrado a imponer sus criterios y sus dogmas, sobre todo en su "patio trasero". Comenzaron graves procesos de desestabilización del país, a fuerza de promover una alta inflación y un gran desabastecimiento de productos básicos, donde las grandes empresas transnacionales hacían gala de su tremendo poderío para maltratar al pueblo con tal de salirse con la suya. La estrategia está muy estudiada, y ya se ha llevado a cabo históricamente en otros países, como en el Chile de Salvador Allende: se trata de crear un sentimiento de descontento en el seno de la población, para deslegitimar al gobierno popular y provocar su derrocamiento. Se inicia un proceso de desestabilización de la economía, enfocado básicamente sobre la especulación y el acaparamiento de productos básicos. Es decir, se producen y se importan mercancías, pero en lugar de venderlas a la población en los centros comerciales, se almacenan en grandes locales, haciéndolas inaccesibles, y generando un caos y un sentimiento de rechazo y de frustración popular. Por tanto, todos estos impedimentos en el acceso a dichos productos básicos no tienen como causa la incompetencia del gobierno venezolano, sino la cruel estrategia de las grandes empresas transnacionales justamente para provocar dicho efecto.

Pero sólo con la guerra económica no es suficiente, y los grandes actores interesados despliegan medios y tácticas en otros frentes, siempre con el apoyo y patrocinio de los Estados Unidos. De este modo, lanzaron injuriosas campañas mediáticas para difundir el mensaje de que Venezuela sufría los efectos de un gobierno incompetente, violento y represor, dictador y enemigo de la democracia, cualquier cosa valía para desprestigiar al Gobierno bolivariano, con tal de derrocarlo por la fuerza, ya que no conseguían hacerlo de forma legítima en las urnas. Auténticas campañas llenas de noticias falsas, interesadas, manipuladas, sesgadas y tergiversadas, para inculcar a la opinión pública un criterio desfavorable y tendencioso hacia Venezuela. En resumidas cuentas, los grandes medios de la oligarquía se convierten en portavoces de la extrema derecha venezolana, y difunden sin pudor sus mensajes. Y últimamente, convocaron a guarimbas con fuerte sesgo terrorista, y planearon exhaustivamente Golpes de Estado para atacar el Palacio de Miraflores y la sede de TeleSur, así como el Ministerio de Defensa, entre otras dependencias y edificios públicos. Y cuando las Fuerzas de Seguridad han procedido a detener a los responsables, los voceros mediáticos del imperialismo se han dedicado a propagar a los cuatro vientos que en Venezuela no se respetan los Derechos Humanos.

Por la defensa de la Revolución Bolivariana

Pero la guinda del pastel la ha puesto de nuevo el Presidente Barack Obama, cuando ha declarado solemnemente que "Venezuela representa una clara amenaza a la Seguridad Nacional de los Estados Unidos". Esto quiere decir que no les basta con alimentar con millones de dólares a la oposición golpista para que continúe organizando acciones violentas y desestabilizadoras, sino que desean elevar el tono de los ataques, y declarar formalmente una nueva escalada de hostilidades, que no sabemos dónde pueden desembocar. Y lo primero que hay que reconocer es que sí, que es verdad que Venezuela representa una clara amenaza contra los Estados Unidos, como lo puede representar cualquier país que decida abierta y frontalmente enfrentarse contra los postulados del modelo capitalista y neoliberal procedente del Consenso de Washington. La derecha venezolana, ávida de recuperar los privilegios perdidos, así como el salvaje imperialismo norteamericano, deseoso de apropiarse de los recursos naturales del país de Bolívar, especialmente del petróleo, unen sus intereses desde hace más de quince años en la tarea de derrocar al Gobierno de la Revolución Chavista.

Por su parte, desde la Unión Europea y desde nuestro país, España, no dejan de lanzarse campañas de intoxicación, desde los grandes medios masivos de comunicación, aliados con el gran capital y con el liderazgo estadounidense, que en Europa se traduce también en la alineación con la Troika comunitaria. Se afirma en los debates que Venezuela es una dictadura y un régimen liberticida, que no respeta los derechos humanos, que detiene y encarcela a los opositores, que no garantiza la libertad de expresión, y demás exabruptos calculados, para provocar en la audiencia un sentimiento de reprobación y de rechazo al gobierno venezolano. La visita y el recibimiento de las respectivas esposas de Leopoldo López y de Antonio Ledezma, por parte de las altas autoridades del Estado Español y del Parlamento Europeo, no ha hecho más que enturbiar más el ambiente. Se difunden documentales donde se muestran las colas que la ciudadanía venezolana tiene que soportar para acceder a la compra de productos básicos, incluso que muchos de ellos no se encuentran, pero no cuentan a qué se debe esa situación, que por supuesto obedece y es resultado del tremendo chantaje y de la criminal política opositora de las grandes empresas transnacionales, que son las primeras interesadas en crear esa imagen de Venezuela.

Por la defensa de la Revolución Bolivariana

En España, no ayuda tampoco la tibieza de PODEMOS a la hora de replicar a todos estos agentes de la intoxicación mediática, y a todos los borregos tertulianos que se limitan a repetir lo que el pensamiento dominante les expone. La izquierda transformadora española, donde entran un conjunto de varias fuerzas políticas, debería ser más clara, radical y tajante en la defensa del régimen venezolano, explicar claramente el origen y las causas de la situación que allí se vive, y defender a ultranza el modelo chavista, no como un modelo a exportar fielmente a terceros países, pero sí como un ejemplo actual del socialismo de nuestro siglo. A PODEMOS le acusan los medios de comunicación masivos de financiarse del régimen bolivariano, y ellos no sólo se debieran limitar a negarlo, y a demostrarlo en los tribunales de justicia, sino que deberían contraatacar aclarando a la población que son los grupos de extrema derecha venezolanos los que se financian desde los think tanks republicanos de los Estados Unidos. Y como decíamos, resultado de toda esta campaña de hostigamiento polifacético, el Parlamento Europeo aprobó (con el voto en contra del Grupo de la Izquierda Europea, como no podía ser de otra manera) una declaración que no imponía sanciones, pero instaba al gobierno de Venezuela a liberar inmediatamente a todos los "opositores" detenidos y en prisión, y a respetar todos los derechos humanos, así como a garantizar el sistema de libertades públicas.

Como vemos, con ayuda de todo este circo mediático e institucional, que le hace el juego al gigante yanqui, tenemos todas las papeletas para que pueda saltar de un momento a otro un conflicto a mayor escala. Por supuesto, muchos dirigentes latinoamericanos han salido en defensa del Presidente Maduro, abogando por celebrar, dada la gravedad de la nueva situación generada, reuniones urgentes de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), para defender enérgicamente y alinearse con el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela, frente a las amenazas de la administración Obama. Por tanto, animamos desde aquí al Presidente Maduro y a todo su Gobierno, así como al conjunto de la ciudadanía venezolana, para continuar por la senda de la Revolución Bolivariana que ya iniciara el Comandante Presidente Hugo Chávez, con la seguridad de que tendrá el apoyo no sólo de los Gobiernos hermanos del continente latinoamericano, sino del resto de Gobiernos y ciudadanos decentes del mundo, que desean y buscan activamente el derrocamiento del capitalismo, para alcanzar un mundo más justo, solidario y humano. ¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
20 marzo 2015 5 20 /03 /marzo /2015 00:00

“Estados Unidos, que ha estado detrás de todo el infortunio ucraniano, aparece como el más interesado en proveer armas a Kiev. Si hubiera guerra, sería el único ganador inmediato. De entrada, se descalabraría la economía europea, lo que beneficiaría grandemente (como ya pasó en las dos guerras mundiales) a la economía estadounidense. Política y militarmente, EE.UU. llevaría al límite su control sobre la UE, que pasaría a ser, aún más, neocolonia del decadente imperio”

(Augusto Zamora)

 

 

 

 

Y ahora, cuando se ha cumplido hace pocos días un año de la llamada “Revolución de Maidán”, Washington y la OTAN intentan hacer olvidar que la crisis de Ucrania se inició con una revuelta apoyada por ellos, que sus protegidos incumplieron los primeros acuerdos de Kiev entre gobierno y oposición, que el actual poder ucraniano surge de un Golpe de Estado, que los acuerdos de Ginebra fueron incumplidos por el gobierno golpista, que pretendía desarmar a los rebeldes del Este y del sur del país, pero no a los extremistas del Maidán, ni a los grupos neofascistas que los apoyaron. El Gobierno de Obama, que alentó la revuelta contra el Gobierno de Yanukovich, no tiene el menor pudor ahora en acusar a Moscú de estar detrás de las protestas de quienes no aceptan al gobierno golpista. Al momento de escribir este artículo, estamos bajo los efectos del último acuerdo de paz de Minsk, que sigue sin cumplirse. Veremos donde llega todo esto.

 

Como estamos desvelando en esta serie de artículos, con tal de perpetuar su estado de guerra permanente, el gobierno norteamericano es el primero del mundo acumulando patrañas, inundando de embustes, y recurriendo al engaño y a la ficción alarmista. Aclaremos por tanto el panorama, y no sucumbamos, como pasa en otros conflictos internacionales, a la presión manipulada de los medios dominantes. En Ucrania tenemos un gobierno ilegítimo apoyado por la OTAN, al que se le han rebelado dos regiones autónomas, regiones que tienen una mayoría de habitantes rusos. Estas regiones no son independentistas, sino que lo que han solicitado es la incorporación a Rusia, como en su día solicitó y consiguió Crimea. Pero en este caso, Rusia no ha incorporado a esas regiones, lo que ha dado lugar a una (casi) guerra civil. La revuelta del Donbass debe ser entendida en clave no sólo de cultura e identidad rusa en la zona, sino fundamentalmente de la memoria antifascista en esas partes del territorio de la República de Ucrania respecto al pasado de la Segunda Guerra Mundial y al presente que la población de esas regiones ve resucitar de dicho pasado. La cuestión no es que sean federalistas, independentistas, o partidarios de la anexión a Rusia, sino que se trata de comunidades que se sienten amenazadas por el nuevo gobierno golpista de Kiev, y constatan en forma de agresión virulenta dichas amenazas. Y esas amenazas y agresiones contra los habitantes del Este ucraniano se llevan a cabo con dinero, logística de países de la OTAN y contratistas y mercenarios norteamericanos.

 

Y para desacreditar al gobierno de Putin, no dudan en verter a la opinión pública todo tipo de manipulaciones y falsedades. Acusaron a Rusia de haber derribado un avión de pasajeros que aparentemente derribó el gobierno fascista de Ucrania. Acusan a Rusia de vender armas a uno de los bandos en conflicto, cuando es Estados Unidos quien lo hace con el gobierno ilegítimo ucraniano. Acusan a Rusia de entrar en territorio ucraniano, cuando es Ucrania la que ha entrado en territorio ruso y lo ha bombardeado. Ponen sanciones económicas a Rusia por su alineación en el conflicto, aunque en realidad los más perjudicados por las mismas son los países europeos, que han visto disminuir sus exportaciones de forma masiva. Y todo ello, como siempre, tiene explicaciones basadas en la geopolítica, y el control sobre los recursos naturales, que ya hemos aplicado a otros conflictos. En el fondo, los cambios estructurales en la economía global, y el desplazamiento del centro de la misma a Asia han precipitado este intento desesperado de los políticos estadounidenses para mantener su control del poder instigando una guerra a las puertas de Europa.

 

Persiguen de esta forma una Europa debilitada, la desintegración de Rusia y someter al continente euroasiático entero. Digámoslo sin tapujos. Estados Unidos quiere, con este nuevo frente, comenzar una guerra caótica en Europa, enredar a toda Europa en ella, devaluar el capital europeo, cancelar su deuda pública, bajo cuya carga Estados Unidos está ya derrumbándose, cancelar lo que le deben a Europa y a Rusia, someter nuestro espacio económico a sus intereses, y establecer su poderío y su control sobre los recursos naturales del gigante continente euroasiático. Este es el auténtico pretexto de la guerra en Ucrania. Piensan en los mismos términos de las luchas geopolíticas clásicas del siglo XIX, consistente en lanzar a unas naciones contra otras, enredarlas en conflictos y lanzar una guerra mundial. Y en este caso, han elegido a Rusia como víctima de esta política, mientras que el pueblo ucraniano resulta el chivo expiatorio y la carne de cañón para esta nueva conflagración. Ya el politólogo estadounidense Zbigniew Brzezinski afirmaba que Rusia no podía ser una superpotencia sin Ucrania, y que por tanto, enfrentar a Rusia con Ucrania beneficiaría a los Estados Unidos y a Occidente.

 

Y lo cierto es que durante los últimos veinte años, los norteamericanos han estado preparando al nazismo ucraniano para enfrentarlo a Rusia. Y la Unión Europea ayudaba también en otro frente crucial, como era el supuesto acuerdo de integración que iba a firmarse con el gobierno de Yanukovich, pero que al final ha firmado el nuevo Presidente Petro Poroshenko. ¿Y en qué consiste este acuerdo? Pues básicamente en la transformación de Ucrania en una colonia,  ya que al firmar el Acuerdo de Asociación, Ucrania (como le ha ocurrido al resto de Estados miembro de la UE) pierde su soberanía, y transfiere a Bruselas el control de su comercio, aduanas, regulaciones financieras, técnicas y contrataciones. En el fondo, la Unión Europea ha sido instrumentalizada para conseguir uno de los fines que se pretendía en el deseado enfrentamiento ruso con Ucrania. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
19 marzo 2015 4 19 /03 /marzo /2015 00:00

"Gente que no se contenta con detestar mis ideales, sino que se los pasa por el forro de la entrepierna y hace simplemente como si ni yo ni mis ideales existiéramos. Gente que me desprecia y considera que yo soy una anomalía, y que no descansará hasta acabar conmigo y con mis camaradas. Gente que cree que el poder le pertenece, y que yo soy, junto con los míos, simplemente un accidente de la historia, un descuido que debe ser remediado cuanto antes, un capítulo de los anales de la política cuyas páginas hay que arrancar y hacer papelillo en una máquina destructora"

(Temir Porras)

 

Como parece ser que el término clásico de "lucha de clases", procedente del marxismo, es aún difícil de percibir, aceptar, difundir, comprender y divulgar por las clases populares, a lo cual se le une la tremenda demagogia de que hace gala la clase dominante, vamos de nuevo a enfocar el problema intentando adaptarlo a la terminología y casuística concreta de esta España actual del siglo XXI, tomando como referencia un caso concreto de los de arriba, y varios casos concretos de los de abajo, a ver si en esta revisita del concepto somos capaces de transmitirlo mejor, y por tanto hacerlo llegar a una inmensa mayoría social que aún se resiste en su consciente o inconsciente a asimilarlo, bien desde su ingenuidad, o bien desde su negativa a aplicar ciertas ideas de la izquierda clásica.

 

Bien, comenzaremos también por rebautizar los nombres, y en vez de proletariado y burguesía, que son los nombres clásicos aplicacados por el marxismo, hablaremos simplemente de "los de arriba" y "los de abajo", denominación que llevan aplicando algún tiempo muchos movimentos sociales y la nueva formación PODEMOS, y que parece estar mejor asimilada en el imaginario popular. Bien, en nuestro caso, ¿quiénes podrían ser los de arriba? Pues, por ejemplo, los altos cargos y directivos de Caja Madrid, quiénes mientras el Gobierno ponía en práctica diversos recortes sociales, se lucraban en su chiringuito financiero, montando un sistema de tarjetas de crédito opacas, que les permitía disfrutar de un tren de vida absolutamente lujoso, y además, tenian la poca vergüenza de engañar a sus clientes, a sabiendas de que estaban adquiriendo productos financieros de alto riesgo (las participaciones preferentes), confiando en la buena voluntad y los buenos consejos de sus respectivos directores de sucursal.

 

Pero ahí no terminaba el desfalco. En cuanto vieron que la cosa se les iba de las manos, solicitaron (de un Gobierno proclive a concederlas) las ayudas públicas correspondientes para su rescate, a sabiendas de que no sólo no iban a devolver a sus clientes el dinero estafado (dinero que para muchos de ellos representaban los ahorros de toda una vida de trabajo), sino que además el importe del rescate se iba a transformar en una socialización de pérdidas, que a su vez se iba a transformar en un aumento de la deuda pública del país y del déficit correspondiente. Pero aún no contentos con todas estas prácticas, y siendo conscientes de que iban a perder sus respectivos puestos de Consejeros y directivos, planearon un sistema de concesión de indemnizaciones y jubilaciones millonarias, como una buena "despedida" con la cual les homenajeaba su negocio.

 

Por su parte, ¿quiénes son los de abajo? Pues podemos poner múltiples ejemplos. Por continuar con el ejemplo de los de arriba, los de abajo podrían ser perfectamente esos preferentistas víctimas de la estafa de esos banqueros desalmados, que andan manifestándose cada cierto tiempo para exigir la devolución de su dinero, pero también podemos extenderlo a los empleados precarios, a las personas que están en el paro, a los que tienen cierta edad y sienten cómo el mercado laboral se olvida de ellos, a aquéllos que intentan reiteradamente obtener alguna prestación del sistema para poder vivir, pero el sistema les impone un recorrido de requisitos tan exigente que nunca cumplen, y también pueden ser los jóvenes en exilio laboral, aquéllos jóvenes que, de un día para otro, han de dejar su casa, su país, sus amigos, sus costumbres, su familia, para irse a otro país a buscar una oportunidad laboral que su país les niega.

 

Los de abajo también son los excluidos de los servicios públicos básicos, como la sanidad, es decir, aquéllos a los cuales el sistema les retira la tarjeta sanitaria, y que han de contemplar impasibles cómo su país (o el país extranjero donde llegan, si son migrantes) les niega la atención médica si se ponen enfermos, a no ser que se encarguen de pagar las facturas. Los de abajo también pueden ser miles y miles de estudiantes que ven cómo el sistema les impide que sigan estudiando, porque les deniegan la beca que poseían (de nuevo por no cumplir unos exigentes y rebuscados requisitos), o bien porque aumentan exageradamente las tasas universitarias, y sus padres, que también llevan una vida precaria, no pueden abonar estas tremendas cantidades. O también las personas que han de vivir la tremenda experiencia de un deshaucio, desagradable donde las haya, donde, como mucho, algunos compañeros (también de abajo) se concentran en la puerta para impedir a la policía que los desaloje. Muchos de ellos tendrán algún familiar o amistad con la que poder contar, pero otros no dispondrán ni de eso siquiera, y tendrán que ir a un albergue, o quedarse a dormir en la calle. Y esto ha ocurrido, y sigue ocurriendo, aunque se trate de ancianos o niños.

 

Los de abajo son también los enfermos de ciertas enfermedades raras que el sistema ignora, y a las personas que las padecen y a sus familiares, los deja abandonados a su suerte, sin prestarles ninguna ayuda adicional para que puedan soportar la ya de por sí desgracia que significa la propia enfermedad. Algunas veces, incluso, existen los medicamentos que curan la enfermedad, pero son impuestos por las farmacéuticas que los fabrican unos precios muy elevados, con lo cual, también los de arriba se comportan de forma insensible, porque no es su problema, porque no les corre por las venas la más mínima sensibilidad, aunque lo nieguen en público, y se presenten como los mejores adalides de los pobres y de los trabajadores. Un ejemplo de ello acaba de ocurrir con los enfermos de Hepatitis C, otro caso de los de abajo, que han tenido que organizarse, protestar, movilizarse y hacer huelgas de hambre, para visibilizar su problema, y conseguir de los arriba alguna respuesta.

 

También son los de abajo los migrantes que ellos llaman “ilegales”, simplemente porque vienen en patera en vez de venir en limusina, y se ensañan con ellos, primero colocando vallas con cuchillas para que no puedan saltarlas, y si lo consiguen, ingresándolos en cárceles pensadas para ellos, que llevan el nombre de CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros), donde no les respetan ni los Derechos Humanos más elementales (mientras los de arriba se colocan como abanderados de esos mismos derechos humanos). La maldad y la falta de sensibilidad de los arriba es tan increíble que no se conmueven con nada, ni con los enfermos, ni con los migrantes, ni con los parados, ni con los desahuciados, ni con los dependientes (a los cuales se les han retirado las ayudas que cobraban, o se les han recortado hasta imposibilitarles una vida digna de cuidados por parte de sus cuidadores o familiares), pero tampoco se conmueven con las víctimas de la talidomida, ni con las víctimas del amianto, ni con las víctimas de aporofobia (odio al pobre y al diferente), que sufren humillaciones y ataques de gente desalmada que piensa, como Hitler, que sólo son un estorbo a la sociedad.

 

Los de arriba sólo se preocupan de las reglas de “su club”, que es esta salvaje, insolidaria y fascista Unión Europea donde estamos insertos, y que se constituye en la última garante de que continúen existiendo los de arriba y los de abajo, y que las diferencias entre ambos grupos se vuelvan cada vez más extremas. Y mientras se sigan cumpliendo las “reglas del club”, les da igual que sigan existiendo ancianos sin medios, que se sientan maltratados al no poder subsistir dignamente por sus bajas pensiones, el tiempo que les quede de vida. Enfermos crónicos que mueren, sin que los de arriba le presten siquiera el consuelo de una muerte digna. Personas dependientes que no son atendidas y viven en condiciones deplorables. Parados de larga duración, con el síndrome de inactividad prolongada, que se sienten inútiles del sistema, que no cobran ya ningún tipo de ayuda económica ni social, o aquéllos que, aún trabajando, continúan sumidos en la pobreza. Los de arriba no conocen a los de abajo, muchas veces no saben ni que existen, ni tampoco quieren saberlo. Pero los de abajo lo conocemos perfectamente. En nuestro país hay 13 millones de personas excluidas y 5 millones en exclusión severa, y en los próximos cuatro años, se esperan 1,3 millones más, según el Informe de EAPN España (http://www.eapn.es/noticias/447/El_Estado_de_la_Pobreza).

 

En fin, esperamos que, después de lo expuesto, se comprenda mejor el concepto de la “lucha de clases”, porque se manifiesta exactamente de la forma que hemos explicado. Podemos adaptar los nombres, podemos asignar una nomenclatura diferente, más actual si se quiere, más pedagógica, más descriptiva, pero los hechos son los que son, y siguen reflejando el mismo fenómeno que diagnosticara Marx en su día. Finalizamos con las sugestivas palabras de Víctor Arrogante, que nos dice: “El capital ha ganado la lucha de clase, sin que la clase trabajadora ni los sindicatos reaccionen debidamente. El ajuste de cuentas del capital, representado en la actual ideología neoliberal, está presente en la política de Mariano Rajoy Brey, su gobierno y su partido. Nos quieren muertos mejor que viejos, parados, enfermos, dependientes o marginados. Nos quieren pobres mejor que ricos, que para eso ya están ellos. Inducen al suicidio con los desahucios, al expulsar de sus casas sin miramientos y con violencia policial, que es violencia de Estado contra el pueblo necesitado”.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
18 marzo 2015 3 18 /03 /marzo /2015 00:00

republica_queremos261.jpgBien, vamos a entrar ahora en otro tema espinoso que queremos definir perfectamente para nuestro futuro escenario republicano, como es el de los medios de comunicación. Ese "cuarto poder", como se ha bautizado a los modernos medios de comunicación de masas (prensa, radio, televisión, internet), representan sin duda un aspecto fundamental a definir en la correspondiente Constitución Republicana, y en los subsiguientes anexos normativos que puedan regularlos. Fue Malcom X (de quien conmemoramos ahora el 50 aniversario de su asesinato) quien afirmó: "Los medios de comunicación de masas son la entidad más poderosa de la Tierra. Tienen el poder para convertir al inocente en culpable y para transformar al culpable en inocente, y eso es poder. Porque controlan la mente de las masas". Por tanto, ni qué decir tiene que el encaje y control de los medios de comunicación en un entorno democrático pleno (como pretendemos que sea la Tercera República) se nos presenta como un asunto fundamental.

 

Digamos, de entrada, que la regulación de los medios de comunicación de masas puede situarse entre dos extremos:

 

republica_queremos262.jpg1.- El extremo neoliberal, según el cual el Estado no debe intervenir en absoluto en la regulación de estos medios, que deben regirse por la libre competencia, para cuya defensa alegan principios tales como la libertad de expresión y el pluralismo informativo.

 

2.- El extremo completamente intervencionista, según el cual la información es un servicio público que debe ser gestionado exclusivamente por el Estado. Desde este punto de vista, los medios de comunicación de masas estarían bajo control público.

 

En cualquier caso, como decíamos, la regulación de este asunto es delicada, pues requiere un equilibrio entre la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos/as a una información veraz, objetiva, imparcial y profesional. Porque el equilibrio es necesario. Veamos por qué: si el equilibrio no existe, podemos tender hacia una situación de oligopolio sobre el control privado de estos medios, situación en la cual, y dado el enorme poderío económico de sus dueños, éstos se conviertan en los poseedores de un número creciente de medios de comunicación, que ejerzan una influencia masiva sobre la ciudadanía. En nuestro país tendemos hacia esta situación actualmente, ya que existen sobre todo dos grandes grupos privados de comunicación, como son Mediaset y Atresmedia, que controlan la mayoría de periódicos y cadenas de televisión en España. Frente a ello, tenemos unos medios públicos aglutinados en RadioTelevisión Española, que además se encuentran manipulados por el Gobierno, provocando que en nuestro país poder disfrutar de un escenario de auténtica pluralidad informativa sea poco menos que un imposible.

 

republica_queremos263.jpgLos grandes medios controlan además la publicidad, las agencias de prensa, los programas radiofónicos, la prensa escrita, los programas de debate, los programas informativos, etc., componiendo un cóctel ciertamente peligroso que nos impide percibir mensajes que no estén intoxicados de una u otra forma. Por tanto, es evidente que si deseamos un contexto plenamente democrático, debemos impedir por una parte la manipulación de los medios públicos por parte del Gobierno de turno, pero también impedir el control masivo de los medios privados por parte de grandes empresas de comunicación. Nuestra propuesta, en principio, se basa en una compartición de cuotas de poder, de tal forma que el reparto sea equitativo, y nunca las grandes empresas mediáticas puedan centralizar de forma exagerada su control sobre los medios de comunicación. Algo parecido a nuestra propuesta sobre la propiedad social de las grandes empresas de los sectores estratéticos de la economía, donde habíamos propuesto que estuvieran controladas a tres partes iguales, a saber, por los representantes de sus trabajadores, por la Administración Pública implicada en dicho sector, y por comités representantes de la propia ciudadanía.

 

republica_queremos264.jpgPero como hemos advertido, enseguida saldrán los liberales argumentando que no se puede coartar de ninguna manera el control sobre los medios, pues esto representaría un grave ataque contra la libertad de expresión. Para desmontar esta nueva falacia, vamos a fijarnos en el escenario actual. ¿Pensamos que tenemos libertad de expresión? ¿Pensamos que esta libertad está uniformemente repartida, con la manipulación mediática que existe? Pondremos el ejemplo relativo a Venezuela: el 95% de los medios de comunicación masivos (convencionales, incluyendo a los públicos) en nuestro país, nos definen a Venezuela como una dictadura represora, o a Cuba como un régimen liberticida. ¿Es esto libertad de expresión, o es más bien la difusión del pensamiento dominante? En efecto, los países latinoamericanos que se han atrevido a plantarle cara al neoliberalismo imperante, están sufriendo desde entonces una auténtica tiranía mediática por parte de los medios de comunicación españoles, incluyendo a los más "progres". En coordinación con medios internacionales como BBC, CNN o France Press, nuestros medios se abanderan en la consabida "libertad de expresión" para formalizar un injusto y continuado ataque contra las instituciones y los gobiernos democráticos de estos países.

 

republica_queremos265.jpgPor ejemplo, nuestro diario franquista ABC es el único diario nazi que sobrevive en el mundo, amparó el Golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende, trató como dictador al Presidente electo Hugo Chávez, y publicitó la invasión de la OTAN a Irak en 2003, entre otras muchas fechorías "informativas". ¿Y bajo este panorama pretendemos hablar de libertad de expresión? Y cuando ABC difundió que el Ejecutivo bolivariano intentó extorsionar a empresarios españoles de Telefónica, Zara, Repsol, BBVA, Mapfre, Meliá, Iberia o Air Europa, entre otras, salió nuestro Ministro de Asuntos Exteriores a defender a las corporaciones, afirmando que "la libertad de opinión y de prensa son dos principios irrenunciables en un Estado Democrático y de Derecho". Y es que las grandes transnacionales de la comunicación, y sus vasallos gobiernos, ofrecen un manejo sesgado e interesado de la información, prostituido a sus espúreos intereses, que no son otros que la supremacía del capitalismo sin fronteras. Pero en vez de entender esto como lo insólito, lo que se entiende como "insólito y alarmante es que un partido que se presenta a las elecciones en España [en referencia a PODEMOS] tenga una vinculación cada vez más notoria con un país extranjero, y más un país [en referencia a Venezuela] donde no se respeta la libertad de prensa y de empresa".

 

republica_queremos266.jpgAsí las cosas, nos parece que la libertad de expresión está bastante balanceada, y que, por tanto, para contar estas cosas que estamos contando tengamos que publicarlas en un blog personal, o bien tengamos que remitirlas a la prensa alternativa de Internet, porque ningún medio de la prensa dominante nos publicaría estos artículos. De hecho, en el momento en que me estoy conectando a la plataforma de administración de OverBlog para poder escribir esto, puedo leer en la portada de la misma, en la sección de noticias destacadas, una que comienza de la siguiente forma: "Imágenes de opositores al fascismo imperante en Venezuela. Algunos de ellos, presos políticos...". Son medios que se arrogan la potestad de hablar en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos, pero que en realidad se alinean con las prácticas imperialistas más agresivas, y sólo entienden los derechos de los capitalistas. No obstante, existen muchos otros medios minoritarios, como la Asociación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) que se solidarizan con el pueblo venezolano, y denuncian a la transnacional mediática al servicio del gran capital, que golpea diariamente al legítimo gobierno de Venezuela llevando a cabo todo tipo de acciones psicológicas que justifiquen cualquier tipo de acción armada, acorde con la promoción del caos y el terror, en nombre de las libertades de expresión y de prensa. Continuaremos en siguientes entregas con el tema de los medios de comunicación.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías