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9 diciembre 2015 3 09 /12 /diciembre /2015 00:00

Fue lo que se llamó los escuadrones de la muerte, comandos que arrestaron a miles de jóvenes suníes [en Irak], muchos de los cuales aparecían semanas después muertos en las calles de ciudades como Bagdad, con orificios de bala en la cabeza, pies o pulmones, con huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, signos de descargas eléctricas u ojos fuera de sus órbitas

Olga Rodríguez

Y la tortura, el odio, la masacre, la destrucción, el sufrimiento y la barbarie, no nos engañemos, sólo pueden engendrar más de lo mismo...Al horror no se le puede responder con más horror, y es algo que la Historia de la Humanidad nos ha enseñado en multitud de ocasiones. Y lo peor de todo, es que el imperio estadounidense ha "legitimado" la tortura, ha blindado ante la justicia a los altos mandos militares responsables, agentes y mercenarios, construyendo una auténtica "impunidad imperial", tal y como afirma en su libro Roberto Montoya, y del que enlazamos a los lectores mediante esta reseña. Naturalmente, no lo hacen solos, sino que poseen una extensa red de países, distribuidos por todo el globo, que colaboran con el programa de torturas de la CIA, para documentarnos sobre los cuales recomendamos este artículo, que detalla el listado de países con prisiones secretas de la CIA, los países con prisiones aliadas, así como la extensa lista de países que permitieron las entregas. Todo un extenso entramado internacional dedicado a la complicidad con el beligerante y salvaje imperio norteamericano. 

 

Pero vamos a lo realmente interesante. Cualquier país que se precie de ser democrático y de respetar los Derechos Humanos (evidentemente y para empezar, nunca se habrían dado estos casos), en caso de salir a la luz todas estas terribles atrocidades, y si es que pretende ser respetado y continuar manteniendo algo de credibilidad ante la comunidad internacional, lo que hubiese hecho es dirigirse a ella a través de su Presidente, pedir perdón solemnemente, y demostrar la absoluta y total determinación de que cualquier práctica tipificada como tortura no sólo no volverán a ser utilizadas por la CIA o las fuerzas regulares del Pentágono, sino tampoco por el número creciente de mercenarios contratados para defender los intereses del imperio, como afirma Atilio Borón en este artículo. Evidentemente, nada de esto ha ocurrido nunca, ni va a ocurrir, lo cual nos vuelve a demostrar por enésima vez que dichas prácticas están en la propia naturaleza, en la propia idiosincrasia como país de Estados Unidos. La figura de los mercenarios o "contratistas" es igualmente muy curiosa, ya que son bandas organizadas contratadas por Washington para cierto tipo de operaciones especiales, y que actúan absolutamente al margen de toda ley. Atilio Borón los define bajo estos términos: "No tienen prisioneros sino "detenidos", a los cuales pueden mantener bajo su custodia todo el tiempo que consideren necesario, negándoseles el derecho a la defensa y quedando a merced de los maltratos o las torturas que sus captores decidan aplicarles, gozando para ello de total impunidad". 

 

En respuesta a las críticas de toda la comunidad internacional, la Casa Blanca argumentó que sería absurdo obligar a la CIA a respetar los preceptos establecidos por la legislación internacional, ya que sus agentes no se enfrentaban a combatientes legales, fuerzas regulares de un Estado operando de conformidad con los principios tradicionales, sino a terroristas que actúan con total desprecio por cualquier norma ética. De este modo, Bush y su Administración intentaron justificar la permanente violación de los Derechos Humanos bajo el pretexto del "combate al terrorismo". Si observan los lectores, es exactamente el mismo argumento que se ha extendido a la "comunidad occidental", esa que presume de representar el mundo libre, y avanzado y civilizado, pero que en cuanto sufre un atentado en sus propias carnes, como le acaba de ocurrir a Francia, argumenta que estamos en una guerra, que hemos de ser implacables, que con los terroristas no se puede negociar, que los bombardeos masivos son el único lenguaje que entienden, y que vencerá el bien sobre el mal, el Estado de Derecho, la libertad y la democracia, sobre el fanatismo terrorista. En el fondo, como estamos intentando demostrar, se adoptan los mismos argumentos, y se combate a la violencia con más violencia, generando un estado de guerra permanente, y una creciente espiral de odio y devastación, auténticamente imparables. 

 

No se dan cuenta de que, precisamente, si estamos intentando mostrar al mundo la imagen de civilización, de libertad, de justicia y de paz, no podemos responder con la misma moneda. Precisamente, el Estado de Derecho no puede responder con el consabido y famoso "ojo por ojo", ni tomarse la justicia por su mano, ni internamente, ni fuera de las fronteras de cualquier país. En el fondo, lo que todos estos manidos argumentos nos enseñan es que los países que los enarbolan no creen realmente en el `pacifismo, sino en su fuerza militar, y en el convencimiento y la determinación de usarla si llega el caso. Y desgraciadamente son la inmensa mayoría, porque como comentábamos más arriba, es sabido que para poder perpetrar todas estas salvajes aberraciones con seres humanos, USA tuvo que habilitar numerosas cárceles secretas en decenas de países por medio mundo, contando con la colaboración de numerosos países, incluyendo nuestras civilizadas "democracias" occidentales europeas. Según algunas ONG's, el número total de detenidos que pasaron por la cárcel de Guantánamo desde su inauguración fue de casi 800 personas, y un Informe Especial de Naciones Unidas asegura que sólo en Afganistán la CIA detuvo a 700 personas, y a 18.000 en Irak, todos bajo la acusación de "terroristas", por no mencionar las salvajes prácticas llevadas a cabo con los prisioneros del campo de detención de Abu Ghraib, que salieron a la luz pública, causando espanto y vergüenza internacionales. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 diciembre 2015 1 07 /12 /diciembre /2015 00:00

La deuda no es, en principio, solo un asunto contable, una relación económica, sino una relación política de sujeción, de control social y objeto de servidumbre. La deuda infinita, inexpiable, impagable, sirve para disciplinar a las poblaciones, para redefinir reformas estructurales, para activar ajustes totalitarios, e incluso para suspender la democracia en beneficio de «gobiernos técnicos» subordinados a los intereses del capital

Maurizio Lazzarato ("Gobernar a través de la deuda")

En el anterior artículo de esta serie, nos quedamos comentando las cuatro variantes que podíamos considerar como deudas ilegítimas relacionadas con las propias condiciones de los préstamos, y vamos a detallarlas más a fondo a continuación. La primera posibilidad se refería a las deudas contraídas en el marco de acuerdos cuyo objeto es limitar la soberanía de los Estados, y cuya aplicación conlleva la violación de los Derechos Humanos. Estas deudas son odiosas según la definición de M. Bedjaoui (y por tanto, ilegítimas) ya que persiguen claramente "fines no conformes al derecho internacional contemporáneo, y más particularmente a los principios del derecho internacional incorporados en la Carta de las Naciones Unidas". Y como está siendo demostrado durante estos últimos años, las condiciones impuestas por estos acreedores empobrecen a la población, aumentan las desigualdades, favorecen a las empresas transnacionales y modifican incluso las legislaciones de los Estados según los dictados de los acreedores e "inversores extranjeros" (por ejemplo, mediante "Planes de Ajuste Estructural" que se concretan en reformas laborales, planes de privatización de empresas públicas, liberalización de servicios públicos, etc.).

 

La segunda variante que podemos contemplar en estos casos son las deudas contraídas para adquisición de material militar, y en este sentido, el artículo 26 de la citada Carta de las Naciones Unidas impone a los Estados que reglamenten el comercio de armamento, y que sólo dediquen un mínimo de sus recursos al material militar. No obstante, la tendencia mundial demuestra que estos gastos van creciendo paulatinamente, mientras los dedicados a cooperación internacional disminuyen. Por ello, consideramos que si un país determinado incurre en determinada deuda derivada de un préstamo para adquirir cualquier tipo de material militar, ésta debe considerarse ilegítima, por no responder a ninguno de los objetivos ya mencionados en anteriores artículos. Por ejemplo, en plena crisis, a principios de 2010, y bajo la presión de las autoridades francesas y alemanas, que querían garantizar sus exportaciones de armas, el Gobierno griego recurrió a numerosos préstamos para financiar la compra de material militar a Francia y a Alemania. Bien, otra tercera variante la habíamos denominado como "deudas ligadas", y responden a la situación en la que determinado país decide repartir poder adquisitivo a otro país, con el fin de incitarlo a comprar determinados productos o servicios producidos por aquél, otorgándole préstamos de Estado a Estado, bajo la forma más común de créditos para la importación. 

 

Esta práctica, que en principio podría parecer beneficiosa y legítima, realmente no lo es, porque normalmente, estos préstamos ligados no corresponden con las necesidades reales del país importador, pero sí con los intereses de las empresas del país exportador. Las deudas públicas resultantes son, en consecuencia, ilegítimas, como lo reconoció el Gobierno noruego en 2006. Concretamente, entre 1976 y 1980, Noruega exportó buques hacia los países del sur, pero no para sostener su desarrollo, sino para ayudar y promocionar a su propia industria de construcción naval, entonces en crisis. En 2006, a raíz de una importante campaña de algunas ONG's del país, Noruega anuló unilateralmente y sin condiciones, sus derechos de crédito sobre cinco países (Ecuador, Egipto, Jamaica, Perú y Sierra Leona), y reconoció su parte de responsabilidad en estos endeudamientos, calificados de ilegítimos. Podríamos enumerar muchos otros casos, donde estas "ayudas ligadas" responden claramente a estos intereses, y no a los de la población de los países importadores. Y la cuarta situación que habíamos encuadrado en esta casuística responde al caso de las deudas contraídas para financiar la construcción de grandes obras y proyectos de infraestructuras no rentables, o que perjudiquen claramente a las poblaciones o al medio ambiente. Este tipo de situación también es muy frecuente hoy día. 

 

Porque en efecto, las empresas constructoras a gran escala se sitúan en la punta del iceberg de toda esta tendencia hacia la creación de obras faraónicas, que no persiguen en realidad el avance y el desarrollo de los pueblos, sino la constante subida de sus cuentas de resultados. Nuestro país es buena prueba de ello, ya que en varios años, nos hemos convertido en líderes mundiales en la construcción de líneas de alta velocidad, de autopistas y autovías, y de otras grandes infraestructuras. Incluso esta variante también la podemos pensar en pequeño, e incluir también las deudas que determinado Ayuntamiento contrae con cualquier empresa, porque al edil de turno se le ocurrió construir una rotonda con pececitos en determinado lugar. Los ejemplos que podemos poner son numerosísimos y abrumadores. Pero volvamos a pensar en grande. Hay que comprobar, por medio de una rigurosa auditoría ciudadana previa, en qué medida dichos grandes proyectos de infraestructuras que generaron dichas deudas sirven realmente al interés general de la ciudadanía, y cuáles no, examinando también su impacto medioambiental.

 

Y además, podemos extender esta casuística no solamente a las obras de infraestructuras, sino también a los eventos y acontecimientos de todo tipo que se puedan organizar. En este sentido, podemos citar, a título de ejemplo, el escándalo de los Juegos Olímpicos de 2004 en Grecia, en los cuales, mientras las autoridades helenas preveían un gasto inicial de 1.300 millones de dólares, el coste real final sobrepasó la cantidad de 20.000 millones. En nuestro país, por ejemplo en la Comunidad Valenciana, han saltado últimamente varios casos a la palestra mediática que también podrían encuadrar aquí, como los grandes eventos deportivos patrocinados por la Comunidad y el Ayuntamiento, que generaron unas desorbitadas deudas, que han de pagar todos los contribuyentes valencianos. Hay que tener cuidado, por tanto, porque en el fondo, estamos ante un tipo de corrupción muy concreta (del que nuestro país es un buen modelo), donde las deudas que se generan provienen no de la necesidad real de las poblaciones, sino del interés concreto de las empresas para financiar (oscuramente) sus grandes obras, obteniendo millonarios contratos con las Administraciones públicas pertinentes. Continuaremos en siguientes entregas.

 

Fuente principal de referencia: Artículo de Renaud Viven para CADTM

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4 diciembre 2015 5 04 /12 /diciembre /2015 00:00

El próximo día 6 de Diciembre se volverán a reunir los partidos del mal llamado "bloque constitucionalista", con el bipartidismo del PPSOE a la cabeza, para festejar, y ya van 37 veces, el Día de la Constitución, pero realmente...¿hay algo que celebrar? Se supone que la Constitución de un país debiera, en primer lugar, haberse establecido desde una situación de plena normalización democrática, y en segundo lugar, debiera respetarse escrupulosamente, dado su carácter de Carta Magna, o de Ley de Leyes. Veamos, para nuestro caso, si ambas situaciones se dan. En lo que respecta al primer asunto, hemos de recordar que hace poco se han cumplido 40 años de la muerte física del dictador, que instauró un régimen fascista después del Golpe de Estado y posterior Guerra Civil, y que se aseguró de dejarlo todo "atado y bien atado", según sus propias palabras. Básicamente, perpetuando una alternancia en el poder entre la derecha más recalcitrante, heredera directa del franquismo, es decir, el PP, y la izquierda prostituida, es decir, el PSOE.

 

Las viejas estructuras del régimen de poder de la dictadura permanecen en nuestro país, gracias a la alternancia de dicho bipartidismo, que ahora ya parece comenzar a romperse. Al régimen franquista le sucedió un régimen de Monarquía Parlamentaria, primero bajo la figura del Rey Juan Carlos, al que ha continuado su hijo Felipe, ambos sin ser refrendados por el pueblo español, ése que, según el bipartidismo y las fuerzas políticas que les apoyan, ostenta la "soberanía nacional". Pero recordemos, además, que ni el Rey actual, ni su padre, juraron nunca acatar la Constitución, pero sí, en cambio, en el caso de Juan Carlos, su fidelidad "a los Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales del Reino", tal como hacían los Ministros franquistas. Como nos recuerda Paco Azanza en este artículo, casi tres años después de la desaparición física del dictador, el 18 de julio de 1978, la Casa Real difundió esta reveladora nota: "Hoy se conmemora el Aniversario del Alzamiento Nacional, que dio a España la victoria para llevar la paz y el bienestar a todos los españoles. Surgió el Ejército, escuela de virtudes nacionales, y a su cabeza el Generalísimo Franco, forjador de la obra de regeneración". A finales de ese mismo año, la Constitución refrendó la voluntad del dictador, apuntalando la Monarquía, e impidiendo que el pueblo pudiera debatir y votar sobre la instauración de la Tercera República.

 

A partir de ese instante, comienza el período de la denominada Transición Política, que únicamente consistió en un lavado de cara para aparentar que pasábamos a vivir en democracia, cuando en realidad ni las estructuras del régimen anterior ni sus dirigentes fueron nunca desmantelados. Desde entonces, la Constitución (salvo alguna reforma puntual y casi clandestina, para favorecer como siempre los intereses del bipartidismo) ha sido entendida y blindada como una obra total, acabada y perfecta, intocable, porque, precisamente, aseguraba que el sistema perpetuara la hegemonía de los poderes fácticos consagrados en la Constitución. La ciudadanía española de finales de los años 70 fue ignorada, sus deseos de cambio profundo truncados, y la redacción de la Constitución realizada a sus espaldas por unas fuerzas políticas casi chantajeadas bajo la amenaza de vuelta a la situación anterior. Los grandes poderes de la etapa franquista (léase el Ejército, la Iglesia Católica, la banca y las grandes empresas, fundamentalmente), bajo la tutela exterior estadounidense, se encargaron muy bien de pergeñar un texto constitucional que no fuera demasiado "peligroso". Las fuerzas políticas de la izquierda no tuvieron el coraje de plantar cara a la operación, sino que más bien al contrario, aceptaron los dogmas del nuevo sistema de "convivencia y concordia" plasmado en la Constitución, reconociendo asuntos como la unidad indivisible de España, la Monarquía, o el sistema económico capitalista. 

 

Vivimos por tanto en una pseudodemocracia, viciada desde su propio origen, no culminada, y no cimentada sobre auténticos pilares democráticos. La etapa de la Transición, que podemos situar históricamente entre 1975 y 1982, se nos ha vendido como un período modélico, como una titánica labor llevada a cabo por los "demócratas de toda la vida", que tuvieron el coraje, el temple y el talante de negociar para llevar a nuestros país por los derroteros democráticos, pero como vemos, esto no fue así. Es sólo la imagen que el bipartidismo y las clases dominantes han querido que tuviéramos de dicho período, cuando en realidad sólo consistió en maquillar un poco el sistema, pero apuntalando sus viejas estructuras de poder, y sus retrógradas Instituciones. Esa mal llamada Transición fue vigilada por la CIA y por la socialdemocracia alemana, bajo el beneplácito de los franquistas. Se trataba de evitar la vuelta de la República tras la muerte del dictador, así que había que "domesticar" a la fuerza política de izquierdas mayoritaria, el PSOE, que en su Congreso de Suresnes de 1974 abandona definitivamente los postulados marxistas, y se alinea con la más dócil socialdemocracia. Pero hasta su llegada al poder, tuvimos que soportar la presidencia del falangista Adolfo Suárez, cuyo nombre adorna el del Aeropuerto de Madrid-Barajas, o contemplar cómo varios de los Ministros franquistas fundaban partidos "democráticos", como el caso de Manuel Fraga con Alianza Popular, precursor del PP actual, u otros eran tratados por el nuevo régimen con alfombra roja, como el caso de Rodolfo Martín Villa.

 

Y por otra parte, la recién estrenada etapa "democrática" de la Transición también nos trajo auténticas joyas legales como la Ley de Amnistía, que continúa vigente en nuestros días (aunque es preconstitucional) garantizando la impunidad de los todavía vivos y siniestros torturadores de la época franquista. Gracias a perversas leyes como ésta, se puso punto y final a la dictadura, sin juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad, se amparó la hipócrita "reconciliación nacional", sin haberla investigado, sin haber deslegitimado sus consejos de guerra, sus tribunales y sus sentencias, y sin haber reparado convenientemente a las víctimas y a sus familiares. En 2007 el PSOE del ex Presidente Zapatero aprobó la Ley de Memoria Histórica (otra Ley incompleta para parchear la situación), que por supuesto, como era lógico suponer, el Gobierno del PP se ha encargado de desmantelar, asfixiándola financieramente, y dejándola de apoyar desde los estamentos oficiales. La Constitución de 1978 dejó olvidados en la cuneta a cientos de miles de españoles que habían luchado por la defensa de la República, de los derechos y libertades de los trabajadores/as, y de las clases populares en nuestro país, haciendo borrón y cuenta nueva sin traer la debida justicia, dignidad y reparación. 

 

Pero por si todo ello no fuera poco, lejos de disfrutar de un marco político y social que cumpla fielmente la Constitución (aún con los oscuros orígines que hemos comentado), resulta que después de más de 35 años de vigencia del texto constitucional, se incumplen sistemáticamente todos sus títulos y artículos sobre derechos sociales, económicos, ambientales, así como asistimos a un recorte de nuestras libertades públicas fundamentales. De entrada, pensamos que una Constitución de más de 30 años de vida, por perfecta y acabada que sea, debiera al menos ser refrescada bajo un proceso de referéndum popular que permita, como objetivo fundamental, no sólo renovar el compromiso de convivencia, sino y sobre todo, escuchar la voz y la opinión de las personas más jóvenes, que no tuvieron oportunidad de refrendarla en su momento. Pero es que, como decimos, más allá de esta circunstancia, el hecho cierto es que nuestra Constitución no se cumple. Y así, bajo los grandilocuentes llamamientos al Estado de Derecho, a la Ley, a la Democracia, a la Constitución, a la soberanía nacional, o a la igualdad de todos los españoles, se esconde un continuado y planificado incumplimiento de gran parte de su articulado, precisamente el que se refiere a los derechos sociales, laborales, civiles, políticos y culturales de las personas. Vamos a enumerar sucintamente los principales, siguiendo este artículo de Miguel Sebastián Martín. 

 

Por ejemplo, el artículo 15, que se refiere al "derecho a la vida y a la integridad física y moral", por el que nadie podrá ser sometido a "torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes", artículo respaldado además por la legislación internacional, pero sin embargo, nuestra democracia no ofrece las debidas garantías a los detenidos sospechosos de haber cometido algún delito, a tenor de los diferentes casos denunciados durante los últimos años. De hecho, Amnistía Internacional denuncia en varios informes la impunidad que disfrutan nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ante sus abusivas actuaciones frente a manifestantes e inmigrantes, sobre todo en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), donde no se respetan mínimamente los Derechos Humanos. Por su parte, en el artículo 20 se "reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones", sin que puedan restringirse mediante ningún tipo de censura previa, y el artículo 21 reconoce el "derecho de reunión pacífica y sin armas", que "no necesitará autorización previa". Ante ellos, la reciente Reforma del Código Penal, y sobre todo, la Ley Mordaza, vulneran claramente estos derechos y libertades, de tal punto que hasta la ONU ha intervenido al respecto, instando al Gobierno español a derogar dichas leyes, que ponen en peligro garantías, derechos y libertades fundamentales. 

 

Tenemos por ejemplo el artículo 31, que declara que "todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad", y como sabemos, nuestro sistema tributario dista mucho de ser justo y progresivo, por mucho que nos quieran convencer de lo contrario. La Iglesia no paga impuestos, las grandes empresas y fortunas los evaden a paraísos fiscales, el Impuesto de Sociedades es eludido, las SICAV's de los multimillonarios tributan al 1%, así que los únicos que pagan impuestos son los trabajadores. Por su parte, el artículo 35 proclama que "todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia", que si no fuera por la denigrante y humillante situación que están pasando millones de personas, sería para reírse un rato. No es que se incumpla el derecho al trabajo, sino que también se incumple todo lo demás, porque ya ni siquiera el poseer trabajo cubre para satisfacer las necesidades propias ni familiares, ni se respeta la libre elección de profesión, ni existe promoción, porque lo único que existe es empleo temporal, ocasional, limitado, precario, indecente. También se incumple, desde las últimas Reformas Laborales, el artículo 37, que proclama el "derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios", porque simplemente, la negociación colectiva y los convenios han sido desmontados, en beneficio de la total hegemonía empresarial. 

 

Pero aún hay más. También se incumple el artículo 45, que afirma que "los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de vida y defender y restaurar el medio ambiente", porque las recientes Ley de Montes, Ley de Costas, así como la defensa de técnicas agresivas contra el medio ambiente, como el fracking, y la negativa a abandonar los modelos energéticos fósiles, en detrimento de las energías renovables, atentan claramente contra este artículo. O el artículo 47, que consagra que "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada", así como que "los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias, y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho", porque más bien los poderes públicos han actuado en sentido contrario, impidiendo el derecho a la vivienda, especulando con la vivienda como un bien mercantilizado, y apoyando a la banca y las grandes inmobialiarias para crear la famosa burbuja, que al estallar ha provocado los desalojos de centenares de miles de familias sin alternativa habitacional. Y así podríamos seguir, refiriendo artículos dedicados a los derechos fundamentales de las personas, que son vilmente ignorados por el régimen "democrático" actual, que se proclama en los mítines fervorosamente defensor de la Constitución, esa misma que incumplen sistemáticamente, pero que van a volverse a reunir para celebrarla con todo el boato el próximo 6 de Diciembre. Pero como acabamos de exponer, por los vicios de fondo y de forma de la propia Constitución, así como por su flagrante incumplimiento, no tenemos nada que celebrar. 

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3 diciembre 2015 4 03 /12 /diciembre /2015 00:00

ALCA, ¡Alcarajo!

Hugo Chávez Frías (Jornadas de Mar del Plata, 2005)

Y eso es exactamente lo que nosotros debemos hacer con el TTIP, mandarlo al carajo, impidiendo las nefastas consecuencias, muchas de ellas irreversibles, que el peligroso tratado provocaría. Hemos hablado de pasada de muchos aspectos que el TTIP atacaría, pero aún nos quedan por mencionar muchos más, entrando más profundamente en algunos de ellos. Y como dijimos en nuestros primeros artículos de la serie, la recta final la reservamos para la propuesta de lo que, según algunas organizaciones de campesinos y trabajadores, debe ser el auténtico tratado, o si se quiere, el contratratado, que deberíamos conseguir, para proteger todos estos aspectos que el TTIP atacaría. Bien, otro inconveniente que el TTIP nos traerá será la práctica desaparición de nuestros productos (españoles, europeos en general) con "denominación de origen", que como sabemos, garantizan que cierto producto ha sido fabricado en tal sitio, con las garantías y la calidad adecuadas, y lo protege en el mercado. De hecho, Europa cuenta aproximadamente con unas tres mil "indicaciones geográficas" sobre gastronomía y vinos, de modo que tenemos la garantía de que se producen, por ejemplo, Champán francés, Cava catalán, Vino de La Rioja, Jamón de Jabugo o Queso Parmesano en sus localizaciones originales, y con la calidad pertinente. 

 

Pues bien, los negociadores norteamericanos del TTIP pretenden convertir todos nuestros quesos, vinos, jamones, etc., en genéricos, de tal manera que estos productos se puedan producir en cualquier sitio, y seguir denominándose con esos términos. Igualmente, podemos extrapolar los controles de calidad para cualquier otro tipo de productos, fuera de la alimentación, donde las normativas tiendan a homologar los controles, de tal forma que se no se garantice un mínimo de calidad o de seguridad. De hecho, sus intenciones, a un lado y a otro de las negociaciones, es eliminar en lo posible todos los "impedimentos para el comercio", un auténtico cajón de sastre donde cabría absolutamente todo. Ellos lo enuncian como un sistema de "Cooperación Regulatoria", en el que las propias multinacionales se involucren plenamente como "expertos", pero lo que evidentemente pretenden es impedir el establecimiento de nuevos estándares y regulaciones medioambientales, laborales, de salud o de seguridad, que protejan a los ciudadanos. Hemos de tener claro, como ya hemos expuesto en otros artículos de la serie, que el TTIP está pensado para las élites políticas y empresariales, es su herramienta perfecta, es un mecanismo de representación y poderío de estos agentes transnacionales del capitalismo, pero sin que tengan que presentarse a elecciones. 

 

Porque estos agentes, estas grandes empresas transnacionales, junto a los Organismos Internacionales que los defienden y los avalan (FMI, OCDE, BM, CE, BCE...) se representan a sí mismos, imponen su ideología a la fuerza, en palabras de Lola Sánchez (Eurodiputada de PODEMOS), "maquillada de no-ideología", como hace poco se expresaba el Presidente del BBVA, Francisco González, en una entrevista que comentamos en nuestro Blog. Intentan establecer un modelo, consagrar un sistema en el que nunca puedan perder, por eso el TTIP es su herramienta perfecta, el sueño de estas multinacionales, de los fondos de inversión, de los especuladores, de los buitres de la bolsa, en definitiva, de los mercados. El sueño de toda la ralea ultraliberal, para los cuales, todos nuestros males provienen de que tenemos Gobiernos y democracia, cosas que a ellos les estorba bastante. Por eso aprovechan, cada vez que gobiernan, para reducir el ámbito de lo público, y favorecer a lo privado. Su auténtico sueño es que los grandes poderes económicos gobiernen el mundo sin cortapisas, sin limitaciones, sin encorsetamientos, sin tener que rendir cuentas a nadie, y el TTIP les encamina perfectamente en este sentido, es una buenísima autopista para llegar a ese destino. En palabras de Lola Sánchez: "El sueño de los grandes poderes económicos ha sido siempre convertirse en legisladores, poder saltarse los canales y procedimientos democráticos, y no tener que soportar ni respetar más la voluntad popular y los mandatos que emanan de unas elecciones". 

 

Para ellos, por tanto, para los instigadores del TTIP, todo el andamiaje de nuestra sociedad, de nuestros modelos de convivencia, de cohesión social, de derechos sociales y laborales, de servicios públicos, etc., son "barreras e inconvenientes para el comercio", porque simplemente, son impedimentos para que ellos consigan sus auténticos objetivos, que se resumen en poder pisotear a la clase trabajadora, a la naturaleza, y a la democracia. El Tratado supondrá, si es aprobado, cargarse de facto, y por la puerta de atrás, todas las Declaraciones de Derechos Humanos que amparan a la ciudadanía del mundo occidental, instaurando un perverso modelo de desigualdad, tiranía empresarial y eliminación de todo tipo de garantías y derechos. El único mandato supremo al que aspiran es la desregulación, esto es, a desmontar todas las reglas democráticas que nos hemos impuesto, para ser una sociedad mínimamente civilizada, para construir otra cosa muy distinta, una sociedad desregulada, salvaje, imprevisible, una jauría humana que luche continuamente por su supervivencia, una sociedad sin reglas, sin barreras, sin obstáculos, y todo ello para que el comercio, en última instancia el capital, fluyan sin descanso y sin limitaciones. Les importan un pimiento la desigualdad social, la pobreza, la exclusión, el paro, los paraísos fiscales, el medio ambiente, el fraude fiscal, no les importa nada más que la eliminación de cualquier "barrera" que suponga "impedimentos" para sus negocios. La gente que piensa así es la que está detrás del TTIP. 

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2 diciembre 2015 3 02 /12 /diciembre /2015 00:00

Amortizado el efecto sorpresa de su irrupción en las elecciones europeas de mayo del 2014 y habiendo debido comparecer en tres elecciones sucesivas, su discurso ha perdido gran parte de su potencia impugnatoria y parece haberse acomodado en el terreno homologable de la corrección al que le empuja su vocación de partido atrapa-lo-todo. Tal ubicación le aleja y en cierto modo le incapacita para desempeñar el rol del partido de la ruptura democrática para la que al parecer había nacido

José Errejón, sobre PODEMOS

No es que a Pablo Iglesias le crezcan los enanos, es que sus gigantes se están empequeñeciendo. Era de esperar. Ya escribimos en su día sobre la línea de clara involución que estaba sufriendo la formación política de Pablo Iglesias, y por supuesto, en la figura de su líder recae, como no podría ser de otra forma, la mayor tarea de "domesticación" por parte de las clases dominantes. Los ejemplos que podemos poner son innumerables: en Cataluña, la formación "Catalunya sí que es pot" (CSQSP) ha votado recientemente alineándose con el tripardismo catalán (C's, PP y PSC), mal llamado "bloque constitucionalista", en contra de la puesta en marcha de la República Catalana, y en el resto del Estado, las propuestas están quedando cada vez más descafeinadas, porque ya no se habla de Proceso Constituyente, ni de auditoría de la deuda, ni de banca pública, ni de nacionalización de las empresas de los sectores estratégicos de la economía, ni de renta básica universal, ni de tantas otras grandes propuestas que en su día lanzaba Pablo Iglesias desde sus intervenciones en las tertulias. 

 

Ni siquiera en lo relativo a las propuestas pacifistas, tan en boga últimamente a raíz de los últimos atentados de París, PODEMOS ha estado a la altura, ya que no ha enarbolado, como era de esperar, un discurso radicalmente pacifista, que abogue no sólo por el fin de los bombardeos sobre Siria, sino también por nuestra salida de la OTAN, por la retirada de nuestras tropas de cualquier zona de conflicto, y por el desmantelamiento de todas nuestras bases militares norteamericanas. Lo único que se ha ofrecido ha sido un tímido Consejo de la Paz, con algunas propuestas interesantes, que por supuesto suscribimos en su totalidad, pero sin ir a la raíz de los problemas, así como la propuesta de someter a referéndum la participación de nuestro país en cualquier conflicto bélico. 

 

Pero este "proceso de domesticación" al que nos referimos llega a más, pues no se limita sólo al recorte o suavización de las propuestas de la formación del círculo, sino que atañe también al propio comportamiento y actitud de su líder, Pablo Iglesias, que ya interviene en Desayunos Informativos en grandes hoteles de Madrid, delante de empresarios y de gente de la "casta", donde afirma que "No es lo mismo ser Profesor de Universidad y presentador de un pequeñísimo programa de televisión, que aspirar a ser Presidente de tu país". Por supuesto, dicha "casta" asistente al acto le ha dado a Iglesias la "bienvenida a la normalidad", e incluso le han deseado suerte en las próximas Elecciones Generales. Todo un triunfo. ¡Ya tenemos a una casta acostumbrada a ver aparecer al señor de la coleta!...¿o será el señor de la coleta el que se está acostumbrando, familiarizando, con dicha casta? Porque si es así, estamos en una situación tremendamente peligrosa. Atrás se quedó aquéllo de "tomar el cielo por asalto", porque ahora Iglesias afirma que "en democracia los asaltos se hacen llamando al timbre", es decir, de forma muy educada, sin molestar a estos grandes señores del IBEX-35, no vaya a ser que se produzca la "inestabilidad" que enturbie sus negocios. 

 

Reconoce incluso que PODEMOS no aspira a "un futuro utópico", para que dichos grandes personajes de nuestra economía no se escandalicen, sino a un país en el que todos sus ciudadanos disfruten de unas condiciones mínimamente dignas, en lo cual me ha recordado al mensaje casi de disculpa de Manuela Carmena ("Tranquilos, no soy comunista, nunca lo he sido"), en una cita de parecido linaje. Admitió también Pablo Iglesias que para liderar un Gobierno en situaciones que pueden ser difíciles, "hay que mejorar y revisar ciertas cosas", porque parece ser que, en caso contrario, la campaña de hostigamiento hacia el señor de la coleta, y sus acompañantes, se hubiera recrudecido...pero no, parece ser que, como los mensajes y las propuestas se han tornado más suaves, no tan molestas para dicha casta, dicha campaña de hostilidad también ha disminuido. No es que lo vayan a tratar con alfombra roja como hacen con Albert Rivera, cuyos planteamientos gustan más a los empresarios, pero al menos, ya no atacan con tanta virulencia como antes. Ya parece ser que se han olvidado de sus reproches a PODEMOS por sus vínculos con Venezuela, a medida que la gente de Pablo Iglesias también ha ido marcando distancias con aquél régimen, de aquel país que, según Iglesias, "está tan lejos". Lo que se le olvida a mi querido Pablo es que las clases trabajadoras de todo el mundo estamos muy cerca, aunque nuestros países estén muy lejos. Muy cerca en explotación, en desmontaje de nuestros derechos, y en padecer los ataques de esta insaciable derecha política, social y mediática.

 

Hasta las expresiones, la forma de hablar, el "talante" (como diría Zapatero), están cambiando por completo. Ya tenemos a un Pablo Iglesias que apela a la responsabilidad de Estado, a la inteligencia, al diálogo y al consenso para afrontar los asuntos esenciales de nuestro país, igual que el resto de líderes políticos que se presentarán a la cita electoral del 20D. Y no se lo pierdan...¡incluso muestra sus preferencias en los resultados de los partidos de fútbol! ¡Qué pasada! Pero en fin, tengo que reconocer que a algunos nos gustaba más el Pablo Iglesias salvaje, que arremetía contra la casta de chorizos y de corruptos que nos gobernaban, y que prometía poner todos los cimientos de nuestro país patas arriba, para cambiar dicha situación, y favorecer a las clases más vulnerables, transformándonos en una sociedad más libre, justa, avanzada y democrática. Pero en fin, parece que todo eso quedó atrás, y que ya tenemos a un líder de PODEMOS que ha comprendido cómo está montada la sociedad, y no tiene muchas intenciones de cambiarla. 

 

 

Así que ya tenemos a un Pablo Iglesias donde ellos querían, casi completamente domesticado, inofensivo, acomodado, despojado de su rebeldía, incapaz de poner en cuestión los grandes pilares del sistema. La traición a la lucha y a los postulados del 15-M es prácticamente total, y todo está quedando en varios fichajes estrella para sus listas electorales, y en la presentación de una serie de propuestas de corte socialdemócrata, que hasta el mismo PSOE podría suscribir. Como hemos afirmado en otras ocasiones, para este viaje no hacían falta tantas alforjas. PODEMOS debería haberse desmarcado claramente de sus oponentes electorales, mediante propuestas absolutamente radicales en temas estrella que hoy día son imprescindibles para una auténtica regeneración democrática, tales como la Monarquía, el desmontaje del poder de la Iglesia Católica, los planteamientos de carácter pacifista, feminista y ecologista, la recuperación del empleo público, el fin de la hegemonía empresarial, o el inicio de un nuevo Proceso Constituyente para que la ciudadanía pueda conformar democráticamente un nuevo orden territorial, social y político para nuestro país.

 

Pero a tenor de la deriva de su comportamiento, PODEMOS (sobre todo desde la figura de su líder, Pablo Iglesias) está condenado a caer en la irrelevancia, sirviendo únicamente como acompañante de los clásicos partidos del régimen del 78, en un insulso debate sobre cuestiones de importancia menor. Afirmo todo esto desde la tristeza, pues nada me gustaría más que contemplar cómo la formación morada vuelve a sus orígenes, continúa fiel a los postulados frescos, rebeldes y revolucionarios del movimiento del 15-M, y vuelve a representar una opción política de auténtica ruptura con los poderes fácticos que nos han gobernado durante todos estos años. Pero ello sólo podrá hacerse mediante propuestas valientes y radicales, y cada vez dudamos más que Pablo Iglesias y sus podemitas estén en esa onda. Porque muchos de nosotros aún pretendemos seguir tomando el cielo por asalto, y no tener que disculparnos por ser comunistas. 

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1 diciembre 2015 2 01 /12 /diciembre /2015 00:00

Para transformar la realidad, el primer paso suele ser aprender a verla con una mirada nueva, y ser capaces de mostrarla a los demás bajo esa luz

Jorge Riechmann

Poníamos el foco de atención, en el último artículo de esta serie, en el aparente cuestionamiento del sistema que pueden realizar algunos medios de comunicación, algunos partidos, algunos movimientos sociales, algunas Instituciones, etc., cuando en realidad sólo son pequeños parches que no intentan renovar completamente el sistema, sino sólo cambiar pequeñas partes del mismo. La simple denuncia de estos aspectos no basta. Si no nos enfrentamos de verdad al sistema, con decisión y voluntad, desde una visión integradora, es decir, si no nos enfrentamos al sistema como un TODO, el sistema nos seguirá venciendo. Los estallidos sociales se quedarán en eso. Con la desesperación de la gente, con la denuncia y la protesta, incluso aunque se consigan victorias parciales, no venceremos al sistema. La auténtica revolución necesita una conciencia individual, y por extrapolación masiva una conciencia social, que comprenda que hay que enfrentarse al sistema en su conjunto, y que hay que hacerlo de forma completa y total, hasta acabar con él. Sólo hemos de ver las propuestas electorales de las nuevas formaciones políticas emergentes a derecha e izquierda (CIUDADANOS y PODEMOS), para darnos cuenta de que parchean por aquí y por allá, denuncian esto y lo otro, corrigen a diestro y siniestro, pero en realidad, ninguno de los dos plantea, a día de hoy, las transformaciones necesarias para que el sistema comience a funcionar de otra forma. 

 

Deste este punto de vista, el pensamiento dominante nos anestesia para que aceptemos el sistema, para que abandonemos la idea de enfrentarnos a él, para que veamos sus cosas positivas ("España es un gran país", es una de las frases favoritas de Rajoy, en su infinito cinismo), o para que contemplemos la opción de cambiarlo como alguno utópico, innecesario o demasiado complejo. De esta forma,  la inmensa mayoría de la ciudadanía acepta lo que hay, con sus luces y sus sombras, con sus ventajas e inconvenientes, con sus bondades y sus maldades, con sus imperfecciones, pero como el único sistema posible. Sin embargo, como ya hemos indicado, el pensamiento realmente alternativo no acepta esta premisa. Poco hubiera cambiado el mundo, y pocos líderes auténticos hubieran existido, sin gente que se cuestionara y se enfrentara realmente a él. El pensamiento alternativo denuncia por tanto al propio sistema en su conjunto, impugna sus perversas reglas desde la propia base de las mismas, niega la mayor, no reconoce sus básicas premisas, en definitiva, impugna al capitalismo de forma íntegra y global. 

 

Por tanto, el bombardeo del pensamiento dominante se empeña en hacernos creer que las medidas que se implementan, y las decisiones que se toman, son las únicas posibles, ya que  no hay, según él, otro modo de hacer las cosas. En complicidad con él, y en el contexto actual de nuestra Unión Europea, dicho pensamiento único es ratificado, propagado y asumido desde las más altas Instituciones, que avalan sin fisuras las medidas de corte neoliberal que se adoptan en el marco de sus Tratados y de sus Directivas. Y para asentar este pensamiento único, se evita la difusión de las discrepancias, se acallan las voces rebeldes, se esconden los informes alternativos, y se ahogan los medios que difunden otros planteamientos. Tan sólo se da voz sobre todo a las pequeñas discrepancias, pero no a las más importantes, ni a las más radicales. De esta forma, los medios capitalistas van creando la falsa ilusión de que vivimos en una sociedad plural, donde todas las ideas son expuestas por igual, pero nada más lejos de la realidad. Y de esta forma, intentando hacer ver que vivimos en sociedades donde todas las voces son escuchadas, es como el pensamiento dominante se asegura de que el pueblo siga pensando que estamos en una democracia plena.

 

Se llega incluso al desatino más descarado, que consiste en reconocer por un lado los efectos perversos de las políticas aplicadas (no hay más que ver los informes periódicos del FMI, de la OCDE y de otros organismos, que nos dan una de cal y otra de arena, pero en el mismo lado), mientras se insiste en que hay que continuar por la senda de dichas medidas. No hace falta ser muy inteligente para concluir que si las medidas fracasan...¿por qué se nos continúa recomendando su aplicación? Y de esta forma, las medidas supuestamente tomadas para combatir la crisis son en verdad la continuación, la intensificación, de las mismas políticas que las provocan. Si el dominio del poder económico no fuera absoluto, hace tiempo que los dirigentes de dichas Instituciones y Organismos estarían en la cárcel, acusados de cometer crímenes económicos contra la Humanidad. Se nos dice, por ejemplo, que tenemos "desequilibrios excesivos" a nivel macroeconómico, y que hay que corregirlos, pero en cambio no se fijan en el mayor desequilibrio que existe, que es la propia desigualdad social. Ésta no importa, porque, simplemente, no importan las personas. Todos estos ejemplos nos sirven para demostrar que el dogma neoliberal se constituye en ciencia y en religión. Se acata mayoritaria y abrumadoramente. Es el que se enseña en las Facultades de Economía de todas las Universidades, y a aquél que intente ponerlo en cuestión, se le trata de iluso, radical o irresponsable. Se margina cualquier idea crítica con él, y a todos los que las viertan. Debemos por tanto renunciar al determinismo económico, que a su vez nos instala en el determinismo político. 

 

De igual forma, las supuestas "Comisiones de Expertos" que avalan a los Gobiernos para la toma de decisiones sobre la implantación de ciertos planes o medidas no son neutrales, ni sus datos y consejos los únicos posibles. Siempre se pueden tomar otras decisiones, beneficiar a otros colectivos, y perjudicar a otros tantos. La economía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social, sujeta a múltiples teorías interpretativas, que responden a las decisiones (polìticas) que se pretendan tomar. Es decir, primero ha de venir la política, y luego la economía, que debe estar al servicio de ella, para hacer posible las decisiones que la política dicta. Al final, se trata de un juego de opciones, porque todo responde a un esquema de intereses. Hay que desconfiar por tanto de los economistas que presentan "la verdad" de lo que se puede o no se puede hacer, porque su verdad siempre responde a los intereses que están detrás. Por tanto, otra lucha que debemos sostener frente al pensamiento dominante es rechazar el postulado de que la economía es una ciencia neutra, porque no lo es. Como el resto de ciencias sociales, y la economía no lo es menos, obedece siempre a ciertos intereses. Pero el pensamiento único pretende que creamos que la economía es pura ciencia, infalible, incuestionable, y que por lo tanto, es la política la que debe obedecer a la economía.

 

Es de esta forma como hemos llegado a la situación donde los criterios económicos se van imponiendo a los criterios políticos, y se nos dice, entre otros muchos ejemplos, que "la renta básica no es posible, no hay dinero para financiarla", lo cual es rotundamente falso. Nos han hecho creer que la economía posee un valor supremo, e incluso se va instalando un gobierno de "técnicos", una tecnocracia, donde los criterios políticos dependen de los criterios económicos, que son los que dicen lo que se puede o no se puede hacer...pero los criterios económicos, ¿a qué criterios obedecen? Pues rotundamente a criterios políticos, que son los del gran capital, obedecen a los criterios que le interesa a la clase dominante, que son los criterios de la sociedad capitalista, pero esto se esconde, no se reconoce, se oculta, se disfraza de necesidad técnica, para lo cual se utilizan incluso complejas fórmulas y ecuaciones matemáticas para intentar demostrar científicamente la necesidad de la adopción de tales o cuales medidas, que aparecen soportadas por todo un cuerpo científico, al parecer, incuestionable. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 noviembre 2015 1 30 /11 /noviembre /2015 00:00

La deuda representa la subordinación del poder político, la geografía, la historia, la cultura y la demografía a las multinacionales, el mercado, los paraísos fiscales y el poder financiero. En este sentido, la deuda pública es puro artefacto ideológico que expresa la hegemonía de la elite dominante del régimen capitalista

Armando B. Ginés

Traspasada ya la barrera de los 100 artículos, continuamos exponiendo, siguiendo nuestro artículo principal de referencia, los criterios que podemos utilizar a la hora de repudiar, rechazar o cuestionar el pago de una parte o de la totalidad de una deuda pública, previa auditoría ciudadana de la misma. Pues bien, otra casuística es la que se refiere a las deudas resultantes de un contrato afectado por lo que podríamos denominar como "un vicio de consentimiento". Partimos de la base, para estos casos, de que la firma y ratificación de un acuerdo de préstamo en su debida forma no son suficientes para dar validez a la deuda en cuestión. En efecto, el consentimiento para la misma ha podido ser alterado. Es entonces cuando se habla de vicios de consentimiento. La Convención de Viena de 1969 sobre el derecho de los tratados y la misma Convención ampliada a los tratados entre Estados y organismos internacionales de 1986 indican varios vicios de consentimiento que pueden llevar a la nulidad del contrato de préstamo. Entre ellos, destacamos la corrupción del contratante por medios directos o indirectos durante la negociación, la coacción ejercida sobre el contratante por medio de actos o amenazas dirigidos contra éste, o la situación de dolo (engaño). 

 

Estos vicios de consentimiento se encuentran recogidos también en numerosos cuerpos legislativos nacionales, que los respectivos Parlamentos pueden invocar. Y por su parte, constituyen una coacción todas las amenazas injustificadas encaminadas a forzar el consentimiento. Por ejemplo, acabamos de ver en Grecia cómo el BCE provocaba un "corralito" con los ahorros de la ciudadanía, para infundir una situación de miedo generalizado, y obtener a cambio un voto favorable a las condiciones del rescate planteadas por la Troika. Pues bien, sobre la base de todos estos elementos, pueden considerarse ilegítimas: las deudas resultantes de préstamos "tóxicos" otorgados por bancos en violación de su obligación de información, las deudas resultantes de hechos corruptos (algo muy típico cuando hay empresas privadas por medio), y las deudas contraídas por los Gobiernos en el marco de acuerdos tomados entre las Instituciones Financieras Internacionales y la Troika. Ésta última situación es la que ha afectado a Grecia, Portugal, Irlanda y España, ya que al no poder pedir razonablemente préstamos a largo plazo en los mercados financieros debido a las exhorbitantes tasas de interés, los Gobiernos de estos países se han visto obligados a recurrir a la Troika, y ésta ha aprovechado su situación de prestamista de último recurso para imponer Memorándums de Entendimiento (ME) con perversas condiciones, que violan de manera flagrante los derechos humanos y la soberanía de los Estados. 

 

Pero recordemos que los países del Sur se vieron enfrentados a la misma suerte tres décadas antes que nosotros, durante los años 80 y 90, con motivo de la crisis de la deuda del Tercer Mundo de 1982. Al igual que nosotros ahora, se vieron obligados a pedir préstamos al FMI y al Banco Mundial, y a tener que someterse a sus condiciones. Por ello, entendemos que en todos estos casos, su consentimiento no fue ejercido libremente. De hecho, para dichos países, la situación de endeudamiento generado por dichos préstamos les obligó a realizar auditorías de su deuda, y muchas de ellas fueron repudiadas durante los últimos años. A partir de la lección aprendida, los países del Sur más avanzados han plasmado en sus respectivas Constituciones las indicaciones pertinentes que impiden que dichas situaciones se puedan volver a dar en un futuro. Vamos a abordar la tercera gran clasificación de la casuística de posibles deudas ilegítimas ya avanzada en anteriores artículos, que es la que está relacionada con las propias condiciones de los préstamos. Y bajo esta óptica, nos interesamos por el objeto mismo del acuerdo del préstamo. Se trata por tanto de estudiar en detalle las clásulas del contrato y las condiciones vinculadas al mismo, el objetivo del endeudamiento resultante, y comprobar que, en todo caso, se respeta el derecho nacional e internacional. 

 

Básicamente, el objeto lícito o moral constituye una condición per se para la validez de un contrato en numerosas legislaciones nacionales civiles y comerciales. Reduzcámoslo al absurdo con el siguiente ejemplo: no podemos entrar en un banco, y decirle al responsable que queremos que nos conceda un préstamo para comprar un cañón para dispararle a un edificio repleto de personas. Pues es así de simple. Recordemos que los Estados tienen la obligación de respetar los textos internacionales que protegen los derechos humanos, y que esta obligación prevalece sobre cualquier otro acuerdo. En resumidas cuentas, la concesión de un préstamo cuya aplicación conlleva implícita una violación de los DDHH o de la soberanía de un Estado, es nula de pleno derecho, y por ende, su deuda derivada, también. Esta deuda, por ilegítima, no ha de ser reembolsada, y las condiciones ligadas al acuerdo de préstamo han de ser rechazadas por los poderes públicos. Sobre la base de estos elementos, pueden considerarse ilegítimas las deudas provenientes de los siguientes conductos, sin pretender lanzar una exhaustiva lista: las deudas contraídas en el marco de acuerdos cuyo objeto es limitar la soberanía de los Estados y cuya aplicación conlleva la violación de los DDHH, las deudas contraídas para adquirir material militar, las "ayudas ligadas", y las deudas contraídas para financiar la construcción de grandes proyectos de infraestructuras no rentables o que perjudican a las poblaciones o al medio ambiente. Haremos una exposición más detallada de todas ellas en la siguiente entrega.

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28 noviembre 2015 6 28 /11 /noviembre /2015 00:00

Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable. Si buscamos culpables entre nuestros vecinos y vecinas por el simple hecho de vestir o pensar diferente, si criminalizamos a quienes huyen precisamente de ese mismo horror, estaremos contribuyendo a apuntalar los mismos muros que el fanatismo quiere crear. No podemos permitirlo. 

 

El fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces. Nos negamos a participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Irak o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo. Las y los abajo firmantes (*) creemos que la Democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia no son un camino ni una moneda de cambio para nada, sino que constituyen en sí mismos en el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos. Por eso nos oponemos drásticamente a cualquier respuesta al odio que implique más odio, más intolerancia, más muertes de inocentes y menos derechos y libertades. 

 

Desde el convencimiento de que en estos momentos la ciudadanía no sólo no puede esconderse, sino que debe ser protagonista y liderar la respuesta contra el terror, nos convocamos el sábado 28 de noviembre a las 12:00 en la Puerta del Sol de Madrid para mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, nuestra repulsa a los bombardeos contra la población civil siria, nuestra repulsa a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y nuestra repulsa a la política exterior belicista iniciada por el Trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar). Invitamos al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares. 

 

Contra el terrorismo, contra la islamofobia y contra sus guerras. 

 

Ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz. 

 

NO en nuestro nombre.

 

(*) Firman el presente Manifiesto personalidades de las artes y de la cultura, activistas de diversos movimientos sociales, y diversos colectivos de derechos humanos, así como numerosos alcaldes y alcaldesas de los recién renovados municipios de nuestro país. La lista completa puede consultarse en la página de referencia.

 

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Manifiesto-nombre_6_455364501.html

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27 noviembre 2015 5 27 /11 /noviembre /2015 00:00

Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma

Eduardo Galeano (“Carta al Señor Futuro”)

A pocos días de iniciarse en París la COP21 (Conferencia de las Partes sobre el Acuerdo Marco de la ONU para el Cambio Climático), comenzamos aquí esta nueva serie de artículos, para tratar diferentes temas de ámbito naturalista, ambientalista y ecologista, presentando, sobre todo, las medidas que las principales ONG's y organismos internacionales están recomendando. Como sabemos, el ecologismo, la economía verde, el ecosocialismo y otras variantes, se llevan incorporando desde hace tiempo al ideario principal del nuevo Marxismo y Socialismo del siglo XXI, como una perentoria necesidad de comprender que el Hombre forma parte de la Naturaleza, de los ecosistemas que nos rodean, y que por tanto, es misión fundamental de cualquier teoría y praxis política que se precie tener en cuenta a la naturaleza como sujeto de derechos, y modificar nuestros hábitos y formas de vida, para ser coherentes con este principio, pues de lo contrario, la vida en nuestro planeta se volverá insostenible (de hecho ya lo es, bajo los parámetros actuales). El consumismo, el extractivismo, las políticas de crecimiento, el capitalismo en fin, deben dejar de condicionar nuestros modelos productivos, pues de lo contrario, serán la causa de la extinción de todo rastro de vida. 

 

Como hemos dicho, presentaremos y discutiremos exhaustivamente el contenido del documento sobre propuestas ecologistas de las principales organizaciones, de cara a su inclusión en los programas electorales de los diferentes partidos y coaliciones que se presentan a las próximas Elecciones Generales del 20D (aunque tenemos poca confianza en que éstas sean incorporadas en su totalidad, y mucho menos llevadas a la práctica), y añadiremos también diversas medidas decrecentistas orientadas a los ámbitos municipal y autonómico, así como una discusión sobre los posibles acuerdos que se puedan alcanzar en París durante el mes próximo, aunque también en este tema somos profundamente pesimistas, ya que no existe la auténtica voluntad política para dar un profundo giro a las políticas actuales. El problema es que el cambio climático no esperará a que el Hombre exprese su voluntad para interferirlo (de hecho muchos analistas consideran que ya es imparable), y de no adoptar de forma inmediata importantes medidas, sobre todo en lo relativo a los ratios de emisión de gases de efecto invernadero, los efectos del cambio climático, que ya han comenzado, no se harán esperar. De momento, y como hemos podido comprobar recientemente en Madrid, ya tenemos problemas de contaminación del aire tremendamente preocupantes, ante los que habría que tomar decisiones más allá de las tibias medidas que se han llevado a cabo hasta ahora. 

 

Para las pasadas Elecciones Autonómicas y Municipales, las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/Birdlife y WWF presentaron un breve documento bajo el título "Un Programa por la Tierra" (de ahí el título de nuestra serie de artículos), que recogía las principales propuestas ambientalistas que dichas organizaciones pedían incluir en los respectivos programas electorales. Los problemas climáticos, ambientales y de recursos naturales se agravan por momentos, así que el respeto y la inclusión y puesta en práctica de estas medidas merece la mayor atención posible por parte de toda opción política que se considere mínimamente responsable con su entorno. No hace falta que sea anticapitalista, pero lo cierto, no nos engañemos, es que desde dentro del capitalismo sólo se podrán tomar pequeñas medidas de parcheo del sistema, que, en el fondo, únicamente podrán postergar los terribles efectos del cambio climático y de la erosión de nuestros ecosistemas. Hemos de tener claro que, para poder implementar medidas realmente eficaces para atajar estos problemas, serán necesarias políticas económicas decrecentistas, y éstas sólo pueden ser tomadas desde un prisma progresivo de erradicación del capitalismo. 

 

Y el hecho es que no se invierte lo suficiente en las tareas básicas de protección ambiental, y ello, básicamente, porque no se cree lo suficientemente en estas políticas. En vez de tomar el problema en serio, desde una perspectiva responsable, se ha participado durante varias décadas de un desarrollismo voraz (y en no pocos casos ilegal), además de manifiestamente insostenible e imprudente en nuestro país (y en otros muchos países, raro es aquél que ha tomado plena conciencia del problema), tan vulnerable ante el cambio climático y con tanta riqueza natural. Hoy en día ya se han hecho bastante populares, pero los términos y expresiones "modelo energético", "biodiversidad", "derechos de los animales", "fiscalidad sostenible", "democracia ambiental" y otros muchos, eran absolutamente desconocidos para la inmensa mayoría social, incluida la militancia de las diversas opciones políticas. Ha sido gracias a la inconmensurable labor de dichas organizaciones animalistas, ambientalistas y ecologistas, y a la evolución de los nuevos paradigmas de la izquierda internacionalista, y sus principales divulgadores, que estos términos se han ido introduciendo en el imaginario colectivo, y hoy día ya comienzan a conocerse ampliamente. 

 

El presente año que acaba, 2015, ofrece estupendas oportunidades, no sólo la Conferencia COP21 de París, que esperemos alcance un buen acuerdo mundial, sustituyendo al Protocolo de Kioto de 1997, sino también la puesta en marcha de un nuevo período de fondos europeos, que aportará miles de millones de euros hasta el año 2020. Igualmente, la ONU revisó en septiembre pasado los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), recapitulando los logros obtenidos a nivel mundial, y proponiendo nuevas metas y plazos para su resolución en el período restante. Está claro que debemos alcanzar, en cada país, en cada continente y a nivel internacional, un nuevo modelo de sociedad más justo y sostenible, que pasa inexcusablemente por priorizar la protección ambiental y social frente a los intereses cortoplacistas, insaciables y miopes de los mercados. Un nuevo modelo que implica creación de empleo verde, equidad, calidad de vida dentro de los límites del planeta (lo cual requiere la implementación de diferentes modelos productivos), mediante los cuales se pueda poner fin a la crisis multifacética que soportamos (económica, ambiental, alimentaria, climática, política y social).

 

No obstante, como decíamos más arriba, los pronósticos actuales, si pretendemos ser mínimamente realistas, son absolutamente desoladores, pues mientras estamos planteando estos objetivos, se continúa negociando el TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos, que en caso de ser finalmente aprobado, supondrá una nueva ola de desregulaciones laborales, alimentarias, sanitarias y ambientales, así como de privatizaciones de servicios públicos. No podemos dejar que los agentes privados del capitalismo transnacional, representados por las grandes empresas, instalen este nuevo orden mundial que consagra el neoliberalismo y la desregulación más absolutos, y el poder tiránico de estas grandes empresas en pro de la consecución de más beneficios a escala planetaria. Está claro que ambos escenarios (la aprobación del TTIP y la implantación de objetivos ambientalistas) miran a objetivos diametralmente opuestos. La consecución de unos irá en detrimento de los otros. Continuaremos en siguientes entregas. 

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26 noviembre 2015 4 26 /11 /noviembre /2015 00:00

Estados Unidos es un imperio de bases militares y comercio

Julian Assange

Continuando con los datos y las conclusiones del informe del Senado norteamericano ya citado en la entrega anterior de esta serie, las informaciones fueron muy reveladoras al respecto de las técnicas de tortura utilizadas por la CIA, concluyéndose que el uso de técnicas de "interrogación reforzadas" no fue una manera eficaz de obtener información o de conseguir la colaboración de los detenidos, y que dichos métodos fueron brutales, y mucho peores de lo que la CIA había admitido previamente. Estos métodos de tortura incluyeron: bofetadas, "walling" (técnica que consiste en colocar al detenido cerca de una pared, y golpearlo violentamente contra ella), a menudo combinados con desnudez y privación del sueño. La asfixia con agua o "waterboarding" fue físicamente perjudicial al provocar convulsiones y vómitos, quedando los presos inconscientes, y algunos de ellos con episodios cercanos a la asfixia. Al aplicar a los detenidos el método de la privación del sueño, se forzó a éstos a permanecer despiertos hasta 180 horas, por lo general de pie, y a veces, con las manos esposadas por encima de la cabeza. 

 

Esta técnica es especialmente demoledora, se documenta en el informe que al menos cinco detenidos sufrieron alucinaciones durante los períodos prolongados de privación del sueño, pero aún así, la CIA determinó que los interrogatorios tendrían prioridad sobre el tratamiento médico. Según el informe, analizado más a fondo en este artículo de Silvia Arana, del cual extraemos esta información, al menos cinco detenidos fueron sometidos a técnicas de "hidratación rectal" o "alimentación rectal", sin necesidad médica que lo justificara. Esta tortura consiste en introducirle al detenido agua o alimentos por el recto. Por su parte, los detenidos en el centro de detención COBALT (en Afganistán) estaban sometidos a condiciones de oscuridad total y constantemente encadenados en celdas de aislamiento, con música fuerte o ruidos ensordecedores y un cubo para hacer sus necesidades. Algunos detenidos fueron encadenados al suelo, completamente desnudos....A tenor de todo ello, nos podemos preguntar: ¿Es ésta la "civilización" y el concepto que tiene Estados Unidos (y todos sus países "aliados") sobre los derechos humanos? ¿Más bien no son ellos la barbarie? 

 

El Convenio contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, ya citado en el artículo anterior, prohíbe expresamente la aplicación de estas técnicas u otras cualesquiera en el contexto internacional, estableciendo que los culpables de infligir torturas a personas detenidas deberán ser castigados con las penas más severas, al igual que los encubridores y los que, en posición de autoridad, no hagan todo lo que esté a su alcance para evitar dichas situaciones o castigar a los culpables. Según este Convenio, ningún país puede pretextar ni siquiera la invasión de su territorio como razón para usar la tortura. De ahí que se apliquen eufemismos para enmascararla, como el de "técnicas de interrogatorio reforzado", del cual tanto funcionarios como numerosos medios de comunicación estadounidenses hicieron un pacto para utilizarlo. Obsérvese, no obstante, y como muy bien destaca Silvia Arana, que el informe del Senado norteamericano que estamos comentando no parte de la premisa de que el uso de la tortura sea un delito contra la humanidad absolutamente deleznable, sino de que las "técnicas" utilizadas por la CIA fueron abusivas, que la CIA mintió al Senado, que eliminó pruebas, o que la utilización de dichas "técnicas" no fue útil para conseguir sus objetivos.

 

Es decir, incluso con las pruebas evidentes de las barbaridades que ha cometido USA con sus prisioneros, no dan su brazo a torcer, no reconocen sus crímenes, los continúan justificando, y siguen intentando suavizar, descontextualizar o tergiversar los hechos. Unos hechos, éstos sí, que constituyen una absoluta barbarie, impensable no sólo en una reconocida "democracia" internacionalmente, sino en una comunidad internacional que no hace absolutamente nada por evitarla, para no tener que enfrentarse al gigante norteamericano. ¿Puede dar de esta forma lecciones Estados Unidos al resto de los países sobre derechos humanos? ¿Puede constituirse en ejemplo de mundo libre y civilizado? ¿Puede representar algún referente, algún espejo en el que mirarse para implantar un régimen siquiera mínimamente respetuoso con el conjunto de la ciudadanía? Hemos llegado a un punto en el que, a fuerza de permitir la continua y permanente arrogancia norteamericana, se han degradado de tal manera los conceptos y ha llegado a tal grado la manipulación internacional, que vivimos en una alienación constante en torno al significado de los sagrados términos "democracia" o "derechos humanos", continuamente pisoteados por los gobiernos estadounidenses. 

 

En fin, las conclusiones están absolutamente claras: la CIA y sus matones violaron sistemáticamente los derechos humanos de las personas detenidas en sus campos de concentración o cárceles (la mayoría ilegales) repartidas por numerosos puntos del planeta. ¿Serán alguna vez enjuiciados los culpables de tortura? Pues responder a esta pregunta es igual que responder a la pregunta de si USA asumirá alguna vez responsabilidades por el asesinato de José Couso durante la guerra de Irak, o por la masacre perpetrada recientemente contra un hospital de Médicos Sin Fronteras. Incluso los organismos de derechos humanos de Estados Unidos parecen tener pocas expectativas de que se inicien juicios a los culpables o de que, al menos, se pida la renuncia a los responsables de llevar a cabo todas estas prácticas, que hoy día siguen desempeñando altos cargos en la Administración Obama, ese Presidente que argumentó que "a veces, hay que torcer el brazo a ciertas naciones, para que hagan lo que nosotros queremos", o bien que "cuando hay una amenaza sobre las naciones, a menudo éstas actúan con dureza". En una palabra: patético. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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