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29 noviembre 2013 5 29 /11 /noviembre /2013 00:00

Como quiera que uno de los firmes puntales de nuestra Educación Pública que la Ley Wert va a desmantelar es el régimen democrático de la misma, es decir, la gestión democrática de los propios centros y de toda la comunidad educativa, esta entrega de nuestra visión y propuestas integrales para una Educación Pública a todos los niveles, la vamos a dedicar a este tema, centrándonos en cómo definir los resortes de una Educación Democrática, basada en la igualdad de oportunidades y en la equidad. Ahí van las propuestas:

 

educacion_publica121.jpg1.- Elección democrática de los Equipos Directivos de los centros docentes. Proponemos siempre la existencia de una Dirección de carácter colegiado, que se aleje de los modelos de gestión empresarial (que son los que propone la LOMCE), siendo su gestión democrática uno de los ejes de la organización escolar, y como tal, de la rendición de cuentas ante la Administración Educativa y la Comunidad Escolar. Proponemos la elección del Director o Directora del centro a través de la votación del Consejo Escolar, así como la eliminación de la política de publicación de todo tipo de ránkings sobre los centros, sus alumnos y sus resultados.

 

2.- Fomentar la toma de decisiones participativa dentro la Comunidad Educativa, devolviendo el papel de órgano de decisión al Consejo Escolar. Asímismo, eliminar (con referencia a la LOMCE) la troncalización recentralizadora de las asignaturas, las reválidas y la obligación de elección de los itinerarios tempranos. Pensamos que todas estas herramientas están pensadas para una rápida salida de una parte del alumnado del sistema educativo actual.

 

educacion_publica122.jpg3.- Fomentar la escolarización equitativa del alumnado con discapacidades, necesidades educativas especiales, extranjeros/as, etc. En definitiva, entendemos la educación de forma inclusiva, donde el conjunto del alumnado disponga de las mismas oportunidades de aprendizaje, capacitación, formación e inserción.

 

4.- Entendemos que los Consejos Escolares Municipales deben funcionar como los verdaderos elementos de coordinación entre las Administraciones, y entre la Administración y la ciudadanía y los colectivos sociales, en el mundo educativo.

 

5.- Impulsar una mayor participación de las familias y el alumnado en la gestión escolar, promoviendo el asociacionismo para estos fines. Fomentar la democracia directa y participativa en los centros, y en el resto de organismos que gobiernan la Comunidad Educativa.

 

educacion_publica123.jpg6.- Fomentar la Educación para la Paz y la Convivencia Democrática, que debe ser elemento esencial en el currículum escolar, con la inclusión de educadores/as y trabajadores/as sociales en los equipos educativos, planes de actuación conjunta con las familias, etc.

 

7.- Fomentar la Educación para la Igualdad y la Coeducación, que ha de tener un papel vertebrador en todo el currículum escolar. Todos los centros educativos públicos y/o sostenidos con fondos públicos deberán desarrollar este elemento esencial en el currículum de los/as estudiantes.

 

8.- Impedir que con dinero público se puedan financiar proyectos educativos que apliquen la segregación por género/sexo del alumnado. Asímismo, recurrir por todas las vías y en todos los ámbitos posibles las últimas sentencias judiciales favorables al mantenimiento de los conciertos con aquéllos centros que practiquen tal segregación.

 

9.- Velar por que todos los centros educativos públicos respeten profundamente la diversidad afectivo-sexual, promoviendo una eduación sexual que supere los contenidos heretosexistas actuales, y ofreciendo a todos los profesionales y a las Asociaciones de Padres de Alumnos programas de prevención de la LGTBfobia, así como su vigilancia y su detección temprana. Asímismo, impedir que con dinero público se puedan financiar centros que practiquen, permitan o promuevan cualquier tipo de discriminación sexo-genérica.

 

educacion_publica124.jpg10.- Garantizar un amplio sistema de becas que garantice las posibilidades de estudio y posibilite el acceso a los servicios públicos a aquéllas familias y/o estudiantes de rentas más bajas, entre otros, a actividades extraescolares, aulas matinales, comedores, perfeccionamiento de idiomas en el extranjero o acompañamiento escolar. Asímismo, el alumnado con rentas más bajas deberá tener prioridad para la concesión de dichas becas y ayudas al estudio, e incluso a la obtención de dichos servicios de forma gratuita.

 

11.- Elaboración, en colaboración con los agentes sindicales, las Asociaciones de Padres de Alumnos, y todas las demás asociaciones de profesionales de la enseñanza que quieran adherirse, de un Plan de Choque Integral para erradicar el fracaso escolar y evitar el abandono escolar temprano, pilares fundamentales que hay que conseguir para garantizar el éxito del sistema educativo en todos los sentidos y a todos los niveles.

 

educacion_publica125.jpg12.- Eliminación de todo tipo de adoctrinamiento religioso en las aulas, proponemos una Educación Pública laica, donde no se contemple el estudio de ninguna religión concreta, más allá de lo relativo a la incidencia de las religiones en la Historia de la Filosofía. Eliminar los símbolos religiosos en la escuela pública, en los Institutos y en las Universidades Públicas, y abandonar también las asignaturas llamadas "alternativas" al estudio de la religión.

     

En resumidas cuentas, en este ámbito de la Educación Pública proponemos una recuperación y profundización de la democracia interna de los centros, y del resto de órganos y actores que forman parte de toda la Comunidad Educativa, y la garantía por parte de los poderes públicos de que se aplican todos los criterios para conseguir la igualdad de oportunidades en el ámbito educativo. Una Educación inclusiva y democrática, que son las mejores credenciales para perpetuar un sistema que garantiza a todos los estudiantes su inmersión educativa de forma independiente a su nivel de ingresos. A partir de la siguiente entrega de esta serie de artículos iremos entrando (lo hemos dejado para el final) en el mundo de la Educación Superior, es decir, de la Universidad, intentando ofrecer nuestra visión desde la izquierda de cómo entendemos que debe funcionar el mundo universitario.

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28 noviembre 2013 4 28 /11 /noviembre /2013 00:00

¿Somos republicanos? Sí, lo somos. Pero, ¿en qué consiste la República? ¿Sólo con que se convocara un referéndum, fuese ganado por los partidarios de la República, tuviera que exiliarse o reconvertirse a la actual Familia Real, y se votase a un Presidente de la República cada cuatro o cinco años ya hubiésemos cumplido nuestro objetivo? NO. Por supuesto que no. La República no es sólo eso, o mejor dicho, es mucho más que eso. La República no es sólo un Modelo de Estado, no es sólo lo opuesto a la Monarquía, sino que ha de ser el Modelo de Estado que nunca hemos tenido en nuestro país, porque no nos han dejado. Unas veces por estúpidas y anacrónicas Monarquías, como la actual, y otras veces por Golpes de Estado, guerras civiles y dictaduras, lo cierto es que no hemos podido disfrutar jamás del Estado Republicano (y Federal) que deseamos.

 

republica_queremos11.jpgPorque como decimos, la República es mucho más que eso. Hay que dotar a la III República de contenidos, porque como expresa Manuel Navarrete: "La reivindicación republicana burguesa en sí misma, si no va ligada a un proyecto político transformador, a la creación de una República Popular en la senda de la construcción socialista, es una auténtica estafa y una burla cruel a las necesidades acuciantes de la gente, a quienes pasan hambre, a quienes son desahuciados, a quienes emigran y a quienes sufren la represión policial". Vamos, en esta breve serie de artículos, a recoger al menos lo fundamental de lo que desde la izquierda transformadora de este país pretendemos que sea la República, siguiendo sobre todo algunos aspectos propuestos en el Documento Político-Organizativo de la última Asamblea (la XIX) de Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucia (IU-LV-CA).

 

republica_queremos12.jpgEl actual fenómeno, cada vez más creciente, del descrédito de los políticos (y de la política en general) puede llevarnos a dos escenarios diferentes: uno indeseable, pero verosímil, es el auge de las ideas antidemocráticas, la búsqueda de un líder carismático en quien depositar la confianza mayoritaria, y de una forma autoritaria de conducir la política, primando el principio del orden público y de la actuación represiva contra "el enemigo" (expresión que usó un mando policial para referirse al pueblo), o contra los inmigrantes a los que se culpa del paro o de la delincuencia. Otro escenario es perseverar en la profundización del sistema democrático, ahondar en sus capacidades, buscar su extensión, ampliando sus límites desde los valores de la participación, la igualdad y la justicia meramente formales, como tenemos hoy día, hasta la completa democracia, real, participativa e igualitaria. En Grecia, como consecuencia de la crisis económica y del conflicto social explosivo al que se está dando lugar (por cierto, la Comisión Europea vuelve estos días a apretar las clavijas sobre el país heleno), se está produciendo un ejemplo claro de esta polarización política: la desconfianza en los dos grandes partidos del sistema (ND, PASOK) ha dado lugar al enorme crecimiento de una izquierda transformadora y consecuente como es Syriza, pero también al crecimiento (con presencia parlamentaria incluida) de un partido neofascista como es Amanecer Dorado, afortunadamente con resultados minoritarios (al menos, por ahora), sobre todo a raíz de las recientes detenciones de algunos de sus dirigentes.

 

republica_queremos13.jpgEn nuestro país, el panorama es convulso y cambiante. Mientras Susana Díaz se consolida como la líder del PSOE en Andalucía, y es considerada un gran referente a nivel nacional, surgen plataformas como la liderada por el catalán Albert Rivera, de Ciutadans, que por cierto sube en las encuestas, con la intención de abordar también la política nacional. Y mientras los dos partidos mayoritarios caen estrepitosamente en las encuestas de intención de voto, la coalición Izquierda Unida avanza bastante, configurándose como el tercer gran actor de la política a nivel del Estado, pero avanza también la opción liderada por Rosa Díez, del partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Pero en España, afortunadamente, tenemos la posibilidad de ir avanzando hacia el sistema de profundización en la democracia real, mediante el cambio desde el carácter monárquico de la forma de Estado, hacia el avance del ideario republicano. Porque la primera insuficiencia de la democracia española es la que supone que la Jefatura del Estado sea hereditaria, que el primer servidor público no sea elegido por el pueblo, sino por la línea sucesoria de una familia. Y esta falla del sistema democrático no es casual, sino que deriva del carácter otorgado o consentido con el que las oligarquías preconstitucionales, los fascistas reconvertidos en demócratas a la muerte del dictador, impusieron las reglas de juego de la democracia española en la llamada Transición. La Monarquía, la bandera, el olvido, fueron las condiciones que pusieron encima de la mesa para negociar con las fuerzas antifascistas, democráticas, la instauración de la Constitución Española de 1978.

 

republica_queremos14.jpgRecomiendo a los lectores el artículo "¿Qué fue de verdad la Transición Democrática?" publicado recientemente en este mismo Blog, donde examinamos en profundidad el auténtico sentido de aquél período histórico. Hoy día, agotado ya el crédito de aquél marco constitucional, roto el pacto de forma unilateral por la oligarquía político-financiera encarnada por la derecha española tan claramente como lo está haciendo el actual Gobierno del PP con sus privatizaciones, recortes de derechos sociales y laborales, y giros recentralizadores, la izquierda debe sentirse con plena libertad para plantear su programa de máximos, a través de un bloque social alternativo, de carácter federal, republicano, social y participativo, negociado, consensuado y pactado con el pueblo, a través de sus organizaciones, plataformas, asociaciones, y todas las fuerzas políticas y sociales democráticas, la recomposición de un nuevo Pacto Democrático basado en los valores del republicanismo, el federalismo y la solidaridad. Pero no queremos abundar aquí en esta tarea, en su exposición de motivos, en su necesidad, en su organización, porque ya le estamos dedicando la serie de artículos titulada "Por un Proceso Constituyente", que ya va por su decimoquinta entrega.

 

republica_queremos15.jpgTenemos claro por tanto que la izquierda alternativa y transformadora tiene que construir sociedad republicana, fomentar el republicanismo como valor social mayoritario, creando y renovando nuevas formas de intervención ciudadana en política solidaria. Porque el republicanismo es ante todo un valor que sitúa el autogobierno de los ciudadanos/as, a través de la democracia participativa. Frente al salvaje y despiadado capitalismo que reduce a las personas a meros consumidores, meros clientes, meros electores, y elimina los lazos sociales grupales, fomentando el egoísmo individualista, es preciso ampliar el concepto de ciudadanía como sujeto político directo, pleno de derechos, fomentando y recuperando el valor de lo público, de lo colectivo, de lo de todos. No en vano, el republicanismo tiene una gran tradición política en España, pues ya se han producido dos experiencias republicanas en nuestro país, y la última, la de la II República, se produjo gracias a la eclosión popular generada por un conflicto social de similares características a las actuales, salvando las distancias, pues estamos hablando de los años 30 del siglo pasado. Pero aunque ha llovido mucho desde entonces, los valores se mantienen en la distancia, y la fórmula republicana, puede, en estos momentos, volver a prender en la conciencia colectiva de nuestro pueblo, conectando de nuevo con los sentimientos que está generando este ya largo período de crisis. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 noviembre 2013 3 27 /11 /noviembre /2013 00:00

Hermosa palabra, libertad. Usada desde los más remotos tiempos de la Historia de la Humanidad, cobra en los tiempos actuales, cuando somos rehenes de este salvaje y cruel capitalismo, un significado muy especial. Hablamos de un concepto de tan alto nivel que ha sido abordado por filósofos, pensadores y escritores de todas las épocas. Para empezar, nuestro Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos da bastantes acepciones en torno al significado de este término. La más general de todas ellas nos dice que Libertad es la "Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos".

 

capitalismo_libertad1.jpgA continuación, nos ofrece otras curiosas acepciones, tales como "Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres". Sustanciosa y comprometida definición, como puede comprobarse, a poco que la interioricemos un ratito, ya que cabría preguntarse por ejemplo qué son "naciones bien gobernadas", en qué consisten las "buenas costumbres", o de sacar como consecuencia que el principio de legalidad se sitúa por encima del principio de libertad....pero ¿qué ocurriría entonces cuando el principio de legitimidad, superior al de legalidad, es violado en dichas "naciones bien gobernadas"? ¿Deberíamos superponer en dichos casos el principio de libertad? Lo dejo a la reflexión de los lectores.

 

capitalismo_libertad2.jpgTambién nos dice el Diccionario que libertad es "prerrogativa, privilegio o licencia", "osada familiaridad", y nos habla de las distintas variantes contextuales del concepto, aplicadas por ejemplo a "libertad de culto", "libertad de pensamiento" o "libertad de conciencia". Antes de continuar, pensemos si disfrutamos de verdad todas estas "libertades" en nuestra actual sociedad. Y después de otras tantas, considera finalmente tres acepciones que me gustaría destacar: aquélla que se refiere a que la libertad es la "Falta de sujeción o subordinación", el "Estado de quien no está preso", y el "Estado o condición de quien no es esclavo". Quizá sea ésta última la que puede originar más debate, porque el sentido de la "esclavitud" también debe ser actualizado con los tiempos. Reflexionemos hasta qué punto nos podemos considerar "esclavos" de muchas aspectos del mundo que nos rodea: de nuestro trabajo, de las nuevas tecnologías, del sistema...esclavos del sistema. La palabra "Libertad" también tiene relación con "Liberar", de hecho procurar la liberación de algo o alquien nos conduce a conseguir su libertad, como cuando hablamos de "liberación de la mujer".

 

capitalismo_libertad3.jpg¿Toda "libertad" es buena? Quizá sí si lo consideramos únicamente en el sentido ontológico del término, pero a poco que razonemos y extrapolemos, comprobamos que hay que poner muchos matices, y acotar muchas situaciones. Pondremos un ejemplo. La expresión "Libertad de elección de centro educativo" (de los padres en relación con sus hijos) pudiera parecer de entrada un concepto positivo y deseable, pero vamos a citar sobre esto, por ejemplo, las afirmaciones de Rosa Cañadell: "El derecho a elegir, cuando hablamos de servicios públicos, no debería existir por varias razones: primero porque no es posible que la Administración pueda garantizar todas las preferencias individuales; segundo, porque el dinero público no puede utilizarse para satisfacer los intereses personales, sino que debe servir para garantizar la igualdad del servicio para todos los ciudadanos y ciudadanas; y tercero, porque el derecho a elegir no es más que el privilegio de unos pocos que tienen la posibilidad de hacerlo, bien porque su dinero se lo permite (y pueden pagar un centro privado o privado concertado) o bien porque su situación social les permite tener acceso a mayor información, con lo que pueden buscar las estrategias adecuadas para matricular a sus hijos en el centro que deseen. Por tanto, la libertad de elección no es más que una estrategia para situar a la educación dentro del mercado y, como todo lo que funciona según las leyes del mercado, los efectos negativos recaen siempre sobre las clases con menos recursos".

 

El sistema capitalista juega con el concepto de libertad, intentando dar legitimidad a un montón de aspectos que no han de tenerla, para justificar así la validez de sus planteamientos. Y a partir de aquí, comienzan a inundarnos otros términos, de acepción parecida, pero con muchos matices, que vienen a complicarnos la vida, más que a facilitárnosla. Términos que han aparecido de unos años acá, y que han cobrado mucha fuerza en nuestra sociedad, son los de "liberalización", "flexibilización" o "desregulación", entre otros. Son conceptos que poseen mucha relación entre sí, y a su vez pueden entenderse como matices a la idea de libertad expresada a ámbitos distintos. En realidad, son trampas que nos pone el sistema, para conducirnos por su camino, que no es otro precisamente que la ausencia de libertad. ¿Ha sido buena la liberalización de las telecomunicaciones? ¿Ha sido buena la flexibilización del mercado laboral? ¿Ha sido buena la desregulación del mercado financiero? Desregular significa dejar sin regla (norma, ley) a algo que la tenía anteriormente, y que era de obligado cumplimiento para todos, por lo cual prevalecerá la ley del fuerte sobre la del débil. En última instancia, la ilusión de libertad que podamos sentir que nos concede el sistema, sólo es en realidad la libertad de las clases dominantes.

 

capitalismo_libertad4.jpgPorque según estos nuevos derroteros, libertad tiene mucho que ver con justicia, y por ende, concluimos que no puede existir libertad cuando el Derecho (la Justicia) no ampara a todos por igual, ni protege a los más desfavorecidos, o a los más necesitados. Por ejemplo, aplicado a la última Reforma Laboral, que desmonta los Convenios Colectivos, e insta a la capacidad de negociación de ambos interlocutores. Una de las definiciones anteriores de libertad que hemos dado, aludía a la situación de "falta de sujeción o subordinación", por lo que aplicado a este ámbito laboral, ¿alguien se cree que no existe subordinación entre los empleados con respecto a sus jefes? ¿Realmente la desregulación, flexibilización o liberalización nos trae mayor libertad? Sin embargo, la tendencia en esta fase del capitalismo es la de desregular cuantos más aspectos mejor de la vida económica, obedeciendo al falso y manipulado mantra de la libertad.

 

capitalismo_libertad5.jpgDe esta forma, se van debilitando y derogando las leyes que fueron surgiendo para defender a los ciudadanos, usuarios, consumidores y clientes de los abusos del mercado, con lo cual éstos van quedando cada vez más indefensos ante sus tropelías. Y mientras, por ejemplo, el Banco de España llamaba a la desregulación del mundo laboral, permitía que las entidades financieras estafaran a sus clientes, en aras a la libertad de mercado, y a la ausencia de intervencionismo público. Rescato el ejemplo tan ilustrativo que nos propone Pedro L. Angosto: "Hasta hace no mucho teníamos en España, también en otros países de Europa, una sola y odiosa compañía telefónica que abusaba de su situación monopolística. Llegó la desregulación del mercado de las telecomunicaciones y ahora tenemos un puñado de odiosos operadores que actúan de común acuerdo e imponen sus tarifas sin que nadie intervenga en ello. ¿Hemos ganado algo los usuarios de telefonía? Creo que no, antes el Estado regulaba esas tarifas, recibía una parte sustancial de los beneficios que servían para inversión pública y había oficinas dónde poder reclamar. Ahora todo es virtual y, además de la cantidad de triquiñuelas que inventan a diario para falsear los recibos para maximizar beneficios, intentar solucionar un problema con ellas vía teléfono es bastante más difícil que subir el Anapurna descalzo y con un cilicio en la cintura. Lo mismo ocurre con las gasistas, con las entidades financieras antes llamadas bancos, con las eléctricas, con las petroleras, con las compañías aéreas, todas están desreguladas, nadie supervisa la calidad de su servicio, ni sus precios, ni sus abusos quedando el ciudadano al albur de una serie de instancias tan etéreas como farragosas e inoperantes. En el mundo económico, bajo el paraguas de la libertad, se ha construido un mundo irrespirable en el que al usuario sólo le queda la obligación de pagar lo que le pidan e impongan y el derecho al pataleo, la rabieta, la úlcera o el recurso a instancias judiciales costosísimas que por ello mismo le son prohibitivas". Creo que queda claro.

 

La palabra libertad, por tanto, dentro del capitalismo, ha sido desnaturalizada, prostituida, mancillada, y en nombre de ella, se han cometido y se continúan cometiendo los más viles atropellos. Bajo su radio de acción, lo único que se procura es enmascarar el auténtico propósito de las medidas que se van tomando: dar cada vez más poder a los más poderosos, a costa de hundir a los más débiles. La conclusión que podemos sacar es que no existe libertad en el sistema capitalista, pues todos los aspectos humanos se subordinan al Capital. Las fuerzas de producción, la propaganda institucional, los modos de consumir, de fabricar, de distribuir, los usos y costumbres, la jurisprudencia, las prácticas comerciales, y sobre todo la educación, como base de la pirámide que construye un mundo futuro que asegure la pervivencia de sus dogmas, y la ausencia de cuestionamiento de los mismos. En base a ello, cuando escuchemos ataques a los sistemas socialistas argumentando que en ellos "no existe libertad", pensemos seriamente si, en el fondo, aún con sus posibles y aparentes restricciones y encorsetamientos, no son sistemas que garantizan más libertad que el capitalista.

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26 noviembre 2013 2 26 /11 /noviembre /2013 00:00

A vueltas en este artículo con el tema del aborto, para denunciar la tremenda hipocresía y las flagrantes contradicciones que se advierten claramente en los planteamientos de esta rancia derecha que nos gobierna, y de todos sus partidarios. Hace pocos días convocaron otra manifestación en Madrid, bajo el lema "En defensa de la vida", y según palabras textuales de algunos de sus participantes: "Nosotros no estamos contra nadie, estamos por el derecho a la vida". Son los mismos que jalean permanentemente al Gobierno en sus medidas más duras y reaccionarias, por lo cual habría que preguntarse si responden a un movimiento pro-vida o pro-muerte. Porque si se defiende la vida, ¿no debería defenderse en todas sus dimensiones y con toda su extensión? ¿No debería defenderse la vida real más y mejor que la vida en potencia? ¿No deberíamos proteger más la vida presente que la vida futura? Al fin y al cabo, la segunda depende de la primera.

 

contradicciones_aborto1.jpgSu concepto de la vida no puede ser más filosófico, moral o religioso: se basa en el instante en que una célula es fecundada, y desde ahí, según ellos, aparece la vida. Y parece ser que desde ahí, esa vida merece más atención, cobertura y protección que la vida de su madre (y de su padre), personas humanas reales, no personas en potencia, a las que sí que hay que proteger, cuidar y blindar sus derechos. Pues no. Para los padres, en general para las personas reales, de carne y hueso, insertadas en la sociedad, se le van negando cada vez más los derechos básicos y fundamentales. Protección a las grandes empresas que destruyen el medio ambiente y causan muertes, a las petroleras, a las farmacéuticas, a las energéticas, rescate a bancos que niegan los derechos fundamentales a las personas (como la vivienda), reformas laborales que facilitan los despidos, los ERE's, las bajadas de salarios, que aumentan el paro, que instalan la precariedad constante en la vida de las personas, que aumentan las jornadas laborales, que acrecientan las enfermedades laborales, que aumentan la pobreza, la exclusión social, las desigualdades, que provocan deshaucios, suicidios y desgracias familiares...¿se defiende así la vida?

 

contradicciones_aborto2.jpgPor otra parte, el derecho a la vida no acaba cuando viene al mundo el neonato, sino que ha continuar y extenderse a lo largo de toda su vida, pues es la sociedad y el Estado quien debe encargarse de proteger y velar por sus derechos, desde su nacimiento hasta su ancianidad. En ese sentido, las políticas impuestas a sangre y fuego, la reducción de todo tipo de ayudas personales, que impiden estudiar a los más jóvenes, o la eliminación paultina de las ayudas a la Dependencia, están dejando en la estacada, y abandonadas a su suerte, a este colectivo y a sus familias, o a las víctimas de enfermedades raras. Recortes en la Sanidad pública, que muestran su lado más dramático en la muerte de las personas más vulnerables, o reforma del sistema público de pensiones, que traerá como consecuencia una pérdida de poder adquisitivo, y un empobrecimiento progresivo de nuestros pensionistas.

 

contradicciones_aborto3.jpgRecortes también a las ayudas para las políticas sociales y de igualdad, que han disparado de nuevo los casos de víctimas por violencia de sexo. Y nos volvemos a preguntar: ¿se defiende así la vida? ¿Tiene cabida en este contexto el hipócrita eslógan de "promover la vida"? Parece que no. Porque defender la vida es otra cosa. Defender la vida tiene que ver con restar poder al capitalismo y a sus empresas bandera. Tiene que ver con impedir los crímenes laborales, los crímenes sociales a los que este sistema nos aboca sin remedio. Defender la vida es un concepto con una dimensión integral, no puede aparecer sesgado y únicamente ligado a la defensa de los derechos de un ser no nacido. Defender la vida implica no restar derechos, sino protegerlos y consolidarlos. Tiene que ver con la protección integral de la infancia, del derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, y al resto de derechos fundamentales. Tiene que ver con las políticas que permitan la conciliación de la vida laboral y familiar, y que fomenten el reparto del trabajo y de unas condiciones de vida dignas.  

 

contradicciones_aborto4.jpgSi sólo lo restringimos a la capacidad de nacer, de llevar a buen puerto a una célula fecundada, ¿qué haremos con ese "ser social" que asoma a nuestras vidas? ¿Cómo lo alimentamos, lo vestimos, le procuramos cuidados? ¿Cómo lo educamos, y le garantizamos su inserción adecuada en la sociedad? ¿Cómo le protegemos de sus posibles enfermedades? ¿Cómo, en definitiva, velamos por su felicidad? Pero no. A este salvaje capitalismo con tintes religiosos no le importa nada de eso. La contradicción no puede estar más patente. El mejor paradigma que podemos encontrar está en la propia Iglesia. Frente a la defensa más enraizada de la vida del no nacido, frente al más enconado fervor por penalizar el aborto y estigmatizar a las que defienden el derecho a poder practicarlo cuando entiendan que no van a poder procurarle esa vida, se encuentra también el mayor silencio, la mayor complicidad, la mayor colaboración y la mayor insensibilidad moral a la hora de alinearse y de defender las políticas capitalistas y neoliberales, ésas que atacan al auténtico derecho a la vida.

 

contradicciones_aborto5.jpgPero aún observamos más contradicciones en torno a los grupos pro-vida y a la doctrina fundamentalista de la Iglesia Católica, pues también se muestran en contra de la manipulación de los óvulos para crear células madre que luego podrán salvar vidas humanas. Por tanto, ¿estamos por la vida en toda su dimensión, o somos rehenes de un integrismo religioso? Las conclusiones y los planteamientos no pueden estar más claros. Que cada cual se sitúe en el bando que quiera. Pero que no intenten darnos gato por liebre, e inculcarnos una sesgada y ciega fe en un supuesto derecho a la vida sólo mientras somos un conjunto de células en división constante, mientras se nos niega cuando ya somos personas, seres sociales, con personalidad jurídica. El sentido de la próxima reforma de la Ley del Aborto no es éste, sino el de volver a situar a la mujer en el contexto clásico del patriarcado.

 

Es así de simple: con un panorama de servicios sociales y sanitarios públicos cada vez más precario, recortado e insuficiente, las mujeres deben volver a recuperar el rol clásico de cuidadoras del hogar, de los hijos, de los mayores y de los dependientes, según nuestros machistas y retrógrados gobernantes. Éste es el auténtico sentido del cambio de la ley. De esta forma, las responsabilidades públicas y colectivas se devuelven de nuevo al ámbito privado, individual y familiar. El Estado deja de proteger a sus súbditos. En última instancia, persiguen la vuelta al modelo de familia tradicional, reaccionario y patriarcal, donde las mujeres se convierten en esclavas del hogar. Rompamos con la tremenda hipocresía de los que se alzan en paladines del "derecho a la vida", pues no son más que voceros del cruel y feroz sistema capitalista que ataca a la vida, a todas las formas de vida, de forma continua y despiadada.

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25 noviembre 2013 1 25 /11 /noviembre /2013 00:00

Muchas vueltas le seguiremos dando a la sentencia del Caso Prestige, hasta denunciarla en todos los foros donde nos sea posible, porque hemos de hacer que sea verdad el lema del "Nunca más" (Nunca mais) que coreábamos en las manifestaciones hace 11 años, y con el precedente que nos deja esta triste sentencia, tragedias como ésta se pueden volver a repetir en cualquier momento. Examinemos la situación: ¿se han declarado responsables políticos? No. ¿Se han declarado responsables penales? No. ¿Se han declarado responsables administrativos? No. ¿Se han tomado medidas para que este tipo de hechos no puedan volver a ocurrir nunca más? No. A los hechos nos remitimos.

 

prestige.jpgY es que se trata de una sentencia inasumible, impensable en un Estado Democrático de Derecho, donde se supone que los delitos contra el medio ambiente han de ser castigados. El problema, ya lo hemos denunciado muchas otras veces, es que nuestros políticos, al menos nuestros gobernantes, no se toman en serio los delitos contra el medio ambiente, ni siquiera creen en ellos. Puede verse a diario, cuando se dictan las políticas energéticas, o el poco caso que se le hace a la dimensión ecológica en lo que se refiere, sin ir más lejos, a los planeamientos urbanísticos. El hundimiento del buque, la posterior marea de chapapote, la ayuda de miles de vecinos llegados de todas partes de España para limpiarlo (se llegaron a contabilizar más de 120.000 voluntarios), la desidia en las explicaciones de los políticos de turno, las masivas manifestaciones para que estas tragedias no volvieran a repetirse, todo esto lo tenemos grabado en nuestra mente, porque lo vivimos durante varios meses.

 

prestige2.jpgY todo para que al final, después de esta lenta, sorda y ciega justicia que tenemos, permita que los causantes en todos los frentes de la tragedia se puedan ir de rositas, como si aquí no hubiera pasado nada. Es de todo punto indignante, pues da una perfecta imagen del calado de la Justicia en nuestro país. Pero rompamos algunos mitos en torno a la sentencia: lo primero es volver a reivindicar que la decisión de alejar el buque de la costa fue terriblemente equivocada, y tuvo consecuencias desastrosas. Así lo atestiguan todas las organizaciones ecologistas que puedan consultarse. Más de 200.000 especies de aves marinas fueron masacradas, en un bochornoso y triste espectáculo que tuvimos que soportar cada día, hasta que el chapapote pudo ser limpiado. Una criminal negligencia, que demuestra hasta qué punto nuestras autoridades, nuestros técnicos y nuestros políticos tienen aún mucho que aprender.

 

prestige3.jpgEl segundo mito que hay que romper es que no hay responsables. A esto hay que responder que no los hay de entre los que se sentaron en el banquillo (el ex Director General de la Marina Mercante, y el Capitán y Jefe de Máquinas del Buque), ya que los auténticos responsables hay que buscarlos fuera. El hoy Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, entonces Ministro del Gobierno Aznar, y que quedará en la historia por la descriptiva explicación sobre los "hilillos de plastilina". El Ministerio de Medio Ambiente fue responsable, así como la empresa armadora del buque, propietaria del mismo, e incluso las personas o empresas que se iban a beneficiar de la carga del Prestige. Pero nada, aquí todos son inocentes, inocentes de la mayor catástrofe ambiental sufrida en nuestro país. Flaco favor le hacemos no sólo a la justicia y a la democracia, sino también a la futura política de prevención de este tipo de catástrofes.

 

prestige4.jpgLa factura de los daños de la marea negra fue valorada en unos 4.000 millones de euros, que parece que no vamos siquiera a recuperar. Una vez más, por tanto, asistimos a una sentencia que sienta un precedente indigno para una sociedad que no se merece a estos insensibles gobernantes, y a estas maquiavélicas empresas. De momento, la Plataforma Nunca Mais va a recurrir la sentencia, y veremos en qué queda la cosa. En cualquier otro país democrático (piénsese en el vertido de la petrolera BP en las costas norteamericanas, por ejemplo, a pesar de ser un país que tampoco respeta mucho al medio ambiente) la sentencia hubiera sido ejemplar. En España simplemente no damos para más. Pero es que toda la sentencia es un claro sinsentido y un despropósito descomunal. Por ejemplo, reconoce que el buque adolecía de fallos estructurales y una conservación y mantenimiento deficientes, admite que la carga que llevaba pudiera ser excesiva, y considera que se han demostrado negligencias y modus operandi inaceptables, pero que todo ello no conlleva responsabilidad penal alguna (al menos sobre los tres acusados que se sentaron en el banquillo).

 

prestige5.jpgY como afirma el periodista Jesús Maraña, de InfoLibre: "Entre las muchas obviedades que recoge la sentencia destaca la de que no hay dolo o intencionalidad porque los tripulantes "no habrían navegado si fueran conscientes del riesgo". Incluso se llega a afirmar solemnemente que "no se ha demostrado que los acusados quisieran hundir el buque". Si se tratara de un accidente de avión, y existiera un aluvión de indicios de que el avión no estaba en condiciones de volar, el caso no podría despacharse con la obviedad de que los pilotos no pretendían estrellarse". Lo dicho. Todo un despropósito, que nos deja en el más absoluto ridículo internacional. Por su parte, desde Ecologistas en Acción tachan el fallo de una burla a la sociedad, y afirman que "en aquellas fechas ya existían protocolos y había experiencia sobre que un posible derrame en un puerto supone un impacto económico y ecológico menor que en mar abierto, donde se dispersa y reparte la contaminación, como se comprobó después, por cientos de kilómetros de costa. No se puede afirmar que las autoridades españolas tuvieran en ese momento el asesoramiento adecuado". Moraleja: aún tenemos que andar mucho camino para que las catástrofes medioambientales se paguen en España.

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22 noviembre 2013 5 22 /11 /noviembre /2013 00:00

Hace 23 años de la aprobación del Tratado de Maastricht (1992), plasmación en Europa de los postulados del llamado Consenso de Washington (1990), y la necesidad de crear otra Europa es evidente. La incapacidad de los dirigentes europeos, de sus Instituciones y de su anatomía neoliberal, donde predominan los intereses del capital financiero, hacen inviable la construcción de una Europa de los Pueblos y de los Ciudadanos, donde las personas sean las destinatarias de unas políticas respetuosas con los Derechos Humanos, donde primen la justicia social y la redistribución de la riqueza. La Europa del Capital ya ha demostrado con creces que es inviable, si de verdad pretendemos crear un marco supranacional de auténtica convivencia entre la población europea.

 

otra_europa1.jpgMientras nuestro país se desangra (al igual que Grecia o Portugal, por citar más ejemplos), con un paro desbocado y una deuda pública impagable, desde la Comisión Europea (parte de la famosa Troika) se nos insta a continuar por la senda de las "reformas estructurales", que sólo representan la consolidación de las políticas que nos han traído a esta situación. Pero desde las Instituciones Europeas, desde su increíble cinismo, continúan con su doble juego de denunciar nuestros "profundos desequilibrios macroeconómicos", mientras nos obligan continuamente a la implementación de nuevas medidas que nos conducen al mismo abismo que luego ellos mismos se encargan de criticar. La situación es insostenible. Mientras desde esta Europa se sigue jugando a este macabro juego del empobrecimiento del mundo del trabajo, las grandes multinacionales no hacen más que agrandar su poder y sus beneficios, y además se permiten el lujo de anunciar públicamente que ya hemos salido de la crisis, o de darle bombo y platillo al supuesto "final" de nuestro rescate bancario.

 

otra_europa2.jpgLa gravedad de la crisis, las dinámicas y las políticas impuestas por la oligarquía financiera desencadenan cada vez mayores rechazos sociales y auténticos combates de clase. En este contexto, podemos afirmar que la actual situación europea revela, de forma nítida, los verdaderos objetivos del proceso de construcción europea iniciado en los años 50 del siglo pasado, y acelerado con el Tratado de Maastricht y siguientes, hasta el último Tratado de Lisboa, y que nos ofrecen un auténtico panorama de fracaso, desolador en cualquier esfera que analicemos:

 

1.- Esfera Económica. Se deriva del fracaso del modelo elegido por la socialdemocracia, los conservadores y los liberales al aprobar en 1992 el Tratado de Maastricht, implantando el Consenso de Washington (1990) de globalización neoliberal, con una moneda única sin ningún marco previo de convergencia económico-social, sin estructuras políticas supranacionales, y con el desmantelamiento premeditado del Estado del Bienestar a través de la rigidez promovida mediante la instauración de los objetivos de reducción del déficit público, de los que se derivan las políticas de austeridad, recortes y reformas estructurales, que son simplemente eufemismos para la liquidación de derechos sociales y laborales.

 

otra_europa3.jpg2.- Esfera Institucional. Se hace evidente, al ser incapaz la Unión Europea con los mecanismos establecidos en el Tratado de Lisboa y ante una situación de urgencia como la actual, de respoder con un mínimo de eficacia y cohesión. El sometimiento al neoliberalismo más fanático y a sus beneficiarios convierte en inoperante todo el entramado institucional europeo, al ser incapaz de proporcionar una salida justa a la situación de crisis que ellos mismos han provocado. El hecho de que el Parlamento Europeo no sea el órgano ejecutor real de las políticas europeas es el mejor ejemplo de este fracaso.

 

3.- Esfera Social. Se constata el fracaso en esta esfera por el aumento de los niveles de exclusión social a los que se está llevando a la población a nivel europeo (22 millones de desempleados, 6 españoles), con millones de personas en el umbral de la pobreza, con un aumento del número de indigentes, con personas que no pueden cubrir una alimentación correcta, que no poseen una vivienda digna, un trabajo digno, que se ven abocadas a la precariedad o a la emigración. El progresivo desmantelamiento de los servicios públicos, el aumento de la desigualdad social, el retroceso en la protección de los Derechos Humanos, en los niveles de igualdad entre mujeres y hombres, o en el respeto a las distintas manifestaciones de la diversidad afectivo-sexual, son otras manifestaciones del fracaso social de esta Europa.

 

otra_europa4.jpg4.- Esfera Política. Se ha traducido en un retroceso de los partidos y fuerzas sociales defensoras del papel de lo público, favoreciendo por el contrario a las fuerzas políticas más conservadoras y extremas, hasta llegar a hacer peligrar los mismos cimientos de los Derechos Humanos y las reglas de convivencia democrática, instaurando gobiernos "tecnocráticos", la mayoría de ellos compuestos por altos directivos de empresas ligadas a intereses especulativos y/o agencias de calificación, sin pasar por las urnas, y estafando a la soberanía popular. Todo ello actúa de perfecto caldo de cultivo para el resurgimiento de fuerzas políticas de carácter fascista, que fomentan actitudes racistas y xenófobas, y que de hecho han entrado ya en diversos Parlamentos nacionales de algunos países europeos.

 

5.- Esfera Exterior. En la esfera de la política internacional, no puede ser más evidente el fracaso. Desde la UE, y en coherencia con su alineamiento con una OTAN hegemonizada por los EE.UU., se ha mantenido de forma inquebrantable una línea de actuación de carácter imperialista en defensa de los intereses de las grandes transnacionales, así como de hostilidad hacia los gobiernos populares (populistas, para ellos) que en mayor o menor medida hacen frente al neoliberalismo, incluyendo la participación activa en operativos militares de agresión (intervención, en su lenguaje) a naciones soberanas. Operaciones militares para dirimir zonas de influencia como las ocurridas en Libia o en el Líbano así lo atestiguan.

 

otra_europa5.jpg6.- Esfera Ideológica. Europa, cuna desde la época de la Ilustración del conjunto de valores y actitudes que se identifican con el progreso social, la defensa de los Derechos Humanos, la democracia y la modernidad, a través de esta paulatina imposición del modelo neoliberal ha derivado en la hegemonía del pensamiento individualista más acérrimo, desechando lo colectivo y lo público. Según ellos, lo moderno, lo que va con los tiempos, es la globalización capitalista y la libre circulación de intereses mercantiles y especulativos.

 

7.- Esfera Medioambiental. Las posturas de la Unión Europea ante las sucesivas Cumbres del Clima que se han venido celebrando, son mera propaganda, y suponen un desprecio inmenso por el medio ambiente, en beneficio, como siempre, del capitalismo más depredador de recursos, al que no le importan las consecuencias destructivas para el entorno, los animales y las personas.

 

8.- Esfera Energética. En esta esfera, por último, el modelo de crecimiento continuo e irreversible basado únicamente en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), provoca, entre otras consecuencias, la dependencia de los combustibles fósiles, lo que explica la colisión de intereses con Estados Unidos (y sus continuas guerras) por el control de las fuentes de tales reservas energéticas.

 

otra europa6Es lamentable que Europa, que debería erigirse en todas estas esferas como gran actor internacional, liderando en todas ellas un proceso de convergencia hacia políticas más sociales, progresistas, protectoras de la naturaleza y de los Derechos Humanos, se haya convertido en el más firme aliado del Gran Capital, olvidándose de todo lo demás. No     queremos esta Europa. Necesitamos, por contra, otra Europa que asegure medidas para controlar los mercados financieros, con la nacionalización de la Banca y de los sectores estratégicos, la defensa del sector público, los sectores sanitario, educativo y de atención social bajo control público, así como la planificación y el control por parte de la clase trabajadora sobre los sectores estratégicos de la economía. Queremos esa Unión Europea Socialista, aunque con la actual arquitectura institucional europea será imposible.

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21 noviembre 2013 4 21 /11 /noviembre /2013 00:00

"Creo que todavía no tenemos una conciencia clara,

de algo que me parece muy importante:

y es que los Derechos de la Naturaleza y los Derechos Humanos

son dos nombres de la misma dignidad.

Más de cinco siglos llevamos regalando los recursos naturales,

otorgando a cambio de nada recursos naturales que después se van,

se van sin decir adiós, sin decir gracias siquiera,

dejando a sus espaldas inmensos agujeros, miles de muertos,

en los socavones, en las plantaciones,

fantasmas, palacios vacíos"

(Eduardo Galeano, 2012)

 

 

 

ecosocialismo11.jpgUna de las patas fundamentales de lo que se ha dado en llamar el Ecosocialismo, donde replanteamos el concepto de justicia social, y lo hacemos descansar sobre dos nuevos conceptos, que son la justicia socioeconómica y la justicia ambiental. Traemos a colación este tema, cuando hemos vuelto a sufrir hace pocos días (Tifón Haiyan, en Filipinas) grandes alarmas sobre la devastación provocada por algunos fenómenos naturales, que ponen de manifiesto la necesidad de tomarse muy en serio los efectos del cambio climático. No obstante, se abre una pregunta en el horizonte: ¿podrán fusionarse sin conflicto las reivindicaciones por el trabajo digno con la defensa de la naturaleza y de los territorios? En este sentido, Annie Leonard ha planteado el siguiente panorama: "Con la generación actual de volúmenes mundiales de bienes y servicios ya estamos produciendo más de cinco veces (cerca de 6, en realidad) el nivel de emisiones de CO2 que necesitaríamos reducir hacia 2050 para evitar el caos climático total (...). Sí, estamos en problemas. Y a eso es preciso agregarle el impacto necesario para elevar el nivel de vida de los pobres del mundo (que implica inevitablemente el aumento de sus emisiones de CO2). Con la sobrecarga de dióxido de carbono que ya causamos en la frágil atmósfera terrestre, sumada a nuestra demanda de todos los otros servicios y recursos vitales que nos brinda la tierra, estamos presionando al planeta más allá de sus límites".

 

ecosocialismo12.jpgLos inconvenientes van más allá del cambio climático, pues otros problemas amenazan seriamente los ecosistemas, hasta tal punto que la propia raza humana se encuentra en riesgo, como lo ha planteado el científico Jared Diamond (2005), varios fenómenos son la causa de la crisis ambiental que aqueja al planeta: deforestación y destrucción del hábitat, problemas del suelo (erosión, salinización y pérdida de la fertilidad), problemas de gestión del agua, abuso de la caza, la pesca y la introducción de nuevas especies, el crecimiento de la población humana y el aumento del impacto per cápita de las personas, la concentración de productos químicos tóxicos en el medio ambiente, y la escasez de fuentes de energía.

 

Pues bien, en ese orden de cosas, parece que la reivindicación por la justicia socioeconómica entra en tensión con las exigencias que implica la justicia ambiental, pues elevar el nivel de vida de los trabajadores, aumentando los salarios, garantizando los derechos laborales y todos los derechos económicos y sociales que permitirían lo que hoy se considera una vida digna, implicaría un aumento de su capacidad de consumo. Reivindicar una mejora de las garantías laborales implicaría mejores salarios, lo que redundaría en una mayor demanda de mercancías, y de aquéllo que Diamond ha denominado como "aumento del impacto per cápita de las personas", profundizando las presiones sobre la naturaleza, y los problemas ecológicos de la humanidad.

 

ecosocialismo13.jpgAsí, pareciera que la justicia socioeconómica riñe o se opone a la justicia ambiental, o viceversa. O bien, que los derechos de la naturaleza entrarían en tensión o en conflicto con los derechos de los seres humanos, y más concretamente de los trabajadores. Demandar y alcanzar los derechos laborales implicaría la superación de la precarización, elevar los ingresos, disfrutar plenamente de la Seguridad Social y de las pensiones, y acceder a consumos hasta ahora negados por el capital. Lo anterior, desde una perspectiva relacional y pensando dentro de la lógica del capitalismo, presionaría directamente los ciclos de la naturaleza, agudizando el impacto ambiental que implica la sobreproducción de mercancías.

 

ecosocialismo14.jpgPor tanto, visto lo visto, ¿debe renunciar el trabajo a sus derechos para salvar al planeta? Responder positivamente a esta pregunta, parte de la premisa de pedir a los trabajadores que dejen de consumir para salvar el medio ambiente. Este tipo de agendas políticas y ambientales, al asumirse dentro del capitalismo en cualquiera de sus modelos, profundiza la injusticia social, pues le niega a las personas que trabajan el acceso a los bienes de los que históricamente han sido privados. Otra cara de la moneda la encontramos con la expansión del capitalismo verde, es decir, la promoción de prácticas ecológicamente sostenibles que generan ganancias para los grandes capitales. Aquí se asumen las premisas de los límites naturales de las actividades económicas, y se aboga por disminuir la población, reducir el consumo energético o el tamaño de las ciudades. Al otro extremo de esta posición se encuentra la recuperación de la vieja tesis de la privatización de bienes comunes como alternativa ambiental, retomando las reflexiones que sostienen que el acceso universal a los bienes comunes conlleva a una tragedia ecológica, pues si todos los individuos pueden tener acceso al agua o a los bosques, entonces los recursos tenderían a su paulatino agotamiento. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 noviembre 2013 3 20 /11 /noviembre /2013 00:00

Si en la cuarta entrega ya comenzamos con los movimientos que defienden los derechos sociales básicos (allí comentamos los que tienen que ver con el derecho a una vivienda digna), vamos a continuar en esta quinta por la misma senda, ya que todavía el panorama es muy extenso, en lo tocante a los MS que se refieren a este ámbito. Es lógico que así sea, ya que el peligro de exclusión social al que nos están derivando las prácticas políticas actuales, ha de ser contrarrestado mediante la contestación social y la rebeldía popular. Muchos movimientos se están centrando en la consecución de una Renta Básica como medio esencial de una vida digna, ya que las escasas prestaciones y subsidios por desempleo no dan para sostenerla.

 

ms51.jpgQuizá el más interesante en este sentido sea el Movimiento contra el Paro y la Precariedad. Su lema es "Por una Renta Básica Ya", y se aloja en varios sitios web, como por ejemplo http://ilprentabasica.blogspot.com.es/. Este MS se constituyó asambleariamente el día 1 de julio de 2013. Desde entonces trabaja en la puesta en marcha de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la Renta Básica individual, incondicional y universal, a nivel estatal. Este grupo hace un llamamiento a todas las personas y colectivos (tanto afectados, como aquellos que trabajen por la efectividad de los derechos vitales básicos) a que tomen de la mano las herramientas disponibles para ejercer una democracia directa y participativa. Considera como prioritario, a la vez que esencial, que exista una gran unión y consenso en torno a la transformación del proyecto de Estado Español.

 

La situación de emergencia social, así como la crisis del modelo económico, productivo y político en que se encuentra involucrado el Estado Español, son las principales justificaciones que han llevado al surgimiento de este movimiento. En base a ello, este colectivo, advierte sobre la necesidad de informar y formar a la población para una actuación conjunta tomando como herramienta la decisión de promover la Renta Básica como derecho de todas las personas. La definición de Renta Básica que hace, incluye su constitución como un medio en base al cual toda la población disponga de unas mínimas posibilidades de dignidad y habitabilidad. Así, el derecho a la vivienda, a la alimentación y a un trabajo digno se conforman como el punto de partida para la generación de una sociedad fuerte, más allá de la individualidad. 

 

ms52.jpgEn otra esfera, pero con un sentido y un objetivo muy parecido, trabaja también la Plataforma para una Auditoría Ciudadana de la Deuda, donde avanzan activistas de todas las partes del Estado, mostrando su rechazo a la deudocracia y al austericidio que estamos sufriendo. En el portal http://auditoriaciudadana.net se recoge lo esencial de este MS, resumido en su famoso lema: ¡NO DEBEMOS! ¡NO PAGAMOS! “En el contexto actual, de recortes y austeridad, es de vital importancia continuar las movilizaciones de denuncia de la lacra de la deuda, tanto en nuestro país como fuera de nuestras fronteras” afirman desde la PACD.  En el pasado Consejo de Ministros del 27 de septiembre se aprobó un Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado en el que el pago de los intereses de la deuda alcanzará los 36.590 millones de euros. Entre 2008 y 2012 se han destinado 113.156 millones de euros a pagar intereses. Para que nos hagamos una idea, el pago de intereses de la deuda previsto para 2014 será 6 veces mayor que lo destinado a I+D+i (5.633 millones de euros), 25 veces lo destinado a becas (1.413), 47 veces mayor que lo presupuestado para vivienda (770 millones de euros) y 451 veces que lo que se dedicará a cultura (81). "Esta situación es absolutamente injusta. Es una locura recortar en gasto social para pagar una deuda que beneficia a la banca y a las grandes empresas" afirma una activista de la Plataforma.

 

Tal y como recuerdan desde la PACD “los recortes y reformas impulsadas por el gobierno, lejos de reducir los niveles de deuda pública, no han hecho más que incrementarlos”. La deuda pública ha pasado del 41.1% del PIB en 2007 al 101,9% a finales de 2012 (según los datos del Banco de España calculados por el método de “pasivos en circulación”). Según el propio gobierno la deuda pública seguirá creciendo en 2014, en gran parte debido al rescate del sector financiero. Y según el FMI, no se estabilizará hasta 2018. Además, la PACD se suma a la acción internacional que, bajo el lema "NO ES NUESTRA DEUDA", pretende recoger a través de las Redes Sociales una serie de fotografías y mensajes de personas que, en todo el mundo, se unen al grito unánime de rechazo a una deuda que no ha contraído la ciudadanía, que es impagable, y que en muchos casos presenta claros indicios de ilegitimidad. Así como la PACD hace en el Estado Español, en todo el mundo se denuncian los créditos y emisiones de deuda que no han favorecido a la población. Una población que, sin embargo, está sufriendo el pago y las condiciones impuestas por Instituciones Financieras Internacionales como el FMI o el Banco Mundial y, en nuestro caso específico, por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) a través de instrumentos como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el rescate del sistema financiero firmado en junio del año pasado.

 

ms53.jpgPara acabar la presente entrega, vamos a hablar sobre el MS denominado "Red de Solidaridad Popular" (RSP), cuya carta de principios publicamos también en este mismo Blog hace algunos días. Conocida también como el nuevo "Socorro Rojo Español", la RSP, creada hace seis meses con el objetivo de respaldar y organizar a las víctimas de la crisis, cuenta ya con 15 proyectos activos en España. La idea está inspirada, entre otros, en el Socorro Rojo Internacional, que lanzó la Internacional Comunista en 1922 para forjar una Cruz Roja Internacional no vinculada a organizaciones o confesiones religiosas. En España, el foco se pone ahora en “necesidades básicas como la alimentación, la ropa o la educación”, explican desde la RSP. El territorio con más proyectos activos (6) es Madrid, seguido de Murcia (2), Valencia (2), Cantabria, Alicante, Zaragoza, Granada, Badajoz y Barcelona (éste último, en construcción). Su web está en http://www.reddesolidaridadpopular.org/, y según declaran, sus cuatro ejes fundamentales son la sobernía alimentaria, la sanidad universal, la orientación jurídica y la educación pública. Y a diferencia de otros MS, se trata de una red autoorganizada para la resistencia, la dignidad y la respuesta al expolio que está sufriendo la ciudadanía.

 

En el último encuentro de la RSP participaron además asociaciones y movimientos sociales como la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, la Asociación Amándala, los Yayoflautas, la Asociación Rivas-Sahel, el Mercado Social, la Asociación Libre de Abogados, Ecologistas en Acción, Campamento Dignidad y la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España. Algunas de las actividades conseguidas han sido las siguientes: en los municipios de Camargo (Cantabria) y Paterna (Valencia) se han conseguido tierras para que las familias cultiven alimentos. Éstas, no sólo generan despensas para cubrir su dieta básica, sino que también promueven una economía social con los excedentes, a través de las cestas solidarias que venden para apoyar la red. En otros lugares, se avanza en el intercambio de experiencias, habilidades, etc., con los llamados bancos del tiempo. Por ejemplo, un electricista puede dedicar un número de horas a la semana a hacer reparaciones y recibir, a cambio, comida que aporta a la red un agricultor, por ejemplo.

 

“Queremos que las personas se empoderen y resuelvan su situación”, enfatiza el coordinador de la RSP: “Crear redes y que las gestionen ellas”. En Parla y Fuenlabrada (Madrid), los grupos de trabajo han creado armarios de ropa, de invierno y verano, separada por sexo y talla. En Rivas-Vaciamadrid, promueven el intercambio de libros y material escolar porque hay familias que no pueden asumir el pago de 200 euros en septiembre para libros y cuadernos. En cualquier caso, el rasgo diferenciador de la RSP respecto a otras organizaciones como Cáritas es que “busca una solidaridad participativa, no soluciones asistenciales, caritativas y un programa vertical”, explica su coordinador. “Nosotros no tenemos colas a las puertas de nuestros locales. El objetivo es que las personas que más sufren los recortes sean capaces de organizarse para cubrir sus necesidades básicas”. La RSP, por tanto, contrapone el lema asistencial de “Yo tengo, yo doy” con el “Yo doy, yo recibo” para “recuperar la dignidad a través del trabajo colectivo, con todas las personas al mismo nivel de igualdad”. En definitiva, la filosofía de la RSP es poner en cuestión el sistema capitalista “desde la base social”. Continuaremos en siguientes entregas.

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19 noviembre 2013 2 19 /11 /noviembre /2013 00:00

En muchos de nuestros artículos lo hemos mencionado, pero siempre de pasada, y dentro del contexto de otras exposiciones y razonamientos. Este artículo lo vamos a dedicar de lleno a exponer, como indicamos en el título del mismo, nuestra visión sobre el llamado proceso histórico de la Transición Democrática, evidentemente desde el prisma de izquierda, como no puede ser de otra manera. Primer mito que tenemos que desterrar: la Transición fue un proceso modélico. No es verdad. La Transición no fue para nada un proceso modélico, como nos lo quieren hacer ver desde la derecha, que siempre ha intentado ofrecernos del mismo una visión idílica y perfecta, liberadora y reconciliadora, cuando se trató fundamentalmente de apalancar los privilegios y el poder que siempre había tenido la derecha en nuestro país.

 

transicion1.jpgTras la muerte del dictador fascista, figura del más sanguinario régimen europeo de su época, en 1975, la Dictadura no finalizó con este suceso, sino que terminó algunos años más tarde, en la calle, gracias a las luchas, movilizaciones, huelgas y protestas de la clase obrera, de los sindicatos, y de los partidos y formaciones políticas de izquierdas, aún en la clandestinidad. Recomiendo a mis lectores el libro "Claves de la Transición", de Alfredo Grimaldos, obra imprescindible para comprender, no sólo el proceso de la Transición política como tal, sino también el actual régimen monárquico, heredero de los "principios del movimiento nacional", tal como se declaró en su día. De dicho texto extraemos gran parte de la información que exponemos en este artículo. La Transición es un período indefinido de nuestra historia, que podemos situar cronológicamente entre 1973 y 1986, cubriendo el período que va desde el trayecto final de la enfermedad del dictador, hasta el establecimiento no sólo de una Constitución "democrática", sino de un primer Gobierno de corte socialdemócrata que iba a comenzar a restar un poquito de poder a la derecha rancia que siempre nos había gobernado.

 

transicion2.jpgNos vendieron ese período como de limpieza política, de saneamiento de las estructuras de poder del anterior régimen franquista, de equilibrio y representación de todas las fuerzas políticas, tanto de izquierdas como de derechas, pero esto realmente no fue así. Los asesinatos políticos se siguieron sucediendo hasta 1977, año de la Ley de Amnistía. Y en realidad, durante ese periodo no se produjo ningún tipo de depuración del aparato político y administrativo de la dictadura. Muy al contrario, fueron los políticos comprometidos históricamente con el Estado franquista los que se encargaron de dirigir "el cambio", de amañarlo en consonancia con los intereses de las clases dominantes y de diseñar el nuevo Estado para su perpetuación en el tiempo. Los policías, jueces y militares de la época de la dictadura continuaron en sus puestos y ascendiendo en el escalafón en la recién estrenada "democracia". Los denominados "demócratas de toda la vida" sólo eran gerifaltes del franquismo disfrazados y adaptados a la nueva época de "libertades", políticos que habían colaborado o disimulado durante la dictadura, como Manuel Fraga o Rodolfo Martín Villa, o empresarios que habían hecho fortuna a la sombra del régimen sangriento, como la familia March o Villar-Mir.

 

transicion3.jpgEl Rey Juan Carlos I juró su cargo "desde la emoción en el recuerdo a Franco", y los antiguos mandos del Ejército franquista se vieron ascendidos y homenajeados con el régimen monárquico. Todo el aparato político-jurídico del franquismo continuó en vigor durante algunos años. Los jueces implacables del Tribunal de Orden Público prosiguieron su ascenso en los nuevos tribunales de excepción, y los torturadores de la antigua Brigada Político-Social continuaron manteniendo sus siniestras trincheras en los sótanos de la Dirección General de Seguridad. Y a partir de entonces, el conjunto del aparato mediático español -la televisión, la prensa, una voluminosa cantidad de libros e infinidad de suplementos impresos- se encargan de reescribir la historia de lo que había sucedido en los años postreros de la dictadura, de mitificar la mentira, de otorgar un protagonismo inmerecido a los que llamaron los "padres de la democracia", procediendo al maquillaje quirúrgico de sus sinuosas trayectorias biográficas. Sin embargo -escribe Grimaldos-, la realidad es que los auténticos protagonistas de la Transición no fueron los políticos profesionales, sino los detenidos y torturados, los miles de encarcelados y, sobre todo, aquellos que cayeron muertos en su lucha por la libertad.

transicion4.jpgCon mucha razón, Grimaldos sostiene que la imagen oficial de la Transición "se construyó sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado". Algo perfectamente comprensible, al ser los propios franquistas quienes diseñaron aquellos "cambios", repartiéndose los papeles en la obra cuya dirección habían asumido. La izquierda comienza levemente a aparecer en escena. Se legaliza el Partido Comunista de España en 1977, el resto de formaciones clandestinas se van perdiendo (Joven Guardia Roja, Partido del Trabajo, etc.), y la burguesía española, que había realizado su proceso de acumulación capitalista a lo largo de cuarenta años de salarios de miseria y explotación sin límites de la clase trabajadora, no se encontraba en condiciones de perjudicar gravemente sus propios intereses por mantener un estado autoritario que les había sido muy útil durante una época, pero en la década de los setenta del pasado siglo ya no les servía para nada. Se integra a los dirigentes comunistas en el diseño del nuevo marco de "convivencia nacional", con lo cual se pretende dar una imagen de consenso y de integración, pero en realidad, se trata de una operación de maquillaje para que la burguesía siga controlando el poder, mientras mantiene "contento" al sector izquierdista más manejable. Pero había que evitar que se proclamara de nuevo la República.

 

transicion5.jpgSantiago Carrillo, hasta entonces perseguido y vilipendiado, pero indiscutido Secretario General del PCE, entendió perfectamente el mensaje y pronto acabó aceptando la Monarquía y haciendo de policía desmovilizador en su importante área de influencia. Por orden de su Secretario general, y por primera vez en la historia, las bases del PCE se ven obligadas a enarbolar la bandera de la monarquía borbónica, la misma que presidía los Consejos de Guerra franquistas, y también a enfrentarse con quienes se empeñan en seguir esgrimiendo la bandera tricolor republicana. A su muerte, Carrillo fue tratado con auténticos honores, y respetado por los líderes franquistas y monárquicos de la Transición, y por los "padres de la Constitución". Poco a poco se fue liquidando la resistencia y el movimiento popular, y se fue instaurando, al igual que en otros países con tradición "democrática (EE.UU., Reino Unido, etc.) una partitocracia alternante compuesta por dos formaciones políticas mayoritarias, favorecidas por una injusta Ley Electoral comprometida con su alternancia, y sateliteada con formaciones políticas de carácter nacionalista, pero de corte capitalista y neoliberal, como las dos fuerzas dominantes.

 

transicion6.jpgLas amenazas de golpe de Estado fueron una constante durante la Transición. El fantasma de la involución convierte en "salvadores" del proceso de cambio a los reformistas del franquismo y al propio Rey. García-Trevijano, uno de los fundadores de la Junta Democrática, escribe en su libro "El discurso de la república": "Cuando se propaga el temor social a un peligro inexistente es porque la clase o el partido gobernante están en peligro real de perder el poder. Y echando sobre el pueblo el miedo propio consiguen una nueva legitimación para seguir dominándolo. Esto sucedió al final de la dictadura, con la cínica propaganda de un peligro irreal de guerra civil, para justificar el consenso moral de la transición contra la ruptura democrática". Las propias direcciones de los grandes partidos, que ya buscan su propio espacio en el sistema, propagan el mensaje de que es necesario un pacto de las fuerzas democráticas con el régimen franquista con el objetivo de impedir una nueva guerra civil o un golpe militar. Todo ello se argumenta cuando el poder lo continúan detentando quienes han desempeñado papeles claves durante los casi 40 años de dictadura. La Transición democrática se convierte, pues, en el silencio de los corderos.

 

transicion7.jpgLa primera escenificación del consenso "oficial", después de las elecciones generales de 1977, lo constituye la firma de los Pactos de La Moncloa, que suponen la cesión de numerosas conquistas obreras conseguidas a lo largo de decenios de lucha. Se imponen topes salariales muy por debajo del aumento del índice del coste de la vida, y además se aplican con carácter retroactivo. También se facilita el despido. A partir de entonces, la debilidad del movimiento obrero es cada vez mayor. Aquí se marca el punto de inflexión entre el sindicalismo reivindicativo y la burocratización subsidiada por el propio Estado. El que fuera ministro de economía de Suárez, José Luis Leal, agradecía de esta forma a los dirigentes de la izquierda su labor en la neutralización del movimiento obrero, en un artículo publicado en El País el 25 de octubre de 2002, con motivo del 25 aniversario de aquellos Pactos: "El compromiso de los líderes políticos del momento hizo posible la neutralización política de los previsibles efectos sociales del ajuste económico". Se producen paros y manifestaciones en rechazo de aquellos infames acuerdos. Y, como sucedió a lo largo de toda la "transición pacífica", la dura represión policial continuó dejando un reguero de sangre en su recorrido.

  

transicion8.jpgCada nueva muerte provocada por la ultraderecha o por la represión de las fuerzas de orden público tiene un efecto contradictorio: por una parte, lanza a la gente a la calle y, por otra, arroja cada vez más en brazos del franquismo reciclado a Carrillo y a otros representantes de la oposición. La táctica de los reformistas pertenecientes al aparato del Estado franquista, empeñados en desactivar al enemigo, termina alcanzando sus objetivos: no hay ni ruptura, ni corte histórico, ni depuración de los aparatos represivos. Franco, incluso después de muerto, a través de sus más directos herederos -el Rey, Suárez, Martín Villa...- fue el que realmente comandó la operación de la denominada "Transición democrática". Con el beneplácito de los políticos opositores, -PSOE, PCE, PSP…- se corrió el telón sobre las innumerables víctimas del ilegítimo régimen militar sangrientamente nacido del 18 de julio de 1936. Y así hemos continuado hasta hoy.

 

Y en cuanto a la redacción de nuestra actual Constitución Española de 1978, en realidad, y a pesar de la propaganda, no se puede hablar de nada socialista contenido en ella (en realidad, en ninguna Constitución establecida durante el período de posguerra en Europa). Nuestra Carta Magna simplemente pretendía garantizar el poderío del régimen burgués, en una situación en la que el sistema capitalista y sus agentes políticos habían visto comprometidas sus posiciones por los crímenes de los regímenes fascistas y dictatoriales. De ahí que para ambas fuerzas políticas mayoritarias, la Constitución haya sido un totem venerable e intocable, sólo reformado parcialmente cuando beneficiaba de nuevo a sus podridos intereses de clase.

 

Por ello, hoy no debe resultar extraño que con la crisis económica aquel modelo político inaugurado con la Transición haya entrado en una aceleradísima fase de descomposición. Y con él, todas las Instituciones construidas en un todo compacto durante aquel periodo: monarquía, poder económico, partidos mayoritarios, judicatura, grandes centrales sindicales, medios de comunicación... Todo el bloque creado en los laboratorios de la Transición parece tambalearse peligrosamente. De ahí que haya que hacer insistencia en la convocatoria de un nuevo Proceso Constituyente, para acabar de una vez por todas con ese demonio de la Transición, comodín que han creado los políticos de turno para no sólo magnificar aquél proceso, sino para desacreditar cualquier operación política de envergadura que pudiera darse después de ella. Hoy gobiernan los hijos y nietos de aquélla época, de ahí la obsesión por cubrirlo todo con el horrendo paño del olvido, de la mal llamada "reconciliación nacional". De ahí los impedimentos a la Ley de Memoria Histórica, y su negativa a condenar los crímenes del franquismo, o a entregar a la justicia internacional a sus torturadores.

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18 noviembre 2013 1 18 /11 /noviembre /2013 00:00

"No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia"

(Montesquieu)

 

 

 

Las fuerzas políticas inmovilistas, conservadoras, plantean (ante la falta de otros argumentos de más peso) si estamos en el momento adecuado de emprender grandes cambios. Plantean si es el momento justo, con la crisis que nos azota, de revolver los cimientos de nuestro "consenso constitucional". A ellos habria que decirle que en chino, la palabra crisis también significa oportunidad. ¿Pero oportunidades para qué? Digámoslo claro. Para la clase dominante, la oportunidad de acrecentar sus privilegios, de hacer grandes negocios especulativos, de acumular más riqueza, de imponer las decisiones políticas que más se ajusten a sus intereses. Para las mayorías, también la crisis debe suponer la oportunidad de movilizarse, organizarse y hacer una reflexión crítica y colectiva sobre el sistema político y económico, sobre la participación política, sobre la herencia social que se está dejando a las generaciones futuras. La oportunidad de construir y poner en marcha alternativas que permitan transitar hacia una sociedad más justa, igualitaria y sostenible. Esto es el Proceso Constituyente.

 

proceso_constituyente151.jpgY como sostiene Julio Anguita, son los actuales gobernantes, los del bipartidismo de las últimas décadas, los que se están situando al margen de la Ley, fuera de ella, ignorando derechos fundamentales, o simplemente desmantelando progresivamente derechos que ya teníamos garantizados, como el trabajo, la vivienda, la salud, la educación, el aborto, una pensión digna, la alimentación, la manifestación, etc. Quien vulnera el Estado de Derecho es quien se sitúa en la ilegalidad, y justo eso es lo que llevan haciendo nuestros gobernantes durante mucho tiempo. Poco a poco, de forma limitada, tímida, pero comiendo cada vez más terreno. De ahí la necesidad del Proceso Constituyente, porque a estas alturas, ya no nos valen paños calientes. Ya no nos sirven tímidas reformas que asomen la impresión de haber cambiado algunos aspectos superficiales de nuestro marco de convivencia. Hemos de ser radicales, que quiere decir que tenemos que ir a la raíz de las cosas. Un famoso grafiti pintado en la década de los años 90 en la capital boliviana, La Paz, decía lo siguiente: "Para poder encontrarse, hay que tener el coraje de perderse". Tenemos que perdernos, tenemos que escaparnos completamente de este perverso sistema de injusticia social, de exterminio civil al que estamos siendo sometidos, y volver a reconstruir un nuevo marco de convivencia surgido de las cenizas del anterior.

 

proceso_constituyente152.jpgTenemos el derecho a la rebeldía ante un gobierno despótico que respeta cada vez menos derechos sociales. Caminamos hacia el más absoluto despotismo político, social, laboral, amparado en el Decreto-Ley de medidas injustas, antisociales, que desmontan los más básicos derechos humanos a los que todos somos acreedores. La Constitución Francesa de 1793, elemento clave del racionalismo ilustrado, ya planteaba el derecho a la insurrección (Artículo 35: “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada una de sus porciones, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”). Hasta John Locke, considerado padre del liberalismo moderno, establece que la autoridad del Estado se sostiene en los principios de legalidad y respeto de los Derechos Humanos. Esa autoridad deja de ser legítima si deja de asegurar los derechos naturales. En su Tratado sobre el gobierno civil (1690), defiende el derecho a la rebelión señalando que si el pueblo es sometido a la miseria y padece las injusticias del poder arbitrario, entonces, maltratado y gobernado contra Derecho, estará siempre dispuesto a quitarse de encima esa carga.

 

proceso_constituyente153.jpgPues bien, hoy en día el sistema vigente, amparado en la manida Constitución, esa a la que dedican cada 6 de Diciembre a honrarla y recordarla, nos está privando de nuestros derechos más fundamentales. Nos están arrebatando nuestras viviendas (desahucios), nuestra educación (disminución de profesorados, tasas y fin de las becas), nuestra sanidad (disminución de personal, cierres de hospitales y servicios de urgencias), nuestros derechos sociales (liquidación de la ley de dependencia), nuestras libertades públicas (represión de las manifestaciones, sistemas de vigilancia), nuestros derechos laborales (seis millones de parados, congelaciones y disminuciones salariales, facilidades para los despidos, precariedad laboral, empobrecimiento de las pensiones), nuestra justicia (implantación de tasas abusivas, privatizacion de algunos servicios judiciales), nuestro medio ambiente (privatización de bosques y recursos naturales, desmontaje de sistemas de energia natural), y un larguísimo etcétera. Nos privan de dichos derechos, mientras continúan hablando en nombre del Estado de Derecho y del Estado del Bienestar.

 

proceso_constituyente154.jpgNos dicen que ya no son sostenibles. Lo que no es sostenible es este régimen, este sistema cruel e indecente, que va dejando por el camino cada vez más personas abandonadas a su suerte. La tremenda corrupción, los escandalosos recortes, los rescates a la banca mientras a la población se le expolian todos sus recursos, los millones de parados, las privatizaciones de todas las empresas públicas, la nueva reforma del Código Penal, la pérdida de todos los derechos de los trabajadores, la quinta subida de la luz, las preferentes, los deshaucios, el desmantelamiento de la ciencia y de la cultura, el desmontaje de la dependencia, las personas que buscan en la basura algo para comer, los miles de niños que sólo realizan una comida al día...¿queda algo que hayan tocado y no lo hayan hundido?

 

proceso_constituyente155.jpgY como muy bien nos indica Pascual Serrano: "No hace falta ser Lenin ni Rosa Luxemburgo para llamar a la rebelión. Los inspiradores de la Ilustración, los que redactaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, los sacerdotes del siglo XVI y los filósofos liberales hoy estarían sumándose al levantamiento. Al otro lado están los miserables que se escandalizan cuando nos atrevemos a expropiar dos carritos de supermercados. Es hora de que cada uno decida en qué bando se sitúa". Pero todo esto lo extrapolamos también a la Europea del Euro, en la que estamos insertos desde hace más de una década, y que no ofrece ninguna salida. En los países de nuestro entorno tenemos aún más neoliberalismo despiadado, más auge de la extrema derecha, y más Troika dictando las medidas que tenemos que implementar, justo para seguir empobreciéndonos, a costa de que los ricos cada vez lo sean más. Por eso necesitamos el Proceso Constituyente, porque hay que romper con todo este demencial tinglado. Continuaremos en siguientes entregas.

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