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12 agosto 2013 1 12 /08 /agosto /2013 23:00

A la luz de los datos, los indicios y las experiencias que estamos sufriendo desde que el Partido Popular gobierna en España, creo que podemos establecer de una forma más o menos clara cuál es su auténtico programa de gobierno, es decir, las medidas que de verdad nos proponen para nuestro país. Durante la última campaña electoral de 2011, se esforzaron en difundir unos mensajes de cara a la ciudadanía que para nada constituyen su auténtico ideario, sino que eran una mezcla edulcorada y engañosa entre las medidas que a la gente le gustaba escuchar, más el oportuno disfraz de sus auténticas intenciones.

 

pp.jpgEse mensaje caló entre un sector, digamos a caballo entre la ignorancia y el hartazgo de las políticas del compañero de bipartidismo, el PSOE, y todo ello, unido a la injusta Ley Electoral instaurada en nuestro país, nos condujo al panorama actual, donde la mayoría absoluta del PP lastra todas las iniciativas de la oposición, e imponen a sangre y fuego sus recortes, sus Decretos y sus criterios. Iremos entrando brevemente en cada uno de los capítulos de la política nacional, donde a estas alturas, se ponen claramente de manifiesto las intenciones y los propósitos ocultos del PP. En primer lugar, un desprecio absoluto a la democracia y a la participación ciudadana, que se plasma en la eliminación de representantes públicos, en la reducción de su sueldo, en la reforma de las Administraciones Públicas (sobre todo la Administración Local), y en no tener en cuenta las propuestas ciudadanas, y sus manifestaciones en contra de la política dominante.

 

En el sector energético, lo que proponen es la progresiva reducción de las subvenciones a las energías limpias y renovables, con las miras puestas en la desaparición de este sector, hoy primario en nuestra economía, que estorba a los intereses de las grandes empresas energéticas, que además nos siguen exprimiendo en la factura de la luz, con el cuento del déficit tarifario. Han convertido nuestro país en el laboratorio por excelencia (ya lo comenzaron con su acuerdo con el PSOE para modificar el artículo 135 de la Constitución) de las políticas neoliberales más agresivas y conservadoras, constituyéndose en aventajados pupilos de la señora Merkel, y de los intereses de las grandes corporaciones, nacionales e internacionales, sobre todo del sector financiero.

 

pp2.jpgHoy en día, sabemos que estamos en el mismo paquete donde están Grecia, Portugal, Chipre, y todos los países del Sur de Europa, a quienes se pretende exprimir para que los países del Norte se saneen a su costa. Con la excusa de la globalización, de la ausencia de dinero, de la crisis, y de la necesidad del ahorro en todos los frentes, sacrifican permanentemente a la población, ensañándose especialmente con los sectores más vulnerables. Por ejemplo, después de todas las barbaridades propuestas en su reforma laboral, todavía andan a vueltas de poder conseguir bajarnos un poco más los salarios. Mientras, la gran banca, los grandes empresarios y los dirigentes de las Instituciones públicas creadas bajo su mandato (FROB, SAREB, etc.) se forran ante la atónita mirada de la inmensa mayoría de la sociedad.

 

El Programa Electoral del PP, en vez de llenarse tanto la boca con el empleo que supuestamente iba a crear (ahora sabemos que querían decir "destruir"), debería haber dicho que se proponía una serie de recortes en las prestaciones públicas, el desmontaje de recursos públicos destinados a los sectores sociales más débiles, un proceso de privatizaciones sin fin, incluyendo el adelgazamiento del sector público y la eliminación de empresas públicas, el incremento de los impuestos al consumo (IVA), de los impuestos indirectos, el pago prioritario de los intereses de una deuda pública que ya nos ahoga, las ayudas multimillonarias a la banca, el aumento y/o la creación de una serie de tasas y precios públicos aplicados a los servicios que eran gratuitos (como la Justicia), la prioridad en los gastos de Defensa, la asfixia económica de las Comunidades Autónomas, con unas propuestas de reducción de déficit público que no permitan sufragar los servicios públicos que se prestan a la ciudadanía, entre otras cosas.

 

pp3.jpgTambién deberían haber indicado en su Programa Electoral que se proponían implantar una cruel represión y criminalización callejera para todos los ciudadanos que osaran manifestarse públicamente en contra de la política del Gobierno, y que pensaban cargarse todo el andamiaje actual de nuestro Sistema Educativo, para transformarlo en un sistema clasista, elitista, segregador, sexista, privatizador, que elimina la democracia en los Centros, y que mercantiliza la educación, además de volver a imponer la religión en las aulas, entre otras muchas cosas. Y también sabemos que su auténtico programa, en lo que se refiere la Sanidad Pública, es el que nos lleva a un desmontaje progresivo de sus caracteristicas de igualdad, gratuidad y universalidad, para convertirlo en un sistema recortado, privatizado y excluyente, sobre todo de las personas inmigrantes.

 

Porque el auténtico Programa Electoral del PP, ahora lo sabemos, se proponía éstas y otras muchas cosas: la exclusión de las clases medias y populares del sistema universitario, el creciente destrozo medioambiental, la urbanización salvaje, la privatización de los espacios públicos naturales, como la playa y el monte, la toma ideológica de los medios audiovisuales de comunicación, la reducción al apoyo de iniciativas culturales, la eliminación por asfixia del sector investigador de nuestro país, la amnistía fiscal de los defraudadores, los deshaucios masivos, la vuelta a una Ley del Aborto basada en más estrictos supuestos que los del pasado, y a una moral católica exacerbada como en los tiempos del nacional-catolicismo franquista.

 

pp4.jpgPero siendo claros, nos podrían también haber dicho algunas cosas que, a la luz de los acontecimientos, se ven a un primer y simple análisis: se proponían aprovechar la oportunidad de la crisis y el utilizarla como excusa para imponer un sistema antisocial, una nueva reestructuración del capitalismo, consistente en una escandalosa transferencia de la riqueza social de nuestro país, para convertirla en riqueza privada para unos pocos, y en pobreza pública para muchos. También nos podrían haber contado que querían ser cómplices de una paulatina reducción de la soberanía en todos los ámbitos: política, social, decisoria, monetaria, alimentaria, energética, etc., lo cual nos lleva a la situación de una cuasi colonia europea, cuya política se despliega al albur de las grandes decisiones supranacionales. Podrían habernos dicho que no sólo querían continuar con la financiación al clero católico, sino también con la obediencia ciega a sus sectores más retrógrados, o bien con la defensa a todo precio de una Monarquía en declive, impidiendo que sus escandalosos casos de corrupción salgan a la luz.

 

Pero sobre todo, y para ir terminando, nos podrían haber dicho la verdad sobre lo que llevaban haciendo durante más de dos décadas, esto es, financiarse ilegalmente a través de donaciones de los grandes empresarios de este país, permitiendo un corrupto sistema de transferencias de dinero negro, que se plasmaba por una parte en la implantación de un sistema de escandalosos sobresueldos a sus dirigentes, y por otra parte a la evasión fiscal de millones de euros al extranjero, para poder jugar con ellos en cualquier momento. Podrían habernos avisado de que se proponían hacer de la corrupción el Estado de la Nación, elevando la podredumbre moral de sus dirigentes a ponzoña nacional que todo lo cubre, que todo lo mancha, que todo lo desacredita, generando un sentimiendo de descrédito y desconfianza hacia esta derecha política, social y mediática que se configura en este asfixiante bipartidismo, que por fortuna ya comienza a caer. Seguro que si todas estas cosas nos las hubieran explicado en su Programa Electoral, sólo les hubieran votado unos cuantos fanáticos de su trasnochada ideología, aparte de los beneficiarios reales de toda esta política.

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 23:00

Finalizamos el artículo anterior de esta serie anunciando que entraríamos de lleno en la problemática de la lucha de clases, auténtico corazón de la explicación no sólo de la actual crisis, sino de toda la historia del capitalismo. Bien, vamos a ello, pero antes de entrar a fondo en materia, donde hay mucha tela que cortar, resolvamos un aspecto en relación a su propia nomenclatura, que es criticada por los capitalistas (o por los ignorantes) en el sentido peyorativo de anticuada, obsoleta, extinguida. Nada más lejos de la realidad. Todo es una trampa para que no llamemos a las cosas por su nombre.

 

capitalismo121.jpgVeamos: desde la publicación de la obra de Karl Marx se difunde ampliamente este término, es decir, que tiene aproximadamente dos siglos. En cambio, si analizamos otros que parecen usarse en la actualidad con total aceptación, como CIUDADANIA, resulta que ya se empleaban desde los tiempos de los filósofos griegos, además con la misma acepción actual, esto es, habitantes de las ciudades. ¿Cuál por tanto es más antiguo? Y lo mismo lo podemos extrapolar a otros términos, que incluso con el paso del tiempo, han obtenido una interpretación peyorativa: el término "villano", por ejemplo, aunque hoy en día se emplee como un insulto, se usaba ya en el siglo XVII por la literatura clásica en el sentido de "habitante de la villa", es decir, más o menos igual que ciudadano/a.

 

Por tanto, lo primero que debemos hacer es reivindicar esta expresión (lucha de clases) y no entrar al trapo de aquéllos que quieren criticarla engañosamente como una momia del pasado. Tomando las palabras del Profesor Vicenç Navarro: "La alianza de clases dominantes intenta por todos los medios que no se hable de clases y que, en su lugar, se hable de nación, estimulando, en ocasiones, un clasismo que intenta enfrentar las clases populares de un país con otras". Queda claro, por tanto, que lo que no les interesa es hablar de clases sociales y de lucha entre ellas, de clases dominantes y clases dominadas, y por eso despliegan una campaña contra quienes usamos estas expresiones, poco menos que presentándonos como auténticos dinosaurios del pasado. 

 

capitalismo122.jpgTomo a continuación las palabras de Alfonso Lago: "El proletariado no es una idea. Es un sujeto social real del que forman parte millones de personas de carne y hueso. Si hablamos de clases sociales hablamos de formaciones sociales construidas históricamente, de grandes grupos de personas, que tienen una posición común en una estructura social históricamente establecida. En el capitalismo las principales clases son los propietarios de los medios de producción en la era de la gran industria y la producción mercantil (los capitalistas), y los trabajadores asalariados, que crean las riquezas y necesitan vender su fuerza de trabajo a los primeros por un salario para vivir. Unos basan sus ingresos en la propiedad del capital, los otros en la venta de su fuerza de trabajo". Históricamente se ha instalado también una supuesta "clase media", para intentar definir aquéllos individuos que están un poco a caballo entre las otras dos clases sociales perfectamente definidas, pero con el tiempo, y más en épocas de crisis, se ha comprobado cómo la idea de clase media responde a una falacia.

 

capitalismo123.jpgRecomiendo a los lectores el artículo de Alfonso Lago titulado "La izquierda y la clase obrera", que presenta muy bien algunos aspectos de los que estamos contando. Bien, las clases poderosas nos vuelven a hacer trampa, y ahora nos atacan en la proyección de la uniformidad de la clase obrera, para desmontar nuestros argumentos, y presentar el mensaje de que poco más o menos, la clase obrera no existe hoy en día, porque hasta los Ejecutivos y Directores Generales son trabajadores. A ello tenemos que replicar que, efectivamente, el perfil y la estética de la clase obrera también cambia con el tiempo, y se adapta a nuevas realidades sociales, sin dejar de perder su identidad, simplemente porque lo exige el capitalismo. Al respecto, se dice en el artículo de referencia: "Un trabajador varón con mono azul y carné sindical pudo ser un símbolo apropiado de la clase trabajadora en el pasado, pero hoy su mejor representante sería una reponedora mal pagada y a tiempo parcial".

 

capitalismo124.jpgLa clase obrera no tiene un cliché cerrado, sino que también es fiel reflejo del tiempo que le toca vivir. A este respecto, nos dice Alfonso Lago: "Quienes cuestionan la centralidad, homogeneidad o incluso la existencia de la clase obrera, recalcan la fragmentación a la que está sometida: hombres y mujeres, nacionales e inmigrantes, trabajadores del sector público y del privado, fijos y temporales, manuales e intelectuales...Parece como si en tiempos de Marx los obreros fueran seres grises, clónicos, cuarentones, bigotudos y barrigones apretadores de tuercas, con el carné de CCOO colgando del ojal de su mono azul, mientras que hoy vivimos una explosión de individualidades multicolor que “son irreductibles a una sola unidad simbólica”. Y continúa posteriormente: "Pero ¿es que alguna vez fue homogénea la clase obrera en los términos que plantean? El origen de la clase obrera proviene de campesinos expulsados de la tierra, de artesanos arruinados de las ciudades, de las ocupaciones coloniales y movimientos migratorios transoceánicos, del fin de la esclavitud de los negros... de distintas nacionalidades, territorios, dialectos, religiones y cultura. Fueron empleados en distintas tareas y sectores, con distintos salarios y relaciones laborales. No tenían sindicatos, los tuvieron que crear con sus luchas y su unión". Creemos que queda claro.

 

Hoy en día, por tanto, han cambiado las ocupaciones, los modelos de producción, los hábitos y costumbres consumistas, los niveles culturales, pero por todo ello no podemos concluir que la clase obrera se diluye en todo ese mar de diversidad: "Por eso, quien trata de contraponer una “vieja” clase obrera, blanca, masculina, industrial, frente a una nueva más diversa que sería cualitativamente distinta como sujeto social central de las relaciones sociales capitalistas, lo que hace es caer precisamente en los clichés que dice combatir. Más aún, señalar que esta diversidad hace que “sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos” es el colmo de los despropósitos".

capitalismo125.jpgEn conclusión: "Lo que hace importante el papel de los trabajadores es su papel central en la creación de riqueza, en la producción. La existencia y el predominio de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del capital; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. Es su capacidad, por su posición central en las relaciones sociales de producción, de tomar los resortes fundamentales del poder en sus manos. Es la clase obrera la que puede hacer que la rueda del capital deje de girar. Los obreros pueden parar un país. Los estudiantes o los intelectuales, no". A partir de aquí, es de donde debemos generar nuestra conciencia de clase. Igual que no hay que creer a quien nos dice que hoy en día no existen ya derechas ni izquierdas, tampoco a quien nos niegue la existencia de las clases sociales y de su lucha.

 

Hemos de ser capaces de encontrar, de entre toda esta maraña social que delimita la actual clase trabajadora, la identificación con ese nexo común, con ese factor distintivo donde todos nosotros nos encuadramos. En palabras de Alfonso Lago: "La cuestión es si por encima de sexo, raza, idioma o religión, grado de precariedad, ocupación o afiliación sindical, la pertenencia objetiva a una clase social es un vínculo mayor que puede ser catalizado y convertirse en un movimiento unitario de transformación...Del propio elemento unitario, esto es, la condición de clase, se deriva el proyecto hacia el que avanzar. Todos somos esclavos, luego nuestro proyecto común es acabar con la esclavitud. Todos somos obreros, ¿cuál es nuestro proyecto común? Si nos quedamos en: joven, precario, inmigrante o mujer, y no trascendemos este aspecto parcial, no alcanzamos a ver qué es lo que nos une, y a qué nos conduce. Pero si se “agrupa a todos bajo la etiqueta de obreros”, si vemos lo que nos une a todos, podemos plantear un proyecto unitario, sea este la defensa de los servicios públicos, el empleo digno, salario mínimo de 1.000 euros o, porque no, expropiación de las grandes empresas, y control democrático de la economía". Continuaremos en siguientes entregas, profundizando en el concepto y en el alcance de las clases sociales y de su lucha. 

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8 agosto 2013 4 08 /08 /agosto /2013 23:00

En esta décima entrega que estamos dedicando a la revisión de todos los aspectos que constituyen para nosotros una Educación Pública para todos los niveles, vamos a comenzar a hablar de uno de los temas estrella de la misma, como es el Profesorado. Quizá necesitemos algún artículo más para finalizar la exposición en torno a este puntal de una auténtica Educación Pública. Lo veremos. De momento, y no me guía mi pasión profesional para ello, quiero reivindicar la figura, la importancia de los profesores. A todos los niveles. Para los que vivimos la suerte de poder dedicarnos a enseñar, es una profesión bella, incansable, maravillosa, y fundamental para toda sociedad moderna. La prueba es que siempre se recuerda a los grandes y buenos profesores que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, y que nos enseñaron a valorar aspectos y dimensiones nuevas de las cosas que nos rodeaban.

 

educacion_publica101.jpgEl antecedente de haber disfrutado de un buen profesor, para cualquier asignatura, suele residir en la serie de causas y motivaciones que llevan después a una persona a dedicarse a esa actividad, porque el profesor es el responsable de que aquélla materia que enseña sea transmitida con auténtica pasión. Quizá la dedicación a la enseñanza esté entre las más viejas profesiones del mundo, pues también desde el punto de vista emotivo, se siente la necesidad de comunicar y compartir con los demás los propios conocimientos. No obstante, hoy en día la función principal del profesorado no es ya la de transmitir conocimientos, porque éstos están disponibles en el repositorio universal que significa Internet. Pero no por ello los profesores y profesoras dejan de ser valiosos, imprescindibles. El maestro o maestra nos ha de contar sus experiencias, sus motivaciones, su pasión, la importancia de la asignatura en cuestión, y nos debe guiar en nuestro nivel de comprensión sobre la misma.

 

educacion_publica102.jpgPor todo ello, podemos concluir que un Sistema Educativo que no valora a sus profesores, está destinado al fracaso. La LOMCE, proyecto de Ley Educativa del actual Gobierno, infravalora la función docente, recorta en profesores, en retribuciones y en ratios, abre la puerta a la discrecionalidad del Director/a del centro para la contratación de docentes, y un largo etcétera que determina que, también en este aspecto, y justo por lo que hemos contado, sea una Ley nefasta, que nos lleva a un Sistema Educativo indeseable. Reconduzcamos, pues, el camino: comencemos por reconocer que la calidad de un Sistema Educativo tiene como techo la calidad de sus docentes. Y desde este punto de vista, conseguir a las personas más aptas para el ejercicio de la docencia se revela, en consecuencia, como uno de los principales objetivos del sistema, que garantizará en cualquier caso un proceso formativo permanente que trascienda la selección inicial del propio profesorado.

 

educacion_publica103.jpgNo entendemos por tanto la docencia sólo como una habilidad especial, que también lo es, sino como el resultado de la combinación de dos factores: la pasión por la profesión de enseñante, y la mejora continua en la formación del propio profesorado. Pues bien, vamos a destacar las principales medidas que proponemos desde la izquierda para poder cumplir todos estos objetivos:

 

1.- Incremento progresivo de las plantillas docentes en todos los ciclos formativos, así como el ajuste de los ratios alumnos/aula, para conseguir que los profesores/as atiendan al número adecuado de personas.

 

2.- Aumento de las retribuciones del profesorado, consiguiendo recuperar el poder adquisitivo perdido durante estos tres últimos años de crisis.

 

3.- Adición de nuevas plantillas especializadas para los nuevos Ciclos Educativos que han de incorporarse a la Escuela Pública, tales como la Educación Infantil de 0 a 3 años.

 

4.- Promover la firma de Convenios con las Universidades Públicas para el desarrollo y la impartición al profesorado de Másters adecuados a las necesidades de desarrollo de las destrezas profesionales del sistema educativo, y con garantías de adecuación a las necesidades prioritarias de los objetivos básicos del mismo.

 

5.- Incrementar la realización de prácticas directas en el aula, en las etapas de formación universitaria de los futuros profesionales docentes.

 

educacion_publica104.jpg6.- Proponemos un Cuerpo Único de Profesorado, que contemple las distintas vertientes de la función docente, especialmente la pedagógica, y que combine simultáneamente la realización de prácticas remuneradas, tutorizadas por profesorado cualificado en los centros educativos, con la formación universitaria recibida, a lo largo de todo el período de formación inicial, y no sólo en el último curso de la misma. Ello incide en dos factores positivos para el sistema: el descubrimiento de la vocación docente para aquéllas personas que la tengan, y el aprovechamiento de las mismas de cara al sistema.

 

7.- Derogación de toda la legislación que actualmente se refiere a la regulación de la selección del profesorado interino, para consensuar un nuevo procedimiento que, para la baremación y ordenación de las bolsas de trabajo, contemple, entre otros aspectos, el tiempo de servicio prestado como elemento prioritario, así como la validez de la máxima calificación obtenida en la prueba de oposición, sin que sea obligatoria la presentación a las sucesivas convocatorias. De esta forma, no alargaremos sin fin la posibilidad de alcanzar una plaza definitiva para las personas con más experiencia y capacidad demostrada.

 

En la siguiente entrega, finalizaremos con el resto de aspectos que proponemos para alcanzar un profesorado digno, valorado socialmente, entregado, bien remunerado, y con todo ello, garantía fundamental para el éxito de nuestros alumnos y alumnas.

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7 agosto 2013 3 07 /08 /agosto /2013 23:00

Sabemos que la Justicia es un servicio público fundamental, quizá uno de los que más contribuye a un escenario de auténtica cohesión social. Mediante la Justicia, una sociedad permite que cualquier ciudadano/a, sin ningún tipo de discriminación ni restricción, y de forma universal y gratuita, pueda acceder a plantear en los Tribunales cualquier litigio que considere oportuno, y a obtener no sólo una respuesta adecuada en tiempo y forma por parte de los mismos, sino también y en su caso, a disfrutar de un juicio justo, así como a un sistema penitenciario resocializador, justo e igualitario. Pues bien, si la Justicia se pervierte, se prostituye y deja de cumplir sus funciones, se resentirán los propios fundamentos del Estado de Derecho.

 

La Constitución Española de 1978 consagra el principio de igualdad ante la Ley, pero a la vista de los acontecimientos ocurridos de un tiempo acá, parece ser que este principio se pone en entredicho. No sólo parece que la Ley esté pensada para salvaguardar los intereses de los más poderosos, sino que incluso cuando éstos son procesados y condenados, siguen existiendo recursos y resquicios legales que se ponen en marcha para evitar que estas personas puedan cumplir su condena, pagando a la sociedad por sus fechorías. Ésta es la sensación que se tiene desde la inmensa mayoría de la sociedad, y como vamos a ver, no se trata de una impresión descabellada. En el artículo 117 de la CE se proclama: "La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley".

 

Desde ese punto de vista, la despolitización de la Justicia se nos revela como un objetivo fundamental, pero a la hora de la verdad, comprobamos que este principio, lejos de cumplirse, avanza cada vez más en sentido contrario. El ideal que se proclama es la separación de los tres poderes del Estado, esto es, el Poder Ejecutivo (Gobierno), el Poder Legislativo (las Cortes), y el Poder Judicial (Jueces y Tribunales). Pero desde la Transición, uno de los objetivos del bipartidismo ha consistido en politizar (partidarizar, si se quiere) todos los ámbitos de la Justicia. El hecho es que partíamos ya desde entonces de una situación desequilibrada, porque los miembros pertenecientes a estos estamentos se han acercado siempre a un perfil muy conservador. Y aunque muchas de las antiguas Leyes del franquismo se han ido renovando o eliminando, lo cierto es que todavía sufrimos los efectos de muchas de ellas, y algunos estamentos judiciales de aquella etapa (la Audiencia Nacional, por ejemplo) son reminiscencias del pasado, que ya no tienen ningún sentido.

 

Pero aparte de que la Justicia necesite toda esta renovación, así como una modernización y más medios humanos y tecnológicos, lo cual ya hemos denunciado en otros muchos artículos, el problema fundamental es que las bases de nuestro sistema judicial siguen desprotegiendo a los más débiles, o si se quiere, protegiendo más a los poderosos. Y ya no nos referimos sólo a la implantación de las tasas judiciales por parte del Ministro Gallardón, que están impidiendo el acceso a la tutela judicial efectiva, principio consagrado también en nuestra anacrónica Constitución. De nuevo y una vez más, la lucha de clases, que se manifiesta en todos los ámbitos de la sociedad. De esta forma, los jueces se constituyen en los más fieles aliados de las clases sociales más altas, de los empresarios, de los aristócratas, de las grandes fortunas, de la Casa Real. El nepotismo, el tráfico de influencias, el amiguismo y la corrupción se inmiscuyen entre las más altas esferas de la sociedad, cual tela de araña protectora de los intereses de toda esta ralea. Valgan unos cuantos ejemplos para demostrar estas afirmaciones. Mientras a los dirigentes del SAT se les condena por expropiar algunos carros de comida de un supermercado, o a una madre se le condena por comprar comida para sus hijos con una tarjeta de crédito que no era suya, vamos a ver lo que les ocurre a los poderosos.

 

En el Caso Urdangarín, a pesar de la valiente imputación de la Infanta Cristina llevada a cabo por el Juez, esto debió suponer un paso políticamente incorrecto para las altas instancias del régimen, y dicha decisión fue rápidamente desmontada y anulada. El caso del exMinistro del PSOE José Blanco ha sido asímismo archivado, un caso de supuesta prevaricación con empresarios gallegos. Se ha rebajado ¡de 6 años a 9 meses! sorprendentemente la condena al exPresidente de Baleares y exMinistro de Aznar, Jaume Matas (con lo que se evita su ingreso en prisión, aunque le quedan otras muchas causas pendientes), y también se han archivado las diligencias contra la Presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, por el cobro injustificado de dietas en Caja Navarra. Sólo se ha considerado que había una conducta moralmente reprochable, pero ningún delito. Están en pleno proceso de investigación e instrucción judicial los casos Bárcenas y Gürtel (para el PP) y ERE fraudulentos en Andalucía (para el PSOE), además del caso Urdangarín, algunos casos de CIU en Cataluña, y los múltiples coletazos del caso Palma Arena en Baleares.

 

Otro caso estrella de estas últimas semanas ha sido el Caso Blesa o Caso Caja Madrid, donde igualmente la Fiscalía ha atacado sin piedad al Juez Elpidio José Silva, que había decretado el ingreso en prisión de Miguel Blesa en dos ocasiones. Iba a ser el primer banquero que pisara la cárcel de entre todos los que deberían hacerlo, pero al final, todo se esfumó. Al igual que se hizo en el  caso del Juez Garzón, se ha acabado no sólo por apartarlo del caso, sino también por inhabilitar al Juez Silva, que por lo visto representaba un grave problema para las altas esferas. A la luz de todos estos ejemplos, y con la fuerza que sabemos que despliega el bipartidismo desde hace más de 30 años, la impresión que nos da es la que existen una serie de mecanismos que se ponen en marcha en estos casos comprometidos, para proteger los intereses de la Casa Real, y de los dos grandes partidos mayoritarios, cada vez que se acorrala judicialmente a cualquiera de estos tres estamentos, que son por otra parte, los más genuinos representantes del sistema político instaurado en España desde la Transición.   

 

Y respecto al Caso Bárcenas, aún con las evidentísimas pruebas que "Luis" ha aportado al Juez Ruz, todavía no tenemos la garantía de que se vaya por fin a descubrir toda la trama de financiación ilegal, evasión fiscal y cobro de sobresueldos, porque no descartamos que los servicios jurídicos del PP estén tramando nuevas estrategias a poner en marcha llegado el momento. Muy seguro vemos a Rajoy, proclamando que el caso "va a quedar en nada". Subterfugios legales, defectos de forma, llegada del Juez Titular del juzgado de Ruz, y otros vericuetos, pueden al fin proclamar la nulidad de todas las diligencias, provocando que toda esta gentuza pueda volver a irse de rositas, como ha ocurrido en el pasado para otros casos similares, aunque no quizá de tanta envergadura. Lo veremos, pero en cualquier caso, es evidente que no disfrutaremos de una Democracia completa ni de un verdadero Estado de Derecho, hasta que la Justicia no consiga su total y absoluta independencia del resto de poderes.

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6 agosto 2013 2 06 /08 /agosto /2013 23:00

¿Qué hacemos con la prostitución? Desde la izquierda, y así lo hemos manifestado en multitud de ocasiones, defendemos una postura abolicionista de la misma, porque entendemos que representa quizá la mayor expresión de violencia de sexo ejercida contra la mujer. En efecto, en el fenómeno de la prostitución, en su manifestación actual, se conjugan un montón de factores, que expondremos a continuación, que recogen todo el rosario de ataques contra los derechos de la mujer por el hecho de serlo, y resulta que estamos hablando no sólo de uno de los negocios internacionales de mayor envergadura, más globalizado y que ofrece más beneficios, sino en el que están detrás todas las grandes mafias de trata de seres humanos.

 

La prostitución es la punta del iceberg de un gravísimo problema, porque no sólo posee esta dimensión delincuencial de la que hablamos, sino que representa, como hemos dicho, la expresión más brutal del ataque a los derechos de las mujeres. En España, hoy en día, el tema de la prostitución y el enfrentamiento que con ella tienen los poderes públicos, va un poquito por libre, y en función de zonas geográficas. Así, mientras existen ciudades muy permisivas con este fenómeno, otras zonas han puesto en marcha blindajes legales muy agresivos. Pero nosotros no pensamos que estas sean las mejores soluciones para erradicar el problema, sino que hay que enfocarlo desde otras perspectivas. Hoy en día, la prostitución se manifiesta como un fenómeno social complejo e intrincado, unido a una serie de facetas que lo multidimensionan, y hacen más difícil su análisis y su combate.

 

Nos referiremos, por ejemplo, a la reciente ordenanza publicada por el Ayuntamiento de Valencia (en su misma línea están otros bandos anteriores, por ejemplo algunas ciudades catalanas, en la vanguardia de esta tendencia) en el sentido de significar una legislación fundamentalmente represiva contra la prostitución, sobre todo callejera. Parten de la óptica criminalizadora a las mujeres que practican la prostitución, sin detenerse a analizar otros factores que causan este fenómeno. Dicha Ordenanza sobre el Ejercicio de la Prostitución en la Vía Pública prevé medidas únicamente punitivas, de sanción y criminalización, en vez de medidas para la inserción social de las mujeres explotadas, medidas de tipo sanitario, o de prevención, además (aspecto principal) de partidas presupuestarias al efecto.

 

La prostitución no puede entenderse únicamente como un fenómeno ligado a la inseguridad vecinal, o al deterioro de la imagen pública de nuestras ciudades, sino como un fenómeno más amplio, donde en el centro siempre se encuentran las mujeres explotadas, que constituyen la materia prima para el desarrollo y la implantación del mismo. Las mujeres son las auténticas víctimas de la prostitución. La norma citada como ejemplo prohíbe expresamente el hecho de "ofrecer servicios sexuales retribuidos en el espacio público (por parte de las prostitutas), no sólo solicitar, negociar y/o aceptar los mismos (por parte de los usuarios)". Y establece que los Agentes de la Policía Local "requerirán a los presuntos infractores (clientes y prostitutas) para que cesen en su conducta, advirtiéndoles de que las mismas están prohibidas y de que, de persistir en su actitud, además de denunciar su conducta, podrían incurrir en la infracción de desobediencia a los Agentes de la Autoridad".

 

Como vemos, la norma se centra únicamente en cuestiones de orden público. de imagen y de seguridad, sin entrar a fondo a combatir los demás flancos. Por ejemplo, no aborda las posibles alternativas sociolaborales que se les puedan ofrecer a las mujeres que ejercen la prostitución, ni el control sobre los locales de alterne, ni la persecución del delito de proxenetismo, ni de banda criminal organizada, que normalmente están detrás de la explotación de estas mujeres. Sólo un endurecimiento de las sanciones y multas a imponer, que aumentan su cuantía, y la prohibición de promocionar servicios sexuales en los espacios publicitarios por cualquier medio. De entrada, este tipo de problemas de índole social tan acusada se han de abordar consultando con las organizaciones civiles que representan a estos colectivos.

 

No aborda tampoco la situación de protección para las mujeres sometidas a trata en pisos tutelados a cargo de ONG's, así como cambios en la legislación actual para que sea posible que la sociedad civil o la propia Administración de Justicia, de oficio, puedan formular las acusaciones y denuncias contra las mafias. En resumen, pensamos que enfoques como el de la Ordenanza Municipal que estamos comentando no resuelven el problema, pues sólo se centran en la criminalización del colectivo afectado, y se invisibiliza aún más una realidad social que continuará presente, de una u otra forma. Sólo la apuesta por medidas preventivas y reparadoras, destinadas a mejorar la situación de las personas afectadas, así como una lucha implacable contra las mafias dedicadas a la explotación sexual de las mujeres, podrá erradicar esta lacra y esta cruel manifestación de la violencia de género en nuestros tiempos.

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5 agosto 2013 1 05 /08 /agosto /2013 23:00

Había una tremenda expectación en torno a la comparecencia del Presidente del Gobierno del pasado jueves dia 1 de agosto, pero lo cierto es que el guión ya estaba escrito. Como era de prever, Rajoy no se salió del guión lo más mínimo, e incluso se presentó en algunos momentos sobrado y altanero, en forma y fondo. Negó todas las acusaciones, tanto las que se atribuyen al partido (doble contabilidad, financiación ilegal, cobro de sobresueldos) como las que se referían a él mismo (protección y connivencia con un delincuente). En esa misma línea y como es lógico, se cerró en banda y no dejó ningún resquicio para poder pensar que va a dimitir o a convocar Elecciones Generales anticipadas.

 

Rajoy se nos presenta a estas alturas como una víctima, declarando haber sido engañado, y haber confiado en una persona que no lo merecía. Y por lo visto, todo se zanja con un "me equivoqué". No hay asunción de responsabilidades. Rajoy y el PP son los buenos, y Bárcenas es el malo. Fin de la cuestión. Así de simple...¿Pero por quienes estamos siendo gobernados? Aquí tenemos no sólo una banda de ladrones y chorizos, controlados por una mafia que los dirige, y dicta la política que hay que hacer, sino además que todo ello lo practican con un absoluto descaro, insultando hasta la propia inteligencia de la ciudadanía. Tienen la desfachatez y la poca vergüenza de llamar "papel arrugado" a las pruebas que demuestran sus indecentes prácticas, y a negar ante la más absoluta evidencia que él no ha "cometido el delito de encubrir a un presunto culpable". No se puede tener más cara, ni ser un Presidente más indigno para un país supuestamente democrático.

 

Los modos y las formas de gobernar ponen de manifiesto una absoluta falta de respeto hacia la ciudadanía, un desprecio absoluto hacia la democracia más elemental, y una bofetada en la cara a los fundamentos del Estado de Derecho, al que tanto se refieren. Abrumadoras son las pruebas que demuestran que en el PP disfrutaban de una orgía de dinero negro, y que ese al que ahora llaman delincuente, no es ningún señor que pasaba por allí, sino su gerente y tesorero durante más de 20 años. ¿Es que acaso se ha inventado él la doble contabilidad como hobby durante todo este tiempo? Hemos llegado a tal grado de degeneración política y moral por parte de nuestros gobernantes, que el ambiente ya se vuelve irrespirable, y toda declaración, por solemne que sea, se ve manchada por la sombra de la podredumbre generada por esta supremacía del bipartidismo.

 

Y a todo esto nos vienen con el famoso invento de la llamada "Marca España", usada como pretexto para encubrir los más escabrosos asuntos de la vida pública, en aras de que dicha marca no se vea empañada. Y junto a ello, frases huecas y vacías, auténticas momias dialécticas para preservar la supuesta honorabilidad del PP y de sus dirigentes. Y lo que más gracia nos hace es el recurrido argumento de la "estabilidad política" del país, que Rajoy, según afirma, va a mantener. ¿Pero qué concepto tendrá este sujeto de lo que significa estabilidad política, cuando está hablando de un país, como España, donde la gente se moviliza diariamente, donde sus ciudadanos y ciudadanas son llevadas al paro, a la pobreza, a la miseria, son deshauciados, son desechados del Sistema Nacional de Salud, son expulsados de la Universidad porque les ponen unas matrículas inalcanzables para su presupuesto, ya de por sí depauperado por la crisis? ¿Dónde ve Rajoy la estabilidad política en este panorama?

 

Seguro que se refiere a que posee mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado, aunque no dice que esa mayoría abosluta se debe a una injusta Ley Electoral, y a la difusión de un Programa Electoral engañoso y encubridor de las auténticas medidas con las que se gobierna. Está claro que nos gobiernan las fuerzas del capital, que no se detendrán por muchos escándalos que salgan a la luz pública. Están dinamitando no sólo los soportes sociales que garantizaban una mínima cohesión, sino también todos los resortes del andamiaje político del Estado, prostituyendo la división de poderes, e instaurando la corrupción no como un fenómeno residual, sino como la divisa cotidiana del funcionamiento de las Instituciones. No demuestran ni el más mínimo respeto hacia la honestidad, la ética y la estética de los cargos públicos, y su vinculación con el gran mundo empresarial no sólo es patente, sino que se hace palpable hasta sus últimas consecuencias.

 

La ocupación de las altas Instituciones del Estado por altos cargos y militantes del PP está entrando ya en un nivel vomitivo. Tribunal Constitucional, Poder Judicial, Consejo de Estado, Defensor del Pueblo o Comisión Nacional del Mercado de Valores son buenos ejemplos de ello. El compadreo llega a tal extremo que la palabra democracia ya nos causa risa. El hedor institucional es ya insoportable, y las evidencias de la lucha social de clases están más vivas que nunca. El estallido social está servido, ante el empobrecimiento social preponderante, unido a la sucesión ininterrumpida de escándalos que salen a la luz. Y mientras, los recortes sociales y laborales no cesan, aunque nos quieran vender la idea de que el paro está descendiendo, y nos hablan de algunos miles de personas que han encontrado algún empleo precario en el último mes. Vueltas y más vueltas a la filosofía neoliberal, que nos conduce a más miseria y degradación social. Ante ello, falsas promesas de inminente recuperación económica, que son sistemáticamente desmentidas no sólo por la tozuda realidad social, sino por el resto de Organismos Internacionales. La ausencia de futuro, el caos, el pesimismo y la hecatombe son los únicos mensajes que podemos obtener de la acción de esta caterva de obscenos políticos que nos gobiernan. Abandonemos el dopaje social que nos invade, y lancémonos a la calle, hasta que consigamos tumbar a este indigno Gobierno.

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4 agosto 2013 7 04 /08 /agosto /2013 23:00
En la presente entrega vamos a dedicarle un poco de tiempo al análisis de lo que se ha definido como "El modelo alemán", ciertamente inmodélico, para que veamos sus carencias y sus fundamentos, y comprendamos, a pesar de su publicidad, los motivos de su rechazo. Se suele poner este modelo germánico como ejemplo de algunos aspectos a mejorar en nuestra economía (despidos, minijobs, etc.), pero lo cierto es que, salvo alguna característica puntual y aislada, no ofrecen nada positivo. Retrocedamos en primer lugar unos cuantos años. La burguesía alemana ya aplicó un recorte muy severo a sus asalariados. Ella ha sido la más beneficiada por la formación de la Unión Europea. No así sus trabajadores. Además de su amplia base industrial, la burguesía alemana ha contado con una gran ventaja en términos capitalistas, ser la primera en imponer un drástico plan de ajuste de las condiciones salariales y laborales de sus trabajadores, que han hecho más rentable y competitiva (para la burguesía, claro está) la economía germana.
     
milagro_aleman1.jpgEn la etapa de gobierno del socialdemócrata Gerhard Schroeder, cuando el paro en Alemania alcanzó los 5 millones de personas, se aplicó un recorte brutal de las condiciones laborales y de los derechos sociales. Las conquistas de años, como las 35 horas semanales, fueron eliminadas en sectores que la habían conquistado. Se redujeron los salarios, y las prestaciones sociales por desempleo se recortaron drásticamente. De hecho, el reparto de la renta a favor de los beneficios de las empresas en Alemania crece más deprisa que en España hasta 2007. Ese es el secreto del “milagro” alemán.
     
Es necesario denunciar también la falsedad de las cifras del desempleo en Alemania, pues hay varios millones de personas sin trabajo por distintos motivos —con subsidios míseros o sin ninguno— y de subempleados —que con sus sueldos no pueden mantener a sus familias— que no se contabilizan como desempleados. Además de millones de trabajadores con minijobs, salarios retribuidos por las empresas con 270 euros mensuales que son subvencionados con una pequeña ayuda pública. Teniendo en cuenta todo ello, el paro real en Alemania no es muy distinto de aquí, y lo mismo podría extrapolarse para muchos países de la Unión Europea y de Estados Unidos.
     
Hay millones de parados ocultos porque reciben pequeñas ayudas o, simplemente, no se les contabiliza como tales. Y, además, está en auge el número de trabajadores pobres, aquellos que aun teniendo un empleo, sus remuneraciones son tan miserables que viven bajo el umbral de la pobreza. Por eso, no hay ninguna posibilidad de que la emigración sea una salida para un número significativo de trabajadores en paro. El paro es crónico en el sistema porque es necesario para mantener la “oferta” de mano de obra por encima de la demanda y garantizar que su “precio” es bajo. Como ya hemos contado en anteriores artículos de esta serie, este es uno de los fundamentos del capitalismo.
     
troika.jpgEsta etapa de crisis es particularmente profunda porque hay un enorme exceso de capacidad productiva junto con un volumen de deudas, muchas de ellas incobrables, sin precedentes por su envergadura. En términos capitalistas, salir de esta recesión implica un periodo de recesiones muy profundas con recuperaciones débiles, hasta que se corrijan ambos problemas, destruyendo parte de las fuerzas productivas y reduciendo el nivel de endeudamiento a costa de la mayoría de la sociedad. Todo eso para luego volver a preparar una nueva crisis. El “pequeño problema” de todo esto son las consecuencias para los trabajadores y para el planeta de las recetas capitalistas. Por eso, muchas veces hemos afirmado que la salida de la crisis y la creación de empleo se darán únicamente cuando todo este proceso de derribo y liquidación de los derechos sociales y laborales haya concluido. Cuando las jubilaciones sean míseras, cuando sea residual el empleo público, y cuando los trabajadores se contraten casi en su totalidad en precario.
     
Es más, el capitalismo ha llevado la extracción de recursos naturales más allá de la capacidad de reposición de la naturaleza. Por decirlo en términos económicos, ha tomado un crédito del planeta que ahora está empezando a cobrarse sus deudas. Los gastos por desastres naturales, malas cosechas, etcétera, y el agotamiento de materias clave como el petróleo ya están teniendo consecuencias en la vida cotidiana de millones de personas. Por tanto, no cabe esperar que los ciclos habituales de la economía capitalista sigan eternamente sin consecuencias. A largo plazo, es sencillamente inviable. Pero en vez de reconocer y enfrentarse a este hecho de cara, lo cierto es que las políticas energéticas que se practican son cada vez más dependientes de los combustibles fósiles y de la energía nuclear, impidiendo una difusión generalizada de las energías alternativas. Detrás de todo ello, como siempre, las grandes empresas que no quieren perder su "coto privado de caza", su pedazo del gran pastel energético.
     
beneficios_santander.jpgTarde o temprano habrá una recuperación económica, o mejor podemos decir, macroeconómica. Esto es, una recuperación que no determinará grandes alteraciones de los índices de desempleo, sino que servirá únicamente para que las grandes empresas saneen sus cuentas de resultados. De hecho, los grandes bancos españoles ya están mejorando muchísimo sus beneficios con respecto al año anterior, y hay billones de euros en las cuentas de las grandes empresas y de las grandes fortunas a escala mundial, también de las españolas, que no están siendo utilizadas en actividad productiva porque no esperan de ella gran rentabilidad por ahora. Pero lo que podemos ya anticipar con certeza es que el empleo que se creará no servirá para erradicar el desempleo y que será en pésimas condiciones. Y, finalmente, no evitará nuevas crisis. Esas son las expectativas que nos ofrece el capitalismo. Continuaremos en siguientes entregas, exponiendo el tema subyacente fundamental, que puede ser considerado no sólo el eje rector y conductor de todo, sino el concepto base para poder cambiar el sistema: la lucha de clases.
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1 agosto 2013 4 01 /08 /agosto /2013 23:00

Se ha publicado una Carta Abierta que un sacerdote afincado en Roma ha dirigido al diputado Gaspar Llamazares, del Grupo de la Izquierda Plural. El nombre del religioso trinitario español es Pedro Aliaga, y por supuesto, la carta ha sido remitida para su publicación a uno de los diarios más reaccionarios, como es el ABC. Desde aquí, vamos a contestar a este cura, independientemente de la respuesta que pueda darle su destinatario, porque entendemos que la Carta, aunque tenga un destinatario concreto, ha sido remitida en general a todas las personas que pensamos igual (en este aspecto) que el señor Llamazares. No he podido encontrar la página en el Diario ABC, por lo que remito a los lectores interesados en su lectura completa, al enlace siguiente: http://www.slideshare.net/xolisimo/carta-de-un-cura.

 

La carta parte de la solicitud que ha cursado IU de retirar los crucifijos y otra simbología religiosa de los actos de juramento de los cargos públicos, así como del contexto de las escuelas y colegios públicos. A partir de ahí, nuestro sacerdote va haciendo una serie de preguntas a nuestro diputado, todas ellas provistas de una inmensa dosis de demagogia, pero que vamos a ir contestando desde aquí. Por ejemplo, le pregunta si va a pedir la retirada de nuestros museos de los cuadros de Cristos de Velázquez o Vírgenes de Murillo. Le pregunta si va a acudir a su escaño en Navidad, si se va a aupar a la Torre de la Catedral de Toledo para tapar sus cruces, si va a pedir también la retirada de la imagen impresa en los billetes de 20 euros por representar la ventana gótica de una catedral europea, y también le pregunta si va a solicitar que se prohíba la Semana Santa, o la Romería del Rocío.

 

Continúa este sacerdote preguntándose si pediremos también la retirada de nuestras bibliotecas estatales de las obras de Gonzalo de Berceo o de Lope de Vega, o si solicitaremos cambiar los nombres de los pueblos con reminiscencias religiosas (que hay muchos) de nuestro país, o si comenzaremos una cruzada para eliminar o cambiar las fiestas populares que hacen referencia a algún santo (como San Fermín), y también bromea con el nombre de Gaspar Llamazares, por llamarse como uno de los tres Reyes Magos. El señor Aliaga, como decimos, juega con trampa, además de mezclar asuntos de la cultura de nuestro país de muy diversa índole.

 

La trampa consiste en jugar con al menos 20 siglos de ventaja, que son (en la era Cristiana) todos los que la religión lleva instalándose en nuestras vidas. Por tanto, es lógico y natural que durante todo este tiempo todas o casi todas las manifestaciones culturales y artísticas de un país (el nuestro, en este caso) se hayan impregnado de la simbología religiosa. ¿Queremos acabar con todas ellas? La respuesta es NO, porque no tiene sentido, como nuestro sacerdote plantea, ignorar una obra de arte de tamaño calibre como una Virgen de Murillo. Lo cual no quita para que, a medida que el Estado se va alejando de las religiones, respetando a todas por igual, pero sin permitir que ninguna de ellas ocupe el plano público, las manifestaciones religiosas llevadas a cualquier ámbito cultural o artístico irán desapareciendo. En el fondo lo que subyace en los demagógicos planteamientos de este sacerdote es mezclar churras con merinas, y no entender en absoluto lo que significa un Estado Laico. Pero no se preocupe, señor Aliaga, que se lo vamos a explicar.

 

Los que defendemos un Estado Laico no queremos acabar con la existencia de las religiones, porque con eso se acaba desde la educación, el conocimiento y la cultura. Lo que queremos es que la religión no ocupe ninguna manifestación de ámbito público, llevada a cualquier terreno. Por tanto, lo que queremos es la que la religión (cualquiera de ellas) sea cultivada únicamente en los ámbitos privados de las personas y de las familias creyentes. ¿Es esto tan difícil de entender para una persona cultivada como usted? Lo que queremos, señor Aliaga, es que la religión no continúe dictando su retrógrada moral a toda la población desde púlpitos sufragados con dinero público, porque gracias al poderío y a la influencia de la religión, se han cometido los crímenes más atroces contra la humanidad, y se ha embrutecido a las personas durante siglos. Queremos a las religiones únicamente en el ámbito privado, sufragada con fondos privados, procedentes de sus fieles, y cuando consigamos esto total y absolutamente, lo demás irá cayendo por su propio peso. Un comentario final, señor Aliaga: el partido al que pertenece el señor Llamazares no sólo no va a desaparecer, sino que, por si no se ha enterado usted, está llamado a convertirse en fuerza política mayoritaria en el Congreso. Así que vamos a dar la batalla.

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31 julio 2013 3 31 /07 /julio /2013 23:00

No cabe duda de que vivimos tiempos convulsos y de contradicción permanente. Pongamos un simple ejemplo: mientras el Papa Francisco se pregunta que quién es él para criticar a un gay (siempre que ese gay sea creyente, claro), en Rusia se cuentan por cientos las recientes agresiones a la comunidad homosexual. Dichos acontecimientos deben animarnos todavía más a continuar en la lucha por la liberación y el reconocimiento del mundo LGTB. Hagamos en esta entrega un somero repaso a la creciente homofobia que se está experimentando en Europa y en otros sitios del mundo. Parece que ya queda atrás la movilización sin precedentes de la derecha católica francesa y sus movimientos sociales adláteres contra la Ley de Matrimonio Homosexual de François Hollande, pero ha representado un punto de inflexión de incalculables dimensiones.

 

Los datos publicados recientemente por la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) confirman que las tendencias sociales de rechazo a la homosexualidad y el ataque a los derechos de estos colectivos están sufriendo un espeluznante aumento en nuestro viejo continente. Según publica Carlos Elordi en eldiario.es: "La FRA ha entrevistado a más de 93.000 homosexuales, bisexuales y transexuales (LBGT) de los 27 países de la UE, más Croacia. Casi la mitad de ellos (el 47%) ha asegurado que en los últimos doce meses ha sufrido alguna forma de discriminación por culpa de su orientación sexual. Cerca de uno de cada cuatro ha denunciado haber sido víctima de asaltos o amenazas violentas en los últimos cinco años y el 6% ha afirmado que ha sido atacado físicamente en los últimos 12 meses, en no pocos casos en el seno de sus propias familias".

 

Por porcentajes de respuestas positivas (es decir, las que reconocen y denuncian los hechos), el mayor acoso al mundo LGTB viene de los países de Europa del Este (Lituania, Croacia, Polonia, Rumanía, Bulgaria, Eslovenia, etc.). Y en el otro extremo, es decir, los países más tolerantes, serían respecto a estos datos, Luxemburgo, Dinamarca y Holanda. Y fuera de la Unión Europea, el panorama, como decíamos más arriba, es aún más desolador. Diez regiones de la Federación Rusa han aprobado leyes que prohíben lo que se denomina “propaganda prohomosexual”, seis de ellas podrían hacerlo en breve, al igual que el propio Parlamento ruso, la Duma, que tramita una ley que viola abiertamente la normativa internacional sobre derechos humanos, y según la cual una persona que exprese en público lo que se consideran opiniones favorables a la homosexualidad –como el apoyo al uso de preservativos para su práctica– será multada con 145 euros, y si es una ONG con más 15.000. En Moldavia, varias de las mayores ciudades del país se han declarado “zonas libres de gays”. Y en Uganda, hace poco se aprobó una ley que hasta prevé la pena de muerte para los casos de “homosexualidad agravada”. Actualmente, la homosexualidad se sigue considerando delito en 76 países del mundo.

 

Se nos está cayendo incluso el mito británico, considerado hasta hoy como un buen referente de las políticas públicas de apoyo y reconocimiento al mundo LGTB. Alli, un sector de los tories, junto a un grupo de diputados laboristas, está dando la batalla para tumbar la ley de matrimonio gay presentada por el Gobierno Cameron. Son los mismos que exigen la salida del Reino Unido de la Unión Europea, y los que más alboroto popular han levantado ante el nacimiento del hijo de los Príncipes Guillermo y Catalina. Es decir, los sectores que abogan por el conservadurismo puro y duro, aplicado en todos los frentes. La derecha mediática y política, que se resiste (siempre lo ha hecho, y en todas partes del mundo) a que la sociedad evolucione hacia más justicia social.

 

Y es que en el universo de las ideas conservadoras, trasnochadas, reaccionarias, intolerantes e insolidarias, acrecentadas además en tiempos de crisis, los asideros ideológicos más radicales se tornan en referentes casi absolutos. Y temas como la diversidad sexo-genérica se vuelven caballos de batalla fundamentales. Podríamos extrapolarlo al mundo de los migrantes, que representan también, aunque en otro plano, otra cara de la misma moneda. Esa moneda que nos lleva a un mundo más injusto, más inhumano, más irracional y más enfrentado. Ese mundo donde los distintos no son aceptados. Ese peligroso mundo del cual tenemos precedentes históricos que queremos olvidar. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 julio 2013 2 30 /07 /julio /2013 23:00

Partamos de una pregunta inicial: ¿Qué tipo de sistema educativo necesita el capitalismo? Pues básicamente, un sistema educativo que forme personas dóciles y poco críticas con el propio sistema capitalista. Esto será mucho más difícil de conseguir mediante un sistema educativo público, gratuito y de calidad, y por tanto, el primer objetivo es dar peso a los centros privados y concertados, y recortar en todos los frentes (profesores, retribuciones, medios, ratios, etc.) en el sistema público, hasta que éste se convierta en un sistema educativo residual. A la vez, el sistema educativo público, además de recortado, ha de formar a las personas con menos recursos, a las que se les brindarán menores posibilidades, mientras que las personas con mayores recursos serán desviadas a los centros privados y/o concertados, dotados de más medios y posibilidades, con lo cual estamos construyendo un sistema elitista.

 

El capitalismo necesita por tanto que el sistema educativo sea discriminatorio, elitista, apoyado en lo privado y recortado en lo público. El segundo gran parámetro a considerar es que el sistema educativo, para servir bien al capitalismo, ha de estar imbuido de su propia filosofía, y a su vez esto se manifiesta en varios frentes: no sólo no ha de cuestionar el propio sistema capitalista, sino que además ha de difundir sus ideales, sus bases y sus valores, por ello el propio sistema educativo ha de funcionar como un negocio, es decir, sujeto a parámetros mercantilistas, tales como la selección del alumnado, la publicación de ránkings, o la eliminación de la democracia en el funcionamiento de los propios centros. Para ello, se elimina la capacidad de decisión de los órganos colegiados, se le concede máximo poder al Director/a del centro, y a su vez éste se nombra desde la propia Administración.

 

Como se puede observar, van encajando todas las piezas del puzzle, para construir un sistema educativo que sirva desde la base y completamente al capitalismo. Por último, se van perfilando unos contenidos educativos claramente ideologizantes, que vayan formando al alumnado en los valores capitalistas: la explotación, la competitividad, el valor de lo privado frente a lo público, de lo individual frente a lo colectivo, etc. Para ello, se eliminan una serie de asignaturas que puedan educar en otros valores (Educación para la Ciudadanía), se establecen una serie de asignaturas troncales con mayor peso (para restar peso a otras), y se establecen (para centralizar la evaluación de resultados) una serie de pruebas de evaluación externas, controladas por comités estatales. La guinda del pastel la pone la relevancia recuperada de la asignatura de religión, para que por supuesto, los alumnos sigan formándose en los valores de la Religión Católica, con lo cual se ayuda también a difundir los valores de la misma, tales como la oposición al aborto, la primacía del patriarcado, el relevo de la mujer a sus tareas domésticas, y el cuestionamiento de las opciones sexuales.

 

Todo ello nos dibuja el panorama donde la Ley Wert, la llamada LOMCE, nos conduce: un sistema educativo sexista, discriminatorio, desigual, que dé apoyo a los centros privados, que elimina la democracia decisoria en los centros, que fomenta el elitismo, la excelencia para los centros privados, la eliminación de fondos para los centros públicos, los recortes en profesorado, la elevación de ratios, el endurecimiento del sistema de becas y ayudas al estudio, la legitimación de las desigualdades, la instauración de valores del capitalismo, la dictadura de los valores religiosos, la instauración de evaluaciones externas, el desprestigio de la actividad docente, la elección de itinerarios tempranos, el cambio de funcionamiento de los centros bajo criterios mercantilistas, el fomento de la competitividad entre los propios centros, la publicación de ránkings, la capacidad de selección del alumnado, el apoyo de patrocinadores privados, o el mayor peso de la propia Administración para controlar que todo este edificio, toda esta arquitectura del sistema educativo sirva perfectamente al capitalismo. Como suele finalizar Vicenç Navarro, así de claro.     

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