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18 agosto 2020 2 18 /08 /agosto /2020 23:00
Viñeta: Osval

Viñeta: Osval

He sido testigo del bloqueo de EEUU a Cuba. Estoy orgulloso de ser amigo del país prohibido que aún sigue siendo un paradigma de dignidad nacional para otros porque ostenta ese peligroso ejemplo de la solidaridad

Eduardo Galeano

El pasado año 2019 la Revolución Cubana cumplió 60 años de permanencia, quizá la más longeva de nuestra historia reciente, teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ha visto sometida. No podemos compararla con otro tipo de revoluciones del siglo XX, tales como la de China o Corea del Norte, pues éstas han derivado hacia claros ejemplos de capitalismo de Estado. Tampoco es comparable, evidentemente, con la Revolución Rusa de 1917, pues aquél modelo inicialmente socialista derivó hacia una brutal burocracia de Estado, que a su vez decayó en un modelo social brutal y autoritario por parte de Stalin. Ninguna gran Revolución ha sido comparable a la cubana. Nuestros amigos caribeños de esa pequeña isla han conseguido acercarse, como decimos dentro de las limitaciones impuestas, al mejor modelo revolucionario al que podemos aspirar. Pero por supuesto, los Estados Unidos no estaban dispuestos a permitirlo, ni aún hoy lo están. Sigo a Frei Betto en este artículo, donde analiza un poco la historia de estos 60 años de Revolución Cubana. Para la soberbia de los servicios de inteligencia estadounidenses, tan acostumbrados a controlar lo que pasaba en el resto del mundo, la osadía de los barbudos cubanos al sustraer a la pequeña isla del radio de acción del Tío Sam era una osadía que no podía ser permitida. La CIA movilizó y entrenó durante años a miles de mercenarios, que fueron vergonzosamente derrotados por un pueblo digno. Fracasados aquéllos intentos, los Estados Unidos transformaron a los cubanos exiliados en Miami en terroristas que derribaron aviones, hicieron explotar bombas, y promovieron sabotajes. USA invirtió una fortuna para alcanzar el más deseado objetivo: eliminar a Fidel. Fueron más de 600 atentados. Todos fracasados. El Comandante y líder supremo de la Revolución falleció en su cama, el 25 de noviembre de 2016, poco antes de que la Revolución cumpliera 58 años. Castro ha sido uno de los dirigentes más lúcidos y valientes de la historia reciente, y que además ha sido capaz de dirigir a su pueblo de forma ejemplar en la causa revolucionaria. 

 

El gran líder Fidel Castro había sobrevivido a 10 perversos ocupantes de la Casa Blanca, que autorizaron acciones terroristas contra Cuba y contra él personalmente: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo. Ningún líder mundial acometió semejante reto. Jamás pudieron doblegarlo, la firmeza y valentía de Fidel, apoyado siempre por su pueblo, permaneció intacta, constituyendo el mejor ejemplo de resistencia mundial contra el imperialismo. Posteriores a él, tan solo el ex Presidente Barack Obama realizó algún gesto de amistad y acercamiento a Cuba. Todos los demás han seguido a pies juntillas la política agresiva y autoritaria de Estados Unidos, chantajista con todos los que no cumplen sus designios. Fracasado el intento de invasión de Playa Girón (1961), se impuso el criminal bloqueo a la isla, que continúa en nuestros días, para vergüenza de la ONU, que no ha sido capaz de plantar cara a la decadente política estadounidense. Aunque las mayorías contrarias al bloqueo han sido cada vez más aplastantes en la Asamblea General de la ONU, USA ha hecho caso omiso, y junto a su criminal amigo Israel, ha continuado con su hostil política hacia Cuba. Tras la caída del Muro de Berlín (1989) y la desaparición de la antigua Unión Soviética (URSS, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), los profetas de la desgracia anunciaron el fin del socialismo cubano. Se equivocaron de cabo a rabo. Cuba, de nuevo, resistió. Frei Betto explica: "¿Por qué Cuba les molesta a tantos que asocian indebidamente el capitalismo con la democracia? Porque Cuba convence a las personas intelectualmente honestas que no se dejan llevar por la propaganda anticomunista basada en prejuicios y no en hechos como que a pesar de la campaña mundial contra la Revolución, en la isla nadie muere de hambre, anda descalzo, es analfabeto después de los 6 años de edad, necesita tener dinero para ingresar en la escuela o cuidar de su salud, trátese de una gripe o de una compleja cirugía del corazón o del cerebro. En la lista del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU, que incluye 189 países, Cuba ocupa un mejor lugar (el 68) que la mayoría de los países de América Latina, incluido Brasil (lugar 79)". 

 

Mientras, el pueblo cubano ha sido aleccionado en los valores culturales de la Revolución, lógicamente enfrentados a los valores capitalistas e imperialistas, hegemónicos en el resto del mundo. El principal de todos ellos: mientras que el capitalismo enfatiza la competitividad como un valor, la Revolución difunde en el pueblo cubano la solidaridad. Gracias a ello, Cuba es hoy día el mejor referente de internacionalismo solidario. Durante las décadas de 1960 y 1970 Cuba envió tropas para ayudar a naciones africanas a liberarse del colonialismo europeo del que dependían, y poder así emanciparse y conquistar su independencia. Raúl Castro fue el único Jefe de Estado extranjero a quien se le concedió el derecho a pronunciar un discurso en los funerales celebrados en honor a la figura de Nelson Mandela, porque el Gobierno de Sudáfrica reconoce la importancia de la solidaridad cubana para el fin del apartheid. Y gracias a la solidaridad practicada y difundida por el régimen cubano a lo largo y ancho de todo el mundo, maestros y médicos cubanos han trabajado en las áreas más pobres y remotas de más de 100 países. Pero la solidaridad también es un valor practicado interiormente, de tal forma que gracias a los principios éticos de la Revolución, en Cuba no se ven familias debajo de los puentes, niños en las calles, mendigos tirados a la vía, mafias de drogas o zonas dedicadas a su tráfico y consumo. Aún siendo Cuba un país pobre, dicha pobreza no contrasta, como en otras zonas del mundo, con la exorbitante riqueza de sus élites ni de sus dirigentes políticos, sino que todo el conjunto de la población participa de lo que hay, se reparte y se practica la ayuda mutua, la solidaridad y la cooperación. Pero Frei Betto aclara: "¿El pueblo cubano ya conquistó el paraíso? Lejos de eso. Cuba es una nación pobre, pero decente. A pesar del bloqueo y de todos los problemas que conlleva, su pueblo es feliz". Y es una felicidad compartida por todos, asumida como el resultado de un largo y penoso proceso de enfrentamiento con el imperialismo más brutal y salvaje de nuestro mundo, pero cuyo resultado no puede ser mejor: 60 años de permanencia lo avalan. 

 

No obstante, se da un debate social tramposo, por parte de los detractores de la Revolución Cubana, que tiene que ver con las personas que salen del país. Y preguntan: si en Cuba se vive tan bien...¿Por qué muchos se van de aquél país? Como decimos, es un argumento que tiene trampa, porque lo cierto es que muchos se van de cualquier país que tenga que enfrentar dificultades. Y así, muchas personas se han ido (y se van) de España, de Grecia, de Turquía, de Brasil, de Venezuela, de Argentina, de Guatemala, de Ecuador, de Honduras...La lista sería interminable, porque podemos afirmar sin temor a equívoco que no existe ningún país del mundo que no tenga emigrantes. Pero una mejor pregunta podría ser: ¿Quiénes se van? Concretamente, de Cuba se van las personas contaminadas por la vomitiva y tóxica propaganda del consumismo capitalista y del tan manido como falso eslogan del "sueño americano", creyendo que El Dorado queda al norte del Río Grande. Se equivocan. Pero los mismos que se regocijan por la emigración de una pequeña parte del pueblo cubano jamás se preguntan por qué nunca ha habido en Cuba una manifestación popular contraria al gobierno, como ha ocurrido recientemente en Francia (los chalecos amarillos), o en Bielorrusia (denunciando corrupción en las elecciones), o las que tuvieron lugar durante la llamada "Primavera Árabe" en Túnez (2011), Egipto (2011), Turquía (2016), incluso Argelia (2019). Nadie puede argumentar que en Cuba no se den manifestaciones por la represión que ejercen las Fuerzas de Seguridad...¿Hay en Cuba soldados o policías en cada esquina? ¿Alguien conoce algún episodio donde estos agentes hayan maltratado al pueblo en manifestación? Seguro que no. El Papa Juan Pablo II declaró que le había llamado la atención el hecho de no ver vehículos militares en las calles de la La Habana durante su visita a la isla, como viera en tantos otros países. No existe más que una conclusión a todo ello: la mayor arma de la resistencia cubana es la conciencia de la población. Es el pueblo el sujeto revolucionario, es el pueblo el que ha conseguido unirse en torno a la figura de la Revolución, y permanecer en apoyo sin fisuras a sus líderes. Y sólo esta circunstancia es la garante de que cualquier proceso revolucionario tenga éxito. 

 

No existe otro secreto. El pueblo cubano, al igual que aquélla pequeña aldea gala que resistía y siempre al invasor, se erige en sujeto revolucionario por la inteligencia y capacidad de sus líderes, y por la capacidad y valentía del pueblo cubano. Y dicha comunión es la mayor garantía de éxito. Por eso la pequeña isla caribeña representa para el mundo un gran bastión moral. De hecho, varios sondeos de opinión independientes, sobre todo de la consultora internacional Gallup, así como una nota del propio Pentágono estadounidense, señalan que más de las tres cuartas partes de la población cubana se identifica plenamente con su sistema político, y solo un exiguo 5% preferiría otro sistema. Las cifras son claras y elocuentes. Y no se trata de ninguna manipulación popular, sino que existe un pueblo, quizá el único actualmente sobre el planeta, que ha sido firmemente consciente y responsable de que el camino de la Revolución era el mejor para su país. Y así lo han llevado a cabo, para gloria y referente de la humanidad. El sistema educativo cubano, del que hablaremos en posteriores entregas, también ha tenido mucho que ver en ello. Los cubanos son educados desde pequeños en los valores de la Revolución, al igual que, tristemente, nosotros somos educados en los valores del capitalismo. Cada sistema educativo educa en los valores que creen. Es así de simple. Y como afirma Frei Betto: "Y cuando los cubanos celebran, no miran solo al pasado de tantas gloriosas conquistas en medio de muchos desafíos y dificultades. Inspirados en Martí, el Che, Fidel y Raúl, los cubanos saben que la Revolución es todavía un proyecto de futuro. No solo para Cuba, sino para toda la humanidad, cuando las diferencias (de idioma, cultura, sexo, religión, color de la piel, etc.) ya no sean motivo de divergencias, y la desigualdad social figure en los archivos de los investigadores como una abominable referencia histórica, como sucede hoy con la esclavitud". Continuaremos en siguientes entregas.

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16 agosto 2020 7 16 /08 /agosto /2020 23:00
Viñeta: Falcó

Viñeta: Falcó

“Vendrá el día en que el derecho de la Naturaleza sea, por conciencia de todos y todas, cumplido, respetado y exigido. Y ojalá no sea tarde. Todavía estamos a tiempo para que nuestras leyes reconozcan el derecho de un río a fluir, prohíban los actos que desestabilicen el clima de la Tierra, e impongan el respeto al valor intrínseco de todo ser viviente. Es la hora de frenar la desbocada mercantilización de la Naturaleza, como fue otrora prohibir la compra y venta de los seres humanos

Alberto Acosta

Reconocer límites implica -entre otras cosas- pasar de la edad infantil a la edad adulta. En eso estamos: en la labor de construir sociedades industriales que sean cultural y moralmente adultas. Porque la puerilidad de su turbulento, trágico período de desarrollo inicial es ecológicamente insostenible y socialmente inaceptable

Jorge Riechman (“Un mundo vulnerable”, 2000)

Podríamos afirmar que la meta del Buen Vivir es alcanzar modelos sostenibles de sociedad, y en opinión de Antonio Elizalde (uno de los tres autores de la teoría del Desarrollo a Escala Humana, ya expuesta en anteriores entregas), dicha sustentabilidad nos requerirá alcanzarla en los siguientes niveles:

 

1.- Sostenibilidad social: la cual implica alcanzar altas cotas de justicia social, es decir, inclusión y equidad social como condiciones de posibilidad para la existencia humana, dando fin a la barbarie o selva social que sufrimos en la actualidad. 

 

2.- Sustentabilidad política: que implica legitimidad, participación y empoderamiento ciudadano, que generen así gobernabilidad sostenida en el tiempo, y permitan alcanzar democracias más maduras y reales.

 

3.- Sustentabilidad cultural: la cual requiere la superación del etnocentrismo occidental, la aceptación y el fomento de la demodiversidad mediante el reconocimiento y respeto de todas las identidades, lenguas, culturas y creencias, otorgando reconocimiento a los saberes ancestrales y a toda la memoria biocultural de los pueblos.

 

4.- Sustentabilidad económica: que demanda una mejor y más justa redistribución de los beneficios y de las cargas del bienestar logrado por la humanidad durante toda su historia, exigiendo más de quienes más tienen y pueden compartir, mediante la moderación de su consumo, equilibrando la huella ecológica, tendiendo a su paulatina disminución y acelerando la transformación hacia economías locales, de intercambio y de ayuda mutua.

 

5.- Sustentabilidad ecoambiental: la cual nos exige considerar y respetar los límites que la biosfera impone a la actividad humana, reconocer los valores de la biodiversidad de todas las especies de seres vivos, respetando el equilibrio natural de los ecosistemas, y atendiendo a la demanda de superar nuestro antropocentrismo. 

 

Tan solo alcanzando estas cinco facetas de la sostenibilidad será posible alcanzar un modelo de sociedad sostenible, pero como venimos afirmando, el cambio cultural, tan difícil de plasmar en sociedades imbuidas de los peligrosos valores del neoliberalismo y del capitalismo globalizado, es condición indispensable para poder implementarlas. En el artículo anterior ya introdujimos algunos conceptos relativos a dicho cambio cultural (relacionados sobre todo con el trabajo y el derecho a la ociosidad), y ahora insistiremos en la necesidad de enlentecer nuestros ritmos vitales, de dotar a nuestras vidas de una mayor calma y sosiego, de una menor aceleración, de una mayor tranquilidad. Para ello vamos a tomar como referencia el magnífico documento "Elogio de la lentitud", de Carl Honoré, que analiza dicho fenómeno, y propone cambios sustanciales. Deberíamos ser capaces de recuperar los placeres de hacer las cosas despacio. Hoy día ni siquiera disfrutamos del entorno que en cada momento nos rodea, absorbidos por las pantallas de los teléfonos móviles, que nos impiden charlar con tranquilidad, o escuchar el murmullo de las olas del mar. Ignoramos los paisajes por donde paseamos (aparte de que los paisajes naturales vienen siendo atacados y destruidos desde hace décadas por la civilización industrial), y caminamos atontados, sin mirar a nuestro alrededor, sin dejar que nuestros sentidos capten los estímulos que nos llegan (sonidos, imágenes, etc.). El ritmo frenético de vida que llevamos nos impide disfrutar de nuestros hijos/as cuando son pequeños, abordar cualquier proyecto ilusionante, o dedicarnos a nuestras aficiones favoritas. Las actividades productivas nos copan absolutamente todo nuestro tiempo de vida, e incluso por la noche nos quitan el sueño las preocupaciones o problemas derivados de nuestro trabajo o actividad principal. Las vidas humanas se han convertido en un ejercicio de apresuramiento, nuestras mentes no son capaces de desconectar de este ritmo frenético que día a día nos absorbe. Y las personas de nuestro entorno también padecen de lo mismo: familiares, amigos, compañeros, parejas...Hoy día, todo el mundo sufre la "enfermedad del tiempo", que nos impide saborearlo con calma, hasta tal punto que cuando nos desconectan a la fuerza de nuestro enloquecido modo de vida, no sabemos qué hacer con tanto tiempo libre. 

 

Todos practicamos el mismo culto a la velocidad. ¿No sería posible, incluso deseable, hacer las cosas más despacio? ¿No sería mejor disfrutar de lo que hacemos en el momento en que lo hacemos? En este ajetreado mundo que hemos fabricado, todo es una carrera contra reloj. Nuestras prisas comienzan atacando al entorno natural: el capitalismo globalizado y extractivista, depredador y explotador, funciona tanto mejor al coste de devorar recursos naturales con más rapidez que aquella con la que la Madre Naturaleza es capaz de reemplazarlos. Superar los ritmos naturales es por tanto lo primero que hemos de corregir. La deforestación, la extracción de recursos naturales, o la pesca agresiva superan la capacidad regenerativa de la propia naturaleza. En segundo lugar, los ritmos acelerados de vida provocan nuevas dolencias y enfermedades. Los consultorios médicos y psicológicos están llenos de gente con problemas producidos por el estrés: insomnio, jaquecas, agotamiento, depresión, hipertensión, asma o problemas gastrointestinales son claros ejemplos de ellas. En el trabajo, la tendencia es a no aprovechar la totalidad de nuestras vacaciones pagadas, e incluso asistimos a nuestro puesto de trabajo estando enfermos o impedidos. La cultura del trabajo entendida bajo la máxima "mientras el cuerpo aguante" está cada vez más extendida. Pero el exceso de trabajo también es un riesgo para otros aspectos de nuestra salud: deja menos tiempo y energía para el ejercicio, nos hace más proclives a tomar demasiado alcohol o drogas, nos incita a alimentarnos de forma desequilibrada, o desestimula nuestra actividad sexual. Y aplicada al tráfico rodado, es responsable de un porcentaje muy alto de los accidentes y atropellos que se producen. Y por otra parte, es inevitable que una vida apresurada se convierta en superficial. Cuando nos apresuramos, no logramos establecer verdadero contacto con el mundo que nos rodea, y con las demás personas. Todas las cosas que nos unen y que hacen que de verdad la vida merezca la pena ser vivida (la comunidad, la familia, la amistad, las pasiones...) medran en lo único de lo que siempre andamos cortos: el tiempo. 

 

Debemos por tanto, de cara al Buen Vivir, recuperar y exigir nuestro derecho a desconectar, y a saber aprovechar el tiempo libre y contemplativo que nos quede. Ya nadie escucha nuestras anécdotas, problemas, triunfos o temores. La comunicación sosegada escasea. Todo ha de ir deprisa. Nuestro tiempo es limitado para todo. Y la proyección de toda esta alocada vida al mundo infantil también provoca sus secuelas: los niños y niñas de hoy día están creciendo con más rapidez de lo que lo habían hecho jamás. Muchos niños/as están ahora tan ocupados/as como sus padres y madres, y disponen por ejemplo de unas apretadas agendas de clases particulares y actividades extraescolares después del horario escolar: lecciones de piano o violín, práctica del esquí o de la natación, informática, ballet, gimnasia, fútbol, y un sinfín más de tareas, la mayoría de las cuales serán olvidadas en la edad adolescente. Vivir como adultos muy atareados deja poco tiempo para las actividades propias y necesarias de la infancia: jugar sin la supervisión de los adultos, soñar despiertos...La filosofía de la competitividad se instala en la mente de los escolares por iniciativa de los propios padres y madres, que desean que sus hijos destaquen, que sean los más rápidos, que obtengan las mejores notas, que sean los mejores en tal o cual actividad...En fin, hemos perdido el arte de no hacer nada, de cerrar las puertas al ruido de fondo y las distracciones, de aflojar el paso y permanecer a solas con nuestros pensamientos. En esta sociedad de las prisas, si eliminamos todos los estímulos nos ponemos nerviosos, si eliminamos tanta actividad nos aburrimos, hemos perdido la capacidad, por ejemplo, de mirar por la ventanilla de un tren en marcha, porque todo el mundo está muy ocupado mirando las pantallas de sus teléfonos móviles, hablando con alguien, contestando mensajes, absortos en un videojuego, escuchando música por medio de auriculares, trabajando con el ordenador portátil...La información nos llega de modo compulsiva, y ya no somos capaces de filtrarla, en vez de pensar profundamente o dejar que una idea se cueza a fuego lento en el fondo de nuestra mente, ahora gravitamos de forma instintiva hacia el sonido más cercano, o damos crédito a infinidad de noticias falsas que nos infunden mensajes subliminales peligrosos...Continuaremos en siguientes entregas.

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13 agosto 2020 4 13 /08 /agosto /2020 23:00

Vamos a hacer en esta entrega número 44 nuestra última aportación a los contenidos curriculares que debería contemplar la Reforma Educativa que proponemos, como es la Educación Vial. En efecto, pensamos que se trata igualmente de otro aspecto olvidado, precisamente cuando la falta de una Educación Vial correcta y desde edades tempranas genera después, cuando somos adultos, y en las carreteras fundamentalmente, un reguero de víctimas insoportable. Una sociedad madura no puede permitirse dichos trágicos listones, derivados de un uso incorrecto, frívolo y banal de los medios de transporte, principalmente del automóvil privado. Es, por tanto, desde una educación básica, desde donde fundamentalmente hay que acabar con la violencia en el tráfico, con ese terrorismo vial de quien se sienta al volante para usar el vehículo como un arma contra los demás, y esto solo se consigue mediante una buena Educación Vial contemplada en el sistema educativo y en sus contenidos y programas curriculares. Nuestros estudiantes deben conocer y debatir sobre la cultura de los transportes, el uso correcto de los mismos, su financiación, sus limitaciones, y el comportamiento que los usuarios y las propias Administraciones públicas deben adoptar frente a ellos. Nos cuenta el inolvidable Eduardo Galeano en su libro "Patas Arriba", sobre los coches privados en los Estados Unidos, lo siguiente: "En Estados Unidos, de cada 6 dólares que se gasta el ciudadano medio, uno se consagra al automóvil; de cada 6 horas de vida una se dedica a viajar en auto o a trabajar para pagarlo; y de cada 6 empleos, uno está directa o indirectamente relacionado con el automóvil (y otro con las armas). Los accidentes de tráfico matan, cada año, más norteamericanos que todos los norteamericanos muertos y heridos a la largo de la guerra del Vietnam. Estados Unidos genera el 25% de los gases que más envenenan la atmósfera. Cuanta más gente muere a los pies de las armas y los coches, y más naturaleza arrasan, más crece el Producto Nacional Bruto". Pero esto no ocurre solo en el imperio estadounidense, aunque ellos sean la punta de lanza mundial, sino que es parte de una cultura capitalista globalizada. 

 

La mitad de las 60 mayores empresas del mundo pertenece a petroleras, fabricantes de automóviles o neumáticos, o trabajan para ellas. Mientras había 53 millones de coches en todo el mundo en el año 1950, la cifra es hoy de 800 millones. El coche privado se convirtió en una extensión más de la persona, pues el "desarrollo" industrial-capitalista generó las infraestructuras y las necesidades oportunas para que ello fuera así. Debido a ello, el porcentaje de hogares donde existe algún vehículo viene aumentando considerablemente, así como la frecuencia con la que estos automóviles son cambiados. De esta forma, trabajamos durante muchos años de nuestra vida para pagar letras, seguros, reparaciones, gasolina, revisiones periódicas...¿Poseer un automóvil nos da verdaderamente libertad? Por otra parte, en el Estado Español murieron en accidentes de tráfico una media de 14 personas a la semana durante la última década (unas 5.000 al año). Y también hay que considerar las profundas transformaciones del paisaje urbano y rural que el avance de la industria automovilística genera: extensión de las vías rápidas y autovías, transformación de las ciudades, pérdida de zonas libres para el paseo, disminución de las zonas verdes, estrés, humo, ruido, prisas, extensión de la cultura de las largas distancias...Todo ello transforma poderosamente nuestra forma de vivir, no necesariamente hacia mejor, y debe ser objeto de exposición, estudio, debate, alternativas y conclusiones en el aula, para que los estudiantes tengan plena conciencia del fenómeno. Como vimos en entregas anteriores (cuando expusimos el estudio sobre los libros de texto de Ecologistas en Acción), los libros de texto actuales son completamente acríticos con este fenómeno, y nos presentan los coches privados únicamente como objeto de culto, progreso y bienestar de las personas, sin entrar en los aspectos que aquí estamos presentando, ni fomentar siquiera una buena Educación Vial. Por su parte, la contaminación del aire en las ciudades debido a las emisiones del tráfico rodado causa, según la OMS, el doble de muertes prematuras que los accidentes de tráfico. Quizá, después de la introducción a todos estos asuntos, el primer debate que se debiera ofrecer en el aula podría ser: ¿Realmente necesitamos tanto transporte?

 

No parece que una vida sana tenga que necesitar cubrir tantas distancias, ni para trabajar, ni para disfrutar del ocio (centros comerciales), ni para recibir alimentos del último confín del mundo, cuando podríamos cultivarlos de forma cercana. Entonces...¿por qué moverse tanto? ¿Por qué cuanto más rápido mejor? ¿Por qué cada vez más lejos? ¿Por qué trabajar lejos de casa, o vivir lejos del trabajo? ¿Aumenta nuestra calidad de vida con todo ello, o disminuye? ¿Favorecemos al entorno, o lo atacamos? ¿Es rentable socialmente a largo plazo, o provocamos por el contrario más daño? Sería conveniente realizar una buena exposición al alumnado sobre las ventajas e inconvenientes de los distintos medios de transporte (bicicleta, tranvía, tren, autobús, barco, metro, moto, tren de alta velocidad, taxi, coches de alquier, automóvil privado, avión...), y que sean conscientes de la necesidad de utilizar el más correcto en cada caso, desde los puntos de vista humano, social y medioambiental. La Educación Vial debe contemplar también el debate sobre el necesario aumento de la peatonalización de las ciudades, del aumento de los carriles bici, y de la necesidad de reducir los pasos elevados y subterráneos, y en general, de instalar en nuestro imaginario colectivo la necesidad de tener menos prisa, y de reducir las distancias. Todo ello ha de ir paralelo al aumento y la mejora de los transportes públicos, así como al coto al coche privado, para hacer descender su uso significativamente. En sentido general, la Educación Vial nos ha de enseñar fundamentalmente que hay que desplazarnos menos y mejor. Las compras pueden hacerse en las tiendas de barrio, de proximidad, en lugar de en los grandes centros comerciales, que nos inducen a llenar los maleteros de nuestros coches. En general, como estamos viendo, la Educación Vial ha de fomentar una crítica profunda y radical al modelo "desarrollista", responsable último del nefasto modelo de transportes actual, tan insostenible desde todos los puntos de vista. 

 

Pero la Educación Vial no debe quedarse únicamente en la crítica al modelo de transporte. Los estudiantes serán adultos, y muchos de ellos aprenderán a conducir un coche, y también, los que puedan, adquirirán en propiedad o alquiler alguno, para poder desplazarse al trabajo, o usarlo para el ocio y la diversión. En este caso, la Educación Vial debe enseñar a ser buenos conductores. Los buenos conductores, desde este punto de vista, no son los que mejor saben manejar los artilugios de los automóviles, ni siquiera los más hábiles o diestros al volante, sino los que son más responsables ante lo que llevan entre sus manos. Es justamente lo que la Educación Vial debe enseñar a los alumnos y alumnas, futuros (en su caso) conductores y conductoras. Y esto pasa por tener plena y amplia conciencia del poder de un automóvil. Hay que educar para el mismo acto de la compra, valorando los diversos aspectos que hay que tener en cuenta, pasando por el consumo energético, el mantenimiento, y sobre todo, como decimos, uso y conducción responsables. Y ello incluye usar el vehículo solo si realmente es necesario, y llevar a cabo una conducción segura. Hay que resaltar los peligros de las bebidas alcohólicas y de las drogas, de la conducción sometido a los efectos de la fatiga y del sueño, así como a la conducción rápida, que generan la inmensa mayoría de los accidentes de tráfico. Se trata de acabar, y la Educación Vial es el instrumento idóneo para ello, con esta cultura del riesgo, de la velocidad y del uso agresivo del coche por las vías públicas, que tantas víctimas generan. La Educación Vial ha de servir para concienciar a los futuros usuarios de vehículos privados sobre el peligro que tienen entre manos, sobre la forma correcta y responsable de usarlos, y sobre todo, intentar disminuir en lo posible los comportamientos kamikazes, agresivos y temerarios al volante. Con esta entrega finalizamos todo lo relativo a los contenidos curriculares que entendemos que una buena Reforma Educativa debería contemplar, y a partir de la siguiente, comenzaremos con la recta final de la serie, tratando otros aspectos complementarios. Hasta entonces.

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11 agosto 2020 2 11 /08 /agosto /2020 23:00
Viñeta: Antonio Rodríguez

Viñeta: Antonio Rodríguez

La fuga de Juan Carlos es un escándalo que muestra la prepotencia y autoritarismo de una institución que se considera muy por encima de sus súbditos, a los que no debe rendir cuentas ni siquiera de sus fechorías. La monarquía ha quedado enfangada, porque, más grave que Juan Carlos se haya fugado, es que entre el Rey y el Gobierno han pactado que era “lo mejor” para el país

Pedro Casas

Pienso que los hijos no tienen por qué cargar con las culpas, errores, delitos y responsabilidades de sus padres, y no siempre de tal palo tiene que salir tal astilla. Pero es imposible pasar por alto la condición de heredero de quien encabeza una institución hereditaria. Difícil olvidar al padre cuando la base de la monarquía es la filiación. Cómo desvincular al actual rey de su progenitor, cuando es su condición de “hijo de” la que lo ha convertido en jefe del Estado: ni sus estudios, ni su experiencia, ni sus méritos o trabajos, ni por supuesto ninguna elección democrática. El único motivo por el que ocupa el trono es por ser hijo de Juan Carlos I. No hay más

Isaac Rosa

No contento con defender la figura del Rey Emérito en rueda de prensa, y para apagar el clamor republicano de un sector de su partido (Juventudes del PSOE), el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pocos días después, mandó carta a la militancia de su partido, volviendo a resaltar la idea que ante los periodistas había defendido en torno a la huida del Rey Emérito y sus posibles consecuencias para la institución, a saber: “Se juzga a las personas, no a las instituciones”. Para empezar, señor Sánchez, todavía no hemos juzgado a esa persona, la figura del ex Jefe del Estado, Rey Juan Carlos I, porque durante todo su reinado ha sido inviolable según la Constitución, y después de su abdicación, parece que también quieren mantener su inviolabilidad, de ahí lo de la figura del “Emérito” sacada de la chistera, sin precedentes en ningún país del mundo. Luego por tanto, primero habrá que juzgarlo. Pero resulta que si defendemos su huida del país como “una decisión privada”, como quien compra una entrada para ir al cine, en vez de denunciar dicha huida como se hubiese hecho con cualquier otro ciudadano, estamos poco menos que sembrando, de nuevo, una alfombra roja para continuar con la impunidad. Juan Carlos está siendo investigado por la justicia, huye del país…¿y aquí no pasa nada? ¿Qué comentarios se harían si cualquier otra persona está siendo investigada y huye del país? ¿No les faltó tiempo para declarar a los independentistas catalanes que tuvieron que exiliarse como “prófugos de la justicia”?

 

Pero en segundo lugar, señor Sánchez, aquí no podemos aplicar la máxima “Se juzga a las personas, no a las instituciones”, ya que la persona ES la institución, y la institución ES la persona. No hay más. El Rey es la institución, es decir, la Corona, y la Corona es el Rey. Es una institución unipersonal, no colegiada. La Corona no es un partido político, ni una asociación, ni el Gobierno de un país, ni un equipo de fútbol, donde si algún integrante sale rana, podamos asegurar que ha fallado dicha persona, pero no la institución. Aquí es distinto. Luego por tanto, en la Corona es evidente que si falla la persona, falla la institución, o al menos, fallan los resortes legales, jurídicos, políticos y sociales que la mantienen. Y ahí es donde llegamos al intríngulis de la cuestión: son precisamente esos resortes legales, jurídicos, políticos y sociales que mantienen a dicha institución, los más interesados en que dicha institución no se cuestione, no se critique, no se manche, no sea objeto del debate popular, porque todo ello pondría en serio peligro la continuidad del régimen del que disfrutan. Es éste el motivo último por el que los partidos políticos del régimen y la clase empresarial, junto con la clase mediática (que también depende de la clase empresarial) están empeñados desde el comienzo del reinado de Juan Carlos I, y ahora del de su hijo, en acallar todo tipo de críticas, y sobre todo de rebeliones populares que cuestionen la propia institución de la Monarquía. Para todos ellos, y a ello responde la conducta del Presidente Pedro Sánchez, la Monarquía ha de ser preservada (ellos lo esconden bajo el eufemismo del “pacto constitucional”), porque la Monarquía representa la última garante de que el país funcione dentro de unas coordenadas determinadas, fijadas desde el fin del franquismo.

 

Pero veamos otro asunto: ¿Tiene un Rey vida privada? Pues como no sea a la hora de entrar al baño…Un Rey nos representa a todos en todo momento, hasta cuando entra a un estanco a comprar tabaco. La conducta de un Jefe de Estado (sea éste monarca o Presidente del país) ha de ser escrupulosamente cuidada tanto en sus formas como en el fondo, no se puede jugar a ser Rey durante el día y borbón (perdón, quería decir bribón) por la noche, y pretender que el pueblo separe ambas esferas. Hay que tener en cuenta que no estamos hablando de un cualquiera que, en decisión absolutamente privada, abandona el país por decisión libre, sino que estamos hablando de quien ha sido Jefe del Estado durante 39 años, y es padre del actual Jefe del Estado. Luego por tanto…¿Qué implica realmente una inviolabilidad? Pues parece que no hemos avanzado mucho desde los Reyes Católicos hasta aquí, aunque hayan transcurrido más de cinco siglos. Desde entonces acá los Reyes se creen Dioses, porque precisamente así lo configuran los súbditos que lo bendicen como tal. Un ser inviolable es absolutamente intocable, haga lo que haga. Un ser inviolable es aquél que puede cometer todas las fechorías que le apetezcan, con la seguridad de que nunca va a existir ningún reproche hacia él. Un ser inviolable es una aberración legal e institucional en toda regla. Pues así es como hemos mantenido la figura de Juan Carlos durante todo su reinado, y así es como mantenemos en la actualidad la figura de su hijo, el Rey Felipe VI. Hay que recordar que mientras era inviolable y cometía todas sus tropelías, era difundida su imagen “campechana” e intachable por parte del Gobierno de turno y de los medios de comunicación, luego por la misma regla de tres, si su hijo Felipe las estuviera cometiendo ahora…¿tendremos que esperar a su abdicación para poder enterarnos de ellas? La inviolabilidad es un auténtico despropósito, inconcebible de imaginar en sociedades del siglo XXI, que además presumen de ser “democráticas”, cuando sus dirigentes no tienen ni idea de qué significa esta palabra.

 

Y según la Vicepresidenta Carmen Calvo, “el Rey Emérito no huye de nada, porque no está inmerso en ninguna causa judicial”….luego entonces…¿por qué abandona el país? ¿Qué sentido tiene abandonar un país pero decir que “permanece a disposición judicial”? Si alguien quiere permanecer a disposición judicial de los jueces y fiscales de un determinado país, ¿qué sentido tiene que huya de él? Es otro de los absurdos argumentos que hemos tenido que escuchar estos días. Digámoslo sin paños calientes: el Emérito ha huido del país como una estrategia no solo de evasión de la justicia, sino como una decisión desesperada para intentar salvar in extremis a la Monarquía, y que las corruptelas del padre enfanguen al hijo lo menos posible. Pero todas las estrategias terminarán fallando, porque no es posible mantener por más tiempo una institución que se cae a pedazos ella solita, pues ella sola está demostrando su inutilidad, su autoritarismo y su anacronismo.

 

Es absolutamente preciso acabar con la Monarquía, por mucho que se pretenda calificar este asunto como una cuestión “no urgente”…De lo contrario, ¿por qué los partidos del régimen se empeñan tanto en su enconada defensa? Tomo las palabras de Pedro Casas, quien en este estupendo artículo ha afirmado:La monarquía es el soporte de muchos de los privilegios, no sólo de la casa real, sino de un empresariado rentista y parásito del estado al que apenas paga impuestos, de unas instituciones infectadas de franquismo, de unos representantes públicos que utilizan su cargo para enriquecerse, de una nobleza que sigue manteniendo sus cortijos y cotos de caza mientras los agricultores no tienen tierras donde poder trabajar. Se necesita acabar con la monarquía para desbloquear todas estas situaciones, y poder así crear condiciones que permitan la mejora de los derechos las y los trabajadores, de tener unos servicios públicos de calidad, de tener acceso digno a la vivienda y otros derechos básicos para la vida, entre otros avances lastrados ahora por el régimen”. En efecto, es la Monarquía la base de una pirámide que garantiza en nuestro país privilegios para unos pocos, y pobreza para muchos. Es, por tanto, no solo urgente, sino un asunto capital poder abolirla y aspirar a una República que desmantele todas estas profundas desigualdades e injusticias que nos aquejan.

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9 agosto 2020 7 09 /08 /agosto /2020 23:00
Viñeta: Olivier Ploux

Viñeta: Olivier Ploux

Cada vez hay más motivos para concluir que lo que comúnmente se entiende por progreso es una forma de encubrir la destrucción del medio natural

Carlos Taibo

El bien común es aquello que pertenece a todo el mundo en el presente y en el futuro. El bien público, es a lo que todo el mundo debe tener derecho, aquí y ahora. El servicio público, es la manera en la cual deben ser gestionados, producidos y distribuidos esos bienes comunes y públicos

François Lille

En las sociedades frugales que proponemos, las idóneas para la implementación concreta del Buen Vivir, hay que conceder valor a unos conceptos que la sociedad capitalista ha denostado hasta la saciedad, como son la ociosidad, la pereza, la lentitud y la contemplación. En efecto, se nos ha educado con la máxima capitalista de que hay que trabajar (utilizando incluso parámetros religiosos a tal efecto, “ganarás el pan con el sudor de tu frente”) para poder subsistir, que el trabajo humano es una pieza fundamental en el rompecabezas neoliberal, donde absolutamente todo está sujeto a una oferta y una demanda, y por tanto, la propia fuerza de trabajo humana, también. Nosotros ya hemos debatido sobre estos asuntos largo y tendido (además de en artículos independientes, como éste), dentro de la serie titulada “Arquitectura de la Desigualdad”, a la que remito a los lectores y lectoras que no la hayan seguido. Allí debatimos y expusimos a fondo el tema del trabajo humano sometido a las reglas de una globalización capitalista, y la necesidad de conceder al trabajo unos valores distintos. Pero aquí nos vuelve a interesar en una doble vertiente: la que supone privarnos de una ociosidad absolutamente necesaria para el Buen Vivir, y la que implica romper con los acelerados ritmos de vida de las sociedades imperantes. Hemos de conceder valor al tiempo libre, al ocio, a la vacación, al descanso, a la relajación, a la contemplación, a la disposición libre de nuestro tiempo, para ocuparlo en lo que deseemos, de tal forma que comprendamos que en ellos reside la verdadera humanización de nuestras sociedades, tal como afirma Luisgé Martín en este artículo publicado en el digital Rebelion, que tomaremos en primer lugar como referencia.

 

El autor comienza recordando el siguiente ejemplo ilustrativo que Bertrand Russell propone en su ensayo “Elogio de la ociosidad” (1932): “Supongamos —decía— que un cierto número de trabajadores fabrican al día, en una jornada de ocho horas, todos los alfileres que necesita el mundo. Supongamos a continuación que alguien inventa un artilugio que permite fabricar el doble de alfileres con el mismo esfuerzo. “En un mundo sensato”, decía Russell, “todos los implicados en la fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás continuaría como antes”: el empresario seguiría teniendo el mismo beneficio y los alfileres costarían lo mismo. En el mundo real, sin embargo, ya sabemos lo que ocurre: se despide a la mitad de trabajadores y se multiplica el beneficio”. En anteriores artículos de esta serie, ya hemos expresado ejemplos en esta línea, para que se compruebe lo absurdo de muchos parámetros de nuestro modelo de sociedad. Está claro que el relato de Russell ofrece varias lagunas que no lo hacen del todo trasladable a una sociedad real, pero expone a las mil maravillas los razonamientos que hemos de combatir desde el punto de vista del Buen Vivir. Pero independientemente de todo ello, resulta que nuestra civilización tecnológica cada vez abarca más procesos, tareas, ciclos, productos y desarrollos, se hace cada vez más extensa, potente e inteligente, y entonces cabría preguntarse hasta qué punto el trabajo humano está “garantizado”. Porque en efecto, si cada vez mayor cantidad de servicios y productos pueden ser programados mediante máquinas, ¿en qué van a ocuparse los humanos? Está claro que cada vez se necesitarán más personas para capacitar al mundo tecnológico de más posibilidades, y que incluso siempre serán necesarios escritores/as, profesores/as, médicos/as o cineastas, pero aún así este número sería inexcusablemente corto.

 

En un mundo así, la inmensa mayoría de productos y servicios se fabricarían sin necesidad de que existieran personas asalariadas, y entonces la economía sería poco menos que una fábrica de “despojos humanos” (en expresión de Zigmunt Bauman). Cada vez existirán más personas que no tendrán ningún papel “productivo” (obsérvese el matiz) que desempeñar, y por tanto, ninguna oportunidad de “ganarse la vida” según los parámetros capitalistas. Este es el paisaje social que se presintió en los años 90, cuando comenzó a hablarse del reparto del trabajo y de la civilización del ocio. Se nos anunció el advenimiento de la felicidad: la revolución tecnológica copernicana que se estaba produciendo permitiría que los seres humanos dejarán por fin de ganarse el pan con el sudor de su frente y se dedicaran a su familia, a sus aficiones y a sus placeres. ¿Pero casa esto con los mensajes actuales, cuando tras fruto de varias crisis económicas, lo que se nos pide es que trabajemos más y que ganemos menos? Se nos pide que nos jubilemos más tarde, y se concentra el trabajo en pocas manos, a la vez que aumenta el “ejército de reserva” de las personas desempleadas. Parece por tanto que no vamos en la dirección correcta, o al menos, justa. Ya no se habla de la “civilización del ocio” (tal como sonaba en los años 90 del siglo pasado), sino de la “cultura del esfuerzo”. Por su parte, muchas personas que trabajan “productivamente” también están en la escala de los pobres, ya que el producto de su trabajo y esfuerzo no es suficiente para costear las necesidades básicas que toda persona necesita (vivienda, educación, alimentación, abrigo, transporte, energía, suministros básicos, ocio…). Por tanto, la ecuación está fallando por algún sitio.

 

Siguiendo con el símil de Russell sobre los alfileres, acabaríamos teniendo un solo gran productor mundial de alfileres, que no necesitaría a nadie para fabricarlos (su fabricación, procesado y distribución estarían automatizados), pero que por esa misma razón (las personas que antes trabajaban en su fabricación ahora están desempleadas), no encontraría a nadie que pudiera comprarlos (sólo existen trabajadores pobres y ejércitos de desempleados cada vez más numerosos). La paradoja es ciertamente ilustrativa del mundo al que nos acercamos. En última instancia, se está cumpliendo la lógica autodestructiva del capitalismo. ¿Qué solución le damos a todo esto, entonces? La única respuesta sensata a este panorama desolador es la pereza. El Buen Vivir, como estamos comentando, promueve (entre otras muchas cosas) el enaltecimiento social de la ociosidad, la oda a la contemplación. Ya vivimos en sociedades lo suficientemente ricas (aunque no justas, pues precisamente falta esa necesaria redistribución de la riqueza y reparto del trabajo) y tecnologizadas como para que pueda considerarse con seriedad el establecimiento de una Renta Básica Universal, una prestación pública individual e indefinida, no basada en condicionantes ni requisitos, que se cobre simplemente por ser ciudadano residente del país en cuestión (de forma universal, ciudadano/a del mundo, es decir, por existir). Nos convertiríamos así en rentistas de nuestro pasado, en beneficiarios del avance de nuestro tiempo, en protegidos de un mundo justo humano, social y medioambiental. Por supuesto, quien quisiera y pudiera trabajar ganaría más dinero, podría obtener más ingresos, dedicarlo a lo que quisiera (dentro de los límites de una sociedad justa), pero lo haría siempre por propia elección, nunca por fatalidad ni necesidad de supervivencia.

 

Es falso que el trabajo dignifique a la persona. Lo que en verdad dignifica es la protección de nuestras necesidades vitales, de nuestras condiciones materiales de vida, y ello no puede hacerse desde la lógica capitalista. El trabajo no puede convertirse en una maldición civilizatoria que empobrezca la mayoría de las vidas. El trabajo ha de encararse siempre como una opción personal, para nuestra realización profesional, sea o no productivo, sea o no rentable socialmente, sea o no remunerado. Incluso las tareas más nobles y elevadas, como la creación artística, se convierten en algo desagradable cuando se hacen a cambio de un salario, o cuando tienen que estar sujetas a una cierta “rentabilidad”. Éste es precisamente el enfoque predominante bajo el Buen Vivir. Hay que propiciar una redistribución racional del trabajo, hay que alcanzar realmente la senda de la cohesión social, porque existe suficiente dinero para financiar el bienestar y la protección social de todo el mundo, pero lo que también existe es mucha competencia, mucho individualismo, mucho egoísmo, mucha insolidaridad, valores todos ellos elogiados bajo la globalización capitalista y neoliberal. Reproducimos a continuación un extracto de la sabiduría de Eduardo Galeano, que en su libro “Patas Arriba” nos explica las auténticas pobrezas: “Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están solos. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres”. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 agosto 2020 4 06 /08 /agosto /2020 23:00

Continuando con la exposición de los contenidos que debería contemplar la Reforma Educativa que proponemos, vamos a abordar a continuación lo que entendemos debería ser un aprendizaje que también fuese impartido en la escuela pública, como es la Educación Sexual. Este tipo de educación siempre ha sido tabú en el ámbito escolar. Las personas de mi generación, que fuimos educados en el tardofranquismo, no fuimos formados en Educación Sexual. La represión sexual durante el franquismo era patente y manifiesta, plasmada en la visión ultraconservadora de la sociedad que el régimen imponía en todos los órdenes. No solo ello, sino que el papel sexual de la mujer era publicitado, incluso por instituciones del régimen, de forma machista y sumiso. La Sección Femenina impartía incluso charlas en colegios e institutos divulgando dicha imagen retrógrada de la mujer. Cuando después de la muerte del dictador comenzó un proceso de apertura democrática, la educación sexual continuó siendo tabú, y durante las sucesivas reformas y contrarreformas educativas de estas últimas cuatro décadas, la Educación Sexual, de forma separada e independiente, ha seguido sin ser estudiada de forma digna en los centros educativos públicos. Tan solo hemos podido encontrar alguna referencia en determinados libros de texto de determinadas asignaturas, pero siempre de una manera muy tímida e insuficiente. Por ejemplo, la LOGSE de 1990 incluía la educación sexual dentro de "Educación para la salud", una asignatura transversal. Por su parte, la LOE de 2006 incluía contenidos sobre sexualidad en la derogada asignatura de "Educación para la Ciudadanía". Nosotros, desde la izquierda, estamos convencidos de que la Educación Sexual debe ser una materia a impartir a los estudiantes, sin ningún tipo de tabú. Son conocimientos y aprendizajes absolutamente necesarios para desarrollar posteriormente, en la adolescencia y en la vida adulta, unas relaciones sexuales y amorosas normales y deseables. Tomaremos en primer lugar como referencia este artículo de María F. Sánchez publicado en el medio Cuarto Poder. Pensamos que el currículum educativo público debe contemplar conocimientos sobre educación sexual, derechos sexuales y reproductivos y vida sexual sana, ya que a los estudiantes les falta información para que puedan conocer y explorar libremente su sexualidad, y obtener así las herramientas necesarias para manejar sus relaciones y su propia salud sexual. 

 

Países vecinos como Francia, Bélgica, Grecia o Portugal ya incorporan en sus currículos conocimientos de este tipo. Pero nosotros, como siempre, a la cola. Llega un momento en la vida de nuestros escolares donde el impulso sexual, algo absolutamente natural por otra parte, les llega sin poder canalizarlo de una forma correcta. Los inconvenientes de no impartir a nuestro alumnado formación de este tipo son múltiples, pero todos ellos convergen en uno: al dejar al "libre albedrío" la educación sexual de nuestros jóvenes, corremos el riesgo, y así lo confirman los múltiples estudios y estadísticas al respecto, de que dicha vertiente, fundamental para el correcto desarrollo humano, sea deformada e interceptada por otros "medios de comunicación" que ofrezcan a los jóvenes una visión incorrecta de la sexualidad. María F. Sánchez explica: "Obtener información sobre sexo no es fácil ni en casa ni en el aula, así que los menores usan la herramienta que tienen a su alcance: Internet. Los adolescentes comienzan a consumir porno, habitualmente cargado de machismo y prácticas sexuales de riesgo, a los 14 años. Es frecuente que por casualidad se encuentren por primera vez con este tipo de contenidos a los 8 años, según el estudio "Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales", publicado por la red Jóvenes Inclusión y la Universidad Española de las Islas Baleares". No podemos seguir tolerando, por tanto, que nuestros jóvenes sean adoctrinados sexualmente mediante una industria, la del porno, fundamentalmente machista, que incita posteriormente a reproducir comportamientos incorrectos y peligrosas actitudes en los adolescentes y futuros adultos. Necesitamos, por tanto, introducir contenidos en el currículum escolar que presenten la sexualidad desde el respeto y desde la igualdad, implementado en un modelo de educación sexual integral que enseñaría cosas tan básicas pero tan fundamentales como el respeto a los otros, la coeducación, las herramientas de autoestima, la asertividad (saber decir que no cuando hay que hacerlo), el conocimiento y la exploración del propio cuerpo, etc. Creemos absolutamente necesario abordar los conocimientos sobre el placer y el propio cuerpo de la mano de profesionales, que ofrezcan una base sólida a nuestros alumnos y alumnas para que este asunto deje de ser un problema en nuestra sociedad (véanse la multitud de "manadas" que aparecen, las violaciones múltiples, los comportamientos obscenos e incorrectos, la sexualidad no aceptada o mal conducida...). 

 

Todos estos aspectos deben ser tratados en el aula, debatidos y explicados con total normalidad y naturalidad, para que los estudiantes los asuman sin mayores problemas, para canalizar correctamente emociones, necesidades y sentimientos que tarde o temprano despertarán en cada uno/a de ellos/as. Porque la educación sexual no consiste solo en explicarle a los alumnos/as el riesgo de contraer ciertas enfermedades, o el riesgo para ellas de quedarse embarazadas, sino también explicar y que los estudiantes comprendan que significa que somos seres sexuados, sexuales y sexualizados, el alcance de cada uno de estos conceptos, y el contexto de los mismos. Igualmente, hay que impartir una educación sexual contra la violencia y a favor de la diversidad, para que los futuros adultos no continúen reproduciendo los aberrantes comportamientos a los que a veces tenemos que asistir. La educación sexual también comporta abolir determinados mitos, tales como el del amor romántico, que conduce muchas veces a determinadas situaciones de maltrato. Las estadísticas nos confirman que cada vez ocurren más casos de violencia machista en la edad adolescente, lo cual es absolutamente intolerable. Todo ello es debido, sobre todo, a la ausencia de una correcta y completa educación sexual en las aulas. En España, la LOMCE del ex Ministro Wert en 2013 se encargó de enterrar cualquier atisbo de enseñanza de la educación sexual en los centros, pero sin embargo, la demanda de una educación sexual integral en las escuelas e institutos es una reivindicación antigua de todos los expertos en Sexología. Hemos de hacer caso también a las varias organizaciones y organismos internacionales que así lo recomiendan, tales como la OMS, que no contempla la salud sin la salud sexual, e incide en que "la educación sexual debe ser una actividad continua de promoción de la salud durante los años escolares, que se inicie con los niños en edad preescolar". Sin embargo, aquí en nuestro país tenemos que seguir soportando a los cavernícolas de Vox y del PP que intentan por todos los medios denostar la impartición de la educación sexual. Pero ya se sabe, ellos están en contra de que nuestros escolares aprendan el significado de la salud, la igualdad, el respeto, el conocimiento, la satisfacción y el desarrollo personal. 

 

Una buena educación sexual es, como decimos, imprescindible para un buen desarrollo humano, y debe promover, durante toda la vida, la curiosidad, el deseo, la seducción, el juego, el placer...Y todo ello sin pudores, sin vergüenzas, sin miedos, sin remordimientos ni sentimientos de culpabilidad. Una buena sexualidad no se alcanza por sí misma, si no somos educados para ello. Una sexualidad sana anima a disfrutar de la piel, del cuerpo, del afecto, de la comunicación. Y acepta y fomenta la diversidad sexo-genérica, difundiendo la tolerancia también en este ámbito. Una buena sexualidad deshace mitos, coloca los objetivos y las formas en su sitio, anula comportamientos machistas, inculca en la mente de los estudiantes la semilla de la igualdad...De hecho, el centrar demasiada atención en evitar posibles problemas puede acabar transmitiendo una sensación equivocada del sexo como algo peligroso, como algo a lo que hay que acercarse con cautela...Tampoco se puede dar una visión del sexo centrada en el coito y los genitales, ni estar centrada solo en prevenir "efectos indeseados" como embarazos en adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, abusos, violaciones, etc. Una buena educación sexual, en fin, trata de enseñar a disfrutar respetándonos, que es el objetivo de los futuros comportamientos que como adultos hemos de practicar. Se debe fomentar la cultura amorosa y erótica (besos, fantasías, relatos, caricias, miradas, palabras...), y se debe informar también al alumnado sobre nociones de planificación familiar, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, funcionamiento sexual de la mujer y del hombre, división sexual del trabajo, e incluso entrar en asuntos espinosos tales como la prostitución (nosotros apostamos por la visión abolicionista de la misma), o la pornografía (entendemos que en el aula se debe denunciar y debatir sobre los mensajes y prácticas machistas que dicha industria difunde), y todo ello ha de hacerse sin discursos moralistas ni fundamentalistas, sino desde la naturalidad, el debate y la libre discusión de ideas. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 agosto 2020 2 04 /08 /agosto /2020 23:00
Cuba: lo más cercano al Paraíso (II)

Se ha deformado completamente la información que se da en los medios de comunicación españoles sobre Cuba, una información parcial, sesgada e interesada por aquellos que la propagan

Andrés Sorel

Nos preguntábamos en el primer artículo de la serie si Cuba es un país democrático, y contestábamos que sí, lo que ocurre es que su democracia es diferente a la nuestra, a la de nuestros países vecinos, y sobre todo, es diferente a la del resto de países americanos. Ello es así porque el perverso gigante estadounidense ha exportado al mundo su visión particular de la democracia, y el resto de países la hemos asumido como si fuese una verdad revelada. Pero lo cierto, ya lo explicamos en el artículo anterior, es que es una democracia rebajada y pervertida, de baja intensidad, corrupta y al servicio de las élites económicas del país. El hecho por tanto de que en Cuba exista un único partido que aglutina los avances y los objetivos de la Revolución no significa que el país no vote, que los ciudadanos cubanos no elijan a sus representantes en las diversas instituciones, en una palabra, que sus habitantes no elijan el destino de su país. Lo único que ocurre es que lo eligen dentro de unas coordenadas políticas, sociales y económicas distintas a las nuestras, esto es, dentro del ámbito del antiimperialismo. La democracia en Cuba existe, y está enmarcada dentro del ámbito y objetivos de la Revolución Cubana. Dentro de estas coordenadas, por tanto, Cuba no puede ser considerada una dictadura, como pretenden los países alineados con el neoliberalismo, el imperialismo y la globalización. En el artículo de referencia, Tony López explica: "La independencia y soberanía de Cuba no tiene precio porque ha sido conquistada por la sangre de miles de cubanos desde el 10 de octubre de 1868 a enero de 1959, y mantenida gracias a la participación activa de todo el pueblo, con un liderazgo revolucionario encabezado por Fidel Castro, que durante todos estos años de revolución, promovió el desarrollo del país, de una Cuba que dependía del azúcar y que sufría la crueldad del llamado "tiempo muerto", hoy con grandes esfuerzos y pese al bloqueo impuesto por Estados Unidos, se ha convertido en un país industrializado, con grandes logros científicos y técnicos, una avanzada industria biotecnológica y diversificación de la agricultura". 

 

Cuba es, dentro del contexto de su pobreza, uno de los países más ricos del mundo, porque la riqueza hay que buscarla en otra parte: la riqueza de un país también supone su valentía, su dignidad, su coraje, su internacionalismo, su cooperación, su solidaridad, su unión y su fuerza. Y en todo ello, Cuba es un gigante planetario. Pero además, hay que señalar que la pobreza material cubana no es endémica, sino que ha sido fundamentalmente provocada por el brutal y salvaje bloqueo económico que lleva sufriendo durante más de seis décadas por parte del gigante estadounidense, y por supuesto, el resto de países que cobardemente se alinean con él. Si dicho bloqueo no hubiera existido, es evidente que Cuba habría podido desarrollar mucho más su tejido productivo, y hoy día estaría en otras condiciones materiales. Y aún así, Cuba posee hoy, con carácter gratuito, altos niveles de educación, de salud, de deporte y de cultura, que en nada desmerecen (y en muchos casos superan) a cualquier país altamente "desarrollado", y además Cuba ensaya proyecciones estratégicas en diversos campos de la economía. Con una seguridad ciudadana envidiable, sin la utilización de métodos represivos, como los que utilizan los Estados Unidos contra las poblaciones negras e indígenas estadounidenses, y qué decir de la represión y discriminación contra la población de inmigrantes; y qué decir de los brutales actos represivos en países como Colombia, Honduras, Guatemala, México, Argentina, Perú, Chile, Paraguay o Brasil, donde las violaciones a los derechos humanos y asesinatos a líderes sociales, discriminaciones por género, raza y descendientes de los pueblos originarios, están a la orden del día. Nada de eso se da en Cuba, aunque para la prensa occidental, dichos otros países, por pertenecer a la órbita capitalista, son modelos a seguir (y Cuba, por supuesto, está demonizada). Y cuando lo han intentado (salvo el caso de Venezuela, que aún resiste al imperialismo gracias a la entereza de Nicolás Maduro), dichos países han sido bloqueados, interceptados, y sus legítimos gobernantes han sido expulsados del país, véanse los casos de Manuel Zelaya en Honduras, o de Evo Morales en Bolivia, por citar tan solo dos ejemplos. 

 

Pero entonces aclaremos: ¿en Cuba se vota o no se vota? Sigo de nuevo a Tony López: "En Cuba celebramos, desde la aprobación de la Constitución de 1976, elecciones para elegir al Parlamento y éste al Consejo de Estado y a los diputados nacionales cada 5 años, y cada 2 años y medio la elección de los delegados municipales. El 50 por ciento de estos diputados nacionales, provinciales y delegados municipales son propuestos por los residentes de las zonas donde viven. El otro 50 por ciento son elegidos por sus organizaciones sociales y gremiales. El Partido Comunista no propone ni participa en el evento electoral. Ninguno es financiado por empresa alguna o tampoco requieren financiación para ser elegido, solo su ejemplaridad como ciudadano pues no requiere ser militante del Partido pero sí voluntariedad para desempeñar sus funciones, servir al pueblo es su única divisa". Con estas trazas, ¿alguien puede seguir difundiendo la obscena campaña de que Cuba no es un país democrático? La Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con 602 diputados, es unicameral y se elige un diputado por cada 20.000 habitantes o fracción. De una población total de 11.800.000 cubanos/as, Cuba cuenta con un padrón electoral de cerca de 9 millones de ciudadanos/as en edad de votar. Sólo están impedidos para dicho derecho las personas que el sistema judicial haya invalidado dada la gravedad del delito cometido, y los que por problemas de salud no estén en condiciones de votar. Los diputados pueden ser revocados de sus cargos, y no reciben salario alguno por su actividad parlamentaria. Únicamente reciben, mientras duren sus funciones públicas, el mismo salario que devengarían en su centro de trabajo. Cada proyecto de nueva Constitución o cambio a la Constitución vigente es sometido a discusión y debate público, en centros de trabajo, estudiantiles de nivel medio y superior, en cooperativas y unidades de producción agropecuaria, en las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, y en todas las organizaciones profesionales, sociales y gremiales, entre ellas la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores, los Comités de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores de Cuba y sus 25 sindicatos nacionales, con todo lo cual se garantiza una amplia participación popular. 

 

La conclusión se nos ofrece bien clara: Cuba no solo es un país democrático, sino que su sistema democrático es más perfecto, completo, fiable, evolucionado y participativo que gran cantidad de los países que se autodenominan con gran bombo "democráticos", y acusan a Cuba de no serlo. Pero si toda la ira estadounidense contra el sistema cubano se hubiese quedado aquí, ciertamente que Cuba lo hubiese tenido muy fácil. El problema es que no se quedó aquí, y desde el minuto 1 de la Revolución Cubana, ese siniestro gigante mundial no ha dejado de atacar a la pequeña isla caribeña. Sigo en esta exposición este artículo del siempre genial Ramón Pedregal Casanova, que nos dice textualmente: "El régimen de EE.UU. y la ultraderecha huida de la isla rebelde lanzaron sobre ésta todos los tipos de guerra, el terrorismo en las ciudades y en los pueblos, el secuestro de barcos y los atentados en centros de producción y puertos, la difusión de virus causantes de enfermedades y muertes, el envenenamiento del agua, de la agricultura y de la ganadería, los asesinatos de enseñantes, y la difusión del terror psicológico y el robo de infantes, como lo fue la Operación Peter Pan, los intentos de invasión y los más de 650 intentos de magnicidio". Pero transversalmente a todo ello, los infames Estados Unidos han ido imponiendo (por supuesto, unilateral e ilegamente) a la pequeña isla desafiante un brutal bloqueo comercial, económico y financiero, bajo amenazas de sanciones, multas, persecuciones y demás violencia para que no se atrevan ni gobiernos, ni empresas ni personas a violar dichas aberrantes normas. Bajo el falso e ilegal amparo que le proporciona la extensión internacional de sus normas a terceros países, el gigante norteamericano ha dictado todo tipo de normas no solo para bloquear toda transacción económica desde la isla, sino también para que sean procesados todos los países que intenten de alguna manera vincular alguna actividad con Cuba. Básicamente y desde entonces, la oficina del Departamento del Tesoro del régimen estadounidense es literalmente la dueña de todas las licencias que cualquier empresa tenga que solicitar para ir a Cuba, o para entablar cualquier tipo de actividad comercial con la isla. Y así durante más de seis décadas. 

 

Se estima que el daño económico causado durante este tiempo por el imperialismo al pueblo cubano es del orden del billón de dólares. Cualquier persona puede hacerse una idea de lo que esta cantidad significa para la economía de un país pequeño, y solo por declararse en rebeldía contra el monstruo imperialista. De facto, los guardacostas norteamericanos pueden interceptar y registrar cualquier buque que viaje con mercancías desde cualquier país hacia Cuba. Quien fuera Subsecretario de Estado del imperio estadounidense en 1960, Lester D. Mallory, dejó escrito justamente lo que pretendían hacer: "El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas...Deben utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno". Se podrá decir más alto, pero no más claro. Esas eran y son sus intenciones. Las han ido desarrollando e implementando durante seis décadas. Lo han intentado todo, pero aún así el fracaso ha sido descomunal. La desesperación más bien ha estado en el bando estadounidense, porque los cubanos, la mayoría de ellos/as, han estado alineados y orgullosos con su proyecto de país, con su Revolución, y alineados con sus líderes. No han desesperado, no han cedido al chantaje, no han claudicado, no se han rendido. Y todo lo han hecho solos, pues ningún otro país ha osado enfrentarse claramente a los designios imperialistas, para defender a la pequeña isla caribeña de los furibundos ataques de ira del gigante norteamericano. De hecho, el Presidente estadounidense de entonces, Eisenhower, tras ser derrocado el dictador Fulgencio Batista, dio refugio a los asesinos y ladrones que huían de la isla llevándose 400 millones de dólares de entonces de las arcas del Estado cubano. El bloqueo comenzó el 19 de octubre de 1960. Y el asedio cubano continúa hoy, en pleno siglo XXI, porque seis décadas después continúa sin existir ningún país ni organización de países que haga frente al imperio del mal, y se oponga a sus brutales chantajes. Solo algunos países amigos, puntualmente, han tenido la valentía de adherirse a la causa cubana. Continuaremos en siguientes entregas.

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2 agosto 2020 7 02 /08 /agosto /2020 23:00
Viñeta: Kike Estrada

Viñeta: Kike Estrada

El valor básico de la economía, en un régimen de Buen Vivir, es la solidaridad. Se busca una economía distinta, una economía social y solidaria, diferente de la caracterizada por una supuesta libre competencia, que anima al canibalismo económico entre seres humanos y que alimenta la especulación financiera

Alberto Acosta

Sin titubear, se puede afirmar que la crisis general apunta en buena medida al vinculo inherente de la interrelación sociedad Naturaleza, una vez trastocados los límites y fracturada la articulación, denigrada y socavada por los procesos y las prácticas de apropiación, producción y consumo del modelo neoliberal privatizador hegemónico, conducente a favorecer la expansión de la acumulación de capital por todos los rincones de la tierra, desdeñando al ser humano y al ambiente (la mercantilización de la vida): al tiempo que se despoja y empobrecen las comunidades humanas, se perturban las culturas y se saquea la Naturaleza

Alejandra Meza

En la presente entrega expondremos otro de los documentos internacionales que sería muy conveniente tener en cuenta si pretendemos elevar a rango constitucional el respeto a la Naturaleza, así como el reconocimiento de sus derechos. Se trata de la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, inspiradora a su vez de las Constituciones de Ecuador y Bolivia, que recogen gran parte de los fundamentos que hemos venido exponiendo en entregas anteriores. En efecto, el 18 de agosto de 2012, en una magna asamblea celebrada en Cochabamba (Bolivia), a propuesta de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, y conscientes de la urgencia de tomar decisiones colectivas para transformar las estructuras que causan el cambio climático y otras amenazas a la Madre Tierra, se acuerda y promulga la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, en los siguientes términos:

 

Artículo 1. La Madre Tierra. 

1.- La Madre Tierra es un ser vivo. 

2.- La Madre Tierra es una comunidad única e indivisible, autoregulada, de seres interrelacionados que sostiene, contiene y reproduce todos los seres. 

3.- Cada ser se define por sus relaciones como parte integrante de la Madre Tierra. 

4.- Los derechos inherentes de la Madre Tierra son inalienables en tanto que derivan de la misma fuente de existencia. 

5.- La Madre Tierra y todos los demás seres tienen los derechos fundamentales reconocidos en esta Declaración sin distinción de ningún tipo ni discriminación alguna, como puede ser entre seres orgánicos e inorgánicos, especies, origen, uso para los seres humanos, o cualquier otra condición.

6.- Así como los seres humanos tienen derechos, todos los seres de la Madre Tierra también tienen derechos que son específicos a su condición y apropiados para su rol y función dentro de los sistemas en los cuales existen. 

7.- Los derechos de cada ser están limitados por los derechos de otros seres, y cualquier conflicto entre sus derechos debe resolverse de una manera que mantenga la integridad, equilibrio y salud de la Madre Tierra. 

 

Artículo 2. Derechos inherentes de la Madre Tierra. 

1.- La Madre Tierra y todos los seres que la componen tienen los siguientes derechos inherentes:

a. Derecho a la vida y a la existencia. 

b. Derecho a ser respetada. 

c. Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libres de alteraciones humanas.

d. Derecho a mantener su identidad e integridad como entidades diferenciadas, auto-reguladas e interrelacionadas.

e. Derecho al agua como fuente de vida.

f. Derecho al aire limpio. 

g. Derecho a la salud integral.

h. Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos.

i. Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad y funcionamiento vital y saludable.

j. Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por los seres humanos.

2.- Cada ser de la Madre Tierra tiene el derecho a un lugar y a desempeñar su papel en la Madre Tierra para su funcionamiento armónico. 

3.- Todos los seres tienen el derecho al bienestar y a vivir libre de tortura o trato cruel por parte de los seres humanos.

 

Artículo 3. Obligaciones de los seres humanos con la Madre Tierra.

1.- Todos los seres humanos son responsables de vivir en armonía con la Madre Tierra.

2.- Los seres humanos, Estados partes y todas las instituciones públicas y privadas deben:

a. Actuar acorde a los derechos y obligaciones reconocidos en esta Declaración.

b. Reconocer y promover la aplicación e implementación plena de los derechos y obligaciones establecidos en esta Declaración.

c. Promover y participar en el aprendizaje, análisis, interpretación y comunicación sobre cómo vivir en armonía con la Madre Tierra de acuerdo con esta Declaración.

d. Asegurar que la búsqueda del bienestar humano contribuya al bienestar de la Madre Tierra, ahora y en el futuro.

e. Establecer y aplicar efectivamente normas y leyes para la defensa, protección y conservación de los Derechos de la Madre Tierra.

f. Respetar, proteger, conservar, y cuando sea necesario, restaurar la integridad de los ciclos, procesos y equilibrios vitales de la Madre Tierra.

g. Garantizar que los daños causados por violaciones humanas de los derechos inherentes reconocidos en la presente Declaración se rectifiquen, y que los responsables rindan cuentas para restaurar la integridad y salud plena de la Madre Tierra.

h. Empoderar a los seres humanos e instituciones para que defiendan los derechos de la Madre Tierra.

i. Establecer medidas de precaución y restricción para prevenir que las actividades humanas conduzcan a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración de los ciclos ecológicos.

j. Garantizar la paz y eliminar las armas nucleares, químicas y biológicas.

k. Promover y apoyar prácticas de respeto a la Madre Tierra y todos los seres, acorde a sus propias culturas, tradiciones y costumbres. 

l. Promover sistemas económicos en armonía con la Madre Tierra y acorde a los derechos reconocidos en esta Declaración.

 

Artículo 4. Definiciones.

1.- El término "ser" incluye los ecosistemas, comunidades naturales, especies y otras entidades naturales que existen como parte de la Madre Tierra.

2.- Nada en esta Declaración podrá restringir el reconocimiento de otros derechos inherentes de todos los seres o de cualquier ser en particular.

 

Nos ha de quedar claro, pues, que somos parte de la Naturaleza, que dependemos de ella, que la necesitamos, que no podemos existir sin ella, que estamos integrados en ella, que no somos dueños ni propietarios de ella ni de ninguno de sus seres, que no tenemos derecho a dominarla, saquearla, explotarla, dañarla de ningún modo, y que lo que sí tenemos es la obligación de cuidarla y respetarla. La Madre Tierra es la que nos alberga como especie humana que somos, y cualquier ataque hacia ella no tiene ningún sentido, pues no solo es un ataque contra nosotros mismos, sino contra los equilibrios naturales y el resto de seres albergados por ella. Como decíamos arriba, cualquier versión o manifestación del Buen Vivir que implementemos deberá sintonizar con esta Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, y seguir escrupulosamente sus obligaciones. Lo ideal es reconocer todos estos derechos al más alto nivel jurídico posible, para que sean asumidos por las ulteriores leyes, decretos, normativas y jurisprudencia que se desarrollen posteriormente. Continuaremos en siguientes entregas.

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31 julio 2020 5 31 /07 /julio /2020 12:00

Hablando sobre los contenidos curriculares, a los que llevamos haciendo referencia desde varias entregas atrás, no solo es importante lo que pretendemos incluir, sino también lo que pretendemos excluir. En este último sentido, hablaremos en este artículo sobre la nefasta educación financiera que desde la aprobación de la llamada LOMCE o Ley Wert, viene produciéndose en nuestras aulas. En efecto, se pretende inculcar a nuestros estudiantes la perversa lógica de la educación financiera, tal como explica Miren Alonso en este artículo para los blogs de Publico, que tomaremos como referencia a continuación. El famoso Informe PISA comenzó a medir, desde el año 2012, la "competencia financiera" de los alumnos, en todos los países donde realiza sus tests. El primer dato que nos proporciona Miren Alonso ya es demoledor: El Informe PISA sobre competencia financiera está financiado por el BBVA. Así de claro. Así de triste. Pero además, la creación de este informe tiene un propósito muy preciso: "desarrollar evidencia de necesidad". Así lo expresa la OCDE en una publicación en la que da consejos para introducir la educación financiera en los colegios, y en la que sugiere crear encuestas e indicadores con este propósito. En palabras de Miren Alonso: "Se construye entonces un instrumento de medición para diagnosticar la situación en torno a un fenómeno que, antes de dicha medición, apenas existía; y se hace atendiendo a unas competencias y a unos contenidos muy concretos, que no son neutrales ni inocentes". Es decir, que el razonamiento de su interesada creación como conocimiento curricular para el alumnado puede ser el siguiente: "como nos interesa que los centros educativos impartan educación financiera, vamos a elaborar unos indicadores que lo justifiquen". Bien, pasemos a la siguiente pregunta: ¿Qué enseña la educación financiera? Pues básicamente ENSEÑA A NO CUESTIONAR EL MODELO FINANCIERO ACTUAL. Es decir, se enseña a reproducirlo, asumirlo y profundizarlo en nuestras acciones cotidianas sin hacer preguntas. 

 

Sigo de nuevo a Miren Alonso: "Para empezar, se asume que la responsabilidad pasa del Estado al individuo. Para las entidades que "educan" en finanzas se vuelve una cuestión fundamental "preparar nuestra jubilación"; ahorrar por si surgen "imprevistos como la pérdida de empleo"; pagar "la cobertura de las necesidades de salud", o "financiar estudios". Las instituciones públicas que deberían velar por el bienestar social simplemente desaparecen de la ecuación, y al alumnado se le pinta un escenario en el que está solo ante el peligro, y ante las grandes oportunidades que los mercados financieros parecen presentar". Es decir, la educación financiera supone para los estudiantes la más agresiva y directa expresión donde se manifiesta el neoliberalismo educativo. Injerta en la mente de nuestros alumnos y alumnas la filosofía de mercado bancaria, la más criminal y agresiva de todas, para que desde pequeños/as la vayan asumiendo y normalizando. Desaparecen también las causas de índole estructural que nuestro modelo social determina, y se impone un juicio moral sobre muchos asuntos, como por ejemplo el endeudamiento. La pobreza y la precariedad, dentro del contexto de la educación financiera, son simplemente un problema de mal comportamiento, de falta de ahorro y de educación, no una cuestión colectiva, dependiente de las políticas sociales que se ejecuten. Aspectos como la crisis, la (posible) regulación financiera, las políticas económicas del Estado, el rol activo del consumidor y del ciudadano...No están por ningún lado, y por supuesto, mucho menos lo están la solidaridad, la cooperación, la redistribución y el reparto, conceptos que son directamente demonizados por la educación financiera. La libertad de las personas se circunscribe a elegir entre un producto financiero u otro, basando su decisión en dos únicas variables: el riesgo y la rentabilidad. 

 

Básicamente, la educación financiera es un producto impuesto por el mercado y las grandes instituciones, no por la propia comunidad educativa. Primeramente, se expandió por todo el planeta de la mano de la OCDE, gracias a la estafa que llamaron "crisis", que supuso además un "momento pedagógicamente aprovechable", es decir, una coyuntura idónea para manipular aún más a la población más joven mediante el adoctrinamiento educativo neoliberal. Y así, bajo el pretexto falaz de que "se necesitaba una mayor educación financiera para el conjunto de la sociedad", fueron entrando a saco el G-20, la Comisión Europea y el Banco Mundial, ligando el "desarrollo" (la mayor falacia económica) y la estabilidad de los mercados financieros a la inclusión financiera de toda la población. Y es que como muchos escándalos financieros (debidos por supuesto a las prácticas criminales de muchas entidades bancarias) se habían producido aprovechando la "poca cultura financiera" de los clientes de las entidades, vieron la oportunidad de introducir en el currículo la educación financiera para formar a adultos bien familiarizados con dichas prácticas mafiosas. Para ellos, para los responsables de las entidades financieras, el foco del problema no está en la falta de regulación, ni en la falta de ética de unos pocos, ni en el propio funcionamiento alocado e irracional de los mercados financieros, sino en los "conocimientos", en los "valores" y en las "actitudes" del conjunto de la población. Absolutamente vergonzoso. La conclusión está clara: la educación financiera supone una auténtica aberración educativa, que hay que desterrar lo antes posible del currículum escolar de la escuela pública. Lo que hay que enseñar a nuestros estudiantes es que nuestra existencia no puede depender de la elección de unos determinados productos bancarios. Hay que enseñarles que debemos evolucionar hacia un modelo de sociedad que dependa únicamente de nuestras libertades colectivas e individuales como ciudadanos, controladas democráticamente, y enfocadas al bien común. Dicha educación colectiva y democrática debería conducirnos a asumir que somos nosotros, el conjunto de la ciudadanía, los que tenemos que elegir el tipo de mercados financieros que queremos, y no a asumirlos acríticamente, aceptando sin más el inmenso poder de los banqueros, sometiéndonos a sus dictados y a sus prácticas. 

 

A los alumnos y alumnas, por tanto, lo que hay que hacer es ayudarles a reflexionar sobre si los mercados financieros, tal y como funcionan actualmente, son sostenibles o no lo son. Hay que hacerles reflexionar sobre si necesitamos o no una economía financiera diferente, sobre si el poder de la banca privada es justo en nuestra sociedad, sobre si necesitamos o no un sistema de banca pública, sobre las funciones que dicha banca debiera ejecutar, en fin, la escuela pública, como con el resto de temas y asuntos, debe fomentar en el alumnado la semilla de la discusión y de la crítica, del debate abierto de ideas, y la contribución para educar a las personas de tal forma que sean capaces, individual y colectivamente, de imaginar, construir y desarrollar alternativas al mundo actual. Evidentemente, la educación financiera que ahora mismo está implantada en muchos centros, no responde a estos objetivos. Solo es un instrumento al servicio de la banca privada, para fabricar marionetas con nuestros estudiantes, desde que son jóvenes, para que acepten sumisa y acríticamente sus decisiones, sus enfoques y sus objetivos de sociedad. La escuela pública no puede responder a este esquema. Va en contra de todos sus postulados, en detrimento de su propia función educativa y emancipadora. No nos dejemos engañar: con el programa de educación financiera que ha comenzado a impartirse, en palabras de sus patrocinadores, se busca "un cliente más formado, responsable, exigente y autónomo", para evitar que se repitan "este tipo de errores" (así califican a los desmanes de la gran banca, y a la ruina a la que han conducido a muchas personas) y de "malentendidos" en la comunicación entre empleado/a de banca y usuario/a. Como vemos, una inmensa desfachatez, y una desvergüenza intolerable que ninguna sociedad democrática debiera permitir. Es una forma de impartir educación (financiera en este caso, pero lo podemos extrapolar a otros asuntos) que tiene como misión no la de formar personas críticas con el sistema, sino todo lo contrario: favorecer el control de las élites económicas sobre las mayorías sociales, dañando el proyecto de una sociedad más justa e igualitaria. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 julio 2020 2 28 /07 /julio /2020 23:00
Cuba: lo más cercano al paraíso (I)

La mejor manera de alcanzar el paraíso es conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos

Maquiavelo

Iniciamos aquí una nueva serie de artículos, cuyo título es harto clarificador por sí mismo: la isla caribeña de Cuba es, sin lugar a dudas, lo más cercano al Paraíso que tenemos en nuestro planeta. Y vamos a demostrarlo a través de las entregas siguientes. Pero ha de entenderse bien dicha afirmación, pues con ella no pretendemos afirmar categóricamente que en Cuba se viva como en un paraíso, ni que su sociedad sea perfecta, ni que sus sistemas político, social y económico no adolezcan de defectos, y puedan ser mejorables. Todas las cosas son relativas, y desde ese punto de vista, lo que sí afirmamos categóricamente es que, EN COMPARACIÓN CON EL RESTO DE SOCIEDADES DEL RESTO DE PAÍSES DEL MUNDO, la sociedad cubana, aún dentro de su pobreza y de sus limitaciones (unas endémicas y otras provocadas e inducidas desde el exterior, como iremos viendo), constituye el mejor referente político, social, económico, y sobre todo moral, que tenemos actualmente en el planeta. En efecto, somos de la opinión de que Cuba representa hoy día lo más cercano al paraíso para aquéllos que anhelamos el ideal socialista, así como los ideales de justicia social, económica y medioambiental, pero evidentemente, para aquellos que sean partidarios de la brutal sociedad capitalista, y para los cuales la justicia social no represente absolutamente nada, está claro que Cuba no será en absoluto un ideal de sociedad, ni un referente o espejo donde mirarse. En un reciente artículo titulado "La grandeza de una isla pequeña", de Fernando Buen Abad Domínguez, uno de los mexicanos más sabios que conozco, dice textualmente: "He oído historias muy similares a lo largo de los años, historias de amor y compromiso engendrados por una isla pequeña del Caribe, que supo hacerse gigante en los corazones de los pueblos. No es solo una metáfora para un ejercicio de retórica. Es una confesión de parte. Mujeres y hombres de la intelectualidad, de la academia, de las artes y de las luchas populares crecimos impregnados de Cuba. De sus luchas y de sus ejemplos. Se nos estanció en la cabeza y en el corazón para florecernos en ideas y debates sobre la Revolución y sus motores de clase; sobre el método cubano para transformar el mundo; sobre el socialismo argumentado con acento de Caribe, con la proximidad rebelde y geográfica enmarcada por el Golfo de México. Todavía se ve la estela del Granma partir las aguas hacia una historia, que se nos hizo maestra de la vida desde la Sierra". 

 

Pensamos que ni siquiera los cubanos son completamente conscientes de la grandeza del proyecto humano y político que comienza con su Revolución. Pero además, contemplada internacionalmente, Cuba también ha supuesto un ejemplo de solidaridad e internacionalismo veraz y valiente. Internamente, el ejemplo titánico de resistencia y entereza de sus gentes, capitaneadas primero por el Comandante Fidel Castro, después por su hermano Raúl y ahora por Miguel Díaz-Canel, ha supuesto un faro que ilumina el camino de la esperanza para la emancipación de todos los pueblos del mundo. De hecho, el resto del mundo posee con Cuba una deuda inmensa, debido a su ejemplo de lucha y dignidad. Pero vayamos por partes: a través de los siguientes artículos vamos a ir desglosando los principales aspectos por lo que afirmamos la frase del título. Y comenzaremos por desmentir una de las acusaciones principales que a la pequeña isla se le atribuyen, esto es, que Cuba no es un país democrático. En efecto, para gran parte del mundo se tiene a Cuba como una dictadura, y a sus líderes políticos, como dictadores. Ríos de tinta se escribieron, a la muerte de Fidel, diciendo burda y falsamente que había muerto "el dictador cubano". Por tanto, la pregunta es: ¿es Cuba verdaderamente una dictadura, o por el contrario, es un país democrático? Tomemos como referencia este artículo de Tony López R., para el medio digital Rebelion, para poder explicarlo. Pues digamos, de entrada, que la campaña de que Cuba es una dictadura es una de las mayores matrices de opinión que utilizan los medios masivos de información en Estados Unidos, Europa y América Latina desde hace muchos años, para señalar que en Cuba no existe democracia, se violan los derechos humanos, no hay elecciones o son manipuladas, que hay un solo partido político y no otros, etc. Es decir, hemos de partir de la base de que la opinión general sobre Cuba (al igual que sobre otros muchos asuntos) viene modelada por la desinformación tóxica que nos vierten desde hace años los grandes medios, radio, prensa, TV e Internet. Y como explica Tony López: "Ese mensaje desinformativo es el argumento que ha utilizado Estados Unidos todos estos años para mantener el bloqueo económico contra la irredenta isla y el que utilizó el ultraderechista español José María Aznar para imponer durante algunos años una política discriminatoria de la Unión Europea contra Cuba, política que afortundamente ya ha sido eliminada". 

 

Bien, lo primero que debiéramos establecer para poder aspirar a alguna conclusión válida es qué entendemos por una país democrático, porque precisamente, lo que se entiende por "democracia" en una y otra orilla no son idénticos conceptos. En los países de América, incluyendo al gigante de Estados Unidos, se consideran democráticos porque el electorado, que milita en uno u otro Partido ya de derecha, centro o izquierda, vota por un candidato/a que ellos/as no escogen, la gran mayoría del padrón electoral no tiene candidato ni milita en Partido alguno, los candidatos/as son obligatoriamente los escogidos por las directivas de sus Partidos, generalmente los que mayor nivel económico poseen. Los recursos financieros que emplean en sus campañas electorales son descomunales, imposibilitando a los sectores mayoritarios y desposeídos aspirar. Las últimas elecciones en Estados Unidos para Presidente superaron los 3.000 millones de dólares. El caso estadounidense es realmente paradigmático, pues justamente aquél que presume de ser la democracia más avanzada del mundo, en realidad funciona como una lucha del poder económico, al que el poder político está estrechamente unido, e incluso los aparatos de los Partidos, en sus "Elecciones Primarias", dirigen, mediante suculentos apoyos y campañas económicas, al candidato que ellos eligen, en vez de al más votado por la gente. Como argumenta Noam Chomsky, Estados Unidos sí que es en realidad un país de partido único: el partido empresarial. Otro hecho característico es que los partidos hegemónicos en cada uno de estos países (sobre todo en Estados Unidos) no tienen mayores diferencias en sus programas de Gobierno, ya que todos ellos apuestan sin fisuras por el modelo neoliberal imperante, modelo que ha provocado el empobrecimiento de sus pueblos y la elevación ad infinitum de los niveles de desigualdad social. Tony López explica: "La realidad es que legislan y gobiernan para favorecer a las grandes empresas nacionales y transnacionales, y (...) son ejemplos vivos de esa política "democrática". Como ejemplo, el senador estadounidense por Florida, Marco Rubio (precisamente uno de los más agresivos contra la política cubana), recibió de la Asociación Nacional del Rifle cerca de 6 millones de dólares, para que en el Senado estadounidense defienda la política de venta de armas (política que, dicho sea de paso, tantas matanzas provoca en su país). 

 

En resumidas cuentas, tenemos esa cultura "americana" (salvo los países que han osado cuestionarla, como Cuba, y mucho más recientemente Venezuela, Ecuador o Bolivia) de la democracia que depende del márketing, del dinero que reciba cada candidato/a y de los aportes de las grandes empresas transnacionales y locales, las que a cambio reciben los beneficios de las licitaciones multimillonarias que debe hacer el Estado mediante formas diversas de corrupción. En Europa, aunque los procedimientos no son tan salvajes como los americanos, la esencia sigue siendo la misma. Véase el caso español, sin ir más lejos: la democracia en España se limita (salvo a algún partido o coalición nueva que se presente en un determinado momento) al bipartidismo de PP y PSOE, los dos partidos que apuntalan el Régimen del 78, desde el período de Transición después de la muerte del dictador hasta nuestros días, que cultivan igualmente el modelo neoliberal, y que apuntalan una Monarquía corrupta e indecente, además de anacrónica y antidemocrática. Pues bien, al contrario de todo lo que hemos relatado, la democracia en Cuba no es "representativa" (como el modelo descrito), sino participativa. Antes del triunfo de la Revolución Cubana (1959) el panorama político también era muy similar al descrito. El Partido Socialista Popular finalizó su recorrido como organización después de celebrada su 8ª Conferencia Nacional en el año 1960 cuando se integró a la propuesta de Fidel Castro, de fusionarse en una organización política unitaria que dio paso a la conformación de la Organización Revolucionaria Integrada (ORI), donde convergieron el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular (PSP). Recojo de nuevo las explicaciones de Tony López: "Dos años más tarde y a propuesta del Comandante Fidel Castro, luego de su discurso del 26 de marzo de 1962 donde denunció la existencia de una política sectaria de un sector del PSP en la ORI, se inicia un proceso de selección de ejemplaridad y voluntariedad cuyos candidatos son propuestos desde la base en centros de trabajo, estudiantiles y campesinos, para integrarse al nuevo Partido que tomó el nombre de Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) y que durante la celebración de su Primer Congreso, queda constituido el 3 de octubre de 1965 el nuevo y actual Partido Comunista de Cuba, cuyo programa, fundamentos ideológicos y objetivos, están basados en el pensamiento político antiimperialista de José Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Fidel Castro Ruz y el marxismo-leninismo. Este Partido no tiene carácter electoral". 

 

Antes de la Revolución Cubana, la isla caribeña era prácticamente un protectorado estadounidense, pues a partir de la aplicación de la Enmienda Platt, impuesta por el gobierno de Estados Unidos al concluir la guerra hispano-cubana-americana y que permitía al Gobierno yanki prácticamente compartir el gobierno de la isla, intervenir militarmente cuando considerara que sus intereses estaban en peligro, y diseñar e imponer disposiciones por los embajadores estadounidenses acreditados en Cuba. Antes de la Revolución Cubana imperaban la corrupción, el gangsterismo, el latrocinio y la explotación de los grandes colonos, ganaderos y empresarios criollos, que eran los que más se beneficiaban, y los niveles de analfabetismo, insalubridad, carencia de viviendas, de caminos, hospitales y escuelas eran la realidad de la sociedad cubana. La entrega al capital extranjero estaba a la orden del día, y durante las décadas de los años 40 y 50 la sociedad cubana sufrió la más humillante fórmula que pudo aplicarse, al ingresar a Cuba los grandes capos de la mafia estadounidense que importaron el vicio, la prostitución y el juego, un verdadero lupanar fue lo que hizo la Administración estadounidense con la isla de Cuba. Pero entre 1959 y 1976, cuando ya Cuba estaba dirigida por un Gobierno Revolucionario, se llevaron a cabo profundas transformaciones y se promulgaron diversas leyes como las de la Reforma Agraria, Reforma Urbana, Nacionalización de las empresas de la industria eléctrica, teléfonos, bancos y refinerías de petróleo, todas ellas en manos de empresas estadounidenses, durante la dictadura de Fulgencio Batista (previa al asalto al Cuartel Moncada, germen de la Revolución), apoyado por Estados Unidos. Fue precisamente ese el detonante que provocó la ira del Gobierno de los Estados Unidos, y los interesados motivos por los que durante estos 60 años de Revolución triunfante, han desarrollado todo tipo de políticas contra Cuba, todo tipo de chantajes y ataques, el genocida bloqueo económico (expuesto por nosotros en este artículo), el intento de aislar diplomáticamente a la isla y el militar, ámbito donde financiaron, organizaron, entrenaron a toda una brigada con personal cubano radicado en Estados Unidos, cuya derrota es el episodio mundialmente conocido como "Playa Girón: la primera gran derrota militar de Estados Unidos en América Latina, abril de 1961". Continuaremos en siguientes entregas.

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