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28 agosto 2014 4 28 /08 /agosto /2014 23:00

"Si el poder real es el poder económico, ¿qué hacemos hablando de Democracia?"

(José Saramago)

 

 

 

 

 

En el anterior artículo de esta serie, habíamos afirmado que, mientras recorremos ese camino hacia la democracia plena, ya podíamos ir implementando, haciendo implementar a las formaciones políticas (sobre todo, pero también de cara a la ciudadanía) una serie de medidas rápidas, sencillas, poco traumáticas, que fueran allanando el camino, y que construyeran un contexto de mayor "credibilidad democrática". Vamos a mencionar algunas de ellas. Por ejemplo, romper con la disciplina de voto dentro de los partidos, es decir, dejar libertad de voto (o voto en conciencia, como suele llamarse) a los/as diputados/as y senadores/as, independientemente de cuál sea la corriente o posición oficial de sus respectivos partidos políticos.

 

objetivo_democracia31.jpgDe igual forma, permitir la posibilidad de confeccionar listas abiertas en las convocatorias a los procesos electorales también sería una buena opción, para desligar los representantes concretos de aquéllos que marcara el partido político en cuestión. Una reforma de la Ley Electoral también sería de entrada imprescindible, que pudiera aglutinar algunas de las modificaciones que estamos proponiendo aquí, pero sobre todo, una modificación del Algoritmo de D'Hont, que es la fórmula matemática que se aplica actualmente para trasladar el número de votos conseguidos por cada coalición política, a su número de escaños en la Cámara de que se trate. Este algoritmo, tal como se aplica, favorece a las fuerzas políticas mayoritarias, a costa de las minoritarias, con lo cual la conclusión es clara: no todos los votos valen igual, ya que conseguir un escaño para una fuerza política, a medida que va siendo más votada, le cuesta menos que a las demás. Y esto es completamente inadmisible en democracia.

 

También podrían contemplarse algunos cambios en el tamaño de las circunscripciones, lo que ajustaría mejor la proporcionalidad que se le asigna al voto según los diferentes territorios. Asímismo, podrían permitirse las corrientes internas en los partidos políticos (algunos no las permiten en sus Estatutos), como medio para recoger las diferentes tendencias que puedan expresarse dentro de un mismo partido. Y también sería buena idea el hecho de abrir las Elecciones Primarias (internas) de los partidos a toda la población. Las Primarias se celebran normalmente para la elección de los candidatos dentro de un mismo partido, y al abrirlas a toda la ciudadanía, el aparato de los partidos perdería algo de capacidad para imponer su criterio sobre sus potenciales electores. Otra idea interesante es limitar por ley, como máximo, a dos legislaturas, el tiempo que los cargos públicos electos pudieran estar al frente de sus respectivas responsabilidades, así como que los/as diputados/as o senadores/as puedieran estar ejerciendo sus funciones en la Cámara correspondiente.

 

objetivo_democracia32.jpgEntendemos que la limitación de mandatos incide directamente en la calidad de la vida democrática, y en no permitir cierto nivel de acumulación de poder, de cara a posibles focos de corrupción. Por último, el Reglamento de funcionamiento de dichas Cámaras debería ser modificado, para que refleje fielmente la pluralidad política del Parlamento, y no se convierta en una mera caja de resonancia de las ideas y mandatos del Gobierno de turno. Remito a los lectores a la serie de artículos que publicamos hace algún tiempo bajo el título "Por un Parlamento más democrático", donde explicábamos con calma estas modificaciones propuestas. De entrada, y con estas sencillas medidas que se pueden ir implementando inmediatamente, ya conseguiríamos un panorama algo menos viciado, y una mayor apertura, una mejor rampa de lanzamiento, para ir migrando hacia una plena Democracia.

 

Otro aspecto a controlar para conseguir una democracia más robusta sería la posibilidad de impedir el fenómeno que se ha dado en llamar "puerta giratoria". Básicamente, consiste en una perversión de la política, en una prostitución de la misma, que altera la concepción de lo público y lo trastoca en privado, y viceversa, confundiendo los límites, la naturaleza, el ámbito y las funciones de ambos contextos. En otros muchos artículos ya hemos expuesto a fondo este fenómeno, mediante ejemplos concretos, explicando sus causas y consecuencias, y la necesidad de controlarlo. Por tanto, no insistiremos más aquí sobre ello, tan sólo nos limitamos a recordarlo. Y es que si, además de controlar la financiación de los partidos, impedimos por ley que cualquier funcionario o representante electo pueda pasarse a la empresa privada durante, como mínimo, determinado tiempo (actualmente este período se sitúa en dos años) tras ejercer cualquier cargo público, entonces tocamos de muerte al clientelismo político, a esa práctica tan habitual entre los políticos de legislar o gobernar para beneficiar a sus futuras empresas (o a la clase empresarial en general) donde, en el futuro, ejercerán cargos de responsabilidad muy bien remunerados. No puede esperarse que los gobernantes tomen medidas favorables a la clase trabajadora, a las mayorías que les votan, cuando ellos luego, al finalizar sus mandatos, ejercerán de grandes ejecutivos al servicio de ciertos empresarios.

 

objetivo_democracia33.jpgY para finalizar estas primeras entregas de la serie, a modo de introducción, demandamos también una mayor profundización, una completa separación de facto (no sólo en apariencia) entre los diferentes poderes del Estado, como una condición indispensable para una auténtica Democracia. En este sentido, retomo las palabras de José López, cuando afirma: "El concepto de la separación de poderes, además de aplicarse en la práctica (lo cual no se hace en nuestras actuales "democracias"), debe también evolucionar en el campo de la teoría. En particular, además de considerarlo para la tríada para la cual fue planteado originalmente por Montesquieu, es decir, para los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, debe considerarse también para el poder de la prensa y sobre todo para el poder económico. En general, debe aplicarse para todos los poderes. Mención aparte merece la imprescindible separación Iglesia-Estado, asignatura aún pendiente en la joven "democracia" española". Bien, damos por finalizada toda la parte introductoria de esta serie de artículos, y a partir de la siguiente entrega, entraremos de lleno en el primer gran bloque que tendremos que desarrollar para alcanzar una democracia plena, como es la Democracia Participativa.

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27 agosto 2014 3 27 /08 /agosto /2014 23:00

Con mi absoluto respeto por la gente de Carboneras, quiero mediante esta carta hacerles reflexionar un poco sobre la situación del Hotel El Algarrobico, sobre todo a los vecinos de dicha localidad que han manifestado, muy legítimamente, su deseo de que dicha construcción no se derribe, y pueda seguir adelante en su construcción, y en su funcionamiento futuro. Creo, bajo mi modesta opinión, que dichos vecinos miran con luces muy cortas, que alumbran sólo la inmediatez del camino, pero no ven más allá, sobre todo en lo concerniente a los efectos colaterales que construcciones de este tipo conllevan de cara al respeto medioambiental. Vamos a explicarnos.

 

En efecto, un numeroso grupo de vecinos de la localidad almeriense de Carboneras, en cuyas playas se sitúa el dichoso Hotel de la discordia, maravilloso enclave dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, se han manifestado recientemente en contra de la última decisión de la Junta de Andalucía (ejercer el derecho de retracto sobre los terrenos donde se encuentra el Hotel, para proceder posteriormente a su demolición) en el sentido de negarse a su derribo, argumentando el gran paro que sufre la región, y que la puesta en funcionamiento de esta construcción pudiera traer al pueblo muchos puestos de trabajo, que tanta falta hacen. Y bajo ese prisma, pudieran tener razón. Pero esto ocurre sólo si se piensa con la cabeza. Pero para llegar a la auténtica verdad de las cosas, hay que pensar no sólo con la cabeza, también con el corazón, y con las manos, con las piernas, con todo el cuerpo. Sólo si se analizan todos los frentes, con sus pros y sus contras, de una manera que contraponga ventajas e inconvenientes, a corto y largo plazo, puede entenderse la auténtica dimensión del problema.

 

Mediante esta carta abierta no quiero convencerles de nada, sólo quiero que reflexionen, pero que reflexionen sobre el problema en todas sus dimensiones, profundamente, antes de pronunciarse en un sentido u otro. Las ONG's y grupos ecologistas llevan alertando desde hace mucho tiempo de la inconveniencia de este tipo de construcciones, que destruyen parte del hábitat natural de las playas, tirándose (con perdón) un pedo de cemento, y construyendo grandes moles de hormigón para disfrute de unos turistas, cuyo único modelo de "turismo" consiste en la violación constante de los parámetros de la naturaleza. Un tipo de turismo agresivo y depredador de los recursos naturales. Evidentemente, se crearían puestos de trabajo para cubrir los diferentes servicios del Hotel, pero ¿a qué precio lo estaríamos haciendo? Ya sabemos que existe mucho paro, pero ¿queremos empleo a cualquier precio? ¿A los vecinos de Carboneras les da igual el precio que tengan que pagar por conseguir empleo? ¿Los vecinos de Carboneras acudirían a empleos donde tuvieran que matar personas o animales? ¿donde tuvieran que aniquilar el equilibrio del medio ambiente? Si todo vale para reducir el desempleo, ¿porqué no nos dedicamos a traficar con drogas? ¿Porqué no nos dedicamos a las mafias del tráfico de órganos, o del tráfico de armas, o del tráfico de personas? Seguramente, porque entendemos que dichas actividades son ilícitas, son delictivas, son peligrosas, son moralmente reprochables. Pues habilitar el Hotel El Algarrobico, naturalmente en una dimensión distinta a los ejemplos mencionados, también es una actividad ilícita y delictiva para con la naturaleza.

 

El problema es únicamente de concienciación, en el sentido de que estamos muy concienciados de que no se puede matar ni robar a personas, pero no lo entendemos así cuando se trata de saquear, expoliar y violar los ecosistemas naturales. No tenemos todavía la plena conciencia (nuestros gobernantes son los primeros que no la tienen) de que respetar el equilibrio natural de nuestros mares, de nuestras costas, de nuestros ríos, de nuestro aire, de nuestra flora y fauna, repercute en nuestra vida humana, y de que no hacerlo, es también un ataque directo hacia la sostenibilidad de la vida humana, en todas sus dimensiones, económica, social y medioambiental. Y quizá no tenemos esa conciencia porque la naturaleza tarda mucho tiempo en quejarse, mientras una persona enferma desarrolla la enfermedad en varios días, desarrolla los síntomas en pocas horas, y se muestra claramente enfermo/a, la naturaleza tarda años, incluso siglos, en manifestar su "enfermedad". Y  naturalmente, no la apreciamos, no vemos estos síntomas, porque nuestro afán destructor de los recursos es mucho más rápido que lo que la naturaleza tarda en quejarse sobre nuestra actividad sobre ella.

 

En uno de los episodios de la fantástica serie Verano Azul, el sabio Chanquete se enfrentaba a (casi) toda la vecindad, porque se oponía a vender su casa (su barco) para que una empresa multinacional pudiera construir unos bloques de apartamentos en dichos terrenos. Mientras la inmensa mayoría de los vecinos veían únicamente las cortas miras, egoístas y equivocadas, creyendo que dicha urbanización iba a traer más progreso al pueblo, el viejo marinero contemplaba la jugada a más largo plazo, se preguntaba porqué la gente iba al pueblo a veranear, y concluía que la razón se debía a que el pueblo seguía siendo un pueblo, con su tranquilidad, su silencio, sus parajes naturales, su pequeño número de habitantes, su ambiente sano y tranquilo, su aire no contaminado, sus playas limpias, y no quería contribuir a "derribar" todo esto, para que una empresa multinacional obtuviera beneficios económicos a costa de dicha destrucción. Los nuevos apartamentos darían seguro nuevos puestos de trabajo a los vecinos del pueblo, pero el conjunto de cosas que se iban a perder significaba mucho más que los empleos que se iban a conseguir. Pero si no queremos irnos a ningún ejemplo de ficción, tenemos otra buena referencia en la realidad, y ahora mismo. Mientras la empresa REPSOL y el Ministerio de Industria argumentan que las prospecciones petrolíferas en Canarias (y en Baleares), en caso de descubrirse petróleo o gas, van a traer varios miles de puestos de trabajo a las islas, la inmensa mayoría de los canarios (incluído su propio gobierno autonómico) se muestran en contra, porque han entendido que serán puestos de trabajo envenenados, y que a largo plazo, traerán más inconvenientes que ventajas.

 

Por tanto, comprendamos que el Hotel El Algarrobico no es ninguna oportunidad de empleo, sino una auténtica monstruosidad. Una aberración del afán despiadado del hombre por conseguir actividad económica a costa de invadir los más elementales equilibrios naturales, y una afrenta que, ya multiplicada en otros muchos frentes, está causando que cada vez estemos haciendo de este planeta un sitio inhabitable, sitio que vamos a dejarle a nuestras futuras generaciones, nuestros hijos y nuestros nietos. Por ello, la mejor opción es su demolición, y además que sea una demolición simbólica, que vayan las cámaras y los reporteros de todos los medios de comunicación, y que sirva de ejemplo de lo que hay que hacer con todas estas moles de construcción invasivas, con todos estos ejemplos de la aberración humana. Y los vecinos de Carboneras, que se sientan orgullosos de dicha demolición, aunque no vayan a disfrutar de los futuros empleos derivados de su explotación. Que continúen demandando puestos de trabajo, pero que provengan de modelos productivos que no exploten la naturaleza, aunque puedan tardar más tiempo en venir. Porque el desastre ecológico que estamos sufriendo, en realidad, es el signo más inequívoco del fracaso del modelo económico actual, un modelo económico salvaje y cruel, que explota no sólo al hombre, también a los recursos naturales.

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26 agosto 2014 2 26 /08 /agosto /2014 23:00

"Leyes, tribunales, medios de comunicación, forman parte de un todo cuya única directriz obedece a la de preservar los privilegios de una clase decadente y mezquina"

(Jorge Alcázar González, Frente Cívico "Somos Mayoría")

 

 

 

 

 

proceso_constituyente201.jpgEl reciente escándalo de la familia Pujol ha venido a sumarse a los que ya estaban en ristre, contribuyendo a reforzar la idea rectora que siempre hemos defendido desde la izquierda transformadora, y que aboga en pro de la necesidad del nuevo Proceso Constituyente, en el sentido de estar gobernados por una casta, procedente de la Transición, que no vino a servir a la política, sino a "servirse" de la misma. Y es que desde el derrocamiento de la II República, tal como señala Víctor Arrogante en su artículo, los españoles no hemos dejado de estar gobernados por militares, y seguimos estándolo, con la flamante figura de Felipe VI. Y aquí tenemos al Gobierno de Rajoy, fiel representante de la derecha religiosa, liberal, privatizadora, rancia derechona española, con sus políticas antisociales y represivas, que pretende desandar el poco camino de progreso que habíamos conseguido andar en las últimas décadas.

 

Está claro que no hay salidas dentro del actual sistema. Un sistema donde bastaría que se cumplieran a rajatabla los artículos de nuestra sagrada Constitución, esa que es tan defendida por los mismos que la incumplen permanentemente. Pero da igual, porque todo debe seguir obedeciendo a aquél "consenso" constitucional de 1978, cuando todavía no había nacido gran parte de la actual población española. Se reclama la pervivencia de aquéllas normas de convivencia, mientras se pisotean diariamente, a través de cruentas y retrógradas leyes y decretos. Ese sistema que tanto defienden se ha vuelto un sistema insensible, cruel, despiadado, inhumano. Por eso es un régimen muerto, que se manifiesta en sus últimos estertores mediante la figura del heredero, que pretende continuar la aureola que dejó su padre: corrupción, falta de transparencia, opacidad, viajes a las monarquías del Golfo, supuesta fortuna, ilícitas cacerías, amistades peligrosas, y por supuesto, resultados del 25M.

 

proceso_constituyente202.jpgY hoy, a más de tres décadas de la redacción de aquélla Constitución, después de más de 30 años de "estabilidad democrática", y ante los intentos y solicitudes para iniciar un nuevo Proceso Constituyente, se nos vuelve a reclamar dicha "estabilidad", y se nos vuelve a aconsejar que nos dejemos de experimentos políticos, que España lo que necesita es estabilidad. Vuelven los mismos mensajes, porque son emitidos por los mismos perros, aunque tengan distinto collar. Sólo hay que ver la radiografía social actual: la mayoría social se encuentra en paro, los jóvenes han de emigrar, las míseras pensiones de nuestros abuelos mantienen a muchas familias de varias generaciones, las clases más desfavorecidas se ven sometidas a atropellos constantes a sus derechos tomando como excusa una crisis que ellos nunca provocaron, contemplando cómo las Instituciones del Estado, esas que supuestamente deberían representarnos a todos, sólo obedecen y benefician a los poderosos. Y volvemos al caso Pujol, paradigmático de toda esta situación. Una familia, una dinastía, que ha gobernado Cataluña durante 23 años, y que era un referente para muchos catalanes y catalanas, se nos muestra ahora en su cruda y real dimensión, como un atajo de chorizos, de impresentables chorizos que han jugado con los intereses y la bandera de todo un pueblo para su propio beneficio.

 

proceso_constituyente203.jpgY el sistema ya no puede aguantar más. Ya no podemos aguantar más escándalos, ya no podemos seguir soportando ni un minuto más este asqueroso régimen que nos golpea, nos amordaza, nos liquida, nos extermina, nos expolia. Ya no podemos respetar a esas indignas Instituciones, ni a esa mojada Constitución, ni a ese rancio bipartidismo, ni a esos reaccionarios dirigentes que nos gobiernan. Necesitamos ya el nuevo Proceso Constituyente, y lo necesitamos como el comer. Sí, como el comer, porque mientras no renovemos los cimientos de este régimen que se cae a pedazos, no podremos disponer de recursos para comer, para vivir, para trabajar dignamente. Recuperemos la soberanía, acabemos con este régimen que nos ha secuestrado nuestra democracia, y devolvamos la palabra y la decisión al pueblo, en su conjunto, y en su pleno derecho, para volver a levantar sobre las cenizas de este régimen de podredumbre una nueva esperanza, un nuevo sistema, unas nuevas normas de convivencia, una nueva Constitución, un nuevo marco democrático. A estas alturas no queremos gobiernos de coalición, ni pactos de Estado, ni parches ni reformas. No queremos consensos sagrados que nos lleven a tener que seguir soportando las reglas de nuestra decadente sociedad. Alto a la nueva restauración borbónica. Paso a la nueva democracia. Paso al Proceso Constituyente.

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25 agosto 2014 1 25 /08 /agosto /2014 23:00

"De este modo, valores sistémicos como: ganancia, salario, riqueza, competitividad, obediencia, respeto, pacifismo, conformismo, dinero, propiedad privada, poder, democracia, paternalismo, jerarquía, gobernabilidad, inversión, capital, éxito, ser emprendedor, filantropía, conciliación de clases, perdón, castigo, civilización, modernización, patria, patriotismo, fronteras, crecimiento, ciudadanía, crédito, intereses, seguridad y orden, pasados como auténticos valores desempeñan su función en la preservación del capitalismo"

(Camilo Valqui)

 

 

 

 

 

sociedad_alienante121.jpgNos habíamos quedado, en el último artículo de la serie, comentando la aberración representada por los medios de comunicación, y más concretamente, en la figura de los tertualianos, a los que habría que recomendar que dejaran de jugar a ubicarse en una u otra corriente política, porque ya no engañan a nadie. El sistema necesita sentar en la misma mesa a personas con aparentes diferencias ideológicas o políticas para hacernos creer que vivimos en una realidad democrática, con auténtico debate sobre las diferentes alternativas que se puedan plantear, cuando de hecho, la democracia se ha convertido en una estrategia más del poder. Los tertulianos crean falsos enfrentamientos de cara a la galería, pero después, todos comen del mismo plato, son alimentados por la misma mano. Según el periodista Pere Rusiñol, más del 50% de los contertulios son seleccionados por los Jefes de Prensa de partidos políticos e instituciones. Pero cuando llega a rizarse el rizo hasta el completo absurdo, en un supino alarde de hipocresía, es cuando preparan los debates electorales (sobre todo con enfrentamiento de los representantes de los dos partidos mayoritarios), donde se pacta todo, hasta los últimos temas que han de debatirse, los que no, las estrategias de cara al debate, los temas tabú, o las apariencias del decorado...¿cómo pretenden que nos creamos nada bajo esa enlatada y pactada parafernalia?

 

sociedad_alienante122.jpgPor tanto, vivimos en una sociedad en la que para opinar sobre los diferentes temas o noticias que van apareciendo, ya están los tertulianos oficiales, cuya aparición en los diferentes medios, sobre todo en TV, ya se vuelve repetitiva, cansina y tremendamente aburrida. Por su permanente presencia da la sensación de que se les considera expertos en todo: cualquier tema puede ser abordado sin ningún tipo de límite, pudor, prejuicio o excusa. Se nos muestran como "funcionarios de la opinión", bien pagados y que cumplen su tarea, siempre con la presencia de alguno (o varios) que juegan el papel de enfant terrible o de participante díscolo para cerrar el círculo y aparentar un falso equilibrio de fuerzas en el debate. Por razones incomprensibles se incorporan a esas tertulias, formando ya parte de la plantilla fija, elementos con un talante claramente antidemocrático, herederos de un régimen fascista y destructores de todo aquéllo que suponga un avance de progreso o una mejora de las condiciones de vida de los menos favorecidos. La conclusión de porqué la situación es como es no puede ser otra que la torpeza con la que actúan tanto los que dirigen actualmente los medios públicos estatales como la despreocupación de la clase política en el gobierno por lo que está ocurriendo en las cadenas estatales. Otro tanto ocurre en las cadenas privadas, salvo alguna honrosa excepción.

 

sociedad_alienante123.jpgSobre las tertulias y los tertulianos, recogemos las palabras de José López: "Por eso, se habla eternamente de temas que ya poco a poco se creían superados, ya sea el aborto, el matrimonio entre homosexuales, la Iglesia, y sobre todo mucho sexo. Todos ellos temas de interés social, pero nimios para el verdadero poder en la sombra, el poder del capital. Hay que entretener al pueblo con sexo, con fútbol, o con lo que sea, con tal de que no piense sobre lo que le afecta día a día en el trabajo, en el banco, o en el hospital. Temas que interesan a los dos partidos mayoritarios, puesto que de lo que se trata es de hablar de cualquier cosa menos de los tabús, léanse las bases del sistema económico-político, las raíces de los verdaderos problemas que interesan al ciudadano, es decir, el paro, el terrorismo o la vivienda, puesto que de lo que se trata es de montar polémicas para aparentar que existe un gobierno y una oposición. De lo que se trata es de inundar al ciudadano con estadísticas que maquillen la realidad o que por lo menos la suavicen, para lo cual se reformula el IPC, o se inventa una nueva manera más ventajosa (para el poder) de contabilizar el índice de desempleo. De lo que se trata es de ocultar que no se hace nada a base de muchas cifras rimbombantes, de muchas opiniones "expertas" que repiten como loros lo que sus amos les han adiestrado, de muchas tertulias entre siempre los mismos lacayos que hablan mucho para no decir nada, menos aún nuevo, para repetir hasta la saciedad los postulados que nos meten por todos lados hasta en la sopa. De lo que se trata sobre todo, es de evitar a toda costa el recuestionamiento de los cimientos de la sociedad, de evitar que otras ideas hagan competencia a las del pensamiento único, sin el que el sistema no podría existir".

 

sociedad_alienante124.jpg¿Qué deberíamos tener en realidad? Deberíamos disfrutar de lo que pudiéramos denominar como "Democracia en la palabra". Deberíamos disfrutar del derecho a la "no desinformación", porque de verdad se emprendiera una política contra la acumulación y monopolización de los medios. Me baso en el documento "Por una Revolución Democrática y Social", que ya referimos y resumimos en otro artículo de este Blog, sobre todo en el punto que tiene que ver con el derecho a la "buena" información. Los antiguos griegos definían la isegoría como la igualdad en la participación de la palabra, especialmente en el momento de participar en la Asamblea. En nuestras sociedades modernas, más de dos mil años después de aquélla descripción, estamos lejos de alcanzar una situación siquiera parecida a la que sugiere tal concepto. Muchos voceros de los medios que representan al pensamiento dominante incluso se oponen abiertamente y critican la democracia asamblearia, la desprestigian, e intentan boicotearla. Porque hoy día, podemos afirmar sin lugar a dudas que la "palabra pública" está muerta, despedazada por los medios de comunicación privados que privan a determinados sectores e ideas la exposición de sus planteamientos. Así, hoy día asistimos a un espectáculo en el cual una idea común, un pensamiento único y uniformizador, se disfraza bajo dos tipos de matices y se expone como debate público.

 

Pero, ¿porqué ha de ser así? Muchos ciudadanos creemos, seguimos creyendo, que todos tenemos el mismo derecho a exponer nuestras ideas públicamente, y que todas las ideas tienen el mismo derecho a ser conocidas y divulgadas. Todos tenemos el derecho a ser oídos y escuchados por el conjunto de la población, y creemos en la democracia en el interior de los medios de comunicación. Creemos en el derecho a la información y en el derecho a la no desinformación, esto es, a la verdad. Y hoy día, maltrecha la profesión del periodismo debido a los enormes conglomerados privados que obedecen únicamente a los intereses de sus dueños, de sus propietarios, de sus accionistas, así como por las televisiones públicas, dirigidas de forma descarada e insultante en la dirección política que al gobierno de turno le conviene, hemos de despojarnos de tanta "alienación informativa", de tanta morralla ideológica, de tanta uniformidad en el pensamiento, de tanta censura mediática, y buscar soluciones para garantizar la profesionalidad y el derecho a la información. Porque sólo en ese contexto, donde todas las ideas sean conocidas, divulgadas y respetadas, puede surgir en la conciencia humana la necesidad fisiológica de la auténtica reflexión, del debate, de la crítica y de la razón. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 agosto 2014 7 24 /08 /agosto /2014 23:00

"El boom de la construcción en España viene de largo. Ramón Fernández Durán señalaba una línea de continuidad entre el urbanismo especulativo de los 60 y 70 y el tsunami urbanizador de las dos últimas décadas. Las fortunas y el poder de la casta dirigente se han amasado en los negocios de la construcción. La colusión entre poder político y poder económico está en el origen del modelo de crecimiento capitalista en España"

(Manuel Cañada)

 

 

 

 

capitalismo361.jpgContinuando con la descripción de cómo se va gestando el capitalismo español, en sus modalidades inmobiliaria y financiera, tenemos que señalar que el uso del excedente producido o recibido (fondos estructurales de la UE) en favor del desarrollo de la construcción en España ha supuesto el hundimiento de la actividad productiva e industrial, que repercute en la creación de un inmenso déficit exterior que llegó a alcanzar en 2007 el 10% del PIB. Este déficit tenía que ser cubierto por medio de la captación de ahorro externo, lo que desembocaba en una especialización cada vez mayor en el sector servicios (turismo principalmente) y en la construcción, patrón económico que sólo podía subsistir por medio de la continuación de una política basada en la desvalorización de la fuerza de trabajo (reformas laborales) y el incremento del uso del suelo y de un modelo energético basado en la sobre oferta (ley del suelo).

 

Esta forma de expansión y acumulación del capital dota de una función económica específica al sector de la construcción, como sector que permite materializar la alianza de clase que sustenta al bloque hegemónico dentro del capitalismo español: la mantenida entre el sector de la construcción, fracción del capital subalterna y de base nacional, con el sector financiero, fracción del capital social dominante e internacionalizado. Y aparte de la dependencia de la financiación exterior, esta dinámica del capital se sostiene por la aberrante e insaciable apropiación de lo público, sustentada en la creación de una red clientelar, corrupta por propia naturaleza, que mediante una criminal complicidad entre políticos y empresarios, ha permitido el expolio de los presupuestos y del sector público, que se han convertido en auténticas tramas de nepotismo, amiguismo y tráfico de influencias, que han alcanzado al corazón del sistema, incluso de la propia institución monárquica, primera institución del Estado, quedando también impregnada y asociada a los mismos objetivos.

 

capitalismo362.jpgEsta alianza del bloque de poder se sustenta en un objetivo económico y social concreto: la de imponer una dinámica de precios que asegure la rentabilidad de los activos financieros, por medio de la imposición de altos precios del suelo como forma de garantizar la inversión realizada, favorable a los sectores empresariales ligados a actividades de carácter especulativo. De esta forma, bienes de primera necesidad, como la vivienda, se van convirtiendo, al igual que los productos financieros de riesgo, en puros objetivos de la más despiadada especulación, con la grave diferencia entre unos y otros, de que con la vivienda, se juega con un derecho fundamental de las personas. Esta macabra alianza pretende ahora superar las consecuencias de la crisis y del hundimiento del sector de la construcción, por medio de una política que garantice, por un lado los intereses del capital financiero internacional a través de dar prioridad al cobro de la deuda, y por otro lado, lograr la imposición de una política de ajuste salarial y de control directo del presupuesto público, que junto a la apropiación del ahorro de las capas asalariadas, conforman las cuatro grandes medidas del neoliberalismo en España durante este último período: modificación de la Constitución, privatización (bancarización) de las antiguas Cajas de Ahorros, reformas laborales y recortes presupuestarios, que se plasman en recortes de derechos sociales, laborales, e incluso civiles y políticos (éstos últimos, asociados a los recortes sobre las libertades públicas, pretenden impedir la rebelión de las masas ante todas estas medidas).

 

capitalismo363.jpgAl final, estas políticas nos han conducido al progresivo desmantelamiento de los servicios públicos, y en concreto, a la privatización de muchos de ellos, principalmente de la educación y de la sanidad públicas. La reordenación del sistema financiero español emprendido por el PP y el PSOE trae como consecuencia el trasvase masivo de rentas en favor del sector financiero. Política que ha llevado a situación de auténtica estafa y fraude bancario masivo, como son los casos del fraude hipotecario o de las participaciones preferentes, que suponen un verdadero "corralito" impuesto a millones de pequeños ahorradores. Cientos de miles de personas, mayores en su mayoría, se vieron de la noche a la mañana sin posibilidad de acceder a los ahorros que habían depositado en sus oficinas bancarias de confianza, y que habían sido víctimas de crueles engaños masivos, perpetrados para enriquecer vilmente a banqueros sin escrúpulos. Y esta política de conversión de deuda privada convertida por la banca (con la complicidad de los Gobiernos) en deuda pública, supone el desembolso de ingentes recursos públicos en favor de la banca privada, que traen a su vez como consecuencia la implantación de salvajes políticas de ajustes salariales y presupuestarios, bajo la excusa de la crisis, de la obediencia a los mercados, y de la necesidad de reducir el déficit público en un plazo determinado, impuesto por las instituciones europeas.

 

capitalismo364.jpgHemos entrado a partir de ahí en una espiral diabólica de medidas de recorte social y laboral, contrarias a los intereses de la inmensa mayoría social, y que ha dejado desprotegidos, sobre todo, a las capas más débiles, más humildes y más vulnerables de nuestra sociedad. Y en torno al bloque de poder ya descrito, se ha configurado el modelo económico e institucional desde la Transición. Este desarrollo específico del capitalismo en España dota al paro, a la precariedad laboral y a la falta de políticas sociales, de una funcionalidad económica concreta desde el punto de vista del proceso de acumulación. Mientras el subempleo es el resultado del modelo de crecimiento, el escaso grado de desarrollo alcanzado por nuestro Estado Social es el instrumento que ha permitido financiar al capital privado en nuestro país. Este desarrollo particular del proceso de acumulación capitalista en España, genera una estructura productiva sustentada en la intensificación del trabajo (su continua precarización), la falta de inversión pública (déficit industrial y tecnológico), y el insuficiente desarrollo del Estado Social (subdesarrollo social de España), que marcan el carácter periférico del capitalismo español dentro de la UE, y define los propios límites del sistema, que con la crisis, han aparecido en forma de final de ciclo. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 agosto 2014 4 21 /08 /agosto /2014 23:00

"Estamos ante un verdadero fin de época, que exige la creación de una nueva cultura de vida y de una nueva cultura política, basada en la creación de una nueva Voluntad, de un nuevo Soberano, un Sujeto Social organizado cuya potencia de creación práctica es la única que puede abordar la nueva exigencia histórica de replantearse su vivir colectivo, su cultura material de vida, las expectativas culturales subjetivas, antropológicas, que lo fundamentan"

(Joaquín Miras y Joan Tafalla)

 

 

 

 

 

 

Continuando con el listado de los derechos básicos y fundamentales que la nueva Constitución republicana debería recoger, garantizar y expresar, que ya iniciamos en el artículo anterior de esta serie, vamos a finalizarlos en éste:

 

republica_queremos121.jpg7.- Deberá garantizarse el derecho a la sindicación y a la libre elección de los representantes sindicales, tipificando como delito social las presiones, coacciones o maniobras por parte de los empresarios para mediatizar los procesos electorales sindicales, o la constitución de sindicatos amarillos fieles a los mandatos empresariales. De igual forma, se recogerán como delitos cualesquiera tipos de chantaje o coacción que los empresarios puedan realizar a los trabajadores para limitar o coartar el libre ejercicio del derecho de huelga.

 

8.- Deberá recogerse explícitamente, con más extensión y garantías que lo hace nuestra actual Constitución, el derecho a una vivienda digna, adecuada y de precio asequible para todos los ciudadanos, que deberá además ser reforzado mediante la adopción de las siguientes medidas, desarrolladas en su correspondiente normativa al efecto:

 

8.1.- Estableciendo el deber de los legisladores y gobernantes de perseguir la práctica de la especulación tanto del precio del suelo, como de la propia vivienda.

 

8.2.- Estableciendo el deber de los gobernantes de programar y ejecutar una política de vivienda que garantice el acceso a la misma de las personas con menor poder adquisitivo, sea en propiedad o en alquiler.

 

republica_queremos122.jpg8.3.- Reforzar la posibilidad de expropiar el suelo necesario sustrayéndolo del mercado en caso necesario, e incluyendo expresamente el suelo urbanizable entre los recursos esenciales que puedan ser reservados al sector público.

 

8.4.- Introducir el derecho a la defensa frente al deshaucio, así como la obligación del Estado y las organizaciones territoriales federadas de garantizar mecanismos de sustitución de la vivienda en los casos de deshaucios ineludibles.

 

9.- Recoger los derechos de atención a las personas más vulnerables en general, y en especial a discapacitados, tercera edad y personas con cierto grado de dependencia, para realizar las tareas cotidianas, recogiendo la obligación ineludible de las Administraciones Públicas de garantizar la seguridad personal y económica de estas personas, e introduciendo el deber de los poderes públicos de establecer un sistema público de atención a la dependencia, desvinculado de las posibilidades presupuestarias, como un derecho básico del Estado del Bienestar.

 

10.- Junto al derecho a la atención a los españoles emigrantes, deberá reconocerse en la nueva Constitución republicana el derecho de los inmigrantes a su inserción social, y en consecuencia la obligación de los poderes públicos de poner los medios para ella, incluyendo su acceso a los servicios públicos, especialmente la sanidad completa, la educación y las prestaciones sociales al margen de su situación administrativa y en igualdad de condiciones con los ciudadanos españoles, tanto si están en situación administrativa regular como irregular. Ninguna persona puede ser ilegal, ningún ser humano puede ser un desecho en la Tercera República.

 

republica_queremos123.jpg11.- La redacción del actual Título Constitucional sobre Economía y Hacienda (Título VII) resulta muy escaso para configurar un modelo económico mínimamente satisfactorio. Como hemos expresado en otros muchos artículos, la Democracia debe entrar también en la economía. Es lo que hemos denominado Democracia Económica. No obstante, hay ciertas cuestiones en el actual redactado que pueden servir:

 

11.1.- En el actual artículo 128 se establece el principio de supeditación de la riqueza nacional en todas sus formas al interés general, el reconocimiento de la iniciativa pública en la actividad económica, la reserva al sector público de recursos y servicios esenciales (la nueva Constitución republicana debería especificar cuáles son los prioritarios), especialmente en caso de monopolio (también habría que añadir el caso de los oligopolios que acaban provocando el fenómeno del "secuestro del regulador"), así como la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general. Todo esto está muy bien, si el legislador hubiera tenido interés en desarrollarlo o en aplicarlo mínimamente. Por tanto, para garantizar el cumplimiento de este artículo deberá establecerse un plazo máximo para su desarrollo legislativo, que deberá ser implementado mediante la correspondiente Ley Orgánica (al igual que para todos los derechos fundamentales que estamos recogiendo).

 

republica_queremos124.jpg11.2.- En el actual artículo 129 se mandata que una Ley establezca las formas de intervención de los interesados en la Seguridad Social y en la actividad de los organismos públicos cuya función afecte directamente a la calidad de vida o al interés general. En este aspecto deberían establecerse garantías para que el mecanismo de participación no se reduzca al previsto en el actual Pacto de Toledo, que queda en todo caso supeditado a la creación de una Comisión Parlamentaria, y a la voluntad de quien detente la mayoría absoluta en las Cortes para convertir el trámite de comparecencia de los agentes sociales en un mero trámite burocrático. Además, deberían especificarse cuáles son esos organismos públicos aludidos en el artículo: todos los que participen en la configuración de los precios y tasas de los servicios esenciales (recibos del suministro de agua, luz, transporte, control de la competencia y de los mercados de valores, etc.).

 

11.3.- En el segundo párrafo del mismo artículo 129 se habla de la participación de los trabajadores en las empresas, de la creación de cooperativas y de los medios que los poderes públicos deben poner a disposición para facilitar el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción. Al igual que en los casos anteriores, esto requiere un desarrollo normativo posterior garantista, y acorde con dichos postulados, mucho más allá de la actual ley de cooperativas, que es el único aspecto que ha tenido desarrollo legislativo durante estas últimas décadas.

 

11.4.- El artículo 130 se dedica a reseñar los sectores económicos a los que el Gobierno debe dedicarle una especial atención para su desarrollo y modernización: agricultura, ganadería, pesca y montaña. Se puede aprovechar perfectamente este artículo para fijar en él los objetivos económicos a los que deben atender los poderes públicos, sugiriendo los siguientes:

 

republica_queremos125.jpg11.4.1.- Promover el aumento del bienestar y de la cohesión social en un marco de desarrollo sostenible.

 

11.4.2.- Promover la justicia social asegurando la igualdad de oportunidades, a lo que habría que añadirle las posibilidades de democracia económica.

 

11.4.3.- Asegurar la eficacia y la eficiencia del sector público, pero sin que ello sirva como excusa para la externalización y la privatización de sus servicios, que ha de quedar expresamente prohibida.

 

11.4.4.- Asegurar el funcionamiento eficiente de los mercados, garantizando la adecuada concurrencia entre las empresas, combatiendo los abusos de posiciones dominantes u otras prácticas fraudulentas o lesivas para el interés general.

 

11.5.- El artículo 131 establece la obligación del Gobierno de planificar la economía, y de constituir un CES (Consejo Económico y Social) para que participe en dicha planificación. Pero lo cierto es que durante todos estos años la única planificación que ha existido ha sido la implícita de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), así como algún que otro libro blanco o verde sobre materias concretas, o documentos de principios de actuación muy genéricos.

 

11.6.- Por fin, en el recientemente modificado artículo 135, relativo a la deuda pública, reformado con la complicidad de PP y PSOE en agosto de 2011, se incluye la obligación de respetar el techo de déficit público impuesto por las políticas de austeridad patrocinadas por la Unión Europea. Como sabemos, dicho artículo establece la prioridad del pago de la deuda a nuestros acreedores (sobre todo bancos, y especialmente alemanes) antes que la propia financiación de los servicios públicos del Estado del Bienestar, poniendo la economía al servicio de la especulación, en vez de al servicio de las personas. Pero la verdad es que las personas, los ciudadanos, no somos empresas, no podemos quebrar, no podemos convocar concurso de acreedores, ni declararnos en suspensión de pagos. Las necesidades ciudadanas, por tanto, han de tener prioridad absoluta. Por supuesto, el nuevo techo constitucional, bajo el contexto republicano, tendrá que eludir el respeto al techo de déficit, debiendo explicitar la prohibición de asumir el pago de la deuda externa ilegítima, después de proceder a una auditoría sobre la misma. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 agosto 2014 3 20 /08 /agosto /2014 23:00

Podría pensarse que la depauperización de grandes sectores de la sociedad norteamericana, debido a la generalización de las políticas neoliberales, deberían haber generado las condiciones para un auge de la izquierda política, social y mediática en EE.UU. Sin embargo, esto no ha sido así. La crisis de toda la izquierda a nivel mundial tampoco ha ayudado, y hemos de sumar también terceros factores (la caída del muro de Berlín, la extensión de una UE que comparte los valores neocon, los fallidos intentos de llevar el socialismo a algunas partes del mundo, etc.) que han coadyuvado al éxito de la ofensiva neoliberal sobre las conquistas sociales que antaño había conquistado la clase trabajadora. Todos estos factores han propiciado un panorama donde la izquierda ha sido conducida hacia la dispersión y la suavización, adoptando posiciones electoralistas socialdemócratas, agudizando aún más la crisis de la izquierda. Pero no nos engañemos. Porque la izquierda norteamericana tiene una larga, complicada y honrosa trayectoria, generalmente ignorada por los libros de historia.

 

En efecto, ya en 1830 se habían conformado partidos obreros en distintas ciudades de EE.UU., como Filadelfia y Baltimore. Activistas marxistas conformaron batallones obreros durante la Guerra de Secesión. La Primera Internacional vio sus últimos días en Filadelfia. Hacia principios del siglo XX los partidos socialistas norteamericanos obtuvieron ya más de un millón de votos. Y durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, el movimiento por los derechos civiles de los negros, las luchas por la democratización sindical y el movimiento antibélico se nutrieron de militantes de estas formaciones de izquierdas. Sin embargo, y a pesar de esa honrosa tradición de lucha, la izquierda norteamericana rara vez ha logrado ser algo más que un elemento marginal (y marginado) en la política norteamericana. Sus sacrificados activistas proveen la capacidad organizativa para gran parte de las luchas sociales del país, ponen la semilla, el germen para muchos movimientos contestatarios, y sin embargo, nunca han logrado constituirse en una alternativa a las opciones sistémicas tales como el Partido Demócrata, el sindicalismo socialdemócrata o las iglesias bautistas negras.

 

Los activistas son perseguidos, encarcelados, y muchas veces, asesinados. La represión estatal es, indudablemente, un problema, al que se unen los problemas de infiltración y de sectarismo. Pero más allá de la propia represión estatal, el problema para el activista de izquierdas norteamericano es la tremenda presión social, y el hecho de que el triunfo de sus propuestas no es viable ni siquiera a largo plazo. Ello puede ser debido a que la hegemonía de la burguesía norteamericana es tan profunda que para gran parte de la población, ser de izquierda equivale a ser antinorteamericano, o ser considerado un traidor a la patria. Así las cosas, el norteamericano medio no tiene conciencia real de la existencia de los numerosos partidos de izquierda, y de ahí también que muchos izquierdistas prefieran definirse como "progresistas", evitando cuidadosamente el peligroso rótulo de "socialista" o "comunista". Pero si bien los partidos de izquierda son conocidos como "la vieja izquierda", durante la década de 1960 surgió una "Nueva Izquierda" que expresó la amplitud del fenómeno izquierdista en Estados Unidos. En este sentido, el submundo izquierdista norteamericano es sumamente complejo, fluido y sobre todo, desconocido. Existen numerosas organizaciones que se autodenominan "de izquierda", pero la vasta mayoría tienen ámbito regional o municipal, contando con un escaso número de militantes. El Partido Comunista, la organización más grande, contaba con unos 25.000 afiliados en 1975 (en un país de cientos de millones de habitantes). El resto tenían entre 1.000 y 3.000 miembros, en el caso de partidos nacionales como el PLP, el SWP o el WWP, incluso algunas decenas, como las organizaciones municipales al estilo del Comité Organizador de los Trabajadores de Filadelfia (PWOC) o el Comité-Movimiento de Izquierda Nacional Puertorriqueño (MINP) de Nueva York. Ambas organizaciones desaparecieron en 1981.

 

Pero además de la izquierda orgánica, existe en los Estados Unidos todo un submundo de izquierda que abarca decenas de miles de individuos reunidos en grupos informales de estudio, redes de solidaridad con América Latina y el Tercer Mundo, movimientos de tipo pacifista, movimientos para la liberación de la mujer, grupos de obreros para la democratización de los sindicatos, grupos autogestionarios de estudiantes universitarios, y un largo etcétera, que configuran lo que podríamos denominar "organizaciones satélites", que circundan a las auténticas formaciones políticas de izquierda, pero que en EE.UU. no acaban de despegar. Podríamos afirmar que el actual sentimiento de izquierda en norteamérica se articula en torno a los movimientos sociales, sin llegar a configurar auténticas formaciones políticas no ya sólo con gran apoyo popular, sino ni tan siquiera para poder hacer sombra a los dos grandes partidos mayoritarios. Y existe también todo un espectro universitario, de profesores y estudiantes, herederos de aquélla "Nueva Izquierda" sesentista, que se autodefinen como "marxianos", término diferente a "marxista", que en Estados Unidos designa a aquél marxista, entendido en un sentido muy amplio, que no sigue la línea política de ninguna organización.

 

Se trata, por tanto, de una izquierda muy limitada y edulcorada, sin posibilidades de expansión, que apuesta por el concepto de que la lucha en torno a reformas del sistema genera conciencia en las masas. Ellos lo entienden como una forma de ampliar la democracia, y por ende, de acercamiento al socialismo. Existe poca conciencia de clase, pero sí al menos una decidida lucha de algunos colectivos por los "oprimidos", y de ahí que la lucha en pro de estos marginados sea caracterizada como revolucionaria en el imaginario colectivo norteamericano. Esto facilita la unidad popular en torno a reivindicaciones concretas, pero al mismo tiempo tiende a negar la lucha de clases, facilitando la absorción de estas mismas reivindicaciones dentro del sistema. Por ejemplo, la igualdad racial comienza como un movimiento social revolucionario, permitiendo unir a la izquierda con el conjunto de la comunidad negra. Sin embargo, una vez que el Partido Demócrata acepta estas reivindicaciones y logra algunas leyes al respecto facilitando en realidad la movilidad social de la pequeña burguesía negra, ésta abandona progresivamente a sus hermanos de raza obreros o marginados, debilitando y desarticulando el movimiento. Podemos extrapolar este ejemplo a muchos otros sectores, y comprenderemos la propia dinámica del sistema, para impedir que la auténtica izquierda, que es quien promueve y posee realmente estos valores, llegue a extenderse y a alcanzar alguna capacidad mínimamente representativa.

 

Por otro lado, todos parecen opinar que la política gubernamental norteamericana es un emergente del individuo concreto que sea inquilino de la Casa Blanca. Pero la realidad es bastante distinta. El candidato, y luego Presidente, representa una coalición de intereses y grupos de poder dentro de la burguesía, cuyas diferencias pueden ser más o menos profundas, pero que tienden a unirse en defensa de sus intereses de clase. El resultado de todo ello está bien claro: un Presidente por sí sólo no puede hacer nada (y de hecho no lo hace). Sus políticas son elaboradas e implementadas por un amplio grupo de funcionarios, políticos y profesionales de carrera, que además tienden a repetirse de gobierno en gobierno, participando en cada gabinete presidencial. De esta forma, apellidos como Kissinger, Brzezinski, Greenspan, Volcker, Reich, Rumsfeld, Scowcroft, Summer o Bush se repiten más allá de quién sea el Presidente de la nación. Esto no hace indistinto la coalición de intereses que llega al gobierno de la principal potencia imperialista, pero sí lo pone en un contexto. Evidentemente, las facciones de la burguesía que llevaron a George W. Bush a la presidencia no son las mismas que apoyaron a Bill Clinton o a Albert Gore. La primera es mucho más salvaje en cuanto al ejercicio de la fuerza tanto a nivel interno como internacional. Sin embargo, sí podemos afirmar que ninguna de las dos pretende ni siquiera remotamente mejorar la vida de los trabajadores, o combatir el racismo, o hacer respetar los derechos de las mujeres, o modificar la esencia imperialista de su política exterior. En fin, y respondiendo a la pregunta que ha dado título a esta pequeña serie de artículos, concluimos que no, que no existe la izquierda en la política estadounidense, que sólo existe un fanático y asfixiante bipartidismo, responsable de que perduren los clásicos valores de la sociedad norteamericana, presidente tras presidente, década tras década, siglo tras siglo.

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19 agosto 2014 2 19 /08 /agosto /2014 23:00

Según las últimas informaciones que nos llegan, aportadas por diferentes expertos y Asociaciones de Consumidores, la próxima configuración de nuestra factura eléctrica va a ser más oscura que nunca, entre otras muchas cosas, porque al haberse cancelado el mecanismo de subasta que la regulaba trimestralmente, las oscilaciones de precios son continuas, y hasta que no tengamos la factura en nuestro poder, no vamos a poder comprobar su precio real y definitivo. Y, por supuesto, el hecho fundamental de entender el suministro de electricidad a los hogares como un servicio básico y fundamental, imprescindible, que además debiera ser público, sigue sin ocurrir. Parece increíble en un país "civilizado" como el nuestro, que todo lo que rodea a un servicio básico como el suministro eléctrico a los hogares, no sólo sea controlado desde varios altos despachos, en clara connivencia del poder económico con el político, sino que además constituya, hoy día, un caos imprevisible y vergonzante.

  

otra_politica_energetica71.jpgDurante el año 2012, las empresas eléctricas cortaron por impago un servicio tan básico como la luz a 1,4 millones de familias españolas, lo cual está en línea con las decisiones del Gobierno del PP, de oponerse a todas las iniciativas parlamentarias que suscribían un acuerdo para sumistrar gratuitamente a las familias sin recursos, no sólo la electricidad, sino algunos otros servicios básicos y fundamentales para la vida cotidiana, como los transportes. Pero las empresas también salen perjudicadas, ya que el recibo para las PYMES (que pagan la electricidad más cara que las grandes empresas) es un handicap cada vez mayor, lo cual se traduce en pérdidas de competitividad y de la rentabilidad necesaria para mantener puestos de trabajo. Y tomando las palabras de Juan Torres: "No hay razones técnicas que justifiquen que en España se pague la luz tan cara en relación con los demás países de nuestro alrededor. La única explicación es que aquí la producción y distribución de energía eléctrica está en manos de un pequeño grupo de empresas (lo que en economía se llama un oligopolio) que domina el mercado, que se ponen de acuerdo para conseguir sus objetivos, y que han alcanzado un poder político extraordinario que les permite escribir a ellas mismas las leyes y normas que regulan el sector y las condiciones en que actúan".

 

otra_politica_energetica72.jpgA este respecto, la indefensión de los usuarios y consumidores, que no son más que "clientes" para estas estafadoras empresas, es prácticamente total, no sólo porque los funcionarios que han de resolver las posibles reclamaciones están al servicio de ellas, sino porque incluso las más altas instancias judiciales se ponen también de su parte. Sufrimos los efectos de un modelo económico, social y político consagrado al beneficio y al poder de estos insaciables monstruos empresariales. Y de ahí que disfruten de total impunidad para cometer hacia sus "clientes" las mayores fechorías, como por ejemplo, cobrar a los consumidores por la renovación, actualización y mantenimiento del parque de contadores, o imponer un sistema de cómputo de la energía consumida por medio de un nuevo de tipo de contadores "inteligentes" que se pueden manipular a distancia, lo que impide que los usuarios podamos saber a ciencia cierta lo que de verdad estamos consumiendo, incluso si están manipulando las cifras de nuestro consumo real. Y como sabemos, y ya hemos denunciado en anteriores artículos de esta serie, para proteger a las compañías eléctricas y también para seguir las órdenes del gobierno alemán, que está interesado en promover un gigantesco proyecto de producción y distribución de energía solar desde el Sáhara hacia Europa y no quiere competidores, el Gobierno del PP ha comenzado a perseguir y desmantelar al sector de las energías alternativas y renovables, por el que España había comenzado a apostar, en el que somos una potencia mundial, y que puede proporcionar energía mucho más limpia y barata.

 

otra_politica_energetica73.jpgY para acabar con todos estos abusos, con la fuerza de este oligopolio, y poner fin al descarado predominio de los intereses privados sobre los de toda la sociedad, acabando con el poder político de las eléctricas, la fuerza ciudadana es imprescindible. Hay que contribuir a que todos los mecanismos oscuros que gobiernan la facturación eléctrica en nuestro país queden al descubierto, y como la denuncia de sus continuas tropelías (al igual que en el sector bancario) no sirve de nada, hay que proceder mediante chantajes al consumo cada vez más continuos: apagones, negativas a pagar los recibos, etc., pero todo ello de forma conjunta y mayoritaria. Sólo mediante el camino de la presión social y de la desobediencia civil conseguiremos acabar con este poderío tiránico de las grandes empresas del sector. Y como último estadío, ya lo hemos comentado en muchos otros artículos, hay que proceder a su nacionalización, hay que volver a recuperarlas para el sector público. Hay que nacionalizarlas, pero sometiéndolas a un estricto control técnico y social, mediante una previa auditoría pública, que evite los subsiguientes abusos y estafas a la ciudadanía, evitando también que caigan en manos de nuevos oligopolios, o bien de los partidos y políticos corruptos.

 

Hay que racionalizar el sector, hay que acabar con la política del déficit de tarifa, de los abusos de las compañías eléctricas, con la presencia de ex altos cargos políticos en sus Consejos de Administración, hay que volver a participar de lo público, para todo el conjunto de empresas que constituyen los grandes sectores estratégicos de nuestra economía. Hay que promover el equilibrio entre las diferentes fuentes de energía, el autoconsumo y el uso de las fuentes de energía limpias y respetuosas con el medio ambiente, con el entorno y con la vida humana. Y para que ello sea posible es imprescindible que la sociedad sepa lo que ha pasado durante todos estos años, hay que obligar a que los medios de comunicación informen de estos abusos, hay que realizar una auditoría energética independiente, como ya propuso en el Congreso de los Diputados el Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural (lo cual fue rechazado por el PP). Hay que poner en claro las diferentes responsabilidades, sanear el sector, limpiarlo de tanta morralla, de tanto interés espúreo, y pedir cuentas (administrativas, judiciales y políticas) a quienes desde hace años vienen estafando y robando al conjunto de la ciudadanía, tanto a los responsables directos del negocio, como a los políticos que lo han permitido. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 agosto 2014 1 18 /08 /agosto /2014 23:00

"La democracia parlamentaria consiste en que el pueblo elija cada cuatro años al tirano que le va a oprimir"

(Dicho popular del siglo XIX) 

 

 

 

 

 

Introducido ya el tema en el anterior artículo de esta serie, y primero de la misma, veamos, para obtener un buen punto de partida, el retrato que sobre nuestra actual democracia nos realiza Antonio José Gil Padilla, en su artículo "Democracia representativa versus Democracia participativa": "En los países occidentales se habla de Democracia por el mero hecho de convocar a los electores cada cierto período de tiempo. Sea cual sea el método de elección (proporcional, mayoritario, etc.), sea cual sea el período para el que se elije (cuatro, cinco, seis años, etc.), sea cual sea el sujeto o sujetos a elegir (presidente de república, senadores, diputados, concejales, etc.), las formas y los resultados suelen ser idénticos. Las campañas electorales se realizan con un amplio despliegue publicitario, para vender el producto lo mejor posible ante un colectivo profundamente heterogéneo, valiéndose falsamente del principio de "una persona, un voto" sin que les preocupe la capacidad intelectual que permita elegir o abstenerse con conocimiento de causa, lo único que nos piden es que votemos. Los candidatos se acercan al pueblo en esos tiempos de propaganda poniendo en práctica la más descarada fachada demagógica. Se trata de salir elegido, para lo cual no tienen medida en hacer múltiples promesas. Pero una vez celebrado el acto electoral, y la proclamación de los ganadores, se produce un giro radical en lo que respecta a su relación con los votantes, e, incluso, con sus propios electores".

 

objetivo_democracia21.jpgY continúa: "Es a esto a lo que, sin ningún tipo de escrúpulo, se le denomina democracia representativa, término acuñado y asumido, de manera más o menos inteligible, por las masas votantes. Una vez formados los parlamentos, los gobiernos o cualquier otro órgano de poder político, el funcionamiento institucional adquiere un carácter totalmente endogámico, aislándose descaradamente sus protagonistas de toda la población, de los que votaron, y por supuesto, de los que se niegan a participar en este juego. Para depurar una deformación tan deleznable del auténtico modelo político que los ciudadanos desearían, algunas constituciones contemplan lo que se suele conocer como iniciativas populares para solicitar la promulgación o la derogación de alguna norma, pero en la práctica, estas iniciativas nunca llegan a tener éxito parlamentario a pesar de reunir los requisitos reglamentarios. Los políticos se constituyen en "casta" o grupo privilegiado, olvidándose totalmente del electorado a lo largo del período de mandato o de legislación". Como puede comprobarse, se trata de un perfecto retrato de nuestra anoréxica democracia, donde además muchos voceros del régimen justifican que el partido que gobierne, durante su legislatura, haga y deshaga a su antojo, gracias a la supuesta "legitimidad" surgida de las urnas.

 

objetivo_democracia22.jpgEn el caso español, en concreto, el fenómeno del bipartidismo, instalado prácticamente desde la época de la Transición, contribuye a extender el pensamiento único y limita las posibilidades de que otros enfoques, otras voces y otros planteamientos alternativos a los de la "mayoría" se escuchen y puedan ser simplemente votados. Quizá si tuviéramos que reducir a un solo (gran) problema el origen de todos nuestros males como sociedad, éste sería la falta, la escasez de Democracia. Veámoslo, razonémoslo con más calma: sufrimos de paro, pobreza, desigualdades, etc....¿Cuál es la última razón de ser que permite esta situación? Pues el feroz capitalismo instaurado en nuestros días, que permite que las grandes empresas y entidades que representan el poder económico posean más poder que las propias Instituciones que representan al poder político...¿Y cómo hemos llegado a esta situación? Precisamente, por falta de Democracia...Una democracia plena, completa, total, extendería el poder de decisión de toda la ciudadanía no sólo a la representatividad política, a todos sus niveles, sino también a la económica...Ahora comprenderemos mejor porqué el problema que nos aqueja, en el fondo, es la falta de democracia.

 

objetivo_democracia23-copia-1.jpgDe hecho, la Democracia que poseemos en la inmensa mayoría de países mal llamados "civilizados" sólo consiste en una pseudodemocracia controlada y tutelada por los poderes fácticos, en unos regímenes con aspecto aparentemente democráticos, pero que en realidad despliegan un alienante y despiadado sistema capitalista basado en la obtención "ad infinitum" de poder y riquezas para unos pocos, a costa del trabajo y de la explotación de las capas inferiores, de la mayoría social de la población. Según este planteamiento, al pueblo llano hay que tenerlo controlado, y este control se ejerce más cómodamente desde sistemas que aparenten ser democráticos, es decir, que posean todos los factores y características que definen a una democracia de base (parlamentos, partidos políticos, procesos electorales), pero que en realidad sólo sean un disfraz para sistemas económicos y políticos más o menos autoritarios. Está claro, por tanto, que hasta que no seamos capaces de ir desplegando auténticos mecanismos sociales de democracia participativa, hasta que no seamos capaces de organizar a nuestra sociedad civil y de dotarla de las vías y cauces de participación oportunos, que cubran prácticamente todas las esferas del poder, no estaremos en condiciones de afirmar que gozamos de una auténtica y plena Democracia.

 

A lo largo de esta serie de artículos, en los que estamos todavía en la parte introductoria, vamos a ir exponiendo y desarrollando una serie de aspectos que tienen que ver con la profundización de nuestra Democracia, con la migración hacia una democracia participativa, hacia una democracia más directa, usando lo que pudiéramos denominar "democracia digital", llegando a la democracia revocatoria, y finalizando por la democracia económica, que puede ser considerada el máximo escalón a alcanzar. Pero lógicamente, llevamos mucho tiempo con la política y la democracia alejada de los ciudadanos. De hecho, la clase política (junto con la corrupción, gran problema endémico de la misma) representa una de las constantes preocupaciones manifestadas por la ciudadanía en las periódicas encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Bajo este panorama, es lógico pensar que llegar a conseguir los niveles de democracia que vamos a exponer aquí nos va a costar todavía bastante tiempo. No obstante, en este camino, sobre la marcha, durante la propia evolución hacia una mejor y más completa democracia, podemos ir ya implementando algunas medidas, más simples, menos traumáticas, más evidentes y sencillas, que nos vayan preparando el terreno, y que los actores y sujetos políticos (partidos políticos y ciudadanía, sobre todo) han de asumir. Comentaremos algunas de ellas en el próximo artículo de esta serie.

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17 agosto 2014 7 17 /08 /agosto /2014 23:00

"La expropiación es una característica estructural del capitalismo cuya finalidad siempre ha consistido en convertir a los seres humanos en trabajadores asalariados, en parias, en objetos desechables y/o en consumidores. En una perspectiva histórica amplia, pueden identificarse cinco grandes procesos de despojo perpetrados en los últimos cinco siglos, que están asociados a la emergencia y expansión mundial del capitalismo: la expropiación de la tierra y sus bienes comunes (la naturaleza); la expropiación del cuerpo de seres humanos para somterlos en sus propios territorios (amerindios) o convertirlos en esclavos y llevarlos con violencia al otro lado del mundo (africanos); la expropiación del producto del trabajo de artesanos y campesinos; la expropiación del tiempo de los trabajadores y de sus costumbres; y la expropiación de sus saberes"

(Renán Vega Cantor, "Capitalismo y despojo")

 

 

 

 

Vamos a ir finalizando en la presente entrega con las características de la clase trabajadora en nuestro país, para ir pasando a la exposición, en los siguientes artículos, de las características del capitalismo español, y más concretamente, sobre la formación del capitalismo inmobiliario y financiero en España, con lo cual ya tendremos una visión de conjunto sobre qué ha pasado hasta ahora, y por tanto, poder sacar conclusiones sobre qué hacer para que esto no pueda volver a pasar. Entrando en un aspecto clave de las condiciones de trabajo, como son los accidentes laborales, la correlación positiva entre pésimas condiciones, temporalidad, otras formas de precariedad y grado de siniestralidad laboral, es algo que, de una forma u otra, está casi universalmente reconocido. La increíble cantidad de accidentes laborales que se dan en nuestro país, 1 millón anual de media durante la última década, mil de ellos mortales, se dan porque sus víctimas pertenecen a una clase obrera en la que la precariedad es la norma, y se convierte en un elemento diferenciador más entre grupos de trabajadores, afectando de manera especial, y en este orden, a inmigrantes, jóvenes y trabajadores/as precarios/as.

 

Y al analizar las retribuciones salariales, el primer y fundamental apunte a recordar es el progresivo y constante deterioro de la participación de las mismas en el PIB en beneficio de las rentas no salariales. Los salarios son valorados por los trabajadores/as como el elemento clave que marca su posición dentro de la sociedad, y su posición dentro de la clase. Los salarios son, por ello, un elemento fundamental para diferenciar a grupos de trabajadores/as entre sí, en primer lugar por el género. Por citar algunos ejemplos, el salario de las mujeres se sitúa alrededor del 70% del de los varones de su mismo grupo, la segunda gran diferenciación es por grupo de edad, los asalariados jóvenes, entre 20 y 29 años, apenas alcanzan el 70% de la media. Los salarios medios también marcan diferencias por el tamaño de la empresa. Por lo tanto, éstos marcan diferencias importantes dentro de la clase trabajadora en función de la precariedad, el género y a los correspondientes grupos de edad.

 

Por su parte, la jornada de trabajo en nuestro país es una de las más largas, si no la más, de nuestro entorno, refiriéndonos a los países de la UE-15, y va acompañada de uno de los más bajos niveles salariales, mientras que la jornada está fijada como límite en las 40 horas semanales. En 2001, el 67,5% de los/as asalariados/as del sector privado trabajaba más de 40 horas semanales; por sectores de actividades, salvo en casos muy puntuales, más del 50%, y en algunos casos más del 75%, trabajaban más de 40 horas a la semana, y con la reforma laboral, al incluir en los contratos a tiempo parcial la posibilidad de prolongar la jornada laboral con horas extraordinarias, está teniendo consecuencias devastadoras tanto en lo económico, como en lo humano. La tendencia, como las estadísticas están demostrando, es hacia un aumento de la economía sumergida, así como a unas jornadas laborales en condiciones de semi-esclavitud. Poco a poco, y gracias sobre todo a la reforma laboral del Gobierno del PP, se han ido introduciendo los "minijobs", que llegan a ser incluso "microjobs", pues pueden tratarse de contratos no sólo temporales (1 mes, 3 meses) y con bajos salarios, sino además con jornadas recortadas de 2, 3 ó 4 horas a la semana.

 

Y todo esto se forma bajo la dominación de una clase capitalista, la española en este caso, que como hemos dicho, muta en nuestro país fundamentalmente hacia la formación de un capitalismo de tipo inmobiliario y financiero, sectores muy aliados hasta el estallido de la actual crisis. La lógica de acumulación imperante en la actualidad en nuestro país tiene su origen en la imposición a finales de la década de los años 70 del siglo pasado y principios de los 80, de un modelo de inserción exterior a través de nuestra entrada en la llamada (por aquél entonces) Comunidad Económica Europea (CEE), por medio de una especialización productiva en los sectores del turismo y de la construcción. Dicha especialización productiva supuso la reducción de nuestra capacidad de producción industrial en sectores hasta entonces clave en nuestro país, tales como el sector naval, los bienes de equipo o la siderurgia, afectados por un proceso de deslocalización, por un lado de las ramas intensivas en fuerza de trabajo hacia terceros países con menores costes laborales, y por otro de aquéllos sectores intensivos en tecnología a favor de los países del centro y del norte de la Unión Europea.

 

Para financiar este proceso conocido como "reconversión" o "modernización", nuestro país acude al ahorro exterior (capital financiero internacional), para lo cual lleva a cabo una política de desregulación, bajada de impuestos y "flexibilización" del mercado de trabajo, con un objetivo central: atraer inversión extranjera a nuestro territorio. La estructura productiva se modifica, y ya a mediados de la década de los 90, se asienta el nuevo patrón de acumulación basado en la construcción, el turismo, las finanzas y la inmigración (vinculada a la economía sumergida). Cuando estalla la crisis, debido sobre todo a un grado excesivo de financiarización de la economía, junto a la concesión a los banqueros de un poder desmesurado, los motores de la economía comienzan a pararse, y los sectores ligados a ella (construcción y hostelería, fundamentalmente) comienzan a despedir personal, disparando el paro y contribuyendo a una caída del consumo, que a su vez incide en la supervivencia de terceras empresas, en primer lugar del sector servicios, subsidiarias de las anteriores, y en segundo lugar, del resto de sectores económicos, llevando al caos y al declive la economía productiva. Continuaremos en siguientes entregas.

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