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28 noviembre 2015 6 28 /11 /noviembre /2015 00:00

Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable. Si buscamos culpables entre nuestros vecinos y vecinas por el simple hecho de vestir o pensar diferente, si criminalizamos a quienes huyen precisamente de ese mismo horror, estaremos contribuyendo a apuntalar los mismos muros que el fanatismo quiere crear. No podemos permitirlo. 

 

El fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces. Nos negamos a participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Irak o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo. Las y los abajo firmantes (*) creemos que la Democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia no son un camino ni una moneda de cambio para nada, sino que constituyen en sí mismos en el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos. Por eso nos oponemos drásticamente a cualquier respuesta al odio que implique más odio, más intolerancia, más muertes de inocentes y menos derechos y libertades. 

 

Desde el convencimiento de que en estos momentos la ciudadanía no sólo no puede esconderse, sino que debe ser protagonista y liderar la respuesta contra el terror, nos convocamos el sábado 28 de noviembre a las 12:00 en la Puerta del Sol de Madrid para mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, nuestra repulsa a los bombardeos contra la población civil siria, nuestra repulsa a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y nuestra repulsa a la política exterior belicista iniciada por el Trío de las Azores (Bush-Blair-Aznar). Invitamos al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares. 

 

Contra el terrorismo, contra la islamofobia y contra sus guerras. 

 

Ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz. 

 

NO en nuestro nombre.

 

(*) Firman el presente Manifiesto personalidades de las artes y de la cultura, activistas de diversos movimientos sociales, y diversos colectivos de derechos humanos, así como numerosos alcaldes y alcaldesas de los recién renovados municipios de nuestro país. La lista completa puede consultarse en la página de referencia.

 

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Manifiesto-nombre_6_455364501.html

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27 noviembre 2015 5 27 /11 /noviembre /2015 00:00

Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma

Eduardo Galeano (“Carta al Señor Futuro”)

A pocos días de iniciarse en París la COP21 (Conferencia de las Partes sobre el Acuerdo Marco de la ONU para el Cambio Climático), comenzamos aquí esta nueva serie de artículos, para tratar diferentes temas de ámbito naturalista, ambientalista y ecologista, presentando, sobre todo, las medidas que las principales ONG's y organismos internacionales están recomendando. Como sabemos, el ecologismo, la economía verde, el ecosocialismo y otras variantes, se llevan incorporando desde hace tiempo al ideario principal del nuevo Marxismo y Socialismo del siglo XXI, como una perentoria necesidad de comprender que el Hombre forma parte de la Naturaleza, de los ecosistemas que nos rodean, y que por tanto, es misión fundamental de cualquier teoría y praxis política que se precie tener en cuenta a la naturaleza como sujeto de derechos, y modificar nuestros hábitos y formas de vida, para ser coherentes con este principio, pues de lo contrario, la vida en nuestro planeta se volverá insostenible (de hecho ya lo es, bajo los parámetros actuales). El consumismo, el extractivismo, las políticas de crecimiento, el capitalismo en fin, deben dejar de condicionar nuestros modelos productivos, pues de lo contrario, serán la causa de la extinción de todo rastro de vida. 

 

Como hemos dicho, presentaremos y discutiremos exhaustivamente el contenido del documento sobre propuestas ecologistas de las principales organizaciones, de cara a su inclusión en los programas electorales de los diferentes partidos y coaliciones que se presentan a las próximas Elecciones Generales del 20D (aunque tenemos poca confianza en que éstas sean incorporadas en su totalidad, y mucho menos llevadas a la práctica), y añadiremos también diversas medidas decrecentistas orientadas a los ámbitos municipal y autonómico, así como una discusión sobre los posibles acuerdos que se puedan alcanzar en París durante el mes próximo, aunque también en este tema somos profundamente pesimistas, ya que no existe la auténtica voluntad política para dar un profundo giro a las políticas actuales. El problema es que el cambio climático no esperará a que el Hombre exprese su voluntad para interferirlo (de hecho muchos analistas consideran que ya es imparable), y de no adoptar de forma inmediata importantes medidas, sobre todo en lo relativo a los ratios de emisión de gases de efecto invernadero, los efectos del cambio climático, que ya han comenzado, no se harán esperar. De momento, y como hemos podido comprobar recientemente en Madrid, ya tenemos problemas de contaminación del aire tremendamente preocupantes, ante los que habría que tomar decisiones más allá de las tibias medidas que se han llevado a cabo hasta ahora. 

 

Para las pasadas Elecciones Autonómicas y Municipales, las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/Birdlife y WWF presentaron un breve documento bajo el título "Un Programa por la Tierra" (de ahí el título de nuestra serie de artículos), que recogía las principales propuestas ambientalistas que dichas organizaciones pedían incluir en los respectivos programas electorales. Los problemas climáticos, ambientales y de recursos naturales se agravan por momentos, así que el respeto y la inclusión y puesta en práctica de estas medidas merece la mayor atención posible por parte de toda opción política que se considere mínimamente responsable con su entorno. No hace falta que sea anticapitalista, pero lo cierto, no nos engañemos, es que desde dentro del capitalismo sólo se podrán tomar pequeñas medidas de parcheo del sistema, que, en el fondo, únicamente podrán postergar los terribles efectos del cambio climático y de la erosión de nuestros ecosistemas. Hemos de tener claro que, para poder implementar medidas realmente eficaces para atajar estos problemas, serán necesarias políticas económicas decrecentistas, y éstas sólo pueden ser tomadas desde un prisma progresivo de erradicación del capitalismo. 

 

Y el hecho es que no se invierte lo suficiente en las tareas básicas de protección ambiental, y ello, básicamente, porque no se cree lo suficientemente en estas políticas. En vez de tomar el problema en serio, desde una perspectiva responsable, se ha participado durante varias décadas de un desarrollismo voraz (y en no pocos casos ilegal), además de manifiestamente insostenible e imprudente en nuestro país (y en otros muchos países, raro es aquél que ha tomado plena conciencia del problema), tan vulnerable ante el cambio climático y con tanta riqueza natural. Hoy en día ya se han hecho bastante populares, pero los términos y expresiones "modelo energético", "biodiversidad", "derechos de los animales", "fiscalidad sostenible", "democracia ambiental" y otros muchos, eran absolutamente desconocidos para la inmensa mayoría social, incluida la militancia de las diversas opciones políticas. Ha sido gracias a la inconmensurable labor de dichas organizaciones animalistas, ambientalistas y ecologistas, y a la evolución de los nuevos paradigmas de la izquierda internacionalista, y sus principales divulgadores, que estos términos se han ido introduciendo en el imaginario colectivo, y hoy día ya comienzan a conocerse ampliamente. 

 

El presente año que acaba, 2015, ofrece estupendas oportunidades, no sólo la Conferencia COP21 de París, que esperemos alcance un buen acuerdo mundial, sustituyendo al Protocolo de Kioto de 1997, sino también la puesta en marcha de un nuevo período de fondos europeos, que aportará miles de millones de euros hasta el año 2020. Igualmente, la ONU revisó en septiembre pasado los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), recapitulando los logros obtenidos a nivel mundial, y proponiendo nuevas metas y plazos para su resolución en el período restante. Está claro que debemos alcanzar, en cada país, en cada continente y a nivel internacional, un nuevo modelo de sociedad más justo y sostenible, que pasa inexcusablemente por priorizar la protección ambiental y social frente a los intereses cortoplacistas, insaciables y miopes de los mercados. Un nuevo modelo que implica creación de empleo verde, equidad, calidad de vida dentro de los límites del planeta (lo cual requiere la implementación de diferentes modelos productivos), mediante los cuales se pueda poner fin a la crisis multifacética que soportamos (económica, ambiental, alimentaria, climática, política y social).

 

No obstante, como decíamos más arriba, los pronósticos actuales, si pretendemos ser mínimamente realistas, son absolutamente desoladores, pues mientras estamos planteando estos objetivos, se continúa negociando el TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos, que en caso de ser finalmente aprobado, supondrá una nueva ola de desregulaciones laborales, alimentarias, sanitarias y ambientales, así como de privatizaciones de servicios públicos. No podemos dejar que los agentes privados del capitalismo transnacional, representados por las grandes empresas, instalen este nuevo orden mundial que consagra el neoliberalismo y la desregulación más absolutos, y el poder tiránico de estas grandes empresas en pro de la consecución de más beneficios a escala planetaria. Está claro que ambos escenarios (la aprobación del TTIP y la implantación de objetivos ambientalistas) miran a objetivos diametralmente opuestos. La consecución de unos irá en detrimento de los otros. Continuaremos en siguientes entregas. 

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26 noviembre 2015 4 26 /11 /noviembre /2015 00:00

Estados Unidos es un imperio de bases militares y comercio

Julian Assange

Continuando con los datos y las conclusiones del informe del Senado norteamericano ya citado en la entrega anterior de esta serie, las informaciones fueron muy reveladoras al respecto de las técnicas de tortura utilizadas por la CIA, concluyéndose que el uso de técnicas de "interrogación reforzadas" no fue una manera eficaz de obtener información o de conseguir la colaboración de los detenidos, y que dichos métodos fueron brutales, y mucho peores de lo que la CIA había admitido previamente. Estos métodos de tortura incluyeron: bofetadas, "walling" (técnica que consiste en colocar al detenido cerca de una pared, y golpearlo violentamente contra ella), a menudo combinados con desnudez y privación del sueño. La asfixia con agua o "waterboarding" fue físicamente perjudicial al provocar convulsiones y vómitos, quedando los presos inconscientes, y algunos de ellos con episodios cercanos a la asfixia. Al aplicar a los detenidos el método de la privación del sueño, se forzó a éstos a permanecer despiertos hasta 180 horas, por lo general de pie, y a veces, con las manos esposadas por encima de la cabeza. 

 

Esta técnica es especialmente demoledora, se documenta en el informe que al menos cinco detenidos sufrieron alucinaciones durante los períodos prolongados de privación del sueño, pero aún así, la CIA determinó que los interrogatorios tendrían prioridad sobre el tratamiento médico. Según el informe, analizado más a fondo en este artículo de Silvia Arana, del cual extraemos esta información, al menos cinco detenidos fueron sometidos a técnicas de "hidratación rectal" o "alimentación rectal", sin necesidad médica que lo justificara. Esta tortura consiste en introducirle al detenido agua o alimentos por el recto. Por su parte, los detenidos en el centro de detención COBALT (en Afganistán) estaban sometidos a condiciones de oscuridad total y constantemente encadenados en celdas de aislamiento, con música fuerte o ruidos ensordecedores y un cubo para hacer sus necesidades. Algunos detenidos fueron encadenados al suelo, completamente desnudos....A tenor de todo ello, nos podemos preguntar: ¿Es ésta la "civilización" y el concepto que tiene Estados Unidos (y todos sus países "aliados") sobre los derechos humanos? ¿Más bien no son ellos la barbarie? 

 

El Convenio contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, ya citado en el artículo anterior, prohíbe expresamente la aplicación de estas técnicas u otras cualesquiera en el contexto internacional, estableciendo que los culpables de infligir torturas a personas detenidas deberán ser castigados con las penas más severas, al igual que los encubridores y los que, en posición de autoridad, no hagan todo lo que esté a su alcance para evitar dichas situaciones o castigar a los culpables. Según este Convenio, ningún país puede pretextar ni siquiera la invasión de su territorio como razón para usar la tortura. De ahí que se apliquen eufemismos para enmascararla, como el de "técnicas de interrogatorio reforzado", del cual tanto funcionarios como numerosos medios de comunicación estadounidenses hicieron un pacto para utilizarlo. Obsérvese, no obstante, y como muy bien destaca Silvia Arana, que el informe del Senado norteamericano que estamos comentando no parte de la premisa de que el uso de la tortura sea un delito contra la humanidad absolutamente deleznable, sino de que las "técnicas" utilizadas por la CIA fueron abusivas, que la CIA mintió al Senado, que eliminó pruebas, o que la utilización de dichas "técnicas" no fue útil para conseguir sus objetivos.

 

Es decir, incluso con las pruebas evidentes de las barbaridades que ha cometido USA con sus prisioneros, no dan su brazo a torcer, no reconocen sus crímenes, los continúan justificando, y siguen intentando suavizar, descontextualizar o tergiversar los hechos. Unos hechos, éstos sí, que constituyen una absoluta barbarie, impensable no sólo en una reconocida "democracia" internacionalmente, sino en una comunidad internacional que no hace absolutamente nada por evitarla, para no tener que enfrentarse al gigante norteamericano. ¿Puede dar de esta forma lecciones Estados Unidos al resto de los países sobre derechos humanos? ¿Puede constituirse en ejemplo de mundo libre y civilizado? ¿Puede representar algún referente, algún espejo en el que mirarse para implantar un régimen siquiera mínimamente respetuoso con el conjunto de la ciudadanía? Hemos llegado a un punto en el que, a fuerza de permitir la continua y permanente arrogancia norteamericana, se han degradado de tal manera los conceptos y ha llegado a tal grado la manipulación internacional, que vivimos en una alienación constante en torno al significado de los sagrados términos "democracia" o "derechos humanos", continuamente pisoteados por los gobiernos estadounidenses. 

 

En fin, las conclusiones están absolutamente claras: la CIA y sus matones violaron sistemáticamente los derechos humanos de las personas detenidas en sus campos de concentración o cárceles (la mayoría ilegales) repartidas por numerosos puntos del planeta. ¿Serán alguna vez enjuiciados los culpables de tortura? Pues responder a esta pregunta es igual que responder a la pregunta de si USA asumirá alguna vez responsabilidades por el asesinato de José Couso durante la guerra de Irak, o por la masacre perpetrada recientemente contra un hospital de Médicos Sin Fronteras. Incluso los organismos de derechos humanos de Estados Unidos parecen tener pocas expectativas de que se inicien juicios a los culpables o de que, al menos, se pida la renuncia a los responsables de llevar a cabo todas estas prácticas, que hoy día siguen desempeñando altos cargos en la Administración Obama, ese Presidente que argumentó que "a veces, hay que torcer el brazo a ciertas naciones, para que hagan lo que nosotros queremos", o bien que "cuando hay una amenaza sobre las naciones, a menudo éstas actúan con dureza". En una palabra: patético. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 noviembre 2015 3 25 /11 /noviembre /2015 00:00

La gravedad del problema consiste en que las transnacionales obtendrían amplios poderes para desafiar las regulaciones, acciones y decisiones de gobiernos soberanos ante tribunales organizados por mecanismos internacionales controlados por el gran capital

Hedelberto López Blanch

El TTIP se nos presenta, pues, como el gran monstruo, la gran herramienta fundamental que consagre la desregulación de los mercados, y que acuerde la implementación de los estándares más laxos a la hora de instalar cualquier normativa comercial, laboral, o medioambiental. Todo ello unido a que Europa podría acabar abriendo la puerta al glifosato, al pollo de clorina, a los productos transgénicos y a los componentes cosméticos cancerígenos, por citar sólo algunos ejemplos, además de que podría rebajar otros logros en derechos laborales o en protección al medio ambiente. Por ejemplo, Estados Unidos quiere acabar con la resistencia de los gobiernos europeos a la controvertida técnica de la fracturación hidráulica, más conocida como "fracking", para extraer gas de esquisto y petróleo a riesgo de liberar componentes contaminantes para el suelo y el agua, pudiendo provocar incluso movimientos sísmicos. También se contempla que el TTIP abra la puerta a más privatizaciones de servicios públicos, cerrando además la posibilidad de renacionalizarlos en el futuro. 

 

El panorama es, pues, complicado, porque además hay que añadir el enorme potencial que las grandes empresas van a adquirir en torno a la capacidad de revertir decisiones soberanas de los Estados firmantes del Tratado, que tendrán problemas, por ejemplo, ante decisiones como subir el salario mínimo interprofesional, o elevar las normas de protección medioambiental, evolucionando hacia normativas más rigurosas, de cara a una mayor protección de nuestros ecosistemas, en consonancia con la gravedad de los problemas relacionados con el cambio climático. Pero como ya sabemos, a las empresas transnacionales les importa bien poco el cambio climático, la salud de la población, y la pérdida de puestos de trabajo. El capitalismo funciona así, y el TTIP será la expresión suprema del capitalismo. El Tratado desmontará de un plumazo la seguridad laboral, la seguridad medioambiental, la seguridad energética o la seguridad alimentaria, y valorará únicamente la seguridad jurídica de las empresas, esto es, la capacidad de estos grandes agentes del capitalismo mundial para defenderse ante la soberanía popular de los respectivos países. Y ante todas las barbaridades que pone el TTIP encima de la mesa, el mutismo de los agentes políticos y sociales es casi total. Tan sólo los movimientos sociales que están contra el Tratado han realizado diversas campañas informativas contra la aprobación del mismo, y en el aspecto político, tan sólo las fuerzas de izquierda, como PODEMOS o IU, han situado el TTIP en la palestra del debate público. 

 

En mayo pasado, el Congreso de los Diputados rechazó una moción presentada por Izquierda Plural que defendía que se celebrase un referéndum sobre el texto final del TTIP en nuestro país, con los votos de PP, PSOE, UPyD, CIU y PNV. Pero no pasa nada, después se llenarán la boca argumentando que vivimos en una sociedad "democrática", que propugna valores como los derechos humanos y la libertad. En estas ocasiones es donde sale a relucir a las claras el gran cinismo de la sociedad en la que vivimos. Precisamente, la participación de la ciudadanía y las Instituciones democráticas en la eventual ratificación futura del TTIP es otro gran frente de batalla. A este respecto, la idea original de la Comisión Europea era que bastara con la aprobación del Consejo Europeo, el máximo órgano de la UE donde se sientan los Jefes de Estado y de Gobierno de los 28 países miembro, y del Parlamento Europeo. Esta propuesta se basa en el concepto de que se trata de un acuerdo "puramente comercial", y la Unión Europea dispone de la competencia exclusiva en esta materia...¿pero de verdad nos creen tan imbéciles? ¿Estos son los valores que preconiza la UE, que se presenta ante la sociedad como el mundo occidental, el mundo libre y el mundo civilizado? ¿Esta es la democracia que quieren vendernos? Paren este tren, que yo me bajo.

 

Afortunadamente, muchos juristas y políticos consideran que finalmente saldrá una especie de acuerdo mixto, que contendrá aspectos que entren en el ámbito puramente comercial, pero también aspectos que entren en los ámbitos de competencia de los Estados, y por ende, deberán ser aprobados, al menos, por los parlamentos nacionales, incluso en algunos países implicará automáticamente un referéndum. De todos modos, los mecanismos de la Unión Europea nos han demostrado que disponen de herramientas suficientes como para poder aprobar, de forma colateral, muchos tratados y acuerdos, aunque no hayan sido aprobados directamente por algunos Estados miembro. Piénsese en el fantástico precedente de la que iba a ser la Constitución Europea, proyecto que tuvo que ser abortado por no superar la votación en algunos países, pero que al final se introdujo, prácticamente en toda su extensión, a través de los diferentes Tratados de la Unión vigentes hoy en día. Pero ellos insisten, los grandes gerifaltes del régimen europeo continúan vendiéndonos la UE como un contexto plenamente democrático, poco menos que un paraíso donde reinan la libertad y los derechos humanos. Cada vez tenemos más claro que no es así, y que más bien al contrario, los entresijos de esta UE cada vez nos someten más al conjunto de la ciudadanía a una deriva autoritaria, antidemocrática y antisocial, únicamente en pro de las grandes empresas y de la gran banca privada, que son los auténticos actores que gobiernan en esta globalización capitalista. 

 

Y al igual que en nuestro continente, al otro lado de las negociaciones, es decir, en la parte estadounidense, también está creciendo últimamente el rechazo al TTIP en la sociedad civil y en los agentes políticos. Una parte de la ciudadanía norteamericana se expresa bastante preocupada por la deriva a la que pueda conducir la aprobación final del Tratado, y ya se han organizado diversos movimientos a fin de mostrar a la población los peligros del mismo. La campaña europea contra el Tratado se coordina con varias organizaciones norteamericanas que están consiguiendo bastantes movilizaciones populares, como Public Citizen. Los argumentos utilizados allí se parecen bastante a los que estamos exponiendo en Europa. Y así, muchos ciudadanos norteamericanos también temen que el Acuerdo de Libre Comercio abra la puerta para que las multinacionales europeas se aprovechen del mercado, en detrimento de las medianas empresas locales estadounidenses. Allí, lo que más preocupa es la posible desregulación de los productos y servicios financieros, ya que en este aspecto, son los EE.UU. los que disponen de reglas más estrictas que la UE. 

 

Y ello porque, tras la crisis financiera, que se originó en Wall Street, la Administración Obama ha llegado mucho más lejos en limitar los poderes de los grandes bancos, en torno a sus posibilidades de continuar llevando a cabo las prácticas especulativas que provocaron el colapso, tal como nos cuenta Thilo Schäfer en este artículo del medio La Marea: "Nuevas leyes, como el Acta Dodd-Frank, han introducido una regulación más rigurosa que en Europa. Lógicamente, las instituciones financieras de Wall Street ahora ven en el TTIP una gran oportunidad para librarse de estas ataduras si ambas partes se ponen de acuerdo sobre la base de las normas europeas, mucho más laxas. Los bancos de este lado del Atlántico, obviamente, tampoco quieren que con el Tratado se introduzcan las reformas de Obama en el Viejo Continente. No cuesta mucho imaginarse la presión del lobby combinado del sector financiero de ambos bloques sobre los negociadores". El conflicto en este área también está servido. Continuaremos en próximas entregas.

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24 noviembre 2015 2 24 /11 /noviembre /2015 00:00

Esta barbarie abyecta en pleno París responde a la violencia igual de ciega y aún más asesina de los bombardeos perpetrados por la aviación francesa en Siria debidos a las decisiones tomadas por François Hollande y su gobierno

Fragmento del Comunicado del Partido Anticapitalista de Francia

Si bombardear un país fuera una solución efectiva para acabar con el terrorismo, ya no habría terrorismo

Ada Colau

ACONTECIMIENTOS: El pasado viernes 13 de noviembre, varios grupos organizados y armados de terroristas yihadistas cometieron varias matanzas indiscriminadas de civiles desarmados e indefensos en diversos escenarios de la capital francesa, como un estadio de fútbol y una sala de conciertos, al grito (entre otros) de "¡Os vamos a hacer lo mismo que vosotros hacéis en Siria!". El resultado (hasta el momento): 129 muertos y más de 350 heridos, casi un centener de ellos en estado crítico. 

 

LECTURA SIMPLE: Esto es una guerra contra el terrorismo yihadista. Francia está en guerra, y como tal debemos contestar y acabar con los asesinos. De hecho, ya se han detenido a la mayoría de ellos, otros se inmolaron, y además, debemos proceder a una campaña de bombardeos masivos e intensivos sobre las ciudades bastión del Estado Islámico en Siria e Irak, como de hecho se está haciendo. Son ellos o nosotros. Con el terrorismo no se puede negociar, sólo acabar con ellos. Debemos hacer respetar nuestro Estado de Derecho, y los valores que Francia proyecta al mundo. El mundo libre no puede verse intimidado por el terrorismo internacional. Ellos representan la barbarie, el mal. Nosotros representamos el mundo libre, los valores democráticos, el bien. No es una guerra entre religiones, sino entre civilición y barbarie (palabras de Rajoy). Lucharemos y venceremos.

 

LECTURA COMPLEJA: Examinemos el siguiente ejemplo: imaginemos que unos bárbaros italianos, por ejemplo, realizan una matanza en cualquier local de nuestro país...pues bien, ¿sería lógico pensar que el Gobierno español ordenara bombardear, en respuesta al ataque, diversas ciudades italianas? ¿Nos parecería un demencial ataque? Pues eso es precisamente lo que está haciendo Francia en Siria, incrementando los bombardeos sobre varias ciudades, acarreando miles de muertes de civiles inocentes, en respuesta al brutal ataque sufrido por su población, a manos de unos terroristas yihadistas. Y por tanto, esta simple comparación imaginaria muestra claramente la distinta vara de medir que empleamos cuando se trata de víctimas "europeas" o cuando se trata de víctimas musulmanas. Está claro que cantando al unísono el himno de la marsellesa no se arreglan los problemas, pero ahí estaban todos los diputados y senadores franceses, cantando su himno nacional a coro, con el orgullo francés a flor de piel, y su Presidente "socialista" diciendo barbaridades como: "Estamos en guerra contra el yihadismo".

 

Hollande (al igual que otros líderes mundiales) se permitió afirmar que estos atentados no sólo eran contra ciudadanos franceses, sino contra "los valores" que Francia preconiza en el mundo, contra la libertad y contra la democracia. Resulta curioso comprobar con qué altanería y firmeza se defiende, precisamente, la ausencia de valores, porque...¿qué valores representan a Francia, una de las mayores potencias capitalistas e imperialistas del mundo actual? Atrás, muy atrás, quedaron los auténticos valores preconizados por la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad) o la Comuna de París, que han degenerado desde entonces a marchas forzadas, han sido violados, prostituidos y sustituidos por los valores de la globalización capitalista y del imperialismo y el colonialismo. No es sensato, prudente ni razonable responder al horror con más horror, a la matanza con más matanza, al terrorismo con más terrorismo. La barbarie imperialista e islamofóbica y la barbarie yihadista se alimentan mutuamente. Por tanto, hasta que no seamos capaces de pergeñar una respuesta distinta, radicalmente pacífica, los conflictos, la violencia, el odio y el horror crecerán como el fuego.

 

Por otra parte, nos hemos acostumbrado a las cientos (incluso miles) de muertes que se producen diariamente en algunos lugares del mundo, que parece que haya dos estadíos de ciudadanos cuya muerte importa más o menos. Por ejemplo, las barbaridades que diariamente ejecuta Israel contra ciudadanos palestinos no parecen conmovernos, nadie sale a las calles a poner velas ni a guardar minutos de silencio por las víctimas palestinas, o por las víctimas de los campamentos del Sáhara Occidental, que son violentamente reprimidas por el ejército de Marruecos. Parece que son víctimas de segundo nivel, que importan menos que las víctimas parisinas, londinenses o madrileñas, por poner sólo unos ejemplos. La hipocresía y el cinismo con el que se tratan e informan estos asuntos es indignante. Por tanto, pongamos las cosas en su sitio. Los culpables de la matanza de París, en efecto, han sido los terroristas yihadistas que han apretado el gatillo, sí, pero...¿quiénes son los verdaderos responsables de que estas circunstancian se den? ¿El mundo musulmán, que es fanático y asesino? Es cierto que el autodenominado Estado Islámico (que ni es Estado, ni es Islámico, sino un grupo de abyectos terroristas) es el culpable de las matanzas, pero al igual que las ratas y las cucarachas, que nacen y se crían en la podredumbre y en la ponzoña, el Estado Islámico es fruto de la barbarie imperialista cultivada en algunos países musulmanes durante las últimas décadas por Estados Unidos y sus aliados occidentales, fundamentalmente la Unión Europea. 

 

Saqueos, dolor, muerte, sufrimiento, destrucción y barbarie han sido el caldo de cultivo sembrado por la OTAN y sus guerras imperialistas en dichos lugares, para derrocar a los respectivos gobiernos, y hacerse con el control de sus recursos naturales, en el fondo el imperialismo norteamericano, del cual no se habla nada en estos días, como responsable último y final de la existencia del macabro Estado Islámico. Pero esto no se debate, no se visualiza, no se explica a la población de los países "civilizados" occidentales, así que, por enésima vez, los auténticos responsables de esta oleada mundial de violencia salvaje no sólo quedan ocultos, sino que son presentados como los principales dirigentes interesados en la paz. Hacen llamamientos a la libertad, al mundo civilizado, intentando presentar su opción como la verdadera, dando la vuelta a la tortilla, ocultando y manipulando sus tropelías y salvajadas, y apareciendo como los salvadores de la patria. ¡¡BASTA YA DE TANTO CINISMO Y DE TANTA HIPOCRESÍA DE NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS! Está claro, por tanto, que la adopción de medidas de fuerza y de represión, tales como el cierre de mezquitas musulmanas, el reforzamiento interno de la seguridad, el endurecimiento de las políticas de asilo a los refugiados, o el cierre de las fronteras galas sólo representan un maquillaje de cara a la galería, pero resultan absolutamente inútiles y desproporcionadas ante el tipo de amenaza que estamos tratando. 

 

¿Cuáles son, por tanto, las soluciones? Al horror no se le puede combatir con más horror, sino con la tolerancia, la diplomacia, la paz. Tenemos a una Francia imperialista que participa activamente en la coalición militar internacional contra Siria, que ha de ser desmontada, porque incluso si Daesh llega a ser destruído, no acabaremos con el problema...quien crea lo contrario, es que no se ha enterado aún de la verdadera película. Para acabar con el terrorismo, pues, constituye un primer hito fundamental acabar con todas las guerras imperialistas que pretenden saquear los recursos naturales de los pueblos, e imponer las dictaduras de las grandes empresas transnacionales, perpetuando el negocio de la guerra. Muy al contrario, hay que hostigar a los terroristas en su poderío, en su financiación, en sus posibilidades de conseguir armamento, y hay que proceder a la retirada de todas las tropas en todos los países donde estén presentes, todo ello en una primera fase. En una segunda fase, hay que proceder a debilitar al gran monstruo imperialista norteamericano, responsable de la inmensa mayoría de las injerencias que se cometen en los asuntos internos de los diferentes Estados, cuando éstos intentan alejarse del dogma imperialista. Hay que retirar los apoyos a las tropas norteamericanas, a las decisiones de su gobierno, hay que desmontar todas las bases militares norteamericanas en el exterior, y hay que debilitar a la OTAN hasta su completa desaparición. 

 

EPÍLOGO: Como en la famosa novela de Agatha Crhistie, "Asesinato en el Orient Express", hemos presentado, al estilo de Hércules Poirot, unos acontecimientos y dos interpretaciones de los mismos. La primera de ellas, la lectura simple, es la interpretación de la inmensa mayoría de las personas, así como de los medios de comunicación dominantes. La segunda, la lectura compleja, la lectura alternativa, sólo es sostenida por una minoría. Quizá por eso tenemos el mundo que tenemos. Dejo la conclusión a los lectores. Reflexionen con calma, y decidan cuál es el enfoque más correcto. 

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23 noviembre 2015 1 23 /11 /noviembre /2015 00:00

Resulta aterrador para la libertad de millones de personas cómo los grupos de banqueros y especuladores (bajo el eufemismo de los «mercados») han impuesto a los gobiernos elegidos por sufragio universal su concepción del bien privado. Es decir, chantajeando y presionando a los gobiernos para obligarles a imponer tremebundos ataques a las condiciones de vida y trabajo de las clases trabajadoras, pretextando que el déficit público era insostenible

Daniel Raventós

Y como caso concreto de dicha situación de adquisición de deudas, continuando con la casuística diversa que estamos analizando, tenemos el caso que se aplica a nuestro país (y a otros países del contexto europeo), que podría ser enunciado como las deudas contraídas en el marco del desarrollo e implantación de Planes de Ajustes Estructurales (PAS) acordados por los Estados del Sur con las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) y de memorándums cerrados entre los Estados europeos y la "Troika" (Comisión Europea, Banco Central Europeo, y Fondo Monetario Internacional). Evidentemente, dichos "Memorándums de Entendimiento" (ME), como el acordado recientemente con Grecia, son descarados eufemismos detrás de los cuales se esconden agresivos planes de políticas fiscales, laborales y empresariales, orientadas básicamente a adelgazar el Estado, "flexibilizar" (en realidad, precarizar) el mercado laboral  y privatizar las empresas y organismos públicos rentables. En esencia, estos memorándums y planes de ajuste violan flagrantemente las reglas elementales de un Estado democrático, por mucho que sus dirigentes políticos los firmen aludiendo a su soberanía. 

 

Para empezar, ni siquiera los parlamentarios nacionales participan en la elaboración de dichos planes de ajuste, sino que son impuestos en duras "negociaciones" de salón, que ponemos entre comillas porque en realidad son imposiciones del gran capital que invaden y violan la soberanía popular de dichos Estados. El caso reciente de Grecia nos lo confirma. No existe diálogo con agentes sociales, ni con organizaciones de la sociedad civil. Estos mal llamados "planes de austeridad" se imponen luego a los sucesivos gobiernos y en última instancia, el conjunto de la ciudadanía es la verdadera perjudicada, aún cuando ésta los hubiera rechazado mediante el voto (como en el caso griego). Si en mitad de la ejecución de dichos planes y reformas existe un período electoral, éste es visto por los acreedores como un mero formulismo, pero nunca como una opción para que la democracia pueda cambiar las políticas que se estén implementando. En los casos más graves, lo cual ha ocurrido en la Unión Europeo en los casos griego e italiano, se desbanca por la fuerza al gobierno elegido democráticamente, y se imponen gobiernos tecnócratas al servicio de la ejecución de las medidas acordadas.

 

En resumidas cuentas, el escenario es de todo punto un secuestro democrático...¿le queda entonces a los lectores alguna duda de que las deudas así contraídas deben ser absolutamente repudiadas? Pues parece que afirmar esto es poco menos que un sacrilegio. Las movilizaciones populares, manifestaciones, huelgas, etc., indican claramente que el conjunto de la población rechaza estas medidas, pero a los poderes fácticos capitalistas les da exactamente igual. Bien, como variante concreta de estos escenarios que estamos describiendo, tenemos el caso, frecuentísimo en nuestro contexto europeo, de las deudas procedentes de un rescate bancario realizado en el marco de un procedimiento ilegal. Como sabemos, desde que estalló la crisis en 2007-2008, los Estados del Norte han rescatado a los bancos en varias ocasiones. Unos bancos que forman esta peligrosa hidra mundial, como ya comentamos varios artículos más atrás. Estos repetidos rescates toman básicamente dos formas: recapitalización y concesión de garantías del Estado.

 

La recapitalización ya sabemos en lo que consiste: básicamente, en derivar fondos comunitarios (fondos públicos) para inyectar liquidez y proceder al saneamiento de los balances bancarios, arreglando la ruina a la que los altos directivos los han conducido, y en algunos casos, incluso, socializando las pérdidas mediante procesos temporales de nacionalización (que después serán revertidos cuando las cuentas estén saneadas y las entidades en cuestión vuelvan a dar beneficios). En el caso español, el Gobierno del PP solicitó en 2012 una "ayuda financiera" o "línea de crédito en condiciones preferentes" (infinitos eufemismos para no utilizar el término "rescate") de hasta 100.000 millones de euros, que no se llegaron a utilizar, y de los cuales se han recuperado para las arcas públicas del orden de un 5-10%, asegurando muchos analistas que nunca podremos recuperar el monto restante. Con dicha cantidad se procedió a la recapitalización de infinidad de entidades financieras (Bancos y Cajas, fundamentalmente) que habían caído en quiebra debido a las malas prácticas de sus dirigentes, incluyendo desorbitadas indemnizaciones y pensiones de jubilación para sus altos directivos. 

 

Esto incluso podría ser entendible (aunque injusto) si fuera acompañado de la implantación de severas políticas que impidieran que los banqueros continuaran con sus prácticas especulativas, y además se impusieran impuestos internacionales a las transacciones financieras. Como todo ello no ocurre, los procesos de recapitalización son absolutamente inútiles de cara a no repetir de nuevo, cuando pase un tiempo, las mismas experiencias (cosa que, de hecho, algunos analistas y expertos ya vaticinan). El segundo mecanismo son las concesiones de garantías estatales para las entidades financieras. La lógica de la garantía es la siguiente: si el banco no consigue pagar a sus acreedores, entonces los poderes públicos (en definitiva, todos los contribuyentes) intervienen financieramente, lo que ocasiona un aumento de la deuda pública. Es decir, básicamente ocurre un proceso de desviación de la deuda privada hacia la deuda pública. 

 

El caso del banco internacional Dexia es un buen ejemplo de este caso. Vamos a recordarlo: en octubre de 2011, tres Estados (Bélgica, Francia y Luxemburgo) se comprometieron a garantizar los empréstitos de la entidad Dexia S.A. hasta la cantidad de 90.000 millones de euros. Además de resultar peligrosa económica y socialmente, la garantía otorgada por el Estado belga es ilegal (de hecho, ha sido denunciada por CADTM y ATTAC Bélgica). En efecto, dicha garantía ha sido emitida por simple decreto real procedente de una sesión de gobierno para asuntos corrientes, y sin que éste se haya tomado la molestia de consultar al Parlamento federal. Sin embargo, los temas presupuestarios son competencia del Poder Legislativo, según la Constitución belga. Además, la sección legislativa del Consejo de Estado tampoco fue consultada, aún cuando se trata de una condición imprescindible bajo pena de nulidad del acto. Y en cuanto a la garantía otorgada por el Estado francés, aunque en apariencia legal porque el Parlamento francés votó una ley, es igualmente ilegítima. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 noviembre 2015 5 20 /11 /noviembre /2015 00:00

Todo ciudadano está obligado a conocer la realidad de la Historia de la sociedad de la que forma parte

Antonio San Román Sevillano

Pretendemos que una condena genérica al franquismo con efectos importantes pero meramente simbólicos, se transforme en la adopción de pronunciamientos contundentes y eficaces que colaboren a poner término a la inconcebible impunidad que protege a los criminales franquistas. En definitiva, de condenar el franquismo a exigir el fin de la impunidad de sus crímenes

Carlos Slepoy

Al igual que otras leyes de alto calado social, la Ley de la Memoria Histórica de 2007, que forma parte del catálogo de las pocas cosas buenas (aunque como siempre, insuficiente) del Gobierno de Zapatero, ha sido una de las grandes olvidadas en esta legislatura de Rajoy que acaba de finalizar. Pero esta vez no vamos a referirnos a ella directamente, sino a otro de los grandes pilares donde se basó la Transición, y que tiene mucho que ver con ella, como es la Ley de Amnistía de 1977. En efecto, esta ley supuso en su momento una especie de "punto final" pactado y acordado entre los poderes fácticos procedentes de las estructuras de poder del franquismo, y las nuevas fuerzas políticas que intentaban construir un nuevo contexto democrático. Pero como sabemos, dicho período transicional, lejos de ser "modélico", como nos lo suelen pintar, tuvo bastantes tintes relativos a la conservación de la correlación de fuerzas provenientes del régimen anterior, es decir, de la dictadura recién acabada. 

 

Y así, la Ley de Amnistía de 1977 intentaba cerrar una época, hacer borrón y cuenta nueva de un período histórico negro de nuestra historia reciente, pero sin garantizar la auténtica justicia a las víctimas de dicho período, esto es, sin garantizar una auténtica investigación (de los crímenes), anulación (de los tribunales y de las sentencias franquistas) y reparación (para los familiares aún vivos), y por tanto, sin garantizar la debida dignidad arrebatada por el período franquista. El famoso "consenso" político y social de la Transición impuso la ley del olvido, y a partir de ahí, los dirigentes políticos herederos de la época franquista argumentan la peligrosidad de "reabrir las heridas", para legitimar aquélla infame Ley de Amnistía, y poner broche final a aquélla época histórica. Pero en cualquier sociedad auténticamente democrática que se precie, las cosas no pueden quedarse así. De hecho, en todos los países donde han existido épocas dictatoriales, se ha procedido después, en las posteriores etapas democráticas, a la implementación de procesos de reparación, justicia y dignidad para las víctimas y sus familiares. Pero aquí no. La Ley de Amnistía dejó sin juzgar los crímenes políticos cometidos durante el franquismo, sin anular sus juicios sumarios, y sin reparar convenientemente a los familiares de los cientos de miles de muertos, torturados y desaparecidos de aquélla oscura etapa. 

 

En palabras del genial humorista gráfico Kalvellido: "Hemos vivido 40 años de dictadura, y ahora estamos viviendo otros 40 de propina". Y ello porque el actual régimen, heredero de aquél, donde el dictador se aseguró de dejarlo todo "atado y bien atado", y bajo un aparente funcionamiento democrático, continúa sirviendo a los mismos poderes fácticos de la anterior etapa franquista, continúa ofreciéndonos la misma correlación de fuerzas políticas, sociales y mediáticas, y persiste el servilismo del Estado a los mismos intereses del grupo de la población más rico y poderoso, en detrimento de la inmensa mayoría social. Pero volviendo a la perversa Ley de Amnistía, se prescribía en ella que todos los crímenes cometidos entre 1936 y 1977 quedaban amnistiados, y los presos políticos quedaban en libertad, lo que ponía en evidencia el triunfo del franquismo, evitando que su régimen y sus gobernantes fuesen juzgados por crímenes contra la humanidad. Y por supuesto, desde entonces al único terrorismo al que se le ha prestado atención es al de ETA, ya hoy día extinguido, cerrando y olvidando todo el terrorismo de Estado desplegado durante la etapa franquista, e incluso teniendo que contemplar cómo los asesinos y torturadores franquistas, algunos de ellos todavía vivos, se pasean con toda tranquilidad por nuestras calles. 

 

Es preciso derogar imperiosamente aquélla Ley, para poder intervenir anulando los miles de Consejos de Guerra que se desarrollaron durante el franquismo, para poder asesinar impunemente a ciudadanos que sólo habían cometido el crimen de pensar de otra forma al régimen opresor, déspota y fascista de Franco. No existió una ruptura popular y democrática contra el régimen franquista, sino sólo una ruptura pactada con las fuerzas políticas de la época, donde incluso las situadas más a la izquierda aceptaron las grandes líneas que la Transición imponía, tales como la Monarquía, la unidad de España garantizada por el Ejército, el poder de la Iglesia Católica, la continuidad de las jerarquías policiales y judiciales, o la adhesión al modelo económico capitalista, entre otras cosas. La Ley de Amnistía condenaba al olvido a tantos miles de represaliados por el régimen franquista, y dejaba en las cunetas a tantas víctimas de sus horrores. Miles de republicanos fusilados, torturados, encarcelados o exiliados quedaban olvidados por el nuevo régimen constitucionalista instaurado un año después, en 1978, con la complicidad de un PSOE y de un PCE de la época, que abrazaron sin dudas el nuevo régimen monárquico surgido de aquélla injusta Transición. 

 

Y hoy día, la dichosa Ley de Amnistía continúa usándose como argumento y excusa para no juzgar los crímenes franquistas, a sus responsables y ejecutores vivos, y para no resarcir a las víctimas de aquéllos abominables crímenes. Pero no sólo eso, sino que el absoluto desprecio que las clases dominantes y los partidos que las representan (sobre todo PP, pero también C's) dedican a la Ley de la Memoria Histórica es indignante. Hace pocos días, durante la celebración de unas Jornadas Informativas organizadas por el Diario El Mundo, con entrevista incluida a Mariano Rajoy, éste se jactaba delante del entrevistador y de una nutrida audiencia de haber dedicado, en esta legislatura que acaba, "cero euros" a la financiación de dicha Ley, a pesar de haber recibido hasta la fecha varios avisos de los Relatores de la ONU sobre esta cuestión. No se depuraron los funcionarios ni los mandos franquistas de la época (algunos de cuyos sucesores llegan hasta nuestros días), ni la concepción del Estado, ni su conjunto de leyes básicas e Instituciones, como mucho algunas de ellas mudaron en alguna suerte de evolución, como fue el caso de la Audiencia Nacional. 

 

En vez de eso, muchos mandos policiales de la noche oscura del franquismo, lejos de ser destituidos, fueron promocionados, y muchos jueces, fiscales, Secretarios de Estado, y altos cargos, muchos de ellos firmantes de sentencias que condujeron a la pena de muerte a indefensos ciudadanos, fueron tratados con alfombra roja desde la Transición, y hoy día incluso se sientan en los Consejos de Administración de muchas grandes empresas. El régimen premia a sus artífices, que ahora resulta que son "demócratas de toda la vida", y la vergonzante Ley de Amnistía les ampara y protege, mientras que a otros ciudadanos, por delitos irrisorios, el régimen los trata con la punta del pie. Hace falta, por tanto, romper esa barrera que no permite que el conjunto de la ciudadanía, mediante mecanismos democráticos, se reconozca en su propia historia, la valore y la conozca, y pueda impartir la justicia y la reparación debidas, distinguiendo a los culpables, y restituyendo la dignidad a las víctimas. La Ley de Amnistía ha de ser derogada, para que no pueda actuar como blindaje de los perversos actos que ocurrieron en nuestro pasado reciente, y para que sus oscuros personajes no puedan vivir sin el debido reproche penal de la sociedad. En caso contrario, continuaremos viviendo en un país que no se autorreconoce en su Memoria. 

 

Pero desgraciadamente, vivimos aún rodeados de gran parte del imaginario colectivo vigente en aquélla época, porque aún en nuestros días, monumentos, nombres de calles, plazas, placas, dedicatorias y reconocimientos de la época franquista están presentes en nuestra geografía cercana, porque todavía existen grupos políticos a los que les molesta que dicha simbología sea retirada. Son los mismos que pretenden que siga vigente la Ley de Amnistía, para que nuestro pueblo no rinda cuentas con su Historia, para que "la Memoria no mude en Historia" (en expresión de San Román Sevillano). La referida Ley de Memoria Histórica ya contempla la retirada de dicha simbología franquista, pero como hemos indicado, nuestros gobernantes están a otras cosas, siguen evadiendo nuestra necesidad de reconocer la Memoria, de mirarla de frente, de encararla, de enjuiciarla, de restituir todos sus daños, y de tomar conciencia de que nunca más puede ocurrir algo semejante. Creemos que el verdadero enfrentamiento de los pueblos con su Memoria histórica y colectiva, constituye la mejor garantía para que los fantasmas del pasado no vuelvan a aparecer. 

 

La memoria colectiva de un pueblo es algo sagrado, que hay que respetar, pues configura la suma de las memorias vitales de todos sus miembros. Y nuestros muertos y desaparecidos pertenecen a este marco social de nuestra memoria colectiva. No podemos dejar que macabras e injustas herramientas como la Ley de Amnistía nos robe esa memoria, nos deje de nuevo en la cuneta. Sólo su derogación nos permitirá acabar con la impunidad de los crímenes franquistas, acabar con la impunidad de todo un régimen fascista, uno de los más crueles de la Historia, y poder alcanzar la justicia y la reparación debidas. Mientras tanto, la herida sangrante de nuestro oscuro pasado reciente seguirá abierta, y sangrando. Desde la impunidad no puede existir la verdadera democracia, luchemos por la democracia, acabemos con la impunidad. Deroguemos la Ley de Amnistía de 1977. Dejemos el campo libre a la dignidad, a la justicia, a la verdad y a la reparación. Pasemos realmente página de la Historia. 

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19 noviembre 2015 4 19 /11 /noviembre /2015 00:00

El sistema capitalista ha conseguido engañar masivamente al pueblo (haciéndole creer que tiene el poder) a través de democracias “controladas” donde no tiene miedo de preguntarle qué piensa porque previamente se encarga (mediante una práctica continua de “lavado de cerebros”) de hacer que piense lo que él quiere

José López

Habíamos enunciado, ya en el anterior artículo de la serie, la importancia del principio de la duda, al igual que ocurre en los niños cuando se enfrentan por primera vez a todo lo que les rodea, y al no comprender lo que ocurre, enseguida preguntan: ¿por qué? Y lo hacen además repetidas veces, cuestionándose y volviéndose a cuestionar cada una de las respuestas que los adultos les damos, simplemente porque no quedan convencidos. Quizá este principio de la duda nos lleve a derrumbar de paso el principio que podemos llamar de "determinismo social". Este principio es básicamente el que niega cualquier alternativa al pensamiento dominante. Según este principio, el mundo es así porque sí, porque no puede ser de otra manera, o como mucho, es así porque las alternativas al mismo no serían viables, o serían mucho más costosas o complicadas. Por tanto, y bajo la influencia de este peligroso principio, damos por válidos multitud de pensamientos, que aceptamos socialmente, cantidad de acepciones y de explicaciones, de comportamientos y de decisiones, simplemente porque (nos hacen creer que) no existen otras alternativas. 

 

Por ejemplo, no cuestionamos las decisiones sobre rescatar con dinero público a las entidades financieras quebradas, o no ponemos en cuestión que hay que pagar nuestra deuda pública. También, por ejemplo, nos parece muy extraño que el Estado deba pagar una prestación monetaria a cada persona, sin más, por el hecho de serlo, aunque no trabaje. O por ejemplo, nos cuesta poner en cuestión la existencia de Dios, de algún Dios. Podríamos poner muchos más ejemplos. Como vemos, este principio nos nubla la vista, nos anula todas las posibilidades restantes, nos determina a aceptar las soluciones propuestas por el sistema según sus parámetros, que son los que determinan lo que es posible o imposible, lo que es justo o injusto. De esta forma, la manera en que funciona el mundo nos parece la única válida, real y posible, porque otras formas nos parecerían muy raras, absurdas o imposibles. En el fondo, es el efecto de muchos años de influencia del pensamiento dominante, que como ya explicamos en su momento, pone un dogal a nuestra mente para determinarla a pensar como a sus promotores les interesa. 

 

Pues bien, hay que romper con este principio. Hay que abrir la mente, hay que discernir con voluntad libre y abierta, y explorar otras posibles vías, otros caminos alternativos al campo de visión sobre el que observamos los diferentes problemas. Hay que cambiar el chip mental, hay que intentar desterrar (no es un ejercicio fácil, ya lo hemos dicho) toda la gama de prejuicios que nuestra mente interpone en nuestros razonamientos, y observar nuestro mundo y nuestra sociedad sin ningún filtro, sin ninguna miopía. Y bajo esta actitud, podremos pasar de la actitud de pasividad que nos permite sólo analizar y describir la realidad de nuestro mundo, aceptándolo sin más, a la actitud activa, inconformista, rebelde, que no se conforma sólo con describir la realidad, sino que opta por cambiarla. Más que describir cómo es el sistema, debemos pasar a describir, a pensar en términos de cómo quisiéramos que fuera el sistema. ¡Ojo!, porque enseguida nos comenzarán a llamar utópicos, irresponsables, ilusos, idealistas, etc., pero no debemos caer en estas trampas. Dicho cambio de actitud sentará un precedente para mirar bajo otro prisma, y nos colocará al principio de la rampa de lanzamiento idónea para pasar del "determinismo" al "voluntarismo". Esto es, a comprender el poder de la voluntad humana, la fuerza de nuestra voluntad, y con ello, a replantearnos los límites de lo posible y de lo imposible, que normalmente lindan con los propios límites de nuestra voluntad. 

 

Vivimos una época de cierta concienciación social. Algunos movimientos sociales y fuerzas políticas han surgido recientemente en esta línea. Los movimientos sociales de protesta, las concentraciones masivas, las manifestaciones, las proclamas, las huelgas, etc., cumplen dicha función social. El movimiento de izquierda, los manifiestos, la acción política, van polinizando el pensamiento social, y constituyen, evidentemente, grandes armas de lucha contra el pensamiento dominante. Pero si profundizamos, nos daremos cuenta de que no cuestionan radicalmente el sistema. Por ejemplo, si observamos nuestro panorama político actual, salvo alguna rara avis, ningún partido, coalición, plataforma o movimiento cuestiona los grandes paradigmas del sistema, los grandes principios donde éste se asienta. Se limitan, pues, a reivindicar mejoras o avances en determinados aspectos, o como mucho, asumen que ciertas facetas de nuestra sociedad podrían funcionar de otra manera, pero no ponen en crisis, en debate, los grandes pilares de nuestras bases sociales y de convivencia. Y ello es así porque, aún cuando las personas que protagonizan dichos actos se enfrentan al mismo, sólo se enfrentan de forma puntual, no completa. Sólo nos enfrentamos al sistema para parchearlo, para arreglarlo, para corregirlo, pero no para cambiarlo, no para transformarlo o sustituirlo completamente por otro sistema, que funcione bajo otras bases sociales distintas. Nuestro enfrentamiento con el sistema ha de ser total, para erradicarlo, para sustituirlo. Entonces, la siguiente pregunta podría ser...¿pero realmente estamos preparados para ello?

 

Quizá un simple ejemplo nos ayude a entenderlo. Vamos a pensar en los medios de comunicación dominantes, concretamente en la prensa escrita. Pensemos por ejemplo en medios como ABC, La Razón, La Vanguardia, El País...El Mundo. Pensemos en El Mundo. Nos pudiera parecer a simple vista un medio distinto. Un medio diferente, un medio valiente y arriesgado (no hace mucho tiempo destituyeron a su antiguo fundador y director), capaz de denunciar y de "poner en entredicho" el sistema, sacando a la palestra un montón de casos de corrupción del mismo, denunciándolos y contribuyendo a una campaña mediática de desprestigio de los políticos y empresarios actuales. Parecería por tanto que se trata de un medio que cuestiona al sistema, pero...¿realmente lo hace? Pues para responder a esa pregunta, quizá no debiéramos tener sólo en cuenta sus denuncias de corrupción, sino si apoya los verdaderos puntales del sistema capitalista y neoliberal que nos gobierna. Bien, veamos entonces...¿Apoya la Ley Wert de Educación (LOMCE)? ¿Apoya la privatización de la sanidad? ¿Apoya la actual política antiterrorista? ¿Apoya la celebración de la consulta soberanista en Cataluña? Podríamos seguir, pero creo que nos bastarán estas preguntas para comprender cómo El Mundo, en el fondo, es otro medio más del sistema, no es en realidad un medio alternativo. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2015 3 18 /11 /noviembre /2015 00:00

Los interrogadores militares de la Bahía de Guantánamo han utilizado medidas agresivas de contra-resistencia de modo sistemático a fin de presionar a los detenidos para que cooperen. Estas medidas han incluido, según se informa, privación del sueño, reclusión en solitario, posiciones corporales dolorosas, sofocación ficticia y palizas. Otras tácticas de inducción de estrés han incluido presuntamente provocación sexual y manifestaciones de desprecio hacia los símbolos islámicos. […]. Desde fines de 2002, psiquiatras y psicólogos han formado parte de una estrategia que emplea extremo estrés, combinado con recompensas para modificar la conducta, para extraer información justiciable de cautivos que oponen resistencia

M. Gregg Broche y Jonathan H. Marks (sobre el campo de concentración de Guantánamo)

En el artículo anterior ya adelantábamos que el tema de las torturas empleadas por USA en los centros de reclusión iban a ser el próximo tema que íbamos a tocar en nuestro repaso por todas las facetas donde los Estados Unidos perseveran en su estado de guerra permanente. Y en efecto, existen hoy día múltiples fuentes que lo avalan. En diciembre de 2014, el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense hizo público un informe sobre las prácticas de tortura que llevó a cabo la CIA durante la pasada década en Europa y Asia. Y, entre otros muchos, en este artículo del medio argentino Pagina 12 se comenta dicho informe, que vamos a tomar como referencia. Dichos métodos de tortura se practicaron contra personas sospechosas de haber cometido actos de terrorismo, lo cual nos muestra claramente el sentido del Estado de Derecho y de la dignidad de las personas que el Gobierno y las Instituciones estadounidenses poseen, ellos que, precisamente (repitámoslo una vez más, y lo haremos hasta la saciedad, hasta que nuestro mensaje llegue a todos los rincones del mundo) presumen de "respetar los derechos humanos". 

 

Por ejemplo, controvertidos procesos de interrogatorio a sospechosos y miembros de Al Qaeda retenidos en instalaciones secretas en diferentes lugares de Europa y Asia, durante los ocho años posteriores a los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York. Y es que el Comité de Inteligencia del Senado, después de una investigación que ya duraba 5 años, decidió en abril del pasado año desclasificar un resumen de 480 páginas del informe de 6200, recopilado por los representantes demócratas de dicho Comité. Según fuentes familiarizadas con el documento, citadas por el diario The Washington Post, el texto concluye que la CIA exageró ante el Congreso norteamericano y el Departamento de Justicia la utilidad de ciertas técnicas de tortura, tales como el ahogamiento simulado, consistente en verter ingentes cantidades de agua en la cara de un detenido para provocarle sensación de asfixia. Según la Presidenta del Comité de Inteligencia, la senadora demócrata Dianne Feinstein, "El informe expone una brutalidad que está en contra de nuestros valores como país, es una crónica de una mancha en nuestra historia que no debemos permitir que vuelva a suceder (...). La CIA cometió errores muy serios que nos persiguen hasta el día de hoy". Y nosotros nos preguntamos...¿a quiénes pretenderán engañar? ¿prácticas contrarias a sus valores como país? ¿Errores muy serios? Pero si los Estados Unidos han demostrado a lo largo de toda su historia (y lo estamos relatando y demostrando en esta serie de artículos) que sus valores son los de la barbarie, el capitalismo y la guerra...¿de qué nos está hablando esta señora?

 

Por supuesto, la CIA defendió absolutamente y justificó todas sus prácticas de tortura llevadas a cabo en el pasado, e incluso acusó a los senadores de haber accedido a información secreta de forma ilegal. Luego, por tanto, es público y notorio que dichas prácticas se han llevado a cabo con la total complicidad y autorización de todas las instancias gubernamentales implicadas. Néstor Kohan, en su obra "Cultura, ideología y revolución", y sobre la obsesión vigilante y militarista del gigante norteamericano, nos cuenta: "A tal punto llega el keynesianismo militarista norteamericano de nuestros días y su obsesión por controlar, vigilar y castigar cualquier mínima disidencia o rebeldía frente al sistema capitalista globalizado que, según datos oficiales, el número de militares en estado de servicio activo para el 31/1/2012 ascendía en EE.UU. 1.458.219, a los cuales se deben sumar unos 225.000 "contratistas" (o sea, mercenarios). A esa cifra descomunal debe agregarse la existencia en Estados Unidos de 1.271 organizaciones gubernamentales y 1.931 empresas privadas dedicadas a la inteligencia y el llamado "contraterrorismo" utilizando a 854.000 empleados que realizan sus actividades en 10.000 localizaciones diferentes y producen 50.000 informes de inteligencia al año. Una verdadera parafernalia vigilante y represiva sin guerras mundiales y en tiempos de supuesta "paz", hipertrofiada, parasitaria e improductiva, que haría sonrojar a los más fanáticos burócratas militares del fascismo europeo de mitad del siglo XX". 

 

Por su parte, este artículo del medio latinoamericano TeleSur, entre otros muchos, nos relata las brutales técnicas de interrogatorio ejecutadas por la CIA, realizadas en centros de detención y reclusión clandestinos o en la base militar estadounidense de Guantánamo, entre las que se incluyen la ya citada simulación de ahogamiento o "waterboarding", los golpes, las humillaciones, la exposición al frío, la privación del sueño, amenazas con un taladro eléctrico, o amenazas sexuales con un palo de escoba. La CIA argumentó que aunque cometió "errores" en su aplicación del programa, éste produjo información útil, y que el sometimiento de los sospechosos a dichas técnicas de tortura fue "crucial" para entender el pensamiento de Al Qaeda, y sigue siendo útil en la actualidad para los esfuerzos en la lucha contra el terrorismo internacional. Como vemos, el disparatado, demencial y provocador discurso de siempre, justificando en su nombre todo el despliegue represor de que son capaces, con tal de alzarse como los líderes mundiales en dicha lucha antiterrorista. Parece ser que estos "paladines de los derechos humanos" estadounidenses no conocen la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (aquí la tenemos en castellano) publicada por ACNUR (la Organización dedicada a los refugiados, bajo auspicio de la ONU), un tratado de 1984 (aunque entró en vigor en 1987) que recoge en 11 páginas y 33 artículos todo el contexto, prácticas, circunstancias y actos que quedan expresamente prohibidos en aras a la protección de los derechos humanos fundamentales ante los casos de detención o sospecha de comisión o participación en determinados delitos. Pero como siempre, USA está por encima de cualquier convención o tratado, ellos están por encima del bien y del mal. Continuaremos en siguientes entregas.

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17 noviembre 2015 2 17 /11 /noviembre /2015 00:00

El movimiento feminista DENUNCIA que las violencias machistas suponen la manifestación más violenta de LA DESIGUALDAD DE GENERO Y SUPONEN la más grave violación de los DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES que padece nuestra sociedad.

 

Desde el año 1995, 1378 mujeres han sido asesinadas por el terrorismo machista. En lo que llevamos de año se han contabilizado 70 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres: solo en el verano de 2015 han sido asesinadas 37 mujeres y 8 menores a manos de sus parejas, padres o parejas de sus madres. Mujeres y menores sufren violencia patriarcal en múltiples formas. Y esto sólo es la punta del iceberg.

 

En los últimos años hemos padecido los recortes sistemáticos en los recursos públicos generales, en los derechos sexuales y los derechos reproductivos, recortes en la interrupción voluntaria del embarazo de las menores de entre 16 y 17 años y recortes en los recursos especializados contra las violencias machistas. La cultura patriarcal nos culpabiliza sin que la sociedad, los medios de masas y los poderes públicos se enfrenten a los mitos misóginos y anti feministas.

 

El movimiento feminista considera que las violencias, que vivimos en distintos ámbitos, suceden en una sociedad que tolera la desigualdad, y resta credibilidad y autoridad a las mujeres. El machismo alimenta nuestra desvalorización, la cosificación de nuestros cuerpos y la falta de respeto a nuestras decisiones. Igualmente, estas agresiones son inseparables de las que sufren las personas que no responden a la masculinidad hegemónica.

 

Por todo ello, el movimiento feminista convoca la Marcha contra las violencias machistas el 7N para EXIGIR:

 

 Que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de Estado.

 

 Que se desarrolle e implemente el Convenio de Estambul y el cumplimiento de las recomendaciones de la CEDAW, y se reforme la ley 1/2004 para que estén reflejadas todas las formas de violencia contra las mujeres.

 

 Que toda la sociedad y sus organizaciones e instituciones se comprometan en esta lucha.

 

 Que la lucha y los recursos incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja o ex pareja como las agresiones sexuales, el acoso sexual en el ámbito laboral, la trata con fines de explotación sexual/laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas.

 

 Que todas las instancias de gobierno se comprometan realmente en la prevención y erradicación de las violencias machistas, así como en la asistencia y reparación de todas las mujeres en situación de violencia, independientemente de la situación administrativa en que se encuentren las mujeres.

 

 Que el acento se ponga en la protección de las afectadas, facilitando diferentes salidas que impliquen una verdadera recuperación vital, económica y social de ellas así como de sus hijos e hijas.

 

 Que la prevención sea una política prioritaria, que incluya un sistema coeducativo en todos los ciclos, la formación específica para todo el personal profesional que interviene en los procesos, los medios de comunicación, la producción cultural y la sociedad civil en la lucha contra las violencias machistas.

 

 Que los medios de comunicación se comprometan a hacer un tratamiento adecuado de las diferentes violencias machistas, visibilizándolas, evitando el sensacionalismo morboso en su tratamiento y utilizando un lenguaje y unas imágenes no sexistas.

 

 La eliminación de la custodia compartida impuesta y el régimen de visitas a los menores de los maltratadores condenados. La retirada y no cesión de la patria potestad a los maltratadores. Tomemos conciencia de una vez que el Machismo Mata y hace imposible la convivencia exigible en una democracia.

 

Estamos aquí presentes para hacer un llamamiento a cada persona, a cada institución, a cada partido político, a cada gobierno para no ser cómplices de esta barbarie. La mitad de la humanidad tiene que seguir viviendo, no podemos permitir ni un asesinato más. Por ello os esperamos el próximo 7 de Noviembre en Madrid, donde realizaremos una Marcha que saldrá desde el Ministerio de Sanidad en el Paseo del Prado, a las 12 h, hasta Plaza de España.

 

¡¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!!! ¡¡¡BASTA YA!!! 

 

Fuente: http://marcha7nmadrid.org/wp-content/uploads/2015/08/Manifiestopdf.pdf

 

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