Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
6 enero 2021 3 06 /01 /enero /2021 00:00

La explotación desgarradora del cuerpo y de la psiquis que constituye la prostitución, busca ser presentada por el poderoso lobby proxeneta (que tiene capital en empresas varias) como un «empoderamiento» y un «ejercicio de libertad». Además de destruir a las personas prostituidas, la banalización de la prostitución vulnera al conjunto de los seres humanos, al hacer que el ejercicio del abuso de poder y de la crueldad sean banalizados; nos vulnera a todas las mujeres porque establece que las mujeres «pueden ser consumibles», «allanables», «saqueables». Entre las promociones más lesivas de la violencia contra las mujeres, encontramos al porno y la prostitución, que es la cosificación absoluta del ser humano

Cecilia Zamudio

Tomando de nuevo como referencia este estupendo artículo de Cecilia Zamudio, de donde procede la cita de entradilla que hemos destacado, recogemos a continuación el testimonio de un ginecólogo alemán que trabaja con mujeres prostituidas: "Las condiciones de salud de estas mujeres son catastróficas: con 30 años muchas han envejecido de manera prematura, todas tienen dolores abdominales permanentes, gastritis e infecciones frecuentes (...) y todo tipo de enfermedades de transmisión sexual. El trauma psicológico lo alivian con alcohol y fármacos. Hay un incremento en la demanda de mujeres embarazadas para ejercer la prostitución. Estas mujeres tienen que dar servicio a entre 15 y 40 hombres diariamente de manera continuada hasta dar a luz. Muy frecuentemente acaban abandonando al bebé, volviendo al trabajo tan pronto como les es posible, lo que en ocasiones es 3 días después de dar a luz. Estas prácticas son irresponsables para la salud de la madre y del bebé, pudiendo provocar daños irreparables". Todo un dantesco panorama, como puede apreciarse. Y en cuanto al hecho de la regulación en el país germano, ya habíamos afirmado en anteriores entregas que la situación no había aportado nada nuevo. De hecho, el Ministerio de la Familia alemán reconoce en un informe que "ni las condiciones laborales ni la posibilidad de salir de la "profesión" han mejorado. La operadora de un burdel afirmó que valoraba la ley de la prostitución porque reducía la probabilidad de redadas. De hecho, afirmó que la ley era más ventajosa para quienes operan burdeles que para las prostitutas". Por su parte, el fenómeno del turismo sexual se ha globalizado como efecto de la misma globalización del capitalismo, y es un fenómeno que crece de la mano de un sistema que por un lado empobrece, y por otro promueve la barbarie, la tortura y la misoginia a través de todo su aparato cultural. Y son los mismos gobiernos de determinados países los que promocionan su país para el turismo sexual, legitimando toda esta salvaje economía sumergida, y haciéndola aflorar como parte del PIB. ¿Es que acaso pueden medir estas aberraciones el índice de riqueza de un país?

 

Como también hemos señalado en anteriores entregas, la medida de modificación legal en el sentido abolicionista, que es por el que aquí apostamos, debería ir acompañada de varias medidas estructurales y globales, que en el capitalismo no se van a tomar porque contravienen los propios intereses del sistema. Pero si no se adoptan, es evidente que estamos abandonando a su suerte a las mujeres prostituidas, sin medios y sin recursos para poder llevar una vida digna. Estas mujeres deberían tener salidas laborales reales, dignas, que les permitan un sustento para ellas y sus familias. A toda esta problemática se suma que más del 90% de las mujeres prostituidas son migrantes, es decir, mujeres captadas por estas redes, atenazadas entre el empobrecimiento que las empuja al éxodo y leyes de inmigración lesivas y despiadadas que provocan el sometimiento de estas mujeres a todo tipo de organizaciones opresoras. Son mujeres absolutamente dependientes, y anuladas por su propia situación. No podemos ni siquiera imaginar hasta qué punto llega la maldad y la aberración capitalista por conseguir sus objetivos. Estas mujeres viven cosificadas, ignoradas en sus necesidades y maltratadas, sometidas a un tremendo estrés y dependientes de los fármacos y estimulantes para poder funcionar a tiempo completo. Algunas mujeres han contado que después de sus primeras experiencias en la prostitución, tenían la sensación de haber muerto. Ya no son capaces de sonreír, ni de pensar, sus vidas han sido completamente cooptadas. Todas ellas viven traumatizadas, y es típico que desarrollen todo tipo de depresiones, pesadillas, problemas físicos, problemas psicosomáticos, etc. Pero aún hay más: es muy significativa la población de mujeres en riesgo de ser abocadas a la prostitución por causa del maltrato que han padecido durante su infancia. Zamudio recalca: "Una vez más, topamos con los límites que impone el mismo sistema: la existencia de maltrato infantil, de abandono, de familias desestructuradas, de violación intrafamiliar, responde a un sistema que genera barbarie y desestructuración social, al que muy poco le importa la infancia maltratada, con hambre, violada y explotada. Responde a condiciones de vida alienantes y bestializantes". 

 

Y por supuesto, no podemos olvidar las medidas para erradicar la demanda, es decir, a los puteros o prostituidores. Educados en la alienación del sistema dominante, haría falta implementar una educación que restituya los valores, que contemple una correcta educación sexual, y unos productos culturales destinados a fomentar la igualdad, el respeto, la empatía, la dignidad, el pensamiento crítico, la ternura, la solidaridad, etc. Son valores diametralmente opuestos a los que imperan bajo el capitalismo, por lo cual el sistema no los ve con buenos ojos, ya que contraviene su estrategia de perpetuación. Todo el conjunto del aparato cultural también es interesante complementarlo. Hoy día, productos como medios de comunicación, industria cinematográfica, productos musicales, videojuegos, contenidos educativos, instituciones religiosas, etc., promueven incesantemente el machismo, el racismo, el individualismo, el hedonismo, la competitividad, el consumismo, la cosificación, la banalización de los malos tratos y de la tortura, el patriarcado más brutal...Valores que acompañan a la prostitución, pues este fenómeno es hijo de civilizaciones alienantes como la capitalista. Hay que comprender que el capitalismo se sostiene gracias a la violencia descarnada y a la alienación mental de las personas, sus medios (educativos, culturales, de comunicación...) difunden paradigmas de discriminación, de sumisión y de explotación, y legitiman estas cosmovisiones como tolerables. Por tanto, el abolicionismo debe atacar en varios planos a la vez: el plano legal (dictando leyes que imposibiliten de facto la existencia del fenómeno), el plano de trabajar por una cultura emancipadora (para prevenir que nuevas generaciones continúen consumiendo prostitución o turismo sexual), el plano de protección social amplia para las mujeres prostituidas, y por supuesto, y el más difícil de todos, el plano de la lucha sin cuartel contra las mafias que a nivel internacional trafican con el cuerpo de estas mujeres, y se lucran con su captación y venta a redes subsidiarias o a "clientes" finales. 

 

Pero como venimos advirtiendo, el abolicionismo mundial e integral es complicado, aunque no imposible. Y ello porque un abolicionismo integral solo sería posible cuestionando el propio capitalismo, sus relaciones de producción y de consumo, de desecho y de interdependencia, sus redes de explotación, porque todo ello es lo que genera la dramática cantera de mujeres esclavizables, esa cantera de seres humanos indefensas y desprotegidas que son explotadas por empresarios déspotas y salvajes, proxenetas que disfrazan su negocio de múltiples formas bajo el paraguas capitalista, y que tienen el cinismo de banalizar la barbarie. Como venimos afirmando, la prostitución es un complejo fenómeno mundial sostenido por fracciones enteras del imperialismo y de la gran burguesía internacional. Por tanto, dejemos esa consabida frase de que "la prostitución es el trabajo más antiguo del mundo", para concebir y difundir que es una de las explotaciones más criminales, salvajes, antiguas y aberrantes, multiplicada durante siglos de existencia de un sistema de clases sustentado en la explotación, la alienación y la violencia. Si no lo detenemos, si nos hacemos cómplices de él, aunque solo sea bajo un halo de tolerancia, continuará y crecerá aún más la vulnerabilidad social y las peores formas de explotación, como la prostitución o los "vientres de alquiler". Hay que dejar de ser tolerantes con estas manifestaciones. Hay que dejar de mirar para otro lado. Hay que dejar de reír las gracias a los proxenetas y prostituidores, hay que hacer sonar todas las alarmas ante una juventud que no solo no se escandaliza ante este fenómeno, sino que además lo consume cada vez a más tempranas edades. Hay que ser tajantes ante este fenómeno: la legalización, despenalización o regulación de la prostitución es, simplemente, un regalo para los proxenetas y prostituidores, para los traficantes de mujeres y para la industria capitalista del sexo en todas sus vertientes. Sólo el abolicionismo garantiza una clara oposición a los intereses de estos actores. Intentar "dignificar" la prostitución como un trabajo no supone dignificar a la mujer, sino a la toda la industria que la explota y consume. 

 

Pero dejemos claro un asunto: la postura abolicionista jamás puede cargar las tintas contra las mujeres prostituidas. Ellas siempre serán las víctimas. Es decir, no estamos a favor de las acciones de los Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía, Guardia Civil...) en contra de estas mujeres, atosigándolas, persiguiéndolas, para impedir su visibilidad en determinadas zonas, hechos que después derivan en detenciones y expulsiones en aplicación de las poco compasivas leyes de extranjería. Lo que defendemos que hay que atacar es la demanda, es decir, los puteros o prostituidores. Si estas mujeres se quedan sin demanda porque el sistema las intercepta, no podrán trabajar y deberán ser rescatadas, para ser objeto a continuación de todo el plan de protección social que hemos indicado más arriba. Es exactamente esto lo que hay que hacer. Se debe acabar con el concepto de sexo como mercancía, que es básicamente lo que hace el capitalismo moderno: mercantilizarlo todo. No solo productos, bienes y servicios, sino además los que están relacionados con los derechos y libertades fundamentales, e incluso, como en el caso de la prostitución, los que están ligados con los propios cuerpos de las personas, de las mujeres en este caso. Y al someterlo todo a los mercados, el capitalismo consigue la enajenación. Por tanto, y desde el punto de vista anticapitalista, la prostitución, al igual que todo el conjunto de la llamada "industria del sexo", es inseparable del capitalismo. Es el capitalismo quien crea estos monstruos. Por tanto, solo acabando con el capitalismo, con sus valores y sus relaciones de producción, se podrá acabar con las condiciones sociales que permiten la existencia de este execrable fenómeno, así como la alienación asociada al mismo. Si conseguimos eliminar (o al menos reducir en gran medida) la pobreza, las mujeres dejarán de tener esa presión encima. Las propias políticas de inmigración también tienen que cambiar, pues de forma indirecta también favorecen la existencia de mafias de todo tipo. Por su parte, la precariedad laboral, la falta de acceso a viviendas, las luchas a favor de la igualdad por los colectivos LGTBI...también son factores de lucha contra la prostitución. Y por supuesto, las guerras y conflictos armados, los Estados fallidos, son otra causa importante de desastres humanos, y de forma indirecta, también aumentan enormemente los índices de prostitución. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
4 enero 2021 1 04 /01 /enero /2021 00:00
Viñeta: Tjeerd Royaards

Viñeta: Tjeerd Royaards

En un mundo lleno y progresivamente devastado, la estrategia a adoptar es la de “cartilla de racionamiento”. No se trata de que la oferta responda a los deseos de las personas, sino de saber cuánto es razonable consumir y gestionar la demanda para que se corresponda con lo que es físicamente posible

Yayo Herrero

El decrecimiento no es una alternativa, sino una matriz de alternativas que abren un nuevo espacio de creación, liberadora del yugo impuesto por el totalitarismo económico. Esto quiere decir, que no debemos pensar una sociedad de decrecimiento de la misma manera en Texas que en Chiapas, en Senegal o Portugal. El decrecimiento re- abre la nueva trayectoria humana hacia múltiples destinos. No podemos ofrecer un modelo “llave en mano” de sociedad de decrecimiento, sino un bosquejo de los fundamentos de cualquier sociedad no productivista sostenible y ejemplos concretos de los programas de transición hacia ella

Serge Latouche

Sí, el Decrecimiento. No como paquete cerrado de medidas a implementar, sino como un concepto sobre filosofía política que ha de adaptarse a cada lugar concreto del planeta, orientándolo siempre a los mismos objetivos generales. Algunos autores críticos o detractores del Decrecimiento han presentado una imagen frívola o infantil del mismo, o han argumentado que no es en realidad una alternativa anticapitalista. Quizá no lo sea en sí misma, como por ejemplo tampoco lo es la Renta Básica Universal, pero lo que tenemos muy claro es que si pretendemos alcanzar modelos sostenibles de economías y de sociedades, hemos de hacer caso urgente a la filosofía del decrecimiento. Nosotros estimamos el decrecimiento como la semilla para orientarnos hacia otros modelos de sociedad, hacia otros objetivos económicos, hacia otros valores sostenibles. Tampoco la frugalidad en sí misma es una medida anticapitalista, pero es evidente que nuestras sociedades han de tender hacia ella si pretendemos estar mejor preparados ante el abismo civilizatorio que se avecina. El Decrecimiento es un puntal fundamental, pero cuando hablamos de decrecimiento, no hablamos de un crecimiento negativo o de un crecimiento cero o estacionario: el decrecimiento no es una adaptación a las fluctuaciones económicas en disminución. No es una recesión. El Decrecimiento es una elección política que conduce a una reducción voluntaria y anticipada de la utilización de la energía y de los materiales; a una redefinición de las necesidades y a la elección de una "abundancia frugal". Jorge Riechmann lo ha dejado muy claro con sus ejemplos: "El concepto clave no es "electromovilidad": es menos movilidad. No es "turismo consciente": es menos turismo. No son "finanzas solidarias": es expropiar la banca privada. No es "economía verde": es contracción económica de emergencia. No es "desarrollo sostenible": es construir resiliencia ante el colapso ecosocial, decrecer de forma justa y ordenada". Pues eso. El Decrecimiento cuestiona la noción occidental del progreso (también lo hace la visión indigenista) y la imposición universal de esa visión. Por eso no hablamos de un "Universo", sino de un "Pluriverso", en plena, total y armónica convivencia de culturas y cosmovisiones.

 

El Decrecimiento busca la relocalización de las actividades, la desglobalización, la redistribución de las riquezas, la recuperación del sentido del trabajo, las tecnologías democráticas y amigables, el desaceleramiento y el poder de las comunidades libres de base. El Decrecimiento es la expresión de varias corrientes de pensamiento crítico: crítica del fundamentalismo de mercado y de la globalización neoliberal, crítica de la tecnolatría (creencia irracional en que la ciencia y la técnica podrán solucionar cualquier problema que ocurra en el futuro), crítica del antropocentrismo (hemos expuesto a fondo este concepto en nuestro bloque sobre el Animalismo) y de la racionalidad instrumental, crítica del "homo economicus" y del utilitarismo, y crítica del exceso, del derroche y del despilfarro, es decir, crítica de la filosofía del más lejos y más rápido. Y por supuesto, el decrecimiento lleva implícitas las críticas a las visiones del "progreso" y del "desarrollo" de la filosofía capitalista, así como su acepción sobre el "bienestar". Hay que abandonar las falacias que, durante estas últimas décadas, el capitalismo ha intentado vendernos para crear de sí mismo una cara más amable: "desarrollo sostenible", "capitalismo verde", "capitalismo de rostro humano", etc., pues todas ellas se han demostrado absolutamente contradictorias, y por tanto como claros oxímoron, para ser implementadas en la práctica. No obstante, y como también hemos advertido, el decrecimiento es discutible para las sociedades del Sur global, sociedades que no han alcanzado un alto nivel de crecimiento y en las cuales su huella ecológica es baja y además las necesidades y derechos básicos de la población aún no han sido satisfechos. En el contexto de estas sociedades, el decrecimiento ha de ser entendido como un llamamiento a no entrar en la sociedad del crecimiento (al menos a no hacerlo más allá de garantizar la satisfacción de las necesidades básicas), a romper con la dominación económica y cultural de los países del Norte global (podríamos llamar a este proceso de descolonización), a encontrar el sentido de la autolimitación y de la moderación, muy presente en las culturas tradicionales. En una palabra, el decrecimiento para los países del Sur debe ser entendido como una llamada para que no recorran el equivocado camino de los países del Norte, y se centren en sociedades justas, garantistas e igualitarias. 

 

Por su parte, las transformaciones que proponen el Ecofeminismo y el Ecosocialismo, dos de los paradigmas que también complementan los postulados donde se asienta el Buen Vivir, se apoyan básicamente en poner en evidencia la importancia de las bases materiales del cuidado y sostenibilidad de la vida, así como en denunciar los anclajes del sistema de dominación capitalista, que son principalmente la invisibilización, la desvalorización, el menosprecio, la explotación, el despojo y la apropiación del saber, del conocimiento, del trabajo y de todas aquellas actividades (realizadas en su mayoría por mujeres) sin las cuales la supervivencia humana, la producción y la reproducción de la cultura y de la sociedad serían imposibles. Estas disciplinas nos traen sobre todo los conceptos de Ecodependencia y de Interdependencia, mostrándonos la importancia de concebir al ser humano inserto en una dependencia con los demás seres del planeta, y entre los demás humanos entre sí. La vida es el centro, y no puede ser entendida en base a modelos de competitividad, sino a modelos de cooperación y de apoyo mutuo. En definitiva, el Buen Vivir se sustenta en el posdesarrollo, en el posextractivismo, en los derechos de la Naturaleza, en el Animalismo, en éticas biocéntricas y del cuidado, en el cuidado de los bienes comunes, en la transición socioecológica justa, cuyas claves son tanto la defensa de lo común como la recreación de otros vínculos con la Naturaleza y el resto de seres vivos, así como la transformación de las relaciones sociales. Todo ello en clave de justicia social y ambiental. Todo ello regado con los aportes del Ecosocialismo y del Ecofeminismo, con la teoría del Desarrollo a Escala Humana, con el Biocentrismo y el Animalismo, como puentes o pegamentos entre todas las disciplinas a implementar. Desde los aportes del mundo indígena, pero adaptados a la idiosincrasia y características de cada territorio, el Buen Vivir deberá concretarse y adaptarse a cada comunidad. No es un camino ya hecho. No es una receta cerrada. No es una solución enlatada, sino una orientación que hay que recorrer. Y cómo no, hay que completar todo ello interiorizando nuevos conceptos, valores y comportamientos. Primera idea a tener muy clara: cuando hablamos de la "humanidad" como responsable del colapso social, no nos estamos refiriendo a todos los seres humanos en concreto que habitamos el planeta, sino al perverso sistema socioeconómico, llamado capitalismo, que hoy día lo impregna todo (sistema político, valores hegemónicos, legislaciones, modelos científicos y técnicos, valores culturales, relaciones entre naciones, valoración hacia el resto de seres vivos, ética imperante, sistema económico...). Lo aclaramos para los críticos muy susceptibles, que los hay. 

 

Bien, una vez aclarado que el responsable es el sistema, es evidente reconocer que nosotros (TODOS NOSOTROS, PRÁCTICAMENTE EN TODO EL MUNDO) somos hijos de ese sistema. Nos han educado en ese sistema. Hemos crecido comprendiendo, asimilando y adorando ese sistema. Y cultivamos el sistema. Nuestras mentes están palmo a palmo modeladas en el sistema capitalista. Por eso precisamente votamos, en mayoría de países, a formaciones políticas que perpetúan el capitalismo. Es precisamente en ese sentido cuando hablamos de que "la humanidad" es la responsable. Es la humanidad la que perpetúa el capitalismo porque los adalides del capitalismo han sabido hacerlo evolucionar muy inteligentemente, para que sea normalizado en la mente de miles de millones de personas en todo el mundo. Pero los verdaderos responsables son esos adalides del capitalismo, los grandes capitalistas, los terratenientes, los dueños de las grandes fortunas, los propietarios de las grandes compañías transnacionales, los gestores de los medios de producción, etc., los que de verdad son responsables de la deriva que nos está conduciendo al colapso. Los políticos y el conjunto de la ciudadanía actúan únicamente como correa de transmisión de los valores y del propio funcionamiento del capitalismo. Es precisamente esto lo que hay que atacar, y ello porque no podremos cambiar la vida si no cambiamos nuestra propia vida. Desde este punto de vista, nos parece necesarios abordar una revisión profunda de nuestros viejos patrones de conducta, lo que supone cuestionar esquemas mentales, criterios de valoración de la vida y afirmaciones y creencias que hasta ahora hemos dado por supuestas. Es éste un paso indispensable para comenzar siquiera a imaginar un futuro viable para la humanidad dentro de este planeta. Ojo, no del planeta, que seguirá su curso, sino de la humanidad (y de gran parte del resto de seres vivos). Todo un conjunto de ideas preconcebidas, de falsos clichés, de ataduras mentales, de prejuicios y de complejos, de mecanismos de defensa, de argumentarios consabidos, de valores irracionales y alienantes, de conductas y comportamientos desbocados, etc., han de ser desterrados de nuestros imaginarios, de nuestro día a día, de nuestros objetivos, de nuestros mal vivires, para poder alcanzar el Buen Vivir. 

 

Y así, no solo nuestros modelos de producción y consumo, sino también los modelos de éxito individuales y colectivos han de ser revisados y sometidos a profunda crítica. Los modelos educativos pueden ayudar en esta tarea, pero nos encontramos con la famosa pescadilla que se muerde la cola: el sistema capitalista va a intentar impedir por todos los medios que se instalen modelos educativos que formen a personas libres y críticas, en vez de a personas obedientes y adocenadas, que es lo que le interesa. Por su parte, los peligrosos valores del neoliberalismo imperante han de ser desechados, y sustituidos, entre otros, por el sentido de comunidad, por el valor de lo local, apreciar los valores de nuestro entorno ecológico, descubrir y valorar la belleza del territorio que nos acoge, consumir productos de proximidad, valorar los bienes comunes (que son y deben ser de todos), etc. Y hay que atender también a otros objetivos, que Jorge Riechmann resume con las siguientes palabras: "Ligero, lento, cercano, silencioso, solar. Cinco adjetivos que bastan para definir esa otra manera de estar en el mundo que necesitamos desesperadamente". También necesitamos desprendernos de prejuicios, reconectar con la Naturaleza, reapropiarnos del tiempo, dotarnos de conciencia sobre los límites biogeofísicos, adoptar sobriedad en nuestras formas de vida, etc., actitudes todas ellas que ya fueron comentadas con profundidad en anteriores entregas. Todo ello con el fin de ir modelando y asumiendo mentalmente formas de vida más humanas, más amables, respetuosas e integradas con la Naturaleza, y más igualitarias en el plano social. Formas de vida nuevas, en fin, basadas en otra concepción de las necesidades y de lo que significa vivir bien. Una nueva reorientación ética y simbiótica que nos conduzca a rechazar los modelos de vida que nos han traído hasta este punto de nuestra civilización. Bien, una vez finalizadas las conclusiones finales sobre todo lo que hemos contado durante esta serie de artículos, no queríamos finalizar sin abordar la problemática actual de la pandemia de Coronavirus (SARS-COV-2), por supuesto desde el prisma y el enfoque que se relaciona con el Buen Vivir, es decir, como hecho mundial actual derivado de nuestra peligrosa deriva civilizatoria. Lo haremos a partir de la próxima entrega.

Compartir este post
Repost0
1 enero 2021 5 01 /01 /enero /2021 00:00
Sáhara Occidental: el Régimen del Terror y del Silencio (IV)

Frente a la indiferencia internacional, a las promesas incumplidas durante más de cuarenta años y a la dureza de la represión marroquí de las protestas, nosotros los saharauis no vamos a dejar la lucha por nuestros derechos vía generacional

Aminetu Haidar (activista saharaui)

Y así como la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental no ha sido reconocida por ningún país del mundo (exceptuando el reconocimiento interesado por parte de Donald Trump hace dos semanas, que no estamos seguros que la Administración del Presidente entrante Joe Biden confirme), la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha sido reconocida por más de 80 países. Por tanto, si el referéndum de autodeterminación no se ha celebrado ya ha sido por la incompetencia de la ONU, así como por la cobardía de algunos países, entre los cuales se encuentra, a la cabeza de todos ellos, España. Por su parte, la Monarquía alauita tampoco está dispuesta a reconocer el derecho a la autonomía regional, por lo cual debería ser España y el resto de la comunidad internacional la que ejerciera presión para poder contrarrestar esta situación y promover el referéndum. Víctor Arrogante resume magníficamente la situación en este artículo de su propio Blog: "En resumen, para la ONU el Sáhara Occidental es un territorio español pendiente de descolonización y nunca ha reconocido a Marruecos como potencia administradora. El Tribunal Internacional de La Haya concluyó que no existe ningún vínculo de soberanía entre el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos. Los distintos gobiernos de España, desde el final de la dictadura franquista, se han alineado con la ONU. El Gobierno de Zapatero se comprometió a hacer todo lo necesario para una solución, pero su actitud de acercamiento a Rabat de hecho se entiende como abandono de la línea de apoyo a la causa saharaui. El Partido Popular, tradicionalmente no alineado con la causa, defiende la nula responsabilidad española en el conflicto, con el vago deseo de que las partes encuentren rápidas vías de solución. Ceuta y Melilla aparecen en el tablero, cuando las autoridades marroquíes dejan claro que un cambio de la postura oficial española provocaría la reivindicación de ambas ciudades. Todo provocaría un aumento de la inestabilidad en la zona del Estrecho, que nadie quiere que ocurra". En efecto, todas las piezas del puzzle están endiabladamente colocadas, pero son todas ellas consecuencia de la dejación de responsabilidades de nuestro país. Si en su momento se hubiera zanjado el conflicto como era esperable y deseable (además de justo), no estaríamos ahora en esta situación. 

 

Y mientras tanto, y es lo más sangrante de todo, el pueblo saharaui sigue sufriendo. La política (mejor dicho los intereses políticos de países sin la solidaridad debida) sigue alejada de la realidad del sufrimiento de las personas, de espaldas al sufrimiento humano, ignorando el sometimiento de los pueblos. Más de 150.000 personas malviven en la parte del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí, sometidas a crueles violaciones de sus derechos más elementales. Por su parte, unas 30.000 personas viven en la parte del Sáhara controlada por el Frente Polisario. En los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, donde tiene su sede el Frente Polisario, viven aproximadamente unos 165.000 refugiados/as saharauis (90.000 según el cómputo de la MINURSO). Los refugiados dependen para su subsistencia de la ayuda humanitaria internacional que se viene desplegando para esta causa. Pero además, el muro construido por Marruecos lleva provocando que miles de familias se encuentren separadas desde hace décadas. Y así llevamos décadas de un conflicto estancado, dejando que cientos de miles de personas continúen viviendo en la más oscura precariedad, porque la comunidad internacional ni el interés geopolítico de los países en liza no tienen la suficiente valentía ni determinación para acabar con este conflicto. Y únicamente el referéndum será una solución válida, puesto que las que se han planteado hasta ahora como alternativas son claramente injustas: por un lado, la concesión del estatus de autonomía dentro del territorio marroquí, durante un período de 5 años, es completamente inadmisible, si se mantiene la idea de que bandera, moneda, aduanas, política exterior, asuntos internos, política comercial, policía y justicia, entre otros aspectos, sigan dependiendo del reino alauita. Por otro lado, la alternativa de división del territorio en dos partes, es igualmente inaceptable si Marruecos, como pretende, se queda con la zona del norte, que es la que concentra los mayores recursos naturales de la región. ¿Cuál sería entonces la mejor solución?

 

Pues para nosotros, reside en cambiar el imaginario dominante, comenzando por abolir todas las formas y vestigios de colonialismo: en el caso que nos ocupa, habría que alcanzar un estatus de completa independencia, bajo un régimen republicano, y por supuesto garantizando las libertades y derechos ciudadanos fundamentales. Precisamente los defensores del referéndum de autodeterminación poseen este proyecto de país para la RASD. Pero hasta ahora, únicamente han recibido palos en las ruedas. Nuestro país es, sin duda, el actor fundamental en todo este conflicto, ya que nuestras relaciones con el Sáhara se extienden en el pasado largo y tendido. Para hacer valer, una vez más, la responsabilidad española ante el territorio del Sáhara Occidental, tomaremos como referencia el testimonio de Abdalahe Hameyada Abdelcader, quien en su artículo "El ex-Sáhara español y la legalidad histórico-jurídica", explica lo siguiente: "La dilatada presencia de España en el Sáhara pasó por diversas vicisitudes y etapas históricas, en las que tuvieron lugar reorganizaciones administrativas, promulgaciones de leyes, reglamentos, etc., emanantes del ordenamiento jurídico español general (por supuesto teniendo en cuenta las peculiaridades del territorio, tales como religión, idioma o lengua árabe o hasanía, costumbres, justicia coránica...), que eran de general aplicación para todos los habitantes: peninsulares, saharauis y canarios, de igual manera. Todos ostentaban la nacionalidad española, sin distinción alguna. En toda esta etapa de colonización el Sáhara estaba integrado en los territorios bajo dominación española en África, conocidos con el nombre de África Occidental Española (AOE) y dirigidos desde Madrid por la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas, dependiente del Ministerio de la Presidencia del Gobierno. Durante el último y largo período colonial, la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas estuvo dirigida por Francisco Díaz de Villegas y el Ministerio de la Presidencia por el Almirante Luis Carrero Blanco, primero como Ministro subsecretario y después como Presidente del Gobierno hasta su fallecimiento [en atentado terrorista de ETA] en el año 1973. De hecho, el territorio de Ifni (Sáhara) tenía su capital en Sidi Ifni, donde residía el Gobernador General del territorio, cuyo mandato o jurisdicción se extendía hasta Lagüera como puesto extremo meridional. Había gobernadores en El Aaiún y Villa Cisneros. La organización administrativa y política, y sus normas de aplicación, tanto las de carácter general como las específicas al territorio están recogidas en una recopilación jurídica bajo el título de "Legislación Jurídica y Organización Político-Administrativa de Ifni y Sáhara", de José María Yanguas Miravete". 

 

Con esta breve semblanza histórica, podemos llegar a comprender hasta qué punto nos unían lazos y relaciones históricas (coloniales) con dicho territorio. Incluso se llegaron a crear colegios de enseñanza primaria e institutos de enseñanza media para posterior incorporación de sus estudiantes en las universidades españolas. Durante la última etapa, a partir de 1958, tanto Ifni como el Sáhara se convirtieron en provincias españolas de pleno derecho. Tanto es así que en el preámbulo de las leyes y normas que promulgaron su provincialización se decía textualmente que "son tan provincias españolas como Madrid, Burgos, Asturias o cualquier provincia española, sin distinción alguna", procediendo así a una nueva reorganización administrativa y política, en total y estrecho contacto con la Administración española de la época (franquista). Se nombraron sus gobernadores generales respectivos, y quedaron bajo la jurisdicción española a todos los efectos. Pero por si todo ello fuera poco, se crea la Seguridad Social, se crean cuerpos militares (Agrupación de Tropas Nómadas), Policía (Policía Territorial del Sáhara), se crean tribunales de justicia, tanto a nivel nacional como los peculiares al territorio (juzgado coránico), y sus habitantes disfrutan de la nacionalidad española con su DNI, pasaportes, libros de familia, Registro Civil español, etc. En definitiva, el Sáhara y sus habitantes alcanzaron una situación, tanto de hecho como de derecho, de plena equiparación e igualdad a todas las demás provincias españolas, y con los mismos derechos y deberes que los demás ciudadanos españoles de cualquier punto del territorio peninsular. Es evidente, después de todo lo indicado, que nuestro país era el único que podía dirigir de facto un proceso de descolonización en toda regla. Añadamos un dato más: la doctrina y la jurisprudencia españolas han reconocido en multitud de casos que la nacionalidad española de los saharauis es de origen. Así lo han venido dictando los tribunales españoles de todas las instancias: jueces y magistrados durante años en repetidas sentencias, Juzgados de Primera Instancia, Audiencias Provinciales, Audiencias Nacionales y el propio Tribunal Supremo, desde el año 1976 hasta la actualidad. 

 

Con todas estas credenciales...¿alguien puede negar la "españolidad" del Sáhara hasta 1976? ¿Es que puede haber equívoco en esta cuestión? ¿Es que algún tribunal podría dictar otro criterio a la luz de los hechos históricos, sociales, políticos, culturales y administrativos? Todo este panorama continuó como hemos descrito, hasta la entrada en la década de los 70, cuando se produce lo que Alberto Maestre, Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona, llama en este artículo "el despertar saharaui". Se trataba de la gestación de una especie de movimiento popular, de carácter nacionalista saharaui, que se movía aún en la clandestinidad, hasta el 17 de junio de 1970, cuando realiza su primera gran manifestación pública. Este movimiento popular de liberación se había extendido muy rápidamente, consiguiendo cada vez que más saharauis se identificaran con él, haciendo que las afiliaciones al mismo crecieran muy rápidamente por todo el territorio. Según explica Alberto Maestre: "Básicamente, el Movimiento de Liberación demandaba simples mejoras para los saharauis, muchos de los cuales vivían en condiciones precarias, existiendo un elevado número de jóvenes que no tenía ningún tipo de trabajo. Además, solicitaban también el fin de la corrupción de los chiuj, y una independencia final del país, pero por medios pacíficos y de mutuo acuerdo con la potencia colonial". Los saharauis desconfiaban totalmente de España, pues temían que finalmente nuestro país los abandonara a su suerte, porque además ya existían precedentes (Cabo Juby fue cedido a Marruecos en 1958). Por este tiempo ya Marruecos ejercía presión para que España le cediera unilateralmente el Sáhara Occidental, al margen de las resoluciones de las Naciones Unidas y en base a absurdas reclamaciones históricas (recordemos que el Tribunal Internacional de Justicia las desestimó) sobre un territorio que nunca había sido marroquí, pero que simplemente interesaba por cuestiones geoestratégicas. La manifestación en 1970 de este primer Movimiento de Liberación fue violentamente reprimida por la Legión, y su líder fue recluido en prisión, sin volver a saberse nada más de él, al menos oficialmente. Según Alberto Maestre, las evidencias dejan claro que fue impunemente asesinado, después de haber sido sometido a torturas. Todos estos sucesos fueron el inicio de la lucha por la emancipación del pueblo saharaui, más de medio siglo de lucha frente al colonialismo español y luego marroquí, que continúa en la actualidad. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
30 diciembre 2020 3 30 /12 /diciembre /2020 00:00

La prostitución está dirigida por y para los varones. La prostitución es posible porque existe el poder de los hombres como clase dominante sobre las mujeres. Los pocos hombres que están en la prostitución lo están normalmente al servicio de otros hombres, e incluso cuando son las mujeres sus clientes este intercambio comercial no refleja menos las desigualdades de clase, de raza, de edad o de otras relaciones de poder entre la persona que compra y la que es comprada

Enrique Javier Díez Gutiérrez

Fijaos, queridos lectores y lectoras, hasta qué punto es cierta la cita de entradilla, que Rosa Cobo destaca lo siguiente en su texto (ya referido en las primeras entregas) "La prostitución en el corazón del capitalismo": "Una reciente investigación de la OIT y la Walk Free Foundation señala que de las más de 40 millones de personas víctimas de la esclavitud moderna en 2016, la mayoría eran mujeres y niñas (cerca de 29 millones, el 71% del total). Las mujeres representan asímismo el 99% de las víctimas del trabajo forzoso en la industria del comercio sexual y el 84% de los matrimonios forzosos, mientras que a los hombres se les explota mayoritariamente en la industria minera, pesquera o como soldados. El Informe Global sobre Trata de Personas 2016 de la ONU sostiene que la explotación sexual y el trabajo forzoso constituyen las modalidades más detectadas de trata de personas, que representa unos beneficios de 32.000 millones de euros anuales para las mafias. El lucro y las reducidas tasas de condena suponen un acicate para quienes se dedican al negocio. La mendicidad, los matrimonios forzados, la pornografía o todo tipo de fraudes se incluyen en la noción de trata, de la que según Naciones Unidas, no hay países inmunes". Es una industria globalizada, multisectorial, interconectada, con un modo de funcionamiento similar al de las grandes corporaciones capitalistas. Sus beneficios anuales superan al de varias multinacionales juntas, y como vemos, constituye la espiral más cruel y despiadada del capitalismo neoliberal. Es fundamental que todo esto se sepa, que se le dé difusión, que exista conciencia de este escandaloso fenómeno, precisamente para que sirva como efecto disuasorio fundamental hacia los "clientes" (puteros) de la prostitución, ya que sin ellos (la demanda) no existiría la oferta. En sentido general, el prostituidor o cliente consume prostitución sin querer saber que la mujer está allí bajo una coacción evidente, en una situación de vulnerabilidad extrema o en una situación administrativamente "irregular" (las comillas pretenden decir que nadie debería estar en este estado, pues ninguna persona es "irregular"). No quieren saber, no les interesa saber, no les preocupa saber. La propaganda ha vencido a la sensibilidad, a la humanidad, a la democracia y a los derechos humanos. 

 

La inmensa mayoría de los clubes de alterne actuales son pequeñas "sucursales" de la extensísima red mafiosa que les da cobertura, y por tanto, sus chicas simplemente "llegan" cada cierto tiempo desde lugares distintos, donde han sido captadas por estas redes criminales, típicamente bajo engaños y promesas de falsos empleos en los países de destino. Y como decimos, es fundamental que los hombres que acuden a la prostitución sean conscientes de esta terrible realidad, porque solo mediante una clara conciencia de este cruel hecho seremos capaces de frenar este fenómeno (aunque no sólo, como ya hemos discutido en entregas anteriores). Por tanto, nunca existe "libertad" en un burdel, nunca hay una posición de igualdad entre el cliente y la prostituta, así que no valen argumentos como que ellos (los prostituidores) le dan dinero por sexo a una mujer con necesidad en un contrato libremente establecido. Esto es una clara barbaridad. Lo que existe es una situación de poder frente a opresión, de dominancia frente a necesidad, de libertad frente a esclavitud. Resulta imposible justificar que exista un consentimiento por parte de la mujer prostituida. No puede haberlo cuando las mujeres provienen de situaciones de extrema precariedad, y además en un alto porcentaje se encuentran prácticamente secuestradas por estas redes mafiosas, que suelen además amenazar a las prostitutas a través de sus respectivas familias en sus países de origen. No obstante, como señala Rosa Cobo en su texto, no es la pobreza la única razón que conduce a que la prostitución se transforme en la industria del sexo, sino que también influyen las instituciones y organismos del capitalismo internacional (legitimando dicha aberración como negocio) y la presencia de nuevos empresarios proxenetas, que lanzan discursos "liberales" sobre el asunto, con evidentes complicidades por parte de fuerzas políticas que compran y difunden dichos discursos. Estos "empresarios del sexo" desean para sus negocios una mayor legitimidad social y una mayor seguridad jurídica, por eso persiguen la regulación de la prostitución, por mucho que saquen la defensa de los derechos de las "trabajadoras del sexo". 

 

Como venimos comentando, la tarea abolicionista choca contra multitud de intereses creados en torno a estos "negocios" del sexo, que además bajo el escenario de la globalización poseen un poderío inmenso. Pero todo ello, y así lo estamos defendiendo, no debe ser causa para cruzarse de brazos, y entrar en una política permisiva, cómplice y sobre todo cínica, pues existen multitud de medidas que se pueden tomar para hacerle la vida muy complicada a la prostitución en cualquier país, como por ejemplo España. Salvando las distancias, podríamos extrapolarlo al asunto de los paraísos fiscales, donde también podríamos pensar lo mismo: "Uf, eso está extendido por todo el mundo, aunque quisiéramos sería imposible acabar con ellos". Efectivamente, ningún país por sí mismo podrá acabar definitivamente con los paraísos fiscales, porque se necesitarán políticas conjuntas de diferentes Estados, asociaciones y organismos internacionales de carácter económico. Pero eso no es óbice para que, a nivel local, se puedan (y deban) hacer muchas cosas. En el caso que nos ocupa de la prostitución, para el caso de España (en realidad cualquier país) y tomando de nuevo las palabras de Rosa Cobo: "Lo primero es ilegalizar la industria del sexo, es decir, los clubes, los hoteles que son burdeles, los edificios o pisos que funcionan como tales, las agencias. Con ello se disuade a los proxenetas de que nuestro país es un buen lugar para invertir y blanquear su dinero. Segundo, mediante las multas, se penaliza la demanda, otra parte imprescindible. Y tercero, a la vez, hay que implementar políticas públicas para las mujeres. En España hay entre 300.000 y 100.000 mujeres en prostitución, por supuesto, las medidas para ilegalizar deben estar acompañadas de estas políticas". Es evidente que si cada país se tomara en serio este asunto, complicaríamos bastante la vida a los proxenetas, y de camino, a las redes de tráfico de mujeres que se lucran con su explotación sexual. Y a este respecto, los medios de comunicación (que en todos los asuntos poseen una gran importancia) lo que hacen (al menos los dominantes) es multiplicar el cinismo y la hipocresía en torno a este tema, retorciendo el significado de las palabras, adoptando eufemismos perversos y normalizando las explotaciones más aberrantes. Es muy evidente que si los medios de comunicación adoptaran la visión abolicionista otro gallo nos cantara, pero como sabemos, los grandes conglomerados de la comunicación son también empresas sometidas a la lógica del gran capital, al cual no le interesa esta postura. 

 

Cecilia Zamudio, una de las más brillantes críticas mundiales sobre la criminalidad del capitalismo, lo ha expresado bien claro en este artículo para el medio digital Rebelion, que vamos a tomar como referencia a continuación: "Hay una correlación directa entre empobrecimiento y prostitución; además, numerosos estudios han revelado que gran parte de las mujeres prostituidas sufrieron maltrato en la infancia y padecen Trastorno de Estrés Postraumático: "sufrieron violencia o fueron desatendidas en la niñez (...) sufren de depresión, trastornos de ansiedad y adicción en índices muy altos. La mayoría han sido violadas (...) La mayoría dice que dejaría la prostitución de inmediato si pudierar hacerlo". Esa es la terrible realidad que buscan tapar con el barniz del discurso sobre la supuesta "elección libre". No nos dejemos engañar, por tanto. No existe elección libre en la prostitución, para la inmensa mayoría de casos en la estadística actual. Para la mayoría de mujeres prostituidas, su esclavitud es la continuación y la profundización desgarradora de todos esos traumas, por supuesto bajo los mimbres de sociedades capitalistas a las que les importa bien poco el dolor ajeno. Y zanja Zamudio la cuestión de una forma absolutamente tajante: "Que la clase explotadora, los proxenetas y la derecha hagan apología de esa falacia de la supuesta "libertad de elección" es coherente con sus putrefactos intereses; pero que gente que se pretenda "de izquierda" intente presentar una brutal explotación como algo casi bucólico, demuestra una carencia de empatía y de profundidad lacerantes". El trabajo de investigación titulado "Las voces expropiadas y el lobby proxeneta" denuncia lo siguiente: "...La prostitución es un negocio de proporciones siderales. Esa es la razón por la cual la burguesía internacional proxeneta y sus instituciones están apoyando con millones de dólares anuales la legalización de la prostitución; el capitalismo quiere blanquear y sostener esos negocios. A través de la Open Society Foundation, [George] Soros ha aportado 11 billones de dólares en los últimos 30 años para la despenalización de la prostitución (...) Otro millonario que pone fondos en organizaciones pro legalización es Bill Gates". El panorama, por tanto, permite una comprensión casi total del fenómeno, de los intereses en juego y del cierre del círculo en torno al oscuro mundo de la prostitución. La propaganda del lobby proxeneta posee tanta fuerza que consigue transformar los imaginarios colectivos en relación a este asunto. 

 

Y así, los intereses de las poderosas organizaciones y personajes que existen detrás de esta trama intenta esconder la auténtica realidad de las mujeres prostituidas, que no es más que una realidad siniestra. Cito de nuevo a Cecilia Zamudio, quien describe perfectamente esa realidad: "Los defensores de la legalización de la prostitución intentan esconder, tras la fábula del "empoderamiento", el dolor de las prácticas cada vez más extremas que piden los "señores puteros", que pagan por "fiestas de violación"; intentan esconder la explotación en cadena de proxenetas, puteros, rentistas y expendedores de drogas; esconder la drogodependencia y descorporalización que se instala para disociarse del horror; esconder la realidad de las mujeres empobrecidas, empujadas a migrar y arrinconadas por la brutalidad del sistema, urgidas a conseguir el sustento para sus hijos empeñando su salud física y emocional, a la merced de sádicos misóginos que pagan por ejercer poder". Quizá no se pueda describir mejor el horror que destila este mundo de la prostitución. Esta es exactamente la realidad. No puede ser disfrazada ni tolerada. No puede ser consentida por una sociedad que se precie de ser democrática. No puede ser avalada por ningún país o Estado que suscriba y se haga eco mínimamente de los derechos humanos más elementales. No puede, simplemente, existir en las sociedades del siglo XXI. Sin embargo, existe. El capitalismo es un monstruo que posee tanta fuerza, tanto poder, en tantas vertientes (económica, política, mediática, social, cultural..) que ha conseguido no solo que existan estas perversas realidades, sino que una buena parte de las sociedades actuales las toleren. Hoy día, por tanto, hemos de asistir con estupefacción al hecho de que este tipo de explotación tan salvaje y aberrante se esté llevando a cabo en el burdel de la esquina, en aquél club de carretera...En una palabra, delante de nuestras narices "democráticas". Hoy día la prostitución se parapeta en burdeles legales, no porque lo sean ex profeso, sino porque, simplemente, no son ilegales. Pero está demostrado que allí donde la prostitución está regulada, hay más trata de personas que en ningún otro lugar. Cecilia Zamudio recoge en su artículo multitud de informes que lo avalan, así como multitud de testimonios absolutamente desoladores. Recomiendo su lectura completa. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
28 diciembre 2020 1 28 /12 /diciembre /2020 00:00

Las monarquías europeas del siglo XXI no son únicamente símbolos de representación del pueblo, no son simplemente caras que aparecen en monedas e inauguraciones. Son mucho más. Son, ante todo, representantes sindicales de una clase económica y social dominante, un cortafuegos político disfrazado de institución neutral que miente cuando dice que representa a todos los compatriotas por igual, un resorte de contención por si, llegado el caso, los ciudadanos votasen en la dirección equivocada según los intereses de los de siempre

Gerardo Tecé

Un tertuliano de una cadena me lo ha confirmado: “De Felipe tenemos prohibido hablar”. Y es lamentable, porque podría estar haciendo exactamente lo mismo que su padre, y “confiamos” en que no. Pero las condiciones legales e institucionales para hacerlo, las tiene. Sigue operando la misma falta de transparencia, puede hacer exactamente lo mismo… y funciona el mismo control de los medios de comunicación, que es lo más grave. Siempre que tengo ocasión de hablar, aunque me pregunten de Juan Carlos, siempre me refiero también a Felipe porque me parece escandaloso que estemos repitiendo la misma historia y le volvamos a proteger

Rebeca Quintans (autora de “Juan Carlos I: la biografía sin silencios”)

El pasado día 24 tuvimos ocasión de asistir, de nuevo, a un discurso navideño del Rey Felipe VI. Y aunque su duración fue ligeramente superior a otros años (casi 14 minutos), la esencia del mensaje fue la misma de siempre, es decir, ninguna. Un mensaje vacío, sin contenido, relleno de frases manidas y de repetidas referencias a los mismos consabidos marcos de leyenda (“2020 ha sido un año muy duro y difícil”), retrató los efectos de la pandemia en sus diferentes facetas, (“es lógico y comprensible que el desánimo y la desconfianza estén muy presentes”), mensajes de ánimo (“tenemos que afrontar el futuro con determinación y seguridad”), y llamadas al ego patrio (“en condiciones de dificultad, siempre hemos sido capaces de superarlas”), y a la ilusión (“ni el virus ni la crisis económica nos van a doblegar”), etc. ¡Qué fácil resulta dictar estas proclamas desde su atalaya de poder y comodidad!

 

Se acordó de los sanitarios, se acordó de las personas que lo están pasando mal (“Cada persona importa y mucho, por ello las personas, y las familias, deben ser nuestra preocupación fundamental”). El problema es que con que los demás se preocupen no come la gente. La gente come y paga sus necesidades fundamentales mediante recursos económicos, que si no se liberan y destinan para ello, la gente seguirá en la miseria. De los jóvenes se limitó a decir que “su nivel de desempleo es altísimo, y no pueden ser los perdedores de esta situación” (¿?) Afirmó que “durante este tiempo, las instituciones públicas (…) han funcionado bien”, lo cual no es cierto, hizo alardes al fallido e injusto proyecto que representa la Unión Europea, así como a nuestra Constitución (“nuestra Constitución nos garantiza nuestro modo de entender la vida, nuestra visión de la sociedad y del ser humano, de su dignidad, de sus derechos y libertades”, ahí es nada!!). Lo mejor de todo vino cuando mencionó la ética en su mensaje (“necesitamos preservar los valores éticos que están en las raíces de nuestra sociedad”), haciendo referencia a su compromiso en 2014 cuando fue proclamado Rey. Añadió: “Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones, y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares”). Y se quedó tan pancho.

 

Bien, básicamente, hasta aquí lo que dijo. Pero…¿y lo que no dijo? Porque pensamos que ahí radica lo importante. Pensamos que de un Jefe del Estado podemos esperar mucho más de lo que cualquier persona de la calle puede decirnos. Y creemos, sobre todo, que un Jefe del Estado tiene que mojarse en los asuntos fundamentales. Sin ir más lejos…¿por qué estuvo tan entusiasta en la defensa de los fundamentos de la Unión Europea, pero no dijo una sola palabra en defensa de las medidas que aquí está tomando nuestro Gobierno de coalición? Ya que se trata de enviar mensajes de convivencia, ¿por qué no hizo un llamamiento en forma de tirón de orejas a las formaciones que siembran el odio y la discordia de forma permanente? (léase Vox, PP y Ciudadanos) En su momento sí lo hizo contra los independentistas catalanes. Y sobre todo, si del respeto a la Constitución se trata, y de llamar a las normas de convivencia, respeto a todos, armonía, paz y concordia…¿por qué no se pronunció abiertamente en tono de condena hacia los militares retirados que le han suscrito una carta, mostrando actitudes golpistas? Y por último, tiene gracia que tengamos que escuchar al hijo del Emérito hablando de “ejemplaridad” y de “ética” en las conductas, cuando su padre lleva un currículum tan abultado en diferentes formas de delinquir y defraudar, tanto a la Hacienda Pública como a todos los españoles, esa “patria” a la que tanto invocan y que siempre dicen llevar en el corazón. Podríamos continuar, pero creo que los ejemplos anteriores dan preciosas pistas al respecto de lo que NO dijo.

 

Si quien me habla es el Jefe del Estado, al menos espero que hable claramente, y sobre todo se posicione abiertamente a favor o en contra de ciertos asuntos. Así que, en vez de tantas vagas generalidades sobre la pandemia, sobre la crisis sanitaria, la crisis económica y el ardor patrio que vertió en su discurso, más le hubiera valido salir a decir que aquí no caben actitudes fascistas, ni que una parte del Congreso acose y amenace a otra parte, y que tampoco caben actitudes y proclamas que pretendan sacar provecho político de una situación tan grave como la que vivimos (no hubiese hecho falta ni mencionar a la bancada de la derecha). En resumidas cuentas, un discurso vacío, como tantos otros a los que estamos acostumbrados. La propia institución de la Monarquía, su misma existencia, representa ya una anomalía democrática, pero además, es que tenemos una Constitución que proclama inviolable al Rey, es decir inimputable, ininvestigable, y menos aún condenable; es decir totalmente impune, y por tanto irresponsable. Solo una sociedad absolutamente alienada puede sostener esto en pleno siglo XXI. Porque además, siguiendo el razonamiento, si el Rey es inviolable durante todo su mandato, cometa todas las tropelías que cometa, no habrá más remedio que juzgarlo cuando deje de serlo, es decir, cuando abdique la Corona en su sucesor (sucesora en este caso). Por lo cual, los partidarios inquebrantables de la Monarquía continuarán argumentando el mismo falaz razonamiento, es decir, que “se juzgue a las personas, y no a las instituciones”, mientras seguimos soportando instituciones corruptas por propia naturaleza, como no puede ser de otra manera si a alguien se le declara “inviolable” en cualquier sociedad. Como afirma Manuel Ruiz Robles, “ningún país que pretenda ser un Estado de Derecho puede estampar en su Constitución tal aberración jurídica”.

 

Rebeca Quintans, en este artículo para el medio El Salto Diario, lo ha expresado clara y valientemente en los siguientes términos, refiriéndose a la fuga del Rey Emérito: “¿Cómo que tú permites que Juan Carlos salga de España, a un exilio dorado en Abu Dabi, con escoltas españoles pagados por todos, cuando está pendiente de cuestiones con la justicia? ¿Tú quién eres, Felipe VI, para permitir esto? Y el gobierno dice “gestión de Casa Real, me lavo las manos”. Absurdo y escandaloso”. Pues eso. Antes el tabú era Juan Carlos, ahora el tabú es Felipe, después será su hija…¿Hasta cuándo? Pues hasta siempre, mientras exista la Monarquía, porque precisamente esta caduca institución es la clave de bóveda que sostiene todo el engranaje del régimen del 78. De ahí el inquebrantable interés en proteger a la Corona que los partidos del régimen demuestran continuamente.

 

¿Es que acaso PSOE, PP, Ciudadanos y Vox aclamarían tanto el discurso de Felipe VI si su contenido fuese el que hemos indicado? Evidentemente, no. Hubieran salido escandalizados, pero eso no llegará nunca a ocurrir mientras estas formaciones gobiernen, porque el discurso navideño (como otros tantos) del Rey es filtrado por el propio Gobierno, que da su “visto bueno”, y en el caso que estamos proponiendo, no se daría. ¿Por qué? Pues porque estas formaciones políticas son las primeras interesadas en que el discurso navideño de Felipe VI siga siendo vacuo, vacío, sin contenido, es decir, siga siendo un no-discurso. Un discurso alienante, que continúe en la línea de los que nos ofrecía su padre, y todos sus ancestros borbones. La alienación del no-discurso del Rey llega a tal grado de calado popular, que aún sin decir nada, y representando una institución absolutamente anacrónica y antidemocrática, la figura del Rey es aclamada a cualquier sitio que va, mientras que la figura del Presidente del Gobierno, en este caso Pedro Sánchez, es objeto de pitidos y abucheos. Algo insólito, pues si lo analizamos desde el punto de vista democrático, sería el Rey quien debería ser abucheado porque no lo ha elegido nadie, mientras que al Presidente del Gobierno lo ha elegido una buena parte de la población. Pues eso, incongruencias de la pseudodemocracia en que vivimos.

Compartir este post
Repost0
25 diciembre 2020 5 25 /12 /diciembre /2020 00:00
Sáhara Occidental: el Régimen del Terror y del Silencio (III)

La invasión y ocupación militar del territorio saharaui por el ejército marroquí, 43 años de ignominia colonial, la pertinaz represión del ocupante, la sistemática expulsión del Sáhara Occidental de eurodiputados, juristas, observadores, periodistas y estudiantes para impedirles constatar la realidad; la culpabilidad de los gobernantes españoles, la traición de los ‘socialistas’, el abandono de los principios anticolonialistas, el permanente chantaje alauita, la impune violación de la legalidad internacional por un régimen al que se le siguen vendiendo armas con las que se reprime al pueblo saharaui,… y la ejemplar resistencia de un pueblo que lucha pacíficamente por el respeto de los derechos humanos, por su legítimo derecho a su propia tierra, a sus recursos naturales...

Luis Portillo Pasqual del Riquelme

...a su propia vida en paz y libertad, y que ha sido capaz de construir su propio Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), de cuya proclamación (Bir Lehlu, 27 de febrero de 1976) se cumplen ahora 43 años, con el reconocimiento de más de ochenta países, a pesar de tantas maniobras rastreras en su contra

Luis Portillo Pasqual del Riquelme

Vamos a tomar como referencia para el relato de aquélla famosa "Marcha Verde" este artículo de Lehbib Abdelhay publicado en el medio Confidencia Saharaui, y replicado por algunos otros medios digitales. El artículo está escrito en el año 2018, cuando se cumplían los 43 años de aquel acontecimiento. Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 31 de octubre (de 1975), y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde. El 31 de octubre de 1975, poco antes de la muerte del dictador, el entonces Príncipe Don Juan Carlos de Borbón preside un Consejo de Ministros en el Palacio de la Zarzuela, con el asunto del Sáhara como prioritario en la agenda. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los demás reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda del entonces Secretario de Estado, Henry Kissinger. Juan Carlos es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal, y que podría por ello perder su corona antes de ceñirla. Pero retrocedamos un poco en el tiempo: en agosto de 1973, dos años antes, una declaración de intenciones señalaba que "España está comprometida con la autodeterminación del Sáhara". Por aquellas calendas, al ya agotado régimen franquista le sobraba la colonia. El Frente Polisario había iniciado su guerra de guerrillas, y la administración franquista intentaba cargar con su responsabilidad a la ONU para abandonar lo que se había convertido en un problema, y para que su imagen no quedara demasiado dañada. Al año siguiente, en 1974, y al auspicio de las Naciones Unidas, España decide celebrar un referéndum para la autodeterminación del Sáhara, pero entonces Marruecos, temeroso del resultado de dicha consulta, solicita el amparo de la Asamblea General de las Naciones Unidas para que no se celebre (Marruecos trataba de equiparar el caso con la descolonización de Sidi Ifni y su devolución a la potencia alauita). 

 

Naciones Unidas, ante esta hipotética situación, consulta a la Corte Internacional de Justicia una serie de cuestiones preliminares, a lo que dicho organismo estimó mayoritariamente que en el momento de su colonización por parte de España, el Sáhara no era un territorio sin dueño, ni existían vínculos de soberanía entre el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos, antes de la colonización española. La conclusión fue, por tanto, que el referéndum debía celebrarse. Pero el entonces Rey de Marruecos, Hassan II, saltándose todas las estimaciones de la ONU y de la Corte Internacional de Justicia, organiza un movimiento masivo de ciudadanos marroquíes forzados para invadir el Sáhara Occidental, que fue conocido como "Marcha Verde", por el color de la indumentaria de los ocupantes de los convoyes. El siguiente hito histórico lo tenemos en los llamados "Acuerdos de Madrid", firmados el 14 de noviembre de 1975, por los Gobiernos de España, Marruecos y Mauritania. En ellos, España ratificaba su intención de descolonizar el territorio del Sáhara Occidental poniendo término a las responsabilidades y poderes que poseía sobre dicho territorio como potencia administradora. Los Acuerdos de Madrid recogían que dichas responsabilidades y poderes serían transmitidos a una Administración temporal sobre el terreno, en la que participarían Marruecos y Mauritania, fijándose la terminación de la presencia española en el territorio saharaui antes del 28 de febrero de 1976. Se advertía que sería respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemáa. En virtud de todo lo cual, el 26 de febrero de 1976 España retiró definitivamente sus tropas del territorio del Sáhara, y abandonó a la población saharaui, que pasó a ser de dominio marroquí. Los Acuerdos de Madrid disfrazaron, por tanto, un "acto de cobardía, de aquel despropósito, de aquel abandono soez por parte de España de todo un pueblo acogido a sus leyes y a su protección internacional, y este país sigue atrapado en su propia vergüenza, en su increíble dejadez, en una política de pánico insuperable ante el sátrapa marroquí que no solo se permite desoír una y otra vez las resoluciones del máximo órgano de jurisdicción universal (la ONU) sino que se atreve a presionar y a chantajear permanentemente a los dirigentes españoles en base sin duda al permanente apoyo que recibe del imperialismo estadounidense y a la reconocida debilidad militar española", en palabras del autor del artículo citado. 

 

Este episodio, en opinión de Víctor Arrogante (uno de nuestros mejores y más veteranos analistas) en un artículo publicado (entre otros medios) en Asturbulla, constituye una de las páginas más negras de la política exterior española. España tenía obligaciones reconocidas a nivel internacional que simplemente no cumplió, se evadió de ellas, prefirió mirar para otro lado y dejar al pueblo saharaui abandonado a su suerte. La actitud española supuso una clara traición para el pueblo del Sáhara, que aún a día de hoy sigue sufriendo con la bárbara ocupación marroquí y el exilio. Aquélla "Marcha Verde", compuestas por regimientos de tanques y blindados del ejército marroquí invadieron el Sáhara Occidental, destruyendo, matando y secuestrando a la población allí por donde pasaban. El entonces Príncipe, como hemos dicho, acordó el repliegue de las tropas y la entrada de 50 marroquíes en El Aaiún. Documentos desclasificados de la CIA arrojan luz sobre algunos de los episodios más significativos de aquellas fechas. Eran los días en que Juan Carlos asumía en funciones la Jefatura del Estado, ante la debilidad física de Franco. Explica Víctor Arrogante: "El objetivo de los Acuerdos [Tripartitos de Madrid] fue legalizar la ocupación marroquí del Sáhara, una ocupación que ya estaba hecha. La Asamblea General de las Naciones Unidas rechazó de forma determinante los hechos y presentó una resolución en la que se exigía el respeto a la legalidad internacional y que reconocía el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Hasta la fecha nadie reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Marruecos ni cumple con la legislación internacional ni reconoce las resoluciones de la ONU". ¿Nos suena de algo este relato? Son demasiados los conflictos donde la ONU es un interlocutor válido, pero donde no se respetan sus dictámenes. La comunidad internacional tendría que decir mucho sobre esto, porque ello está ligado, casi siempre, a eternos episodios sangrantes de la historia reciente del mundo. Aquella Marcha Verde, en realidad, solo sirvió para esconder los verdaderos intereses en juego, para disfrazarlos y para ocultarlos, para disimular formalmente unas decisiones que ya habían sido tomadas, y para cubrir con el manto de legitimidad de la ONU unos acuerdos injustos y despreciables. 

 

Con aquellos Acuerdos de Madrid se puso en marcha una efímera administración tripartita (ya que Mauritania, el tercer actor afectado, exhausta por el conflicto con el Frente Polisario, se retiró en 1979 de la parte meridional del territorio que le había cedido Marruecos), se posibilitó la ocupación del Sáhara por los ejércitos marroquí y mauritano y el primero de ellos entró en El Aaiún el 11 de diciembre de 1975. Con el embarque de las últimas tropas españolas en Villa Cisneros el 12 de enero de 1976, y con la retirada de los últimos oficiales y administradores el 26 de febrero, se consumó la entrega. Pero nadie había previsto, cuando se firmó dicho despropósito, la feroz y encarnizada resistencia de un gran sector del pueblo saharaui, movilizado y encuadrado en el Frente Polisario, ni la fuerte reacción de un cuarto actor, como fue Argel. Según la ONG "Por un Sáhara Libre", miles de personas permanecen en los campamentos de refugiados en Argelia, sobreviviendo a las duras condiciones climatológicas y humanitarias, pese a la ingente labor llevada a cabo por el Frente Polisario para combatir dichas adversidades. Miles de personas padecen una férrea y violenta ocupación militar por parte del Reino de Marruecos en el propio Sáhara Occidental, sufriendo violaciones sistemáticas de sus derechos más elementales, como ya destacábamos en nuestras primeras entregas. "El Reino de Marruecos, que siempre ha mantenido una postura obstruccionista, últimamente ha endurecido la presión sobre Naciones Unidas, mostrando una vez más la arbitrariedad y el despotismo que le caracteriza, sin entender más idioma que el de las amenazas y obviando el derecho internacional como forma de entendimiento entre los pueblos del mundo", en palabras de Víctor Arrogante. El Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia del continente africano. Los gobernantes españoles, de toda la ya extensa etapa "democrática", desde la Transición hasta la actualidad, han practicado un desdén absoluto hacia el asunto del Sáhara, riendo las gracias continuamente a la potencia alauita. Los gobernantes españoles han demostrado su absoluta incapacidad y cobardía en el ámbito internacional, demostrando que no son capaces (ni les interesa siquiera) de cerrar el proceso de descolonización de este territorio, y de liberar a su pueblo del enemigo opresor. La colonización fue considerada, desde la propia fundación de las Naciones Unidas en 1948, como una lacra histórica de la humanidad, que solo ha provocado sufrimiento y retroceso en el proceso de la convivencia entre los pueblos del mundo. 

 

Mientras el Frente Polisario apostó desde el año 1991 por la paz y la negociación como forma de resolver los conflictos, Marruecos continúa presumiendo de la imposición, la violencia y la sinrazón frente al derecho internacional, apostando por el conflicto directo como forma de resolver un problema que tiene su origen en la incapacidad de España para concluir de forma justa el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, incapacidad que, como hemos señalado, han presentado todos los gobiernos que se han sucedido en el Palacio de la Moncloa desde el año 1975. Ante un conflicto enquistado de esta magnitud, máxime cuando es todo un pueblo el que reclama justicia y libertad, es preciso que se emprendan nuevas acciones decisivas y medidas eficaces, de conformidad con el Derecho Internacional y los Derechos Humanos, para eliminar los obstáculos que impiden la plena realización del derecho a la libre determinación de los pueblos que, como el saharaui, viven bajo la bota de la ocupación colonial, ese brutal vestigio del pasado, y que siguen viéndose afectados negativamente en su desarrollo económico y social. En conclusión: los Acuerdos de Madrid fueron claramente ilegales, y desde ahí se arrastra toda la perversidad de este asunto. La Marcha Verde, compuesta por un millón de marroquíes, fue el intento de legitimación de aquella barbarie. Hassan II consideró que había logrado su objetivo, y "sin vencedores ni vencidos" y sin disparar un solo tiro (las barbaridades vendrían después), ordenó a los manifestantes abandonar el territorio ocupado. Hoy día, los intereses geoestratégicos pesan mucho en el conflicto saharaui. Los Acuerdos de Madrid (ya lo citamos de pasada en la primera entrega de esta serie) estipulaban la cesión a Marruecos del 65% de la empresa Fosfatos de Bucraa, que explotaba los ricos yacimientos de la zona. A cambio, nuestro país obtendría los derechos de pesca para 800 barcos durante 20 años, acuerdo que por cierto Marruecos incumplió. Todavía hoy, la intransigencia de Marruecos, la inoperancia de la ONU y el silencio de España y algunos gobiernos occidentales, mantienen el conflicto empantanado. Mientras Estados Unidos (Trump lo acaba de "reconocer" hace dos semanas), Francia y Gran Bretaña están a favor de la integración del Sáhara Occidental a Marruecos como una provincia más, los gobiernos españoles han mantenido una postura de ambigüedad calculada, que no favorece para desencallar el conflicto. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
23 diciembre 2020 3 23 /12 /diciembre /2020 00:00

Pero, más importante que los argumentos de autoridad, me parece el análisis comparativo del trabajo con la práctica de la prostitución, en que se revela una diferencia esencial entre ambas realidades. En una actividad laboral se vende «la fuerza de trabajo», como decía Marx. Pero no el cuerpo y la realidad personal. Aquello que se vende es algo exterior, una actividad que es retribuida. Y que puede ser tanto una actividad física, en el trabajador manual, como intelectual en las profesiones llamadas liberales. En la prostitución aquello que está en venta -o alquiler- es el propio cuerpo, que se entrega al prostituidor. Y el cuerpo no es separable de la personalidad, del ego y la individualidad

Carlos París

Bien, hemos alcanzado ya esta décima entrega de nuestra serie sobre la prostitución y la necesidad de su abolición, y hemos analizado algunos puntos de vista, pero aún nos quedan muchos asuntos donde insistir, y más enfoques que exponer. El fenómeno es extenso y complejo, y por ello necesita una visión profunda y multidisciplinar. A continuación, tomando como referencia este estupendo artículo de Irene Hernando Velasco, publicado originalmente en el diario El Mundo, vamos a profundizar más en el tema de los clientes de la prostitución en nuestro país, es decir, de los prostituidores, figura a la que ya nos hemos referido en anteriores entregas como imprescindible para que la prostitución exista, y que evitamos llamar "puteros", porque estamos de acuerdo con Mabel Lozano en que este calificativo estigmatiza a las mujeres. De entrada, Irene Hernando ofrece los siguientes datos (el artículo corresponde al año 2018, por lo cual éstos pueden haber sufrido oscilaciones): el 15% de los varones españoles (unos 2,5 millones) admitió sin reparos el año pasado (2017) en pagar por mantener sexo, y el 34% no cree que la prostitución sea una forma de violencia. Realmente asombroso. De entrada, estos datos pueden llevarnos a la conclusión de que, en realidad, la dimensión del fenómeno de la prostitución se conoce bien poco. El estudio referido en el citado artículo establece por primera vez cinco tipos de "clientes" o prostituidores, de los que hablaremos luego: ociosos, cosificadores, buscadores de pareja, arriesgados y personalizadores. Dicho estudio está basado en una amplia encuesta a clientes de prostitución en el contexto español. Y según dicho estudio, el grupo más numeroso está constituido por aquéllos varones que recurren al sexo de pago por motivos de ocio, de pura y simple diversión, para disfrutar de su tiempo libre, para pasárselo bien. Esto es exactamente lo que declaran, "como si acudir a uno de los 1.693 burdeles que en 2013 contabilizó  la Policía Nacional a lo largo y ancho del país fuera un hobby como ir al cine, visitar un parque de atracciones o practicar piragüismo", nos dice la autora. Se sospecha también que un alto porcentaje de hombres oculta, por diferentes causas, su visita a locales de prostitución. 

 

Pero volvamos al dato quizá más preocupante que indicábamos anteriormente: dos de cada tres hombres que pagan en España por tener sexo con una mujer (exactamente el 34,8%) NO consideran que la prostitución sea una forma de violencia. Y el 86,4% se muestra de hecho a favor de regularla, como si fuera una actividad económica más. Son datos extremadamente preocupantes. Se deben seguramente no solo a la expansión del fenómeno de las redes de tráfico de mujeres por todo el mundo y su normalización sociológica, sino también a las lagunas de un sistema educativo que no ha formado a estas personas, cuando eran niños, de una manera correcta sobre los temas de la educación sexual, la prostitución y la pornografía. Su visión de estos asuntos por tanto es la visión dominante, que no es otra que la visión instrumental que del cuerpo de las mujeres posee y difunde el sistema patriarcal capitalista. Pero la autora del artículo recalca a continuación: "Sin embargo, si se escarba un poco, lo que se encuentra es una espesa capa de cinismo. Porque, por otro lado, nada menos que el 72,8% [de los encuestados] opina que si una mujer se prostituye es porque de algún modo la obligan a ello a través del uso de la fuerza o a base de amenazas. Por no hablar de ese abultado 93,9% que considera que la primera causa que empuja a una mujer a la prostitución es la pura necesidad económica". Es evidente. Pero Carmen Meneses, antropóloga de la Universidad de Comillas y directora de este exhaustivo estudio que recoge lo que opinan sobre la prostitución los hombres españoles, especialmente los que recurren a ella, recoge también un dato muy significativo: "A los hombres que pagan por sexo les cuesta asumir las consecuencias reales de sus acciones, les cuesta verse reflejados tal y como son en realidad. Consideran que las mujeres obligadas a prostituirse, las mujeres víctimas de trata, son siempre las otras, no aquellas que ellos ven. Se autoconvencen de que las prostitutas que ellos frecuentan no tienen para nada ese perfil. Son muy, muy pocos los que tienen conciencia al respecto". Fenómeno curioso donde los haya, mediante el cual nuestra mente esquiva contemplar los auténticos motivos de un fenómeno cruel, como un modo de autoprotección para no reconocer que nosotros mismos estamos participando de él, y por tanto, contribuyendo a su expansión. 

 

La investigación, basada en un total de 1.048 encuestas telefónicas, de carácter aleatorio y anónimo, a otros tantos hombres de entre 18 y 70 años que accedieron a responder a un cuestionario de 37 preguntas (un 67,5% de los que fueron contactados se negó a hacerlo), es una de las pocas que se han centrado en el papel del "cliente" de la prostitución. De hecho, y como ya resaltamos en alguna entrega anterior, brillan por su ausencia los estudios que tratan de ofrecer una respuesta científica a los motivos que llevan a un hombre a pagar por mantener sexo. Y así, la inmensa mayoría de los estudios suelen centrarse en la problemática de las mujeres prostituidas, obviando el carácter fundamental del hombre. En nuestro país solo se había hecho anteriormente una única encuesta a nivel nacional centrada en los usuarios de prostitución, publicada en el año 2003 por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística. Este estudio al que nos referimos, dirigido por la antropóloga Carmen Meneses, con la colaboración de Antonio Rua y Jorge Uroz, fue publicado en la Revista Internacional de Sociología, y viene a cubrir ese vacío, al tiempo que aporta numerosa información sobre los españoles usuarios de prostitución y los motivos que ellos declaran que les inducen a ello. La encuesta lleva el elocuente título de "Explorando los motivos para pagar servicios sexuales desde las opiniones sobre la prostitución", y para empezar, saca a la luz que el 20,3% de los hombres encuestados (lo que equivale a uno de cada cinco españoles) ha pagado alguna vez en su vida por mantener sexo con una prostituta, y que el 15% (unos 2,5 millones) confiesa haberlo hecho en el último año al de la realización del estudio. Bien, habíamos anunciado más arriba que este estudio aportaba, sobre todo, una radiografía precisa y detallada de estos clientes de la prostitución, hasta tal punto que los tres autores del trabajo trazan una tipología completa de estos hombres, distinguiendo hasta 6 tipos en función de los motivos que les llevan a pagar a cambio de sexo. Siguiendo a estos autores, serían los siguientes:

 

1.- LOS OCIOSOS: Este grupo, el más numeroso, está integrado por el 24,1% de los hombres que recurren al sexo de pago. Quienes forman parte de esta categoría buscan en la prostitución una forma de diversión, de ocio, de disfrute, de pasar el tiempo libre. Según Carmen Meneses: "Se trata en muchos casos de jóvenes que salen en grupo de juerga. Si la noche concluye y no han ligado, acuden a clubes y pagan por mantener relaciones sexuales. Para ellos el burdel es una continuación de la discoteca, de la diversión". Celebraciones, salidas de fin de semana, fiestas particulares, despedidas de soltero, cumpleaños, aniversarios, cenas en grupo...pueden finalizar en muchos casos en los clubes de alterne. 

 

2.- LOS COSIFICADORES: Este segundo grupo constituye el 21,7% y son aquellos hombres que pagan porque desean sexo puro y duro, sin implicaciones sentimentales, sin compromisos, sin derivaciones ni consecuencias afectivas. Para este tipo de hombres, las mujeres son fundamentalmente cosas, como cualquier otro tipo de bien, producto o servicio que se pueda consumir. Básicamente, son instrumentos para obtener el placer sexual. Ven a las prostitutas como objetos que les proporcionan servicios sexuales, como meros bienes de consumo que les proporcionan la satisfacción que buscan. En opinión de Carmen Meneses, "son los que más mercantilizan el cuerpo de las mujeres".

 

3.- LOS BUSCADORES DE PAREJA: Este tercer grupo representa también algo más del 20% de los hombres españoles que recurren a los servicios de la prostitución. Se trata por lo general de varones solos, sin pareja (pueden ser solteros, divorciados, separados...), que acuden a los clubes de alterne en busca tanto de sexo como de compañía y que, de manera no deliberada, acaban estableciendo una relación afectiva profunda con una prostituta. "En algunos casos incluso terminan emparejándose con ella. Estas parejas suelen desembocar en violencia de género", advierte Meneses.

 

4.- LOS ARRIESGADOS: Este cuarto grupo lo constituyen dos de cada diez españoles que pagan por sexo (exactamente el 19,8%). La mayoría son hombres emparejados, que han normalizado completamente sus visitas a los clubes de alterne. Pero se trata de hombres que, además de sexo, se ven atraídos por el riesgo, por el peligro. "Demandan sexo sin protección, sin preservativos, y acompañado muchas veces de cocaína", subraya Carmen Meneses, quien añade que "son muy peligrosos, ya que pueden transmitir enfermedades de transmisión sexual a sus parejas". 

 

5.- LOS PERSONALIZADORES: Este quinto grupo lo integran los hombres que además de sexo buscan compañía, alguien que les escuche. Normalmente no poseen en su entorno personas de confianza con las que puedan hablar de ciertos asuntos, y acuden a la figura de la prostituta con tal fin. En opinión de Meneses, buscan "una psicóloga, además de una prostituta". Entran en esta categoría, según el estudio de referencia, el 12,6% del total de los varones españoles que pagan por mantener relaciones sexuales. 

 

6.- LOS AGRESORES: Se trata del grupo más peligroso. Esta categoría no se recoge en el estudio citado, pero es evidente que existe. En opinión de Irene Hernando: "Se trata de aquellos que recurren al sexo de pago para ejercer violencia sobre las prostitutas. Pero este perfil no emerge en las encuestas, ya que los hombres que son agresores no te dicen que lo son cuando les preguntas al respecto". Responden por tanto a un perfil de hombre violento e imprevisible, que busca descargar sobre la prostituta todas sus frustraciones y complejos. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
21 diciembre 2020 1 21 /12 /diciembre /2020 00:00
Viñeta: Antonio Rodríguez (A 5 años del Acuerdo de París sobre el Clima)

Viñeta: Antonio Rodríguez (A 5 años del Acuerdo de París sobre el Clima)

Si a los viajeros que ocupaban las plazas más económicas del Titanic les hubieran preguntado por sus reivindicaciones unas horas antes del naufragio, seguramente hubieran planteado cuestiones relacionadas con la precariedad de sus camarotes, la comida o el trato discriminatorio recibido, pero ninguno habría podido exigir un cambio de rumbo para evitar la catástrofe. Sencillamente, no podrían haberlo hecho porque la información de la que disponían no les permitía conocer que el rumbo del barco había sido temerariamente determinado por la naviera y conducía a un naufragio que se cobraría muchas vidas

Fragmento de “La Gran Encrucijada”

CONCLUSIONES FINALES

 

Bien, llegados a este punto, donde hemos expuesto de forma profunda los fundamentos de los principales paradigmas donde se asientan tanto la filosofía como la política sobre el Buen Vivir (visión indigenista, decrecimiento, ecosocialismo, ecofeminismo, teoría del desarrollo a escala humana, animalismo...), es hora ya de encaminarnos hacia la recta final de esta ya extensa serie de artículos. Vamos a ir, entonces, recogiendo los mensajes fundamentales que hemos intentado difundir, para ir cerrando la serie a modo de corolario. Lo primero que hicimos, durante nuestros primeros artículos, fue presentar la magnitud y envergadura planetaria de la crisis eco-social que estamos sufriendo, presentándola como una crisis civilizatoria, es decir, no como una crisis unidimensional, sino como un verdadero fenómeno multidimensional que afecta a muchas facetas de nuestra civilización capitalista, hoy día absolutamente globalizada. Para ello, en primer lugar fuimos mostrando los graves efectos del cambio climático que ya se están manifestando, así como las demostraciones de que dichos cambios se deben a la actividad humana sobre la tierra. Hemos entrado ya en un "capitalismo de catástrofe", es decir, en una fase necropolítica, donde el Capitaloceno muestra su cara más terrorífica. La distopía que las bases del capitalismo están provocando se extienden a múltiples facetas no solo de la vida humana, sino que también son causantes de la depredación que se está llevando a cabo sobre el resto del entorno natural, y del conjunto de seres vivos. Después de analizar todas las manifestaciones del cambio climático en nuestros días, así como las previsiones para el futuro próximo, comenzamos a analizar también la crisis de materiales y de fuentes energéticas a la que también estamos sometidos, comenzando por el pico del petróleo como fuente de energía no renovable fundamental en nuestros tiempos, y continuando con el resto de energías fósiles y renovables, planteando las posibles alternativas, así como la imperiosa necesidad de reducir el consumo de las mismas, y de establecer transiciones energéticas justas para otro mundo posible. 

 

Como ya expusimos, en varias décadas el petróleo comenzará a escasear, y poco después el gas natural, del que aún quedan más reservas, y el carbón. Dicha carestía provocará una escalada en los precios de los combustibles que provocará graves desajustes y crisis paralelas, especialmente en aquellos países que no cuentan con recursos propios, o bien que basan su modelo económico en gran parte en la explotación de estos combustibles fósiles. Lo peor de todo, como ya hemos destacado, es que no existe ningún Plan B, ya que las energías alternativas, cuyo auge debe fomentarse mucho más por parte de los distintos gobiernos y organismos internacionales, no pueden compensar actualmente la capacidad energética de los recursos fósiles. Esta vez, por tanto, la crisis energética no será coyuntural sino estructural, debido a su propio agotamiento. En su momento, expusimos también hasta qué punto todo ello puede causar en el futuro enormes estallidos sociales, con el riesgo incluido de aumento de los ecofascismos, que provocarán enfrentamientos sociales a gran escala por la apropiación de los recursos. Esteban Mira nos dibuja un panorama desolador en este artículo, pero perfectamente previsible, del cual recojo un extracto a continuación: "A partir del año 2025 nos podemos encontrar con un mundo superpoblado, con más de 8.000 millones de habitantes, un ecosistema profundamente alterado, un cambio climático en plena vorágine y un capitalismo industrial en quiebra por falta de fuentes de energía baratas. Ello provocará a su vez un crecimiento generalizado del precio de los alimentos, que por otro lado ya ha comenzado, así como la escasez cada vez mayor de agua dulce de calidad. Crisis energética, cambio climático, colapso ecológico, derrumbe del sistema capitalista, hambrunas y migraciones a gran escala serán, si nada ni nadie lo remedia, inevitables. Los grandes ecosistemas del mundo serán cada vez más secos y estarán más expuestos a los incendios, al tiempo que grandes oleadas víricas harán estragos en la población. En medio de la crisis del capitalismo es posible que surjan regímenes totalitarios y que la democracia vaya perdiendo terreno progresivamente". Como decimos, se trata de un panorama perfectamente previsible, por lo tanto, lo que hemos de hacer es aceptar que sufriremos el colapso civilizatorio (algo ya inevitable a estas alturas), e intentar minimizarlo, migrando lo más rápido y pronto posible hacia otras coordenadas políticas, sociales, económicas y culturales. 

 

Para conseguir el traslado a estas nuevas coordenadas, nosotros hemos propuesto desde esta serie de artículos los postulados filosóficos y políticos del Buen Vivir, originalmente parte del paradigma de convivencia de los indígenas de América Latina, pero ya extrapolado al resto del mundo y completado con la aportación de otros paradigmas occidentales, por todo lo cual entendemos que es la multiplicidad de sus propuestas, y no una sola de ellas, la que puede minimizar los efectos del colapso y hacernos cambiar hacia otras coordenadas civilizatorias más justas y sostenibles. El plano cultural es en este punto fundamental, pues es imprescindible dejar de creer en determinados dogmas culturales que la llamada Modernidad y sobre todo la civilización capitalista globalizada nos han impuesto, tales como la fe ciega en la tecno-ciencia, es decir, la creencia fanática de que los avances tecnológicos solucionarán todos los problemas del presente y los que se puedan presentar en el futuro. Hemos de abandonar la visión hedonista e insolidaria del mundo actual, dejar de adorar los supremos valores del individualismo y la competitividad, para comenzar a abrazar los valores de la ayuda mutua, de la solidaridad, de la justicia social y ambiental, de la igualdad, de la cooperación y de la frugalidad, para que nuestros esquemas mentales sean coherentes con nuestras prácticas políticas. De la concienciación de todos depende que el cambio sea más o menos traumático. Si pretendemos sobrevivir al abismo civilizatorio, el capitalismo debe ser desterrado, activamente o de forma subrepticia, es decir, migrando colectivamente a otros modos de pensar, de producir y de consumir. En esencia, a otros modos de vivir. Y ello porque el capitalismo, lejos de implosionar debido a sus contradicciones internas, se está reconfigurando y continúa su búsqueda implacable de nuevos mecanismos para seguir incrementando su tasa de ganancia hasta exprimir la última gota de sangre a la humanidad, a los animales y al planeta. Todo puede ser mercantilizado. Todo se convierte en una "oportunidad" para nuevos negocios. Los desastres naturales, la especulación financiera, el militarismo, la trata de mujeres y niños, los mal llamados "servicios ambientales" de los bosques, el agua...No existen límites para el capitalismo, un sistema sin piedad, sin honor y sin ética. 

 

La sobreexplotación, el sobreconsumo y el derroche son los principales motores de este sistema que requiere de la falacia del "crecimiento sin límites" en un planeta finito, ignorando los límites biogeofísicos del mismo. El aumento de las desigualdades y la destrucción de los ciclos vitales de la Naturaleza son su legado. Y con ellos, la aniquilación de todas las formas de vida. Pero el capitalismo no es el único gran puntal que hay que superar, porque en realidad estamos amenazados por el tipo de civilización capitalista-patriarcal-colonialista-desarrollista-extractivista-antropocéntica que hemos creado durante los últimos siglos. El Buen Vivir, como hemos venido exponiendo profundamente, nos invita a superar todos los cimientos de esta perversa civilización, que nos conduce ya al precipicio. El Buen Vivir nos insta a descolonizarnos de todos estos valores, desmantelando dichos sistemas políticos, económicos, sociales, culturales y mentales que imperan de forma hegemónica, gozando del sustento de la mayoría de las comunidades del planeta. Pero como tantas veces hemos repetido durante esta ya extensa serie de artículos, el Buen Vivir no es un tratado definido, sino un concepto en continua construcción y debate. El Buen Vivir no es un conjunto de recetas culturales, sociales, ambientales y económicas, sino una mezcla compleja y dinámica que abarca desde una concepción filosófica del tiempo y el espacio hasta una cosmovisión sobre la relación entre los seres humanos y la Naturaleza. Como puntales fundamentales para el cambio hacia otro modelo alternativo de sociedad bajo los parámetros más generales posibles del Buen Vivir, que bien pudieran adaptarse a cualquier país, nación, Estado o comunidad, podríamos establecer los siguientes (propuestas tomadas del Seminario de Economía Crítica Taifa):

 

1.- UN RÉGIMEN DE PRODUCCIÓN COMUNITARIO: Que no explote a las personas ni a los animales, ni derroche recursos del sistema. Un sistema que potencie el valor de uso en la producción y la desmercantilización de la Naturaleza. Se ha de comprender que la justicia es más importante que el crecimiento, la eficacia y la eficiencia. 

 

2.- UN RÉGIMEN DE PROPIEDAD COLECTIVO: Que deje de alabar el sacrosanto concepto de la "propiedad privada", y comience a pensar de forma comunal, y en función de los valores de uso, y no de los valores de cambio. 

 

3.- UN SISTEMA DE DISTRIBUCIÓN EQUITATIVO: Que el acceso a los bienes que satisfacen las necesidades básicas esté asegurado, aunque no se trabaje. No se puede tolerar la pobreza. Todos tenemos derecho a vivir dignamente, independientemente de nuestras circunstancias personales, laborales, familiares, etc. 

 

4.- QUE LOS PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN SE INICIEN DESDE LA BASE: Es decir, de abajo hacia arriba. Ello implica que la gestión del poder sea horizontal, igualitaria, participativa, abierta, democrática, plural y no jerárquica. 

 

5.- UN SISTEMA DE VALORES BASADO EN EL BIEN COMÚN: Que el sistema de afectos y valores proponga, potencie y gire en torno al bien común. El bienestar social y colectivo debe ser prioritario sobre el bienestar individual, aunque éste también sea importante. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
18 diciembre 2020 5 18 /12 /diciembre /2020 00:00
Viñeta: Hassan Karimzadeh

Viñeta: Hassan Karimzadeh

Europa está en el origen del conflicto saharaui-marroquí, toda vez que España aún no asume sus obligaciones de potencia colonizadora y administradora del Sahara Occidental en la descolonización del territorio. Europa, es responsable de la persistencia de este conflicto, habida cuenta que dos países, como Francia y España, han apoyado y apoyan por medios económicos, diplomáticos y con armamento, un proyecto expansionista y de agresión. Europa es responsable del sufrimiento del pueblo saharaui, mientras Francia y España, promueven acuerdos, incluidos los de empresas, que violan lo establecido por el propio Tribunal de Justicia Europeo y alientan al régimen marroquí, a persistir en su desafiante política a la legalidad internacional; ...

Brahim Gali (Presidente de la República Saharaui y Secretario General del Frente Polisario)

...a violar los derechos humanos, a expoliar y a excluir a los saharauis de sus recursos naturales, así como, por su contribución a la permanencia en una situación de división: entre población refugiada y población sometida a la represión y al bloque, bajo la ocupación

Brahim Gali (Presidente de la República Saharaui y Secretario General del Frente Polisario)

En la primera entrega de la serie hicimos un somero repaso histórico al conflicto político del Sáhara Occidental, que vuelve a estar en primer plano del candelero informativo, debido a los últimos acontecimientos de las pasadas semanas (en particular, el reconocimiento por parte de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, haciendo gala de nuevo de su absoluto desprecio hacia el derecho internacional y los derechos humanos). Diego Hidalgo Morgado escribió un artículo para el medio digital Rebelion donde explica algunos asuntos, y a él nos referiremos a continuación. Explica Hidalgo Morgado: "Las declaraciones y actos del régimen marroquí muestran cómo funciona la lucha de poder en la comunidad internacional y sus resquicios antidemocráticos, para evitar que contra ese poder pueda oponerse la verdad de los oprimidos por su injusticia. Y resulta increíble que, con todas las resoluciones que existen en la ONU, ahora del TJUE, de los informes y denuncias que demuestran torturas, desapariciones, una invasión ilegítima, la responsabilidad de España, el incumplimiento de Tratados Internacionales de todo tipo y sobre todo de Derechos Humanos, la falta de garantías judiciales para los saharauis en el sistema judicial no independiente de Marruecos, la mitad del pueblo saharaui viviendo décadas en campos de refugiados, el vergonzoso muro lleno de minas antipersonas...Es increíble que a pesar de todas estas verdades probadas, la "comunidad internacional" siga siendo un espacio donde el poder despótico (no solo del régimen de Marruecos, sino de las élites cómplices que gobiernan países que le cubren como España, Francia o USA) pueda seguir impidiendo que esa verdad se le imponga y se logre la justicia". Como podemos comprobar, y ya adelantamos desde nuestra primera entrega, es un conflicto que tiene bastantes puntos de contacto (salvando el resto de diferencias) con el conflicto palestino-israelí (precisamente, la contrapartida exigida por Trump para reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara ha sido que el régimen marroquí restablezca relaciones diplomáticas con Israel, como ya vienen haciendo otros países árabes últimamente).

 

¿Qué puntos tienen en común el conflicto saharaui y el conflicto palestino? Básicamente, el despotismo de los pueblos fuertes y desalmados contra los pueblos débiles y oprimidos, con la complicidad de esa "comunidad internacional" que lo tolera y lo ampara. En efecto, el Reino de Marruecos lleva décadas ejerciendo su ocupación ilegal y violenta contra el pueblo saharaui, con métodos de represión violentos e ilegales, con un aumento de las expulsiones de observadores internacionales sobre el terreno, y con un despliegue falaz de presión internacional para que la voz del pueblo saharaui no sea escuchada, no sea tenida en cuenta, y para que se desoiga antidemocráticamente las resoluciones de tribunales y organismos internacionales competentes, que en infinidad de ocasiones se han pronunciado denunciando que el Sáhara Occidental es un territorio por descolonizar, y que es España (y no Marruecos) como potencia administradora, la que debe organizar allí un referéndum de autodeterminación. Pero a España le ha convenido más desde todos los frentes estar "a buenas" con el vecino marroquí, que enfrentarse a él por defender a un pueblo indefenso que solo lucha por su futuro. Así llevamos cuatro décadas. Cuatro décadas con la injusticia triunfando, cuatro décadas con un pueblo oprimido, y cuatro décadas de "amistad" con un régimen opresor y déspota como Marruecos, sobre una ex colonia que la España del agonizante régimen franquista dejó abandonada a su suerte ante el peligroso escenario que se avecinaba. Durante estas cuatro décadas hemos podido comprobar la dura realidad de la lucha del pueblo saharaui y la solidaridad de los observadores internacionales contra las violaciones de Derechos Humanos del régimen marroquí, ayudado por la complicidad de varios grandes actores de la escena internacional culpables de tolerar esta situación. Una injusticia más de nuestro mundo de hoy. Una violación más del respeto que se le debe a los pueblos. Una complicidad más con los regímenes violentos y opresores. Un desprecio más al Derecho Internacional. Una burla más a la justicia y a la verdad, porque esa "comunidad internacional" y las instituciones que las representan aún funcionan bajo la lógica que solo permite la victoria del poder sin verdad, es decir, la victoria para el poder y por el poder. Solo en pequeños espacios de esas instituciones internacionales se puede lograr la victoria por la verdad. El Sáhara Occidental aún está pendiente de ello. 

 

Es precisamente esa lucha por la verdad y contra la dominación, la que debe inspirarnos en todos estos conflictos, de los cuales el Sáhara Occidental es un claro ejemplo. Es a través de la lucha por la verdad de muchos pueblos y colectivos, contra los grandes poderes despóticos, como se logra asentar la legitimidad y construir los mecanismos que den prioridad a la verdad antes que al poder en la resolución de conflictos políticos. Y la verdad, aquí, es bien simple: se trata de reconocer la identidad y la lucha por la emancipación del pueblo saharaui, en contra de los poderosos intereses de todo tipo (políticos, económicos, diplomáticos...) que el régimen déspota de Marruecos instala en la región. En este caso, los mecanismos de ese poder sin verdad que despliega Marruecos son muy amplios: en primer lugar, tenemos la compra de cómplices, mediante negociaciones, contrapartidas, chantajes y amenazas. El pueblo saharaui nunca ha tenido voz en dichos mecanismos. El régimen de Marruecos explota en su beneficio la existencia de mecanismos antidemocráticos de los que aún se compone la comunidad internacional. A través de ellos consigue vergonzosas prerrogativas, como el Tratado de explotación de los recursos del Sáhara que aceptaron firmar las instituciones de la Unión Europea en 2016. Todas estas "ventajas" no hacen sino incrementar la fuerza moral de la potencia ocupante, en este caso Marruecos, en que lo que está haciendo está siendo "respaldado" por otros actores, que le conceden legitimidad, lo cual ayuda a reforzar su postura. Y como explica Diego Hidalgo en el artículo de referencia: "Por otro lado, actúa con fuerza para bloquear los mecanismos que permiten que a ese poder sin verdad pueda oponérsele la verdad de aquellos a los que oprime. Quizá el ejemplo clave sea cómo impide la monitorización sobre derechos humanos de la MINURSO en los territorios ocupados" (la MINURSO es la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental establecida en 1991, y tiene su sede central en El Aiún). Es decir, por un lado conseguir pequeñas "victorias" que legitimen sus perversas actividades, y por otro lado impedir que la parte oprimida pueda igualmente plantear sus intereses. 

 

De hecho, hemos llamado a esta serie de artículos "El Régimen del Terror y del Silencio", lo que apostilla Diego Hidalgo en los siguientes términos: "Además, como todo poder sin verdad necesita imponer el silencio: con auténticas campañas de detenciones de periodistas y activistas saharauis, y desapariciones y torturas, campañas de expulsión de observadores internacionales de derechos humanos y periodistas, amenazas, castigos a cualquier disidencia...La monarquía marroquí ha llegado incluso a impedir el acceso a los territorios ocupados de Misiones Especiales de organismos internacionales, y ha logrado bloquear la publicación de un informe de una Misión de la ONU del año 2006. Silencio. El objetivo del régimen de Marruecos es puro silencio: impedir el pronunciamiento del pueblo saharaui en un referéndum ordenado por la ONU que Marruecos bloquea desde hace décadas". Régimen del terror y régimen del silencio, ambos actuando de forma coordinada, para conseguir su perverso fin. También busca y logra el silencio en otros países, y en la opinión pública mundial. La causa saharaui queda, de esta forma, enterrada, sepultada y hundida. No se ve, no se oye, y aquello que no se ve ni se oye, simplemente, no existe. Nuestro país, España, es un actor fundamental en el conflicto, como venimos sosteniendo, pero sin embargo, háganse los lectores y lectoras las siguientes preguntas: ¿es noticia de los informativos el pueblo saharaui y sus condiciones de vida? ¿Se habla de la responsabilidad española? ¿Se culpa a las autoridades españolas del destino de dicho pueblo y de su actual ocupación? Más bien no, aunque sí se habla mucho de nuestra "amistad" con el Reino de Marruecos. En concreto, nuestras élites políticas (salvo alguna honrosa excepción) jamás han hablado de nuestras obligaciones para con el Sáhara Occidental, y mantienen en secreto el texto de los Acuerdos de Madrid. Silencio así mismo en los grandes medios de comunicación dominantes, aquellos medios amigos de las élites económicas y políticas españolas. De hecho, muchas personas que conocen por primera vez los verdaderos entresijos del conflicto y la auténtica responsabilidad de España, se quedan más bien asombrados, pues nunca lo han llegado a conocer correctamente. 

 

Terror y silencio. Silencio y terror. Indignidad de la comunidad internacional, como en tantos otros asuntos, y un pueblo abandonado desde hace décadas al albur de los designios de una potencia ocupante de facto, a la que no le tiembla el pulso en reprimir cualquier conato de protesta o rebelión. La lucha del pueblo saharaui es la lucha por la verdad, es la lucha contra el silencio, y por tanto requiere testimonio en vez de silencio, requiere eco internacional en vez de ocultación, requiere denuncia en vez de aquiescencia, requiere activismo en vez de equidistancia, requiere protesta en vez de aceptación. Requiere, sobre todo, solidaridad con un pueblo oprimido que lleva mucho tiempo luchando por sus derechos y por su autodeterminación, por dignificar su identidad y por caminar libremente hacia su futuro. Solo la valentía, la justicia y la democracia podrán ganar esta batalla. Es una batalla que requiere la presión internacional y no solo de ONG, sino de organismos, países y Estados verdaderamente comprometidos con la justicia y el Derecho Internacional. Basta ya de complicidad explotadora de las élites de las grandes potencias mundiales, que juegan con los intereses de los pueblos a su conveniencia, ignorando los tratados, convenios y marcos del derecho internacional. Basta ya de bailarles el agua a los despóticos gobiernos que masacran a su antojo a los pueblos que liberan sus grandes luchas por la justicia, la verdad y la emancipación. Hace falta el reconocimiento de la impresionante lucha del pueblo saharaui, llena de valor, compromiso y dignidad, para oponerse a la opresión, alzarse ante ella, rebelarse públicamente, soportar todo tipo de fechorías, y continuar reclamando sus derechos como pueblo sojuzgado, ignorado y silenciado. Hace falta deconstruir los silencios, derribar los muros, hacer eco de las protestas, denunciar el trato injusto al pueblo saharaui en todos los foros mundiales, y enfrentarse con todas las consecuencias a los regímenes opresores que imponen su crueldad y su vasallaje al resto de pueblos hermanos de la tierra. Pongamos un fuerte altavoz al pueblo saharaui, denunciemos los abusos y las injusticias que se cometen contra él, pero hagámoslo hasta el final, con todas las implicaciones, con todas las consecuencias. Basta de cobardías y de aberrantes complicidades con los opresores. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
16 diciembre 2020 3 16 /12 /diciembre /2020 00:00

Como una superviviente de la prostitución respondió a la afirmación de que la prostitución no es ni mejor, ni peor que darles vueltas a las hamburguesas en un McDonald’s: “En el McDonald’s tú no eres la carne; en la prostitución tú eres la carne”. El término “trabajadora sexual” es un arma retórica en la normalización de la prostitución

Rachel Moran

Tomaremos como referencia para esta entrega, por su estupenda exposición, este artículo de Ignacio Aiestaran para el medio digital Rebelion (que ya referenciamos en nuestra entrega anterior), del cual hemos recogido incluso su misma cita de entradilla. Bien, en primer lugar, Aiestaran expone hasta diez razones por las cuales la prostitución no puede ser normalizada ni regularizada. Algunas de ellas ya las hemos comentado en anteriores entregas, pero siempre se aportan visiones, argumentos y perspectivas nuevas. Vamos a ellas: 

 

1.- En todo trabajo asalariado hay explotación, pero la explotación sexual no es un trabajo más, en contra de la propaganda que pretende normalizarla y regularizarla. La explotación sexual se asemeja más a las condiciones de esclavitud que a un trabajo. En un trabajo asalariado hay un centro de trabajo, pero en la explotación sexual el propio cuerpo de la víctima es el centro de trabajo, lo cual marca una diferencia absoluta. Por eso, hablar de "trabajo sexual" es incorrecto y resulta más apropiado hablar de explotación sexual, sin idealizaciones, ni eufemismos para denominar su carácter invasivo y abusivo. 

 

2.- La explotación sexual se asemeja a otras explotaciones que son inadmisibles, por mucho que haya consentimiento de la víctima o un contrato voluntario. Por ejemplo, hay actividades invasivas, como la explotación reproductiva (vientres de alquiler o gestación subrogada) y la explotación quirúrgica (extracción y venta de órganos), que no resultan admisibles, por mucho que la víctima firme su consentimiento y reciba compensación económica por ello. En la explotación sexual ocurre otro tanto. En la explotación sexual, la reproductiva y la quirúrgica es el propio cuerpo la medida de la explotación y por eso estas explotaciones invasivas resultan ser prácticas perjudiciales y totalmente abusivas, si no ilícitas.

 

3.- Otro factor que impide que la explotación sexual sea un trabajo normalizado es que, como a veces han expresado los tribunales, si se acepta como un empleo más, se admite entonces que puedan existir contratos de trabajo donde no haya libertad sexual. Este es un derecho laboral básico que no se puede suprimir. Ningún empresario tiene derecho a decidir sobre la libertad sexual de sus empleados o empleadas, ni tiene tampoco derecho a incluir ninguna cláusula contractual en la que la persona explotada tenga que renunciar a su libertad sexual. Hacerlo así sería retroceder de forma brutal en derechos. La libertad sexual nunca se puede ver limitada, ni afectada por un contrato de trabajo. 

 

4.- No se puede romantizar la explotación sexual como una actividad laboral más. Ignacio Aiestaran lo expresa en los siguientes términos: "Una actividad de felaciones y penetraciones impuestas no tiene encaje siquiera en los servicios públicos de empleo de las economías capitalistas. En el 2013 una agencia de empleo de Augsburgo le ofreció a una joven que solo tenía 19 años un puesto de trabajo en un burdel de la ciudad. Cuando la oferta salió a la luz pública, el servicio de empleo tuvo que disculparse. ¿De verdad deseamos un mercado laboral inundado de ofertas y anuncios de explotación sexual? ¿Ese es todo el futuro que se les ofrece a las adolescentes y mujeres jóvenes sin empleo? Si un día se consiguiese acabar con el capitalismo y se alcanzase un sistema económico justo, algunos de los actuales oficios podrían pasar perfectamente a ese nuevo tipo de organización de la sociedad, pero, desde luego, la explotación sexual no tendría cabida en él".

 

5.- El derecho a la sindicación es básico en la actividad laboral. En la explotación sexual, sin embargo, no puede haber sindicatos. Para que haya sindicatos es necesario reconocer una patronal empresarial, pero no puede haber un empresario o un jefe en este tipo de explotación, porque eso sería tanto como dar reconocimiento y cobertura al proxenetismo, lo cual además constituye un delito. Este fue el motivo principal por el que la Audiencia Nacional de España impidió en 2018 que la organización OTRAS se constituyera en sindicato, porque, de haberse aprobado sus estatutos, se hubiera amparado el proxenetismo directamente. Y añade Aistaran: "Que una parte del activismo feminista más mediático, desde Silvia Federici y Rita Laura Segato hasta Nancy Fraser, hiciese campaña por la legalización de esos estatutos que dejaban espacio para el proxenetismo es representativo de la romantización de la explotación sexual realmente existente". 

 

6.- Nunca deberíamos olvidar que la explotación sexual rompe todo principio de igualdad, sobre todo entre hombres y mujeres, teniendo en cuenta que sus víctimas mayoritariamente son mujeres vulnerables, empobrecidas y necesitadas económicamente. Este tipo de explotación rompe cualquier principio de solidaridad y justicia en igualdad, aunque se quiera disfrazar como un trabajo y un consumo más. Lo resumió perfectamente Alexandra Kollontay en su informe sobre las mujeres y cómo combatir la prostitución de 1921: "La prostitución destruye la igualdad, la solidaridad y el compañerismo de las dos mitades de la clase obrera. Un hombre que compra los favores de una mujer no la ve como una camarada o como una persona con iguales derechos". La explotación sexual y su consumo contribuyen al desclasamiento y a la división de la clase explotada y desposeída. 

 

7.- Un argumento típico que emplean quienes quieren normalizar la explotación sexual es que la prostitución siempre ha existido, que es "el oficio más viejo del mundo" (y otras expresiones por el estilo), y que nunca se va a erradicar, como si fuese un hecho natural del mundo. Tiene mucho que ver con la gente que "describe" las maldades del mundo para intentar convencer de que "es lo que hay", cuando en realidad están encubriendo que simpatizan con ellas. Es el mismo argumento que empleaban los esclavistas algodoneros para poseer esclavos y esclavas en sus plantaciones, con el fin de naturalizar y normalizar la peor opresión y explotación. Pero no hay que dejarse engañar: que una práctica abusiva tenga muchos siglos de historia no quiere decir que sea natural, o que no pueda ser cambiada, o que tengamos que seguir aceptándola porque haya existido durante mucho tiempo. Cada derecho nuevo siempre ha sido conquistado contra prácticas abusivas que en el pasado se consideraron naturales e inalterables. 

 

8.- Unido al punto anterior, hay personas, especialmente hombres, que quieren justificar la explotación sexual como una necesidad masculina. Es cierto que los seres humanos tenemos necesidades sexuales (tanto hombres como mujeres), pero afirmar que la satisfacción de esas necesidades pasa por legitimar la explotación de otras personas, especialmente mujeres, es una forma abusiva y opresora a todas luces, que rompe con cualquier principio de igualdad y que además se adentra peligrosamente en el terreno de la cultura de la violación, porque presenta a la persona que utiliza sexualmente a otra como alguien que no tiene más remedio que hacer lo que hace, como si no pudiera controlar o suprimir el deseo de posesión y dominio. Una perspectiva ciertamente muy peligrosa. 

 

9.- El lobby de la prostitución y de su entramado empresarial quiere vender la idea de que existe una explotación sexual buena (la prostitución) y otra mala (la trata de personas con fines sexuales). Pero en realidad, esto es otra falacia. No existe una explotación buena y otra mala. Todo tipo de explotación sexual es violenta por sí misma y vulnera derechos fundamentales, como la libertad sexual. De todos modos, sí que es cierto que la trata de personas (con todo su entramado criminal y mafioso) resulta más cruel, porque en ella concurren delitos tan graves como el secuestro y la "venta" de personas. Por otro lado, es cada vez más frecuente que la prostitución realmente existente (no la romantizada en películas como por ejemplo Pretty Woman) se vea unida a la trata de personas, porque el proxenetismo desplegado por estas mafias se expande mucho más violentamente, sobre todo allí donde los Estados y las autoridades poseen políticas más permisivas, hacen la vista gorda, no poseen medios para luchar contra ellas, o simplemente lo toleran cada día con hipocresía y cinismo. 

 

10.- Por último, como décimo punto, tenemos que señalar un aspecto fundamental: la hipocresía y el cinismo de nuestras Administraciones, tanto locales, como nacionales, supranacionales e internacionales. Como venimos afirmando, la abolición de la prostitución implica luchar contra estas poderosas organizaciones mafiosas que secuestran y trafican con las mujeres, las esclavizan, las prostituyen y las amenazan continuamente. Para ello hacen falta medios, evidentemente, pero también hace falta otra cosa: valentía y ausencia de cinismo, que se traduce en estos casos en complicidad. Porque en cuanto se trata de alterar las estructuras del capital que permiten la explotación y abolirlas, normalmente los gobiernos y las instituciones ya se echan atrás de forma cobarde, y comienzan a argüir absurdas razones, exponiéndolo todo como algo "muy complicado". Nunca hemos dicho que abolir la prostitución sea una tarea fácil, ni lo afirmaremos jamás, pero si nos quedamos en esa postura pasiva, es seguro que jamás se abolirá. Ignacio Aiestaran lo ejemplifica en los siguientes términos: "Un buen ejemplo de esta hipocresía progresista la tenemos también en la Unión Europea, que cada año celebra el 8 de marzo para reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, pero al mismo tiempo desde el 2013 impone el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales, que obliga a sus Estados a incluir en el cálculo del Producto Interior Bruto actividades fuera de la ley como la explotación sexual, el tráfico de armas y el tráfico de drogas. En el capitalismo todo cuenta como productividad y riqueza, incluidas las actividades más destructivas, legales o ilegales". 

 

En efecto, la lucha por la abolición de la prostitución es una tarea titánica, pero precisamente por la gravedad de los derechos contra los que atenta, es absolutamente imprescindible que los Gobiernos, los Estados y los organismos internacionales aúnen esfuerzos, aumenten medios y dedicación, y contribuyan a su erradicación, en vez de practicar estas políticas contradictorias, tibias y cobardes, que al final únicamente consiguen reforzar al sector de las "empresas" que se enriquecen con la explotación sexual, así como empoderar cada día más a estas extensas y peligrosas redes mafiosas que despliegan su deleznable actividad por todo el mundo. Por eso la postura abolicionista es vista como "muy complicada", porque necesita grandes dosis de valentía para enfrentarla. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías